Reglamento

Reglamento de Régimen Interno

Este Reglamento fue aprobado por la Comisión Permanente y remitido a todos los Presidentes para que hiciesen sus observaciones. Tras un período de enmiendas, se aprobó «ad experimentum» a la espera de la aprobación definitiva en el Pleno de Presidentes, que no ha podido reunirse hasta ahora a causa de la Pandemia de Covid-19.

PRESENTACIÓN

Este documento tiene por objeto complementar los diferentes artículos de los Estatutos de Vida Ascendente, aprobados por la Conferencia Episcopal Española, recogiendo la información, instrucciones y orientaciones que se consideran necesarias para el funcionamiento y la unidad del Movimiento.

Esta documentación está destinada a todos los órganos responsables del Movimiento: (Pleno, Comisiones Diocesanas e Interdiocesanas), para que sea aplicada según las características propias y necesidades de las distintas comunidades.

Debe ser, como toda documentación e información que se emite por la Comisión Permanente y Comité Ejecutivo, conocida por todos los miembros de las Comisiones Permanentes, Diocesanas e Interdiocesanas y transmitidas, sucesivamente, a los responsables que les sustituyan.

La definición y características de Vida Ascendente así como su historia, están recogidas en los Cuadernos de Animador nº 1 y 2, respectivamente.

Cualquier modificación que pueda ser considerada fruto de la experiencia funcional, debe ser propuesta al Comité Ejecutivo para proceder en consecuencia.

l. INTRODUCCIÓN

VIDA ASCENDENTE ES UN MOVIMIENTO.

Como Movimiento Eclesial que es:

  • Vida Ascendente tiene por fin último la evangelización de las personas, el ambiente y las estructuras sociales. Así, todas sus obras y actividades se enmarcan en la misión universal de la Iglesia Católica.
  • Los miembros ejercen su acción evangelizadora bien a nivel individual o en pequeños grupos flexibles y libres.
  • Para propiciar la misión apostólica de los miembros de Vida Ascendente, el movimiento ofrece «la formación de cristianos con una vivencia cristiana y eclesial profunda, ayudándoles a insertarse en las realidades temporales y a participar en la vida de la Iglesia» (cf. CHIC. cap. 327-329 y CIM – 92). De este modo, el Movimiento propicia que los miembros se encarnen en su ambiente, en contacto constante y activo con el mismo, para ser luz, sal y levadura de vida cristiana.
  • La misión de los responsables del Movimiento es estar al servicio de los miembros para proporcionarles orientaciones, tanto para su formación, como para su acción, coordinar sus iniciativas, responsabilidad y animar su espíritu evangélico. Así, quienes sean elegidos para cualquier cargo en Vida Ascendente, serán personas que destaquen por su espíritu de servicio, capacidad de trabajo en equipo, atención a las necesidades que transmiten los miembros, y clarividencia para saber discernir y dar prioridad a las acciones y objetivos que se consideren más importantes o urgentes para el Movimiento en cada momento.
  • Todos los miembros del Movimiento procurarán estar continuamente atentos a la realidad cambiante del ambiente que se ha de evangelizar y adaptando constantemente su acción a las realidades y problemas descubiertos.
  • La estructura fundamental son pequeños grupos en los cuales cada miembro, en ambiente fraternal, mantiene y perfecciona su espiritualidad y espíritu apostólico, y donde compartiendo vivencias van alcanzando una mejor capacitación para vivir su vocación laical, insertos en el ambiente y donde cada cual discierne su acción evangelizadora y su forma de testimonio cristiano.
  • Para que todo esto sea posible, los responsables se regirán por el principio de subsidiariedad que rige la Iglesia, orientando y coordinando, pero siempre respetando la responsabilidad y autonomía de los miembros.
  • Vida Ascendente estará siempre al servicio de la Iglesia y de los Mayores, alejándose de trabajar por la satisfacción de lograr algo tangible y contabilizable que dé visibilidad al Movimiento y pueda proporcionarle cierto prestigio.

VIDA ASCENDENTE ES UNA ASOCIACIÓN PÚBLICA DE FIELES

Vida, Ascendente, Movimiento de Apostolado Seglar de personas jubiladas y mayores, sin ánimo de lucro, fue erigido, a tenor de los cc 298-320 del vigente Código de Derecho Canónico, como Asociación Pública de Fieles por la Conferencia Episcopal Española el 21 de Noviembre de 1986 (Estatutos, Art. 1).

Por ser Asociación Pública, Vida Ascendente está «más estrechamente vinculada al Ministerio Jerárquico de la Iglesia y a través de él, a toda la comunidad cristiana», por lo que se constituye en persona jurídica que ha de cumplir en nombre de la Iglesia la misión que se le confía, mirando el bien público (cf. c 313).

Así, tanto el Presidente —previamente elegido por el Pleno de Presidentes Diocesanos— y el Consiliario del Movimiento, como los Presidentes —que han de ser elegidos por la Asamblea General de cada diócesis— y Consiliarios Diocesanos, son nombrados por la Conferencia Episcopal, y los Obispos de sus Diócesis, respectivamente.

Por ser Vida Ascendente una Asociación pública en el ámbito de todas las diócesis que forman la Iglesia Española (Art. 6), los estatutos y normas de actuación que emanen de su Pleno, son de aplicación en todas las Comisiones Diocesanas de España y obligan a todos sus miembros.

Antes de constituirse Vida Ascendente en una Diócesis, lo pondrá en conocimiento de su Obispo respectivo, a fin de que dé su aprobación.

Las posibles limitaciones en nuestra libertad de actuación que puedan derivarse de la mayor vinculación con la Jerarquía, serán ampliamente compensadas con la ayuda y comprensión que, como consecuencia de esta misma vinculación, nos harán acreedores en nuestras actividades y apostolado, así como a las posibles ayudas materiales.

Vida Ascendente España está integrada en VIE MONTANTE INTERNATIONALE, que fue reconocida por el Consejo Pontificio para los Laicos como Asociación Internacional privada de Fieles, de Derecho Pontificio, con personalidad jurídica de conformidad con los cánones 298 a 311 y 321 a 329 del Código de Derecho Canónico y aprobados sus Estatutos con fecha 25 de marzo de 1996, “ad experimentum” durante cinco años, y con aprobación definitiva en decreto de 14 de mayo de 2001.

PERSONALIDAD JURÍDICA CIVIL DE V. A.

El hecho de haber sido erigido por la Jerarquía como Asociación Pública de ámbito de la Iglesia Española, sin ánimo de lucro (modificación de los Estatutos aprobados por la C.E. en Asamblea, de 24 de Noviembre de 2006) lleva consigo la constitución en persona jurídica y recibe la misión, en la medida que lo necesite, para los fines que se propone alcanzar en nombre de la Iglesia (Canon 313).

De acuerdo con esto, nuestro Movimiento Vida Ascendente está inscrito en el Registro del Ministerio de Justicia, con el n 2.242, Sección Especial Grupo C, con fecha 13 de Abril de 1.987. Este registro tiene validez para todo el territorio español.

Por ello, no podrá constituirse, bajo el nombre de «Vida Ascendente», ningún tipo de asociación en cualquier lugar de España.

Toda persona jurídica, al tener actividad social y por lo tanto transacciones comerciales, deben tener un Código de Identificación Fiscal (C.I.F.), necesario para multitud de operaciones, entre ellas la apertura y movimientos de cuentas corrientes, en bancos y cajas.

Vida Ascendente tiene el C.I.F n o R-280059-l, que puede ser utilizado por cualquier Comisión Diocesana, para su identificación fiscal como consecuencia exclusivamente de actividades derivadas de su misión en Vida Ascendente.

Síntesis

Por tratarse de un Movimiento, reconocido como Asociación Pública de Fieles, Vida Ascendente:

  • Tiene como horizonte el fin mismo de la Iglesia, fundada por Cristo «para que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad».
  • Esa orientación hacia la salus animarum le vincula a los fines y actividades propias y comunes de toda la Iglesia, que se concretan en las Personas Mayores y Jubiladas, de modo que el culto, la caridad y la evangelización que definen la misión de la Iglesia Universal, se hacen concretos y palpables en la actividad cotidiana de Vida Ascendente.
  • Vida Ascendente es un Movimiento de y para los Mayores, en el cual estos, perfeccionando su fe y su espiritualidad, se preparan para actuar, bajo su responsabilidad personal en una acción evangelizadora en todos los campos y ambientes sociales.

Este carácter del Movimiento fue subrayado ya en la alocución del Papa Juan Pablo ll en Roma, a 15.000 peregrinos de Vida Ascendente Internacional, en el año 1982, con las siguientes palabras:

«Vuestras reuniones florecen en compromisos dejados a la iniciativa de cada uno; servicios eclesiales en la pastoral parroquial, liturgia, catequesis y obras caritativas u otros servicios humanos variados en grado sumo. Claro está que vuestro Movimiento no se confunde con estas actividades, pero puede impulsar a cada uno a tomar conciencia de su vocación y de su misión de bautizado y confirmado, llamado a dar testimonio y actuar según sus carismas y las necesidades que encuentra; y sobre todo, le lleva a reflexionar sobre esta acción para vivir en la fe».

Todos los grupos tienen las mismas orientaciones fundamentales: espiritualidad, amistad y apostolado. Pero no todos funcionan al mismo ritmo, ni trabajan de la misma manera.

l. ORGANIZACIÓN GENERAL DE VIDA ASCENDENTE

En el capítulo III de los Estatutos se describen los órganos de dirección del Movimiento: el Pleno, la Comisión Permanente y el Comité Ejecutivo, sus funciones y su constitución; y en el capítulo IV la misión y responsabilidades de los responsables de los distintos órganos.

Como complemento de las directrices aprobadas en los Estatutos es necesario señalar los siguientes puntos de aclaración:

I.1. Sobre el Pleno

  • Siendo el Pleno el órgano que señala las líneas maestras de pensamiento y acción del Movimiento, debe levantarse un acta, que recoja las conclusiones y objetivos a realizar hasta el próximo Pleno, en el que se dará cuenta de los resultados obtenidos, siendo la Comisión Permanente responsable de su realización (Art. 16).
  • En las votaciones que se celebren durante la sesión del Pleno, los Coordinadores Interdiocesanos que sean Presidentes Diocesanos, solo tendrán derecho a un voto. (Art. 20).
  • La elección del Presidente del Movimiento, en el Pleno, de la terna aceptada por la Conferencia Episcopal, el candidato elegido deber contar con la mayoría absoluta. En caso de no existir en la primera votación, se debe repetir la elección entre los dos candidatos con mayor número de votos. (Arts. 21 y 30).

I.2. Sobre la elección de Presidente

  • La terna de candidatos para Presidentes del Movimiento se constituirá con las personas que obtengan mayor número de votos de las propuestas por las Comisiones Diocesanas, que podrán presentar hasta tres candidatos.
  • Si alguno de la terna, obteniendo mayor número de votos no acepta la designación, puede ser sustituido sucesivamente por los siguientes (Art. 30).
  • Cuando cese el Presidente, cesarán todos los miembros de la Comisión Permanente, excepto los Coordinadores Interdiocesanos. Los Coordinadores Interdiocesanos permanecerán el tiempo que dure su elección por las Comisiones Interdiocesanas.
  • Al producirse vacío en la presidencia, por causa de fallecimiento o impedimento de poder continuar de Presidente, Vicepresidente que designe, el propio Presidente o en su defecto, por la Comisión Permanente, ejercerá de Presidente en funciones, debiendo convocar nuevas elecciones lo antes posible.

I.3. Sobre el Comité Ejecutivo

  • El Comité Ejecutivo se reunirá cuando lo determine el Presidente y sus funciones están fijadas en el Art. 27.

I.4. Sobre el Consiliario Nacional

  • En el capítulo V de los Estatutos se recoge todo lo relativo a la misión y elección de los Consiliarios del Movimiento, que es complementado por el manual «El Consiliario de Vida Ascendente».

II. ORGANIZACIÓN DIOCESANA

Los órganos de dirección a nivel diocesano son: la Asamblea Diocesana y la Comisión Diocesana, cuyas funciones y constitución se recogen en el capítulo VI de los Estatutos.

Como complemento de los mismos existe el documento «Orientaciones para las Comisiones Diocesanas».

En aquellas Diócesis en las que el Movimiento está muy extendido, se podrán establecer subdivisiones, siguiendo la división eclesiástica (Vicarías, Arciprestazgos) o por zonas geográficas. Cada una de ellas debe contar con un Coordinador y un Consiliario y el equipo responsable que se estime conveniente, teniendo autonomía para las acciones de formación, convivencias, creación de nuevos grupos, celebraciones, etc. El Coordinador debe formar parte de la Comisión Diocesana, a la que informará de la situación y actividades de su zona.

III. COMISIONES INTERDIOCESANAS

III.1. La Comisión Interdiocesana

Las Comisiones Interdiocesanas (C.I.), son el ámbito de información recíproca y coordinación de las actividades del Movimiento en una región o zona territorial para lograr una mayor cohesión y aunar esfuerzos y acciones comunes entre Diócesis afines.

Son, asimismo, un lugar importante de intercambio entre las Diócesis y la Comisión Permanente, por medio del Coordinador Interdiocesano, ya que él debe formar parte de esta última.

La Comisión Interdiocesana es también un buen medio para la difusión y desarrollo del Movimiento, en aquellas Diócesis próximas, en las que aún no existe o está en sus comienzos, por la facilidad de comunicación y, en muchos casos, por la analogía de sus problemas, mentalidad y lengua.

Cada Comisión Interdiocesana, está constituida por las Diócesis próximas que se acuerde, siendo miembros de las mismas los Presidentes, o, en su caso, Gestores de todas y cada una de las Diócesis que la componen. (Art. 60).

Actualmente las regiones o zonas están constituidas por las siguientes Diócesis:

  1. GALICIA: Lugo, Mondoñedo – Ferrol, Orense, Santiago de Compostela, Tuy-Vigo.
  2. CASTILLA Y LEÓN: Astorga, Ávila, Burgos, Ciudad Rodrigo, León, Osma-Soria, Palencia, Salamanca, Segovia, Valladolid, Zamora.
  • CORNISA CANTÁBRICA: Bilbao, Oviedo, San Sebastián, Santander, Vitoria.
  1. ARAGÓN, NAVARRA, LA RIOJA: Barbastro-Monzón, Calahorra y La Calzada-Logroño, Huesca, Jaca, Pamplona y Tudela, Tarazona, Teruel y Albarracín, Zaragoza.
  2. ANDORRA, CATALUÑA Y BALEARES: Barcelona, Girona, Lleida, Mallorca, Menorca, Sant Feliu de Llobregat, Solsona, Tarragona, Terrasa, Tortosa, Urgell, Vic.
  3. VALENCIA: Ibiza, Orihuela-Alicante, Segorbe-Castellón, Valencia.
  • MADRID: Alcalá de Henares, Getafe, Madrid.
  • CASTILLA LA MANCHA: Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Sigüenza – Guadalajara, Toledo.
  1. EXTREMADURA: Coria-Cáceres, Mérida-Badajoz, Plasencia.
  2. ANDALUCÍA OCCIDENTAL: Asidonia-Jerez, Cádiz-Ceuta, Córdoba, Huelva, Sevilla.
  3. ANDALUCÍA ORIENTAL-MURCIA: Almería, Cartagena, Granada, Guadix, Jaén, Málaga.
  • CANARIAS: Canarias, Tenerife.

Cada Comisión Interdiocesana se reúne normalmente dos o tres veces por año en el lugar y fecha que se acuerde. De estas reuniones surge información recíproca con el Coordinador y entre las Diócesis, programas en común para la formación, convivencias, encuentros regionales.

Un secretario, nombrado por la Comisión Interdiocesana entre sus miembros, que puede ser el mismo Coordinador, hará un pequeño resumen de lo tratado, que se difundirá a todos sus miembros y al Presidente del Movimiento cuando se trate de algún tema de su competencia o de interés general de Vida Ascendente.

III.2. El Coordinador y el Consiliario Interdiocesano.

  • El Coordinador Interdiocesano tiene por misión enlazar y transmitir la vida y la experiencia del Movimiento. Es portavoz ante la Comisión Permanente y las orientaciones de estas a las Diócesis.
  • El Coordinador Interdiocesano es una figura indispensable que contemplan nuestros Estatutos (Art. 61). Puede ser cualquier responsable, elegido por los Presidentes de las Diócesis (preferible un Presidente). La responsabilidad del Coordinador Interdiocesano emana de la propia Comisión Interdiocesana, estando al servicio de ella y de las propias Diócesis.
  • Todos los Coordinadores Interdiocesanos forman parte de la Comisión Permanente durante el tiempo que duran sus nombramientos como tales.
  • Con el fin de lograr una mayor participación de las Diócesis que forman la Comisión Interdiocesana, será conveniente que los Coordinadores y Consiliarios Interdiocesanos sean elegidos de Diócesis diferentes en sucesivas elecciones y aunque no necesario, ambos de la misma Diócesis.
  • La elección de Coordinador Diocesano, corresponde a los presidentes de cada una de las diócesis que componen la región o a las personas designadas como representantes de la diócesis en la misma. Dicha elección no necesita ser ratificada por los Obispos de la zona.
  • Caso de no haber acuerdo entre los representantes de las diócesis para elegir al coordinador intediocesano, agotados todos los cauces para el diálogo, la Comisión Permanente podrá designar a un coordinador que garantice la representación de la Zona en la citada Comisión.

Funciones del Coordinador Interdiocesano:

  • Coordinar y transmitir las experiencias y la vida del Movimiento. No dirige, ni reemplaza a los Presidentes; ejerce un servicio de coordinación en la región, no de mando (carece de jurisdicción). Hace de portavoz de las inquietudes y necesidades de la Diócesis a la Comisión Permanente y de las orientaciones de esta a la Comisión Interdiocesana y a las Diócesis, por lo que debe ser informado y conocer ampliamente la marcha del Movimiento en cada Diócesis. Es conveniente que forme parte de la Comisión Diocesana de su Diócesis.
  • Animar a la Comisión Interdiocesana para la cohesión e intercambio entre las Diócesis, así como aunar sus esfuerzos en las acciones comunes. Coordina con el Consiliario Interdiocesano, actos, peregrinaciones, visitas, encuentros y celebraciones de interés general.
  • Promover Vida Ascendente en aquellas Diócesis de su ámbito en que no está implantada o tiene poco arraigo.
  • Asistir a las reuniones de la Comisión Permanente (tres veces al año) y al Pleno (cada dos años). En aquella presentará, junto con los informes trimestrales de cada Diócesis, un resumen de la marcha del Movimiento en la región.
  • La comunicación entre las Comisiones Diocesanas y el Presidente del Movimiento puede ser directa o a través de los Coordinadores Interdiocesanos. En caso de que sea directa, es de desear que los Coordinadores estén informados, salvo que se trate de cuestiones personales o reservadas, si las hubiere.

Funciones del Consiliario Interdiocesano:

  • Colaborar en la elaboración de programas, criterios y actividades comunes a las Diócesis, en lo relativo a su ministerio y contribuir a su evaluación.
  • Vela por el aspecto espiritual de los cursillos, retiros, convivencias, etc. que organice la Comisión interdiocesana.
  • Colaborar en la implantación y primer desarrollo de Vida Ascendente en aquellas Diócesis de su región en las que no existe o esté empezando.
  • Mantener relaciones de amistad y cercana con el Coordinador Interdiocesano, con el que preparará el orden del día y el desarrollo de las reuniones de la Comisión Interdiocesana.
  • Mantener relación fraterna con los Consiliarios Diocesanos coordinándolos, informándoles de las decisiones tomadas en las reuniones de la Comisión Interdiocesana que les afecten, buscando la unidad y prestándoles la ayuda que puedan necesitar convocando, cuando lo considere necesario, reuniones con ellos.

III.3. Financiación de la Comisión Interdiocesana

Cada Comisión Interdiocesana sufragará los gastos que se produzcan en el desempeño de las actividades de los Coordinadores y Consiliarios Interdiocesanos, salvo cuando se trate de la asistencia de los Coordinadores a las reuniones convocadas por la Comisión Permanente, en cuyo caso, los gastos son a cargo de la misma.

IV. DIFUSIÓN Y COMUNICACIÓN EN VIDA ASCENDENTE

Publicaciones de Vida Ascendente:

IV.1. REVISTA “VIDA ASCENDENTE”

Es la publicación periódica dirigida a todos los miembros del Movimiento, emitida por un Comité de Redacción creado por el Comité Ejecutivo y cuyos objetivos son:

  • Colaborar a la formación de sus miembros.
  • Ayudar a la información de los mismos.
  • Contribuir al conocimiento del Movimiento con informaciones, reflexiones y opiniones.
  • Las Comisiones Diocesanas, grupos y miembros deberán colaborar aportando artículos formativos, culturales, informativos, de distracción y también en su difusión.
  • Cada Comisión Diocesana podrá nombrar un corresponsal que colabore en la redacción de la Revista y en su difusión.

IV.2. DOCUMENTOS DE FORMACIÓN Y REFLEXIÓN

  • La Comisión Permanente edita cada año Guiones para la reflexión y trabajo en grupos.
  • Edita otras publicaciones para formación y reflexión.
  • También los Cuadernos del Animador para la formación permanente de animadores y de todos los miembros.

IV.3. INTERNET

Vida Ascendente tiene una página Web, cuyo código de acceso es: www.vidaascendente.es, que está a disposición de todos.

Igualmente dispone del correo electrónico vidaascend_es@hotmail.com.

Todas las Comisiones diocesanas que posean página web, correo electrónico, o espacio en redes sociales —Facebook, Twiter, Instagram, etc—, deberán ponerlo en conocimiento de la Comisión Permanente, para facilitar el intercambio entre todas las Diócesis.

Asimismo, los responsables de dichos espacios virtuales, habrán de tener en cuenta lo previsto por las leyes civiles, especialmente por la Ley Orgánica de Protección de Datos.

IV.4. PUBLICACIONES DIOCESANAS

Las Comisiones Diocesanas pueden editar distintos documentos de reflexión y trabajo en grupos, así como Boletines formativos e informativos de la vida del Movimiento en la Diócesis e indicación de actividades programadas, facilitar el intercambio entre todas las Diócesis y debiendo enviar algún ejemplar a la Dirección de Vida Ascendente.

V. RELACIONES INTERNAS Y EXTERNAS

Vida Ascendente, tanto a nivel general como diocesano, debe tener una serie de relaciones fuera de sus ámbitos locales.

V.1. En el interior del Movimiento:

  • Es preciso suscitar y mantener estrecha cooperación entre las Diócesis de la Región, bien en la Comisión Interdiocesana o en invitaciones recíprocas a encuentros o reuniones de trabajo.
  • Son de destacar las relaciones de la Comisión Permanente del Movimiento con las Comisiones Diocesanas por intercambio de informaciones, sugerencias y, en cuanto sea posible, por visitas a la sede central del Movimiento o de algún miembro de la Comisión Permanente a la Diócesis.
  • Aquellas Diócesis que dispongan de equipos de formación deben ponerlos a disposición de las que carezcan de ellos.

V.2. Al exterior del Movimiento:

Se mantendrán relaciones, según cada órgano responsable con:

  • La Comisión Episcopal de Laicos, Familia y Defensa de la Vida.
  • Los obispos y sus colaboradores, especialmente con los Delegados de Pastoral del Mayor, o en su defecto de Apostolado Seglar.
  • Los Movimientos y Asociaciones eclesiales, bien sea en orientación espiritual, apostólica o social.
  • Formando parte del Foro o Consejos de Laicos, de las Delegaciones de Apostolado Seglar y de los Consejos Parroquiales.
  • Con las Asociaciones, Movimientos u organismos confesionales o civiles cuyas actividades merezcan nuestro apoyo y nuestra participación, especialmente los que se dedican a los problemas de los Mayores, de la salud y de la pobreza.
  • Con los organismos civiles y los servicios sociales que se ocupen de los mayores.
  • Con los medios de comunicación, prensa, radio, televisión, que pueden contribuir a dar a conocer nuestra realidad, nuestras actividades cristianas ante aquellas cuestiones importantes de la vida.
  • Con otras confesiones religiosas, cristianas, judas, musulmanas, etc., de acuerdo con el espíritu ecuménico de la Iglesia y de nuestro Movimiento.
  • Con las instituciones y organismos que puedan ayudar a la financiación del Movimiento en las Diócesis.

VI. RECURSOS ECONOMICOS DE V. A.

En el Capítulo VIII de los Estatutos (Art. 62) se señala que en la administración de bienes propiedad del Movimiento, se aplicarán las normas canónicas sobre los bienes de las personas jurídicas de la Iglesia. El Canon 319, Apt. 1, señala:  “A no ser que se prevea otra cosa, una asociación pública legítimamente erigida, administra los bienes que posee conforme a la norma de los Estatutos y bajo la superior dirección de la Autoridad Eclesiástica, a la que debe rendir cuenta de la administración todos los años”.

Debemos concienciarnos de que toda actividad requiere unos medios materiales, amén de personales, sin los cuales no puede desarrollarse y prosperar (Art. 63).

Nuestros miembros deben participar con generosidad en el mantenimiento del Movimiento, al menos:

  • Suscribiéndose a la Revista «Tres Pilares».
  • Dando una aportación, por pequeña que sea, en función de sus posibilidades.

Las Comisiones Diocesanas establecerán con los grupos la forma de estas aportaciones y buscarán otros medios de subvenciones, administrando los recursos disponibles para su funcionamiento y el del Movimiento. Cada Diócesis se ha de comprometer a una aportación anual con este destino.

Tanto la Comisión Permanente, como las Diocesanas, deberán dar cuenta anualmente de los ingresos y gastos, a sus respectivos colaboradores.