HOY VISITAMOS LA CATEDRAL DE ASTORGA

La catedral que hoy se contempla está levantada sobre otra de estilo románico, de gran belleza y riquísima decoración a juzgar por los elementos que han llegado hasta nosotros. En el último tercio del siglo XV comenzó a ser demolida por su cabecera para dar paso a la catedral actual, que guarda un gran parecido con las catedrales del gótico alemán.

La sorprendente fachada corresponde a las últimas etapas constructivas de la catedral, comienzos del siglo XVIII. Es un espectacular retablo de piedra, obra maestra del barroco leonés. La integran tres portadas y un hastial, primorosamente tallado como obra de orfebrería y flanqueado por dos torres gemelas de planta cuadrada, unidas por graciosos arbotantes y puentecillos a los cuerpos centrales y coronadas por chapiteles.

Presidiendo en todo lo alto, el descendimiento de Cristo y el Padre Eterno.

El programa iconográfico desarrolla una impresionante predicación. Cinco escenas evangélicas salen al paso en mediorrelieves elocuentes. A la izquierda, Cristo con el azote expulsa a los mercaderes del templo. A la derecha, Jesús escribiendo con el dedo en la tierra, cuando una mujer sorprendida en adulterio es llevada para que la condene. En la parte superior derecha de la concha, la escena de la curación del hidrópico. En la parte superior izquierda, se representa la escena del ciego de Betsaida, vestido de peregrino. Presidiendo en todo lo alto, el descendimiento de Cristo y el Padre Eterno.

Arquitectura interior

El espacio interior de la catedral impresiona por su sorprendente elevación y su luminosidad.

Su planta es rectangular, de siete tramos, con tres capillas absidiales y tres naves de extraordinaria altura, dos semejantes y la central más alta. En ella confluyen gran variedad armónica de estilos y lenguajes artísticos de cada época, siempre con el predominio de su gótico-tardío.

Esta catedral gótica es la única en España de abolengo alemán. Muestra de ello son las bóvedas correspondientes a las capillas absidiales y a los dos primeros tramos. En las bellas crucerías estrelladas convive el racionalismo gótico con la sofisticada y lujosa estética del tiempo de los Reyes Católicos.

En las estrellas del último tramo, en torno a la rosa de la clave dorada, con vivos y graciosos colores se asoman rostros de papas, obispos, monjes… pero será la heráldica del cordero del Apocalipsis el símbolo más representado y repetido de la catedral, ya que hace alusión al escudo del Cabildo Catedral de Astorga.

En la fachada de los pies se puede contemplar el reloj de sol y luna, ingeniosa obra Bartolomé Hernández en el año 1800. Marca las 24 horas del día, según la esfera y las fases de luna.

 

Las Vidrieras

La arquitectura y la luz filtrada por los vitrales multicolores se funden en el espacio interior de la catedral creando un ambiente de misticismo propicio a la oración.

Las vidrieras más antiguas y de mayor valor son las que están encima de la capilla de San Miguel, San Juan Bautista y San Jerónimo, que están en el lado de la epístola. Dichas vidrieras pertenecen a los años de 1525 a 1527 y son de filiación burgalesa.

Las vidrieras del crucero con la Presentación, la Epifanía y cuatro apóstoles dentro de hornacinas fueron contratadas en el año de 1558 a Rodrigo Herreros, vecino de León. Tienen gran semejanza a la de la capilla de El Salvador que este vidriero hizo para la Catedral de León.

Junto a éstas vidrieras se pueden ver otras de nueva factura del año 2000.

La Capilla Mayor

En la capilla Mayor se puede observar el gran retablo obra de Gaspar Becerra. Nos encontramos también con la cátedra del obispo y el coro procedente de Vega de Espinareda; el altar y el ambón, y la cripta de los Marqueses de Astorga.

En lo que al gran retablo se refiere es una obra maestra del Renacimiento español que no sólo asombra por sus majestuosas dimensiones, sino por la lograda síntesis de las bellas artes, de la teología y la piedad en perfecta armonía de cultura y fe.

Becerra trajo de Italia el clasicismo del Renacimiento, el patrón estético derivado de la última manera de Miguel Ángel, y supo adaptar con original aportación creativa el arte español formando una escuela de numerosos seguidores.

Sin duda es la obra cumbre del maestro andaluz Gaspar Becerra, indispensable hoy para conocer y valorar la original aportación de su genio artístico cada vez más reconocido y comprendido. Con justicia es llamado el Miguel Ángel español. Becerra trajo de Italia el clasicismo del Renacimiento, el patrón estético derivado de la última manera de Miguel Ángel, y supo adaptar con original aportación creativa el arte español formando una escuela de numerosos seguidores.

Constituido por banco, tres cuerpos y ático o remate, el retablo mayor de la catedral de Astorga se organiza en cinco calles de las que destaca la central, en la que se representa la Asunción, figura femenina en actitud escorzada de proporciones llenas, y la original composición de La Coronación. El retablo consagra el clasicismo en la arquitectura de los retablos con su monumentalidad, distribución ordenada y remates de frontones en los encaramientos e introduce el manierismo romano de clara influencia miguelangelesca en la escultura castellana.

Capilla del Santísimo y Ntra. Señora de la Majestad

El retablo que contiene esta capilla fue mandado erigir por el obispo don Alfonso Mexía de Tovar que se distinguió por su fervor mariano, por su cultura y mecenazgo de artistas. El diseño fue trazado por Juan de Peñalosa y Sandoval, canónigo de esta catedral y pintor, además de discípulo de Pablo de Céspedes. Junto con el diseño, creó las pinturas que aparecen flanqueando a la Virgen de la Majestad. A su derecha la imagen Santa Teresa, copia de la que hizo Fray Juan de la Miseria y a su izquierda San Genadio, obispo de Astorga en el siglo X.

El retablo se hizo expresamente para la Virgen de la Majestad, que preside la hornacina principal. Resaltar que todo el programa inconográfico es de inspiración contrarreformista.

Venerada a lo largo de casi nueve siglos, la imagen de Nuestra Señora de la Majestad es de singular belleza. Su importancia y su valor excepcional se deben tanto a la antigüedad, data del siglo XII, como a la perfección y calidad de su esmerada talla.

Desde el año 1994 es también la capilla del Santísimo que se reserva en un sagrario, perteneciente al siglo XVI.

El Coro

El coro de la catedral está reservado para la oración cantada del Cabildo Catedralicio que, en nombre de toda la comunidad diocesana, reza la Liturgia de las Horas. La plegaria tiene su centro, no en el altar, como la eucaristía, sino en la asamblea.

En el respaldo del coro bajo se representan medias figuras, asomadas a una especie de mirador, con arco trilobulado y pretil con su rótulo y pequeños monstruos o querubines en ángulos superiores. Se inicia hacia 1520, cuando coexiste el gótico hispanoflamenco con la corriente italiana hacia el renacimiento, llegando al barroquismo.

En el centro del coro se encuentra un gran atril llamado facistol. Tiene cuatro caras en forma de pirámide truncada que pueden girar sobre el pedestal, donde se podía poner hasta cuatro cantorales correspondientes a cada voz.

La sillería coral está realizada en madera de nogal en el siglo XVI, sin repetición de ninguno de los detalles de cada silla.

La reja que cierra el coro está considerada, dentro del llamado estilo greco-romano, como un valioso ejemplar perteneciente al primer tercio del siglo XVII, entre los años 1622 y 1629.

El Claustro

En el año 1755, bajo la dirección de Gaspar López, el antiguo claustro fue reformado. El actual se compone de un estilo neoclásico, liso, con los arcos pegados a los viejos muros, con bóvedas de ladrillo y enlucidos. Las portadas de acceso a la catedral, sacristía, capilla de Santa Marina y a un pequeño patio interior son muy bellas en su sobriedad.

A la izquierda se puede descubrir los paneles en los que se indican algunos detalles del plan director de las vidrieras de la catedral.

La estatua yacente de un obispo. En la serena sonrisa de su rostro aparece la actitud del creyente de la Edad Media ante la muerte.

En el claustro destaca la réplica de un sarcófago paleocristiano del siglo IV. Procedente de Astorga, el original estuvo en la catedral hasta 1869, encontrándose hoy en el Museo Arqueológico Nacional. Representa el testimonio artístico más antiguo de la fe en nuestras tierras. En la copia que se puede contemplar se observan diferentes escenas de indudable inspiración cristiana, como la resurrección de Lázaro o la multiplicación de los panes y los peces.

Además, podemos contemplar la estatua yacente de un obispo, obra primorosa, donde se aprecia la finura y elegancia del esculpido. La cabeza descansa sobre un almohadón. Bajo los pies, un dragón o grifo de cabeza aplastada. En la serena sonrisa de su rostro aparece la actitud del creyente de la Edad Media ante la muerte.

SÄLLBO, EL EXPERIMENTO DE VIVIENDA SUECO QUE UNE A MAYORES DE 70 AÑOS, JÓVENES Y REFUGIADOS

Nuevas alternativas de vivienda para mayores

«Aquí nadie se siente solo. Todo el mundo tiene alguien con quien charlar, compartir tiempo o incluso pedir ayuda para montar un mueble de Ikea», explica una de las participantes del proyecto Sällbo, el experimento de convivencia intergeneracional y multicultural surgido en la localidad sueca de Helsinborg, que se ha convertido en un modelo de éxito nacional e internacional. Un total del 51 viviendas de alquiler social en las que conviven personas mayores de 70 años, junto a jóvenes suecos y refugiados de países como Afganistán, donde la socialización es una de las claves.

Una curiosa cláusula en el contrato de alquiler que les obliga a pasar al menos dos horas con sus vecinos en actividades compartidas, es la seña de identidad del proyecto que comenzó en 2019 como incitativa de la empresa municipal de vivienda de la localidad sueca, Helsingborgshem, para combatir la soledad de los mayores y mejorar la integración entre diferentes colectivos sociales y que ahora ha adquirido una nueva dimensión.

Desde entonces, Sällbo ha conseguido superar la pandemia del coronavirus, atar lazos entre sus grupos de convivencia y sobre todo convencer a sus inquilinos sobre esta nueva forma de vida. «Estamos muy contentos porque casi todos los que empezaron este experimento hace tres años, han decidido continuar en él –sobre todo los mayores– y han firmado para 2023 sus nuevos contratos permanentes de alquiler», explica a 65YMÁS Dragana Curovic, responsable e impulsora del proyecto. «Cuando llegamos a cierta edad nos sentimos muy solos. Está bien encontrar un lugar así», reconoce uno de los veteranos inquilinos.

El germen del proyecto

Basado en la receta de ofrecer una vivienda en alquiler a precios razonables –entre 400 y 500 euros–, favorecer la convivencia y la inclusión entre diferentes colectivos, así como crear espacios compartidos de socialización se creó la iniciativa Sällbo, que viene de la unión de las palabras compañerismo (sällskap) y vivir (bo) en sueco. «La idea inicial surgió a raíz de la rehabilitación de una antigua residencia de mayores, que quisimos reconvertir en un espacio de inclusión bajo el concepto de nuevas formas de vida», nos cuenta Curovic.

«Pero entonces pasó algo. Comenzó la crisis migratoria de refugiados y el ayuntamiento nos pidió un espacio para alojarlos, por lo que vimos la oportunidad de aunar todos los objetivos: ofrecer un espacio de convivencia intergeneracional, combatir la soledad de los mayores y contribuir a la integración de diferentes grupos sociales en un mismo espacio», relata la impulsora del proyecto, quien nos reconoce que tras algunos prejuicios y obstáculos iniciales, encontraron la manera conectar. «Los jóvenes suecos de entre 18 y 25 años han sido clave para tender puentes entre las diferentes generaciones y culturas».

«Como una familia» tras el Covid

Por si fuera poco, a los meses de iniciar el proyecto, en noviembre de 2019, estalló la pandemia. «Todas las actividades que habíamos creado conjuntamente para socializar, como el gimnasio, la sala de yoga o de juegos se paralizaron durante los primeros meses para que no se produjesen contagios», explica la experta en inserción social. Pero según relata esta circunstancia de aislamiento, dio una nueva dimensión al proyecto que incluía un 60% de mayores y un 40% de jóvenes, incluidos los refugiados.

Al poco tiempo los inquilinos «empezaron a verse entre ellos como familia». Según relatan, el intercambio fue más allá de lo que podían aportar mayores y jóvenes en cuanto a conocimientos de historia o tecnología, sino que se empezaron a ayudar mutuamente. «Un ejemplo de ello es que los jóvenes refugiados terminaron el confinamiento sabiendo mucho más del idioma sueco y los mayores mejoraron enormemente sus habilidades digitales», cuenta Curovic.

Efectos sobre la salud física y mental de mayores y jóvenes

Entre las lecciones aprendidas del proyecto, que ahora pretende servir de modelo para otras iniciativas, sus impulsores destacan que los inquilinos valoran especialmente el no sentirse solos nunca más. «La gente mayor nos confesaba al principio del proyecto que aunque tenían familia, pasaban la mayor parte del tiempo de la semana solos. En Sällbo esto ya no pasa más. Todo el que quiera compartir un juego o un rato de charla, solo tiene que salir a los espacios comunes».

También los sorprendentes efectos sobre la salud física y mental de jóvenes y mayores. «Una de las inquilinas mayores entró en silla de ruedas y un día la ví sin muletas llevando ropa a la lavandería. Me dijo que se sentía bien, animada y con fuerza y que eso le había permitido levantarse de la silla. Es uno de los resultados de combatir la soledad no deseada», cuenta Curovic.

Pero la impulsora del proyecto defiende además, que los jóvenes, especialmente los refugiados, han salido también reforzados de esta experiencia conjunta. «Muchos ya tienen trabajo, son valorados en la comunidad y van adaptándose cada vez mejor». Por último, el grupo de jóvenes suecos también aseguran haber aprendido mucho durante estos años, sobre todo de la experiencia de los mayores y de ser un punto de unión con culturas diferentes.

Leído en 65 y más por Marta Jurado

RELIGIÓN: LEER, ELEGIR, LIGAR

Esta semana celebramos  Santo Tomas de Aquino, hemos encontrado en el Blog Nihil Obstat, de Martin Gelabert, esta entrada y os la compartimos.

“Cuando Tomás de Aquino aborda la cuestión de la religión, comienza notando las tres posibles etimologías del término. En primer lugar, religión es una palabra derivada de “re-leer”.

La persona religiosa continuamente lee lo concerniente a Dios. Santo Tomás dice que “a estas materias hay que darles muchas vueltas en nuestro interior”, y cita el libro de los Proverbios: “en todos tus caminos piensa en Él”.

Efectivamente, por mucho que busquemos y pensemos, nunca acabamos de entender la maravilla y la grandeza del misterio de Dios. Más aún, al que busca y ama al Dios que en Jesucristo se revela, le ocurre una extraña sensación: parece que cuanto más le conoce y más se acerca a él, más ganas siente de conocerle.

Es un conocimiento que se retroalimenta y que cada vez tiene más hambre. Por este motivo, la persona religiosa nunca se cansa de leer; al contrario, cuanto más lee, más ganas tiene de seguir. ¿Qué es lo que lee? Lee su historia y la historia de la humanidad como conducida por la mano de Dios, en todo descubre la huella de lo divino, por todas partes encuentra signos de su presencia.

En segundo lugar, religión podría provenir de re-elegir. La persona religiosa continuamente está eligiendo a Dios. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de perderle. Son muchas las seducciones que quieren alejarnos de él. Por eso, la mujer y el varón religiosos están siempre optando por Dios.

Al hacerlo, Dios se les presenta como una continua novedad, pues con él nunca se acaba. Y con él siempre hay nuevas cosas que descubrir. Por otra parte, optar por Dios supone estar muy atento a todo aquello que puede apartarnos de él. Para la persona religiosa Dios es la opción fundamental de vida, a la que se subordina cualquier otro deseo. Hacia Dios debe tender sin cesar nuestra elección porque él es la meta y el sentido de nuestra vida.

Finalmente, el de Aquino conoce una tercera etimología. Religión procede de re-ligar. Por medio de los actos religiosos nos unimos con Dios, lo temporal se une con el Eterno, lo criatura con su Creador. “Pues a Él es a quién principalmente debemos ligarnos como a principio indeficiente”, dice santo Tomás. Dicho de otra manera: unidos a Dios vivimos unidos a la fuente de la vida, a la suma felicidad, al amor más pleno, al que nunca falla y todo lo sostiene, pues es el origen, el fundamento y la plenitud de Dios lo que existe. Por eso, pretender desligarse de Él es pretender lo imposible, es vivir en la más absurda de las contradicciones. Lejos de Dios solo hay nada y vacío. Lejos de Dios no hay vida.

En suma, la religión, la unión con Dios, es una clave para leer la historia y los acontecimientos, para vivir adecuadamente, eligiendo lo mejor, y para conocer el sentido de todo lo que existe.”

LA ESPAÑOLA MARÍA BRANYAS SE CONVIERTE EN LA PERSONA MÁS LONGEVA DEL MUNDO CON 115 AÑOS

La catalana Maria Branyas, ya considerada la persona más longeva de España, se ha convertido ahora en la persona más longeva del mundo, con 115 años, después de que la monja francesa Lucile Randon falleciera este martes 17 de enero a los 118 años.

Lucile Randon nació en la localidad de Alès, al sur de Francia, el 11 de febrero de 1904, y además de haber sido la persona de mayor edad del planeta, también ostentaba otros récords, como el de ser la superviviente de Covid-19 con mayor edad. Dio positivo el 16 de enero de 2021, tras lo cual fue aislada en la residencia en la que vive, aunque pasó la enfermedad sin muchos síntomas. También era la monja viva de mayor edad y en 2019 fue nombrada ciudadana de honor de la ciudad en la que reside, Toulon, Francia, donde recibió una carta del Papa Francisco.

Durante su larga vida, la hermana André trabajó como maestra, cuidó de niños durante la Segunda Guerra Mundial, pasó 28 años trabajando con huérfanos y mayores en un hospital de Vichy, en la región de Auvernia-Ródano-Alpes, y finalmente se convirtió en monja católica. Sus últimos 12 años los ha pasado en una residencia de mayores.

«Con inmensa tristeza y enormes emociones me acabo de enterar de la muerte de la hermana André», expresaba el alcalde de Toulon, Hubert Falco, en sus redes sociales. «Francia pierde a un clérigo de gran corazón, que generosamente compartió su experiencia de vida. En su existencia, había ganado inmensa sabiduría y amor infinito por los demás. En cuanto a mí, pierdo a una mujer que amaba profundamente».

Falco ha hecho referencia a su «humanidad y espiritualidad», pero también a «su sentido del humor y relevancia para nuestro tiempo». «Había evolucionado con su tiempo, era increíblemente moderna», aseguraba.

La ‘Super abuela catalana’

De esta forma, Maria Branyas se convertía en la persona más longeva del mundo, tras cumplir el pasado 4 de marzo 115 años. «Ayer fue un intenso día. Imposible responder individualmente. Quiero dar las gracias a todo el mundo por haber compartido conmigo la alegría de los 115 años. Al fin y al cabo, la vida junto a gente maravillosa es el mayor regalo. Lo que nos hace ser felices es estar agradecidos», escribía en su perfil de Twitter, gestionado por su hija y su yerno, donde se hace llamar Súper abuela catalana.

Actualmente, vive en la residencia de mayores de Olot (Girona) y también ha conseguido otros reconocimientos, como el de nombrar al que ha sido el mayor estudio de Europa de investigación sobre el impacto del Covid-19 en centros geriátricos, llevado a cabo por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la plataforma farmacológica Farmàcia de Dalt: Proyecto Branyas.

Maria Branyas nació el 4 de marzo de 1907 en San Francisco (Estados Unidos), donde su padre, periodista de Pamplona que fue responsable de la revista americana Mercurio y de una publicación barcelonesa, había ido por trabajo después de pasar una temporada en México.

«La vida no es eterna para nadie… A mi edad, un año nuevo, es un regalo, una humilde celebración, una nueva aventura, un bello viaje, un instante de felicidad. Disfrutamos la vida juntos», celebraba así el nuevo año.

Visto en 65 y mas

María Bonillo

LIBERTAD DE LOS APEGOS, CULTIVAR LA VIRTUD DE HACERNOS A UN LADO

El pasado día 15, el Papa Francisco, en su alocución  previa al rezo mariano del Ángelus, ha reflexionado sobre el Evangelio del día  que recoge el testimonio de Juan el Bautista sobre Jesús después de haberlo bautizado en el río Jordán. Al respecto reflexionó sobre la importancia de ser libres de los apegos, de cultivar la virtud de hacerse a un lado.

Nos cuestionó si somos capaces de hacer sitio a los demás, de  escucharlos, de dejarlos libres, de no atarlos a nosotros pretendiendo gratitud. Francisco nos preguntó si somos capaces de atraer a los demás hacia Jesús o hacia nosotros mismos. Y siguiendo  el ejemplo de Juan, nos preguntó si sabemos  alegrarnos de que las personas emprendan su propio camino y sigan su llamada, incluso si eso implica un poco de desapego respecto a nosotros, si nos alegramos de sus logros, ¿con sinceridad y sin envidia?

Juan el Bautista

Juan el Bautista hablando de Jesús dice: «A Él me refería, cuando dije: Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo» (vv. 29-30). Al respecto, Francisco, hablando de Juan el Bautista, explicó que esta declaración revela el espíritu de servicio de Juan. Él fue enviado a preparar el camino al Mesías, y lo hizo sin ahorrar esfuerzos, dijo el Papa.

“Humanamente, se podría pensar que le será entregado un “premio”, un puesto relevante en la vida pública de Jesús. En cambio, no. Una vez cumplida su misión, Juan sabe hacerse a un lado, se retira de la escena para dejar el sitio a Jesús. Ha visto al Espíritu descender sobre Él (cfr. vv. 33-34), lo ha señalado como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y ahora se dispone a escucharlo humildemente”.

El signo del verdadero educador

Juan el Bautista, afirmó el Papa, predicó y reunió discípulos, los formó, y, sin embargo, señaló Francisco, no ata a nadie a sí. Este es el signo del verdadero educador remarcó, no atar a las personas a uno mismo.

“Juan pone a sus discípulos sobre las huellas de Jesús. No está interesado a tener seguidores, a obtener prestigio y éxito, sino que presenta su testimonio y luego da un paso atrás para que muchos tengan la alegría de encontrar a Jesús”.

La libertad respecto a los apegos

Con este espíritu de servicio, con su capacidad de dejar sitio, Juan el Bautista nos enseña una cosa importante, enfatizó Francisco: la libertad respecto a los apegos. Sí, porque es fácil apegarse a roles y posiciones, a la necesidad de ser estimados, reconocidos y premiados.

Sin embargo, para el Santo Padre, este apego, aunque si es natural, no es bueno, porque como dijo el Papa, el servicio implica la gratuidad, el cuidar de los demás sin ventajas para uno mismo, sin segundos fines.

“Nos hará bien cultivar, como Juan, la virtud del hacernos a un lado en el momento oportuno, testimoniando que el punto de referencia de la vida es Jesús”.

Hacerse a un lado, aprender a despedirse: he cumplido esta misión, he tenido este encuentro, me hago a un lado y dejo lugar al Señor. Aprender a hacerse a un lado, a no tomar algo como una recompensa para nosotros.

Crecer en espíritu de servicio

Libertad de los apegos, esto dijo el Papa es importante, para un sacerdote “que está llamado a predicar y celebrar no por afán de protagonismo o por interés, sino para acompañar a los demás hacia Jesús”. O en los padres de familia, que educan a sus hijos con sacrificios y luego los dejan libres para que sigan su propio camino en la vida. Al respecto, el Pontífice dijo que es justo que “los padres sigan asegurando su presencia diciendo a los hijos: «no los dejamos solos»; pero con discreción, sin intromisión”.

Liberarse de los apegos y hacerse a un lado cuesta recordó Francisco, pero es importante hacerlo siempre, en todo momento, en la amistad, en la vida de pareja, en la vida comunitaria: es el paso decisivo para crecer en el espíritu de servicio.

Pinchando en el enlace podéis  verlo completo,

https://youtu.be/w4VCqLSPOoE

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

EL SANTO DE LA SEMANA: SAN FRANCISCO DE SALES

(Castillo de Sales, Thorens, 1567 – Lyon, 1622) Prelado francés.

De noble familia, creció en un ambiente impreg   nado de piedad franciscana y estudió en París (1582). En la universidad, las doctrinas calvinistas sobre la predestinación le provocaron una profunda crisis al creerse condenado; emitió entonces un voto de amor y de confianza en Dios que le permitió recuperar la paz. Ya abogado y sacerdote en 1593, fue nombrado coadjutor del obispo de Ginebra, tío suyo (1599).

Le sucedió en 1602 en esa sede, transferida a Annecy. Reorganizó la diócesis y, con la ayuda de Juana de Chantal, fundó la Orden de la Visitación (1610). Escritor prolífico, unió la espiritualidad con la psicología; entre sus obras cabe citar Introducción a la vida devota (1609), Tratado del amor de Dios (1616) y once volúmenes de Cartas.

Hijo del conde de Sales, Francisco realizó sus primeros estudios en los colegios de La Roche y Annecy; luego pasó a París con los jesuitas. En 1592 se dirigió a Padua, donde se doctoraría en derecho civil y canónico. La maduración de su profunda vida espiritual lo aproximó al jesuita P. Possevin, quien le ayudó a perfeccionar el estudio de la teología y le explicó las obras de Santo Tomás de Aquino.

Vuelto a Saboya, su padre quiso introducirlo en el senado de Chambéry como abogado; pero cuando trató de casarlo, el joven Francisco manifestó su firme intención de abrazar el estado eclesiástico y profesó los primeros votos. Empezó a predicar con éxito siendo todavía diácono; en 1593, ya ordenado sacerdote, trató de convertir a los hugonotes de Chamblai, y de 1594 a 1598 se entregó a una intensa labor de apostolado para reintegrar a los saboyanos al seno del catolicismo.

En 1599 el obispo de Ginebra lo tomó como coadjutor suyo y tuvo que permanecer algún tiempo en Roma; antes de ser consagrado se dirigió a París y pidió a Enrique IV de Francia permiso para la evangelización de Gex. En 1602 ocupó la sede episcopal de Ginebra, cuna del reformismo de Calvino, y se dedicó con nuevo fervor a la actividad apostólica; predicó en Dijon, Chambéry y Grenoble, y en 1617-18 volvió a París, donde conoció a San Vicente de Paúl y renunció al nombramiento de coadjutor del cardenal de Retz.

Junto con la baronesa Juana de Chantal, más tarde canonizada, fundó en 1610 la Orden de la Visitación, convertida en 1626 por Urbano VIII en instituto religioso. Declarado beato en 1661 y santo en 1665, en 1877 fue elevado a doctor de la Iglesia por Pío IX.

San Francisco de Sales es el patrono de los periodistas y de los salesianos, un conjunto de diversas congregaciones fundadas por Don Bosco; su festividad se celebra el 24 de enero.

Obras de San Francisco de Sales

San Francisco de Sales unió a su apostolado una vasta actividad de orador y escritor; parte de sus obras fue editada por él mismo, y el resto apareció póstumamente. Entre la producción aparecida con posterioridad a su muerte figuran las Controversias, compuestas en 1595-96 y publicadas en 1672; los Coloquios espirituales (1629), que Juana de Chantal extrajo de las charlas del Santo con las religiosas del monasterio de la Visitación; los Sermones (2.ª ed., París, 1643); los Opúsculos, cuya colección definitiva se halla en las Obras completas publicadas por el abate Migne (1861-62), y, finalmente, las Cartas espirituales (Lyon, 1625), conjunto integrado por más de dos mil cartas en las que se dan consejos espirituales.

De las obras que publicó en vida hay que destacar la polémica con los calvinistas en defensa de L’Étendart de la Sante Croix (Annecy, 1597), texto al que siguieron la Introducción a la vida devota (1609) y el Tratado del amor de Dios (1616), considerado su obra maestra. Publicada en una primera redacción en 1609 y definitivamente en 1619, la Introducción a la vida devota es el resultado de las cartas que escribió a la señora De Charmoisy de 1607 a 1608, y fue pronto divulgada bajo su título definitivo o con el de Filotea, en ediciones incorrectas e incompletas. Aunque San Francisco de Sales eliminó ex profeso todas las citas, recurre a menudo a las palabras de la Sagrada Escritura para aclarar su pensamiento y porque, como dice él, son «las más amables y las más venerables».

Tratando al cristiano como a un compañero, la Introducción a la vida devota enseña con suave caridad que sin la buena voluntad el hombre no puede recibir la gracia de Dios; se ocupa con aguda comprensión del mundo y de sus tentaciones, y exhorta a la plegaria, al ejercicio de la virtud y a la práctica de los sacramentos. Las exhortaciones de San Francisco de Sales no conocen la aridez teológica ni las sutilezas doctrinarias; impregnadas de amable simplicidad, hablan directamente al corazón del cristiano, sin perder jamás de vista los peligros, dolores y dificultades de la jornada.

La claridad con que afronta incluso los asuntos íntimos fue criticada por algunos; pero esta claridad constituía uno de los mismos fines del santo. Parece como si con él se iniciara, precisamente en aquella ciudad en la que predicó Calvino, una nueva literatura religiosa, inspirada en la límpida visión del hombre y de las cosas. Tales méritos y la nítida prosa en que están escritas hicieron pronto conocidas y apreciadas estas páginas.

Si la famosa Introducción a la vida devota presenta los deberes de todo buen cristiano que vive según los mandamientos de la Iglesia, el Tratado del amor de Dios (1616), obra a la que San Francisco de Sales dedicó sus mayores cuidados, desarrolla más ampliamente algunos puntos capitales del cristianismo. Después de considerar teológica y psicológicamente cuál es la esencia del amor, describe el amor de Dios y de qué modo nace en las almas y se desarrolla o se apaga. La entrega del alma a Dios, la gracia de Dios, que pone al hombre en un estado de beatitud y lo hace partícipe de los bienes celestes, la natural necesidad de todas las criaturas de dirigirse a Dios y su sed de verdades eternas son los temas que el Santo ilumina en esta obra con el fervor de su espíritu.

El Tratado del amor de Dios termina con la exhortación a la práctica de la caridad, de la humildad y de otras virtudes cristianas sin las cuales no existe amor de Dios. También el Tratado, al igual que la Introducción, fue acusado de una demasiada patente traducción de conceptos teológicos a imágenes sensibles, hasta el punto de acercar el amor divino al amor natural. Pero precisamente en esta audacia, que permite a San Francisco de Sales conducir el ánimo del lector, sin que él se dé cuenta, a través de la sutileza del problema teológico, estriba el carácter original de la obra y de su autor.

AUTOR: Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de San Francisco de Sales». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/francisco_de_sales.htm [fecha de acceso: 18 de enero de 2023].

‘FELIPE’, EL ROBOT QUE CUIDA A LOS MAYORES EN SUS CASAS

La Junta de Andalucía y la Universidad de Málaga (UMA) se han unido para desarrollar un proyecto que aplicará las nuevas tecnologías a los cuidados domiciliarios. En concreto, el Plan Más Cerca, que cuenta con una inversión de casi 2,3 millones de euros, procedentes de los fondos europeos, está pensado para «conseguir que los mayores que deseen seguir viviendo en sus hogares en lugar de ingresar en una residencia puedan hacerlo, pero con los apoyos y cuidados que precisen».

Así lo explicaban el rector de la UMA (@universidadmalaga), José Ángel Narváez, y la consejera de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad de la Junta, Loles López Gabarro en la presentación del proyecto que tuvo lugar en Málaga el pasado jueves 12 de enero y que recoge la universidad en una nota. El objetivo principal es desarrollar un programa de innovación tecnológica y social de cuidados domiciliarios para aquellas personas que se encuentren en situación de especial vulnerabilidad y que necesiten cuidados específicos para mejorar su autonomía personal.

«El fin último es que las personas sean más felices, y si los mayores se sientan más cómodos en su entorno, donde han desarrollado su modo de vida, procuraremos que permanezcan en él, pero con sus necesidades cubiertas», comentaba la consejera. «No hay mejor manera de invertir el dinero que mejorar la vida de los demás, y este plan, basado en la innovación y la tecnología, está encaminado precisamente a eso», añadía.

Por su parte, el rector señalaba que para la UMA «este proyecto es una oportunidad de poner nuestras capacidades tecnológicas y de formación en las ciencias sociales al servicio de la sociedad, ya que la universidad no solo es una institución que forma profesionales, sino que también moldea ciudadanos y además sirve para el desarrollo social».

De esta forma, considera que este proyecto «es un ejemplo de lo que nosotros queremos ser como universidad pública: una universidad capaz de aportar soluciones a los problemas de las personas que conforman la sociedad que nos rodea a través de la investigación y la transferencia de resultados».

Un robot como cuidador

Con este plan se busca «replantear el actual modelo de atención y cuidados domiciliarios», de forma que la persona y sus necesidades «específicas y cambiantes» estén en el centro. «Para eso hay que definir fórmulas flexibles e integrales, y diseñar los acompañamientos necesarios que las hagan efectivas. También se busca incorporar la dimensión tecnológica en el hogar, como componente esencial que complemente los servicios y prestaciones tradicionales», señalan.

En este sentido, destaca Felipe, el robot blanco y de casi un metro y medio de altura que forma parte de este proyecto, creado por el departamento de Tecnología Electrónica de la Universidad de Málaga. Se pretende que este robot asistente sea un cuidador más con diversas funcionalidades, como recordar cumpleaños o plantear actividades en su pantalla táctil, según recogía La Opinión de Málaga.

«El convenio se fundamenta en la complementariedad de lo tecnológico y lo social», explicaba el rector en la presentación, destacando la importancia de este tipo de proyectos vinculados a las ciencias sociales y destinados a la transformación social basada en las tecnologías.

En definitiva, el objetivo es «propiciar un modelo innovador de atención a las personas para favorecer su permanencia en el hogar, con fórmulas flexibles e integrales en cuanto a la aportación de los diversos servicios y prestaciones que se puedan necesitar en cada momento y con acompañamiento profesional para que sea más efectivo», señalan desde la universidad. Así como «innovar, integrar y desarrollar tecnologías que se muestren eficaces para complementar estos cuidados y prestaciones».

El Plan Más cerca realizará una versión beta en los propios domicilios con personas concretas para analizar sus necesidades y el efecto de estos servicios y prestaciones para que permanezcan en el hogar, para lo cual se elaborará un plan de apoyo personalizado. Para ello se seleccionarán 15 personas reconocidas como dependientes y que se encuentren viviendo en su domicilio con apoyos familiares o no profesionales. El proyecto se desarrollará en tres fases: estudio e investigación, implantación y desarrollo y, finalmente, seguimiento y evaluación.

Leído en 65 y más por Marta Bonillo

LAS CARACTERÍSTICAS DEL TIEMPO ORDINARIO

Los domingos del tiempo ordinario, las lecturas del Antiguo Testamento se han seleccionado por su relación con las evangélicas para evitar una diversidad excesiva entre las lecturas de cada misa y sobre todo para que aparezca más clara la unidad de ambos Testamentos. No en vano es un criterio bíblico fundamental el que ambos Testamentos pertenecen y manifiestan el único plan de Dios y la historia de la salvación.

La relación entre las lecturas de la misa se patentiza mediante la cuidada selección de los títulos, que anteceden a cada lectura. Con la selección de lecturas se ha querido que fueran breves y fáciles. Pero se ha querido también que en los domingos se lea el mayor número posible de los textos más importantes del Antiguo Testamento. Estos textos se han distribuido sin un orden lógico, atendiendo sólo a su relación con el evangelio. El tesoro de la Palabra de Dios queda abierto de tal modo, que quienes participan en la misa dominical conocerán casi todos los pasajes más importantes del Antiguo Testamento.

Las lecturas evangélicas del primer domingo son las del Bautismo del Señor y pertenecen íntegramente al tiempo de Navidad-Epifanía. El domingo II del tiempo ordinario hace referencia todavía a la manifestación del Señor (Epifanía) por la pericopa tradicional de las bodas de Caná y otras dos, tomadas también del evangelio de san Juan.

La lectura semicontinua de los tres evangelios sinópticos comienza a partir del domingo tercero. La lectura se ofrece de modo que presente la doctrina propia de cada evangelio en la medida en que se va desarrollando la vida y predicación del Señor. Gracias a tal distribución resulta una cierta armonía entre el sentido de cada evangelio y la evolución del año litúrgico.

Después de la Epifanía se leen los comienzos de la predicación del Señor, que guardan una estrecha relación con el Bautismo y las primeras manifestaciones de Cristo, Al final del año litúrgico se llega espontáneamente al tema escatológico, propio de los últimos domingos, ya que los capítulos del evangelio que preceden al relato de la Pasión tratan este tema con más o menos amplitud. En la lectura semicontinua de san Lucas del año C se antepone al primer texto (es decir, el domingo III) el prólogo del Evangelio, en el que se explica bellamente la intención del autor y al que no se le encontraba un sitio adaptado en otro lugar,

Como lecturas apostólicas o segundas lecturas de los domingos se proponen de modo semicontinuo las cartas de san Pablo y Santiago, Las de san Pedro y de san Juan se leen en el tiempo pascual y en el de Navidad. La 1 Carta a los Corintios, por su amplitud y por tratar de temas diversos, se ha distribuido en los tres ciclos (A, B, C), al principio de este tiempo ordinario. Ha parecido oportuno también dividir la carta a los Hebreos en dos partes, la primera de las cuales se lee en el año B y la otra en el C. Se han elegido sólo lecturas bastante breves y no muy difíciles para la comprensión de los fieles.

Yendo un poco a los detalles sobre la misa destaquemos que cada domingo del tiempo ordinario tiene su formulario de oraciones presidenciales propio.

En las ferias se puede elegir la misa de feria, la misa de la memoria libre si se da, la misa de cualquier santo, inscrito ese día en el Martirologio, una misa votiva o por diversas necesidades (Cf OGMR 355), Las posibilidades de elección por parte del que preside son muchas. de hacerlo pensando en el bien pastoral común a los fieles.

En las memorias obligatorias se dice la colecta propia, pero la oración sobre las ofrendas y después de la comunión si no son propias, se pueden tomar o del común o de la feria correspondiente (Cf. OGMR 363). El prefacio se tomará de los comunes o del común.

Si se elige la memoria libre (cuando concurren varias) o la misa de un santo, inscrito ese día en el Martirologio, se dice la colecta propia y, si no la tiene, la del común correspondiente; la oración sobre las ofrendas y después de la comunión, si no son propias, se pueden tomar o del común o de las oraciones de cualquier otro domingo del tiempo ordinario (Cf OGMR, 363). El prefacio se toma de los prefacios comunes o del común de santos a que pertenezca.

Cuando se elige celebrar de feria, se puede tomar las oraciones del domingo precedente, las oraciones de cualquier otro domingo del tiempo ordinario o una misa votiva o por diversas necesidades. Pero de esas misas sólo está permitido tomar la colecta (Cf OGMR 355c; 363).

Los domingos no se permiten las misas de difuntos, excepto la exequial (Cf. OGMR 380). Los días con memoria obligatoria puede celebrarse la misa exequial y las misas de difuntos después de recibida la noticia de la muerte y en el primer aniversario, pero no se permiten las misas cotidianas de difuntos. En las ferias puede celebrarse cualquier misa por los difuntos (Cf OGMR 381).

Respecto a la Liturgia de las Horas indiquemos sucintamente: En el oficio del domingo, los elementos correspondientes se toman del ciclo de cuatro semanas, excepto lo propio de cada domingo del tiempo ordinario.

En el oficio ferial los elementos correspondientes a cada hora se toman del día correspondiente de la semana en el ciclo de cuatro semanas. Las lecturas del oficio de lectura son propias cada día. En las memorias, si no se indica lo contrario, los salmos son los del día correspondiente de la semana en el ciclo de cuatro semanas; el resto también se toma del día correspondiente de la semana, o del común, excepto lo que es propio de la memoria y la oración, siempre del santo.

Los domingos del tiempo ordinario son suplantados sólo por la solemnidades las fiestas y memorias que caen en domingo se omiten ese año los demás días se admiten todas las celebraciones

Ramiro González

ELIMINAR LAS CÉLULAS DAÑINAS QUE SE ACUMULAN CON LA EDAD REJUVENECE LOS TEJIDOS

Los músculos, con la edad, van perdiendo su capacidad para regenerarse. Esto es fruto de la acumulación de las llamadas células senescentes, que impiden esta función debido a que segregan sustancias dañinas. Sin embargo, esto podría llegar a su fin: un estudio de la Universidad Pompeu Fabra ha descubierto que eliminar estas células permite la recuperación de los músculos.

El estudio, publicado en la revista Nature, parte de una investigación llevada a cabo en ratones para tratar los músculos de los mayores así como de los jóvenes que han sufrido lesiones.

Las células senescentes, según el trabajo de la farmacóloga Pura Muñoz-Cánoves, no son útiles para el organismo pero no se autodestruyen, sino que se incrustan en el tejido y segregan sustancias dañinas para el funcionamiento del cuerpo.

La investigación, ha conseguido en primer lugar demostrar que el origen de este problema de regeneración reside en estas células. En segundo lugar, también ha comprobado porqué las lesiones son más fácilmente superables en personas jóvenes, así como ha descubierto algunos tratamientos para está condición, común a prácticamente todos los humanos.

Estos tratamientos pasan por fármacos que pueden actuar en contra de estas células. Muchos de ellos ya pueden ser adquiridos, como el dasatinib o la quercetina, y otros están en proceso de desarrollo. Por otro lado, un estilo de vida sano, una alimentación específica para esto y una actividad física habitual ralentizan la aparición de las senescentes.

Sin embargo, los hallazgos del estudio apuntan a que los beneficios de estos tratamientos podrían no limitarse sólo a los músculos. Otros órganos como los pulmones, los riñones, el hígado o el corazón también podrían verse beneficiados por estos tratamientos recién descubiertos.

A falta de la realización de más pruebas, estos hallazgos suponen un rayo de esperanza para mejorar el tratamiento de lesiones así como contribuir a un mejor envejecimiento de todos los seres humanos.

Pedro Ramirez, Visto en 65 y mas

VISITAMOS LA CATEDRAL DE LA ENCARNACIÓN EN ALMERIA

Un recorrido por dos mil años de Cristianismo

Hablar de la Catedral de Almería es hablar de la historia de la ciudad en los últimos cinco siglos, ya que la vida espiritual de la comunidad almeriense tiene como norte y guía de su devoción la catedral-fortaleza de la Encarnación, donde se ubica la cátedra del antiquísimo obispado de esta región del sur peninsular, en la que la evidencia histórica evoca dos mil años de Cristianismo.

Las antiguas y venerables tradiciones afirman que San Indalecio, Varón Apostólico, fundó en la cercana Urci (actual Pechina) en el siglo I la primera comunidad cristiana de las tierras almerienses, convirtiéndose en su primer obispo y muriendo mártir por predicar la palabra de Cristo.

Los hallazgos arqueológicos paleocristianos corroboran la presencia de la comunidad cristiana fundada por San Indalecio, hasta la invasión musulmana del siglo VIII. Abderramán III, en el período de apogeo del Califato de Córdoba, erige Almería como centro neurálgico de la comarca, que durante la época de Taifas (siglo XI) vive un período de esplendor urbano, cultural y comercial debido, fundamentalmente, a su situación estratégica a orillas del Mediterráneo.

Durante una década la ciudad pasó a estar controlada por las tropas cristianas comandadas por Alfonso VII de Castilla, que no pudo esquivar el envite de los almohades que reincorporaron la ciudad al dominio musulmán nuevamente hacia 1157; desparecido el poder almohade, Almería pasó a formar parte del Reino Nazarí de Granada hasta que en 1489 las tropas de los Reyes Católicos recobraron la ciudad a la fe cristiana, reinstaurando en ella el antiguo episcopado fundado cientos de años atrás por San Indalecio, cuya memoria se habilita nuevamente.

En los años siguientes se levantó una primitiva catedral en el perímetro que en tiempos medievales fue ocupado por la Mezquita Mayor, aunque este primer templo quedó seriamente dañado por un terremoto. La llegada del obispo Fray Diego de Villalán dará un impulso definitivo al patrimonio urbano –y espiritual- de Almería, con la construcción sobre un emplazamiento diferente de un nuevo templo madre de la diócesis: la Santa, Apostólica Iglesia Catedral de la Encarnación, con su notable aspecto exterior de fortaleza para la defensa frente a los continuos ataques de piratas berberiscos que asolaban las costas mediterráneas.

Para ello, se valió del buen hacer del arquitecto Juan de Orea, quien, siguiendo la estela de Diego de Siloé y Pedro Machuca, proyectó la ejecución de la nueva catedral bajo los postulados del más clásico Renacimiento artístico del siglo XVI, que rezuma en los diversos espacios que componen este recinto sacro. Las obras fueron impulsadas y ampliadas años después bajo el episcopado de Fray Juan de Portocarrero, gran mecenas y promotor de la construcción de la Capilla del Sagrario anexa a la Catedral.

En los siglos siguientes la Catedral fue dotándose de un rico patrimonio escultórico y ornamental, el cual, lamentablemente, fue destruido casi en su totalidad durante los trágicos sucesos de la Guerra Civil (1936-1939), en los que una parte del clero almeriense, junto a su obispo, el Beato Diego Ventaja, perdieron la vida. Terminada la contienda y durante las décadas siguientes, los obispos almerienses promovieron la reconstrucción del patrimonio dañado no perdido. Es más, este patrimonio fue aumentando y hoy puede apreciarse en las magníficas Salas de Exposición Permanente –Levante y Poniente- habilitadas junto al claustro.

Gótico y renacentista

Desde el exterior, el entorno construido que conforma la Catedral de Almería destaca por su uniformidad, apreciándose la ausencia de cambios bruscos de estilos constructivos; antes bien, todo el edificio se concibe en un mismo espacio uniforme ideado como el perímetro en el cual se custodia el templo catedralicio. De esta forma, sus anchos muros y la escasa altura –impropia de una iglesia catedral común- denotan su carácter auxiliar de fortaleza.

Para hablar de la arquitectura de la catedral almeriense es necesario partir de la fecha en la cual comienzan las obras de construcción: hacia la segunda década del siglo XVI, cuando todavía la tendencia de los maestros seguía los postulados artísticos del ya caduco estilo gótico, que algunos autores adjetivan de “tardío” para diferenciarlo de su época de esplendor propia de los siglos XIII y XIV.

Pese a ello, es muy probable que el gran arquitecto de la Catedral, Juan de Orea, siguiera un primer trazado proyectado, posiblemente, por Diego de Siloé que anuncia la nueva tendencia constructiva renacentista (a lo romano) que culmina magistralmente Orea en las décadas siguientes.

Por tanto,  en el interior del templo, contrastan (y esto es un rasgo propio y enriquecedor de la Catedral de Almería) los arcos ojivales de las bóvedas góticas con sus llamativas nervaduras entrecruzadas, con los arcos de medio punto más propios del clasicismo renacentista y los frontones y columnas corintias pareadas más propias del Neoclásico de finales del XVIII. Tres naves con la misma altura articulan el espacio.

No pueden pasar desapercibidos, tanto en el exterior como en el interior de la Catedral, los rasgos de fortaleza que han acompañado al templo desde sus cimientos, quedando por esta razón los aspectos estéticos subordinados a los defensivos.

Así pues, a pesar de las cubiertas góticas, es un hecho la ausencia de ventanales y vanos destinados a grandes vitrales; y más aún, la razón primordial por la que las tres naves guardan la misma altura (cuando lo más normal es que la central sea de mayor altura), es fruto del pragmatismo de una fortaleza, ya que una techumbre plana permitía una mejor defensa del conjunto de cara a un eventual asedio o ataque.

Aunque sin estridencias que hieran la observación visual, es evidente el cambio de estilo artístico entre las capillas de la girola, que rezuman un arcaísmo de reminiscencias medievales, con las de la nave de la epístola, que siguen en su trazado el canon imperante de las capillas catedralicias propias del XVI y del XVII.

Como ejemplo de la simbiosis entre ambos estilos –gótico y renacentista-, podemos observar los pilares de las naves que, a pesar de seguir el esquema gótico (rematados con capiteles casi figurados), anuncian en su base la evolución hacia el pilar cruciforme que consagrarán las obras religiosas de Siloé y sus discípulos a lo largo del XVI.

Fachada Principal

Con una clara simbología mariana, dedicada a la Virgen Madre de Dios, la fachada de la portada principal de Almería es el preludio del arte renacentista que hay en su interior. Está formada por una serie de elementos teológicos e históricos que hacen que en ella confluyan el tiempo y el arte.

Podemos observar sobre las puertas cómo se entremezclan motivos decorativos cristianos, marianos e, incluso, de origen pagano, como los angelotes que revolotean entre sus espacios: una reconversión del dios pagano Eros admitida en el Renacimiento por los artistas más relevantes.

Tal como ocurre en el alzado de la Catedral, la portada es obra de Juan de Orea, ejecutada a mediados del siglo XVI. En ella se pone de manifiesto, siguiendo los postulados del arte renacentista español, toda la intencionalidad de la Iglesia de mostrar su apogeo triunfante en el Concilio de Trento; así como la fuerza que, por entonces, poseía la Cristiandad bajo el imperio de Carlos V, cuya heráldica timbra el conjunto.

Decia Pedro Antonio de Alarcón: «… Tampoco dejéis de ver la Catedral gótica, de las postrimerías de este orden arquitectónico, y la cual, por fuera, más parece fortaleza o castillo que templo cristiano. Fortaleza es, efectivamente, construida ex profeso por tal arte que sirviese, como sirvió largos años, al propio tiempo para el culto de Dios y para defenderse de los hombres; quiero decir, para rechazar a los piratas berberiscos y turcos, dueños del Mediterráneo y azote de sus costas cuando se empezó a erigir esta iglesia, lo cual fue con alguna anterioridad a la batalla de Lepanto y a la consiguiente decadencia de la piratería musulmana».

Puerta de Los Perdones: Obra de Juan de Orea, concluida en 1569

Aunque se trata de un trasunto de la portada principal, la conocida como Puerta de los Perdones reúne el mismo esquema iconográfico y constructivo. Dividida en dos cuerpos, está situada a los pies de la nave central catedralicia, también obra de Juan de Orea. Concluida en 1569, como dejan constancia las inscripciones latinas que en ella pueden advertirse, levantándose la portada bajo el episcopado de Villalán y reinando en España Felipe II.

El campanario: En él se sustentan las 8 campanas de la Catedral

Aunque su conclusión se llevó a cabo casi un siglo después del comienzo de las obras catedralicias, la torre campanario (de planta cuadrada y dos cuerpos), cierra el conjunto monumental de la Catedral, respetando el carácter sobrio del exterior y exaltando su carácter auxiliar de fortaleza.

Su conclusión se llevó a cabo gracias al impulso y tesón del obispo Portocarrero, continuando la obra que años antes había comenzado su antecesor, el obispo Villalán, levantando desde los cimientos los primeros cuerpos de la futura torre, finalizada a comienzos del siglo XVII. En ella se sustentan las ocho campanas de la Catedral, realizadas en distintas épocas, siendo las más antiguas las de la espadaña, fundidas por José Corona en 1781. La más grande de todas, llamada Campana Gorda, data de comienzos del siglo XIX.

La Capilla Mayor

Es difícil condensar en unas pocas líneas todo el programa iconográfico y espiritual que recoge la Capilla Mayor de la Catedral, un deleite visual para los sentidos que supone toda una catequesis digna de identificar en cada uno de sus elementos técnicos y plásticos, con la simbología alegórica que caracteriza las obras del barroco.

Sobre el presbiterio, alzado sobre cinco arcos de medio punto que comunican con la girola (cuya misión es permitir la adoración del Santísimo Sacramento desde cualquier ángulo externo a la capilla mayor) se levantan una serie de pinturas y esculturas en relieve que muestran un recorrido por los principales hitos de la Historia de la Salvación, centrados en la vida de Cristo y María.

El paño central ocupa el relieve de la Encarnación de Cristo en María, cuya sobresaliente ejecución los estudiosos sitúan en el entorno del maestro granadino Pablo de Rojas. Sobre él se alza un Calvario: Cristo Crucificado entrega su vida para la remisión del género humano, junto a la Virgen Dolorosa y el Discípulo Amado. Este crucificado, de gran mérito, se atribuye a Jerónimo Quijano, pionero de la escultura renacentista en España. Llama poderosamente la atención el sentido ascendente de todo el relato bíblico, culminando los nervios entrecruzados en la bóveda formando una crucería lograda cuya observación no deja indiferente a nadie.

En el espacio central de la capilla se alza el poderoso tabernáculo de alabastro, jaspe y mármol, concebido en el diseño de Ventura Rodríguez para albergar el Santísimo Sacramento para su adoración. Situado entre columnas pareadas corintias y una cúpula decorada con figuras alegóricas y hagiográficas, al igual que el basamento. Santos, evangelistas, doctores, profetas… Toda su iconografía constituye un solemne canto litúrgico en honor de la Eucaristía.

Junto a él se encuentra la Cátedra del Obispo, padre, pastor y maestro de la Diócesis. De ahí que el nombre de esta primera iglesia diocesana sea “catedral”.

Precede al presbiterio, sobre el crucero, una magnífica bóveda de crucería que destaca por su singularidad como identificativa del primer templo almeriense.

Capillas menores: El gótico tardío que rezuman sus bóvedas de nervios entrecruzados

La Catedral de la Encarnación de Almería se caracteriza por el alzado de su planta, con el trazado comúnmente llamado de salón, dividida en tres naves, ocupando el espacio central el coro catedralicio.

Alzando la mirada nos llamará poderosamente la atención el gótico tardío que rezuman sus bóvedas de nervios entrecruzados, que, en cambio, contrasta con su altura escasa y unánime en las tres naves, además de la escasez de vidrieras y ventanales. Ello denota la concepción de este templo como fortaleza, pues la altura excesiva y un gran número de vanos la hacían más que desaconsejable, debido al peligro que corría el edificio en el caso de ser sometido y atacado con artillería enemiga.

En cambio, la techumbre uniforme podía ser utilizada para albergar cañones y sistemas defensivos –cañones y ballestas- en caso de ataque. Por todo lo anterior, en la estructura del alzado de la Catedral podemos observar diversos elementos que cumplen con un fin defensivo más que decorativo, como los adarves, las troneras y las atalayas.

En la nave lateral del lado de la epístola se encuentran tres capillas, además de la portada que accede a la Capilla del Sagrario, de grandes dimensiones y muy características de esta Catedral. Estas tres capillas guardan un entramado arquitectónico similar, accediéndose a ellas cruzando un arco de doble abocinamiento, datan del siglo XVII.

La primera de ellas, la de San Ildefonso, fue antaño capilla funeraria de la Familia Ballesteros. La segunda, advocada “de los mártires”, alberga un gran retrato del Beato Diego Ventaja, obispo de Almería, junto al Obispo de Guadix y una serie de hermanos de la Salle, todos ellos asesinados al comienzo de la Guerra Civil, en agosto de 1936. La capilla que cierra este conjunto, fue antaño el Baptisterio. En ella se encuentra una gran pila bautismal realizada primorosamente en mármol de Macael, estando dedicada a la memoria a la Virgen del Carmen.

La Capilla del Sagrario debe su existencia al empeño del obispo Fray Juan de Portocarrero, concebida para reserva y adoración del Santísimo Sacramento, aunque fue ampliada posteriormente hasta otorgarle su aspecto actual, siendo las pinturas que exornan la bóveda y las pechinas obra de autores de la tierra, realizadas hacia la segunda mitad del pasado siglo XX.

El retablo neobarroco es obra de Jesús de Perceval, también realizado en la misma época que las pinturas. En 1974, fue descubierto el sepulcro del obispo promotor bajo los cimientos de la capilla.

En la cabecera del templo, en la girola, se sitúan las capillas más antiguas de la Catedral, levantadas durante el siglo XVI. La capilla de la Piedad se caracteriza por albergar en sus muros pinturas de Alonso Cano, pertenecientes a un antiguo retablo desaparecido.

Pero sin duda, la capilla más significativa de este espacio es la del Santo Cristo de la Escucha, de gran veneración entre el pueblo de Almería, en la que se encuentra el sepulcro de alabastro del obispo Fray Diego de Villalán. Este mausoleo, labrado por Juan de Orea en el siglo XVI, es todo un referente de la escultura funeraria en el sudeste peninsular.

La hornacina central alberga el Cristo de la Escucha, realizado siguiendo el modelo de otro anterior desaparecido. De notable influencia tardogótica, es procesionado en la madrugada del Viernes Santo por las calles aledañas al templo, con presencia de gran número de fieles rezando solemnemente el Vía Crucis.

Cierra la girola, antes de dar paso a la Sacristía, la Capilla de San Indalecio, dedicada a la memoria del que se considera el obispo fundador de la diócesis. Si bien el retablo y las imágenes que conservan son de factura reciente de gran calidad artística, la capilla guarda en sí todo su trazado primitivo, a pesar del infortunio sufrido durante el saqueo de la Catedral durante la Guerra Civil. La capilla, además, tiene gran significado espiritual, pues en ella se encuentran sepultados varios obispos recientes de la segunda mitad del siglo XX.

Muralla y Sol de Portocarrero: Blanco fácil de piratas berberiscos y argelinos durante el siglo XVI

La situación de Almería a orillas del mar Mediterráneo convertía a la ciudad en blanco fácil de piratas berberiscos y argelinos durante el siglo XVI

El temor a sus ataques llevó a las autoridades eclesiásticas a concebir esta nueva catedral como un templo protegido por un recinto fortalecido y amurallado. Esta idea presidió durante las obras de levantamiento de la Catedral a lo largo del siglo XVI, y los maestros que intervinieron en ella hubieron de ceñirse a este inusual carácter defensivo. Por ello, todo el perímetro queda circundado por anchos muros y robustos contrafuertes, con cubos en sus extremos. Hacia 1620 se refuerza toda la fábrica a través de mosquetes y arcabuces.

Sin duda uno de los iconos más característicos de la Catedral de Almería (y por extensión, de toda la ciudad), es el bajorrelieve conocido como Sol de Portocarrero. De rostro antropomorfo y bordonado de cintas, está situado en el paño exterior del testero de la Capilla del Santo Cristo, que da cobijo al sepulcro del Obispo Villalán (bajo cuyo episcopado se levantó, en el punto central de la girola).

Aunque el Sol es muy anterior al período del obispo Portocarrero, popularmente se ha atribuido a este obispo su autoría, y desde antiguo es denominado como Sol de Portocarrero.

 La Sacristía: Clasicismo renacentista

La Sacristía Mayor conforma el espacio más característico y laureado de la Catedral de Almería, constituyendo un referente del arte renacentista del sur de España. Juan de Orea, en el siglo XVI, concibió la Sacristía almeriense como aquel lugar de preparación de los ministros del culto para la celebración de los Sagrados Misterios, y en la estructura de toda la estancia proyectó esta idea.

Es indiscutible el clasicismo renacentista que, uniformemente, recorre todo el perímetro desde la base hasta la bóveda de cañón dividida en tres tramos con diferentes motivos decorativos, escultóricos y arquitectónicos, cuajados de simbolismo y alegoría.

La presencia de cajoneras y espejos (elementos ineludibles en este espacio) se completan con una rica colección de óleos sobre cobre, fechados en el siglo XVII, de gran valía artística.

Coro

Sin duda, una de las joyas de la Catedral de Almería es el coro catedralicio, en el que la maestría artística de Juan de Orea llega a su plenitud, con un conjunto escultórico de fuerte sabor clasicista, fruto del más puro Renacimiento primitivo.

Una doble sillería se reparte por todo el espacio destinado al Coro, el lugar donde los canónigos se congregan para la lectura del Oficio Divino. Situado frente a la Capilla Mayor, plasma en sus tallas una verdadera catequesis hagiográfica: santos, profetas o mártires quedan bellamente reflejados sobre la sillería superior, mientras que en la inferior los medallones decorados con efigies antropomorfas evocan los postulados de la escultura antigua grecolatina y los modelos potenciados por Da Vinci y Miguel Ángel.

El espacio central es ocupado por la Silla reservada al obispo, plena de motivos alegóricos como la Caridad, representada como una mujer que alimenta maternalmente a los niños; la Iglesia, cuerpo místico de Cristo; y Jesucristo rey y maestro. Cierran este espacio los órganos, cuyas bellas y antiguas cajas de estilo barroco bien merecen ser observadas detenidamente.

Trascoro

Ejecutado siguiendo el diseño de Ventura Rodríguez (afamado arquitecto madrileño del XVIII), el trascoro de la Catedral es una muestra del arte neoclásico entre los muros del templo, contrastando, bella y armónicamente, con el trazado gótico de las naves de los pies del monumento.

La vocación mariana de la ciudad de Almería queda patente con la presencia de una bella Inmaculada Concepción en la hornacina central, escoltada por las imágenes de Santo Domingo de Guzmán y San Juan Nepomuceno vestidos con hábito de canónigos.

Es aconsejable observar detenidamente la conjunción de los distintos elementos que conforman el trascoro –columnas y frontones-, creando un conjunto caracterizado por la suavidad de las formas perfectamente superpuestas en torno a las tres hornacinas que jalonan el espacio central. Cierra la escena, sobre la reja, una leyenda mariana en latín que reza: «Toda hermosa eres, amiga mía, y no hay tacha en ti».

Claustro   

Aunque en su origen fue concebido como Patio de Armas (dado el carácter de fortaleza del recinto), el Claustro se ha convertido en uno de los espacios más característicos de la Catedral. Su aspecto neoclásico denota los postulados artísticos y constructivos de la época en que fue ejecutado, en la segunda mitad del siglo XVII, obra de Juan Antonio Munar.

Desde el patio es posible apreciar el aspecto exterior de las cubiertas de la Catedral y las troneras sobre el muro meridional. El interior de la galería se articula en tramos de planta cuadrada cubiertos por bóvedas baídas y separadas por arcos perpiaños apeados sobre medias pilastras.

Se accede a él desde el interior de la Catedral a través de la una portada gótica de gran vistosidad, decorada con motivos vegetales y animales fantásticos, en cuyas puertas se puede contemplar el jarrón de azucenas, blasón catedralicio; una clara alusión a la pureza y virginidad de María.

Sala capitular

El claustro conecta con las dependencias de la Sala Capitular, aquella en la que el Cabildo Catedralicio se reúne para debatir y deliberar sobre determinadas cuestiones. Llama poderosamente la atención la decoración de la Sala, tanto de la puerta de acceso, como de la bóveda.

La Sala Capitular fue levantada por los mismos constructores de la Sacristía Mayor a mediados del siglo XVI, aunque no fue rematada hasta comienzos del XVII. Es en este siglo cuando Mancio Infante construyó la singular bóveda esquifada –de llamativo decorado- que cubre la planta, casi cuadrada, conectando la bóveda con el interior a través de pilastras corintias alzadas sobre plintos.

El friso se encuentra poblado de motivos renacentistas: roleos, mascarones y cabezas de querubines. La iluminación penetra en el interior a través de dos grandes vanos circulares, en la zona baja de los paños orientales.

La plaza de la Catedral

Una placa nos recuerda que en los años 70 del pasado siglo XX, la plaza de la Catedral de Almería fue escenario del rodaje de la película norteamericana Patton, si bien su fisonomía era muy diferente a la actual, ya que desde entonces ha sufrido diferentes modificaciones.

La plaza actual, que antecede a la portada principal de la Catedral de la Encarnación, festoneada de palmeras, fue remodelada entre 1999 y 2000 por los arquitectos Alberto Campo y Modesto Sánchez. En ella tienen lugar importantes acontecimientos socioculturales de la vida de la ciudad.

Al pie de la torre se sitúa la estatua en bronce de Diego Ventaja, obispo de Almería martirizado durante la Guerra Civil. Fue beatificado en Roma por Juan Pablo II en 1993. Dicha estatua fue realizada en la posguerra por el escultor Pérez Comendador.