CATEQUESIS PAPA LEON XIV. JESUCRISTO, NUESTRA ESPERANZA. III. LA PASCUA DE JESÚS. 6. LA MUERTE. «UN SEPULCRO NUEVO, EN EL QUE NADIE HABÍA SIDO DEPOSITADO AÚN» (JN 19,40-41)

En nuestro camino de las catequesis sobre Jesús esperanza nuestra, hoy contemplamos el misterio del Sábado Santo. El Hijo de Dios yace en la tumba. Pero esta su “ausencia” no es un vacío: es espera, plenitud contenida, promesa custodiada en la oscuridad. Es el día del gran silencio, en el que el cielo parece mudo y la tierra inmóvil, pero es justamente allí que se cumple el misterio más profundo de la fe cristiana. Es un silencio grávido de sentido, como el vientre de una madre que custodia al hijo todavía no nacido, pero ya vivo.

El cuerpo de Jesús, bajado de la cruz, fue envuelto con cuidado, como se hace con aquello que es valioso.  El evangelista Juan nos dice que fue sepultado en un jardín, dentro «una tumba nueva, en la que todavía nadie había sido sepultado» (Jn 19,41). Nada es dejado a la casualidad. Aquel jardín recuerda al Edén perdido, el lugar en el que Dios y el hombre estaban unidos. Y aquella tumba nunca antes usada habla de algo que todavía debe suceder: es un umbral, no un final. En el inicio de la creación Dios había plantado un jardín, ahora también la nueva creación toma forma en un jardín: con una tumba cerrada que pronto se abrirá

El Sábado Santo es también un día de descanso. Según la ley judía, el séptimo día no se debe trabajar: de hecho, luego de seis días de creación, Dios descansó (cfr Gen 2,2). Ahora, también el Hijo, luego de haber completado su obra de salvación, descansa. No porque está cansado, sino porque ha concluido su trabajo. No porque se ha rendido, sino porque ha amado hasta el final. No hay nada más que agregar. Este descanso es el sello de la obra cumplida, es la confirmación de aquello que tenía que hacerse y que ha sido completado. Es un descanso lleno de la presencia oculta del Señor.

Fatigamos en detenernos y descansar. Vivimos como si la vida nunca fuese suficiente. Corremos por producir, por demostrar, por no perder terreno. Pero el Evangelio nos enseña que saber detenerse es un gesto de confianza que tenemos que aprender a cumplir. El Sábado Santo nos invita a descubrir que la vida no depende siempre de aquello que hacemos, sino también de cómo sabemos desistir de cuanto hemos podido hacer.

En el sepulcro, Jesús, la Palabra viviente del Padre, calla. Pero es justamente en aquel silencio que la vida nueva inicia a fermentar. Como una semilla en la tierra, como la oscuridad antes del amanecer. Dios no tiene miedo del tiempo que pasa, porque es Señor también de la espera. Así, también nuestro tiempo “no útil”, aquel de las pausas, de los vacíos, de los momentos estériles, puede convertirse en vientre de resurrección. Todo silencio acogido puede ser la premisa de una Palabra nueva. Todo tiempo detenido puede convertirse en tiempo de gracia, si lo ofrecemos a Dios.

Jesús, sepultado en la tierra, es el rostro mansueto de un Dios que no ocupa todo el espacio. Es el Dios que deja hacer, que espera, que se retira para dejarnos la libertad. Es el Dios que se fía, también cuando todo parece terminado. Y nosotros, en ese sábado detenido, aprendemos que no tenemos que tener prisa de resurgir: más es necesario descansar, acoger el silencio, dejarse abrazar por el límite. A veces buscamos respuestas rápidas, soluciones inmediatas. Pero Dios trabaja en lo profundo, en el tiempo lento de la confianza. El sábado de la sepultura se convierte así en las entrañas de las que pueden brotar las fuerzas de una luz invencible, aquella de la Pascua.

Queridos amigos, la esperanza cristiana no nace en el ruido, sino en el silencio de una espera habitada por el amor. No es hija de la euforia, sino de un confiado abandono. Nos lo enseña la virgen María: ella encarna esta espera, esta esperanza. Cuando nos parezca que todo está detenido, que la vida es un camino interrumpido, acordémonos del Sábado Santo. También en la tumba, Dios está preparando la sorpresa más grande. Y si sabemos acoger con gratitud aquello acontecido, descubriremos que, justamente en la pequeñez, y en el silencio, Dios ama transfigurar la realidad haciendo nuevas todas las cosas con la fidelidad de su amor. La verdadera alegría nace de la espera habitada, de la fe paciente, de la esperanza que cuanto ha vivido en el amor, ciertamente, resurgirá a la vida eterna.

LOS TRES ARCÁNGELES: MIGUEL, GABRIEL Y RAFAEL

Los tres arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael se cuentan entre las figuras angélicas más importantes del cristianismo y son celebrados por su papel único en el plan divino. Mencionados en la Biblia y venerados por la Iglesia católica, estos arcángeles son mensajeros y agentes de Dios que llevan a cabo misiones específicas de protección, anuncio de planes divinos y curación. Su fiesta se celebra conjuntamente el 29 de septiembre, durante la Fiesta de los Arcángeles. Este texto explora en profundidad el papel de cada uno de estos arcángeles, su significado espiritual y su importancia en la fe cristiana.

1.- Los arcángeles, los mensajeros y los agentes de Dios

San Miguel Arcángel: el defensor celestial

San Miguel Arcángel es el más conocido de los tres arcángeles. Su nombre significa «Quien es como Dios», una afirmación que subraya su papel como defensor de la causa divina contra las fuerzas del mal. A menudo se le representa en el arte religioso como un guerrero con espada y escudo, de pie sobre un dragón o demonio, simbolizando la victoria del bien sobre el mal.

a) El papel bíblico de San Miguel

En la Biblia, San Miguel se menciona principalmente en tres pasajes importantes. En el Libro de Daniel (Daniel 10:13, 21 y 12:1), se le describe como el defensor del pueblo de Israel contra las fuerzas del mal. Luego, en la Epístola de Judas (Judas 1:9), se ve a Miguel disputando el cuerpo de Moisés contra el diablo, lo que ilustra su papel de protector de las almas. Por último, en el libro del Apocalipsis (Apocalipsis 12:7-9), Miguel dirige a los ejércitos celestiales en la batalla contra el dragón, que representa a Satanás, y sus ángeles caídos, expulsándolos del cielo. Este pasaje del Apocalipsis es fundamental para comprender el papel de San Miguel como jefe de los ejércitos celestiales y defensor de la fe contra el mal.

b) San Miguel y la protección espiritual

San Miguel es el protector por excelencia contra las fuerzas del mal. En la tradición cristiana, se le invoca por su capacidad para repeler los ataques demoníacos y proteger a las almas de la tentación. Los fieles recitan la oración de San Miguel para obtener su protección en momentos de peligro o dificultad espiritual. El Papa León XIII fomentó esta oración a finales del siglo XIX, tras una visión profética de la batalla espiritual a la que se enfrentaba la Iglesia.

Miguel es también el patrón de los soldados, los policías y los socorristas, grupos que acuden a él en busca de protección y fuerza. Como jefe de los ejércitos celestiales, simboliza la justicia divina y el triunfo de la luz sobre las tinieblas.

San Gabriel Arcángel: el mensajero de Dios

San Gabriel, cuyo nombre significa «Dios es mi fuerza», es conocido como el gran mensajero de Dios. En las Escrituras, Gabriel es el enviado para anunciar los acontecimientos cruciales relacionados con el cumplimiento del plan de salvación. A diferencia de Miguel, que es un arcángel guerrero, Gabriel es representado a menudo como portador de noticias divinas, símbolo de comunicación y revelación.

a) El papel bíblico de San Gabriel

Gabriel aparece en varios momentos clave de la historia bíblica. Su papel más famoso es el de la Anunciación a la Virgen María en el Evangelio según San Lucas (Lc 1,26-38). Fue Gabriel quien reveló a María que había sido elegida por Dios para ser la madre del Salvador, Jesucristo.

Este acontecimiento marca un giro decisivo en la historia de la salvación, pues anuncia la encarnación del Hijo de Dios.

Antes de esto, Gabriel también se aparece a Zacarías para anunciar el nacimiento de Juan el Bautista, que precederá y preparará la venida del Mesías (Lucas 1:11-20). Estos dos anuncios muestran el papel único de Gabriel como mensajero de las noticias de Dios, trayendo esperanza y bendiciones divinas.

En el Libro de Daniel (Daniel 8:16, 9:21), Gabriel es enviado para explicar visiones y profecías al profeta Daniel, trayendo comprensión de la voluntad de Dios.

b) San Gabriel y la comunicación divina

A menudo rezan a Gabriel aquellos que buscan comprender mejor la voluntad de Dios en sus vidas o que necesitan recibir claridad en momentos de duda. Es el patrón de los comunicadores, diplomáticos, carteros y medios de comunicación. Su papel de portador de buenas noticias le convierte en intercesor de todos aquellos que desean que la verdad de Dios se revele en sus vidas.

Como mensajero celestial, San Gabriel recuerda a los fieles que Dios siempre actúa en el mundo y comunica sus planes y propósitos a través de mensajeros celestiales o terrenales.

San Rafael Arcángel: el divino sanador

San Rafael, cuyo nombre significa «Dios sana», es el arcángel de la curación y de los viajes. Su papel está particularmente detallado en el Libro de Tobías del Antiguo Testamento, donde desempeña el papel de guía, sanador y protector.

a) El papel bíblico de San Rafael

Rafael es más conocido por su papel en el Libro de Tobías (Tobías 5-12), donde aparece en forma humana para ayudar a Tobías en una difícil misión. Durante el viaje, Rafael le protege del peligro, cura la ceguera de su padre Tobit y le ayuda a expulsar a un demonio que afligía a Sara, la futura esposa de Tobit. Al final de la historia, Rafael revela su verdadera identidad y explica que ha sido enviado por Dios para llevar a cabo esta misión de curación y protección.

Rafael es, por tanto, un ángel que actúa directamente para la curación física, emocional y espiritual. También se destaca su papel de guía, ya que conduce a Tobías en su viaje, ofreciéndole protección y consejo a cada paso.

b) San Rafael y la curación espiritual y física

Rafael es invocado por quienes buscan curación, ya sea para una enfermedad física o para heridas espirituales. Como patrón de médicos, curanderos y ciegos, se le considera un poderoso intercesor para todo tipo de curaciones. También se invoca a Rafael para obtener protección en los viajes, tanto físicos como espirituales.

Su misión en el Libro de Tobías muestra que actúa a la vez como médico divino y como fiel compañero de quienes atraviesan momentos de dificultad o transición en sus vidas.

2.-El papel de los arcángeles en la fe cristiana

Los tres arcángeles desempeñan un papel único y complementario en la fe cristiana. Cada uno refleja un aspecto de la relación entre Dios y la humanidad: Miguel encarna la protección contra el mal, Gabriel anuncia los planes divinos y Rafael cura y guía a las almas en apuros. Juntos, muestran cómo Dios se sirve de sus mensajeros celestiales para cumplir su voluntad y apoyar a los fieles en su camino espiritual.

a) Los arcángeles como protectores e intercesores

En la tradición cristiana, los arcángeles son vistos como protectores activos que intervienen en la vida de los creyentes. San Miguel es invocado en las oraciones de protección contra las fuerzas del mal. Es el que lucha por las almas de los fieles, protegiéndolas de la tentación y las influencias negativas. Gabriel, por su parte, es el intercesor de quienes buscan guía espiritual, mientras que a Rafael se le reza por la curación y la paz interior.

b) Mensajeros de la voluntad divina

Los ángeles no son meras figuras pasivas, sino agentes activos de la voluntad divina. Su papel es transmitir los mensajes de Dios y actuar en el mundo para llevar a cabo sus propósitos. Todo creyente puede invocar a estos arcángeles para que le ayuden e intercedan en momentos de necesidad, con la seguridad de que siempre actúan de acuerdo con la voluntad de Dios.

Conclusión

Los tres arcángeles, Miguel, Gabriel y Rafael, ocupan un lugar central en la fe cristiana. Cada uno representa un aspecto de la misión divina: protección, comunicación y curación. Juntos, recuerdan a los creyentes que Dios está presente y activo en sus vidas, enviando a sus mensajeros celestiales para guiarles, protegerles y curarles. Su papel y su importancia van mucho más allá de las meras figuras espirituales; son amigos y aliados en la búsqueda de la salvación, siempre dispuestos a intervenir en favor de quienes los invocan con fe y confianza.

Salvadores.

Fuente: El Blog Cristiano la tienda de Lourdes

GUARDAR Y PERDER O ENTREGAR Y ENCONTRAR

En los evangelios aparecen muchas palabras de Jesús que resultan sorprendentes y paradójicas. Por eso hacen pensar. Una de ellas dice: “quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mi, la encontrará” (Mt 16,25). Aquí hay una extraña correspondencia entre salvar y perder, por una parte, y entre perder y encontrar, por otra. O, dicho de otra manera: el que guarda, pierde; y el que entrega, gana. Espontáneamente uno diría que eso va en contra de toda lógica y de toda experiencia. Porque el que guarda parece que acumula y así cada vez se enriquece más. Y el que entrega, parece que cada vez tiene menos y, por tanto, pierde y se empobrece. En todo caso, si alguien gana es el que recibe el don.

Sin duda, la lógica de Jesús contrasta con la lógica del mundo. Pero no es una lógica absurda, pues encierra una extraña sabiduría que solo comprenden los que la experimentan. Para empezar, eso de que el que entrega pierde solo vale para los bienes materiales, en definitiva, para los bienes que no llenan el corazón. El que da dinero, se queda sin él. Pero el que regala alegría o el que regala amor, no solo no pierde alegría o amor, sino que gana alegría y amor al ver la alegría de los demás y el amor que los otros le devuelven. Y el que ofrece saber, no solo no deja de saber, sino que gana más saber al ver la reacción de sus oyentes y al responder a las preguntas de sus oyentes. Hay bienes que, por mucho que se repartan y por mucho que se gasten, no solo no se pierden, sino que aumentan: la ciencia, el saber, la sonrisa, el perdón, la alegría, la comprensión, en definitiva, los bienes del amor.

En las relaciones familiares o en personas que viven en comunidades fraternas, en definitiva, en espacios donde se busca vivir en el amor, muchas veces saber ceder es el camino para ganar, para mejorar las relaciones amorosas. El que no sabe ceder dificulta el amor. Y si pensamos en las relaciones entre pueblos y naciones vecinas resulta claro que mantener a toda costa las propias posiciones sin escuchar al otro, y no digamos conquistar terrenos del otro a la fuerza, conduce inexorablemente a la guerra, en la que todos pierden, también el que pretendía ganar.

Todos queremos salvar la vida. Desgraciadamente muchas veces la perdemos. Si entendemos que salvar la vida es pensar solo en uno mismo, en mis comodidades, en mi bienestar, sin importarme nada los demás, nos engañamos, y más que preservarla, la estamos destruyendo. Cuando una persona solo sabe calcular cómo aprovecharse de las otras, cómo explotarlas en su propio beneficio, se está arruinando. Cuando nuestra vida está tan ocupada que no tenemos tiempo para escuchar a lo otros, la estamos vaciando. Al contrario, el que por pensar en los demás no tiene tiempo para sí mismo, ese se está construyendo, creciendo, enriqueciéndose. Por eso la gran pregunta es: ¿qué estoy haciendo para salvar mi vida?, ¿consumo mis fuerzas en hacer felices a los demás? Solo el que trabaja por la felicidad de los demás, ese y solo ese trabaja por su propia felicidad.

Martin Gelabert – Blog Nihil Obstat

EMMA RIBAS PSICÓLOGA: LAS PAREJAS QUE SIGUEN JUNTAS PARA EVITAR LA SOLEDAD MUCHAS VECES SE ENCUENTRAN MUCHO MÁS SOLAS

La Doctora en psicología y sexóloga clínica especializada en parejas, Emma Ribas, ha estado como experta en el plató del programa especial de Hablando en Plata: Volver a empezar. El programa ha hablado sobre la soledad no deseada donde hemos podido encontrar numerosos testimonios de personas que la han padecido y la han superado.

Personas que llegadas a una edad han decidido dar un cambio a su vida como divorciarse después de llevar décadas juntos, personas que han rehecho su vida con otras parejas ya pasados los 60 o como afrontan muchas de estas parejas la marcha de los hijos.

En esta entrevista para Hablando en Plata, Emma Ribas nos ha contado que una de las principales razones por las que están aumentando lo que se conoce como el divorcio gris es porque la gente ahora tiene más libertades. «Nos conocemos más, a nivel económico, sobre todo en el ámbito de la mujer no depende tanto, y esto conlleva a que tengamos más en cuenta nuestras propias necesidades» señala la experta.

En cuanto al amor maduro y pese a los prejuicios que pueda haber de que las relaciones se acaban, de que el deseo termina, Ribas señala que en realidad depende todo del cuidado que se de la pareja «Aunque depende de muchos factores, sobre todo de cómo hemos cuidado la relación». Cuando cuidas la relación puedes ver cómo el amor se va construyendo o por el contrario también comprobar que en realidad «se van por caminos diferentes y podemos hacer una ruptura con amor».

En cuanto a la soledad Emma Ribas nos habla con sinceridad sobre aquellas parejas que tras muchos años juntas y aunque el amor haya terminado, siguen conviviendo porque les da miedo la soledad, sin embargo la experta señala que muchas veces son estas personas las que más solas están.

Por último, en cuanto a la soledad que deja la marcha de los hijos, dedicar toda una vida a la educación y crianza ¿qué queda? El síndrome del nido vacío es una situación que no todo el mundo sabe afrontar y para el que conviene prepararse de antemano.

Emma define el síndrome del nido vacío como «una etapa, una pérdida y un duelo a elaborar». Tal y como explicaba en el propio programa Volver a empezar, «No solo es la pérdida del hijo que se ha ido, sino de mi día a día, de aquella persona con la que yo hablaba, con la que yo me comunicaba afectivamente».

Ante este sentimiento de ausencia, Emma recomienda «aceptar que se está en esa etapa». Un primer paso que complementa animando a que quienes sufren el nido vacío «se den el permiso para elaborar el duelo y también darse la oportunidad para escucharse».

Fuente: Hablando en plata

AYUSO PLANTEA QUE JUBILADOS DEN CLASE DE MATEMÁTICAS EN LOS COLEGIOS ANTE EL DÉFICIT DE PROFESORES

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha anunciado el lanzamiento de un «plan de rescate» de las Matemáticas en colegios e institutos que incluirá «diez minutos diarios de cálculo mental» y ha sugerido que «jubilados cualificados» y estudiantes universitarios puedan dar clase para paliar el déficit de profesores de esta materia.

Díaz Ayuso ha avanzado que pedirá al Gobierno «un plan de emergencia para afrontar la crisis de profesores de matemáticas», a su juicio un «problema mundial» agravado por el hecho de que «la industria les ofrece más oportunidades y mejor pagadas que nunca» fuera de la educación, ha agregado desde el centro integrado de FP Simone Ortega de Móstoles (Madrid).

La presidenta madrileña solicitará que se habilite para impartir clases a jubilados y a universitarios que estén ya en el tercer curso de grado de matemáticas o ingenierías.

Esta iniciativa educativa, tal y como ha desgranado la dirigente autonómica, nace con un doble objetivo: elevar el nivel de los alumnos y revertir el «déficit estructural» de profesores de esta materia que afecta tanto a la región como a toda España y Europa.

La medida del Gobierno regional beneficiará a alrededor de 800.000 estudiantes de más de 1.500 centros educativos. «Las Matemáticas son uno de los dos pilares del saber y la base de todas las ciencias. El nivel se ha ido deteriorando en las últimas décadas en la mayoría de países», ha subrayado la presidenta, quien ha rechazado las «recetas ideológicas que no ayudaron en nada», como las Matemáticas con perspectiva de género o «diluirlas» con el resto de ciencias.

En este sentido, ha abogado por que esta asignatura se centre en «la aritmética y la geometría frente a la ideología», recuperando las Matemáticas puras, a todos los niveles, empezando por los más básicos como que los alumnos de Infantil y Primaria tengan diez minutos diarios de cálculo mental.

No obstante, el Gobierno regional quiere seguir mejorando estos resultados en una asignatura «vital para su desarrollo», y para ello cree que imprescindible garantizar un número suficiente de profesionales educativos con los conocimientos necesarios para despertar su interés por la asignatura.

Más formación

Así, la primera parte del plan prevé reforzar la formación de ingreso y continua sobre didáctica de las Matemáticas de todos los docentes que las imparten en las etapas de segundo ciclo de Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato. Esta apuesta por facilitar un conocimiento más profundo de la asignatura a maestros y profesores será especialmente intensa en el caso de los interinos que vayan a dar clase de Matemáticas.

Además, profesionales y alumnos contarán con guías de contenidos básicos adaptadas a cada curso para facilitar el repaso continuo de la materia, que serán elaboradas por la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades. Y los estudiantes de Educación Infantil y Primaria dedicarán 10 minutos de cada jornada escolar a practicar el cálculo mental.

En cuanto a las medidas para paliar el «déficit estructural» de profesores de Matemáticas, la Comunidad de Madrid va a dictar una instrucción para que los titulados universitarios en cualquier ingeniería y otras carreras de Ciencias puedan ser candidatos a participar en el listado de profesores interinos para cubrir las necesidades puntuales que planteen los distintos centros educativos de la región.

Además, solicitará al Gobierno central que realice las modificaciones normativas necesarias para que, de manera excepcional y ante la escasez de profesores, se permita dar clases a los estudiantes de 3º de la carrera universitaria de Matemáticas e Ingenierías o profesores jubilados.

Fuente 65 YMAS

UNATE DESMONTA MITOS Y PREJUICIOS SOBRE LAS PERSONAS MAYORES

El colectivo de las personas mayores es heterogéneo y dista mucho de algunos de los estereotipos y mitos que continúan ampliamente extendidos en la sociedad actual. Así lo ha querido dejar claro el Grupo Social UNATE (@UnateCantabria), integrado por la Universidad Permanente y la Fundación PEM, que ha elaborado un estudio, a cargo de la Unidad de Gestión del Conocimiento, para mostrar el perfil de las personas mayores de Cantabria.

Para ello, han analizado diferentes fuentes estadísticas disponibles, según explican en su web oficial, en la que destacan que a pesar de los «vacíos de información detectados», las conclusiones «contradicen algunos de los imaginarios generalizados».

«El imaginario edadista (que discrimina por edad) suele mostrar a las personas mayores como un colectivo, dependiente, que genera cargas económicas y de cuidados permanentes a la sociedad ya que viven su vejez que, según la Real Academia de la Lengua (RAE), es la edad senil o aquella de la persona de avanzada edad en la que se advierte su decadencia física», explican en una nota, en la que indican que la realidad «es muy diferente a la de los prejuicios que tenemos».

La ONU da un paso histórico y aprueba la redacción de una Convención de derechos de personas mayores

Desde La Universidad Permanente y la Fundación PEM piden a las instituciones «un esfuerzo para mejorar la calidad y la variedad de la información disponible».

Francisco Gómez Nadal, gerente del Grupo Social UNATE, afirma que «mientras no contemos con esa información de calidad y real con los enfoques adecuados seguiremos planificando políticas públicas e inversiones que no responderán a las necesidades y deseos reales de las personas mayores».

«Disponemos de un perfil incompleto y cuando hablamos de personas mayores, hablamos como un problema y no como una realidad», sentencia.

Por su parte, Mónica Ramos Toro, geroantropóloga feminista y coordinadora técnica del Grupo Social UNATE, reclama «estudios cualitativos más diferenciados que atiendan a bloques de edad y no a partir de 65 años como si las personas mayores fueran un colectivo único».

Ambos piden, además, que se realice un estudio sobre edadismo en Cantabria.

Autónomas, no dependientes

En Cantabria hay 145.442 personas mayores de 65 años en 2025, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), es decir, un 24,51% de la población. De estas personas, solo el 11,37% necesitan apoyos específicos por razones de dependencia, lo que significa que el 88,63% restante de las personas mayores de la región cuentan con autonomía para vivir su vida y tomar sus decisiones.

Además, no todas las personas mayores viven en el medio rural. El estudio de UNATE demuestra que la realidad es que solo el 9,2% de las personas mayores viven en los 54 municipios con menos de 2.000 habitantes, mientras que el 65,3% de los mayores de Cantabria residen en los 10 municipios de 10.000 habitantes o más. Desmienten, así, uno de los mitos más generalizados, y es que «hay una mayoría de personas mayores en zona rural, cuando lo que existe es una mayor tasa de envejecimiento».

El estudio revela además que, por lo general, hay más mujeres que hombres mayores, y las cifras no hacen más que aumentar con la edad: un 56,60% de mujeres mayores de 65 años, un 58,98% de mujeres mayores de 80 años, un 70,67% de mujeres mayores de 90 años y un 88,50% de mujeres mayores de 100 años.

Un apoyo, no una carga para la sociedad

En el 33% de los hogares de Cantabria, el ingreso principal procede de una pensión de jubilación, según datos que recogen de la Encuesta Social de Cantabria 2024 del Instituto Cántabro de Estadística (ICANE).

«Aunque el prejuicio es que las pensiones son lo que más ha aumentado en los últimos años, los datos del INE indican que mientras el conjunto de las pensiones se han revalorizado en los últimos 20 años un 117,58% (121,52% las jubilaciones y 114,87% las de viudedad), este incremento sigue siendo 13 puntos inferior a la revalorización del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) que ha ganado un 130,79% en el mismo periodo», apuntan.

Teniendo todo esto en cuenta, desde UNATE destacan que las personas mayores «en lugar de ser una carga para la sociedad, son un apoyo».

De hecho, fuera de Cantabria, podemos tener en cuenta otros datos, como el informe Abuelos y abuelas, ¿qué haríamos sin ellos? El papel protagonista de las personas mayores en el cuidado a la infancia, elaborado por Aldeas Infantiles SOS, que refleja que el 85% de los abuelos y abuelas en España cuidan de sus nietos en algún momento, el 46,7% de forma habitual y el 28,6% de forma diaria.

Tampoco son ajenas a la tecnología

Las personas mayores tampoco son ajenas a las nuevas tecnologías, como se puede llegar a pensar, todo lo contrario, de hecho, puesto que el 96,6% de las personas mayores utilizan el teléfono inteligente de forma cotidiana, un porcentaje que asciende al 97,9% en los municipios rurales. Además, el 76,6% había utilizado internet en los últimos 3 meses.

Fuente: 65 YMAS

SER GAMER NO TIENE EDAD

La industria del videojuego llegó a nuestras vidas arrasando con todo para convertirse en uno de los elementos más importantes del ocio. Ahora bien, estas plataformas interactivas no tienen calado exclusivamente entre los jóvenes, sino que muchos adultos mayores disfrutan igualmente de ponerse frente a una pantalla y tomar los mandos.

Un ejemplo de ello nos llega de la mano de Mariluz que, a sus 91 años, lo pasa en grande con batallas de pistolas en VR. «A mí los videojuegos me hacen sentir emoción, porque me permiten hacer otra cosa en mi vida más alegre, más movida vaya», comenta, mientras pone en práctica su afición. Otro ejemplo es Gloria que, con unos guantes de boxeo virtuales y 80 años, no deja de lado la competitividad: «Te vas a enterar de lo que te espera», dice entre risas.

La única diferencia entre los jugadores mayores y los adolescentes es la edad. Porque, tal y como explica Gloria, «jugamos a juegos que son de niños y de jovencitos, que no son de viejetes». Es más, tienen sus favoritos: «Me gustan los de acción, me gusta moverme», dice Mariluz.

Esta cultura del ocio ha sido incentivada por la iniciativa Golden Gamers, que promueve los videojuegos en personas mayores. Una actividad que, según los expertos, ayuda a frenar el deterioro cognitivo. «Es interactivo. Necesitas una capacidad de reacción y se fomenta el aumento de velocidad», comenta Carlos García, Doctor en Ocio y en Desarrollo Humano, antes de concretar que también «genera muchos refuerzos positivos».

Además, son las mujeres las que más disfrutan de los videjuegos. Del 20% de adultos entre los 45 y 64 años que juega, hasta un 12% son mujeres frente al 8% de hombres.

Carlos afirma que «es un ocio y una industria bastante madura» y, como bien han demostrado Mariluz y Gloria, tiene adeptos de todas las edades.

Fuente: Hablando en plata

EL SANTO DE LA SEMANA: SAN PÍO DE PIETRELCINA

Padre Pío de Pietrelcina, al igual que San Pablo apóstol, puso en la cumbre de su vida y de su apostolado la Cruz de su Señor como su fuerza, su sabiduría y su gloria. Inflamado de amor hacia Jesucristo, se conformó a Él por medio de la inmolación de sí mismo por la salvación del mundo. En el seguimiento y la imitación de Cristo Crucificado fue tan generoso y perfecto que hubiera podido decir «con Cristo estoy crucificado: y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí» (Gal 2, 19). Derramó sin parar los tesoros de la gracia que Dios le había concedido con especial generosidad a través de su ministerio, sirviendo a los hombres y mujeres que se acercaban a él, cada vez más numerosos, y engendrado una inmensa multitud de hijos e hijas espirituales.

Este dignísimo seguidor de San Francisco de Asís nació el 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina, archidiócesis de Benevento, hijo de Grazio Forgione y de María Giuseppa De Nunzio. Fue bautizado al día siguiente recibiendo el nombre de Francisco. A los 12 años recibió el Sacramento de la Confirmación y la Primera Comunión.

El 6 de enero de 1903, cuando contaba 16 años, entró en el noviciado de la orden de los Frailes Menores Capuchinos en Morcone, donde el 22 del mismo mes vistió el hábito franciscano y recibió el nombre de Fray Pío. Acabado el año de noviciado, emitió la profesión de los votos simples y el 27 de enero de 1907 la profesión solemne.

Después de la ordenación sacerdotal, recibida el 10 de agosto de 1910 en Benevento, por motivos de salud permaneció en su familia hasta 1916. En septiembre del mismo año fue enviado al Convento de San Giovanni Rotondo y permaneció allí hasta su muerte.

Enardecido por el amor a Dios y al prójimo, Padre Pío vivió en plenitud la vocación de colaborar en la redención del hombre, según la misión especial que caracterizó toda su vida y que llevó a cabo mediante la dirección espiritual de los fieles, la reconciliación sacramental de los penitentes y la celebración de la Eucaristía. El momento cumbre de su actividad apostólica era aquél en el que celebraba la Santa Misa. Los fieles que participaban en la misma percibían la altura y profundidad de su espiritualidad.

En el orden de la caridad social se comprometió en aliviar los dolores y las miserias de tantas familias, especialmente con la fundación de la «Casa del Alivio del Sufrimiento», inaugurada el 5de mayo de 1956.

Para el Padre Pío la fe era la vida: quería y hacía todo a la luz de la fe. Estuvo dedicado asiduamente a la oración. Pasaba el día y gran parte de la noche en coloquio con Dios. Decía: «En los libros buscamos a Dios, en la oración lo encontramos. La oración es la llave que abre el corazón de Dios». La fe lo llevó siempre a la aceptación de la voluntad misteriosa de Dios.

Estuvo siempre inmerso en las realidades sobrenaturales. No era solamente el hombre de la esperanza y de la confianza total en Dios, sino que infundía, con las palabras y el ejemplo, estas virtudes en todos aquellos que se le acercaban.

El amor de Dios le llenaba totalmente, colmando todas sus esperanzas; la caridad era el principio inspirador de su jornada: amar a Dios y hacerlo amar. Su preocupación particular: crecer y hacer crecer en la caridad.

Expresó el máximo de su caridad hacia el prójimo acogiendo, por más de 50 años, a muchísimas personas que acudían a su ministerio y a su confesionario, recibiendo su consejo y su consuelo. Era como un asedio: lo buscaban en la iglesia, en la sacristía y en el convento. Y él se daba a todos, haciendo renacer la fe, distribuyendo la gracia y llevando luz. Pero especialmente en los pobres, en quienes sufrían y en los enfermos, él veía la imagen de Cristo y se entregaba especialmente a ellos.

Ejerció de modo ejemplar la virtud de la prudencia, obraba y aconsejaba a la luz de Dios.

Su preocupación era la gloria de Dios y el bien de las almas. Trató a todos con justicia, con lealtad y gran respeto.

Brilló en él la luz de la fortaleza. Comprendió bien pronto que su camino era el de la Cruz y lo aceptó inmediatamente con valor y por amor. Experimentó durante muchos años los sufrimientos del alma. Durante años soportó los dolores de sus llagas con admirable serenidad.

Cuando tuvo que sufrir investigaciones y restricciones en su servicio sacerdotal, todo lo aceptó con profunda humildad y resignación. Ante acusaciones injustificadas y calumnias, siempre calló confiando en el juicio de Dios, de sus directores espirituales y de la propia conciencia.

Recurrió habitualmente a la mortificación para conseguir la virtud de la templanza, de acuerdo con el estilo franciscano. Era templado en la mentalidad y en el modo de vivir.

Consciente de los compromisos adquiridos con la vida consagrada, observó con generosidad los votos profesados. Obedeció en todo las órdenes de sus superiores, incluso cuando eran difíciles. Su obediencia era sobrenatural en la intención, universal en la extensión e integral en su realización. Vivió el espíritu de pobreza con total desprendimiento de sí mismo, de los bienes terrenos, de las comodidades y de los honores. Tuvo siempre una gran predilección por la virtud de la castidad. Su comportamiento fue modesto en todas partes y con todos.

Se consideraba sinceramente inútil, indigno de los dones de Dios, lleno de miserias y a la vez de favores divinos. En medio a tanta admiración del mundo, repetía: «Quiero ser sólo un pobre fraile que reza».

Su salud, desde la juventud, no fue muy robusta y, especialmente en los últimos años de su vida, empeoró rápidamente. La hermana muerte lo sorprendió preparado y sereno el 23 de septiembre de 1968, a los 81 años de edad. Sus funerales se caracterizaron por una extraordinaria concurrencia de personas.

El 20 de febrero de 1971, apenas tres años después de su muerte, Pablo VI, dirigiéndose a los Superiores de la orden Capuchina, dijo de él: «¡Mirad qué fama ha tenido, qué clientela mundial ha reunido en torno a sí! Pero, ¿por qué? ¿Tal vez porque era un filósofo? ¿Porqué era un sabio? ¿Porqué tenía medios a su disposición? Porque celebraba la Misa con humildad, confesaba desde la mañana a la noche, y era, es difícil decirlo, un representante visible de las llagas de Nuestro Señor. Era un hombre de oración y de sufrimiento».

Ya durante su vida gozó de notable fama de santidad, debida a sus virtudes, a su espíritu de oración, de sacrificio y de entrega total al bien de las almas.

En los años siguientes a su muerte, la fama de santidad y de mila-gros creció constantemente, llegando a ser un fenómeno eclesial extendido por todo el mundo y en toda clase de personas.

De este modo, Dios manifestaba a la Iglesia su voluntad de glorificar en la tierra a su Siervo fiel. No pasó mucho tiempo hasta que la Orden de los Frailes Menores Capuchinos realizó los pasos previstos por la ley canónica para iniciar la causa de beatificación y canonización. Examinadas todas las circunstancias, la Santa Sede, a tenor del Motu Proprio «Sanctitas Clarior» concedió el nulla osta el 29 de noviembre de 1982. El Arzobispo de Manfredonia pudo así proceder a la introducción de la Causa y a la celebración del proceso de conocimiento (1983-1990). El 7 de diciembre de 1990 la Congregación para las Causas de los Santos reconoció la validez jurídica. Acabada la Positio, se discutió, como es costumbre, si el Siervo de Dios había ejercitado las virtudes en grado heroico. El 13 de junio de 1997 tuvo lugar el Congreso peculiar de Consultores teólogos con resultado positivo. En la Sesión ordinaria del 21 de octubre siguiente, siendo ponente de la Causa Mons. Andrea María Erba, Obispo de Velletri-Segni, los Padres Cardenales y obispos reconocieron que el Padre Pío ejerció en grado heroico las virtudes teologales, cardinales y las relacionadas con las mismas.

El 18 de diciembre de 1997, en presencia de Juan Pablo II, fue promulgado el Decreto sobre la heroicidad de las virtudes.

Para la beatificación del Padre Pío, la Postulación presentó al Dicasterio competente la curación de la Señora Consiglia De Martino de Salerno (Italia). Sobre este caso se celebró el preceptivo proceso canónico ante el Tribunal Eclesiástico de la Archidiócesis de Salerno-Campagna-Acerno de julio de 1996 a junio de 1997. El 30 de abril de 1998 tuvo lugar, en la Congregación para las Causas de los Santos, el examen de la Consulta Médica y, el 22 de junio del mismo año, el Congreso peculiar de Consultores teólogos. El 20 de octubre siguiente, en el Vaticano, se reunió la Congregación ordinaria de Cardenales y obispos, miembros del Dicasterio y el 21 de diciembre de 1998 se promulgó, en presencia de Juan Pablo II, el Decreto sobre el milagro.

El 2 de mayo de 1999 a lo largo de una solemne Concelebración Eucarística en la plaza de San Pedro Su Santidad Juan Pablo II, con su autoridad apostólica declaró Beato al Venerable Siervo de Dios Pío de Pietrelcina, estableciendo el 23 de septiembre como fecha de su fiesta litúrgica.

Para la canonización del Beato Pío de Pietrelcina, la Postulación ha presentado al Dicasterio competente la curación del pequeño Mateo Pio Colella de San Giovanni Rotondo. Sobre el caso se ha celebrado el regular Proceso canónico ante el Tribunal eclesiástico de la archidiócesis de Manfredonia‑Vieste del 11 de junio al 17 de octubre del 2000. El 23 de octubre siguiente la documentación se entregó en la Congregación de las Causas de los Santos. El 22 de noviembre del 2001 tuvo lugar, en la Congregación de las Causas de los Santos, el examen médico. El 11 de diciembre se celebró el Congreso Particular de los Consultores Teólogos y el 18 del mismo mes la Sesión Ordinaria de Cardenales y Obispos. El 20 de diciembre, en presencia de Juan Pablo II, se ha promulgado el Decreto sobre el milagro y el 26 de febrero del 2002 se promulgó el Decreto sobre la canonización.

(Fuente: vatican.va)

CATEQUESIS PAPA LEON XIV. JESUCRISTO, NUESTRA ESPERANZA. III. LA PASCUA DE JESÚS. 6. LA MUERTE. «JESÚS, DANDO UN FUERTE GRITO, EXPIRÓ» (MC 15, 37)

Hoy contemplamos la cumbre de la vida de Jesús en este mundo: su muerte en la cruz. Los Evangelios recogen un detalle muy valioso, que merece ser contemplado con la inteligencia de la fe. En la cruz, Jesús no muere en silencio. No se apaga lentamente, como una luz que se consume, sino que deja la vida con un grito: «Jesús, dando un fuerte grito, expiró» (Mc 15,37). Ese grito encierra todo: dolor, abandono, fe, ofrenda. No es solo la voz de un cuerpo que cede, sino la última señal de una vida que se entrega.

El grito de Jesús va precedido por una pregunta, una de las más lacerantes que se pueden pronunciar: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Es el primer versículo del Salmo 22, pero en los labios de Jesús adquiere un peso único. El Hijo, que siempre ha vivido en íntima comunión con el Padre, experimenta ahora el silencio, la ausencia, el abismo. No se trata de una crisis de fe, sino de la última etapa de un amor que se entrega hasta el fondo. El grito de Jesús no es desesperación, sino sinceridad, verdad llevada al límite, confianza que resiste incluso cuando todo calla.

En ese momento, el cielo se oscurece y el velo del templo se rasga (cf. Mc 15,33.38). Es como si la creación participara de ese dolor y al mismo tiempo revelara algo nuevo: Dios ya no habita detrás de un velo, su rostro es ahora plenamente visible en el Crucifijo. Es allí, en aquel hombre desgarrado, donde se manifiesta el amor más grande. Es allí donde podemos reconocer a un Dios que no permanece distante, sino que atraviesa hasta el fondo nuestro dolor.

El centurión, un pagano, lo entiende. No porque haya escuchado un discurso, sino porque vio morir a Jesús en ese modo: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios» (Mc 15,39). Es la primera profesión de fe después de la muerte de Jesús. Es el fruto de un grito que no se dispersó en el viento, sino que tocó un corazón. A veces, lo que no somos capaces de decir con palabras lo expresamos con la voz. Cuando el corazón está lleno grita. Y esto no siempre es una señal de debilidad, puede ser un profundo acto de humanidad.

Nosotros estamos acostumbrados a pensar en el grito como algo descompuesto, que hay que reprimir. El Evangelio confiere a nuestro grito un valor inmenso, recordándonos que puede ser una invocación, una protesta, un deseo, una entrega. Es más, puede ser la forma extrema de la oración, cuando ya no nos quedan palabras en ese grito, Jesús puso todo lo que le quedaba: todo su amor, toda su esperanza.

Sí, porque también hay esto en el grito: una esperanza que no se resigna. Se grita cuando se cree que alguien todavía puede escuchar. Se grita no por desesperación, sino por deseo. Jesús no gritó contra el Padre, sino hacia Él. Incluso en el silencio, estaba convencido de que el Padre estaba allí. Y así nos mostró que nuestra esperanza puede gritar, incluso cuando todo parece perdido.

Gritar se convierte entonces en un gesto espiritual. No es solo es primer acto de nuestro nacimiento – cuando llegamos al mundo llorando – : es también un modo para permanecer vivos. Se grita cuando se sufre, pero también cuando se ama, se llama, se invoca. Gritar es decir que estamos, que no queremos apagarnos en silencio, que tenemos todavía algo que ofrecer.

En el viaje de la vida, hay momentos en los que guardar todo dentro puede consumirnos lentamente. Jesús nos enseña a no tener miedo del grito, mientras sea sincero, humilde, orientado al Padre. Un grito no es nunca inútil si nace del amor. Y nunca es ignorado si se entrega a Dios. Es una vía para no ceder al cinismo, para continuar creyendo que otro mundo es posible.

Queridos hermanos y hermanas, aprendamos también esto del Señor Jesús: aprendamos el grito de la esperanza cuando llega la hora de la prueba extrema. No para herir, sino para encomendarnos. No para gritar contra alguien, sino para abrir el corazón. Si nuestro grito es verdadero, podrá ser el umbral de una nueva luz, de un nuevo nacimiento. Como para Jesús: cuando todo parece acabado, en realidad, la salvación estaba a punto de iniciar. Si se manifiesta con la confianza y la libertad de los hijos de Dios, la voz sufriente de nuestra humanidad, unida a la voz de Cristo, se puede convertir en fuente de esperanza para nosotros y para quien está a nuestro lado.

Fuente: The Holy See

SOLO EL AMOR DA EL CONOCIMIENTO DE DIOS

Benedicto XVI, en su encíclica Deus caritas est, afirmó que en la Biblia encontramos una “nueva imagen de Dios”. Nueva porque, al contrario de lo que ocurre en las culturas politeístas que circundan su mundo, en la Biblia queda claro que “el Señor, nuestro Dios, es solamente uno” (Dt 6,4). Sin duda el monoteísmo, propio no solo del judaísmo y del cristianismo, sino también del Islam, comporta una gran diferencia en el concepto de Dios con relación al politeísmo, que ha sido lo propio de casi todas las religiones de la humanidad. En el politeísmo cada divinidad está relaciona con un aspecto de la vida; esos dioses son conocidos por su poder y suelen reclamar sacrificios, a veces sacrificios humanos.

Por su parte, Pascal hizo notar que el Dios bíblico, Dios de Abraham, de Isaac y de Jabob, contrasta con el Dios “de los filósofos y de los sabios”. En efecto, la divinidad aristotélica no necesita nada y no ama; Aristóteles pensaba que, si existía Dios, los humanos debíamos importarle poco o nada. Pero el Dios bíblico no es un motor inmóvil, que hace funcionar el universo, pero no se relaciona con nadie; no es pura y profunda energía que sostiene todo lo que existe; no es poder absoluto. El Dios bíblico es un ser personal, que ama personalmente, con pasión. Y ama, tal como terminará revelándose en el Nuevo Testamento, porque es Amor (1 Jn 4,8.16).

Al Dios que se revela en Jesucristo como Amor, solo el amor resulta adecuado para alcanzarle. Pues cuando el amor se ofrece, o bien se le ama voluntariamente o se le rechaza. No basta con querer conocer a Dios, entre otras cosas, porque en el fondo no conocemos nada de él, no sabemos lo que es; más bien, sabemos lo que no es. Puesto que es Amor, más que de conocimiento se trata de relaciones. No se trata de llenar la inteligencia de pobres conceptos, sino de disponer la voluntad para querer el amor. Rigurosamente, si Dios es Amor, solo el amor podrá alcanzarle. Solo quien barrena todo lo que en su vida no conviene al amor, se pone en disposición de encontrar a Dios.

La fe es un asunto de decisión y no de pruebas. Probar a Dios es encerrarlo en nuestros pequeños límites y, por definición, lo que está dentro de nuestros límites no puede ser Dios. El amor es una cuestión de confianza, no de evidencias. Por eso la fe es oscura. Parece como si Dios se escondiera. Se oculta no solo porque su presencia sería necesariamente impositiva y entonces desaparecería el amor, sino porque su presencia no sería soportable, nos deslumbraría. Ya el Antiguo Testamento decía que ningún mortal puede ver a Dios sin morir. Ver a Dios es algo que resulta imposible en las condiciones de este mundo.

De ahí que cuando Dios se revela en Jesucristo, cada uno interpreta la persona de Jesús según la medida de su amor. Mirando la Cruz, aquellos que no aman al Crucificado no ven nada; o mejor, ven la confirmación de su negación. Aquellos que le aman (el buen ladrón, María, Juan, el soldado de Mc 15,34) ven allí, con una claridad sin duda variable, pero siempre indiscutible, la figura de Dios en la humillación de su Verbo.

Martín Gelabert. Blog Nihil Obstat