Si ya es poco habitual encontrar a alguien que haga deporte todos los días del año, todavía lo es más cruzarse con una nonagenaria que lo haga —y, además, que enseñe a hacerlo a los demás—. Ella es Bàrbara Martínez, tiene 90 años y desde hace tres décadas imparte clases diarias de actividad física en la playa del Bogatell, en Barcelona. Cada mañana, de 10 a 11 horas de lunes a viernes, reúne a centenares de personas: algunos acuden para moverse y mantenerse en forma; otros, simplemente, para combatir la soledad y socializar.
Martínez no ha faltado a una sola clase en todos estos años. Solo hace un parón en verano, ya que las altas temperaturas suponen un riesgo para practicar deporte al aire libre, especialmente para las personas mayores. Su vitalidad no es fruto de fórmulas milagrosas, sino de una filosofía de vida tan sencilla como contundente. “Hago lo que me da la gana, como lo que me apetece y vivo tranquila”, Resume Martínez en un reciente vídeo de @lainfopositiva, cuyo equipo se desplazó hasta la playa para hablar con ella.
Más allá del beneficio físico, esta profesora observa emocionada la transformación de sus alumnos a lo largo de las semanas. “Las personas que vienen se lo pasan pipa. Al principio no te diré que estén tristes, pero sí llegan aburridas. Al cabo de una semana ya no son las mismas: tienen otra alegría”, explica. Una prueba, asegura, de que el ejercicio actúa también como un poderoso aliado del bienestar mental y emocional.
Las clases de Bàrbara tienen, además, un sello propio. Desde la prohibición de vestir de negro —porque para ella “el color es vida”— hasta los peculiares nombres de los ejercicios, como “sacar agua del pozo” o “hacer el caganer”. Y, en una ciudad donde las cadenas de fitness no dejan de crecer, Martínez reivindica con orgullo impartir sus sesiones en catalán, mientras decenas de turistas observan con curiosidad al grupo que se ejercita junto al mar.
Cuando alguien le pregunta qué necesita para poder acudir a sus clases, siempre responde lo mismo: “Solo hace falta llegar puntual y decir buenos días. Ya está, ni papeleo ni nada más”, señala.
El movimiento en la tercera edad es una recomendación constante entre los expertos en salud, algo que Bàrbara defiende con la claridad que la caracteriza. “Si no te mueves a esta edad, un día no puedes levantar una pierna y al siguiente no puedes levantar la otra”, advierte en uno de sus vídeos en redes sociales. “El señor que se jubila y cree que su tarea es ir a buscar el periódico, salir al balcón y mirar a los vecinos es un aburrido. El cuerpo necesita movimiento”, añade.
Fuente: La vanguardia









