PONERLE A OTRO LA PIEL DE TU HIJO

Martin Gelabert es fraile dominico,  profesor de teología de la Facultad de Teología de San Vicente Ferrer de Valencia y regente, desde 1980, de la cátedra de Teología Fundamental y Antropología teológica de la misma.

 

Ahora que los belenes se van a llenar de pastores, cabras y ovejas, voy a contar una historia de pastores, cabras y cabritos. Hay cabras que se quedan sin leche, y no pueden alimentar a su cabrito; también ocurre que un cabrito se muere y la madre, por mucha leche que tenga, se queda sin hijo al que alimentar.

En estos casos los pastores cortan con mucho cuidado la piel del cabrito muerto y con ella cubren a aquel cuya madre se ha quedado sin leche. Y a ese cabrito, con la piel del otro, se lo acercan a la cabra con leche a la que se le ha muerto el hijo para que alimente al que lleva la piel del hijo.

Al principio, la madre no lo reconoce y lo rechaza, pero poco a poco, al oler la piel del hijo que cubre al que necesita alimento, se produce un acercamiento entre los dos y la cabra acoge al que lleva la piel de su hijo.

Al escuchar esta historia, que me contó un aprendiz de pastor, espontáneamente pensé en una historia bíblica. La de la madre de Jacob y Esaú, que viste a su hijo menor con la piel de oveja que el mayor utilizaba para cubrirse, para engañar así al padre prácticamente ciego, logrando que el padre se confunda y bendiga a Jacob, el menor, en lugar de Esaú, el mayor.

Estas historias de animales y de humanos, en las que uno se pone la piel del otro, encierran una profunda lección. A veces invitamos a “ponerse en la piel del otro” para comprender acciones que no nos gustan o con las que estamos en desacuerdo.

Se trata, por un momento, de pensar: ¿qué haría yo si estuviera en su lugar? Pero cuando ese otro al que se nos invita a ponernos en su lugar es ajeno o alejado, la invitación resulta poco efectiva. Y, al tiempo que condenamos la acción que no nos gusta, pensamos que nosotros hubiéramos obrado de otro modo.

Ahora bien, cuando alguien cercano a nosotros, un hijo, una hermana, una persona querida, se encuentra enfrascada en situaciones que hemos condenado (divorcio, pareja de hecho, lesbianismo, drogas), entonces vamos un poco perdidos, sobre todo si nuestro amor era y es auténtico. Puede y suele ocurrir que, tras el primer desconcierto, sigamos amando a esas personas, y les amemos con esa circunstancia desconocida hasta ahora para nosotros.

Esta historia de cabras y cabritos nos invita a modificar el “ponte en la piel del otro”, por el “imagina que este lejano o desconocido que condenas lleva la piel de tu hijo”.

No se trata de justificar lo injustificable, pero sí de no condenar precipitadamente algunas situaciones personales (sobre todo cuando no son actos delictivos, sino realidades humanas con las que uno se encuentra), de comprender que cada persona es un misterio, de dar gracias a Dios por lo que somos y tenemos, y de ayudar a los otros a sobrellevar sus dificultades. De tratar al otro como si fuera tu hijo. O como si fueras tú: “amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Visto en el Blog Nihil Obstat de Martin Gelabert.

 

LA FLOR DE PASCUA, UNA PLANTA DE ORIGEN MEXICANO QUE PONE COLOR A LA NAVIDAD

Con la llegada de la Navidad, poco a poco empezamos a ver el característico color rojo de la flor de Pascua en todas partes. Es tradición que esta flor forme parte de la decoración navideña de nuestros hogares, pero también de muchas oficinas, lugares públicos y empresas.

La historia de la flor de Pascua está ligada a la historia de su país de origen, México, y existen diferentes teorías sobre su origen y significado.

En el siglo XVI, algunos frailes misioneros que se encontraban evangelizando en este país, la utilizaban como adorno floral en Navidad. Al tratarse de una planta que florece en los meses de diciembre y enero, ha servido de decoración en las fiestas navideñas.

En su origen se cultivaba como símbolo de pureza y por sus conocidos beneficios medicinales, además de vincular el color rojo de la poinsettia al color rojo de la sangre y el sufrimiento de los sacrificios, sobre todo allá por el siglo XVI en la cultura azteca. De hecho, para los aztecas esta planta simbolizaba la pureza y la nueva vida de los guerreros caídos en la batalla y se utilizaba para decorar los altares.

 Actualmente en nuestro país se impone su uso ornamental ante la inminente llegada de las celebraciones navideñas.

Aunque su nombre científico es Euphorbia pulcherrima, resulta más conocida como poinsettia, denominación que recibe del botánico Joel Roberts Poinsett, quien la puso de moda como planta de Navidad y la dio a conocer en todo el mundo.

Poinsett fue el primer embajador de los Estados Unidos en México, entre los años 1825 y 1829, y comenzó a regalarla a sus amigos durante las navidades, su época de floración.

La flor de Pascua recibe múltiples nombres en todo el mundo. Además, de poinsettia, también se conoce como estrella federal en Argentina, pascuero, pastora y flor de Nochebuena. En México, su nombre indígena, cuetlaxochitl, significa “flor de pétalos resistentes”, “flor de cuero” o “flor color de fuego”’

Significado de regalar la poinsettia

En España, ya se ha convertido en una costumbre prenavideña regalar una flor de Pascua a nuestros seres queridos. Esta tradición, que se ha extendido en muchas familias, marca el inicio de la Navidad y también es un símbolo de buenos deseos.

Emulando a Poinsett, regalar una flor de Pascua a alguien que quieres significa desearle buena ventura y prosperidad. Amigos y familiares pueden ser los destinatarios de tan colorido y afortunado obsequio.

FRANCISCO: EN NAVIDAD GASTEMOS MENOS, AHORREMOS Y AYUDEMOS UCRANIA QUE SUFRE

El llamamiento del Papa a vivir las fiestas con sobriedad y humildad, haciendo un gesto concreto por la población del país en guerra que «tanto sufre»: «Navidad sí, pero con los ucranianos en el corazón».

Una Navidad bajo la bandera de la sobriedad y la humildad, manteniendo el espíritu festivo y la tradición de los regalos, pero con la población ucraniana este año a oscuras, pasando frío, luchando contra el hambre y la ausencia de atención médica. El Papa Francisco hizo un llamamiento a todos los fieles de cara a las fiestas navideñas, pidiéndoles al final de la audiencia general en el Aula Pablo VI que vivan «la Navidad sí, pero con los ucranianos en el corazón».

«Hay mucho sufrimiento en Ucrania»

Siempre el Pontífice en el Ángelus y en las audiencias previas a la Navidad pide vivir esta fiesta poniendo en el centro su sentido profundo, el nacimiento de Cristo, no disipándola por tanto entre excesos y consumos exagerados. Más aún este año, con una guerra a las puertas, la petición de Francisco se hace insistente y toma la forma de un gesto simbólico, tanto espiritual como material, que muestra la cercanía a una población que sufre.

Renovemos nuestra cercanía al martirizado pueblo ucraniano, perseverando en la oración ferviente por estos hermanos y hermanas nuestros que tanto sufren. Hermanos y hermanas, les digo: hay tanto sufrimiento en Ucrania, tanto, tanto…

Reducir el nivel de compras

El Papa «llama la atención» sobre la próxima Navidad y: «Es bonito celebrar la Navidad y hacer fiestas -dice-, pero bajemos un poco el nivel de las compras navideñas, que así se llaman».

Tengamos una Navidad más humilde, con regalos más humildes, enviemos lo que ahorremos al pueblo ucraniano que lo necesita. Sufren mucho, pasan hambre, sienten el frío. Y muchos mueren porque no hay médicos ni enfermeras a mano.

Un gesto concreto

«No lo olvidemos», exhorta el Papa:

Una Navidad, sí. En paz con el Señor, sí. Pero con los ucranianos en el corazón. Y hagamos por ellos ese gesto concreto.

La iniciativa «Familia a familia» de Cáritas

Con el mismo espíritu de compartir, el Papa, saludando a los fieles polacos en el Aula Pablo VI, recordó la iniciativa de Cáritas: «De familia a familia». Gracias a ella «se presta apoyo a las personas afectadas por conflictos armados y crisis humanitarias en todo el mundo». Este año, la ayuda se destinará también a las familias ucranianas», subrayó Francisco.

Homenaje a los voluntarios italianos

Después, en los saludos en italiano, dirigiendo una calurosa bienvenida a los jóvenes voluntarios, reunidos en Roma para la Jornada Nacional del Servicio Civil, los animó a «ser testigos de bondad, ternura y amor gratuito con todos, especialmente con las personas más frágiles». «Y quiero decir una cosa -añadió el Papa, acompañado por un fuerte aplauso-: he encontrado tres cosas muy bellas en la sociedad y en la Iglesia italiana, una de las cuales es el voluntariado. Tienen un voluntariado fuerte, fuerte: sigan adelante con esta espiritualidad del voluntariado que nos hace seguir adelante unos con otros, también nos une».

Su contribución a una gran misión: apoyarnos para llevar la palabra del Papa a todos los hogares

Visto en Vatican News

EL SANTO DE LA SEMANA: SANTO DOMINGO DE SILOS

(Cañas, 1000 – Silos, 1073) Benedictino español. Pastor y luego eremita, ingresó en el monasterio de San Millán de la Cogolla, del que llegó a ser prior.

 Amenazado por el rey García de Navarra, se refugió en Castilla; allí el rey Fernando I el Magno le confió la dirección de San Sebastián de Silos (1041), que restauró y gobernó como abad hasta su muerte.

Sus restos se veneran en este monasterio, que tomó el nombre de Santo Domingo.

Domingo de Silos fue pastor durante su juventud y posteriormente, tras ser elevado al presbiterado, se retiró a la vida eremítica.

Hacia el año 1030 ingresó en el monasterio benedictino de San Millán de la Cogolla (La Rioja) y, después de desempeñar el cargo de maestro de novicios, el abad Sancho le encomendó la misión de restablecer el priorato de Santa María, cerca de su villa natal de Cañas.

De vuelta a la abadía de San Millán fue nombrado prior, cargo desde el cual se enemistó con García V el de Nájera, rey de Navarra (1035-1054), al negarse a entregarle los tesoros del monasterio que el monarca navarro pretendía con el pretexto de haber sido donados por sus antepasados.

Por este motivo tuvo que abandonar San Millán y expatriarse en Burgos, donde por sus dotes intelectuales y de trabajo se atrajo las simpatías del obispo de Burgos y del rey Fernando I de Castilla, llamado el Magno (1035-1065), que le propuso para restaurar el monasterio de San Sebastián de Silos (Burgos), fundado por Fernán González, con el cargo de abad.

Tras tomar las riendas del mismo en 1041, Domingo levantó la iglesia románica y el claustro, y organizó el scriptorium o sala de copistas, donde se creó una de las más completas y ricas bibliotecas de la España medieval.

Considerado ya en vida como un santo, a su muerte recibió culto como tal; el monasterio que guarda sus restos tomó su advocación, denominándose en lo sucesivo Santo Domingo de Silos.

Su vida y los supuestos milagros que la tradición le atribuyen le merecieron el apelativo de gran taumaturgo del siglo XI; según la tradición, liberó milagrosamente muchos cristianos que se encontraban cautivos en manos de los musulmanes.

El primer poeta castellano de nombre conocido, Gonzalo de Berceo, trazó su biografía en la Vida de Santo Domingo de Silos, escrita en el siglo XIII. Su fiesta se celebra el 20 de diciembre.

Cómo citar este artículo:

Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Santo Domingo de Silos». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/d/domingo_de_silos.htm [fecha de acceso: 17 de diciembre de 2022].

La Misa de los Gozos: Antiquísima tradición musical previa a la Navidad

Desde el día 15 al 23 de diciembre, alrededor de las 7 de la mañana  en la zona de Murcia, Granada y Almería se celebran las misas de los Gozos.  Son misas cantadas que se crearon en el s. XVII y que se han mantenido hasta la fecha sin interrupción.

Son nueve días, cada uno por uno de los nueve meses de gestación previos al nacimiento del Niño Jesús en los que las cuadrillas en Granada y los Auroros en Murcia  cantan unas coplas que en origen servían para explicar a los fieles, en lengua romance, los distintos pasos que componían la misa, por aquel entonces en Latín.

La Misa en Latín suponía un handicap para los devotos, de ahí que el clero se aproveche de este grupo de músicos (creyentes todos, pero cada uno a su manera), que saben explicar lo que el Sacerdote va haciendo a lo largo de la celebración: la división de la Sagrada Hostia, la Comunión, etc.

En el siglo XVI y principios del XVII la Iglesia tomó el control de las manifestaciones musicales, ritmos y melodías tradicionales, tanto religiosas como profanas para aprovecharlas, adaptarlas e integrarlas en su liturgia.

Además, la Iglesia se dio cuenta de que, gracias a la Cuadrilla, que ameniza la misa, el pueblo muestra más fervor que de costumbre, lo cual aumenta si lo que se canta tiene que ver con los difuntos, tema o materia en el que todos se comportan con muchas devoción.

Historia

Estos territorios pertenecieron al último reducto del Reino Nazarí de Granada. Cuando este cae, los Reyes Católicos permiten que sigan en sus tierras los moriscos, que así lo hacen, pero en un ambiente cada vez más hostil. Un siglo después de la caída de Granada estalla la revuelta de los moriscos, que fue reprimida a sangre y fuego por Felipe II y Don Juan de Austria.

La expulsión de los moriscos en 1.591 impulsó una repoblación de sus territorios, y si las Alpujarras fueron repobladas con gallegos, los Vélez y Baza lo fueron con murcianos, levantinos y manchegos… que trajeron sus costumbres.

Entre ellas, las Cuadrillas de ánimas y un folclore ahora netamente andaluz: jotas y seguidillas que se fusionaron con las músicas de raíz morisca que pervivieron en estos pueblos (entre sus pobladores cristianos o conversos que durante siglos habían convivido con la cultura andalusí y luego morisca).

A estos palos se fueron añadiendo durante el s. XVIII otros de origen castellano o andaluz como los fandangos o las malagueñas, en sus versiones más arcaicas, anteriores a la mezcla con los aires árabes y gitanos que han conformado el flamenco.

Las Cuadrillas

La Cuadrilla es expresión musical de la antigua Cofradía o Hermandad de Ánimas, que surgieron con fuerza a raíz del Concilio de Trento y su confirmación del Purgatorio, ese lugar en el que penaban las almas de quienes habían muerto con algún pecado a sus espaldas hasta que el mismo era limpiado a base de misas, oraciones, limosnas y ofrendas.

La creencia en estas «almas en pena» y en la necesidad de salvarlas impulsa estas Cofradías y Hermandades, especialmente en el entorno de Lorca (Murcia). Se extiende a los territorios vecinos, y posiblemente a las comarcas andaluzas de Baza y Los Vélez con especial intensidad, no por contagio sino por inmigración, como se ha visto.

En unas tierras poco pobladas y en las que abundan las aldeas y cortijadas dispersas, las cuadrillas de jornaleros, pastores y campesinos se juntarían al acabar sus jornadas y emplearían la música como vehículo para relacionarse con las poblaciones de su entorno.

Entre el Día de los Santos y el de la Candelaria (esto es, los meses de Noviembre, Diciembre y Enero) las cuadrillas pedían por cortijos, aldeas y pueblos para la salvación de las ánimas.

Al llegar a una casa se preguntaba «Ánimas benditas, ¿se canta o se reza?». Si en la casa se guardaba luto por una defunción reciente, se rezaba y se pedía limosna. En caso contrario, se cantaban coplas y los anfitriones (para los que una visita sería una ocasión especial) entregaban un aguinaldo en dinero o especie (las cuadrillas llevaban un burro para cargar con gallinas, conejos, palomas…) que luego entregaban a la iglesia local para que ésta diera misas y pidiera por esas almas del Purgatorio.

ENSAYO SOLIDARIO

Juan Pedro Rivero González es Delegado de Cáritas diocesana de Tenerife

Quiero aprovechar este encuentro semanal en este medio de comunicación para subrayar uno de tantos gestos solidarios a los que estas fechas previas a la Navidad se prestan tanto. Me refiero al gesto que los costaleros de varias cofradías y hermandades de San Cristóbal de La Laguna y La Cuesta tienen previsto realizar el próximo sábado 17 de diciembre por las calles del casco histórico de la ciudad de Aguere.

Para ellos, la imagen de María o de Jesús tiene una importancia especial. Custodian su culto con dedicación y esmero. Pero son, también, conocedores de que “(…) lo que hacen con uno de estos hermanos más débiles, conmigo lo hacen” (Mt 25). Por eso, en esta ocasión, sobre el paso que cargan sobre los hombros estarán, no las imágenes de sus titulares, sino los hermanos que tienen necesidades; y cargarán los alimentos imperecederos con la misma devoción que cargan las otras imágenes. Cambian el peso de la madera por el peso de una acción caritativa y social. Cargan al mismo, de distinta manera.

Esto queda iluminado por el fogonazo de luz que brota de Belén. Aquel bebé, envuelto en pañales y que su mamá colocó en un pesebre, pobre y maloliente, es la causa de este gesto de amor al prójimo. No solucionarán todos los problemas, está claro; pero hacer algo, emprender lo posible, aunque no todo quede resuelto, es vivir en clave de gratuidad y esperanza. Hay distintas formas de realización de la espiritualidad; esta es también una forma adecuada que quiero felicitar.

En la mesa de la cena de Navidad no nos podemos contentar con estar nosotros solos, los nuestros, a lo que nos unen vínculos de sangre o afecto. Mesas grandes deben existir, en las que quepan los que están y los que deberían estar sentados a alguna mesa esa noche y todas las noches del año. Una mesa que difumine la soledad y haga posible nuevos vínculos, entrelazados por un amor que viene del Cielo. Estoy seguro que en este ensayo solidario el Cristo Resucitado de Santo Domingo de Guzmán estará sonriendo y feliz de ver que han cambiado su peso por el peso de ayuda solidaria. Estoy seguro. Estoy seguro que Nuestra Señora de los Dolores en la Cuesta sonreirá como buena Madre al ver a sus costaleros cargar el peso que alivia y ayuda a tantos hijos suyos.

No quiero que esto se convierta en un discurso de romanticismo altruista, sino una proclamación de fe verdadera en Cristo que, con su venida, aquella primera Navidad, ha cambiado el rumbo de la historia transformando la oscuridad del egoísmo en claridad meridiana de gratuidad y afecto mutuo.

Permíteme una propuesta navideña. Propongámonos hacerle un regalo al Niño que nace la noche santa del 24 de diciembre. Al menos el regalo de una pregunta: ¿Qué puedo hacer por los demás? No importa que no sea mucho. La cantidad es una categoría que existe al otro lado de lo humano. La calidad de un pequeño gesto es todo, cuando se trata de seres humanos, de personas. ¿Qué puedes hacer por los demás? ¿Tienes tiempo para compartirlo con otros? ¿Cómo anda tu solidaridad? ¿Qué salud tiene tu amor fraterno?

Preguntas como estas cambian la historia.

Muchas gracias a los cofrades y hermanos, a todos los costaleros de las parroquias de San Cristóbal de La Laguna. Será un gran gesto.

Leído en Canarias diario.com

NOTICIAS DEL MOVIMIENTO

Acompañados por D. Juan Iniesta, Vicario Episcopal de la zona Sierra y párroco de Peñas  de San Pedro, ha tenido lugar el pasado día 5 de diciembre  el  Encuentro de Adviento de Vida Ascendente en la Diócesis de Albacete, se reunieron una veintena de personas  en las instalaciones del Obispado.

 

 

Tambien el grupo de Villadompardo en la Diócesis de  Jaen nos comunicaba  su participacion en el Quinario a la Inmaculada, nos produce mucha alegria tener noticias de las actividades de los grupos, ¡¡estamos en marcha!!

UN CORTO DE 20 MINUTOS, UNA PARROQUIA QUE SE QUEDABA SIN NAVIDAD… Y PREMIADO EN PAÍSES MUSULMANES

Con el Adviento, se acaba de estrenar online el corto navideño (de 20 minutos) titulado La Historia 253536, del director de cine Óscar Parra de Carrizosa, conocido por dirigir Bajo un manto de estrellas, la historia de los mártires de Almagro.

La Historia 253536 habla de un sacerdote que se hace muchas preguntas y tiene dudas, y de una parroquia de pueblo donde se anuncia, con tristeza, que no habrá misa del Gallo esa noche de Navidad.

«Basándome en un hecho real, he escrito este cortometraje que nos habla de muchas cosas, pero principalmente de la redención. Los relatos de redención siempre me han apasionado. Realmente creo en su poder catártico y liberador. Y tengo la convicción de que todos tenemos derecho a equivocarnos, a tener dudas y a emerger de nuestras propias cenizas», explica el director.

La historia está basada, asegura, «en un impactante hecho real». «Es una hermosa historia de redención. Un relato que sobrevuela sobre una idea fundamental: Dios no abandona a nadie. Y esa es la sensación que me encantaría dejar en el espectador. Que, pase lo que pase, Él está ahí. A la espera. Porque sigue creyendo en ti», añade.

Un corto premiado en países musulmanes

Recientemente, el corto ganó el premio del Festival de Cine Internacional de los Pueblos Imouzzer Kandar, en Marruecos. Óscar Parra lo celebra, como un signo de una historia de fe que traspasa fronteras, aunque comenta que «como detalle, en realidad triste, el premio se entregó en lo que fue la antigua iglesia de Nuestra Señora de la Alegría en Imouzzer Kandar, hoy reconvertido por Marruecos en centro cultural». Recogió el premio el actor Luis Fernández de Eribe, que interpreta a un importante monseñor en la historia.

El corto también ganó el Diploma Especial a mejor cortometraje en la V Edición del Festival Ouled Teima du film International (FOTFI), en Marruecos, y competirá en la final del The Digital Gate International Film Festival de Argelia, el Festival benguerir de Cinema «Le Cinémaet les valeurs humaines universelles» y el Festival de Cine Internacional de Omán. Y ha ganado otro premio en Jordania. Es, por lo tanto, una historia de fe que logra abrirse espacios insospechados.

«Es un corto tremendamente católico, lo cual me parece tremendo. Estoy muy contento y sorprendido por el hecho de que países con un 97% de musulmanes hayan seleccionado y premiado La Historia 253536», comenta el director.

«Rodar en un recinto sagrado siempre me aporta. Yo soy creyente, católico para más señas. Y estar en un templo rodando una historia navideña es el súmmum para mí. Sí, antes del rodaje se retiró al Santísimo, pero aun así, podía sentir la presencia del Señor entre nosotros. Casi me parecía verle ahí, sentado en un banco de la iglesia, sonriendo, atento al rodaje. Feliz. Si a esto le añado que he rodado en la misma iglesia en que fui bautizado hace ya muchas décadas, la emoción es inevitable. Mi querida iglesia de San Braulio, en el madrileño barrio de Aluche», detalla el cineasta.

Desde el año 2018, este director se siente impulsado a rodar un cuento de Navidad cada año. «Francamente, es que me encanta la Navidad. Me hace feliz. Reafirma mi fe y, además, he visto que ayuda a evangelizar, ¡que es una obligación que tiene todo creyente!»

Os dejamos el enlace al corto

https://www.youtube.com/watch?v=bCDN-9x8IkQ&feature=emb_rel_end

LAS ANTIFONAS DE LA «O»

Todos los días se rezan las vísperas, el rezo litúrgico de la tarde, que siempre incluyen el recitado del Magníficat de la Virgen María, su cántico de alabanza a Dios proclamado durante la visita a su prima Santa Isabel. Este cántico de María se introduce y concluye con una antífona, una oración breve.

Del  17 al 24 de diciembre se celebran las Ferias Mayores de Adviento estos 8 días previos a la solemnidad de Navidad la liturgia se orienta a preparar con mayor énfasis la conmemoración del nacimiento del Redentor.

En los primeros 7 días de este período, las antífonas que introducen el Magníficat tienen categoría y características especiales. Son las llamadas “antífonas mayores” o “antífonas de la O”. Se llaman de la O porque todas empiezan con la exclamación “Oh”, dando origen este hecho a la advocación de Santa María de la O.

Estas antífonas mayores son 7 y se proclaman del 17 al 23 de diciembre. Aunque fueron compuestas hacia los siglos VII y VIII, ya encontramos referencias a ellas en Boecio (siglos V y VI). Podemos así decir, que las antífonas de Adviento han sido parte de la tradición litúrgica desde los primeros tiempos de la Iglesia.

Todas ellas cantan a Cristo, el esperado por todos los pueblos, y muestran las ansias con que la Iglesia anhela su venida. Son un compendio de la cristología más antigua de la Iglesia y expresan el deseo de salvación de toda la humidad a lo largo del tiempo.

Estas breves oraciones dirigidas a Cristo condensan el espíritu del Adviento y la Navidad. La admiración de la Iglesia antes el misterio de un Dios hecho hombre, se expresa en la exclamación “Oh”. Nos muestran la compresión cada vez más profunda del misterio de Cristo y la súplica urgente por su venida: ven Señor.

Como decíamos, cada antífona empieza con la exclamación Oh, seguida de un título mesiánico tomado del Antiguo Testamento pero interpretado a la luz del Nuevo Testamento. Los títulos son:

O Sapientia (Sabiduría),  O Adonai (Señor Poderoso), O Radix (Raíz), O Clavis (Llave), O Oriens (Sol-Amanecer), O Rex (Rey), O Emmanuel (Dios con nosotros).Antífonas y el Magnificat

Es una aclamación a Jesús el Mesías, reconociendo todo lo que representa para nosotros y que termina siempre con la súplica: Ven Señor y no tardes más.

Estas antífonas se proclaman también en el cántico del aleluya de las misas de estos días.

Comenzando con la exclamación “Oh”, expresamos un asombro repetido siete veces que nos van preparando para la celebración del nacimiento de Jesús.

El día 17, la primera de ellas evoca al hombre perdido que pide a Dios encontrar el camino: “Oh Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín y ordenándolo todo con firmeza y suavidad, ven y muéstranos el camino de la salvación.”

El día 18, la antífona identifica a Jesús que esperamos como el Dios eterno que libró a Israel de Egipto. “Oh Adonai, Pastor de la Casa de Israel, que te apareciste a Moisés en la Zarza ardiente y en el Sinaí le diste tu ley, ven a librarnos con el poder de tu brazo.”

El día 19, se recuerda el tronco de Jesé, padre del rey David que florece en Jesús, esperanza de la humanidad: “Oh Raíz del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ante quien los reyes enmudecen y cuyo auxilio imploran las naciones, ven a librarnos no tardes más.”

El día 20, se contemplan la llave y el cetro, que evocan el poder de Dios que nos libera de nuestras esclavitudes y del poder de la muerte: “Oh llave de David y Cetro de la Casa de Israel, que abres y nadie puede cerrar, cierras y nadie puede abrir, ven y libra a los cautivos que viven en tinieblas y en sombras de muerte.”

El día 21 pedimos la luz que llegará a nosotros con el nacimiento y la presencia de Jesús entre nosotros: “Oh Sol (Amanecer) que naces de lo alto, resplandor de luz eterna, Sol de justicia ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.”

El día 22 el hombre formado del barro por Dios suplica a su hacedor la salvación: “Oh rey de las naciones y deseado de los pueblos, piedra angular de la Iglesia, que haces en dos pueblos uno solo, ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra.”

El día 23 la humanidad suplica el encuentro con aquel que se define como Enmanuel (Dios con nosotros) y por el cual nos llega la salvación: “Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ven a salvarnos, Señor Dios nuestro”.

Los monjes benedictinos que entonaban en vísperas estas oraciones cantadas disponían las antífonas con un propósito definido. Si se lee cada título mesiánico en latín y se toma la primera letra, en orden inverso, es decir -Emmanuel, Rex, Oriens, Clavis, Radix, Adonai, Sapientia- tenemos el acróstico EROCRAS, que significa “mañana vendré”.

Así Jesús, para cuya venida nos hemos ido preparando los cristianos durante todo el Adviento y a quien nos hemos ido dirigiendo con estos 7 títulos mesiánicos contesta a nuestras súplicas y cumple su promesa: “mañana vendré”.

De este modo, estas antífonas, las Antífonas de la O, no solo infunden intensidad al tiempo de espera y expectación que es el Adviento, sino que nos conducen hacia su alegre fin.

Un año de “en camino”.

En octubre de 2021 iniciábamos la aventura de asomarnos al mundo de la Radio para poner en marcha el programa «éramos tan jóvenes», que nos permitía dar el primer paso en el camino de  acercar la vida de nuestro Movimiento a cada vez más personas que forman parte de ese ambiguo colectivo que denominamos «los mayores». No podemos dejar de dar gracias a Dios porque Luis Manuel de Prada, director de Radio María, pensase en este pobre cura para dirigir un programa de radio relacionado con la Pastoral de las Personas Mayores. A trancas y barrancas y gracias a un equipo humano del que me siento muy orgulloso, ya tenemos grabado nuestro programa número 32.

Dos meses después, tras constatar que los medios de comunicación en papel están siendo arrinconados por los medios digitales, arrancábamos la andadura de este sencillo medio de difusión que es «en camino». Parece que estamos empezando y ya hace un año que aparecía el primer número del nuestro boletín. Os hemos contado la vida de casi 50 santos. Hemos enlazado más de 150 comentarios a los evangelios dominicales y festivos. Hemos tenido la oportunidad de dar a conocer unas 300 noticias relacionadas con el mundo de la ancianidad… y, aun así, estamos empezando.

Porque vivir es estar permanentemente comenzando. Evangelizar es estar permanentemente buscando caminos para seguir haciendo presente a Jesucristo que parece cada vez más distante del Dios y menos interesado por responder a las grandes preguntas que sólo encuentran eco en los grandes silencios del corazón del ser humano.

En este tiempo en que nos preparamos para recibir al Emmanuel, podemos redescubrir la importancia de la palabra, de la comunicación. Estamos en la era de las comunicaciones, de las redes sociales, de la “aldea global”; parece que nunca como ahora personas que se encuentran a mucha distancia, pueden sentir la cercanía de sus seres queridos sencillamente presionando la pantalla de su smartphone… Pero nunca como ahora el ser humano ha estado tan solo, tan aislado, tan inmerso en un mundo virtual que le saca de la verdad del mundo afectivo, del abrazo a los seres queridos, de las sonrisas reales que tenemos a nuestro alrededor.

Nuestro boletín pretende ser un antídoto del virus de la soledad, una oportunidad para sentirnos unidos y en comunión, haciendo familia con los que comparten con nosotros edad y esperanzas. Hacernos mayores no supone prescindir de nuestro mundo de relaciones; al contrario. La edad de la ancianidad es la edad de las oportunidades para compartir ilusiones, sueños y proyectos; es la época de hacer nuevos amigos, de entablar nuevas conversaciones, de aportar nuestra experiencia, nuestra sabiduría y nuestra pericia en las cosas que realmente importan.

Ayudadnos a que este medio sea útil, mandándonos vuestras sugerencias, vuestros testimonios, las cosas que pasan a los mayores que tenéis cerca y todo aquello que os ayude a sentir que somos familia.

Gracias por vuestra paciencia. Ahora el niño cumple un año, echa los dientes y da sus primeros pasos. Sigamos todos juntos haciéndolo crecer y compartiendo esos pasos “en camino”…

José Ignacio Figueroa, Consiliario Nacional