“Luces cortas” para ver de cerca
Luces cortas para ver de cerca…
lo que hay en nuestro entorno, bueno y malo,
aunque son más, en cantidad y calidad,
las cosas buenas que las malas,
pero las malas noticias se publicitan
en los medios de comunicación,
redes sociales y tertulias de bar,
y ya se sabe que “hace más ruido un árbol que cae
que un bosque que crece”
y lo que no sale en los “medios”, “no existe”.
Luces cortas para ver de cerca…
lo que verdaderamente nos interesa saber, disfrutar y agradecer,
y entre esas cosas:
que estamos vivos,
aunque quizá algunos no seamos tan avispados como nos gustaría;
que el sol sale para todo el mundo
y no sólo para unos pocos privilegiados;
que los derechos humanos son también divinos
y violarlos es un “sacrilegio”;
que “Dios nos ama” y lleva tatuados nuestros nombres
en la palma de su mano.
Luces cortas para ver de cerca…
cosas y casos que no quisiéramos ver
porque nunca tendrían que haber sucedido,
como guerras y genocidios;
emigrantes que viajan en pateras que se traga el mar
y los que sobreviven no son bienvenidos ni bienqueridos
para mucha gente y para algunos partidos políticos,
que los ven como “intrusos” y no como “hermanos”
necesitados de acogida y ayuda;
medios de comunicación y redes sociales
que dan “gato por liebre”
contando mentiras, medias verdades y bulos
como si fueran “verdades irrefutables”.
Luces cortas para ver de cerca…
a los que transitan por calles de doble dirección
generando atascos y produciendo altercados y disputas
en los viandantes sobre la “prioridad” y la “propiedad” de la calle.
La calle es la pasarela donde se ve y se siente
que estamos crispados, excitados, irritados y enfadados
debido al ambiente de polarización, provocación, intolerancia, odio
e incertidumbre económica y política en el que nos movemos.
Luces cortas para ver mejor…
la realidad tal como es
y conocernos y comprendernos a nosotros mismos
al comprobar nuestra reacción ante los obstáculos
que encontramos en el camino.
Dios es la luz verdadera que ilumina nuestro interior
para que caminemos y vivamos en la luz,
“porque en Él está la fuente de la vida
y en su luz podemos ver la luz” (Sal 36,9).
Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo.
El que me siga tendrá la luz que le da vida
y nunca andará en oscuridad” (Jn 8,12).
“El Señor es mi luz y mi salvación,
¿de quién tendré miedo?
El Señor defiende mi vida,
¿quién me atemorizará?” (Sal 27,1).
Julián del Olmo
Domingo, 24 de mayo de 2026

