JORNADA DE FORMACIÓN EN OVIEDO

El pasado 23 de abril tuvo lugar en el Seminario de Oviedo la Jornada de Formación de Vida Ascendente, al que acudimos miembros de distintas parroquias de Asturias, procedentes de diversos puntos de la geografía asturiana como Oviedo, Avilés, Pola de Siero, Lugones, entre otros. Fue un encuentro enriquecedor que contó con la presencia de Jaime Tamarit, presidente nacional; Mercedes Montoya, secretaria; nuestro consiliario Fermín Riaño, y la presidenta de Vida Ascendente en Asturias, Victoria García, a los que agradecemos profundamente su entrega y dedicación al Movimiento.

La jornada comenzó con un recorrido por los orígenes de Vida Ascendente y su desarrollo a lo largo de los años, hasta el reconocimiento en 1996 por el Consejo Pontificio como Asociación Pública de Fieles de Derecho Pontificio, con la aprobación de sus estatutos.

A mediodía, se celebró una Eucaristía, presidida por nuestro consiliario, seguida de una comida fraterna en el Seminario, vividas ambas en un ambiente de cercanía, gratitud y verdadera hermandad.

En éste encuentro, se profundizó en los tres pilares fundamentales del Movimiento: amistad, espiritualidad y apostolado. Se destacó la amistad como un don esencial que combate la soledad, especialmente en esta etapa de la vida, promoviendo la dignidad de la persona mayor como miembro activo de la sociedad, escuchado y portador de sabiduría. El apostolado, como testimonio vivo de la fe, a través del ejemplo, la palabra y la entrega generosa de nuestra persona. Y la espiritualidad, como camino de reconciliación entre fe y vida, fortalecida en el compartir y en el estudio del Evangelio.

Se subrayó también la importancia del grupo como base del Movimiento, así como el papel del animador, llamado a acompañar con vocación, identificado con el espíritu de Vida Ascendente. Igualmente, se puso en valor la figura del consiliario como impulsor, integrador y promotor de corresponsabilidad.

De manera especial, cabe destacar la riqueza humana y espiritual vivida en el encuentro. En los momentos compartidos en pequeños grupos, donde cada uno pudo expresar sus vivencias personales, se generó un clima de confianza y apertura que hizo de la jornada una experiencia intensa y profundamente hermosa. Estos espacios de escucha y de compartir nos acercaron unos a otros, fortaleciendo los lazos de fraternidad y recordándonos que caminamos juntos en la fe.

Queremos agradecer de corazón al Seminario de Oviedo su excelente organización y su acogida, que hicieron posible un encuentro tan profundo y enriquecedor.