MÚSICA SACRA: ARIA “HOW BEATIFUL ARE THE FEET” del “MESIAS” de HAENDEL

El Mesías de Haendel es técnicamente un oratorio, a diferencia de una ópera. Las óperas generalmente incorporan escenografía, vestuario y actuación como parte de la representación, mientras que los oratorios se centran en la música misma, destacando el canto del coro y los solistas, combinado con los instrumentos. Otra característica distintiva de los oratorios es que se componen principalmente de historias bíblicas, como la historia de Jesús que se encuentra en El Mesías.

Una de las primeras críticas al Mesías fue que, al ser una historia sagrada, se representaba en espacios seculares. Algunos consideraban que el único lugar adecuado para representarlo era una iglesia. En una carta a un periódico local, publicada pocos días antes del estreno del Mesías en Londres, un lector escribió: «Un oratorio es un acto religioso o no lo es; si lo es, me pregunto si el teatro es un templo apropiado para representarlo, o si la compañía de actores es digna de ser ministros de la Palabra de Dios, pues en ese caso lo son».

Como cristianos, a menudo lidiamos con la tensión entre lo sagrado y lo secular, especialmente cuando nos esforzamos por cumplir el mandato de Cristo de ir y hacer discípulos de todas las naciones. Debemos agradecer que Handel no siguiera el consejo de quien escribió esta carta y relegara la interpretación del Mesías a unas pocas iglesias, donde podría haber desaparecido de la historia. En cambio, por su providencia, Dios envió el Mesías de Haendel al mundo, donde ha traído buenas nuevas a quienes lo escuchan durante casi trescientos años.

El aria «How beautiful are the feet» (HWV 56, n.º 38) de El Mesías de G.F. Händel. Es uno de los momentos más líricos, tiernos y contemplativos de la Parte II del oratorio.

El Texto y su Significado Inspiración bíblica: El libreto de Charles Jennens se basa en Romanos 10:15 (que a su vez parafrasea Isaías 52:7): «¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!».

El Mensaje: Celebra el envío de los apóstoles y mensajeros encargados de esparcir el Evangelio y la salvación por todo el mundo, destacando la belleza de su labor pacífica.

Tratamiento Musical Voz y Orquestación: Händel la concibió originalmente como un aria para voz solista (usualmente soprano o contratenor), acompañada de manera sutil por el bajo continuo y, a menudo, un par de oboes que realzan la pureza de la línea melódica.

Variantes en el Oratorio: A menudo, el aria da paso a un coro donde se proclama “Break forth into joy” (¡Prorrumpid en alegría!), creando un contraste directo entre la paz íntima del anuncio y el júbilo explosivo de la respuesta terrenal.

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