SOBRE RERUM NOVARUM II

Hay un gran cambio en la sociedad que es pasar de los antiguos medios de artesanos a una revolución industrial, con los empresarios acumulando riqueza y una desenfrenada codicia que es condenada por la Iglesia. (Que es la asuro y la codicia desenfrenada), pues los ricos tienen en su mano la contratación del trabajo el control de las relaciones comerciales, que se hayan sometidas al poder de unos pocos opulentos y adinerados han impuesto poco menos que el yugo de la esclavitud a una muchedumbre de proletarios.

Para solucionar este mal, los socialistas, atizando el odio de los indefensos contra los ricos, tratan de acabar con la propiedad privada, quieren que todos los bienes sean comunes y administrándolos por personas que rigen el municipio o gobiernan la nación y después distribuir por igual las riquezas y el bienestar para todos, así se podría curar el mal presente.

El Papa considera que esta medida no resuelve el problema y que perjudica a las propias clases obreras, es injustas por ejercer violencia contra la legítima propiedad y altera la misión de la República.

Por esta razón, el trabajo que aportan los obreros, es procurar algo para si y algo que pueda ahorrar y así pueda asegurarse más su vida y la de su familia. En esto consiste la propiedad de las cosas tanto en los muebles como en los inmuebles.

Los socialistas empeoran la situación de los obreros en cuanto tratan de transferir los bienes de los particulares a la comunidad; privándoles de su libertad les despojan de la esperanza y facultad de aumentar sus bienes familiares. Además promueven un remedio en contra de la justicia en cuanto que poseer algo en privado es un derecho dado al hombre por naturaleza.

El hombre es anterior al estado y tiene el derecho de velar por su vida y por su cuerpo, la propiedad privada es la más conforme con la naturaleza del hombre, las leyes civiles cuando son justas deducen su vigor de esa misma ley natural, confirman y amparan incluso con la fuerza de este derecho del que hablamos. Y esto esta en linea con  la autoridad de las leyes divinas que prohíben hasta el derecho de lo ajeno. “No desearas la mujer de prójimo, ni la casa, ni el campo, ni la esclava, ni el buey, ni el asno ni nada de lo que fuera suyo”

Los derechos individuales tienen más fuerza cuando se hayan ligados a los deberes, la familia verdadera sociedad, la más antigua tiene unos derechos y unos deberes. En relación al género de vida puede optar por seguir a Jesucristo sobre la virginidad o ligarse con el derecho matrimonial.

La familia como sociedad es anterior a la sociedad civil por lo cual sus derechos y deberes son también anteriores y más naturales.

Rvdo. D. Pascual Millán Arregui