HASTA DAKAR PARA RECAUDAR FONDOS PARA LUCHAR CONTRA LA DIABETES

Por la diabetes tipo 1, Francisco Javier Martín Méndez, de 63 años, comenzó hace casi dos meses en una de sus mayores aventuras con el objetivo de recorrer más de 3.600 kilómetros en bicicleta, desde su ciudad natal, Écija (Sevilla), a Dakar, para recaudar fondos para la investigación de esta enfermedad que sufre su nieto Juan José, de 8 años.

El pasado 20 de mayo, llegaba por fin a Dakar, finalizando así un viaje «muy duro, pero muy gratificante», asegura a 65YMÁS. «He sentido la hospitalidad de los países por los que he pasado, Marruecos, Sáhara Occidental, Mauritania y Senegal. Me han acogido para dormir como para comer y darme aliento».

Las altas temperaturas, el agua y la comida han sido las principales dificultades a las que ha tenido que hacer frente en su día a día, algo que, aunque ya preveía gracias a su anterior viaje, no ha hecho que sea más fácil de soportar. «En Mauritania las temperaturas han sobrepasado los 50 grados y, añadido la falta de agua, ha hecho el viaje más hostil en algunos terrenos», explica.

Pero sí ha podido prepararse mejor, sabiendo que necesitaría llevar entre 15 y 15 litros de agua, «porque hay una distancia de 200-250 kilómetros durante los cuales no encuentras ni un alma», y cargar con comida para 2-4 días. De esta forma, ha llevado «la casa a cuestas, 40 kilos», aseguraba.

Así, se ha adentrado en «lugares recónditos» y ha atravesado «territorios tan hostiles como la Frontera de Rosso» o «el temido paso fronterizo entre Mauritania y Senegal, donde la vida de una persona vale unos pocos euros», y lo ha hecho con solo sus provisiones en una mochila y su bicicleta, bautizada «Rocinante», con la que recorría de media 120-130 kilómetros diarios y la cual ha entregado a un joven en Dakar.

«Rocinante ya tiene dueño, me da pena después de los días que hemos compartido juntos. Pero tenía esta decisión desde la salida. Es un chaval muy buena persona, trabaja aquí en un camping, y desde que me conoció hizo amistad, creo que fue porque me vio llevar dos garrafas de agua enormes en la bici, que llevaban dos críos pequeños arrastrándolas como podían a su casa. A la vuelta me dijo con la mano en el corazón,»merci», desde entonces me saluda continuamente», contó en sus redes sociales.

Francisco decidió emprender este viaje tras conocer la noticia, mientras se encontraba en otro viaje en bicicleta cerca de la frontera turca, de que a su nieto lo habían ingresado de forma urgente en el hospital, donde le diagnosticaron diabetes tipo 1. «A raíz de eso me enteré de que existía la Fundación DiabetesCERO (@diabetes_CERO), que se dedica a recaudar fondos para la investigación, porque el estado no presta la suficiente ayuda», comentaba.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune grave que afecta a más de 206.000 personas en España, una cifra que va en aumento, según indican desde la Fundación Diabetes CERO. Al año, son diagnosticadas más de 1.100 nuevas personas, siendo la mayoría niños menores de 15 años.

Para Francisco, conocer la noticia fue «un palo enorme», por lo que decidió intentar, de cualquier forma, «conseguir que se mejore la situación en lo que se pueda». Su idea fue llevar a cabo «una de las travesías más duras que conozco, la más dura que he hecho nunca» para «demostrarle a mi nieto también que incluso yo, que tengo un infarto y problemas de tromboembolismo pulmonar, puedo hacer lo que yo quiera, para que él, cuando tenga más años, pueda hacer lo que le plazca, a pesar de su diabetes».

A la emoción de poder finalizar este gran viaje se suma la ilusión de ver que ha conseguido sobrepasar el objetivo de dinero previsto, recaudando en la plataforma de crowdfunding «Mi grano de arena»  5.314 euros, de los 5.000 que pretendía conseguir. Es por ello que agradecía «la gran solidaridad de los y las donantes», asegurando que dará las gracias personalmente a cada uno de ellos. «Y, por favor, a los que no conozco, os pido encarecidamente que me paréis donde me veáis y me hagáis el comentario para poder daros también las gracias. Un millón de gracias de todo corazón», aseguraba.

En su agradecimiento, también ha donado de forma simbólica. «Estoy superemocionado por tanta generosidad. Habéis sido fundamentales, día a día, cuando no podía más, vosotros me dabais la motivación suficiente con vuestros mensajes de aliento».

Con tan buenas noticias, la vuela a casa ha sido de lo más gratificante, asegura, con toda su familia, amigos y conocidos esperándolo en la plaza. «La llegada a Écija ha sido un regalo muy especial», concluye.

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