ALCANCE ECUMÉNICO DE LA DEVOCIÓN A LA VIRGEN MARÍA

Ofrezco algunos datos sobre el amor a María en las Iglesias cristianas no católicas. El capítulo octavo de la Lumen Gentium concluye con una petición de intercesión a María por la unidad de los cristianos y por la unidad de todos los seres humanos. Que ella, desde el cielo interceda ante su Hijo para que todos los pueblos, todos los seres humanos, sean cristianos o no, puedan vivir en paz y concordia en el único Pueblo de Dios.

Este texto del último número de la Lumen Gentium comienza así: “este sagrado sínodo experimenta gran alegría y consuelo porque también entre los hermanos separados haya quienes dan el honor debido a la Madre del Señor y Salvador, sobre todo entre los Orientales, que rivalizan en el culto de la siempre Virgen Madre de Dios llenos de fervor y devoción”.

Sin duda los cristianos ortodoxos, los orientales, profesan una gran devoción a la Virgen, igual de grande, si no más, que los católicos occidentales. Pero también en el protestantismo se profesa respeto y devoción a la Virgen. Calvino y Lutero han reconocido a María el título y la prerrogativa de Madre, también en el sentido de madre nuestra y madre de la salvación. En una predicación del día de Navidad,

Lutero decía: “esta es la consolación y la desbordante bondad de Dios: que el hombre, cuando cree, pueda gloriarse de un bien tan precioso, que María sea su verdadera madre, Cristo su hermano y Dios su Padre. Si crees así, te sientas verdaderamente en el vientre de la virgen María y eres su niño querido”. Lutero, hasta el final de su vida honró a María, santificó sus fiestas y cantó cada día el magnificat.

Hay muchos textos de Lutero que hablan de María como figura de la Iglesia, madre de Jesús y madre de todos. Lutero hace una lectura libre de algunas figuras del Evangelio relacionadas con María. Por ejemplo, dice que mientras su parienta Isabel representa a la sinagoga, o sea, al judaísmo, a la antigua alianza, María representa al pueblo cristiano surgido después de la sinagoga.

Recuerdo la lectura que Lutero hace del evangelio de la fiesta de la presentación del Señor en el templo. Simeón dice que una espada atravesará el alma de María. Lutero se pregunta por qué Simeón se dirige a María y no a José. Esto significa que la Iglesia cristiana se identifica con la Virgen María, y que ella nunca será destruida, aunque sus predicadores y el evangelio sean perseguidos. José morirá, pero María quedará, quedará viuda y por eso una espada atravesará su alma. Así la Iglesia, como María, es una viuda, con el corazón traspasado, con el evangelio perseguido, pero ella durará siempre hasta el final de los tiempos.

María lejos de separar, debería unir a los cristianos en una común veneración, diversa en sus formas, pero concorde en reconocer en ella a la madre de Dios y a la madre de los creyentes.

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Martín Gelabert Ballester, OP