CUIDAR LA TIERRA, DEFENDER A LOS MÁS VULNERABLES: EL TIEMPO DE LA CREACIÓN EN LA DIÓCESIS DE TORTOSA

La Iglesia Católica y las demás confesiones cristianas hemos celebrado el Tiempo de la Creación, del 1 de septiembre al 4 de octubre, que es la fiesta de San Francisco. En este Tiempo se nos invita a contemplar el don de la vida y a valorar la tierra que la sustenta, como formas de alabanza a nuestro Creador.

Este verano, el calor asfixiante nos ha hecho vivir de forma tangible los efectos de la acción humana sobre el clima. Cada nuevo récord de temperatura nos recuerda que el calentamiento global es una realidad innegable con un fuerte impacto sobre el medioambiente y sobre las personas, especialmente sobre las más vulnerables, que no disponen de recursos para protegerse ni acceder a refugios climáticos.

Este año también hemos sufrido grandes incendios forestales, fruto tanto del calentamiento global como de un modelo territorial que prioriza sólo los espacios productivos y abandona la gestión de los bosques. Este abandono favorece unas masas forestales densas, con gran carga de combustible, muy vulnerables al fuego. Lejos de ser una calamidad incontrolable, estos incendios son el reflejo de un modelo económico y social concreto.

Esta realidad se añade a otros muchos problemas ambientales y sociales que se alimentan mutuamente: las alteraciones del ciclo del agua, la pérdida de biodiversidad, la masificación turística o los desplazamientos forzados por motivos socioeconómicos, bélicos y ambientales. Son manifestaciones convergentes de un mundo herido por la trampa de un economicismo que reduce a las personas, a recursos y la naturaleza a una simple fuente de materias primas por explotar.

Para romper esta dinámica es necesaria una conversión auténtica del corazón humano. Necesitamos entrar en una dinámica virtuosa donde el cuidado del hermano y la casa común nos renueve por dentro, y donde esta transformación interior nos capacite para curar las heridas socio ambientales.

El Papa Francisco nos enseñó, en la encíclica Laudato si’, el camino que debemos seguir para progresar hacia la resolución de estos retos. También lo ha remarcado e Papa León XIV. En nuestra diócesis podemos trabajar por el cuidado de la casa común todo asumiendo una vida más sobria, responsable y en cooperación con otros.

Cuidar del nuestro territorio -de su agua, su tierra y su gente- es inseparable de hacer lado a los hermanos más vulnerables, testimoniando así el amor del Creador por cada una de las criaturas.

Equipo Diocesano de Pastoral para el Cuidado de la Creación