SALMOS DE VIDA Y ESPERANZA

Prioridades….

  

Prioridades…

que son muchas y de muchas clases

las que todos tenemos,

aunque unos más que otros.

Prioridades nacionales, territoriales, ideológicas, políticas,

económicas, religiosas, étnicas, familiares, culturales, lingüísticas…

Prioridades que delatan los valores,

las motivaciones y los intereses

que hay delante y detrás de cada una de ellas

y de sus adeptos,

porque “por sus prioridades los conoceréis”.

-Dime cuáles son tus prioridades y te diré quién eres.

Prioridades…

que ponen en entredicho

la tan pregonada “igualdad”

de derechos, libertades y oportunidades

de todas las personas,

sin distinción de raza, color, origen, idioma,

sexo, religión y condición social,

porque una cosa es decirlo

y otra reconocerlo y cumplirlo.

Según Amnistía Internacional

en 150 países se violan los derechos humanos.

-¿En tu entorno también hay “desigualdades”?

¿Quiénes son los “desiguales”, según tú?

Prioridades…

como la “prioridad nacional”

construida sobre la base de bulos y mentiras,

referidas a los emigrantes en general

y a los musulmanes en particular,

a quienes por aporofobia e islamofobia

algunas personas, grupos y partidos políticos

acusan de “invasores”, de “arruinar a la Seguridad Social”,

de “quitar puestos de trabajo a los españoles”

y de querer “islamizar a un país católico”;

son los falsos argumentos que esgrimen

para prohibir la entrada de emigrantes al país

y deportar a los que ya entraron

y llevan años trabajando para nosotros.

-¿Qué piensas tú de la llamada “prioridad nacional”?

Prioridades…

que también se dan en nuestro entorno más próximo

con argumentos y leyes discriminatorias

por razón de “territorio” y “privilegios ancestrales”,

como el acceso al empleo público

y el reparto, proporcional y equitativo, de los recursos.

Revisemos nuestras prioridades territoriales, familiares y personales,

no sea que estemos cayendo en las mismas contradicciones

que criticamos en los demás.

-¿Qué prioridades de otros te afectan, directa o indirectamente,

y qué prioridades tuyas afectan a otros?

Prioridades…

como “la opción preferencial por los pobres”

que, siguiendo el ejemplo de Jesús,

propone la Iglesia católica;

opción que prioriza el amor, la justicia, la ética y la moral

con los más vulnerables, marginados y necesitados de la sociedad.

Jesús dijo:

“Los que ahora son los últimos, serán los primeros;

y los que ahora son los primeros, serán los últimos” (Mt 20,16).

“Cada cristiano y cada comunidad están llamados

a escuchar el clamor del pobre y a socorrerlo

y a ser instrumentos de Dios para su liberación y promoción” (EG 187).

-¿Cómo valoras tú la “opción preferencial por los pobres”

que propone la Iglesia?

“Pon tu vida en manos del Señor;

confía en Él y Él vendrá en tu ayuda

y hará brillar tu rectitud y tu justicia

como brilla el sol de medio día” (Sal 37,5).

Julián del Olmo

Domingo, 10 de mayo de 2026

EL SANTO DE LA SEMANA: SAN CRISTOBAL MAGALLANES Y COMPAÑEROS MARTIRES

Cada 21 de mayo la Iglesia Católica celebra a San Cristóbal Magallanes y compañeros mártires. El P. Cristóbal, como muchos otros valientes católicos mexicanos, ofrendó su vida por amor a Cristo y su Iglesia durante los oscuros años de la ‘Ley de tolerancia de Cultos’ en México, promulgada por el presidente Plutarco Elías Calles (1877-1945).

Dicha ley tenía como finalidad restringir y diezmar el culto católico en el país, lo que desató una cruel persecución organizada desde el Estado. Por ese motivo muchos católicos terminaron empuñando las armas en defensa de sus vidas, sus derechos y su fe. A este conflicto se le conoce como la “Guerra Cristera”.

Dios no quiere la guerra

“Soy y muero inocente; perdono de corazón a los autores de mi muerte y pido a Dios que mi sangre sirva para la paz de los mexicanos desunidos”; estas fueron las últimas palabras de San Cristóbal Magallanes, pronunciadas frente a sus verdugos momentos antes de su ejecución. El Padre Cristóbal sabía bien que su patria se desangraba a causa del odio y por eso quiso morir haciendo un llamado a la paz. La participación ejemplar de este santo en defensa de la fe católica y la libertad religiosa está parcialmente recogida en la película “Cristiada” (2012).

Cristóbal Magallanes Jara nació en 1869, en Totatiche, Jalisco (México), en el seno de una familia muy humilde. Trabajó en el campo hasta que cumplió 19 años para ingresar después al seminario de Guadalajara. Allí se distinguió por su honradez, piedad y dedicación. Fue ordenado sacerdote en 1899.

El P. Cristóbal se desempeñó como capellán y subdirector de la Escuela de Artes y Oficios de Guadalajara. Organizó centros catequéticos y escuelas en las rancherías, y construyó un orfanato. Fue nombrado párroco de Totatiche, su tierra natal, cargo que desempeñó por 17 años, hasta el día de su muerte.

En la hora crucial

El 21 de mayo de 1927, San Cristóbal Magallanes se dirigía a celebrar una fiesta religiosa en honor a Santa Rita en uno de los ranchos de los alrededores de su parroquia, cuando se produjo una balacera entre ‘cristeros’ (grupo de católicos alzados en armas) y las fuerzas del gobierno. El sacerdote fue arrestado y conducido a la prisión de Totatiche, donde fue recluido junto a su vicario, el P. Caloca.

Horas más tarde, los dos fueron trasladados al palacio municipal de Colotlán, Jalisco, y acusados de conspirar contra el gobierno. Esto no fue sino un pretexto para deshacerse de ellos puesto que no había prueba alguna de que los sacerdotes estuvieran involucrados en conspiración alguna. Se decidió entonces que ambos hombres fueran ejecutados simplemente por ser sacerdotes. Cuatro días después de su detención, el 25 de mayo, el P. Magallanes y el P. Caloca fueron sacados al patio para ser fusilados. El P. Cristóbal al ver a su compañero presa del miedo, le dijo: “Tranquilízate hijo, solo un momento y estaremos en el cielo”.

Después de darse la absolución el uno al otro, se colocaron de frente y cayeron abatidos por el fuego del pelotón de fusilamiento. El P. Caloca llegó a gritar: “Por Dios vivimos y por Él morimos”.

México, tierra de mártires

El Papa San Juan Pablo II canonizó a ambos sacerdotes, el 21 de mayo del año 2000, junto a otros 23 mártires, entre ellos tres laicos. He aquí la lista de quienes entregaron la vida por su fe:

Román Adame Rosales, Sacerdote

Rodrigo Aguilar Aleman, Sacerdote

Julio Alvarez Mendoza, Sacerdote

Luis Batis Sainz, Sacerdote

Mateo Correa Magallanes, Sacerdote

Atilano Cruz Alvarado, Sacerdote

Miguel De La Mora De La Mora, Sacerdote

Pedro Esqueda Ramirez, Sacerdote

Margarito Flores Garcia, Sacerdote

Jose Isabel Flores Varela, Sacerdote

David Galvan Bermudez, Sacerdote

Salvador Lara Puente, Laico

Pedro de Jesús Maldonado Lucero, Sacerdote

Jesus Mendez Montoya, Sacerdote

Manuel Morales, Laico

Justino Orona Madrigal, Sacerdote

Sabas Reyes Salazar, Sacerdote

Jose Maria Robles Hurtado, Sacerdote

David Roldan Lara, Laico

Toribio Romo Gonzalez, Sacerdote

Jenaro Sanchez Delgadillo, Sacerdote

David Uribe Velasco, Sacerdote

Tranquilino Ubiarco Robles, Sacerdote

MUSICA SACRA: “OH IGNIS SPIRITUS PARACLITI” DE HILDEGARDA DE BINGEN

La música ocupó un lugar distintivo en la vida, la obra y el pensamiento de Hildegard Von Bingen, autora polifacética medieval que escribió numerosos tratados y magníficas composiciones.

Hildegard otorgaba a la música —y al canto de alabanzas en particular— una función activa en la historia de la humanidad, afirmando que cantar es una práctica mediadora por la que el ser humano hace presente a la divinidad, y al mismo tiempo renueva su propia condición edénica.

El alma es “sinfónica”, dice Hildegard, y el canto que el ser humano entona con el alma es un eco de la armonía celeste.

Así, Hildegard considera que la música es capaz de una transformación personal, y también colectiva, ya que entiende la práctica musical como una forma de cohesión social, en un momento histórico que no en vano es recordado como la época de las cruzadas.

Compositora “inspirada”

Hildegard Von Bingen (1098-1179) nació en Bermersheim, en la región alemana de Renania-Palatinado, y procedía de una familia aristocrática.

Siendo niña ingresó como oblata en el monasterio de Disibodenberg, en el que fue discípula de Jutta de Spanheim, una reclusa seis años mayor que ella a la que sucedería en 1136 como magistra del cenobio femenino.

Según se narra en la Vida de santa Hildegard escrita por Teodorico de Echternach tras la muerte de Hildegard, Jutta “le instruyó en el salterio decacorde y le enseñó a gozar de los salmos de David”.

Sin embargo, en un pasaje autobiográfico incluido en la Vida Hildegard afirma que componía cantos y melodías para alabar a Dios y a los santos sin haber recibido nunca una formación específica, y que los interpretaba pese a no haber estudiado la notación musical neumática ni el canto.

Del mismo modo que decía escribir sus obras en latín sin tener conocimientos de gramática latina, asimismo afirmaba componer música sin conocer los elementos esenciales del lenguaje musical.

No obstante, escribió y se hizo entender; compuso y se hizo escuchar.

Testimonio de su actividad musical —que debió contar con un importante componente autodidacta— son el drama moralizante Ordo Virtutum y las canciones de la Sinfonía de la armonía de las revelaciones celestiales, ambos con letra y música de Hildegard Von Bingen, la compositora de autoría conocida más prolífica de la Edad Media.

Su autoría comprende un amplio corpus, que incluye una trilogía visionaria (formada por las obras Scivias, Libro de los méritos de la vida y Libro de las obras divinas), escritos médico-naturalistas, un extenso epistolario, una Lingua ignota, así como las mencionadas composiciones musicales.

Su actividad como escritora empezó a la edad de 42 años, un momento fundamental de su vida que refiere en un fragmento de su primera obra, Scivias.

Allí relata que la “voz del cielo” le ordenó “decir y escribir” lo que “veía y escuchaba”.

Y agrega: “Mas las visiones que contemplé, nunca las percibí ni durante el sueño, ni en el reposo, ni en el delirio. Ni con los ojos de mi cuerpo, ni con los del hombre exterior, ni en lugares apartados. Sino que las he recibido despierta, absorta con la mente pura, con los ojos y oídos del hombre interior, en espacios abiertos, según quiso la voluntad de Dios”.

Al equiparar el sentido de la vista y del oído, Hildegard se distancia de la tradición filosófica que solía otorgar a la vista un lugar principal y exclusivo, asociado con la teoría entendida como contemplación.

Ambos sentidos, vista y oído, tienen una relevancia compartida en su experiencia místico-cognoscitiva de aprehensión de la “verdad revelada”.

Esa “inspiración divina”, que Hildegard afirma percibir mediante la vista y el oído del alma, le permitió hablar con voz propia en una época —como tantas otras ha habido— en la que las mujeres debieron encontrar estrategias discursivas para poder, tras afrontar no pocas dificultades, transmitir su saber.

Tal fue su fama de profetisa que el emperador Federico Barbarroja, tras una entrevista, le concedió un edicto de protección imperial a perpetuidad al monasterio de Rupertsberg.

Hoy es considerada Santa para la Iglesia Católica.

O ignis Spiritus paracliti

Secuencia para el Espíritu Santo (D 158, R 473r)

by Hildegard of Bingen

1a. O ignis Spiritus paracliti,

vita vite omnis creature,

sanctus es vivificando formas.

1b. Sanctus es ungendo periculose

fractos, sanctus es tergendo

fetida vulnera.

2a. O spiraculum sanctitatis,

o ignis caritatis,

o dulcis gustus in pectoribus

et infusio cordium in bono odore virtutum.

2b. O fons purissime,

in quo consideratur

quod Deus alienos

colligit et perditos requirit.

3a. O lorica vite et spes compaginis

membrorum omnium

et o cingulum honestatis: salva beatos.

3b. Custodi eos qui carcerati sunt ab inimico,

et solve ligatos

quos divina vis salvare vult.

4a. O iter fortissimum, quod penetravit

omnia in altissimis et in terrenis

et in omnibus abyssis,

tu omnes componis et colligis.

4b. De te nubes fluunt, ether volat,

lapides humorem habent,

aque rivulos educunt,

et terra viriditatem sudat.

5a. Tu etiam semper educis doctos

per inspirationem Sapientie

letificatos.

5b. Unde laus tibi sit, qui es sonus laudis

et gaudium vite, spes et honor fortissimus,

dans premia lucis.

Y su traducción al castellano

1a. ¡Oh fuego del Espíritu del Paráclito,

vida de todas las criaturas,

eres santo al dar vida a las formas!

1b. Eres santo al ungir a los peligrosamente

quebrantados, eres santo al enjugar las

heridas impuras.

2a. ¡Oh aliento de santidad,

oh fuego de caridad,

oh dulce aroma en los pechos,

e infusión de los corazones

con el buen olor de las virtudes!

2b. ¡Oh fuente purísima,

en la que se considera que

Dios reúne a los extraños

y busca a los perdidos!

3a. ¡Oh coraza de vida

y esperanza de la unión de todos los miembros,

y oh cinturón de honestidad: salva a los bienaventurados!

3b. Protege a los prisioneros del enemigo,

y libera a los cautivos,

a quienes el poder divino desea salvar.

4a. ¡Oh, camino poderosísimo, que penetraste

todas las cosas en lo más alto y en lo terrenal,

y en todos los abismos,

tú las compones y las reúnes todas!

4b. De ti fluyen las nubes, vuela el éter,

las piedras tienen humedad,

y de ella brotan arroyos,

y la tierra exhala verdor.

5a. Tú también siempre traes a los sabios,

que se alegran con la inspiración de la Sabiduría.

5b. Por tanto, alabanza sea para ti, que eres el sonido de la alabanza,

y la alegría de la vida, la esperanza y el honor más poderosos,

que otorgas las recompensas de la luz.

Pincha en el enlace para escuchar la pieza

https://www.youtube.com/watch?v=pRCRQcgbWtA&list=RDpRCRQcgbWtA&start_radio=1

ARTE QUE CONSUELA: MUSEOS VATICANOS; VIRGEN CON EL NIÑO Y LOS SANTOS DOMINGO Y CATALINA DE ALEJANDRIA DE FRA ANGELICO

La belleza crea comunión, involucra en la misma mirada a personas distantes, conecta el pasado, el presente y el futuro. El Papa Francisco lo ha recordado en más de una ocasión. La universalidad de la Buena Nueva siempre ha sido traducida por la Iglesia en el lenguaje del arte. A partir de estas premisas, en un momento histórico dramático, caracterizado por la incertidumbre y el aislamiento, presentamos esta iniciativa realizada por los Museos Vaticanos y Vatican News: las obras maestras de las colecciones del Vaticano comentadas por los Papas.

Es  la primera obra que elige Barbara Jatta, directora de los museos Vaticanos, tiene veinticuatro centímetros de alto por dieciocho de ancho. Es tan pequeña que casi pasa desapercibida en la inmensidad de las obras conservadas en los Museos Vaticanos, unas ciento cincuenta mil piezas repartidas en un itinerario expositivo de más de siete kilómetros. Se encuentra en la Pinacoteca de los Museos Vaticanos, en una de las salas del siglo XV. Son la Virgen y el Niño entre Santo Domingo y Santa Catalina de Alejandría. Se le atribuye a Fra Angélico y data de 1435.

Fue una de las obras por las que más devoción sintió Juan Pablo II, tanto que recientemente la enviamos a Varsovia para una exposición con motivo del centenario de su nacimiento y fue elegida como portada del catálogo. Este cuadro es uno de mis favoritos de todo el Museo”.

 “Virgen Clemente, Madre de la humanidad, dirige tu mirada a los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, a los pueblos y sus gobernantes, a las naciones y los continentes; consuela a quien llora, a quien sufre, a quien padece a causa de la injusticia humana, sostén a quien vacila bajo el peso de la fatiga y contempla el futuro sin esperanza; alienta a quien trabaja para construir un mundo mejor donde triunfe la justicia y reine la fraternidad, donde cesen el egoísmo, el odio y la violencia. ¡ Que toda forma y manifestación de violencia sea vencida por la fuerza pacificadora de Cristo!”

(Benedicto XVI, oración a la Virgen de la Encina, Viterbo, 6 de septiembre de 2009)

INSTAGRAM: @vaticanmuseums

CATEQUESIS DEL SANTO PADRE: LOS DOCUMENTOS DEL CONCILIO VATICANO II. II. CONSTITUCIÓN DOGMÁTICA LUMEN GENTIUM. 9. LA VIRGEN MARÍA, MODELO DE LA IGLESIA

El Concilio Vaticano II quiso dedicar el último capítulo de la Constitución dogmática sobre la Iglesia a la Virgen María (cfr Lumen gentium, 52-69). Ella «proclamada como miembro excelentísimo y enteramente singular de la Iglesia y como tipo y ejemplar acabadísimo de la misma en la fe y en la caridad» (n. 53). Estas palabras nos invitan a comprender cómo en María, que bajo la acción del Espíritu Santo ha acogido y generado al Hijo de Dios hecho carne, se puedan reconocer tanto el modelo, como el miembro excelente y la madre de toda la comunidad eclesial.

Al dejarse moldear por la obra de la Gracia, venida a cumplirse en Ella, y al acoger el don del Altísimo con su fe y su amor virginal, María es el modelo perfecto de lo que toda la Iglesia está llamada a ser: criatura de la Palabra del Señor y madre de los hijos de Dios, generados en la docilidad a la acción del Espíritu Santo. En cuanto que, además, es la creyente por antonomasia, donde se nos ofrece la forma perfecta de la apertura incondicional al misterio divino en la comunión del pueblo santo de Dios, María es miembro excelente de la comunidad eclesial. En cuanto que, finalmente, genera hijos en el Hijo, amados en el eterno Amado venido entre nosotros, María es madre de toda la Iglesia, que a Ella puede dirigirse con filial confianza, en la certeza de ser escuchada, custodiada y amada.

Se podría expresar el conjunto de estas características de la Virgen María hablando de Ella como de la mujer icono del Misterio. Con el término mujer se evidencia la concreción histórica de esta joven hija de Israel, a quien se le ha dado la extraordinaria experiencia de convertirse en madre del Mesías. Con la expresión icono se subraya que en Ella se cumple el doble movimiento de descenso y ascenso: en Ella resplandecen tanto la elección gratuita por parte de Dios, como el libre consentimiento de la fe en Él. María es por tanto la mujer icono del Misterio, es decir del diseño divino de salvación, en una época oculto y revelado en plenitud en Jesucristo.

El Concilio nos ha dejado una clara enseñanza sobre el lugar reservado a la Virgen María en la obra de la Redención (cfr Lumen gentium, 60-62). Ha recordado que el único Mediador de salvación es Jesucristo (cfr 1 Tm 2,5-6) y que su Madre Santísima «no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediación única de Cristo, antes bien sirve para demostrar su poder» (LG, 60). Al mismo tiempo, «la Santísima Virgen, predestinada desde toda la eternidad como Madre de Dios juntamente con la encarnación del Verbo, […] cooperó en forma enteramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso es nuestra madre en el orden de la gracia» (ibid., 61).

En la Virgen María se refleja también el misterio de la Iglesia: en Ella el pueblo de Dios encuentra representado su origen, su modelo y su patria. En la Madre del Señor la Iglesia contempla el propio misterio, no solo porque se reencuentra el modelo de la fe virginal, de la caridad materna y de la alianza esponsal, a la que está llamada, sino también y sobre todo porque reconoce en ella el propio arquetipo, la figura ideal de lo que está llamada a ser.

Como se puede ver, las reflexiones sobre la Virgen María recogidas en la Lumen gentium, nos enseñan a amar a la Iglesia y a servir en ella al cumplimiento del Reino de Dios que está por venir y que se realizará plenamente en la gloria.

Dejémonos pues interpelar por tal modelo sublime que es María, Virgen y Madre, y pidámosle a Ella que nos ayude con su intercesión a responder a cuanto se nos pide a través de su ejemplo: ¿vivo con fe humilde y activa mi pertenencia a la Iglesia? ¿Reconozco la comunidad de la alianza que Dios me ha donado para corresponder a su amor infinito? ¿Miro a María como modelo, miembro excelente y madre de la Iglesia, y le pido a Ella que me ayude a ser discípulo fiel de su Hijo?

Hermanas y hermanos, el Espíritu Santo, que descendió sobre María e invocado por nosotros con humildad y confianza, nos done vivir plenamente estas realidades maravillosas. Y, después de haber profundizado en la Constitución Lumen gentium, pidamos a la Virgen que nos conceda este don: crezca en todos nosotros el amor por la Santa Madre Iglesia. ¡Así sea!

Fuente: The Holy See

TIEMPO PASCUAL, TIEMPO DE CONFIRMACIONES

El tiempo de Pascua suele ser un tiempo propicio para organizar primeras comuniones. También es un tiempo propicio para confirmaciones. De hecho, en estos meses de abril y mayo, yo mismo he administrado en distintos lugares el sacramento de la confirmación. Incluso he tenido ocasión de administrar a algunos adultos los tres sacramentos de la iniciación cristiana.

La confirmación, como su mismo nombre indica, es una confirmación del bautismo, con ella se recibe la plenitud de la gracia bautismal, aunque también es algo más: en ella se recibe el don del Espíritu Santo. Por eso, en el caso del bautismo de adultos se administran en la misma ceremonia los dos sacramentos, o mejor los tres: bautismo, confirmación y eucaristía. En el bautismo de niños no tiene sentido ir más allá del bautismo, a la espera de que el niño pueda decir con toda conciencia y responsabilidad que quiere confirmarse y, entonces, es un buen momento para ratificar personalmente la profesión de fe que en su nombre hicieron los padres y padrinos en el momento de su bautismo.

Quiero con eso dejar claro que el bautismo de niños tiene su sentido. No vale el argumento: “ya se bautizarán cuando sean mayores y lo pidan personalmente”. De la misma forma que los padres toman decisiones que serán importantes para la vida del niño, como por ejemplo, en que colegio estudiar, que lengua enseñarle, que vacunas administrarle, también son responsables de tomar decisiones que serán importantes para su vida religiosa: no es lo mismo educar a un niño o niña como miembro de una comunidad cristiana de personas que quieren vivir a fondo el Evangelio y seguir a Jesús, que educarle fuera de esta comunidad, recibiendo otras influencias, algunas incluso poco convenientes.

La ratificación personal de la fe bautismal la hace el joven en el momento de la confirmación. Allí, en primera persona del singular, afirma que quiere renunciar al pecado y que cree en el Dios que Jesús revela como Padre y nos envía su Espíritu de amor. Porque nadie puede creer por mi, ni siquiera la Iglesia. La fe es un acto personal e intransferible, del que solo yo soy responsable. Otros pueden ayudarme a vivir mi fe, a consolidarla, pero no pueden creer por mi. El responsable soy yo.

La confirmación confiere profundidad y eficacia a la gracia bautismal, nos introduce más profundamente en la filiación divina, nos une más firmemente a Cristo, hace más perfecto nuestro vínculo con la Iglesia y, finalmente, nos confiere la fuerza especial del Espíritu Santo para difundir y defender la fe con nuestras palabras y nuestras obras, y ser así testigos valientes y creíbles de Jesucristo.

Martin Gelabert – Blog Nihil Obstat

SALMOS DE VIDA Y ESPERANZA

El día después…

 El día después…

de llegar a este mundo,

incluso estando en el vientre materno,

las personas nos hacemos acreedoras de una serie de derechos

humanos y divinos:

derecho a vivir dignamente los años de vida que Dios nos dé,

derecho a ser respetadas sea cual sea nuestra condición personal,

y nuestro estatus social,

derecho a soñar un mundo mejor para todo el mundo

y derecho a ser felices.

¡Los derechos humanos siempre hay que respetarlos y cumplirlos!

El día después…

de una enfermedad, grave o no tan grave,

se da un giro de 180 grados en la vida de la persona

al tomar conciencia de la fragilidad humana

que, de golpe y porrazo, remueve los cimientos

de nuestro “castillo interior” en cuyo patio de armas

exhibíamos nuestro poderío y nuestro “ego”,

creyéndonos los “señores del castillo”

y que el castillo era inexpugnable.

¡La enfermedad es “maestra de la vida”!

El día después…

del paseo con una persona querida,

de un encuentro familiar,

de una comida con amigos,

de asistir a un concierto de música clásica o moderna

y de la participación en una fiesta patronal,

se descubre que “la alegría y la felicidad”

que muchas veces buscamos a tientas y a ciegas

están al alcance de nuestra mano,

siempre y cuando

acertemos en la elección del camino para encontrarla.

¡A veces se busca fuera lo que está dentro de nosotros!

El día después…

de un “retiro espiritual”

que pone orden y concierto

en nuestros pensamientos y sentimientos,

en nuestra fe, esperanza y caridad

descubrimos que amaneció de noche,

como en el “sábado de gloria”

que, con la luz del Cirio Pascual, la noche se hace día.

¡La luz de Cristo disipa las tinieblas del corazón!

El día después…

de la muerte,

o por ser más exactos, en el mismo momento de la muerte,

entramos en la eternidad con permiso del “jefe”

que siempre lo da porque es nuestro Padre

y no le niega la entrada a ninguno de sus hijos;

al contrario, está encantado de que todos sus hijos

acabemos viviendo en la casa paterna

donde no falta de nada,

porque “quien a Dios tiene nada le falta, sólo Dios basta”.

¡Qué bien se está en la casa del Padre!

“Dice el Señor: Yo lo pondré a salvo,

fuera del alcance de todos,

porque él me ama y me conoce.

Cuando me llame, le contestaré;

¡yo mismo le abriré la puerta!

Le libraré de la angustia

y le colmaré de honores;

le haré disfrutar de una larga vida:

¡le haré gozar de mi salvación!” (Sal 91,14).

Julián del Olmo

Domingo, 3 de mayo de 2026

EL SANTO DE LA SEMANA: SANTO DOMINGO DE LA CALZADA

Domingo García, conocido como Santo Domingo de la Calzada, nació en Viloria de Rioja el 12 de mayo de 1019, fue hijo de un labrador llamado Ximeno García y de su esposa Orodulce, y falleció en Santo Domingo de la Calzada con 90 años en 1109.

Tras el fallecimiento de sus padres, intentó ser admitido en los monasterios benedictinos de Valvanera y San Millán de la Cogolla, pero no lo consiguió. Tras este traspié se retiró como eremita a un lugar apartado en los bosques de encinas de Ayuela, lugar cercano al actual Santo Domingo de la Calzada, llevando una vida contemplativa hasta 1039. Sobre ese año comenzó a colaborar con Gregorio, obispo de Ostia, llegado a Calahorra como enviado papal para combatir una plaga de langosta que asolaba los territorios navarros y riojanos. Este le otorgó la ordenación sacerdotal. Juntos construyeron un puente de madera sobre el río Oja para facilitar el tránsito de los peregrinos hacia Compostela. Hasta la muerte de Gregorio en 1044.

Tras morir Gregorio, volvió a la zona de Ayuela y emprendió una profunda labor de colonización. Taló bosques, roturó tierras y comenzó la construcción de una calzada de piedra que supuso una desviación del camino tradicional por la calzada romana entre Logroño y Burgos, pero que se convirtió, a partir de entonces, en la ruta principal entre Nájera y Redecilla del Camino. Por esta labor es conocido como Domingo de la calzada.

Para mejorar las condiciones de los peregrinos que empezaron a transitar la nueva calzada, sustituyó el puente de madera que había construido con Gregorio por uno más robusto de piedra, y construyó un complejo integrado por hospital, pozo e iglesia, para atender a las necesidades de los viajeros, donde en la actualidad se encuentra la Casa del Santo, utilizada como albergue de peregrinos.

Al apoderarse en 1076 de La Rioja, Alfonso VI de Castilla y viendo que el desarrollo del Camino contribuía a su proyecto de la castellanización de la zona, se hizo partidario del santo, de sus obras, y de su villa, visitando a Domingo en 1090 y responsabilizándolo de las obras viarias que se realizaban a lo largo del Camino de Santiago. En esos momentos, y con la ayuda de su discípulo Juan de Ortega, había iniciado ya la construcción de un templo dedicado al Salvador y Santa María. Este fue consagrado por el obispo de Calahorra en 1106. En el exterior del templo y adosado a sus muros, el santo escogió un lugar para su propia sepultura.

El burgo, llamado Masburguete o Margubete que se dice hoy día, de Santo Domingo de la Calzada empezó como unas pocas casas construidas en torno a la ermita del santo durante su vida. Al morir Domingo en 1109 ya contaba la villa con una creciente población. La iglesia de Santo Domingo de la Calzada, en la que fue enterrado, fue elevada al rango de catedral poco después, al trasladarse a esta la diócesis de Calahorra en 1232 hasta 1235.

Nueve tablas pintadas, adornan hoy una pared de la catedral y recuerda los milagros de Santo Domingo.

Las buenas obras de Santo Domingo a favor de los peregrinos de Santiago no parecen haber cesado con su muerte. Varias milagrosas curaciones de peregrinos, ocurridas en la villa, se atribuyen a la influencia de Domingo.

* Curación del caballero francés poseído por el demonio que fue librado del espíritu maligno ante el sepulcro del santo.

* Curación de un peregrino alemán del siglo XV llamado Bernardo, que se curó de una infección purulenta de los ojos al visitar la tumba de Santo Domingo.;

* Curación de un normando que recobró la vista al visitar la catedral.

* El milagro del gallo y la gallina.

Sucedió en Santo Domingo de la Calzada, en La Rioja.

En el siglo XIV peregrina a Compostela un joven alemán de 18 años llamado Hugonell, que va acompañado por sus padres. En el mesón donde se hospedan trabaja una muchacha joven que se enamora de él y le requiere de amores, a lo que el muchacho se niega. Despechada y con ansias de venganza guarda en el zurrón del joven una copa de plata y luego le acusa de robo.

El joven Hugonell y sus padres se disponen a partir para seguir el peregrinaje, cuando llega la justicia y comprueban la acusación registrando el zurrón del muchacho. Es encontrado culpable y condenado a la horca. Los padres no pueden hacer nada por él más que rezar a Santiago. Al acercarse al cuerpo ahorcado de su hijo para despedirse oyen cómo éste les habla desde la horca y les dice que está vivo por la gracia del Santo.

Felices y contentos van a comunicar la noticia al corregidor que justo en ese momento está cenando opíparamente unas aves. El corregidor naturalmente se burla de lo que oye y lanza la frase conocida: «Vuestro hijo está tan vivo como este gallo y esta gallina que me disponía a comer antes de que me importunarais». Y en ese momento, las aves saltan del plato y se ponen a cantar y cacarear alegremente.

Santo Domingo de la Calzada es patrón de los Ingenieros de caminos, canales y puertos

(Fuente: wikipedia.org)

MÚSICA SACRA: AGNI PARTHENE DE SAN NECTARIO DE ÉGINA

El Agni Parthene ( en griego: Ἁγνὴ Παρθένε) es un famoso himno mariano compuesto por San Nectario de Égina a finales del siglo XIX.

Es una oración de alabanza a la Virgen María, muy utilizada en la tradición ortodoxa para honrarla como la madre de Dios y virgen perpetua.

Está  incluido en el Theotokarion (libro de himnos) publicado en 1905 por San Nectario.

La traducción literal del griego es «Oh Virgen Pura».

 Se canta comúnmente en servicios litúrgicos, vísperas y oraciones personales en la Iglesia Ortodoxa.

Es un canto de intercesión y veneración que destaca la pureza de María y su papel como «Esposa no desposada».

Aunque la traducción directa es “Oh Virgen Pura” hay una variante poética en español como “¡Virgen Madre, alégrate!” con el nombre extendido de Agni Parthene Maria.

Es considerado uno de los cantos marianos más bellos y populares dentro de la música bizantina contemporánea.

Su traducción al castellano es:

¡VIRGEN MADRE, ALÉGRATE!

Señora, oh purísima Doncella, nuestra Reina,

Oh Madre del Altísimo, fragante azucena.

¡Más amplia que las nubes! ¡Más brillante que los astros!

¡Esplendorosa más que el sol! ¡Más alta que los cielos!

Los celestiales Ángeles admiran tu pureza.

Los hombres honran con fervor tu virginal belleza.

Del mundo Reina eres tú, María, Siempre Virgen,

Doncella y Purísima Virgen y santa Madre.

Adorna mi espíritu, oh Novia sin mancilla,

con tu divino júbilo, santísima doncella.

¡Más elevado tu honor, que el de los querubines!

¡Y tu esplendor es mucho más que el de los serafines!

¡Alégrate, oh cántico dulcísimo y fino,

veneración querúbica, loor de serafines!

¡Alégrate, profunda paz y puerto apacible!

¡Del Verbo, bello tálamo y flor inmarcesible!

¡Vergel feraz bellísimo de vida perdurable!

¡Árbol de vida, alégrate, oh fuente inagotable!

Te ruego, oh Santísima, suplico me acojas;

oh Reina, te invoco elevando oraciones.

Doncella, cual santísima, sin mancha Virgen Madre,

a ti suplico con fervor, oh templo venerable:

Ampara y líbrame del mal que cruza mi camino;

cual heredero, acéptame en el divino Reino.

 

Pincha el siguiente enlace para escuchar la obra

 

https://www.youtube.com/watch?v=dngONnv3kIw&list=RDdngONnv3kIw&start_radio=1

 

ARTE QUE CONSUELA: MUSEOS VATICANOS; CRISTO CON LA CRUZ A CUESTAS DE MARCO PALMEZZANO

La belleza crea comunión, involucra en la misma mirada a personas distantes, conecta el pasado, el presente y el futuro. El Papa Francisco lo ha recordado en más de una ocasión. La universalidad de la Buena Nueva siempre ha sido traducida por la Iglesia en el lenguaje del arte. A partir de estas premisas, en un momento histórico dramático, caracterizado por la incertidumbre y el aislamiento, presentamos esta iniciativa realizada por los Museos Vaticanos y Vatican News: las obras maestras de las colecciones del Vaticano comentadas por los Papas.

Esta semana nos fijamos en Marco Palmezzano (1459-1539), Cristo con la cruz a cuestas, óleo sobre tabla, 1535 ca., Pinacoteca Vaticana ©Musei Vaticani

Marco Palmezzano realizó múltiples versiones de «Cristo portacroce» a lo largo de su carrera.

Otras versiones del mismo tema por Palmezzano Se pueden encontrar variantes en: Alba de Tormes, en el Museo Carmus

El lienzo o pintura de Cristo con la cruz a cuestas (1537) de Marco Palmezzano, una de las versiones más notables de este tema por el autor, se encuentra en el Museo Carmelitano Teresa de Jesús, situado en el Monasterio de la Anunciación en Alba de Tormes, Salamanca (España).Esta obra, que presenta una cartela con la firma del autor («Marchus Palmezanus pictor foroliniensis faciebat»), es una de las piezas destacadas de la colección de este museo conventual.

Otra versión se puede encontrar en Berlín,  en Gemäldegalerie (1503).

 “Uno está tentado de gritar: “¡El dolor es absurdo, el dolor es inútil, el dolor es insoportable!”. Hermanos, una nueva revelación se abre para dejarnos ver en Cristo la transfiguración del sufrimiento cuando se valoriza como sacrificio. Esta intencionalidad sacrificial que Cristo ha conferido a su Pasión la ha convertido en fuente de salvación, apoteosis del amor.”

  1. Pablo VI, homilía en el Policlínico Gemelli, 17 junio 1976

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