ARTE QUE CONSUELA: LA “DECAPITACIÖN DE SAN PABLO” DE SIMONET DE LA CATEDRAL DE MÁLAGA

La «Decapitación de San Pablo» es un célebre óleo sobre lienzo pintado en 1887 por el artista malagueño Enrique Simonet.

Considerada una de las joyas de la Catedral de Málaga, esta monumental obra destaca por su realismo y el tratamiento dramático de la luz.

Datos Clave de la Obra

Autor: Enrique Simonet y Lombardo.Año de realización: 1887.

Ubicación actual: Santa Iglesia Catedral Basílica de la Encarnación (Málaga), específicamente en la Capilla de San Francisco de Asís.

Donación: Entregada a la catedral en agosto de 1889 por el padre del pintor, cumpliendo el deseo de Simonet, quien quería que esta fuera su primera gran obra realizada en Roma.

Contexto y Estilo

Escena: Representa el martirio del apóstol San Pablo durante la persecución del emperador Nerón en Roma, según los relatos tradicionales.

Técnica: El cuadro destaca por un hiperrealismo crudo al mostrar el instante previo a la ejecución, captando la tensión psicológica y la atmósfera lúgubre del lugar. Simonet era un maestro de la luz, lo cual se evidencia en el contraste entre el cuerpo iluminado del apóstol y la oscuridad del verdugo y el entorno.

Conservación: La pintura se ha mantenido en excelentes condiciones, conservando gran parte de sus materiales originales. Dada su importancia, la obra ha sido sometida a restauraciones preventivas (como el mantenimiento de bandas perimetrales realizado por especialistas) para asegurar su estabilidad a largo plazo.

MUSICA SACRA: “LUX AETERNA” DE “NIMROD” DE LAS VARIACIONES ENIGMA DE EDWARD ELGAR

 Lux Aeterna es una célebre adaptación coral a capella basada en «Nimrod», la variación más famosa de las Variaciones Enigma del compositor británico Edward Elgar.

Variaciones sobre un tema original para orquesta Op. 36 «Enigma», comúnmente referidas como Variaciones Enigma es una serie de catorce variaciones musicales compuestas por Edward Elgar en 1899. Es una de las obras de Elgar más conocidas, tanto por la música en sí, como por el enigma que se esconde tras ella. Elgar dedicó la obra a «mis amigos retratados en ella»; cada variación muestra un emotivo retrato de algunas de sus relaciones sociales más cercanas.

Se cuenta que un día de 1898, después de una extenuante jornada de enseñanza, Elgar soñaba frente al piano. Una de las melodías que improvisó llamó la atención de su esposa, y como le agradó, le pidió que la repitiera. Entonces, para entretener a su mujer, empezó a improvisar variaciones, cada una retratando a un amigo, o al estilo musical que podría usar. Más adelante, Elgar expandió estas variaciones y las orquestó, formando las «Variaciones Enigma».

Fue estrenada en Londres el 19 de junio de 1899, bajo la dirección de Hans Richter. La crítica al principio se irritó por la apariencia complicada de la obra, pero luego la sustancia, estructura y orquestación produjo su admiración. Desde entonces se convirtió en una pieza muy exitosa.

La obra esconde un tema principal oculto y que nunca es tocado. Elgar dejó varias pistas para dar con la respuesta, y aunque recibió varias propuestas de solución a lo largo de su vida, el compositor rechazó todas hasta su muerte. Las pistas son:

El tema involucra un «refrán oscuro»

El tema jamás se interpreta a lo largo de la obra

El tema es, en palabras de Elgar, «muy conocido»

Solo Dora Penny, amiga del compositor que sirvió de inspiración para la variación n.º 10, fue la única persona que podría adivinar la solución.

La pieza original para orquesta fue transformada en una obra sacra en 1997 por el arreglista John Cameron, quien adaptó el texto latino de la misa de réquiem a la música original de Elgar.

 Detalles clave de la obra

Origen: Variación IX («Nimrod») de las Variaciones Enigma, Op. 36 (1899).

Arreglista: John Cameron.Formación: Coro mixto a ocho voces (SSAATTBB) a cappella.

Texto: Oración litúrgica latina «Lux aeterna luceat eis, Domine…» («Que la luz eterna brille para ellos, Señor»).🌌

Características musicales

Estructura climática: Comienza con un murmullo suave y misterioso. Crece de forma gradual hacia un clímax de enorme potencia emocional. Termina en una resolución de paz absoluta.

Dificultad vocal: Exige un control de la respiración excepcional debido a sus frases largas y lentas.

Polifonía: El tejido a ocho voces genera una atmósfera armónica densa, luminosa y reconfortante

Pincha en el enlace para disfrutar de esta obra

https://www.youtube.com/watch?v=IwdeqVmXlHk

CATEQUESIS DEL SANTO PADRE: LOS DOCUMENTOS DEL CONCILIO VATICANO II III. CONSTITUCIÓN SACROSANCTUM CONCILIUM 4. EL MISTERIO EUCARÍSTICO

Seguimos con las catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II, en particular sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium (SC) sobre la Liturgia.

Cuando san Agustín quiere explicar a los nuevos bautizados el misterio del Cuerpo de Cristo, retoma el pasaje de san Pablo que hemos escuchado: «Vosotros sois el cuerpo de Cristo, y sus miembros cada uno por su parte» (1 Cor 12, 27). Y añade: «Recibís el misterio que sois vosotros. A eso que sois, respondéis “Amén”, y al responder (así) lo rubricáis. Escuchas, pues: “Cuerpo de Cristo”, y respondes: “Amén”. Sé miembro del cuerpo de Cristo, para que tu “Amén” responda a la verdad. […] Sed lo que veis y recibid lo que sois» (Sermón 272).

Justo después de haber evocado la Última Cena de Jesús, la Constitución sobre la Liturgia habla de la Eucaristía con estos acentos agustinianos. Para los cristianos, formar parte de la mesa del Señor significa que «sean instruidos con la palabra de Dios, se fortalezcan en la mesa del Cuerpo del Señor, den gracias a Dios» (SC, 48). Recibiéndolo en su Palabra y en la Eucaristía nos convertimos en lo que recibimos. Nos convertimos en el Cuerpo cuya Cabeza es el Cristo resucitado, sentado a la derecha del Padre (cfr Col 1, 18), el cual nos prepara un lugar en los cielos (cfr Jn 14, 3): la Eucaristía es así el sacramento del Reino que viene. Es el Pan del camino, que nos conduce hacia la Patria celeste, hasta el día beato en el que «Dios sea todo en todo» (1 Cor 15, 28).

La asamblea litúrgica ofrece el Sacrificio «no sólo por manos del sacerdote, sino juntamente con él» (SC, 48). En esta perspectiva, la Eucaristía es la forma del sacrificio espiritual de los cristianos (cfr Hb 13, 16; Rm 12, 1), en cuanto camino de la unión con Dios y de la unión recíproca. Al participar en ella, aprenden a que «se perfeccionen día a día por Cristo mediador en la unión con Dios y entre sí, para que, finalmente, Dios sea todo en todos» (ibid.). Así, incorporándonos a Cristo, la Eucaristía nos enseña a adoptar el estilo de vida del mismo Señor Jesús, marcado por el don gratuito de sí mismo. Este don nos hace entrar, por esto, en la dinámica de la unidad, que ofrece un poderoso antídoto a los fermentos de división que amenazan nuestro mundo, nuestras comunidades, nuestras familias, nuestro corazón (cfr SC, 47).

Queridos, cuando participamos en la Eucaristía somos invitados a escuchar la Palabra de Dios y a nutrirnos en la mesa del Señor, donde Él mismo se ofrece al Padre. Estas dos partes de la Misa, la Liturgia de la Palabra y la Liturgia eucarística, «están tan íntimamente unidas que constituyen un solo acto de culto» (SC, 56).

En lo que se refiere a la Palabra, es necesario recordar que no se trata solamente de adquirir un saber intelectual sobre las Escrituras, sino de recibir la Palabra «viva y eficaz» (Hb 4, 12), dirigida por Dios a todos y al mismo tiempo a cada uno, Palabra que nutre y alimenta junto al Pan eucarístico y nos hace pasar de la decadencia del pecado a la vida nueva en Cristo. «La Eucaristía nos ayuda a entender la Sagrada Escritura, así como la Sagrada Escritura, a su vez, ilumina y explica el misterio eucarístico» (Benedicto XVI, Exhort. ap. postsin. Verbum Domini, 55).

El Concilio Ecuménico Vaticano II ha pedido: «ábranse con mayor amplitud los tesoros de la Biblia, de modo que, en un período determinado de años, se lean al pueblo las partes más significativas de la Sagrada Escritura» (SC, 51). La reforma litúrgica ha traducido esta petición en ese tesoro que es el Leccionario, es decir, el libro que recoge todas las Lecturas bíblicas para las celebraciones litúrgicas. Tal amplitud se ha extraído de la fuente más pura de la Tradición viviente, que combina la «sana tradición» con «el camino a un progreso legítimo» (SC, 23).

El inicio del capítulo II de la Constitución sobre la Liturgia está entretejido con referencias al gran río de la Tradición, que va desde los Padres de la Iglesia hasta nosotros. Lo cito: «Nuestro Salvador, en la Última Cena, la noche que le traicionaban, instituyó el Sacrificio Eucarístico de su Cuerpo y Sangre, con lo cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el Sacrificio de la Cruz y a confiar a su Esposa, la Iglesia, el Memorial de su Muerte y Resurrección: sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual, en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera» (SC, 47).

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the holy see

La Santa Sede

INMIGRACIÓN, ABORTO, EUTANASIA

Un amable lector y buen amigo pregunta en uno de los comentarios a este blog: “¿Cómo es que los que están de acuerdo con el Papa en el tema de la inmigración, no ven la profunda coherencia cuando afirma que el aborto y la eutanasia atentan contra la dignidad de la vida humana?”.

La pregunta parece muy pertinente. Pero no es fácil dar una respuesta. Porque sospecho que, en muchas ocasiones, el criterio de nuestra actuación no es el bien común o el respeto a la dignidad de la persona, sino nuestros intereses egoístas, el pensar solo en lo que consideramos nuestro beneficio inmediato, sin pararnos a medir las consecuencias de nuestros actos. Y en el caso de los políticos, el criterio de su actuación suele ser casi siempre (por no decir siempre) la búsqueda o la conservación del poder. Esto explica muchas de sus incoherencias, porque defendiendo una cosa y su contraria buscan los votos de los unos y de los otros. Y defendiendo una cosa y manifestándose en contra de otra buscan los votos de los que así piensan.

Cuando lo que predomina es el egoísmo es posible que nos encontremos con todas las combinaciones posibles: a favor del aborto y en contra de la eutanasia; a favor de la inmigración y del aborto; en contra la inmigración y en contra del aborto y la eutanasia.

Evidentemente, la postura cristiana es otra: a favor de la persona y, por tanto, en contra de todo lo que atenta contra su dignidad. Y eso se traduce en defender unas cosas y evitar otras, defender el derecho que tiene una persona a encontrar un lugar donde pueda vivir en paz, y defender el derecho a la vida del no nacido. Por tanto, buscar todos los medios que ayuden a las madres embarazadas en dificultades.

Por otra parte, tengo la impresión de que quienes socorren a los inmigrantes, a las madres en dificultades para que puedan dar a luz con paz y alegría, y ayudan con cuidados paliativos y cariño a los enfermos con padecimientos físicos que ellos consideran intolerables, suelen ser el mismo tipo de personas. Bastantes de ellas trabajan para Caritas o para instituciones de Iglesia. O colaboran con sus donativos. Pero esas personas no suelen hacer ruido, más bien actúan. Los que hacen ruido, los que gritan, los que se manifiestan, los que descalifican a los demás, no suelen ser lo que más ayudan a esos por los que dicen levantar la voz.

Martin Gelabert Ballester – Blog Nihil Obstat

CATEQUESIS DEL PAPA LEON

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

Hoy deseo proponer algunas reflexiones sobre el viaje apostólico a España que realicé la semana pasada para visitar Madrid, Barcelona, la abadía de Montserrat y las islas Canarias.

Después del largo viaje a cuatro países africanos, esta vez me he encontrado inmerso en un país europeo de antigua y riquísima tradición católica. Y ha quedado claro que en la España de hoy, que ha conocido notables cambios sociales y culturales, el Papa ha sido acogido en todas partes con entusiasmo y apertura a la escucha. Doy gracias por ello a Dios y a todo el pueblo español, al Rey y a las autoridades civiles, a los obispos y a las comunidades eclesiales.

El pueblo de Dios me ha confortado grandemente con la festiva manifestación de su fe y de su afecto. Por mi parte, he confirmado a los fieles y, como obispo de Roma, los he animado a superar cualquier forma de división y de contraposición, y a cultivar siempre la comunión, el diálogo, la unidad en la diversidad. Este es el servicio propio del Sucesor de Pedro, servicio que en los viajes apostólicos encuentra una expresión específica, siempre adecuada a las situaciones eclesiales y sociales de los países visitados.

En el caso de España, he podido notar con alegría cómo la gente, de todas las edades y condiciones, esperaba la visita del Papa: en todas partes he encontrado multitudes que me han dado la bienvenida con gran cariño. Este hecho no era algo que se pudiera dar por sentado, y merece una reflexión. Naturalmente, esta participación expresa, ante todo, como decía, la fe del pueblo español; al mismo tiempo, considero que manifiesta la necesidad generalizada de reencontrarse unidos sobre un fundamento verdadero y profundo, no ideológico ni de interés parcial. Ese fundamento que solo Cristo, en último término, puede asegurar, y que el Evangelio, a través de las necesarias “inculturaciones”, puede transmitir a la vida de los pueblos. Puede hacerlo porque su mensaje responde plenamente a estas dos exigencias: la búsqueda de la verdad y la sed de justicia.

En Madrid y Barcelona, nos hemos reunido en las grandes catedrales, así como en los modernísimos estadios. Hemos rezado el Santo Rosario en la abadía de Montserrat. Hemos celebrado en la Sagrada Familia, símbolo majestuoso, sinfonía de piedra y luz que habla a todos del misterio cristiano. Este encuentro de lo antiguo y lo moderno, de la tradición católica y la cultura contemporánea, me ha hecho percibir directamente el carácter propio de Europa, su riqueza inestimable, como realidad actual, no superada. Se trata de un patrimonio que hay que custodiar con cuidado, para poder invertirlo en el hoy global con sus desafíos históricos: la paz, la ecología integral, el desarrollo equitativo y sostenible, el respeto a la dignidad humana. Son desafíos que el Concilio Vaticano II ya había reconocido claramente, y sobre los que ha regresado el Magisterio sucesivo, hasta mi reciente Encíclica Magnifica humanitas, que tiene como objetivo la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial.

He percibido, a través de los diversos encuentros, la necesidad de escuchar en la voz del Papa el Evangelio de la esperanza para esta humanidad nuestra de hoy, tan afectada por las consecuencias negativas de un modelo de desarrollo engañoso. Esta necesidad, que ha encontrado expresión en los numerosos testimonios que he podido escuchar -testimonios unas veces conmovedores, otras edificantes-, la he encontrado también, y sobre todo, en los rostros de los pequeños y de los pobres que he encontrado: del niño que en la parroquia me ha leído su carta; de algunas de las víctimas de abusos que piden ser escuchadas; de los detenidos que me esperaban en la cárcel; de los jóvenes llenos de inquietudes y de proyectos; de los migrantes en los centros de acogida de las Canarias.

Precisamente allí, en las islas Canarias, última etapa de nuestro itinerario, he encontrado una clave de interpretación general. Me la han ofrecido, por una parte, la misma posición geográfica del archipiélago; y, por otra, la realidad de una Iglesia local que acoge a un gran número de migrantes forzados, procedentes sobre todo de África. Sabemos que el fenómeno migratorio es complejo y que requiere planes de acción orgánicos y concertados. Pero esta clave de interpretación abre una perspectiva diversa y más amplia: nos hace entender que estamos llamados a releer el Evangelio en el mundo de hoy intercambiándonos los dones de nuestras respectivas culturas y, en especial, los frutos que produce en ellas la fecundidad del mensaje de Cristo. Y uno de estos frutos es precisamente el diálogo entre las personas y entre los pueblos, el encuentro con espíritu de fraternidad, que permite descubrir y apreciar recíprocamente los valores de los que el otro es portador. Este camino no es fácil; requiere buena voluntad y la ayuda de Dios, pero es el camino que conduce a la civilización del amor.

Queridos hermanos y hermanas, el lema de este viaje apostólico era “Alzad la mirada” (cfr. Jn 4,35). Son palabras que Jesús dirige a sus primeros discípulos para enseñarles a ver en las personas y en las multitudes el deseo de vida, de verdad, de plenitud. El Señor repite estas palabras, a mí el primero, y con su gracia lo he experimentado durante el viaje. Hoy quisiera compartir con ustedes esta invitación: ¡alcemos la mirada! Aprendamos de Jesús a mirar al prójimo, la gente, el mundo, “con los ojos de Dios”, es decir, con amor, respeto y compasión.

Finalmente, quiero dar las gracias a cuantos han rezado por el éxito de este viaje apostólico, especialmente a las comunidades de monjas contemplativas, que en España, gracias a Dios, son muy numerosas. Sigan rezando para que, mediante la intercesión de la Virgen María, las semillas que he esparcido den frutos abundantes. ¡Gracias!

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Llamamiento

Acojo con satisfacción el acuerdo alcanzado entre la República Islámica de Irán y los Estados Unidos de América, que se firmará el viernes, como resultado alentador de un paciente trabajo de diálogo y de negociación. Expreso mi gratitud a los países que se han esforzado por favorecer el encuentro entre las partes y hacer posible dicho entendimiento. Espero que este acuerdo contribuya a reforzar la confianza recíproca, la seguridad y la estabilidad en Oriente Medio, y promueva caminos de diálogo y cooperación entre los pueblos.

Por otro lado, llegan noticias dolorosas sobre la guerra en Ucrania, que sigue extendiéndose: numerosas víctimas inocentes, rescatistas muertos, iglesias y lugares del patrimonio cultural devastados por las llamas. Expreso mi cercanía a cuantos lloran la pérdida de sus seres queridos, a los heridos y a quienes, en medio de la violencia, siguen sirviendo a la vida con valentía. Invito a todos a rezar para que esta guerra termine. Pidamos al Señor que abra vías de diálogo, que apague el odio y que haga posible una paz justa y duradera.

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Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Tal como indicó Jesús a sus discípulos, los invito a alzar la mirada para aprender a ver en las personas su deseo de vida, de verdad y de plenitud (cf. Jn 4,35). Que Él nos enseñe también a nosotros a mirar a los demás con los ojos de Dios, es decir, con amor, respeto y compasión. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

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Resumen leído en español por el Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas:

En nuestra catequesis de hoy deseo compartir algunas reflexiones sobre el viaje apostólico que realicé la semana pasada en España. Agradezco a Dios y a todo el pueblo español; particularmente al Rey y a las autoridades civiles, a los obispos y a las comunidades eclesiales. Durante mi visita pude experimentar con gran alegría la fe y el afecto de la gente, así como la sed profunda de congregarse unidos en Cristo. Los diferentes encuentros revelaron el deseo de escuchar el Evangelio y la inquietud por hacerlo vida en el mundo de hoy.

La última etapa del viaje ha afianzado un aspecto muy importante: estamos llamados a ser testigos de Cristo compartiendo nuestra fe y nuestra cultura con los demás. Se nos invita a un diálogo entre las personas y los pueblos, en espíritu de fraternidad. Este camino no es fácil, requiere buena voluntad y la ayuda de Dios, pero es la senda que nos conduce a la civilización del amor.

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SALMOS DE VIDA Y ESPERANZA

 

Las palabras se las lleva el viento

 

Las palabras se las lleva el viento…

porque las palabras tienen alas

y vuelan como los pájaros.

Sus acrobacias aéreas nos maravillan,

pero cuando finaliza el espectáculo

desaparecen

y lo que entró por un oído salió por otro.

Las palabras se las lleva el viento…

sólo hay que ver lo que sucede:

con los mítines políticos

que, como son palabras huecas

se esfuman con el fragor de los plausos;

con tanta palabrería que sale de nuestras bocas

para matar el tiempo,

para no decir nada de provecho,

para contar mentiras y cobrar por ellas,

para ocultar las propias carencias.

“Dime de qué hablas y te diré quién eres”.

Las palabras se las lleva el viento…

pero hay palabras cuerdas y sabias

que resisten el envite y el embuste

de palabreros, tertulianos, influencers y telepredicadores

porque van acompañadas de gestos de amor,

empatía, compasión y bendición

que traspasan el corazón

y transforman a la persona.

Las palabras se las lleva el viento…

pero algunas son oro puro,

como la “palabra de Dios”

recogida en la Biblia

y pronunciada en la conciencia de las personas.

“La palabra de Dios tiene vida y poder.

Es más aguda que cualquier espada de dos filos;

penetra hasta lo más íntimo de la persona

y somete a juicio los pensamientos y las intenciones del corazón.

Nada de lo que Dios ha creado puede esconderse de él:

todo está claramente expuesto

ante aquél a quien tenemos que rendirle cuentas” (Hb 4,12).

Las palabras se las lleva el viento…

pero antes de levantar el vuelo

pueden ser peligrosas para quien las dice

y como las dice:

“Las palabras del necio son su propia ruina;

con sus labios se echa la soga al cuello.

Cuidar las palabras es cuidarse uno mismo;

el que mucho habla se arruina solo” (Pr 13,3).

Hay silencios que dicen más que mil palabras.

“Señor, tu palabra es una lámpara a mis pies

y una luz en mi camino.

Tu palabra es eterna;

¡afirmada está en el cielo!” (Sal 119, 105).

Julián del Olmo

Domingo, 15 de junio de 2026

SOLEDAD

En España, 5,4 millones de personas viven solas, lo que representa aproximadamente el 28% del total de hogares. Esta modalidad de residencia ha crecido exponencial-mente en la última década. Las personas que viven solas se multiplicaron por ocho en España en los últimos 50 años; hay un grave y creciente problema de soledad y pérdida de vínculos familiares. Por estado civil, la soltería es la situación más frecuente entre los hombres que viven solos, seguida del divorcio. Entre las mujeres, la primera causa es la viudedad, seguida de la soltería. Las provincias con mayor proporción de hogares unipersonales son Asturias, Zamora (con localidades donde el 100% de los hogares son unipersonales), Ourense y Lugo. A nivel de ciudades con más solteros per cápita destacan Girona, Granada y Santa Cruz de Tenerife. Por lo que se conoce, afecta a aproximadamente una de cada cinco personas en España, consolidándose como un problema estructural que impacta de manera transversal a distintos grupos de edad y clases sociales.

El “Barómetro de la soledad no deseada en España 2024”, presentado en junio de ese año, estudio realizado por la Fundación ONCE y la Fundación AXA en el marco del Observatorio Soledad no Deseada en España, realizó un informe con objetivo de identificar tendencias en relación con la incidencia de la soledad como con la percepción social de la problemática, además de conocer la percepción sobre las soluciones contra la soledad. Algunos datos que muestra el estudio son: una persona de cada cinco (20%) sufre soledad no deseada en España; dos de cada tres personas (67,7%) que sufren soledad llevan en esta situación más de 2 años; de las personas que actualmente no se sienten solas, más de una de cada tres (36,6%) tuvo una etapa en la que se sintió bastante o muy sola; la soledad no deseada es algo más frecuente entre mujeres (21,8%) que entre hombres (18%); la soledad no deseada está especialmente extendida entre la juventud (34,6% entre los 18 y 24 años). Los resultados han cambiado todas las relaciones que tuvimos durante miles de años. Cambiémoslos, no caigamos en el wokismo, volvamos a ser libres en acciones y en pensamientos.

 Publicado: 09 Jun 2026

Opinión en La Región

 Jacinto Seara

CADIZ : CLAUSURA VIDA ASCENDENTE EN EL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LINAREJOS

Más de 200 personas de toda la Diócesis, miembros y amigos de Vida Ascendente, se han reunido para la clausura del curso pastoral, en el Santuario de la Virgen de Linarejos, en presencia de la patrona de Linares.

Como otros años, el acto comenzó con la acogida en el templo, para pasar a continuación a la celebración de la Santa Misa, presidida por D. Facundo López Sanjuán, consiliario de Vida Ascendente y Delegado episcopal para la Pastoral de las personas mayores, así como por otros sacerdotes y consiliarios de nuestra Diócesis: D. Pedro Mena, D. Carmelo Lara, D. Agustin Mbuyu, D. Ángel Sánchez.

La Misa ha sido una profunda acción de gracias a Dios por todas sus bendiciones este curso destacando el crecimiento en grupos y miembros de este movimiento.

La Eucaristía ha concluido con una ofrenda de flores a la Santísima Virgen de Linarejos y la Salve a la Virgen y el Himno de Vida Ascendente.

Tras esto, hemos celebrado la Asamblea de clausura donde la presidenta, María Dolores Núñez, ha dado las gracias a todos los asistentes y a los pueblos donde se ha fundado Vida Ascendente. También, ha comentado las distintas visitas a los grupos para fortalecerlos y revitalizarlos y los grupos nuevos creados en nuestra Diócesis son:  Marmolejo, San Juan de Avila de Linares, San Juan Pablo II, Residencia de Caridad y Consolación. De la misma manera, se han dado las cuentas del pasado año curso 2025 – 2026. Seguidamente, y tras unas palabras de nuestro consiliario, hemos tenido la tradicional comida fraterna entre los asistentes donde se pasó un gran rato de amistad y convivencia.

Desde la Comisión Diocesana damos las gracias a todos los asistentes por haber acudido y a otros miembros que no han podido asistir por diferentes causas y a los que tenemos presentes y les enviamos un afectuoso abrazo. Muchas gracias a todos.

Francisco Manuel Camacho Santiago

Secretario de la Comisión Diocesana de Vida Ascendente

EL SANTO DE LA SEMANA: SAN IRENEO DE LYON

Entre las figuras que han dado forma a los cimientos intelectuales y espirituales del cristianismo, san Ireneo de Lyon ocupa un lugar único. Nacido en Asia Menor en el siglo II, discípulo del santo mártir Policarpo de Esmirna, a su vez discípulo del apóstol Juan, Ireneo aparece como un verdadero puente entre las generaciones apostólicas y la Iglesia organizada del siglo II. Su obra, su ministerio pastoral, su lucha contra las herejías – en particular el gnosticismo – así como su visión profundamente unitaria de la fe y de la humanidad, hacen de él una figura esencial no sólo para la Antigüedad cristiana, sino también para el pensamiento teológico tanto occidental como oriental.

Canonizado muy pronto por la veneración popular, proclamado Doctor de la Iglesia en 2022 por el papa Francisco bajo el título de Doctor Unitatis, san Ireneo sigue siendo una referencia ineludible. Su síntesis teológica, fundada en la coherencia de las Escrituras, la sucesión apostólica y la unidad de la Iglesia, hace de él un testigo privilegiado frente a las disensiones doctrinales y un constructor de comunión. Este artículo pretende presentar en profundidad su vida, su obra y su influencia duradera.

Orígenes y formación: un hijo de Asia Menor en la escuela de los apóstoles

La información sobre la infancia de Ireneo procede esencialmente de su propio testimonio, especialmente de la carta a Florino, y del historiador Eusebio de Cesarea. Nacido hacia el año 130 d. C. en el medio griego de Asia Menor, probablemente en Esmirna o en una región vecina, Ireneo recibe desde muy joven una sólida formación cristiana. Este contexto no es anodino: Asia Menor es uno de los grandes focos del cristianismo primitivo, marcado por la autoridad de los apóstoles Juan, Felipe, Andrés y sus discípulos.

El mismo Ireneo deja entrever que su formación espiritual está directamente vinculada a san Policarpo de Esmirna, uno de los mayores mártires del siglo II y discípulo del apóstol Juan. Cuenta que escuchó predicar a Policarpo, que «vio su rostro», que lo observó transmitir fielmente la enseñanza que había recibido de los apóstoles. Este hecho capital confiere a Ireneo una autoridad excepcional en la Iglesia antigua: él se considera no como un inventor de ideas, sino como un depositario de la tradición viva.

De Policarpo, Ireneo retiene no sólo la doctrina, sino también un estilo pastoral: dulzura, rectitud, paciencia, rechazo de la polémica injuriosa, apego visceral a la verdad recibida. Así se va formando progresivamente quien llegará a ser un obispo conciliador, firme en el fondo, pero moderado en la forma.

Ireneo, misionero en la Galia y sacerdote de Lyon

En una fecha desconocida, probablemente entre los años 150 y 160, Ireneo se une a la comunidad cristiana de Lyon, entonces capital de la Galia romana. Esta región, muy marcada por los intercambios comerciales, acoge una minoría cristiana compuesta de griegos y galos, dirigida por el obispo Potino. Ireneo es ordenado sacerdote allí y se distingue rápidamente por su inteligencia, su santidad y su capacidad de dialogar con las distintas culturas.

En el año 177, la comunidad lionesa sufre una terrible persecución, relatada en una larga carta enviada a las Iglesias de Asia y conservada por Eusebio. Los cristianos son encarcelados, torturados y ejecutados. Durante estos acontecimientos, Ireneo es enviado en misión a Roma para entregar una carta importante al papa Eleuterio sobre los movimientos montanistas. Su ausencia lo libra del martirio.

A su regreso, encuentra la Iglesia diezmada. Tras el martirio del obispo Potino, Ireneo es elegido para sucederle. Comienza entonces el gran período de su ministerio episcopal.

El contexto intelectual: el desafío del gnosticismo

Para comprender la obra de Ireneo, es preciso medir el alcance del gnosticismo, la principal herejía del siglo II. Esta corriente múltiple y cambiante se caracteriza por:

1.- una visión dualista que opone radicalmente el mundo material (malo) al mundo espiritual (bueno);

2.- la creencia de que la salvación depende de un conocimiento secreto reservado a una élite;

3.- una relectura de las Escrituras y de la figura de Cristo según mitologías complejas;

4.- el rechazo del Dios creador del Antiguo Testamento en favor de un «Dios superior».

Frente a este pensamiento seductor, intelectual y esotérico, Ireneo comprende que no basta con condenarlo: es necesario mostrar la coherencia interna de la fe cristiana, su arraigo apostólico y la unidad orgánica entre Creación, Encarnación y Redención.

Es en este contexto donde redacta su obra magistral.

Contra las herejías: una obra monumental

Uno de los mayores legados de Ireneo es su tratado en cinco libros titulado Contra las herejías (Adversus Haereses). Esta obra, redactada probablemente entre los años 180 y 190, es esencial por varias razones:

Expone de manera detallada las doctrinas gnósticas (una fuente histórica de primer orden para los historiadores modernos).

Defiende la unidad y la racionalidad de la fe cristiana.

Sienta las bases de la teología cristiana de manera sistemática.

Ireneo no se limita a refutar; él edifica. Su método es de una modernidad notable:

Parte de la Escritura, que lee como un todo armonioso.

Se apoya en la tradición apostólica, transmitida públicamente y reconocida en las Iglesias fundadas por los apóstoles.

Insiste en el papel de la Iglesia de Roma, que «en razón de su primacía» conserva la auténtica tradición.

Muestra la coherencia entre Creación y Salvación: el mismo Dios creador es el Dios salvador.

Ireneo desarrolla también una magnífica teología de la Encarnación: Jesucristo recapitula en sí toda la historia humana; se hace lo que nosotros somos para que nosotros lleguemos a ser lo que Él es. Es la célebre doctrina de la recapitulación (ἀνακεφαλαίωσις).

La teología de la recapitulación: un Cristo cósmico

La idea central de Ireneo es la de la recapitulación:

Cristo retoma en sí toda la historia humana, desde Adán hasta el fin de los tiempos, para purificarla, sanarla y conducirla a su verdadero sentido.

Esta visión, profundamente bíblica, se apoya en varios puntos:

1.- Cristo, el nuevo Adán

La humanidad, desfigurada por la desobediencia de Adán, encuentra en Cristo su modelo original. Del mismo modo que la caída afectó a toda la humanidad, la redención ofrecida por el nuevo Adán se derrama sobre todos.

2.- María, la nueva Eva

Ireneo concede a la Virgen María un lugar teológico decisivo:

Por la obediencia de María, la obediencia de Cristo entra en el mundo.

Por su fiat, ella desata el «nudo» de Eva.

Esta intuición mariana será decisiva para la teología posterior.

La Encarnación como remedio

Para Ireneo, la salvación no es sólo jurídica o simbólica. Es medicinal:

Lo que no es asumido no es salvado.

Cristo asume toda la condición humana para transfigurarla.

La dinámica cósmica

La recapitulación abarca también la creación: todo el cosmos está implicado en la venida del Verbo. Esta perspectiva inspirará más tarde la teología de Máximo el Confesor y ciertas intuiciones patrísticas de la Iglesia oriental.

La unidad de la fe: Escritura, tradición y sucesión apostólica

Para contrarrestar la multiplicidad de doctrinas secretas gnósticas, Ireneo insiste en la visibilidad y la publicidad de la fe católica.

La Escritura como regla de verdad

Ireneo es uno de los primeros autores cristianos que:

1.- reconocen los cuatro Evangelios como los únicos auténticos;

2.- proponen una lectura unificada del Antiguo y del Nuevo Testamento;

3.-utilizan la Escritura como argumento teológico central.

Pero insiste también en que la Escritura debe leerse en la fe de la Iglesia: la interpretación no se deja al arbitrio individual.

La Tradición

Para Ireneo, la Tradición no es una costumbre humana. Es:

1.- La transmisión viva de la fe de los apóstoles.

2.-Está asegurada por la enseñanza constante de las Iglesias apostólicas.

La sucesión apostólica

Ireneo establece la importancia de la línea ininterrumpida de los obispos desde los apóstoles. Esta sucesión garantiza la autenticidad de la doctrina.

Cita de modo especial la lista episcopal de Roma, mostrando que esta Iglesia conserva la tradición apostólica sin alteración. Este pasaje es fundamental en la historia del desarrollo del primado romano.

Ireneo, pastor de paz y artesano de unidad

Más allá del teólogo, Ireneo es un pastor. Su personalidad aparece en varias intervenciones históricas, en particular:

La controversia pascual

A finales del siglo II estalla un conflicto entre las Iglesias de Asia (que celebran la Pascua el 14 de Nisán) y las de Occidente (que la celebran el domingo siguiente). El papa Víctor I contempla excomulgar a las Iglesias de Asia.

Ireneo interviene para defender la paz y la diversidad legítima, recordando que esta diferencia existía ya en tiempos de los apóstoles y no rompe la comunión.

Este gesto vale a Ireneo la reputación de hombre moderado, preocupado por la unidad.

Su acción misionera en la Galia

Bajo su episcopado, el cristianismo progresa en el valle del Ródano y en las regiones vecinas. Forma sacerdotes, establece comunidades, lucha contra las supersticiones locales y defiende a los pobres.

Su muerte y su veneración

La fecha exacta de la muerte de Ireneo es incierta. La tradición lionesa sitúa su fallecimiento hacia el año 202, a veces asociado a un martirio, aunque las fuentes antiguas no lo confirman explícitamente. Sea como fuere, la Iglesia lo honró muy pronto como santo.

Sus reliquias fueron veneradas en la iglesia de Saint-Jean de Lyon, rebautizada más tarde como Saint-Irénée. Una parte de ellas desgraciadamente desapareció durante las guerras de religión del siglo XVI.

Influencia y posteridad

La influencia de Ireneo es inmensa:

1.- Para la teología dogmática

Es el primero en proponer una verdadera síntesis doctrinal.

2.- Para la lucha contra la herejía

Sus descripciones de los sistemas gnósticos son insustituibles.

3.-Para la mariología

Su teología de María como nueva Eva inspirará toda la tradición católica.

4.-Para la eclesiología

Funda conceptualmente la noción de sucesión apostólica y la importancia de la Iglesia de Roma.

5.- Para la teología oriental

Su visión de la salvación como divinización (theosis), aunque formulada de otro modo, anticipa numerosos temas de la Iglesia de Oriente.

6.-Para la teología contemporánea

Ireneo es redescubierto en el siglo XX: Henri de Lubac, Jean Daniélou, Joseph Ratzinger y otros lo consideran un guía mayor para la teología moderna.

7.-Proclamación como Doctor de la Iglesia

En 2022, el papa Francisco proclama a Ireneo Doctor de la Iglesia con el título de Doctor Unitatis («Doctor de la unidad»). Un reconocimiento muy justificado:

Unidad de las Escrituras

Unidad del designio de Dios

Unidad de la Iglesia

Unidad de la humanidad en Cristo

Este título pone de relieve la pertinencia de su mensaje en un mundo fragmentado, en el que la tentación de doctrinas individualistas o esotéricas sigue presente.

Conclusión

San Ireneo de Lyon aparece como un gigante de la historia cristiana. Su obra, enraizada en la enseñanza apostólica, ofrece una visión luminosa y armoniosa del designio de Dios para la humanidad. Teólogo de la recapitulación, defensor de la tradición, obispo misionero y artesano de paz, ha legado a la Iglesia un pensamiento doctrinal estructurado, equilibrado, capaz de dialogar con las culturas y de resistir a los desvíos intelectuales.

Hoy todavía su voz resuena con una fuerza singular: recuerda que la fe cristiana no es una colección de ideologías, sino una vida transmitida de generación en generación, una luz unificada centrada en Cristo, nuevo comienzo de la humanidad.

Fuente: RELICS

INFORME ALVARO MEDINA: ENCUENTRO ANUAL CON LOS MODERADORES DE LAS ASOCIACIONES DE FIELES, DE MOVIMIENTOS ECLESIALES Y NUEVAS COMUNIDADES

Comenzó el encuentro con el saluda del Prefecto del Dicasterio S.E. Card. Kevin Farrell.

Resaltó algunos aspectos relativos a la gobernanza, indico los que me resultaron más significativos:

  • Para muchos es difícil encontrar personas que asuman la responsabilidad de gobierno.
  • No es exigible tener un carisma relevante.
  • El paso del tiempo tiene cambios continuos.
  • El camino de su mandato debe mostrar un camino a seguir.
  • Quien gobierna debe de ser el rostro de la asociación, cuidar las relaciones con las autoridades de la autoridad de la iglesia, cultivando una relación de respeto.

Intervención del Papa León XIV

El Papa León XIV dirigió su discurso sobre la importancia de los carismas del Espíritu Santo y destacó que el encuentro se celebra en los días previos a Pentecostés. Al dirigirse a los moderadores, el Papa explicó que gobernar en la Iglesia significa «llevar el timón» para conducir a las comunidades por un camino seguro de crecimiento y maduración de sus miembros.

También destacó algunos elementos que deben acompañar el ejercicio de la autoridad dentro de los movimientos es la escucha recíproca, corresponsabilidad, transparencia, cercanía fraterna y discernimiento comunitario.

Otro aspecto subrayado por el Santo Padre fue la necesidad de mantener la fidelidad al carisma fundacional sin perder la apertura a los desafíos actuales de la Iglesia y del mundo.

La pertenencia a una comunidad o movimiento se vuelve verdaderamente fecunda cuando supera los límites de las actividades internas y se abre a las urgencias pastorales y misioneras de toda la Iglesia.

Advirtió sobre el riesgo del aislamiento:

Muchas veces encontramos grupos que se encierran en sí mismos y piensan que su realidad específica es la única o que ella es la Iglesia, pero la Iglesia somos todos nosotros y mucho más.

Relación entre Moderadores y Obispos

Intervención de S.E. José Ángel Saiz Meneses arzobispo de Sevilla

  • La iglesia nació en Pentecostés por la efusión del Espíritu Santo.
  • Los movimientos son una realidad movida, por el Espíritu Santo, para atender necesidades de la iglesia.
  • Los movimientos nacen para la misión.
  • Los movimientos son un ejemplo para presentar la fe, como encuentro, como realidad.

Os recomiendo especialmente la lectura de la intervención de D, José Ángel Saiz.

Trabajos en grupos

¿Cuál es el principal desafío que identificas en el gobierno de tu asociación, también a la luz de las ponencias que has escuchado? 

Esta actividad fue muy interesante, el compartir las experiencias de los distintos movimientos, pone luz y abre nuevos caminos.

Estaban representadas 115 asociaciones

Como se aprecia en el gráfico, los desafíos dos más extendidos son, la custodia del carisma y el recambio en el liderato.

Desafíos

En el grupo en el que participé llegamos a la siguiente conclusión.

Los desafíos que identificamos en el gobierno de nuestros movimientos son:

  • Renovación del liderazgo: Vivimos un cambio de época, con cambios de valores, en el que los miembros de las asociaciones y movimientos no tienen disponibilidad para asumir los cargos de responsabilidad.

Comunicación para una participación efectiva de los asociados. La diversidad de lenguas, niveles culturales, de desarrollo husos horarios y medios tecnológicos entre los miembros de las asociaciones y movimientos internacionales dificultan el intercambio y la participación activa de todos.

Medidas concretas

  • Formación para el liderazgo en corresponsabilidad sinodal: una formación para el liderazgo dirigida a todos los miembros de la asociación /movimiento que incluya capacitación técnica, que ahonde en la corresponsabilidad, en la espiritualidad de comunión y en el carisma propio, y que promueva el empoderamiento.
  • Comunicación vivencial de la alegría de la misión: una comunicación vivencial de lo que se hace en la asociación/movimiento a todos los miembros en los distintos niveles, haciendo crecer el sentido de pertenencia. Fomentar el cuidado de las relaciones para generar confianza y fraternidad en los grupos, para animar al compromiso.

En mi opinión, los desafíos están claramente identificados, pero las propuestas para afrontar estos desafíos, no están verificadas en una experiencia, son fruto del deseo de alcanzar los resultados.

En este grupo participamos:

Milagros Galisteo, de AIC como moderadora

Lourdes Figueiral de Instituciones Teresianas

Enrique Alarcón de Frater

Cristina Reyes de ACISJF

Mónica Santamarina de Unión de Organizaciones Fraternas Católicas.

Durante el encuentro tuve ocasión de hablar con D. José Ángel Saiz arzobispo de Sevilla y me dijo que considera a Vida ascendente unos de los movimientos con mayor potencialidad.

Su ponencia fue especialmente iluminadora y las preguntas de los asistentes fueron en una gran mayoría dirigidas a el.

Tuve la ocasión de compartir mucho tiempo con Vittorio Scelzo, estuvo muy interesado por el desarrollo de la Pastoral del Mayor, le comenté como se está desarrollando en algunas diócesis en España y que Vie Montante está interesada en el desarrollo de la pastoral del mayor.

Para mi ha sido muy enriquecedora la experiencia.

Muchas gracias por vuestra confianza.

Álvaro Medina