En la Villa de Onil, Diócesis de Orihuela – Alicante, hay un geriátrico conocido como Caseta Sarrió, en el que todas las semanas se celebra la Eucaristía, el día uno de octubre tuvimos ocasión de acompañar al Señor retor, como le llaman por aquí a los párrocos, a la Residencia y compartir con nuestros mayores ese día especial. Todos sabían que era el día de los mayores y nos estaban esperando en la sala habilitada para la celebración de la Eucaristía.
Uno de los mayores que van al Centro de Día conserva su capacidad para tocar el piano y acompañó la celebración con varias piezas musicales, que el resto cantamos con mucha solemnidad, había felicidad por que era un día muy especial para ellos, pues además del párroco los visitaban una decena de personas que habitualmente no vamos por allí.
Comulgamos todos y el Espíritu revoloteó por allí dándonos a cada uno lo que nos faltaba, Alegría, Esperanza, Emoción contenida o no, Comunión….
Después compartimos unos brazos de gitano que había hecho amorosamente una parroquiana y que estaban riquísimos, con un poquito de mistela, a los mayores de las residencias cualquier actividad diferente les alegra el corazón.
No puedo terminar sin dar gracias a Dios, que nos pone en el camino momentos para crecer en la fe. Poder conmovernos las entrañas ante la debilidad humana, es un signo de que aún hay esperanza.
