SALMOS DE VIDA Y ESPERANZA

“Luces largas” para circular por la vida

 

Luces largas para circular por la vida…

y ver más allá de nosotros mismos y de nuestro entorno,

porque hay mucha gente circulando

por la misma “vía” que nosotros

y necesitamos ver, con claridad, quién va delante

para no atropellarlo

y quién viene en dirección contraria a la nuestra

para esquivarlo y evitar un choque frontal.

La vida da muchas vueltas y muchos sustos.

-¿Tú has tenido algún “incidente” de este tipo?

Luces largas para circular por la vida…

porque en la dimensión terrena en la que nos movemos

hay mucho tráfico y se producen retenciones y alcances

debido a que algunas personas no saben

de dónde vienen ni a dónde van,

y otras no tienen prisa por llegar a su “destino final”

alegando que “como en casa en ningún sitio”

y que “más vale malo conocido que bueno por conocer”,

aunque quienes conocieron anticipadamente

lo que nos “espera” en el más allá

hablan maravillas del lugar.

San Pablo dijo:

“Dios ha preparado para los que le aman

cosas que nadie ha visto ni oído

y ni siquiera imaginado” (1Cor 2,9).

-¿Cuál es tu “código de circulación”?

Luces largas para circular por la vida…

porque en este tramo de nuestra existencia

se producen muchos “accidentes”,

algunos mortales,

que con prudencia, inteligencia y buena voluntad,

se podrían evitar

para bien de quienes los sufren,

de quienes los provocamos

y de la comunidad que ve deteriorada la convivencia.

-¿Tú has provocado alguna vez este tipo de “accidentes”?

Luces largas para circular por la vida…

para ver a la multitud de personas,

niños y ancianos incluidos,

que huyen del hambre, de la guerra, de la persecución

y van por nuestro “mismo camino”,

y tener tiempo para reducir nuestra marcha y cederles el paso

porque merecen respeto, comprensión, acogida y ayuda,

como quisiéramos que se hiciera con nosotros

si nosotros fuéramos ellos.

-¿Cómo reaccionarías tú, si ése fuera tu caso?

Luces largas para circular por la vida…

también por la “vida de fe”;

la fe en Dios es el “GPS” que nos señala la ruta a seguir

para llegar a nuestro destino, en esta vida y en la otra,

porque venimos de Dios y a Dios vamos.

“Dios es amor,

y el que vive en el amor vive en Dios y Dios en él.

Jesucristo nos ha dado este mandamiento:

que el que ama a Dios ame también a su hermano” (1Jn 4,16).

“Ama y haz lo que quieras”, dijo san Agustín,

convencido de que quien ama hará lo que Dios manda

y todo lo demás se le dará por añadidura.

-¿La fe es el “GPS” de tu vida?

“Señor, muéstrame tus caminos,

guíame por tus senderos;

guíame, encamíname en tu verdad,

pues tú eres mi Dios y salvador.

¡En ti confío a todas horas!” (Sal 25,4).

Julián del Olmo

Domingo, 17 de mayo de 2026

LA SANTA DE LA SEMANA: SANTA BONA DE PISA

Santa peregrina italiana (Pisa, ca. 1155-1207). Realizó nueve peregrinaciones a Santiago y fue también a Jerusalén y a Roma. Bona da Pisa es una figura realmente singular: sus hagiógrafos -existen dos vitae- han sido los canónigos regulares del convento pisano de San Martino en Kinzica -donde estuvo acogida desde pequeña como oblata- y los monjes del de San Iacopo en Podio, que ella misma fundó. Hay muchas correspondencias en los dos textos, de los cuales se desprende una especie de competitividad en afianzar los vínculos de la santa con cada uno de los dos monasterios.

Un código, -el C 181, depositado en el archivo capitular del duomo de Pisa- recoge una primera biografía que informa que Bona nació en Pisa, en el barrio de Kinzica, en las orillas del río Arno, alrededor de 1155/1156. Su madre, Berta, era de origen corso, y Bona fue el fruto de su unión extramatrimonial con un rico mercader, Bernardo, quien vivía en Jerusalén donde tenía tres hijos y abandonó a Bona y a su madre cuando la niña tenía tres años. Las enormes dificultades económicas y sociales a las que tuvo que enfrentarse la desdichada mujer, la llevaron a pedir ayuda al monasterio de San Martino, donde la pequeña se crio, demostrando ser una muchacha bastante fuera de lo común. A la edad de siete años tuvo un primer encuentro -una visión- con Jesús a quien decidió consagrar su vida. Bona empezó a martirizar su cuerpo llegando a llevar un cilicio. Las visiones de Cristo junto a la Virgen, a María Salomé, María de Cleofás y Santiago se intensificaron y a los trece años emprendió una peregrinación a Jerusalén donde se quedó casi una década. Según las biografías, a su vuelta de Tierra Santa sería capturada por los sarracenos y herida en el costado.

Compostela //// Retornada a Pisa, tiene otra visión de Cristo y de Santiago que la invitan a unirse a los peregrinos que se dirigían a Compostela, diciéndole: “Volo te huius beati Iacobi limina in Hispania visitare”. A pesar de su debilidad física, consecuencia de las numerosas penitencias que se auto-inflige, Bona emprende una primera peregrinación, a la cual seguirán nada menos que otras ocho. Durante los viajes se dedica a sostener a los que se encuentran en dificultades, animar en los momentos difíciles, curar a los enfermos y alentar a todo el mundo. Guio a peregrinos también a Roma y al santuario de San Michele Arcangelo, en el Monte Gargano.

Entre una peregrinación y otra fundó en Pisa un monasterio, el de San Iacopo en Podio, para acoger a peregrinos. Recogió reliquias para incrementar la importancia del convento -entre ellas una imagen que pidió al mismísimo Jesús Cristo en el curso de una de sus visiones- hasta que cerca de los cincuenta años et amplius tuvo que interrumpir las peregrinaciones a causa de un empeoramiento de su salud. Falleció el 29 de mayo de 1207. Esta excepcional mujer, no sólo guía de peregrinos sino también milagrera en vida y post mortem, ahora descansa en la iglesia de San Martino, en Pisa. El 2 de marzo de 1962 el pontífice Juan XXIII la declaró oficialmente protectora de las azafatas.

Análisis del esqueleto de la santa //// El cuerpo de Santa Bona, cubierto con esclavina, conchas y símbolos jacobeos, ha sido analizado por científicos en el año 2002. Los resultados del análisis han revelado que el esqueleto corresponde al de una mujer que murió entre los cincuenta y los cincuenta y cinco años, de estatura pequeña (1,50 m) y bastante grácil. El estado de los artos inferiores es típico de una persona que ha caminado mucho -en efecto, sumando todas sus peregrinaciones, Bona recorrió aproximadamente unos 60.000 km-. El estudio confirma también que ha tenido una buena alimentación y no han sido encontradas trazas de anemia ni lesiones traumáticas de ningún tipo, contrariamente a lo que afirman sus biografías que dicen que fue herida por unos sarracenos y que fue pisada por un caballo. Con las mediciones y estudios que se hicieron sobre su cráneo ha sido posible reconstruir de manera aproximada el aspecto del rostro de la santa, que parece haber sido una mujer muy hermosa. [CP]

Fuente Xacopedia

MUSICA SACRA: LA CANTATA 129 DE J. S. BACH

He elegido una cantata bachiana para este día tan señalado. Aunque, como he señalado varias veces, las cantatas de Bach son atemporales y suenan bien sea cuando sea, si la hay para su día correspondiente me gusta traerla y así quedan más en contexto. Así, el disfrute es más placentero y enriquecedor, y nuestros sentidos se ven más agradecidos.

Por tanto, hoy, de Johann Sebastian Bach (1685-1750) te traigo la cantata Gelobet sei der Herr, mein Gott, BWV 129, cuyo título puede traducirse por «Alabado sea el Señor, mi Dios». Fue compuesta probablemente para el Domingo de la Trinidad de 1726 (que cayó en 16 de junio). Se estrenó en Leipzig. Está basada en un himno de Johann Olearius (1665) y, aunque no es descartable que fuese compuesta para otra festividad, su contenido se adapta perfectamente a la fiesta de la Trinidad.

El primer coro es un gran concertato para cuerdas y maderas con interpolaciones de las trompetas; el cantus firmus es soportado por la soprano. Las demás voces se mueven en contrapunto libre. Posteriormente, aparece una sucesión de tres arias sin intervención de recitativos. De alguna forma las tres arias son una bella meditación sobre las tres personas de la Trinidad. Destaca la tercera, con un bello ritmo de danza y acompañada con un oboe d’amore obligado. El último coro es especialmente remarcable con una intervención importante de las trompetas mientras el coro tanta la melodía coral a cuatro partes, acompañado por la flauta.

Las partes de esta cantata son:

  1. Coro: Gelobet sei der Herr, mein Gott.
  2. Aria: Gelobet sei der Herr, mein Gott, mein Heil.
  3. Aria: Gelobet sei der Herr, mein Gott, mein Trost.
  4. Aria: Gelobet sei der Herr, mein Gott, der ewig lebet.
  5. Coral: Dem wir das Heilig jetzt.

La instrumentación de la misma es: alto, tenor, bajo, coro, tres trompetas, timbales, flauta travesera, dos oboes, oboe d’amore, dos violines, viola y bajo continuo.

Gelobet sei der Herr,

Mein Gott, mein Licht, mein Leben,

Mein Schöpfer, der mir hat

Mein Leib und Seel gegeben,

Mein Vater, der mich schützt

Von Mutterleibe an,

Der alle Augenblick

Viel Guts an mir getan.

 

Gelobet sei der Herr,

Mein Gott, mein Heil, mein Leben,

Des Vaters liebster Sohn,

Der sich für mich gegeben,

Der mich erlöset hat

Mit seinem teuren Blut,

Der mir im Glauben schenkt

Sich selbst, das höchste Gut.

 

Gelobet sei der Herr,

Mein Gott, mein Trost, mein Leben,

Des Vaters werter Geist,

Den mir der Sohn gegeben,

Der mir mein Herz erquickt,

Der mir gibt neue Kraft,

Der mir in aller Not

Rat, Trost und Hülfe schafft.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gelobet sei der Herr,

Mein Gott, der ewig lebet,

Den alles lobet, was

In allen Lüften schwebet;

Gelobet sei der Herr,

Des Name heilig heißt,

Gott Vater, Gott der Sohn

Und Gott der Heilge Geist.

 

Dem wir das Heilig itzt

Mit Freuden lassen klingen

Und mit der Engel Schar

Das Heilig, Heilig singen,

Den herzlich lobt und preist

Die ganze Christenheit:

Gelobet sei mein Gott

In alle Ewigkeit!

Texto en Castellano

Alabado sea el Señor,

mi Dios, mi luz, mi vida,

mi creador, que me ha

dado el alma y la vida,

mi Padre, que me protege

desde el materno vientre,

y que a cada momento

me hace tanto bien.

 

Alabado sea el Señor,

mi Dios, mi luz, mi vida,

amado hijo del Padre,

que se entregó por mí,

que me ha redimido

con su preciosa sangre,

y que en la fe se me da

a sí mismo, supremo bien.

 

Alabado sea el Señor,

mi Dios, mi luz, mi vida,

precioso Espíritu del Padre,

que su hijo me ha dado,

que conforta mi corazón,

me da nuevas fuerzas,

y en la angustia me procura

consejo, consuelo y ayuda.

 

Alabado sea el Señor,

mi Dios, que eternamente vive,

al que todo alaba

y en los aires flota;

alabado sea el Señor,

cuyo nombre es Santo,

Dios Padre, Dios Hijo

y Dios Espíritu Santo.

 

Al que ahora el Sanctus

jubilosos entonamos

y al que con los ángeles

cantamos: Santo, Santo,

de corazón alabe

toda la cristiandad.

¡Alabado sea mi Dios

por toda la eternidad!

 

Pinchando el enlace siguiente puedes ver la interpretación de la obra

Fuente Religion Digital

 

 

 

 

 

UN DIÁLOGO SIN PALABRAS: LA REVELACIÓN DE DIOS TRINIDAD. ANDREI RUBLËV. 1411-1425.

La fe cristiana en Dios se expresa en estas palabras del Credo que recitamos el domingo en misa: «Creemos en un solo Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo». En esto consiste la originalidad de la fe cristiana en  Dios respecto a la fe judía y a la islámica (Las tres religiones monoteístas)

Andrei Rüblev(1370-1430) canonizado en 1988 por la Iglesia Ortodoxa,(celebra el 4 julio) fue el representante mas importante de la iconografía rusa. Pintó los frescos de la catedral de la Anunciación de Moscú.

«Para que los hombres que contemplen la Santa Trinidad venzan el odio desgarrador del Mundo». Esta es  la imagen de gran fuerza expresiva que Rüblev supo transmitir, mezcla de unidad y pluralidad de la Trinidad. Elevó su espíritu y pensamiento, con sus pinceles reunió a la Iglesia rusa en torno a San Sergio de Radondenga del S.XIV, quien consagró su vida a la Santa Trinidad. Fue discípulo suyo, 7 años después de su muerte se le encargó al célebre Andrei Rüblev crear el «ritmo trinitario»: un movimiento de Amor que respira eternidad conservando la técnica y formas de la tradición bizantina.

El icono se remonta a la oración sacerdotal «para que todos sean uno…para que el Amor con el que me has amado esté en ellos» Jn 17, 21-23

Icono de la Trinidad de Andrej(Andrei) Rüblev.Galeria Tetrjakov,Moscú.Su imagen encarna la expresión mas perfecta de la Trinidad bizantina.Tres ángeles sentados a la mesa-altar con cáliz eucarístico.Inspirado en Gn 18,1-10.Hospitalidad de Abraham.

A lo largo de los siglos los teólogos han intentado adentrarse en uno de los dos misterios centrales de nuestra fe cristiana:La Encarnación y la Trinidad.

Y si Dios no es solitario, quiere decir que hay alteridad, diálogo, comunión. ha dejado la impronta de su ser en todo lo creado, y el hombre ha de percibirlo. En la Escritura hay dos grandes relatos que nos introducen en la revelación de Dios Amor:

-En el libro del Éxodo, es el que narra la revelación de Dios a Moisés.»Yo soy el que soy» Éxodo 3,14. Dios es persona, un Yo viviente, absolutamente trascendente y santo, es la plenitud, es la verdad, el origen y la medida de todo lo que existe, porque todas las demás cosas existen porque Dios las ha creado.

-El testimonio de los 4 Evangelios de la Pascua de Jesús, cuyo nombre significa «Dios salva». «El que me ve a mi, ve al Padre», Jn 12,45.

El icono de Rublëv (1370-1430), uno de los representantes  de la pintura iconográfica rusa (canonizado en 1988,celebra en la Iglesia Ortodoxa rusa el 4 julio); Presenta un diálogo sin palabras de una gran belleza y serena gestualidad.

Inspirado en el Génesis 18,1-10. Rublëv representa la Hospitalidad de Abraham,aparecen tres ángeles frente a su tienda en el encinar de Mambré.Loa Padres de la Iglesia han visto en estos tres personajes la prefiguración de la Trinidad.

Inspirado en el Génesis 18,1-10. Rublëv representa la Hospitalidad de Abraham,aparecen tres ángeles frente a su tienda en el encinar de Mambré.Loa Padres de la Iglesia han visto en estos tres personajes la prefiguración de la Trinidad.

Tres ángeles son bienvenidos a la tienda de Abraham en la encina de Mambré. Se lavan los pies, Sara les ofrece comida y se ponen de camino. A la promesa del hijo que nacerá, pues eran estériles, Sara escucha.( Génesis 18,1-10)

Tanto el que acoge como el que es acogido participan de una bendición.Abraham y Sara son bendecidos por sus huéspedes.La palabra griega «hospitalidad» es filoxenía, amor al extranjero.

Pero a quien representan esos tres caminantes?

Los Padres de la Iglesia han visto en estos tres personajes la prefiguración de la Trinidad. Los 3 tienen el mismo rostro, el autor muestra la dignidad de los tres. Cada uno lleva algún manto ..rojo, verde, azul cielo, símbolo de la naturaleza divina que comparten. Pero cada uno tiene atributos diferentes.

Los colores primarios o básicos (rojo, amarillo y azul) nos hablan de los tiempos litúrgicos.Paleta cromática intensa, luz irreal y poderosa y vibrantes pinceladas…veamos:

Oro amarillo: riqueza de la vida trinitaria

Además de la tradición bizantina, el Greco lo representa como fuego, o llama que representa la Gloria Eterna. La pervivencia de lo bizantino en su obra es clara con colores frios y dorados

Rojo: Fiesta de los santos apóstoles y mártires

El personaje del centro (Cristo encarnado) lleva una túnica granate-rojo signo de humanidad. Jesús en el sacrificio de su muerte nos redime del pecado, es el color de la sangre y del fuego. Nos hace capaces de testimoniar la fe hasta el martirio.

Verde: expresa la vida de la Iglesia que crece continuamente como una vida nueva…tiempo ordinario

El personaje de la derecha, representa al Espíritu Santo acompaña su manto en azul, símbolo de divinidad y verde hierba en primavera y las hojas nuevas. El verde simboliza el poder del Espíritu Santo para renovar la vida sobre la tierra.

Azul celeste: pureza, don celestial de María llena de Gracia. Se utiliza en las fiestas marianas: Inmaculada Concepción.

Este privilegio fue concedido a España por el Papa en la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen.

La obra hace del espacio un lugar ingrávido con claro sentido ascensional, uniendo lo terrenal y lo celestial

PERSONAJE CENTRAL:

Es Cristo encarnado con túnica rojo-granate signo de sufrimiento y dolor con manto azul de divinidad. El árbol sobre su cabeza, metáfora de la encina de Mambré, donde se desarrolla el capítulo del Génesis.Es el mismo árbol del bien y del mal, el árbol del que comieron Adán y Eva. Es el árbol de la Cruz de Jesús que nos redime del pecado, junto al círculo de la vida eterna, pues no hay vida eterna sin muerte. Los dos dedos extendidos son metáfora de lo humano y lo divino..Su cabeza se inclina hacia el Padre «Las Palabras que yo os digo no las digo por mí mismo, es el Padre que habita en mi, es quien realiza sus obras. «TODO EL QUE AMA CONOCE A DIOS, QUIEN NO AMA NO HA CONOCIDO A DIOS, PORQUE DIOS ES AMOR» Jn 4, 7-8

PERSONAJE DE LA IZQUIERDA:

ES EL PADRE. Un manto de color azul le define, sostiene un báculo símbolo de su autoridad, sobre su cabeza hay una casa: LA MORADA DE DIOS. «En la casa de mi Padre hay muchas moradas, voy a prepararos un sitio».( Jn 14,2)El Padre inclina su cabeza hacia el Hijo para que hable del Cordero de Dios sacrificado, cuyo cáliz bendice.

PERSONAJE DE LA DERECHA:

Es el Espíritu Santo. Es el soplo, el aliento, la respiración de la vida de Dios.Lleva sobre su túnica azul símbolo de divinidad, un manto verde hierba en primavera, son las hojas nuevas que renueva el Espíritu Santo en la Iglesia. Por eso es tiempo litúrgico ordinario el verde. Es el color que simboliza el poder del Espíritu Santo para renovar la vida de la Iglesia en la tierra. Detrás hay una montaña: lugar de encuentro con Dios (Moisés habló con Dios en el Sinaí, Elías en el Monte Horeb.Jesús se transfiguró en el Monte Tabor.) Su manto toca la mesa (liturgia) y comunica la santidad de Dios «Santificar estos dones con la efusión del Espíritu Santo» También el Espíritu Santo se inclina hacia el Padre, esta sumergido en la Contemplación del Misterio, su brazo tendido hacia el mundo muestra el movimiento descendente de Pentecostés.                                                                                                      «LA EXISTENCIA CRISTIANA CONSISTE EN UN CONTÍNUO SUBIR AL MONTE DEL ENCUENTRO CON DIOS, PARA VOLVER A BAJAR Y SERVIR AL HERMANO»  Benedicto XVI

Porque es Amor, Dios es Trinidad

Como intuyó San Agustin, el amor implica, al que ama, el amado y el vínculo de amor entre ambos (De Trinitate). El que ama y fuente de Amor es el Padre.El Hijo es el fruto y el eco perfecto del amor, que es el Padre. También Él es todo amor y solo amor. En cuanto es la expresión e irradiación del amor del Padre, se llama Logos (es decir Verbo-Palabra) e icono (es decir imagen) del Padre. Y el Espíritu Santo es el soplo, el aliento, la respiración de la vida de Dios.

Los tres comparten el azul el azul símbolo divino, composición piramidal, con dos calices.Hace del espacio lugar ingrávido con claro sentido escensional.Une lo terrenal-celestial.

Los tres comparten el azul el azul símbolo divino, composición piramidal, con dos calices.Hace del espacio lugar ingrávido con claro sentido escensional.Une lo terrenal-celestial.

Simbolos trinitarios: el triángulo y el círculo perfecto de la armonía celestial.

Pero ese círculo queda abierto en la confluencia de los pies sobre la tarima cuadrada(cuando se pintó se creía que la tierra era cuadrada) y es para que nos adentremos nosotros en ese misterio a través del AMOR.

POR ELLO LA TRINIDAD HABITA EN NOSOTROS, NOS HACE SENTIR SU PRESENCIA Y NOS DA LA LUZ PARA QUE PODAMOS VIVIR Y CONOCER COMO HIJOS DE DIOS:

Este círculo abierto para ti: Cuando nos amamos unos a otros con la medida de Jesus «amaos mutuamente como yo os he amado»  tambien nosotros vivimos la vida trinitaria, y la Trinidad habita en nosotros.

Un Dios que dice Amor…(Apuntes de teología de Piero Coda,cap.V)

Así pues, como decíamos, en los apuntes de Piero Coda, Dios que dice Amor, en el Cap.V, Dios en la plena revelación de su Ser, que es Amor, realizada por Jesús. Fue en la fiesta de Pascua el evangelista Juan nos da la clave de la lectura con una fórmula tan sencilla como profunda:

«Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo (Jn 13,1)

EL AMOR SE EXPRESA, DEFINITIVAMENTE Y EN SU MÁXIMA INTENSIDAD EN DAR LA VIDA POR LAS PERSONAS AMADAS. «NADIE TIENE MAYOR AMOR QUE EL QUE DA SU VIDA POR SUS AMIGOS» (Jn 15,13)

Recordamos una imagen familiar, la del «buen pastor»(Jn 10,11-12) para el pueblo de Israel, dispuesto a dar la vida para defender a las ovejas del lobo feroz.

Es evidente que Jesús trata de manifestarse así, en su amor por los hombres, que le empuja a dar la vida, el mismo amor de Dios: «En verdad os digo el Hijo  no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre» Jn 5,19

El amor no es solo uno de sus atributos, Dios es bueno, omnipotente, amoroso,en Jesús, su Palabra hecha carne Dios se dice y se da a la Humanidad en un infinito y extremo acto de Amor.

DIOS ES AMOR: Quien permanece en el amor habita en Dios y Dios Habita en él. Es Jesús crucificado y resucitado el que introduce a los hombres en la vida íntima de Dios

«Todo el que ama conoce a Dios. Quien no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor» Jn 4,7-8

Fuente: EVANGELIZAR CON EL ARTE:COM

CATEQUESIS DEL SANTO PADRE: LOS DOCUMENTOS DEL CONCILIO VATICANO II. III. CONSTITUCIÓN SACROSANTUM CONCILIUM. 9. LA LITURGIA EN EL MISTERIO DE LA IGLESIA

Hoy comenzamos una serie de catequesis sobre el primer documento promulgado por el Concilio Vaticano II: la Constitución sobre la sagrada liturgia Sacrosanctum Concilium (SC).

Al elaborar esta Constitución, los Padres conciliares quisieron no solo emprender una reforma de los ritos, sino también llevar a la Iglesia a contemplar y profundizar en ese vínculo vivo que la constituye y la une: el misterio de Cristo. La liturgia, en efecto, toca el corazón mismo de este misterio: es a la vez el espacio, el tiempo y el contexto en el que la Iglesia recibe de Cristo su propia vida. En la liturgia, de hecho, «se ejerce la obra de nuestra Redención» (SC, 2), que nos convierte en linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido por Dios (cf. 1Pt 2,9).

Como ha puesto de manifiesto la triple renovación —bíblica, patrística y litúrgica— que ha atravesado la Iglesia a lo largo del siglo XX, el Misterio en cuestión no designa una realidad oscura, sino el designio salvífico de Dios, oculto desde la eternidad y revelado en Cristo, según la afirmación de San Pablo (cf. Ef 3,3-6). He aquí, pues, el Misterio cristiano: el acontecimiento pascual, es decir, la pasión, la muerte, la resurrección y la glorificación de Cristo, que precisamente en la liturgia se nos hace sacramentalmente presente, de modo que cada vez que participamos en la asamblea reunida «en su nombre» (Mt 18,20) estamos inmersos en este Misterio.

Cristo mismo es el principio interior del misterio de la Iglesia, el pueblo santo de Dios, nacido de su costado traspasado en la cruz. En la santa liturgia, con el poder de su Espíritu, Él sigue actuando. Santifica y asocia a la Iglesia, su esposa, a su ofrenda al Padre. Ejerce su sacerdocio absolutamente único, Él que está presente en la Palabra proclamada, en los sacramentos, en los ministros que celebran, en la comunidad reunida y, en grado sumo, en la Eucaristía (cf. SC, 7). Así es como, según San Agustín (cf. Serm., 277), al celebrar la Eucaristía, la Iglesia «recibe el Cuerpo del Señor y se convierte en lo que recibe»: se convierte en el Cuerpo de Cristo, «morada de Dios en el Espíritu» (Ef 2,22). Esta es «la obra de nuestra redención», que nos configura a Cristo y nos edifica en la comunión.

En la santa liturgia, dicha comunión se realiza «por medio de los ritos y de las oraciones» (SC, 48). La ritualidad de la Iglesia expresa su fe —según el célebre dicho lex orandi, lex credendi— y, al mismo tiempo, plasma la identidad eclesial: la Palabra proclamada, la celebración del Sacramento, los gestos, los silencios, el espacio, todo ello representa y da forma al pueblo convocado por el Padre, Cuerpo de Cristo, Templo del Espíritu Santo. Cada celebración se convierte así en una verdadera epifanía de la Iglesia en oración, como recordó san Juan Pablo II (Carta apostólica Vicesimus quintus annus, 9).

Si la liturgia está al servicio del misterio de Cristo, se comprende por qué se la ha definido como «la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza» (SC, 10). Es cierto que la acción de la Iglesia no se limita únicamente a la liturgia; sin embargo, todas sus actividades (la predicación, el servicio a los pobres, el acompañamiento de las realidades humanas) convergen hacia esta «cumbre». En sentido inverso, la liturgia sostiene a los fieles sumergiéndolos siempre y de nuevo en la Pascua del Señor y, por lo tanto, a través de la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos y la oración común, estos son fortalecidos, animados y renovados en su compromiso de fe y en su misión. En otras palabras, la participación de los fieles en la acción litúrgica es al mismo tiempo «interior» y «exterior».

Esto significa también que está llamada a desarrollarse concretamente a lo largo de toda la vida cotidiana, en una dinámica ética y espiritual, de modo que la liturgia celebrada se traduzca en vida y exija una existencia fiel, capaz de hacer concreto lo que se ha vivido en la celebración: es así como nuestra vida se convierte en «sacrificio vivo, santo y agradable a Dios», realizando nuestro «culto espiritual» (Rom 12,1).

De este modo, «la liturgia edifica día a día a los que están dentro de la Iglesia para ser templo santo en el Señor» (SC, 2), y forma una comunidad abierta y acogedora para con todos. De hecho, está habitada por el Espíritu Santo, nos introduce en la vida de Cristo, nos convierte en su Cuerpo y, en todas sus dimensiones, representa un signo de la unidad de todo el género humano en Cristo. Como decía el Papa Francisco: «El mundo todavía no lo sabe, pero todos están invitados al banquete de bodas del Cordero (Ap 19,9)» (Carta apostólica Desiderio desideravi, 5).

Queridísimos, dejémonos moldear interiormente por los ritos, por los símbolos, por los gestos y, sobre todo, por la presencia viva de Cristo en la liturgia, que tendremos ocasión de profundizar en las próximas catequesis.

Fuente : The Holy See

LA TRINIDAD ES COMO UN MATRIMONIO

La Trinidad no es comparable con nada ni con nadie. Pero entre las muchas analogías, débiles y pobres comparaciones que dan una idea pequeña de lo que puede ser el Misterio Trinitario, los antiguos autores cristianos de tradición griega, utilizaban la imagen de la Familia: padre, madre e hijo. Es una buena imagen que merece la pena profundizarse.

El Dios cristiano es único, pero no solitario, precisamente porque es un Misterio de Amor. “Un Dios solitario sería un mal estado de cosas. Dios necesita compartir, interactuar, amar y puede hacerlo más perfectamente con iguales” (R. Swinburne). Para hacerse una idea de lo que puede ser una unidad de varias personas que son una única realidad, recordemos esta palabra de Jesús referida a la unión del varón y de la mujer: serán dos en una sola carne. Dos personas en una sola carne. Eso es el misterio trinitario: tres personas en una única naturaleza. Pero hay más, porque el matrimonio, si se queda en el dos, puede convertirse en un amor egoísta. De ahí la importancia de abrirse al tercero, al hijo. Entonces el dos en una sola carne se convierte en tres es una sola familia. Pues bien, eso que en nuestra experiencia humana nunca se logra del todo, porque siempre hay algo que separa a los dos en una sola carne, o a los tres en una sola familia, en Dios se realiza en una unidad sin fisuras, en una perfecta unión de voluntades, en una comunión plena, en una reciprocidad en la que todo se comparte.

Pero hay más: el que Dios sea comunión en relaciones de Amor, y eso es lo que define su ser Dios, es lo que hace que su amor sea un amor que se abre más allá de sí mismo. El “ser” de Dios, explica su apertura a los seres humanos, su darse a conocer en el Hijo y su entrega a todos y cada uno en el Espíritu. El “ser” de Dios es la condición y posibilidad de su relación de amor con todos y cada uno de los seres humanos. Porque el Amor auténtico no es un amor encerrado en sí mismo, sino abierto a lo universal. Ocurre lo mismo en el matrimonio: cuanto mayor sea la unidad del dos en una sola carne, resultado del amor, tanto más se abrirá este matrimonio a la acogida de los pobres y necesitados, y a la hospitalidad de los que llaman a la puerta de su casa. El amor intra divino y el extra divino, y en su estela el amor intra matrimonial y el extra matrimonial, son directamente proporcionales.

Martin Gelabert O.P.  – Blog Nihil Obstat

SALMOS DE VIDA Y ESPERANZA

Prioridades….

  

Prioridades…

que son muchas y de muchas clases

las que todos tenemos,

aunque unos más que otros.

Prioridades nacionales, territoriales, ideológicas, políticas,

económicas, religiosas, étnicas, familiares, culturales, lingüísticas…

Prioridades que delatan los valores,

las motivaciones y los intereses

que hay delante y detrás de cada una de ellas

y de sus adeptos,

porque “por sus prioridades los conoceréis”.

-Dime cuáles son tus prioridades y te diré quién eres.

Prioridades…

que ponen en entredicho

la tan pregonada “igualdad”

de derechos, libertades y oportunidades

de todas las personas,

sin distinción de raza, color, origen, idioma,

sexo, religión y condición social,

porque una cosa es decirlo

y otra reconocerlo y cumplirlo.

Según Amnistía Internacional

en 150 países se violan los derechos humanos.

-¿En tu entorno también hay “desigualdades”?

¿Quiénes son los “desiguales”, según tú?

Prioridades…

como la “prioridad nacional”

construida sobre la base de bulos y mentiras,

referidas a los emigrantes en general

y a los musulmanes en particular,

a quienes por aporofobia e islamofobia

algunas personas, grupos y partidos políticos

acusan de “invasores”, de “arruinar a la Seguridad Social”,

de “quitar puestos de trabajo a los españoles”

y de querer “islamizar a un país católico”;

son los falsos argumentos que esgrimen

para prohibir la entrada de emigrantes al país

y deportar a los que ya entraron

y llevan años trabajando para nosotros.

-¿Qué piensas tú de la llamada “prioridad nacional”?

Prioridades…

que también se dan en nuestro entorno más próximo

con argumentos y leyes discriminatorias

por razón de “territorio” y “privilegios ancestrales”,

como el acceso al empleo público

y el reparto, proporcional y equitativo, de los recursos.

Revisemos nuestras prioridades territoriales, familiares y personales,

no sea que estemos cayendo en las mismas contradicciones

que criticamos en los demás.

-¿Qué prioridades de otros te afectan, directa o indirectamente,

y qué prioridades tuyas afectan a otros?

Prioridades…

como “la opción preferencial por los pobres”

que, siguiendo el ejemplo de Jesús,

propone la Iglesia católica;

opción que prioriza el amor, la justicia, la ética y la moral

con los más vulnerables, marginados y necesitados de la sociedad.

Jesús dijo:

“Los que ahora son los últimos, serán los primeros;

y los que ahora son los primeros, serán los últimos” (Mt 20,16).

“Cada cristiano y cada comunidad están llamados

a escuchar el clamor del pobre y a socorrerlo

y a ser instrumentos de Dios para su liberación y promoción” (EG 187).

-¿Cómo valoras tú la “opción preferencial por los pobres”

que propone la Iglesia?

“Pon tu vida en manos del Señor;

confía en Él y Él vendrá en tu ayuda

y hará brillar tu rectitud y tu justicia

como brilla el sol de medio día” (Sal 37,5).

Julián del Olmo

Domingo, 10 de mayo de 2026

EL SANTO DE LA SEMANA: SAN CRISTOBAL MAGALLANES Y COMPAÑEROS MARTIRES

Cada 21 de mayo la Iglesia Católica celebra a San Cristóbal Magallanes y compañeros mártires. El P. Cristóbal, como muchos otros valientes católicos mexicanos, ofrendó su vida por amor a Cristo y su Iglesia durante los oscuros años de la ‘Ley de tolerancia de Cultos’ en México, promulgada por el presidente Plutarco Elías Calles (1877-1945).

Dicha ley tenía como finalidad restringir y diezmar el culto católico en el país, lo que desató una cruel persecución organizada desde el Estado. Por ese motivo muchos católicos terminaron empuñando las armas en defensa de sus vidas, sus derechos y su fe. A este conflicto se le conoce como la “Guerra Cristera”.

Dios no quiere la guerra

“Soy y muero inocente; perdono de corazón a los autores de mi muerte y pido a Dios que mi sangre sirva para la paz de los mexicanos desunidos”; estas fueron las últimas palabras de San Cristóbal Magallanes, pronunciadas frente a sus verdugos momentos antes de su ejecución. El Padre Cristóbal sabía bien que su patria se desangraba a causa del odio y por eso quiso morir haciendo un llamado a la paz. La participación ejemplar de este santo en defensa de la fe católica y la libertad religiosa está parcialmente recogida en la película “Cristiada” (2012).

Cristóbal Magallanes Jara nació en 1869, en Totatiche, Jalisco (México), en el seno de una familia muy humilde. Trabajó en el campo hasta que cumplió 19 años para ingresar después al seminario de Guadalajara. Allí se distinguió por su honradez, piedad y dedicación. Fue ordenado sacerdote en 1899.

El P. Cristóbal se desempeñó como capellán y subdirector de la Escuela de Artes y Oficios de Guadalajara. Organizó centros catequéticos y escuelas en las rancherías, y construyó un orfanato. Fue nombrado párroco de Totatiche, su tierra natal, cargo que desempeñó por 17 años, hasta el día de su muerte.

En la hora crucial

El 21 de mayo de 1927, San Cristóbal Magallanes se dirigía a celebrar una fiesta religiosa en honor a Santa Rita en uno de los ranchos de los alrededores de su parroquia, cuando se produjo una balacera entre ‘cristeros’ (grupo de católicos alzados en armas) y las fuerzas del gobierno. El sacerdote fue arrestado y conducido a la prisión de Totatiche, donde fue recluido junto a su vicario, el P. Caloca.

Horas más tarde, los dos fueron trasladados al palacio municipal de Colotlán, Jalisco, y acusados de conspirar contra el gobierno. Esto no fue sino un pretexto para deshacerse de ellos puesto que no había prueba alguna de que los sacerdotes estuvieran involucrados en conspiración alguna. Se decidió entonces que ambos hombres fueran ejecutados simplemente por ser sacerdotes. Cuatro días después de su detención, el 25 de mayo, el P. Magallanes y el P. Caloca fueron sacados al patio para ser fusilados. El P. Cristóbal al ver a su compañero presa del miedo, le dijo: “Tranquilízate hijo, solo un momento y estaremos en el cielo”.

Después de darse la absolución el uno al otro, se colocaron de frente y cayeron abatidos por el fuego del pelotón de fusilamiento. El P. Caloca llegó a gritar: “Por Dios vivimos y por Él morimos”.

México, tierra de mártires

El Papa San Juan Pablo II canonizó a ambos sacerdotes, el 21 de mayo del año 2000, junto a otros 23 mártires, entre ellos tres laicos. He aquí la lista de quienes entregaron la vida por su fe:

Román Adame Rosales, Sacerdote

Rodrigo Aguilar Aleman, Sacerdote

Julio Alvarez Mendoza, Sacerdote

Luis Batis Sainz, Sacerdote

Mateo Correa Magallanes, Sacerdote

Atilano Cruz Alvarado, Sacerdote

Miguel De La Mora De La Mora, Sacerdote

Pedro Esqueda Ramirez, Sacerdote

Margarito Flores Garcia, Sacerdote

Jose Isabel Flores Varela, Sacerdote

David Galvan Bermudez, Sacerdote

Salvador Lara Puente, Laico

Pedro de Jesús Maldonado Lucero, Sacerdote

Jesus Mendez Montoya, Sacerdote

Manuel Morales, Laico

Justino Orona Madrigal, Sacerdote

Sabas Reyes Salazar, Sacerdote

Jose Maria Robles Hurtado, Sacerdote

David Roldan Lara, Laico

Toribio Romo Gonzalez, Sacerdote

Jenaro Sanchez Delgadillo, Sacerdote

David Uribe Velasco, Sacerdote

Tranquilino Ubiarco Robles, Sacerdote

MUSICA SACRA: “OH IGNIS SPIRITUS PARACLITI” DE HILDEGARDA DE BINGEN

La música ocupó un lugar distintivo en la vida, la obra y el pensamiento de Hildegard Von Bingen, autora polifacética medieval que escribió numerosos tratados y magníficas composiciones.

Hildegard otorgaba a la música —y al canto de alabanzas en particular— una función activa en la historia de la humanidad, afirmando que cantar es una práctica mediadora por la que el ser humano hace presente a la divinidad, y al mismo tiempo renueva su propia condición edénica.

El alma es “sinfónica”, dice Hildegard, y el canto que el ser humano entona con el alma es un eco de la armonía celeste.

Así, Hildegard considera que la música es capaz de una transformación personal, y también colectiva, ya que entiende la práctica musical como una forma de cohesión social, en un momento histórico que no en vano es recordado como la época de las cruzadas.

Compositora “inspirada”

Hildegard Von Bingen (1098-1179) nació en Bermersheim, en la región alemana de Renania-Palatinado, y procedía de una familia aristocrática.

Siendo niña ingresó como oblata en el monasterio de Disibodenberg, en el que fue discípula de Jutta de Spanheim, una reclusa seis años mayor que ella a la que sucedería en 1136 como magistra del cenobio femenino.

Según se narra en la Vida de santa Hildegard escrita por Teodorico de Echternach tras la muerte de Hildegard, Jutta “le instruyó en el salterio decacorde y le enseñó a gozar de los salmos de David”.

Sin embargo, en un pasaje autobiográfico incluido en la Vida Hildegard afirma que componía cantos y melodías para alabar a Dios y a los santos sin haber recibido nunca una formación específica, y que los interpretaba pese a no haber estudiado la notación musical neumática ni el canto.

Del mismo modo que decía escribir sus obras en latín sin tener conocimientos de gramática latina, asimismo afirmaba componer música sin conocer los elementos esenciales del lenguaje musical.

No obstante, escribió y se hizo entender; compuso y se hizo escuchar.

Testimonio de su actividad musical —que debió contar con un importante componente autodidacta— son el drama moralizante Ordo Virtutum y las canciones de la Sinfonía de la armonía de las revelaciones celestiales, ambos con letra y música de Hildegard Von Bingen, la compositora de autoría conocida más prolífica de la Edad Media.

Su autoría comprende un amplio corpus, que incluye una trilogía visionaria (formada por las obras Scivias, Libro de los méritos de la vida y Libro de las obras divinas), escritos médico-naturalistas, un extenso epistolario, una Lingua ignota, así como las mencionadas composiciones musicales.

Su actividad como escritora empezó a la edad de 42 años, un momento fundamental de su vida que refiere en un fragmento de su primera obra, Scivias.

Allí relata que la “voz del cielo” le ordenó “decir y escribir” lo que “veía y escuchaba”.

Y agrega: “Mas las visiones que contemplé, nunca las percibí ni durante el sueño, ni en el reposo, ni en el delirio. Ni con los ojos de mi cuerpo, ni con los del hombre exterior, ni en lugares apartados. Sino que las he recibido despierta, absorta con la mente pura, con los ojos y oídos del hombre interior, en espacios abiertos, según quiso la voluntad de Dios”.

Al equiparar el sentido de la vista y del oído, Hildegard se distancia de la tradición filosófica que solía otorgar a la vista un lugar principal y exclusivo, asociado con la teoría entendida como contemplación.

Ambos sentidos, vista y oído, tienen una relevancia compartida en su experiencia místico-cognoscitiva de aprehensión de la “verdad revelada”.

Esa “inspiración divina”, que Hildegard afirma percibir mediante la vista y el oído del alma, le permitió hablar con voz propia en una época —como tantas otras ha habido— en la que las mujeres debieron encontrar estrategias discursivas para poder, tras afrontar no pocas dificultades, transmitir su saber.

Tal fue su fama de profetisa que el emperador Federico Barbarroja, tras una entrevista, le concedió un edicto de protección imperial a perpetuidad al monasterio de Rupertsberg.

Hoy es considerada Santa para la Iglesia Católica.

O ignis Spiritus paracliti

Secuencia para el Espíritu Santo (D 158, R 473r)

by Hildegard of Bingen

1a. O ignis Spiritus paracliti,

vita vite omnis creature,

sanctus es vivificando formas.

1b. Sanctus es ungendo periculose

fractos, sanctus es tergendo

fetida vulnera.

2a. O spiraculum sanctitatis,

o ignis caritatis,

o dulcis gustus in pectoribus

et infusio cordium in bono odore virtutum.

2b. O fons purissime,

in quo consideratur

quod Deus alienos

colligit et perditos requirit.

3a. O lorica vite et spes compaginis

membrorum omnium

et o cingulum honestatis: salva beatos.

3b. Custodi eos qui carcerati sunt ab inimico,

et solve ligatos

quos divina vis salvare vult.

4a. O iter fortissimum, quod penetravit

omnia in altissimis et in terrenis

et in omnibus abyssis,

tu omnes componis et colligis.

4b. De te nubes fluunt, ether volat,

lapides humorem habent,

aque rivulos educunt,

et terra viriditatem sudat.

5a. Tu etiam semper educis doctos

per inspirationem Sapientie

letificatos.

5b. Unde laus tibi sit, qui es sonus laudis

et gaudium vite, spes et honor fortissimus,

dans premia lucis.

Y su traducción al castellano

1a. ¡Oh fuego del Espíritu del Paráclito,

vida de todas las criaturas,

eres santo al dar vida a las formas!

1b. Eres santo al ungir a los peligrosamente

quebrantados, eres santo al enjugar las

heridas impuras.

2a. ¡Oh aliento de santidad,

oh fuego de caridad,

oh dulce aroma en los pechos,

e infusión de los corazones

con el buen olor de las virtudes!

2b. ¡Oh fuente purísima,

en la que se considera que

Dios reúne a los extraños

y busca a los perdidos!

3a. ¡Oh coraza de vida

y esperanza de la unión de todos los miembros,

y oh cinturón de honestidad: salva a los bienaventurados!

3b. Protege a los prisioneros del enemigo,

y libera a los cautivos,

a quienes el poder divino desea salvar.

4a. ¡Oh, camino poderosísimo, que penetraste

todas las cosas en lo más alto y en lo terrenal,

y en todos los abismos,

tú las compones y las reúnes todas!

4b. De ti fluyen las nubes, vuela el éter,

las piedras tienen humedad,

y de ella brotan arroyos,

y la tierra exhala verdor.

5a. Tú también siempre traes a los sabios,

que se alegran con la inspiración de la Sabiduría.

5b. Por tanto, alabanza sea para ti, que eres el sonido de la alabanza,

y la alegría de la vida, la esperanza y el honor más poderosos,

que otorgas las recompensas de la luz.

Pincha en el enlace para escuchar la pieza

https://www.youtube.com/watch?v=pRCRQcgbWtA&list=RDpRCRQcgbWtA&start_radio=1

ARTE QUE CONSUELA: MUSEOS VATICANOS; VIRGEN CON EL NIÑO Y LOS SANTOS DOMINGO Y CATALINA DE ALEJANDRIA DE FRA ANGELICO

La belleza crea comunión, involucra en la misma mirada a personas distantes, conecta el pasado, el presente y el futuro. El Papa Francisco lo ha recordado en más de una ocasión. La universalidad de la Buena Nueva siempre ha sido traducida por la Iglesia en el lenguaje del arte. A partir de estas premisas, en un momento histórico dramático, caracterizado por la incertidumbre y el aislamiento, presentamos esta iniciativa realizada por los Museos Vaticanos y Vatican News: las obras maestras de las colecciones del Vaticano comentadas por los Papas.

Es  la primera obra que elige Barbara Jatta, directora de los museos Vaticanos, tiene veinticuatro centímetros de alto por dieciocho de ancho. Es tan pequeña que casi pasa desapercibida en la inmensidad de las obras conservadas en los Museos Vaticanos, unas ciento cincuenta mil piezas repartidas en un itinerario expositivo de más de siete kilómetros. Se encuentra en la Pinacoteca de los Museos Vaticanos, en una de las salas del siglo XV. Son la Virgen y el Niño entre Santo Domingo y Santa Catalina de Alejandría. Se le atribuye a Fra Angélico y data de 1435.

Fue una de las obras por las que más devoción sintió Juan Pablo II, tanto que recientemente la enviamos a Varsovia para una exposición con motivo del centenario de su nacimiento y fue elegida como portada del catálogo. Este cuadro es uno de mis favoritos de todo el Museo”.

 “Virgen Clemente, Madre de la humanidad, dirige tu mirada a los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, a los pueblos y sus gobernantes, a las naciones y los continentes; consuela a quien llora, a quien sufre, a quien padece a causa de la injusticia humana, sostén a quien vacila bajo el peso de la fatiga y contempla el futuro sin esperanza; alienta a quien trabaja para construir un mundo mejor donde triunfe la justicia y reine la fraternidad, donde cesen el egoísmo, el odio y la violencia. ¡ Que toda forma y manifestación de violencia sea vencida por la fuerza pacificadora de Cristo!”

(Benedicto XVI, oración a la Virgen de la Encina, Viterbo, 6 de septiembre de 2009)

INSTAGRAM: @vaticanmuseums