RETIRO DE CUARESMA EN BURGOS

Don José Pinedo, párroco y consiliario de Vida Ascendente en la parroquia de San Pablo de Burgos, nos habló del evangelio de la samaritana que corresponde al tercer domingo de cuaresma.

Es pleno verano. Las mujeres de Sicar y aledaños han ido temprano a sacar agua, buscando la frescura de las primeras horas. La Samaritana va al pozo a mediodía, en pleno calor, cuando no hay nadie. No quiere que la vean, huye de las habladurías y los cuchicheos. Su vida es triste; se siente sola, está rota. Tuvo cinco maridos y ahora nadie la quiere, se aísla y sufre. Carece de comunicación. Pero Jesús está allí, al borde del pozo, queriendo sacar agua para calmar su sed. Pronto adivina cuál es la verdadera sed de aquella mujer. Está sedienta de amor. De amor humano: sigue sin encontrar a alguien a quien amar y con quien comunicarse de verdad. Y de amor divino: la religión no le satisface. Se queda en opiniones de judíos y samaritanos que dejan el corazón vacío. Pero Jesús le habla de un Agua Viva: la tiene dentro de ella sin saberlo. El pozo está en el corazón. Cuando Dios es nuestra agua, la vida recobra frescura y ánimo. Se restituye la comunicación. Jesús nos devuelve las ganas de vivir y de conocer al Dios vivo, en espíritu y en verdad.

Jesús es un profeta que ha leído su interior, el Mesías de judíos y gentiles. El que tenía que venir al mundo, el esposo anhelado por la humanidad.

Jesús le va llevando a la Samaritana a la verdadera conversión. Jesús le va cambiando su vida. En esta cuaresma él se acerca a nuestro pozo para compartir el agua. Nuestra vida puede cambiar. La conversión nos abre a un nuevo horizonte: Dios actúa en nosotros, nuestra vida puede ser una maravilla. Nunca nos faltará a nuestro lado el manantial del Amor de Dios y así poder disfrutar de su perdón, su misericordia y su alegría.

“Venid a ver a un hombre que me ha contado todo lo que he hecho”. La Samaritana descubre que Dios existe y actúa en nosotros. No se lo puede callar. Los vecinos de su pueblo también tienen sed y necesitan del Agua Vida del Espíritu. Todos necesitamos que Jesús nos cuente nuestra vida con la verdad por delante. Para que nos podamos reconciliar con Él y con nuestros prójimos.

Dejemos a Dios actuar. Te necesito, Señor, dentro de mí. Te deseo con toda mi alma.