¡Atrévete a saber!
(Sapere aude)
Atrévete a saber…
“Sapere aude” es una locución acuñada por Horacio,
poeta romano del siglo I antes de Cristo,
para animar a un amigo a vivir con sensatez,
buen juicio y moderación moral,
que podría aplicarse a cada uno de nosotros
y también a los mandatarios y mandamases de todo el mundo,
porque la “insensatez”, el “mal juicio” y “la falta de moral”
no arreglan nada y estropean todo,
como se está viendo por doquier.
Atrévete a saber…
es el reto que tenemos los humanos,
porque “sabiendo”
no nos “engañaremos” a nosotros mismos
ni dejaremos que nos “engañen”
con bulos y mentiras,
medias verdades y posverdades,
con Inteligencia Artificial (IA) y nuevas tecnologías.
¡Quien sabe lo que siembra, no le teme a la cosecha!
Atrévete a saber…
la “verdad” de las cosas y de los acontecimientos,
sin filtros ideológicos ni intereses creados,
contrastando la información con personas
y medios de comunicación que tienen otros puntos de vista;
la “verdad” como valor ético y moral,
empleándola no como arma arrojadiza
contra los que no piensan como nosotros,
sino como moneda de cambio
para enriquecernos unos a otros
y buscar, juntos, puntos de encuentro.
Atrévete a saber…
que vivimos con muchas contradicciones éticas y morales
en las que están en juego:
las grandes desigualdades sociales
que enriquecen a unos pocos y empobrecen a la mayoría,
personas que tienen serios problemas para “llegar a fin de mes”,
familias que no pueden acceder a una casa digna donde vivir;
y para tranquilizar nuestra conciencia
“criticamos” la situación,
pero “sin hacer nada” por nuestra parte
para que las cosas cambien.
¡Cambia tú para cambiar el mundo!
Atrévete a saber…
“Los que poseen la sabiduría que procede de Dios
llevan ante todo una vida honrada;
y además son pacíficos, bondadosos y generosos.
Son también compasivos, imparciales y sinceros,
y hacen el bien.
Si a alguno de vosotros le falta sabiduría,
pídala a Dios y Él se la dará;
pues Dios da a todos sin limitaciones
y sin hacer reproches” (Sant 3,17).
“El Señor dice:
Mis ojos están puestos en ti.
Yo te daré instrucciones,
te daré consejos,
te enseñaré el camino que debes seguir” (Sal 32,8).
Julián del Olmo
Domingo, 1 de noviembre de 2026

