SALMOS DE VIDA Y ESPERANZA 138
Solos ante el peligro
Solos ante el peligro…
de un “mundo” tan complejo e injusto,
con un sistema económico
cuya regla de oro es “sálvese quien pueda”,
pero no todos se “salvan”
porque muchas personas están “condenadas” a muerte
y otras muchas a la exclusión social:
más de 20.000 personas mueren diariamente de “hambre”,
el 10% de la población mundial vive en “pobreza extrema”
(con menos de 2,15 euros al día)
y 4,3 millones de españoles están en “exclusión severa”.
-¿Tú eres de los privilegiados que han podido “salvarse”?
Solos ante el peligro…
en medio de la pandemia de “soledad” que nos azota,
tanto o más peligrosa que la Covid-19,
que ya ha contagiado a una buena parte de la población española:
una de cada tres personas mayores confiesa sentirse sola
y tres de cada cuatro jóvenes dice sentir “soledad no deseada”.
Las “relaciones humanas”, con familiares y amigos,
son la vacuna más eficaz contra esta “enfermedad del siglo”
porque las “redes sociales”, en contra de lo que muchos creen,
no son la solución mágica para la “soledad no deseada”.
-¿Tú estás vacunado contra la soledad?
Solos ante el peligro…
que supone la pérdida de “valores humanos”,
manifestada en la crisis de principios éticos y morales
en la que valores como la familia, la honestidad, la solidaridad,
la fraternidad, el bien común, el respeto al diferente
y el cuidado de los mayores y de la naturaleza,
pierden relevancia frente al individualismo,
el “carpe diem”, la competitividad,
la fascinación por la tecnología y la riqueza
y la erosión del sentido de lo sagrado.
Reconozcamos que hay “valores esenciales”
que actualmente están infravalorados.
La pérdida de “valores” lleva a la persona al “vacío existencial”,
y a las instituciones y a la sociedad
al debilitamiento de la “identidad colectiva”
y del compromiso con las causas comunes,
dando vía libre a la “irresponsabilidad” y la “corrupción”.
-¿Cuáles son los “valores” fundamentales en tu vida?
Solos ante el peligro…
ante las “redes sociales” y la “inteligencia artificial”
que han invadido toda la geografía mundial,
¡que nos han invadido a todos!
y, por el mismo precio, nos ofrecen verdades y bulos,
lo bueno y lo malo de las personas y de la sociedad,
dejando a nuestra responsabilidad y a nuestra capacidad
¡más bien “incapacidad”!
distinguir el “grano de la paja”,
en un “mercado” público en el que todo está junto y revuelto,
para poder elegir correcta y responsablemente.
-¿Qué importancia tienen las “redes sociales” en tu vida?
¿Las controlas tú o te dominan ellas a ti?
Solos ante el peligro…
del acoso de los “manipuladores de la conciencia ajena”,
para conseguir sutilmente el control emocional y moral de las personas
en función de sus intereses particulares, sectarios o religiosos,
muchas veces perversos y oscuros.
“La conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario de la persona,
en el que ésta se sienta a solas con Dios,
cuya voz resuena en el reciento más íntimo de aquélla” (LG 16).
En el juicio moral de nuestros actos,
la conciencia tiene “la última palabra”
y dada su trascendencia hay que evitar, a toda costa,
su “manipulación”, que no su “formación” tan necesaria como útil.
-¿Alguien ha pretendido “manipular” tu conciencia?
“En mi angustia llamé al Señor;
Él me escuchó y me dio libertad.
El Señor está conmigo y no tengo miedo.
¿Qué me puede hacer el hombre?” (Sal 118,5)
Julián del Olmo
Domingo, 22 de marzo de 2026

