GRACIAS PADRE VALENTIN

 Hace algunos años vino a Cádiz un sacerdote vasco jubilado, Padre Valentín Vivar García con la finalidad de cuidar y ayudar a una persona aquejada de una enfermedad degenerativa  y enseguida se encarnó en la diócesis realizando labores propias de su Ministerio en la Parroquia de San José, también como capellán de la congregación de María Inmaculada, presto a colaborar con cualquier párroco que lo solicitaba.

 En el año 2019 el Padre José Araujo, consiliario diocesano de nuestro Movimiento durante muchos años solicitó dejar de ejercer este cometido debido a sus limitaciones físicas que le impedían el movimiento, creándonos la necesidad de nombrar un nuevo consiliario diocesano y conociendo la actitud del Padre Valentín, a  través del Grupo de la Parroquia de San José, se le propuso al Sr, Obispo para que le nombrara Consiliario Diocesano, y nos dijo que hablaría con él y ya nos lo comunicaría. Al poco tiempo nos comunicó que el Padre Valentín hablaría con nosotros para que le informáramos de cual sería su cometido, ya que desconocía todo de nuestro Movimiento.

En esta reunión se le explicó los pilares del Movimiento y que su labor sería como Director Espiritual, desarrollar un programa de formación espiritual, que el diseñaría y presidir todas las actividades que se organizarán a nivel diocesano. Dijo que estaba muy ocupado y que no tendría tiempo para ello pero que ya que se lo había pedido Don Rafael aceptaría. A partir de este momento fue conociendo e involucrándose cada día más y llegando a realizar la formación espiritual grupo por grupo todos los de la diócesis  y de tal forma lo hacía que llegaba al fondo de todos los asistentes.

Con el tiempo su carácter y vitalidad le hizo ser muy querido por todos los miembros de nuestra diócesis y en más de una ocasión llegò a decir que “ lo mas importante de mi larga vida como sacerdote ha sido el ser Consiliario de Vida Ascendente “. El año pasado sufrió una caída cuando iba  a celebrar la Eucaristía a las Hermanas de María Inmaculada por lo que su movilidad se vio muy reducida y fue aumentando cada vez mas lo que le  impedía poder desplazarse y a ello se ha sumado el fallecimiento de la persona que atendía y su salud se ha venido deteriorando mucho y se ha visto obligado a regresar al Vitoria en donde podrá ser atendido por su familia.

Por eso queremos despedirte con estas palabras:

P. Valentín “Tu presencia en nuestras vidas, en cada momento, en el día a día, nos ha enriquecido y nos ha acercado a la Verdad y al Amor: a Jesús.

¡¡ GRACIAS PADRE Y AMIGO!!