SOBRE RERUM NOVARUM (III)

Los poderes públicos deben ayudar y respetar sus derechos y si no, sería dignos de repulsa. Pensad que la protestar civil penetre en la intimidad de los hogares, eso sería un error grave y pernicioso. Pero si la familia se encuentra en situación de extrema necesidad, es justo que los poderes públicos la socorran, porque cada familia es una parte de la sociedad. Y si dentro del hogar se produce una alteración de los derechos naturales la potestad civil deberá amparar el derecho de cada persona; pero no puede ser absorbida por los poderes públicos.

Los hijos son algo de los padres y se encuentran bajo su protección hasta la mayoría de edad.

Cuando los socialistas quieren anular la autoridad de los padres, obran contra la justicia natural y destruyen la familia que es la sociedad más antigua.

La igualdad que pretenden sería una situación general y miserable de todos los hombres. Debe rechazarse de plano esa fantasía del socialismo de reducir a común la propiedad privada, puesto que atacaría a los que quiere socorre quitando les los derechos naturales de las personas, y perturbando las instituciones del estado.

Se ha de tener como fundamental que el principio de la propiedad privada a de conservarse inviolable.

El Papa firma sin temor a equivocarse, que serán inútiles y vanos los intentos de los hombres si se da de lado a la iglesia, pues se saca del evangelio las enseñanzas para resolver el conflicto o hacerlos más soportables, pues trata de encauzar la vida y las constructores de cada uno con sus preceptos.

La iglesia mejora la situación de los proletarios, con muchas instituciones por ejemplo Caritas, congregaciones religiosas…  (Atendiendo a los más pobres y más necesitados)

La finalidad es mirar por el bien común de la clase obrera, a tal fin debe orientarse las mismas leyes y autoridad del estado.

La condición humana no se puede igualar y hay grandes diferencias, no son iguales los talentos, las habilidades, la salud, ni las fuerzas, ni la estatura; y de estas diferencias brota la diferencia de la fortuna.

Los socialistas pretenden la igualdad de los hombres; pero las leyes naturales indican lo contrario.

El trabajo lleva fatiga y sufrimiento el fin de estas adversidades, no se darán en la tierra, son consecuencias del pecado. Sufrir y padecer es cosa humana y nadie lo puede impedir, si alguno alardea de que pueden lograrlo y prometen a las clases humildes una vida exenta de dolor y de calamidades llena de placeres; esos engañan al pueblo y cometen fraude y acabarán produciendo males mayores que los presentes.

Rvdo. D. Pascual Millán Arregui