SALMOS DE VIDA Y ESPERANZA

“Luces largas” para circular por la vida

 

Luces largas para circular por la vida…

y ver más allá de nosotros mismos y de nuestro entorno,

porque hay mucha gente circulando

por la misma “vía” que nosotros

y necesitamos ver, con claridad, quién va delante

para no atropellarlo

y quién viene en dirección contraria a la nuestra

para esquivarlo y evitar un choque frontal.

La vida da muchas vueltas y muchos sustos.

-¿Tú has tenido algún “incidente” de este tipo?

Luces largas para circular por la vida…

porque en la dimensión terrena en la que nos movemos

hay mucho tráfico y se producen retenciones y alcances

debido a que algunas personas no saben

de dónde vienen ni a dónde van,

y otras no tienen prisa por llegar a su “destino final”

alegando que “como en casa en ningún sitio”

y que “más vale malo conocido que bueno por conocer”,

aunque quienes conocieron anticipadamente

lo que nos “espera” en el más allá

hablan maravillas del lugar.

San Pablo dijo:

“Dios ha preparado para los que le aman

cosas que nadie ha visto ni oído

y ni siquiera imaginado” (1Cor 2,9).

-¿Cuál es tu “código de circulación”?

Luces largas para circular por la vida…

porque en este tramo de nuestra existencia

se producen muchos “accidentes”,

algunos mortales,

que con prudencia, inteligencia y buena voluntad,

se podrían evitar

para bien de quienes los sufren,

de quienes los provocamos

y de la comunidad que ve deteriorada la convivencia.

-¿Tú has provocado alguna vez este tipo de “accidentes”?

Luces largas para circular por la vida…

para ver a la multitud de personas,

niños y ancianos incluidos,

que huyen del hambre, de la guerra, de la persecución

y van por nuestro “mismo camino”,

y tener tiempo para reducir nuestra marcha y cederles el paso

porque merecen respeto, comprensión, acogida y ayuda,

como quisiéramos que se hiciera con nosotros

si nosotros fuéramos ellos.

-¿Cómo reaccionarías tú, si ése fuera tu caso?

Luces largas para circular por la vida…

también por la “vida de fe”;

la fe en Dios es el “GPS” que nos señala la ruta a seguir

para llegar a nuestro destino, en esta vida y en la otra,

porque venimos de Dios y a Dios vamos.

“Dios es amor,

y el que vive en el amor vive en Dios y Dios en él.

Jesucristo nos ha dado este mandamiento:

que el que ama a Dios ame también a su hermano” (1Jn 4,16).

“Ama y haz lo que quieras”, dijo san Agustín,

convencido de que quien ama hará lo que Dios manda

y todo lo demás se le dará por añadidura.

-¿La fe es el “GPS” de tu vida?

“Señor, muéstrame tus caminos,

guíame por tus senderos;

guíame, encamíname en tu verdad,

pues tú eres mi Dios y salvador.

¡En ti confío a todas horas!” (Sal 25,4).

Julián del Olmo

Domingo, 17 de mayo de 2026