Mientras millones de españoles contenían la respiración frente al televisor y otros tantos elevaban una oración para que la selección venciera a Francia, hubo alguien que hizo exactamente lo contrario de lo que muchos imaginaban.
Era el hombre que dirigía al equipo desde el banco.
Luis de la Fuente, el entrenador que acaba de clasificar a España a la final del Mundial 2026, reveló antes del partido una confesión que hoy, tras la victoria, está recorriendo el mundo.
No le pidió a Dios ganar.
En un deporte donde abundan las cábalas, los amuletos y los rituales para atraer la suerte, el seleccionador español explicó que su manera de vivir la fe es completamente distinta.
«Yo rezo todos los días, pero no porque estoy en un Mundial ni pretendo sacar un resultado», aseguró durante la conferencia de prensa previa al encuentro.
Sus palabras sorprendieron incluso a muchos periodistas.
Para él, la oración nunca fue una forma de conseguir ventajas deportivas.
«Yo le doy gracias todos los días de que estoy bien. Me levanto, me miro y digo: ‘Otro día más que puedo disfrutar de la vida’.»
En un momento en el que toda España soñaba con llegar a la final, De la Fuente habló de algo mucho más profundo que el fútbol.
Habló de gratitud.
Habló de salud.
Habló de confianza.
Y dejó una reflexión que trascendió por completo el resultado del partido.
«Sería injusto pedirle a Dios que me ayude a mí y no ayude al rival.»
La frase llamó especialmente la atención porque rompe con una idea muy extendida: la de pensar la oración como una herramienta para ganar.
Para Luis de la Fuente, Dios no está para decidir qué selección levanta una copa.
Su relación con Él es cotidiana.
Es una fuente de serenidad, fortaleza y equilibrio para afrontar los desafíos de la vida, independientemente del marcador.
Por eso también explicó qué es lo único que suele pedir.
«Le pido salud, especialmente. Lo demás… que me dé opciones para seguir peleando. Soy un guerrero y peleo todo, pero con salud.»
No es la primera vez que el entrenador habla públicamente de su fe.
En distintas entrevistas ha reconocido que es católico practicante y que esa dimensión espiritual le ha permitido convertirse en la persona que es hoy.
También ha aclarado que cuando se persigna antes de los partidos no lo hace por superstición.
Es simplemente una expresión natural de sus creencias.
Incluso ha contado que la oración forma parte de su rutina diaria, juegue o no juegue un Mundial.
La clasificación de España a la final ha multiplicado el interés por conocer esta faceta menos conocida del entrenador.
Mientras muchos analizan los planteamientos tácticos, las sustituciones o las decisiones técnicas que llevaron a «La Roja» al partido decisivo, otros descubren que detrás del exitoso seleccionador hay un hombre profundamente agradecido por el simple hecho de estar vivo.
Quizá ese sea uno de los mensajes más poderosos que deja esta historia.
En una sociedad acostumbrada a medir el éxito únicamente por las victorias, Luis de la Fuente propone una mirada diferente.
La oración, según él, no consiste en pedir privilegios, sino en reconocer los dones recibidos.
No busca que Dios incline el resultado de un partido, sino que le conceda la fortaleza necesaria para vivir con responsabilidad cada desafío.
Después, el fútbol hará su parte.
Y el resultado llegará.
España ya está en la final del Mundial 2026.
Pero, para su entrenador, la victoria más importante parece haber comenzado mucho antes del pitazo inicial: aprender a agradecer cada nuevo día, incluso antes de saber si terminará con una copa entre las manos.
Porque hay triunfos que no se levantan sobre un estadio, sino en el corazón de quien entiende que la fe no garantiza el éxito, pero sí puede dar la paz para afrontar cualquier resultado.
¿Qué te parece la actitud de Luis de la Fuente? ¿Crees que la oración debe ser un acto de gratitud más que una forma de pedir victorias?
