EL APAGÓN EN LA CIUDAD DE BURGOS

¿Cómo hemos vivido el apagón que nos ha dejado a oscuras durante seis horas en un bloque de vecinos de siete alturas?

Afortunadamente, no se ha quedado nadie atrapada en el ascensor en nuestro edificio, pero si personas mayores y con muchas dificultades de movimientos fuera de sus domicilios y sin poder volver a su casa por sus propios medios.

Cuando he llegado a casa, me he encontrado a dos de mis vecinas mayores en el portal. Estas vecinas no salen casi nunca de casa, pero hoy, que casualidad, habían ido al médico y se encontraban en el portal, sentadas en las escaleras, esperando a ver si volvía la luz para poder coger el ascensor y subir a casa. Estaban angustiadas y asustadas, sin poder llegar a casa y sin poder ponerse en contacto con sus hijos al no funcionar, tampoco, los teléfonos. Nuestro portal, incluso en verano, es frio y no se podían quedar allí hasta que volviera la luz, así que ni corta ni perezosa, soy sanitaria, después de tranquilizarlas, las he animado a subir por las escaleras poco a poco, ayudándolas y cargando con ellas hasta que hemos llegado a su casa, primero una y después la otra.

Nos ha costado, pero en cada descansillo hemos hecho ejercicios de relajación y respiración para que se recuperaran del esfuerzo. Las vecinas nos han estado dando ánimos ya que no nos podían echar una mano por que la escalera no es muy ancha y no podíamos pasar a la vez nada más que las dos.

No hay mal que por bien no venga, hemos vuelto a sentir el cariño y la solidaridad que siempre a existido en nuestra comunidad y que últimamente, desde la pandemia, se había perdido un poco. Los vecinos estaban pendientes de estas personas que podían estar en dificultades por si podían ayudarles y solucionar sus problemas.

El abrazo, con todo su cariño, ha sido lo mejor del esfuerzo realizado para conseguir la meta y que mis vecinas mayores estuvieran en la seguridad de sus casas.

Teníamos previsto, esa tarde, la misa funeral por el Papa Francisco en la Catedral. Don Mario, nuestro arzobispo, nos dijo que con luz o sin luz, se haría el funeral. Gracias a Dios, diez minutos antes de empezar el oficio religioso, volvió la electricidad y pudimos realizarlo sin más problemas. Acudimos muchos burgaleses a rezar por nuestro Papa Francisco. Presidió nuestro arzobispo Don Mario acompañado por Don Fidel Herráez, nuestro arzobispo emérito y Don Ramón del Hoyo, obispo emérito de Jaén. Asistieron todas las fuerzas vivas de la ciudad. Todo un éxito de público. Don Mario, en la homilía, nos hizo un recorrido por la vida del Papa y su gran labor en la Iglesia de la Misericordia. Burgos una vez más, dio la respuesta que se merecía nuestro querido Papa Francisco y acudió a la llamada de nuestro arzobispo.

Amelia Díez Reoyo

Directora del Secretariado para la Pastoral del Mayor

Presidenta de V.A. de Burgos

MES DE MAYO, CON M DE MARIA, MODELO, MAESTRA Y MADRE

Tradicionalmente, en el mundo católico, el mes de mayo es un mes dedicado a María. María es un nombre de origen hebreo que significa “excelsa” o “elegida de Dios”. Por tanto, es un nombre muy adecuado para designar a aquella que fue elegida por Dios para ser la madre de su Hijo. Por este motivo “todas las generaciones la llaman bienaventurada” (Lc 1,48).

Por otra parte, María es buen modelo de vida cristiana. El Concilio Vaticano II la califica de “excelso Modelo” de la Iglesia, “modelo de todas las virtudes para toda la comunidad de los elegidos”. En efecto, ella “en cierto modo reúne en sí y refleja las exigencias más radicales de la fe…, progresando continuamente en la fe, la esperanza y el amor y buscando y obedeciendo la voluntad de Dios en todo” (Lumen Gentium, 65).

Precisamente porque es un buen modelo también puede ser calificada de maestra de vida cristiana y maestra de humanidad. Las buenas y los buenos maestros no son simplemente los que se limitan a ofrecer datos y conocimientos, sino los que son ejemplos de vida para sus alumnos. El Vaticano II, citando a San Ambrosio dice que la vida de María “es enseñanza para todos” (Perfectae caritatis, 25). Si su vida es enseñanza, tiene que ser necesariamente maestra. Sin duda, su magisterio comenzó en la educación de su hijo, como hacen todas las madres de la tierra: ellas son las primeras que enseñan a sus hijos y esta enseñanza marca para siempre sus vidas. Pero más que María como educadora del niño Jesús, ahora quiero notar el papel de María como educadora de la Iglesia, en línea con lo que afirma el Vaticano II: María “coopera en la educación de los creyentes” (Lumen Gentium, 63). María es una buena maestra porque no enseña “desde fuera”, sin implicarse en su enseñanza. Ella realiza en su vida aquello a lo que invita. Si enseña a cumplir la voluntad de Jesús es porque ella es la primera discípula y la primera convertida.

Además de Maestra, María también es Madre, no solo de Cristo, sino de todos los fieles cristianos. Al finalizar el Concilio Pablo VI pronunció un importante discurso, en el que proclamó a María madre de la Iglesia: “Proclamamos a María santísima madre de la Iglesia, es decir, madre de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores que la llaman madre amorosa, y queremos que de ahora en adelante sea honrada e invocada por todo el pueblo cristiano con este grandísimo título”. Pablo VI dice que este título encuentra “su justificación en la dignidad misma de la madre del Verbo encarnado”. Esta maternidad del Verbo encarnado se extiende a la Iglesia, pues María es “madre de aquel, que desde el primer instante de su encarnación en su seno virginal se constituyó en cabeza de su cuerpo místico, que es la Iglesia. María, pues, como madre de Cristo, es madre también de los fieles y de todos los pastores; es decir, de la Iglesia”.

Martín Gelabert – Blog Nihil Obstat

HABEMUS PAPAM

En la tarde del jueves día 8, saltaba la noticia,  el Cardenal Francis Robert Prevost, estadounidense. 69 años. De la  Orden de San Agustín (O.S.A.) que ha tenido una destacada trayectoria en la Iglesia Católica,  ha sido elegido Papa con el nombre de León XIV.  Es el primer pontífice nacido en Estados Unidos,

Formación y vocación religiosa

Prevost ingresó al noviciado de los agustinos en 1977 y profesó sus votos solemnes en 1981.  Obtuvo una licenciatura en Matemáticas en la Universidad de Villanova en 1977 y una maestría en Teología en la Catholic Theological Union de Chicago.  Posteriormente, completó estudios de licenciatura y doctorado en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma  .

Servicio misionero en Perú

Entre 1985 y 1998, Prevost sirvió como misionero en Perú, desempeñándose como párroco, profesor de seminario, vicario judicial y formador en la Prelatura de Chulucanas y en Trujillo.  Durante este tiempo, se naturalizó como ciudadano peruano  .

Liderazgo en la Orden de San Agustín

En 2001, fue elegido Prior General de la Orden de San Agustín, cargo que ocupó hasta 2013.  Su elección fue una de las más rápidas en la historia de la orden, siendo reelegido para un segundo mandato en 2007  .

Episcopado y servicio en la Curia Romana

En 2014, el Papa Francisco lo nombró administrador apostólico de la Diócesis de Chiclayo en Perú, y en 2015 fue nombrado obispo de esa diócesis.  En enero de 2023, fue designado Prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina  .

Cardenalato y elección como Papa

El 30 de septiembre de 2023, fue creado cardenal por el Papa Francisco.  El 8 de mayo de 2025, fue elegido Papa durante el cónclave, adoptando el nombre de León XIV, siendo el primer estadounidense en ocupar el papado  .

La elección de León XIV marca un hito en la historia de la Iglesia Católica, reflejando su experiencia misionera, liderazgo en la vida religiosa y compromiso con la reforma eclesial.

Discurso inaugural del Papa León XIV

8 de mayo de 2025 – Plaza de San Pedro

 “La paz sea con todos vosotros, hermanos y hermanas carísimos.”

Este es el primer saludo del Cristo Resucitado, el Buen Pastor, que ha dado la vida por el rebaño de Dios.

También yo quisiera que este saludo de paz llegue hasta sus corazones, les alcance a sus familias, a todas las personas, donde quiera que se encuentren, a todos los pueblos, a toda la tierra.

La paz esté con ustedes.

Esta es la paz del Cristo Resucitado, una paz desarmada y desarmante, y también perseverante, que proviene de Dios, que nos ama a todos incondicionalmente.

Todavía conservamos en nuestros oídos esa voz débil, pero siempre valiente, del Papa Francisco, que bendecía a Roma.

El Papa que bendecía a Roma daba también su bendición al mundo entero, aquella mañana del Día de Pascua.

Permítanme dar continuidad a esa misma bendición: que Dios nos quiere mucho. Dios ama a todos, y el mal no prevalecerá.

Estamos todos en las manos de Dios.

Por lo tanto, sin miedo, unidos. Mano de la mano, con Dios entre nosotros, vayamos adelante.

Seamos discípulos de Cristo. Cristo nos precede. El mundo necesita de su luz.

La humanidad necesita de Él como el puente para ser alcanzada.

Ayudémonos también los unos a los otros a construir puentes:

con el diálogo, con el encuentro, uniéndonos todos para ser un solo pueblo, siempre en paz.

Gracias al Papa Francisco.

Quisiera agradecer también a todos los hermanos cardenales que me han elegido para ser el sucesor de Pedro y caminar junto a ustedes como Iglesia unida, buscando siempre la paz, la justicia, buscando siempre trabajar como hombres y mujeres fieles a Jesucristo, sin miedo, para proclamar el Evangelio y para ser misioneros.

Soy un hijo de san Agustín, agustino, que ha dicho: “soy cristiano, y para ustedes, obispo”.

En este sentido, podemos todos caminar juntos hacia esa patria que Dios nos ha preparado.

A la Iglesia de Roma, un saludo especial.

Tenemos que buscar juntos cómo ser una Iglesia misionera, una Iglesia que construye puentes de diálogo, siempre abierta a recibir, como esta plaza, con los brazos abiertos a todos, a todos aquellos que tienen necesidad de nuestra caridad, de nuestra presencia, de diálogo y de amor.

(En español)

A todos ustedes, hermanos y hermanas, de Roma, de Italia y de todo el mundo:

Queremos ser una Iglesia sinodal, una Iglesia que camina, una Iglesia que busca siempre la paz, que busca siempre la caridad, que siempre busca estar cerca de quienes sufren.

Hoy, día de la Virgen de Pompeya, nuestra Madre María quiere caminar siempre con nosotros, estar cerca de nosotros, ayudarnos con su intercesión y su amor.

Ahora, quisiera rezar junto con ustedes.

Recemos juntos por esta nueva misión, por toda la Iglesia, por la paz en el mundo, y pidamos esta gracia especial de María, nuestra Madre.

Haciendo Click en el enlace puedes acceder a la primera Homilía del Santo Padre León XIV en la misa del 9 de Mayo en la Casa de Santa Marta:

 

CREAN UNA CÁTEDRA DE PSICOGERIATRÍA PARA HACER FRENTE A LOS RETOS DE SALUD MENTAL EN MAYORES

La Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y la Fundació Hospitalàries han presentado la Cátedra de Psicogeriatría UAB-Fundació Hospitalàries, con la que buscan «dar respuesta a los retos de salud mental de las personas mayores, en un contexto de crecimiento exponencial de la población de edad avanzada y de las necesidades de atención en esta área de la salud».

La creación de esta Cátedra, impulsada por el Departamento de Psiquiatría y Medicina de la UAB y por los centros de Cataluña de la Fundación Hospitalarias, surge de «la necesidad urgente de ofrecer una atención de calidad a las personas mayores con un trastorno mental, las cuales cuentan con recursos asistenciales insuficientes y poco integrados, y con escasez de investigación en este sector de población», explican en un comunicado.

Cabe destacar que solo la Universidad de Murcia cuenta con una cátedra similar, por lo que es una iniciativa «pionera».

De esta forma, se pretende «generar conocimiento experto en Psicogeriatría», impulsando actividades de investigación, formación, colaboración científica, desarrollo y difusión en este ámbito, explican, como el desarrollo de programas de investigación orientados a la salud mental de las personas mayores o la realización de actividades culturales y formativas para difundir los avances en investigación y formación.

Esta cátedra, que también supone «un paso adelante en el cambio de modelo hacia una atención integrada social y sanitaria», estará dirigida por el doctor Manel Sánchez, responsable del Área de Gestión del Conocimiento de la Fundació Hospitalàries Martorell, coordinador de la Unidad de Psiquiatría Geriátrica de este centro y director del máster en Psicogeriatría de la UAB.

«La puesta en marcha de esta cátedra es una oportunidad única para reconocer la labor realizada durante muchos años desde la actual Fundació Hospitalàries Martorell, antiguo Hospital Sagrat Cor, en favor de la asistencia y la docencia en psiquiatría geriátrica, y para contribuir desde el ámbito académico a hacer crecer el conocimiento clínico y la evidencia científica en un área de la salud mental que no ha dejado de crecer y que ocupa cada vez un espacio más importante en la asistencia del día a día», destaca.

Por su parte, el profesor Antoni Bulbena, catedrático emérito del Departamento de Psiquiatría y Medicina Legal y miembro del patronato de la Fundación Hospitalarias, e impulsor de la Cátedra, explica que «el volumen de personas de más de 65 años que padecen un trastorno mental representa un espacio muy grande que todavía hoy no está cubierto; por ello, desde la Universidad, buscamos una institución que fuera referente formativo y asistencial en este ámbito».

Y añade que «con la puesta en marcha de esta Cátedra, también pretendemos impulsar la creación, tan necesaria, de la especialidad de psiquiatría geriátrica».

Sobre el autor: María Bonillo

TOLEDO BIEN MERECE UNA VISITA

Son muchas las ciudades españolas que merecen ser visitadas, una de ellas es Toledo, “Patrimonio de la Humanidad” su historia, gastronomía y belleza lo atestiguan y recomiendan.

Me pide Mercedes que os escriba sobre Toledo, No es fácil hacer un artículo breve sobre esta ciudad, sobre todo si quien lo hace es un enamorado de Toledo,  sus tradiciones y no domina el arte de la escritura.

Como decía,  la historia de esta ciudad es muy larga, desde el poblado del Cerro del Bu de época del Bronce aquí habitaron durante siglos Iberos, romanos, visigodos, árabes, judíos y desde la reconquista en 1085 por Alfonso VI vuelve a ser cristiana; conviviendo durante siglos las tres religiones monoteístas (musulmanes, judíos y cristianos ) razón por la que se denomina a Toledo como la ciudad de las tres culturas, si bien es cierto que esta convivencia no estuvo exenta de rencillas y disputas como aseguran muchos historiadores. Aun podemos visitar los barrios donde Vivian bastante bien definidos.

Todas estas civilizaciones, pueblos y culturas han dejado su impronta en multitud de vestigios, edificaciones y monumentos; son innumerables las murallas, puertas de la ciudad, restos romanos y visigodos, los puentes sobre el Tajo, el castillo San Servando, mezquitas árabes, sinagogas judías y templos cristianos como iglesias mudéjares, conventos, Monasterio San Juan de los Reyes (gótico isabelino)  o nuestra magnifica Catedral de Santa María, también de estilo gótico.

No faltan museos como el de Santa Cruz, el del Greco o el de los Concilios (visigodo) o el del Ejército en el impresionante Alcázar, entre otros muchos.

Pero la ciudad es un museo en sí misma, es imprescindible caminar por sus calles y callejuelas viendo sus rincones pintorescos, adarves, cobertizos, casas palaciegas y patios típicos toledanos, portadas de conventos,  …. Estas zonas son poco visitadas por turistas pudiendo admirarlo con tranquilidad y disfrutar de un refrigerio en uno de nuestros bares o restaurantes, y como no de un buen y típico mazapán.

Sería imperdonable visitar Toledo y no subir a la Ermita de la Virgen del Valle o al parador nacional, además de un enclave precioso podemos admirar una vista espectacular; abajo el rio Tajo con sus dos puentes medievales que abraza la ciudad en un meandro casi interminable, Toledo se eleva como si de un Nacimiento (Belén) se tratara, el seminario casas,  tejados y diversas edificaciones van dando cabida a las torres de iglesias y conventos, del precioso S. Juan de los Reyes, de la impresionante Catedral o el imponente Alcázar que se perfilan queriendo alcanzar el cielo; rodeado de montes con sus típicos cigarrales y el castillo de S. Servando que contemplan tan bella estampa. Suele compararse con Jerusalén por aquello de las  7 colinas

Aconsejo visitar la Basílica del Stmo. Cristo de la Vega, fuera de la muralla, junto al Tajo, cerca del circo romano, es de estilo mudéjar construida por Alfonso X el sabio en el siglo XIII, en el interior una imagen de Cristo muy querido por los toledanos, con un brazo desclavado por un juramento según la leyenda de “A buen juez mejor testigo” de J. Zorrilla.  Enfrente el monumento al Sagrado Corazón de Jesús (1930),  de estilo neo mudéjar.

Otro apelativo que recibe Toledo es “Ciudad Imperial”, porque en el siglo XVI en el reinado del emperador Carlos I fue capital hasta que Felipe II la trasladó a Valladolid; También es importante destacar que en tiempo visigodos aquí se celebraron los concilios de Toledo, fundamentales en la historia política y religiosa de España, aquí Recaredo, Rey visigodo,  en el siglo VI se convirtió al Cristianismo.

Toda esta mezcla de historia, civilizaciones y culturas han dado lugar a decenas de leyendas (Muchas con base histórica) con temáticas diferentes y diversas, de amores y desamores, traiciones, milagros, duelos, apariciones, de misterio, mitológicas, etc., la mayoría anónimas y otras de Bécquer o Zorrilla, por ejemplo.

Por Toledo han pasado todo tipo de personajes: Reyes, Santos, nobles, escritores, pintores, constructores, artesanos, traductores de todas las culturas que han dado carácter a esta ciudad.

La mejor época para visitarnos es primavera u otoño, por el clima, ya que el invierno es muy frío y el verano muy caluroso aunque hay menos turismo y es más cómoda la visita.

Nuestra Semana Santa, de Interés Turístico Internacional, es muy recomendable, suelen ser procesiones recogidas,  en ocasiones viacrucis, aunque en los últimos años han surgido cofradías de carácter andaluz que dan diversidad y vistosidad. El marco donde se desarrollan las procesiones (Callejuelas estrechas, cobertizos…) es incomparable. Es tradición el Viernes Santo por la mañana visitar los monumentos de Conventos e Iglesias.

Nuestra semana grande gira entorno a la Solemnidad del Santísimo Corpus Christi, merece la pena venir a Toledo en estos días. La ciudad está engalanada, sobre todo el recorrido de la procesión, con multitud de ornamentos florales, guirnaldas, pendones, tapices (algunos del siglo XVI – XVII) y todo tipo de adornos. Es típico visitar los patios toledanos adornados. La procesión ¡Es un espectáculo! El Señor, bajo palio todo el trayecto, recorre las calles del casco histórico en la magnífica Custodia de Arfe. Es muy emocionante, sobretodo, si contemplas la entrada en la Catedral.

Nuestros patronos son S. Ildefonso, Santa Leocadia y la Virgen del Sagrario el 15 de agosto.

En los últimos años, ha abierto  Puy Du Fou, parque temático a pocos kilómetros de Toledo, que recrea monumentos de la Ciudad y su historia, con espectáculos variados, algunos del siglo de oro. El espectáculo nocturno es extraordinario (doy fe). La visita a este parque es  muy aconsejable según las opiniones de los visitantes. Esto hace que la asistencia de turismo  a nuestra ciudad haya aumentado en gran medida por lo que os recomiendo venir en día de diario, que nosotros, jubilados, podemos hacerlo.

En Toledo hay multitud de bares y restaurantes donde degustar tapas y todo tipo de viandas, la especialidad la perdiz y las carcamusas, sin olvidar la trucha, el cordero o el cochinillo. Dulces como el mazapán (de origen árabe) o las toledanas es imprescindible probarlos.

Espero haber sido lo suficientemente elocuente para que vengáis a esta joya mundialmente conocida. No os arrepentiréis.

José Antonio Vaquerizo.

HOMILIA COMPLETA DEL CARDENAL RE EN EL FUNERAL DE FRANCISCO

En esta majestuosa plaza de San Pedro, en la que el Papa Francisco ha celebrado tantas veces  la Eucaristía y presidido grandes encuentros a lo largo de estos 12 años, estamos reunidos en oración  en torno a sus restos mortales con el corazón triste, pero sostenidos por las certezas de la fe, que nos  asegura que la existencia humana no termina en la tumba, sino en la casa del Padre, en una vida de  felicidad que no conocerá el ocaso.

En nombre del Colegio de Cardenales agradezco cordialmente a todos por su presencia. Con  gran intensidad de sentimiento dirijo un respetuoso saludo y un profundo agradecimiento a los Jefes  de Estado, Jefes de Gobierno y Delegaciones oficiales venidas de numerosos países para expresar  afecto, veneración y estima hacia el Papa que nos ha dejado.

La masiva manifestación de afecto y participación que hemos visto en estos días, después de  su paso de esta tierra a la eternidad, nos muestra cuánto ha tocado mentes y corazones el intenso  pontificado del Papa Francisco.

Su última imagen, que permanecerá en nuestros ojos y en nuestro corazón, es la del pasado  domingo, solemnidad de Pascua, cuando el Papa Francisco, a pesar de los graves problemas de salud,  quiso impartirnos la bendición desde el balcón de la Basílica de San Pedro y luego bajó a esta plaza  para saludar desde el papamóvil descubierto a toda la gran multitud reunida para la Misa de Pascua.

Con nuestra oración queremos ahora confiar el alma del amado Pontífice a Dios, para que le  conceda la felicidad eterna en el horizonte luminoso y glorioso de su inmenso amor. Nos ilumina y guía la página del Evangelio, en la cual resonó la misma voz de Cristo que  interpelaba al primero de los Apóstoles: “Pedro, ¿me amas más que estos?”. Y la respuesta de Pedro  fue inmediata y sincera: “Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero”. Y Jesús le confió la gran  misión: “Apacienta mis ovejas” (cf. Jn 21,16-17). Será esta la tarea constante de Pedro y de sus  sucesores, un servicio de amor a imagen de Cristo, Señor y Maestro, que «no vino para ser servido,  sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud» (Mc10,45).

A pesar de su fragilidad y sufrimiento final, el Papa Francisco eligió recorrer este camino de  entrega hasta el último día de su vida terrenal. Siguió las huellas de su Señor, el buen Pastor, que amó  a sus ovejas hasta dar por ellas su propia vida. Y lo hizo con fuerza y serenidad, cercano a su rebaño,  la Iglesia de Dios, recordando la frase de Jesús citada por el Apóstol Pablo: «La felicidad está más en  dar que en recibir» (Hch 20,35)

Cuando el Cardenal Bergoglio, el 13 de marzo de 2013, fue elegido por el Cónclave para  suceder al Papa Benedicto XVI, llevaba sobre sus hombros años de vida religiosa en la Compañía de  Jesús y, sobre todo, estaba enriquecido por la experiencia de 21 años de ministerio pastoral en la  Arquidiócesis de Buenos Aires, primero como Auxiliar, luego como Coadjutor y después,  especialmente, como Arzobispo.

La decisión de tomar por nombre Francisco pareció de inmediato una elección programática  y de estilo con la que quiso proyectar su Pontificado, buscando inspirarse en el espíritu de san  Francisco de Asís.

Conservó su temperamento y su forma de guía pastoral, y dio de inmediato la impronta de su  fuerte personalidad en el gobierno de la Iglesia, estableciendo un contacto directo con las personas y  con los pueblos, deseoso de estar cerca de todos, con especial atención hacia las personas en  dificultad, entregándose sin medida, en particular por los últimos de la tierra, los marginados. Fue un  Papa en medio de la gente con el corazón abierto hacia todos. Además, fue un Papa atento a lo nuevo  que surgía en la sociedad y a lo que el Espíritu Santo suscitaba en la Iglesia.

Con el vocabulario que le era característico y su lenguaje rico en imágenes y metáforas,  siempre buscó iluminar con la sabiduría del Evangelio los problemas de nuestro tiempo, ofreciendo  una respuesta a la luz de la fe y animando a vivir como cristianos los desafíos y contradicciones de  estos años de cambio, que él solía calificar como “cambio de época”.

Tenía gran espontaneidad y una manera informal de dirigirse a todos, incluso a las personas  alejadas de la Iglesia.

Lleno de calidez humana y profundamente sensible a los dramas actuales, el Papa Francisco  realmente compartió las preocupaciones, los sufrimientos y las esperanzas de nuestro tiempo de  globalización, buscando consolar y alentar con un mensaje capaz de llegar al corazón de las personas  de forma directa e inmediata.

Su carisma de acogida y escucha, unido a un modo de actuar propio de la sensibilidad de hoy,  tocó los corazones, tratando de despertar las fuerzas morales y espirituales.

El primado de la evangelización fue la guía de su Pontificado, difundiendo con una clara  impronta misionera la alegría del Evangelio, que fue el título de su primera Exhortación apostólica  Evangelii gaudium. Una alegría que llena de confianza y esperanza el corazón de todos los que se  confían a Dios.

El hilo conductor de su misión fue también la convicción de que la Iglesia es una casa para  todos; una casa de puertas siempre abiertas. Recurrió varias veces a la imagen de la Iglesia como  “hospital de campaña” después de una batalla con muchos heridos; una Iglesia determinada y deseosa  de hacerse cargo de los problemas de las personas y los grandes males que desgarran el mundo  contemporáneo; una Iglesia capaz de inclinarse ante cada persona, más allá de todo credo o condición,  sanando sus heridas.

Innumerables son sus gestos y exhortaciones a favor de los refugiados y desplazados. También  fue constante su insistencia en actuar a favor de los pobres.

Es significativo que el primer viaje del Papa Francisco fuera a Lampedusa, isla símbolo del  drama de la emigración con miles de personas ahogadas en el mar. En la misma línea fue también el  viaje a Lesbos, junto con el Patriarca Ecuménico y el Arzobispo de Atenas, así como la celebración  de una Misa en la frontera entre México y Estados Unidos, con ocasión de su viaje a México.

De sus 47 agotadores Viajes Apostólicos quedará especialmente en la historia el de Irak en  2021, realizado desafiando todo riesgo. Esa difícil Visita Apostólica fue un bálsamo sobre las heridas  abiertas de la población iraquí, que tanto había sufrido por la obra inhumana del ISIS. Fue también  un viaje importante para el diálogo interreligioso, otra dimensión relevante de su labor pastoral. Con  la Visita Apostólica de 2024 a cuatro países de Asia-Oceanía, el Papa alcanzó “la periferia más  periférica del mundo”.

El Papa Francisco siempre puso en el centro el Evangelio de la misericordia, resaltando  constantemente que Dios no se cansa de perdonarnos: Él perdona siempre, cualquiera sea la situación  de quien pide perdón y vuelve al buen camino.

Quiso el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, destacando que la misericordia es “es el  corazón del Evangelio”.

Misericordia y alegría del Evangelio son dos conceptos clave del Papa Francisco. En contraste con lo que definió como “la cultura del descarte”, habló de la cultura del  encuentro y de la solidaridad. El tema de la fraternidad atravesó todo su Pontificado con tonos  vibrantes. En la Carta encíclica Fratelli tutti quiso hacer renacer una aspiración mundial a la  fraternidad, porque todos somos hijos del mismo Padre que está en los cielos. Con fuerza recordó a  menudo que todos pertenecemos a la misma familia humana.

En 2019, durante su viaje a los Emiratos Árabes Unidos, el Papa Francisco firmó un  documento sobre la “Fraternidad Humana por la Paz Mundial y la Convivencia Común”, recordando  la común paternidad de Dios.

Dirigiéndose a los hombres y mujeres de todo el mundo, con la Carta encíclica Laudato si’ llamó la atención sobre los deberes y la corresponsabilidad respecto a la casa común. “Nadie se salva  solo”.

Frente al estallido de tantas guerras en estos años, con horrores inhumanos e innumerables  muertos y destrucciones, el Papa Francisco elevó incesantemente su voz implorando la paz e  invitando a la sensatez, a la negociación honesta para encontrar soluciones posibles, porque la guerra  —decía— no es más que muerte de personas, destrucción de casas, hospitales y escuelas. La guerra  siempre deja al mundo peor de como era en precedencia: es para todos una derrota dolorosa y trágica.

“Construir puentes y no muros” es una exhortación que repitió muchas veces y su servicio a  la fe como sucesor del Apóstol Pedro estuvo siempre unido al servicio al hombre en todas sus  dimensiones.

En unión espiritual con toda la cristiandad, estamos aquí numerosos para rezar por el Papa  Francisco, para que Dios lo acoja en la inmensidad de su amor.

El Papa Francisco solía concluir sus discursos y encuentros diciendo: “No se olviden de rezar  por mí”.

Querido Papa Francisco, ahora te pedimos a ti que reces por nosotros y que desde el cielo  bendigas a la Iglesia, bendigas a Roma, bendigas al mundo entero, como hiciste el pasado domingo  desde el balcón de esta Basílica en un último abrazo con todo el Pueblo de Dios, pero idealmente  también con la humanidad que busca la verdad con corazón sincero y mantiene en alto la antorcha de  la esperanza.

EL SANTO DE LA SEMANA: SAN JUAN DE ÁVILA

La condición de cristiano nuevo en su tiempo era dar a entender a la gente que su ascendencia procedía de nuevas cepas implantadas en el cristianismo y que sus antecesores sólo habían sido o judíos o más probablemente discípulos del Profeta. Esto ponía graves trabas a quienes padecían inculpablemente la novedad. En el ambiente eclesiástico no había puestos que escalar y en la vida de los cristianos era un baldón permanente a soportar; a la más mínima denuncia, aunque fuera adobada con el condimento de la envidia, ya podía el cristiano nuevo echarse a temblar. Juan de Ávila era uno de esos cristianos nuevos.

Nació en Almodóvar del Campo. Hizo estudios de Teología y Derecho en Salamanca y Alcalá. Obtuvo grados y, más importante que todo ello, quiso ponerlos a disposición del Señor que le había puesto fuego en el alma. Ya sacerdote en 1525, mira como posibilidad la difusión del Evangelio en las Indias y mantiene contacto con los dominicos -principalmente con Garcés- que quizá pudieran abrirle puertas.

Pero el sur de España fue su parcela de siembra, el arzobispo don Alonso Manrique supo retenerlo en Sevilla. En Écija comienza su predicación y a leer públicamente las epístolas de san Pablo, reúne niños en la misma casa donde se hospeda para enseñarles el catecismo, a los mayores les comenta la Pasión y junta a un grupo de sacerdotes celosos, predicadores y austeros. Lo mismo hizo en Alcalá de Guadaira. Su actividad poco común, la reciedumbre de su predicación y la claridad en la doctrina conjugada con la ascética personal más dura le valieron la envidia tan terriblemente frecuente en el estamento clerical de todos los tiempos; por eso no pudo publicar con su firma el conjunto de libros espirituales, entre ellos uno sobre el modo de rezar el rosario; los publicó como anónimos, como hizo con la traducción del Kempis que por largo tiempo se atribuyó al también dominico Luis de Granada. No aconsejaba otra cosa el proceso de casi dos años al que lo sometió el Tribunal de la Inquisición y que se resolvió sin nota condenatoria.

Su actividad se traslada a Córdoba y luego a Granada donde, ya como maestro, tiene sitio y parte apostólica activa en la universidad recién creada por el arzobispo don Gaspar de Ávalos rodeándose de sacerdotes apostólicos, bien formados y santos. La mayor parte de ellos -sin exclusividad- son también cristianos nuevos que tienen bien cerradas las puertas de los mejores puestos por prejuicios seculares. (Con harta frecuencia, los cargos donde trabaja el clérigo no se dan al buen pastor, sino al amigo del dueño). Pero a pesar de ello, forman un numeroso grupo, es ya todo un movimiento sacerdotal de predicadores y confesores cuyo director es el Maestro Ávila que les inculca frecuencia en la confesión, amor a la Eucaristía, oración, contemplación de la Pasión de Cristo y familiaridad con las Sagradas Escrituras; en la vida práctica, viven con un desprendimiento completo de los bienes y ni tan siquiera cobran dineros por las predicaciones y ministerio. El amplio campo de apostolado ulterior de cada uno de ellos sólo es la consecuencia normal del espíritu que se desborda.

Desde el principio, en el 1538, supo ser en Baeza alma y maestro de la universidad fundada por don Rodrigo y don Pedro López; aquello más que un centro de estudios superiores parece uno de los seminarios que todavía no había inventado el Concilio grande de la Iglesia que en aquel tiempo se celebraba en Trento y al que envió memoriales a ruegos de los obispos allí reunidos para reformar la Iglesia que Juan de Ávila ya reformaba desde hacía tiempo. Además hay que contar su estancia en Montilla y Priego, el trato con los importantes duques de Feria, el rastro que deja en tierras extremeñas, las cartas y escritos espirituales, el tratado de vida cristiana Audi filia compuesto a modo de cartas escritas a doña Sancha Carrillo, la compañía frecuente con fray Luis de Granada que le admiraba y la fundación de numerosos -hasta quince- colegios.

Tan popular es su figura, tan evangélico su mensaje, tan claro su ejemplo, tan sincera su entrega y tan cargado de frutos su celo que el jesuitismo incipiente se plantea seriamente incorporarlo a sus filas para el bien de la Iglesia y del Reino. Será el mismísimo jesuita Villanueva, encargado por Ignacio del negocio de estudiar la conveniencia y de invitarlo a incorporarse a ellos, quien llegó a comentar con veraz y certera intuición después de haberle tratado por algún tiempo: «En tanta conformidad, no parece que haya otro acuerdo: o que él se una a nosotros o que nosotros nos unamos con él». Llegaron las enfermedades con su compañía de achaques, limitación y dolores que ya no desaparecerán hasta la muerte. Entonces se plantea Juan dejar a la Compañía la herencia de hombres y colegios, pero la persecución del cardenal Silíceo, obliga a tomar precauciones a la Compañía ante los conversos y cristianos nuevos.

Murió Juan de Ávila el 10 de mayo de 1569 con humildad y piedad ejemplar, repitiendo los nombres de Jesús y María. Fue beatificado en 1894; Pío XII, el 2 de julio de 1946, lo proclama patrón del clero español y lo canoniza Pablo VI en 1970, el 31 de mayo. La Conferencia Episcopal Española ha pedido a la Santa Sede, con motivo del centenario del nacimiento de san Juan de Ávila, que sea declarado Doctor de la Iglesia Universal.

(Fuente: archimadrid.es)

CATEQUESIS PAPA FRANCISCO. II. LA VIDA DE JESÚS. LOS ENCUENTROS. 5. EL PADRE MISERICORDIOSO. ESTABA PERDIDO Y HA SIDO ENCONTRADO (LC 15,32)

Después de haber meditado sobre los encuentros de Jesús con algunos personajes del Evangelio, quisiera detenerme, a partir de esta catequesis, en algunas parábolas. Como sabemos, son narraciones que retoman imágenes y situaciones de la realidad cotidiana. Por eso tocan también nuestra vida. Nos provocan. Y nos piden que tomemos posición: dónde estoy yo en esta narración?

Partamos de la parábola más famosa, aquella que todos recordamos tal vez desde que éramos pequeños: la parábola del padre y los dos hijos (Lc 15,1-3.11-32). En ella encontramos el corazón del Evangelio de Jesús, es decir, la misericordia de Dios.

El evangelista Lucas dice que Jesús cuenta esta parábola para los fariseos y los escribas, que murmuraban porque Él comía con los pecadores. Por eso se podría decir que es una parábola dirigida a aquellos que se han perdido, pero no lo saben y juzgan a los demás.

El Evangelio quiere entregarnos un mensaje de esperanza, porque nos dice que sea cual sea el lugar en el que nos hayamos perdido, sea cual sea el modo en el que nos hayamos perdido, ¡Dios viene siempre a buscarnos! Quizá nos hemos perdido como una oveja que se sale del camino para pastar la hierba, o se queda atrás por cansancio (cf. Lc 15,4-7). O acaso nos hemos perdido como una moneda que se cayó al suelo y ya no se encuentra, o bien alguien la puso en algún sitio y no recuerda dónde. O nos hemos perdido como los dos hijos de este padre: el más joven, porque se cansó de estar en una relación que sentía demasiado exigente; pero también el mayor se perdió, porque no basta con quedarse en casa si en el corazón hay orgullo y rencor.

El amor es siempre un compromiso, siempre hay algo que debemos perder para ir al encuentro del otro. Pero el hijo menor de la parábola solo piensa en sí mismo, como ocurre en ciertas etapas de la infancia y de la adolescencia. En realidad, vemos a muchos adultos así a nuestro alrededor, que no consiguen mantener una relación porque son egoístas. Se engañan pensando que pueden encontrarse a sí mismos y, en cambio, se pierden, porque solo cuando vivimos para alguien vivimos de verdad.

Este hijo menor, como todos nosotros, tiene hambre de afecto, quiere que le quieran. Pero el amor es un don precioso, hay que tratarlo con cuidado. Él, en cambio, lo desperdicia, se malvende, no se respeta a sí mismo. Se da cuenta de ello en tiempos de escasez, cuando nadie se preocupa por él. El riesgo es que en esos momentos empecemos a mendigar afecto y nos aferremos al primer amo que se nos presenta.

Son estas experiencias las que hacen nacer en nuestro interior la convicción distorsionada de que solo podemos estar en una relación como sirvientes, como si tuviéramos que expiar una culpa o como si no pudiera existir el amor verdadero. De hecho, cuando el hijo menor toca fondo, piensa en volver a casa de su padre para recoger del suelo alguna migaja de afecto.

Solo quien nos quiere de verdad puede liberarnos de esta visión falsa del amor. En la relación con Dios vivimos precisamente esta experiencia. El gran pintor Rembrandt, en una famosa pintura, representó de manera maravillosa el regreso del hijo pródigo. Me llaman la atención, sobre todo, dos detalles: el joven tiene la cabeza rapada, como la de un penitente, pero también parece la cabeza de un niño, porque ese hijo está renaciendo. Y luego, las manos del padre: una masculina y otra femenina, para describir la fuerza y la ternura en el abrazo del perdón.

Pero es el hijo mayor el que representa a aquellos para quienes se cuenta la parábola: es el hijo que siempre se ha quedado en casa con el padre, y, sin embargo, estaba lejos de él, lejos con el corazón. Este hijo tal vez también hubiera querido irse, pero por miedo o por obligación se quedó allí, en esa relación. Sin embargo, cuando nos adaptamos en contra de nuestra voluntad, empezamos a acumular ira en nuestro interior y, tarde o temprano, esta ira estalla. Paradójicamente, al final es precisamente el hijo mayor el que corre el riesgo de quedarse fuera de casa, porque no comparte la alegría de su padre.

El padre también sale a su encuentro. No lo regaña ni lo llama al deber. Solo quiere que sienta su amor. Lo invita a entrar y deja la puerta abierta. Esa puerta permanece abierta también para nosotros. De hecho, este es el motivo de la esperanza: podemos tener esperanza porque sabemos que el Padre nos espera, nos ve desde lejos y siempre deja la puerta abierta.

Queridos hermanos y hermanas, preguntémonos entonces dónde estamos nosotros en este maravilloso relato. Y pidámosle a Dios Padre la gracia de poder encontrar nosotros también el camino para volver a casa.

ESPECULACIONES SOBRE EL NUEVO PAPA

El lunes de Pascua murió Francisco. La noticia de su muerte fue portada, con grandes titulares, de los periódicos del día siguiente. Y, junto con la noticia de su muerte, también, en la mayoría de las primeras páginas, con caracteres destacados, se especulaba sobre quién podía ser su sucesor. El asunto del sucesor interesa. De hecho, mucha gente me ha preguntado quién pienso yo que saldrá elegido en el próximo Cónclave. Dudo que la mayoría de esas personas tengan suficiente información sobre los cardenales para poder hacer una valoración adecuada. Los periódicos sí que hacen valoraciones, algunas condicionadas por su línea editorial.

No hablemos de lo que se dice en redes sociales y algunos blogs que pululan por la red, en los que hay de todo, como no podía ser de otra forma, aunque en algunos casos lo que hay es falta de respeto con el Papa difunto. Y lo digo de una forma elegante. Y cuando hacen pronósticos sobre el nuevo Papa, me temo que confunden sus deseos con la realidad. Eso dejando aparte que atribuyen a sus candidatos ideas en las que seguramente ellos no se reconocerían. Hasta las casas de juego hacen lo que no tiene nada de cristiano, a saber, apuestas sobre quién será el nuevo Papa.

Estoy convencido de que el elegido continuará la línea de su predecesor, con algunas características propias. Es lo que ha ocurrido con todos los Papas. Ninguno descalifica a su antecesor. Todos dicen continuarlo. No quiero arriesgarme a hacer pronósticos, pero aún así aventuro que una de las primeras decisiones del nuevo Papa va a ser continuar con el Sínodo y, por supuesto, dejar claro que el año jubilar continúa con el ritmo ya empezado. Porque en la Iglesia no hay rupturas. Hay estilos distintos, en función de las personas, como es lógico y normal. Pero lo fundamental permanece.

En vez de especulaciones sobre quién será el nuevo Papa, lo que ahora toca es dar gracias por la vida y el magisterio de Francisco, convencidos de que Dios guía a su Iglesia y, con sus fallos y deficiencias, porque está formada por seres humanos frágiles y pecadores (empezando por el Papa), la sostiene para que siga anunciando a las personas de cada época y lugar la buena nueva del Evangelio de Cristo. La referencia de los cristianos no es una ideología, sino un hombre de carne y hueso, con sus manías, un pobre hombre vestido de blanco, pobre en relación con Aquel del que es Vicario, pobre como esos pobres hombres que somos nosotros, pero signo viviente del Verbo que se ha hecho uno de nosotros.

La elección de los últimos Papas (sobre todo de Juan Pablo II y Francisco) fue una sorpresa. Es posible que en esta elección tengamos otra. Y un asunto más: una cosa son los cardenales con derecho a voto, y otra los que están en condiciones de desplazarse a Roma, que serán algunos menos. Y a propósito de esos cardenales que no podrán estar en el Cónclave, ¿qué es de esos cardenales que no podrán estar en el Cónclave, ¿qué es lo que preocupa a algunos? Si están en uno u otro bando, según sus clasificaciones políticas, trasplantadas al ámbito eclesial. ¡Penoso! Todo muy penoso.

Martín Gelabert – Blog Nihil Obstat

HOMENAJE A CARMEN GARCÍA GONZÁLEZ (106 AÑOS)

Días antes de comenzar la Semana Santa, el pasado día 5 de abril, nuestra querida Carmen García González, a los 106 años, ha partido a la casa del Padre. Fue miembro fundador del grupo de Vida Ascendente en nuestra parroquia de la Anunciación de la Santísima Virgen.

Junto con Carmen del Rincón, Marcelina, Carmen García Ruiz, Constancia, Román, Viviana, Milagros, Patrocinio, María Soledad García, Esther, Anastasia y Valeriano, formaron el primer grupo de Vida Ascendente en nuestra parroquia. Hoy la mayoría de ellos ya están en compañía del Padre, pero dejaron su impronta y buen hacer en nuestro movimiento en la parroquia. Dejaron y dejan un grupo fuerte y con buenas raíces que han hecho que el grupo siga siendo uno de los más numerosos de la ciudad.

Carmen, con su carácter y buen hacer, con su gran espiritualidad supo contribuir al engrandecimiento del movimiento en aquellos primeros momentos. Este buen hacer y su ejemplo son la causa que, con la ayuda del Señor, se haya asentado el movimiento en nuestra parroquia y cada día tenga más fuerza. Hoy por hoy y pese a que cada día nos vamos haciendo más mayores, con su intercesión desde el cielo, Vida Ascendente parroquial goza de una excelente salud.

En los momentos de tertulia, nos recordaba a todos los arzobispos y personas ilustres que había conocido y nos hablaba de los momentos duros y difíciles que le habían tocado sufrir; la dureza de la guerra y de la posguerra con la falta de alimentos, etc. Fue una persona con la que daba gusto estar por las enseñanzas y apoyo que transmitía; tenía una mente lúcida que conservó hasta el último momento.

Carmen y sus compañeros supieron reflejar y enseñar con su ejemplo a la comunidad parroquial nuestro lema de Espiritualidad, Apostolado y Amistad.

Carmen ha sido y será una piedra fundamental en los cimientos de vida Ascendente en Burgos, un ejemplo a seguir por todos nosotros por su gran Espiritualidad y su capacidad para hacer Apostolado en nuestra parroquia. Logró formar un gran grupo unido por la Amistad que supieron compartir entre ellos y que hoy, en nuestro grupo, procuramos conservar siguiendo su ejemplo.

Que descanse en paz.

Amelia Diez Reoyo

Presidenta diocesana de Vida Ascendente de Burgos.