VUESTROS MAYORES TENDRÁN SUEÑOS

Entre los días 20 y 22 de enero estuvimos en la Casa de Espiritualidad de las Esclavas de Cristo Rey de Madrid, bajo el lema: LOS MAYORES TENDRAN SUEÑOS, 15 Consiliarios, 24 Presidentes, junto a los componentes de la Comisión Nacional de Vida Ascendente, con las ausencias notables de nuestros hermanos de Andalucía, que por el accidente de ferrocarril en ADAMUZ, habían cancelado su asistencia.

El lema estaba recogido del II Congreso internacional de la Pastoral de las Personas Mayores, y dice bien, Pastoral de, y no para,  las personas mayores.

La preposición “para” indica principalmente finalidad, destino, destinatario, plazo temporal y punto de vista. Señala la meta o propósito de una acción, el límite de un movimiento, el receptor de algo o un tiempo límite.

La preposición «de» en español es un conector versátil que indica principalmente posesión o pertenencia, origen o procedencia, materia, causa, contenido y tiempo o lugar. También se usa para describir cualidades y conectar verbos con complementos.

Mientras que “para” indica finalidad, Pastoral para el mayor, “de” indica origen, Pastoral del mayor, y es que los mayores, que somos el grupo mayoritario en la Iglesia Católica somos el origen de muchas actividades dentro de ella, aportamos nuestro saber hacer,  nuestra paciencia, nuestro tiempo, somos un grupo muy numerosos y cada vez más activo.

En la década de los 60 nació mucha gente en España, son los llamados Baby Boomers que ahora llegan a la jubilación, entre ellos hay muchos que no están suficientemente evangelizados, ha crecido mucho la esperanza de vida y por debajo de la pirámide poblacional cada vez hay menos nacimientos, esto es un cambio cualitativo que marca no época de cambio sino un cambio de época.

Es curioso cómo se trata de enfrentar a las generaciones en esta sociedad donde impera la cultura del descarte, y debemos plantearnos la búsqueda de una sociedad donde todos podamos vivir bien, con dignidad y de forma sostenible, poniendo a la persona en el centro.

Seguramente todos llegaremos a necesitar unos cuidados asistenciales que la sociedad debe proveer, pero mientras tenemos mucho que ofrecer a esta sociedad, los voluntariados, el cuidado de la familia, los nietos, son actividades productivas y valorables cuantitativamente.

La antropología bíblica, especialmente en el Antiguo Testamento, no ve al ser humano como una división rígida (cuerpo separado del alma), sino como una unidad holística e integral compuesta por diferentes dimensiones. Los términos basar, nefesh y ruaj describen aspectos de esta totalidad humana en relación con Dios y el mundo.

Basar se refiere a la carne, el cuerpo físico, la sustancia material del hombre y de los animales (Gn 2,21).

Nefesh aunque se traduce a menudo como «alma», nefesh no es una parte inmortal e inmaterial encerrada en el cuerpo. Significa el ser entero, la vida, la garganta, la respiración o la «persona» viviente. Se refiere a la sede de las emociones.

Ruaj significa «viento», «soplo», «aliento» o «espíritu». Representa la fuerza vital o la energía que proviene de Dios y anima la vida humana y animal.

Diferencia clave: Mientras basar resalta la fragilidad terrenal, nefesh resalta la experiencia de estar vivo (deseos, emociones), y ruaj resalta la fuente de vida que viene de Dios. Y es precisamente en la condición trascendental de la ruaj, que nos pone en contacto con Dios donde entra Vida Ascendente, nuestro carisma es cuidar esta relación, esta espiritualidad con Dios, ya que de esta forma también cuidamos nuestra relación con los demás.

Entonces, ¿Por qué no introducir un grupo de vida Ascendente en cada parroquia, en cada residencia? La respuesta nos vino en esta preciosa interacción consiliarios y  presidentes, y es que no se conoce bien el movimiento, los párrocos no nos conocen y piensan que vamos a darles un trabajo extra y a exigirles un tiempo que no tienen, otra reunión semanal que les rellena aún más su agenda, pero nuestro movimiento es de laicos para laicos, y aquí es donde el consiliario tiene un papel fundamental, el de hacer partícipes a sus compañeros que no vamos a  darles más trabajo.

El Santo Padre León XIV en su audiencia dio una serie de indicaciones a la luz de las catequesis de Papa Francisco, los mayores somos un don, una bendición, una luz, somos sujetos activos, y la Iglesia necesita apostar por los Baby Boomers en la pastoral misionera y evangelizadora, y ¿Que hacemos en Vida Ascendente? Precisamente esto, los grupos se reúnen para llevar el Evangelio a personas que nunca lo han vivido, es fundamental involucrar a los ancianos en la dinámica misionera.

Y es que los mayores seguimos estando pero nuestra presencia es invisible, y no es por fragilidad, sino por prejuicio, el reto es superar ese prejuicio y promover una Pastoral donde el mayor sea el protagonista activo.

Ana María Marqués Rada

Pte. Diocesana de Orihuela-Alicante