Quería compartiros brevemente mi experiencia del domingo, 7 de junio. Este día celebré 50 años de mi ordenación sacerdotal.
Me había ordenado en Bilbao en 1976. Luego mi vida ha ido transcurriendo por Vizcaya, Almería (25 años), Córdoba y Sevilla. Aquí, en la parroquia en la que llevo ejerciendo la pastoral durante 12 años, he celebrado esta fiesta, que para mí ha sido importante y profunda.
Celebramos la eucaristía concelebrada por tres sacerdotes y un diácono. Muy animada, muy participada y vivida profundamente. Me alegró mucho que vinieran a acompañarme muchas personas de Vida Ascendente de Sevilla, entre ellas la nueva presidenta.
Vivimos de esta forma momentos a veces duros y difíciles y momentos llenos de vida y esperanza. Luego tuvimos un ágape para todos los que quisieron y pudieron quedarse. Las salas preparadas se llenaron de mucha gente, compartiendo llenos de alegría.
Quiero destacar el cariño que recibí y sentí de mi parroquia, de Vida Ascendente, de otros lugares donde estuve anteriormente. Pude constatar el gran trabajo que muchos hicieron preparando tanto la eucaristía como el ágape.
Vivimos una gran fraternidad, y no tenía palabras para darle gracias a Dios por ese día tan maravilloso y, como dije en la homilía citando a S. Pablo: “Doy gracias a Dios porque se ha fijado en mí, se ha fiado de mí y me ha dado la misión” en la que continúo colaborando con Él. Muchas gracias a todos y todas por vuestras oraciones.
Manuel Martínez Alaminos
