SALMOS DE VIDA Y ESPERANZA

 

Las palabras se las lleva el viento

 

Las palabras se las lleva el viento…

porque las palabras tienen alas

y vuelan como los pájaros.

Sus acrobacias aéreas nos maravillan,

pero cuando finaliza el espectáculo

desaparecen

y lo que entró por un oído salió por otro.

Las palabras se las lleva el viento…

sólo hay que ver lo que sucede:

con los mítines políticos

que, como son palabras huecas

se esfuman con el fragor de los plausos;

con tanta palabrería que sale de nuestras bocas

para matar el tiempo,

para no decir nada de provecho,

para contar mentiras y cobrar por ellas,

para ocultar las propias carencias.

“Dime de qué hablas y te diré quién eres”.

Las palabras se las lleva el viento…

pero hay palabras cuerdas y sabias

que resisten el envite y el embuste

de palabreros, tertulianos, influencers y telepredicadores

porque van acompañadas de gestos de amor,

empatía, compasión y bendición

que traspasan el corazón

y transforman a la persona.

Las palabras se las lleva el viento…

pero algunas son oro puro,

como la “palabra de Dios”

recogida en la Biblia

y pronunciada en la conciencia de las personas.

“La palabra de Dios tiene vida y poder.

Es más aguda que cualquier espada de dos filos;

penetra hasta lo más íntimo de la persona

y somete a juicio los pensamientos y las intenciones del corazón.

Nada de lo que Dios ha creado puede esconderse de él:

todo está claramente expuesto

ante aquél a quien tenemos que rendirle cuentas” (Hb 4,12).

Las palabras se las lleva el viento…

pero antes de levantar el vuelo

pueden ser peligrosas para quien las dice

y como las dice:

“Las palabras del necio son su propia ruina;

con sus labios se echa la soga al cuello.

Cuidar las palabras es cuidarse uno mismo;

el que mucho habla se arruina solo” (Pr 13,3).

Hay silencios que dicen más que mil palabras.

“Señor, tu palabra es una lámpara a mis pies

y una luz en mi camino.

Tu palabra es eterna;

¡afirmada está en el cielo!” (Sal 119, 105).

Julián del Olmo

Domingo, 15 de junio de 2026

SOLEDAD

En España, 5,4 millones de personas viven solas, lo que representa aproximadamente el 28% del total de hogares. Esta modalidad de residencia ha crecido exponencial-mente en la última década. Las personas que viven solas se multiplicaron por ocho en España en los últimos 50 años; hay un grave y creciente problema de soledad y pérdida de vínculos familiares. Por estado civil, la soltería es la situación más frecuente entre los hombres que viven solos, seguida del divorcio. Entre las mujeres, la primera causa es la viudedad, seguida de la soltería. Las provincias con mayor proporción de hogares unipersonales son Asturias, Zamora (con localidades donde el 100% de los hogares son unipersonales), Ourense y Lugo. A nivel de ciudades con más solteros per cápita destacan Girona, Granada y Santa Cruz de Tenerife. Por lo que se conoce, afecta a aproximadamente una de cada cinco personas en España, consolidándose como un problema estructural que impacta de manera transversal a distintos grupos de edad y clases sociales.

El “Barómetro de la soledad no deseada en España 2024”, presentado en junio de ese año, estudio realizado por la Fundación ONCE y la Fundación AXA en el marco del Observatorio Soledad no Deseada en España, realizó un informe con objetivo de identificar tendencias en relación con la incidencia de la soledad como con la percepción social de la problemática, además de conocer la percepción sobre las soluciones contra la soledad. Algunos datos que muestra el estudio son: una persona de cada cinco (20%) sufre soledad no deseada en España; dos de cada tres personas (67,7%) que sufren soledad llevan en esta situación más de 2 años; de las personas que actualmente no se sienten solas, más de una de cada tres (36,6%) tuvo una etapa en la que se sintió bastante o muy sola; la soledad no deseada es algo más frecuente entre mujeres (21,8%) que entre hombres (18%); la soledad no deseada está especialmente extendida entre la juventud (34,6% entre los 18 y 24 años). Los resultados han cambiado todas las relaciones que tuvimos durante miles de años. Cambiémoslos, no caigamos en el wokismo, volvamos a ser libres en acciones y en pensamientos.

 Publicado: 09 Jun 2026

Opinión en La Región

 Jacinto Seara

CADIZ : CLAUSURA VIDA ASCENDENTE EN EL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LINAREJOS

Más de 200 personas de toda la Diócesis, miembros y amigos de Vida Ascendente, se han reunido para la clausura del curso pastoral, en el Santuario de la Virgen de Linarejos, en presencia de la patrona de Linares.

Como otros años, el acto comenzó con la acogida en el templo, para pasar a continuación a la celebración de la Santa Misa, presidida por D. Facundo López Sanjuán, consiliario de Vida Ascendente y Delegado episcopal para la Pastoral de las personas mayores, así como por otros sacerdotes y consiliarios de nuestra Diócesis: D. Pedro Mena, D. Carmelo Lara, D. Agustin Mbuyu, D. Ángel Sánchez.

La Misa ha sido una profunda acción de gracias a Dios por todas sus bendiciones este curso destacando el crecimiento en grupos y miembros de este movimiento.

La Eucaristía ha concluido con una ofrenda de flores a la Santísima Virgen de Linarejos y la Salve a la Virgen y el Himno de Vida Ascendente.

Tras esto, hemos celebrado la Asamblea de clausura donde la presidenta, María Dolores Núñez, ha dado las gracias a todos los asistentes y a los pueblos donde se ha fundado Vida Ascendente. También, ha comentado las distintas visitas a los grupos para fortalecerlos y revitalizarlos y los grupos nuevos creados en nuestra Diócesis son:  Marmolejo, San Juan de Avila de Linares, San Juan Pablo II, Residencia de Caridad y Consolación. De la misma manera, se han dado las cuentas del pasado año curso 2025 – 2026. Seguidamente, y tras unas palabras de nuestro consiliario, hemos tenido la tradicional comida fraterna entre los asistentes donde se pasó un gran rato de amistad y convivencia.

Desde la Comisión Diocesana damos las gracias a todos los asistentes por haber acudido y a otros miembros que no han podido asistir por diferentes causas y a los que tenemos presentes y les enviamos un afectuoso abrazo. Muchas gracias a todos.

Francisco Manuel Camacho Santiago

Secretario de la Comisión Diocesana de Vida Ascendente

EL SANTO DE LA SEMANA: SAN IRENEO DE LYON

Entre las figuras que han dado forma a los cimientos intelectuales y espirituales del cristianismo, san Ireneo de Lyon ocupa un lugar único. Nacido en Asia Menor en el siglo II, discípulo del santo mártir Policarpo de Esmirna, a su vez discípulo del apóstol Juan, Ireneo aparece como un verdadero puente entre las generaciones apostólicas y la Iglesia organizada del siglo II. Su obra, su ministerio pastoral, su lucha contra las herejías – en particular el gnosticismo – así como su visión profundamente unitaria de la fe y de la humanidad, hacen de él una figura esencial no sólo para la Antigüedad cristiana, sino también para el pensamiento teológico tanto occidental como oriental.

Canonizado muy pronto por la veneración popular, proclamado Doctor de la Iglesia en 2022 por el papa Francisco bajo el título de Doctor Unitatis, san Ireneo sigue siendo una referencia ineludible. Su síntesis teológica, fundada en la coherencia de las Escrituras, la sucesión apostólica y la unidad de la Iglesia, hace de él un testigo privilegiado frente a las disensiones doctrinales y un constructor de comunión. Este artículo pretende presentar en profundidad su vida, su obra y su influencia duradera.

Orígenes y formación: un hijo de Asia Menor en la escuela de los apóstoles

La información sobre la infancia de Ireneo procede esencialmente de su propio testimonio, especialmente de la carta a Florino, y del historiador Eusebio de Cesarea. Nacido hacia el año 130 d. C. en el medio griego de Asia Menor, probablemente en Esmirna o en una región vecina, Ireneo recibe desde muy joven una sólida formación cristiana. Este contexto no es anodino: Asia Menor es uno de los grandes focos del cristianismo primitivo, marcado por la autoridad de los apóstoles Juan, Felipe, Andrés y sus discípulos.

El mismo Ireneo deja entrever que su formación espiritual está directamente vinculada a san Policarpo de Esmirna, uno de los mayores mártires del siglo II y discípulo del apóstol Juan. Cuenta que escuchó predicar a Policarpo, que «vio su rostro», que lo observó transmitir fielmente la enseñanza que había recibido de los apóstoles. Este hecho capital confiere a Ireneo una autoridad excepcional en la Iglesia antigua: él se considera no como un inventor de ideas, sino como un depositario de la tradición viva.

De Policarpo, Ireneo retiene no sólo la doctrina, sino también un estilo pastoral: dulzura, rectitud, paciencia, rechazo de la polémica injuriosa, apego visceral a la verdad recibida. Así se va formando progresivamente quien llegará a ser un obispo conciliador, firme en el fondo, pero moderado en la forma.

Ireneo, misionero en la Galia y sacerdote de Lyon

En una fecha desconocida, probablemente entre los años 150 y 160, Ireneo se une a la comunidad cristiana de Lyon, entonces capital de la Galia romana. Esta región, muy marcada por los intercambios comerciales, acoge una minoría cristiana compuesta de griegos y galos, dirigida por el obispo Potino. Ireneo es ordenado sacerdote allí y se distingue rápidamente por su inteligencia, su santidad y su capacidad de dialogar con las distintas culturas.

En el año 177, la comunidad lionesa sufre una terrible persecución, relatada en una larga carta enviada a las Iglesias de Asia y conservada por Eusebio. Los cristianos son encarcelados, torturados y ejecutados. Durante estos acontecimientos, Ireneo es enviado en misión a Roma para entregar una carta importante al papa Eleuterio sobre los movimientos montanistas. Su ausencia lo libra del martirio.

A su regreso, encuentra la Iglesia diezmada. Tras el martirio del obispo Potino, Ireneo es elegido para sucederle. Comienza entonces el gran período de su ministerio episcopal.

El contexto intelectual: el desafío del gnosticismo

Para comprender la obra de Ireneo, es preciso medir el alcance del gnosticismo, la principal herejía del siglo II. Esta corriente múltiple y cambiante se caracteriza por:

1.- una visión dualista que opone radicalmente el mundo material (malo) al mundo espiritual (bueno);

2.- la creencia de que la salvación depende de un conocimiento secreto reservado a una élite;

3.- una relectura de las Escrituras y de la figura de Cristo según mitologías complejas;

4.- el rechazo del Dios creador del Antiguo Testamento en favor de un «Dios superior».

Frente a este pensamiento seductor, intelectual y esotérico, Ireneo comprende que no basta con condenarlo: es necesario mostrar la coherencia interna de la fe cristiana, su arraigo apostólico y la unidad orgánica entre Creación, Encarnación y Redención.

Es en este contexto donde redacta su obra magistral.

Contra las herejías: una obra monumental

Uno de los mayores legados de Ireneo es su tratado en cinco libros titulado Contra las herejías (Adversus Haereses). Esta obra, redactada probablemente entre los años 180 y 190, es esencial por varias razones:

Expone de manera detallada las doctrinas gnósticas (una fuente histórica de primer orden para los historiadores modernos).

Defiende la unidad y la racionalidad de la fe cristiana.

Sienta las bases de la teología cristiana de manera sistemática.

Ireneo no se limita a refutar; él edifica. Su método es de una modernidad notable:

Parte de la Escritura, que lee como un todo armonioso.

Se apoya en la tradición apostólica, transmitida públicamente y reconocida en las Iglesias fundadas por los apóstoles.

Insiste en el papel de la Iglesia de Roma, que «en razón de su primacía» conserva la auténtica tradición.

Muestra la coherencia entre Creación y Salvación: el mismo Dios creador es el Dios salvador.

Ireneo desarrolla también una magnífica teología de la Encarnación: Jesucristo recapitula en sí toda la historia humana; se hace lo que nosotros somos para que nosotros lleguemos a ser lo que Él es. Es la célebre doctrina de la recapitulación (ἀνακεφαλαίωσις).

La teología de la recapitulación: un Cristo cósmico

La idea central de Ireneo es la de la recapitulación:

Cristo retoma en sí toda la historia humana, desde Adán hasta el fin de los tiempos, para purificarla, sanarla y conducirla a su verdadero sentido.

Esta visión, profundamente bíblica, se apoya en varios puntos:

1.- Cristo, el nuevo Adán

La humanidad, desfigurada por la desobediencia de Adán, encuentra en Cristo su modelo original. Del mismo modo que la caída afectó a toda la humanidad, la redención ofrecida por el nuevo Adán se derrama sobre todos.

2.- María, la nueva Eva

Ireneo concede a la Virgen María un lugar teológico decisivo:

Por la obediencia de María, la obediencia de Cristo entra en el mundo.

Por su fiat, ella desata el «nudo» de Eva.

Esta intuición mariana será decisiva para la teología posterior.

La Encarnación como remedio

Para Ireneo, la salvación no es sólo jurídica o simbólica. Es medicinal:

Lo que no es asumido no es salvado.

Cristo asume toda la condición humana para transfigurarla.

La dinámica cósmica

La recapitulación abarca también la creación: todo el cosmos está implicado en la venida del Verbo. Esta perspectiva inspirará más tarde la teología de Máximo el Confesor y ciertas intuiciones patrísticas de la Iglesia oriental.

La unidad de la fe: Escritura, tradición y sucesión apostólica

Para contrarrestar la multiplicidad de doctrinas secretas gnósticas, Ireneo insiste en la visibilidad y la publicidad de la fe católica.

La Escritura como regla de verdad

Ireneo es uno de los primeros autores cristianos que:

1.- reconocen los cuatro Evangelios como los únicos auténticos;

2.- proponen una lectura unificada del Antiguo y del Nuevo Testamento;

3.-utilizan la Escritura como argumento teológico central.

Pero insiste también en que la Escritura debe leerse en la fe de la Iglesia: la interpretación no se deja al arbitrio individual.

La Tradición

Para Ireneo, la Tradición no es una costumbre humana. Es:

1.- La transmisión viva de la fe de los apóstoles.

2.-Está asegurada por la enseñanza constante de las Iglesias apostólicas.

La sucesión apostólica

Ireneo establece la importancia de la línea ininterrumpida de los obispos desde los apóstoles. Esta sucesión garantiza la autenticidad de la doctrina.

Cita de modo especial la lista episcopal de Roma, mostrando que esta Iglesia conserva la tradición apostólica sin alteración. Este pasaje es fundamental en la historia del desarrollo del primado romano.

Ireneo, pastor de paz y artesano de unidad

Más allá del teólogo, Ireneo es un pastor. Su personalidad aparece en varias intervenciones históricas, en particular:

La controversia pascual

A finales del siglo II estalla un conflicto entre las Iglesias de Asia (que celebran la Pascua el 14 de Nisán) y las de Occidente (que la celebran el domingo siguiente). El papa Víctor I contempla excomulgar a las Iglesias de Asia.

Ireneo interviene para defender la paz y la diversidad legítima, recordando que esta diferencia existía ya en tiempos de los apóstoles y no rompe la comunión.

Este gesto vale a Ireneo la reputación de hombre moderado, preocupado por la unidad.

Su acción misionera en la Galia

Bajo su episcopado, el cristianismo progresa en el valle del Ródano y en las regiones vecinas. Forma sacerdotes, establece comunidades, lucha contra las supersticiones locales y defiende a los pobres.

Su muerte y su veneración

La fecha exacta de la muerte de Ireneo es incierta. La tradición lionesa sitúa su fallecimiento hacia el año 202, a veces asociado a un martirio, aunque las fuentes antiguas no lo confirman explícitamente. Sea como fuere, la Iglesia lo honró muy pronto como santo.

Sus reliquias fueron veneradas en la iglesia de Saint-Jean de Lyon, rebautizada más tarde como Saint-Irénée. Una parte de ellas desgraciadamente desapareció durante las guerras de religión del siglo XVI.

Influencia y posteridad

La influencia de Ireneo es inmensa:

1.- Para la teología dogmática

Es el primero en proponer una verdadera síntesis doctrinal.

2.- Para la lucha contra la herejía

Sus descripciones de los sistemas gnósticos son insustituibles.

3.-Para la mariología

Su teología de María como nueva Eva inspirará toda la tradición católica.

4.-Para la eclesiología

Funda conceptualmente la noción de sucesión apostólica y la importancia de la Iglesia de Roma.

5.- Para la teología oriental

Su visión de la salvación como divinización (theosis), aunque formulada de otro modo, anticipa numerosos temas de la Iglesia de Oriente.

6.-Para la teología contemporánea

Ireneo es redescubierto en el siglo XX: Henri de Lubac, Jean Daniélou, Joseph Ratzinger y otros lo consideran un guía mayor para la teología moderna.

7.-Proclamación como Doctor de la Iglesia

En 2022, el papa Francisco proclama a Ireneo Doctor de la Iglesia con el título de Doctor Unitatis («Doctor de la unidad»). Un reconocimiento muy justificado:

Unidad de las Escrituras

Unidad del designio de Dios

Unidad de la Iglesia

Unidad de la humanidad en Cristo

Este título pone de relieve la pertinencia de su mensaje en un mundo fragmentado, en el que la tentación de doctrinas individualistas o esotéricas sigue presente.

Conclusión

San Ireneo de Lyon aparece como un gigante de la historia cristiana. Su obra, enraizada en la enseñanza apostólica, ofrece una visión luminosa y armoniosa del designio de Dios para la humanidad. Teólogo de la recapitulación, defensor de la tradición, obispo misionero y artesano de paz, ha legado a la Iglesia un pensamiento doctrinal estructurado, equilibrado, capaz de dialogar con las culturas y de resistir a los desvíos intelectuales.

Hoy todavía su voz resuena con una fuerza singular: recuerda que la fe cristiana no es una colección de ideologías, sino una vida transmitida de generación en generación, una luz unificada centrada en Cristo, nuevo comienzo de la humanidad.

Fuente: RELICS

INFORME ALVARO MEDINA: ENCUENTRO ANUAL CON LOS MODERADORES DE LAS ASOCIACIONES DE FIELES, DE MOVIMIENTOS ECLESIALES Y NUEVAS COMUNIDADES

Comenzó el encuentro con el saluda del Prefecto del Dicasterio S.E. Card. Kevin Farrell.

Resaltó algunos aspectos relativos a la gobernanza, indico los que me resultaron más significativos:

  • Para muchos es difícil encontrar personas que asuman la responsabilidad de gobierno.
  • No es exigible tener un carisma relevante.
  • El paso del tiempo tiene cambios continuos.
  • El camino de su mandato debe mostrar un camino a seguir.
  • Quien gobierna debe de ser el rostro de la asociación, cuidar las relaciones con las autoridades de la autoridad de la iglesia, cultivando una relación de respeto.

Intervención del Papa León XIV

El Papa León XIV dirigió su discurso sobre la importancia de los carismas del Espíritu Santo y destacó que el encuentro se celebra en los días previos a Pentecostés. Al dirigirse a los moderadores, el Papa explicó que gobernar en la Iglesia significa «llevar el timón» para conducir a las comunidades por un camino seguro de crecimiento y maduración de sus miembros.

También destacó algunos elementos que deben acompañar el ejercicio de la autoridad dentro de los movimientos es la escucha recíproca, corresponsabilidad, transparencia, cercanía fraterna y discernimiento comunitario.

Otro aspecto subrayado por el Santo Padre fue la necesidad de mantener la fidelidad al carisma fundacional sin perder la apertura a los desafíos actuales de la Iglesia y del mundo.

La pertenencia a una comunidad o movimiento se vuelve verdaderamente fecunda cuando supera los límites de las actividades internas y se abre a las urgencias pastorales y misioneras de toda la Iglesia.

Advirtió sobre el riesgo del aislamiento:

Muchas veces encontramos grupos que se encierran en sí mismos y piensan que su realidad específica es la única o que ella es la Iglesia, pero la Iglesia somos todos nosotros y mucho más.

Relación entre Moderadores y Obispos

Intervención de S.E. José Ángel Saiz Meneses arzobispo de Sevilla

  • La iglesia nació en Pentecostés por la efusión del Espíritu Santo.
  • Los movimientos son una realidad movida, por el Espíritu Santo, para atender necesidades de la iglesia.
  • Los movimientos nacen para la misión.
  • Los movimientos son un ejemplo para presentar la fe, como encuentro, como realidad.

Os recomiendo especialmente la lectura de la intervención de D, José Ángel Saiz.

Trabajos en grupos

¿Cuál es el principal desafío que identificas en el gobierno de tu asociación, también a la luz de las ponencias que has escuchado? 

Esta actividad fue muy interesante, el compartir las experiencias de los distintos movimientos, pone luz y abre nuevos caminos.

Estaban representadas 115 asociaciones

Como se aprecia en el gráfico, los desafíos dos más extendidos son, la custodia del carisma y el recambio en el liderato.

Desafíos

En el grupo en el que participé llegamos a la siguiente conclusión.

Los desafíos que identificamos en el gobierno de nuestros movimientos son:

  • Renovación del liderazgo: Vivimos un cambio de época, con cambios de valores, en el que los miembros de las asociaciones y movimientos no tienen disponibilidad para asumir los cargos de responsabilidad.

Comunicación para una participación efectiva de los asociados. La diversidad de lenguas, niveles culturales, de desarrollo husos horarios y medios tecnológicos entre los miembros de las asociaciones y movimientos internacionales dificultan el intercambio y la participación activa de todos.

Medidas concretas

  • Formación para el liderazgo en corresponsabilidad sinodal: una formación para el liderazgo dirigida a todos los miembros de la asociación /movimiento que incluya capacitación técnica, que ahonde en la corresponsabilidad, en la espiritualidad de comunión y en el carisma propio, y que promueva el empoderamiento.
  • Comunicación vivencial de la alegría de la misión: una comunicación vivencial de lo que se hace en la asociación/movimiento a todos los miembros en los distintos niveles, haciendo crecer el sentido de pertenencia. Fomentar el cuidado de las relaciones para generar confianza y fraternidad en los grupos, para animar al compromiso.

En mi opinión, los desafíos están claramente identificados, pero las propuestas para afrontar estos desafíos, no están verificadas en una experiencia, son fruto del deseo de alcanzar los resultados.

En este grupo participamos:

Milagros Galisteo, de AIC como moderadora

Lourdes Figueiral de Instituciones Teresianas

Enrique Alarcón de Frater

Cristina Reyes de ACISJF

Mónica Santamarina de Unión de Organizaciones Fraternas Católicas.

Durante el encuentro tuve ocasión de hablar con D. José Ángel Saiz arzobispo de Sevilla y me dijo que considera a Vida ascendente unos de los movimientos con mayor potencialidad.

Su ponencia fue especialmente iluminadora y las preguntas de los asistentes fueron en una gran mayoría dirigidas a el.

Tuve la ocasión de compartir mucho tiempo con Vittorio Scelzo, estuvo muy interesado por el desarrollo de la Pastoral del Mayor, le comenté como se está desarrollando en algunas diócesis en España y que Vie Montante está interesada en el desarrollo de la pastoral del mayor.

Para mi ha sido muy enriquecedora la experiencia.

Muchas gracias por vuestra confianza.

Álvaro Medina

ARTE QUE CONSUELA: MUSEOS VATICANOS, SCUOLA DI PIETRO DA RIMINI, LA CROCEFISSIONE

La belleza crea comunión, involucra en la misma mirada a personas distantes, conecta el pasado, el presente y el futuro. El Papa Francisco lo ha recordado en más de una ocasión. La universalidad de la Buena Nueva siempre ha sido traducida por la Iglesia en el lenguaje del arte. A partir de estas premisas, en un momento histórico dramático, caracterizado por la incertidumbre y el aislamiento, presentamos esta iniciativa realizada por los Museos Vaticanos y Vatican News: las obras maestras de las colecciones del Vaticano comentadas por los Papas.

Su personalidad artística se ha podido fijar a partir de la única obra firmada, un Crucifijo conservado en la catedral de Urbania, procedente de la iglesia de los Muertos. Documentalmente se le encuentra mencionado por primera vez en 1324, año en el que se fechaba el desaparecido políptico de la iglesia de los Eremitas de Padua, en el que trabajó con Giuliano da Rímini. En 1328 se le cita como testigo en dos documentos relacionados con los canónigos de Santa María in Porto Fuori de Rávena.

Son muy numerosas las obras que, a partir de estas, se le han atribuido, aunque la autoría especialmente de las más tempranas se discute. El patetismo expresivo del Crucifijo de Urbania, datable hacia 1320, se ha observado en algunos de los frescos con escenas de la vida de la Virgen y de Cristo de la capilla o cappellone de San Nicolás en Tolentino, pintados probablemente entre 1317 y 1325.  De forma unánime se le han atribuido los frescos de la antigua iglesia de Santa Clara en Rávena, ahora conservados en el Museo Nazionale de la misma ciudad. Un mismo sentido narrativo, aunque quizá con menor intensidad dramática, y los mismos brillantes colores, se aprecian en los frescos de la iglesia de Santa María in Porto Fuori de Rávena, de los que se conservan nueve fragmentos tras haber resultado dañados a causa de un bombardeo en 1944. La intervención del taller en estos últimos debió de ser, no obstante, intensa, al punto de haberse puesto en duda la autografía. Al margen de estos frescos y pinturas murales, el estilo de Pietro da Rimini está presente también en pequeñas pinturas devocionales entre las que cabe destacar cinco tablas de reducidas dimensiones que originalmente pudieron formar parte de un pequeño retablo, dispersas entre la Gemäldegalerie de Berlín, Presentación en el templo y Santo Entierro, el Museo Thyssen-Bornemisza, Natividad y otros temas de la infancia, la colección de la Fondazione Cassa di risparmio de Rávena, Resurrección y Noli me tangere, y la Pinacoteca Vaticana, Crucifixión, habiéndose perdido la quinta, que representaba la Oración en el huerto.

“Señor, Vos sos un escándalo, el escándalo de la Cruz. Una Cruz que es humildad, mansedumbre; una Cruz que nos habla de la cercanía de Dios.”

Papa Francisco, oración con los jóvenes en Río de Janeiro – 25 julio 2013

Fuente Vatican News

MUSICA SACRA: EL MAGNIFICAT DE VIVALDI

El Magnificat de Antonio Vivaldi es una de las obras cumbres de su música sacra, compuesta originalmente en la tonalidad de sol menor para el Ospedale della Pietà en Venecia.

A continuación se detallan los datos clave, las versiones catalogadas y la estructura de esta célebre pieza coral:

Datos generales

Texto: Basado en el Cántico de María del Evangelio de Lucas (Lucas 1:46-55).Instrumentación original: Dos sopranos, un alto, un tenor, coro mixto (SATB), dos violines, viola y bajo continuo (órgano y violonchelo).Contexto: Aunque hoy lo cantan coros mixtos, fue concebido para el coro femenino de la institución veneciana donde Vivaldi trabajaba.

Las tres versiones principales

Vivaldi revisó esta partitura a lo largo de su vida, dando lugar a diferentes variantes en el catálogo Ryom (RV): RV 610: La versión estándar y más interpretada, compuesta antes de 1717 o en 1719. RV 610a: Una variante menor escrita para una plantilla con un coro doble y dos orquestas. RV 611: Una revisión tardía (hacia 1739) donde reemplazó varios movimientos corales por arias solistas complejas para lucimiento de las cantantes de la Pietà.

Estructura de la obra (RV 610) La versión clásica consta de 9 movimientos que alternan bloques corales majestuosos y secciones solistas

Mto.        Título                 Tipo de sección                 Características

1               Magnificat                      Coro                           Adagio homofónico y solemne.

2               Et exultavit                  Solistas         Aria breve para sopranos y contralto.

3               Et misericordia           Coro    Andante con armonías cromáticas oscuras.

4                Fecit potentiam          Coro             Presto enérgico con ritmos marcados.

5                Deposuit potentes    Coro   Movimiento al unísono, rápido y dramático.

6               Esurientes                Dúo de solistas     Sección ligera para dos sopranos.

7               Suscepit Israel           Coro     Sección de transición, breve y homofónica.

8              Sicut locutus est       Trío / Coro         Textura contrapuntística más ligera.

9             Gloria Patri            Coro         Cierre majestuoso que retoma el tema inicial.

 

Puedes escuchar esta pieza en el siguiente enlace

https://youtu.be/kGJYPSSJM7k?si=bBa0ePBLGe2bLVGu

 

EL PAPA EN UNAS ISLAS GRANDES EN HUMANIDAD

El pueblo español ha respondido a un magnífico León XIV. Digo bien el pueblo español, o sea, las muchas personas buenas y sencillas que le han escuchado y aplaudido, y se han aprovechado de las muchas cosas que ha dicho. Algunos políticos han buscado aprovecharse de su imagen. Peor aún, no han respondido. En el Congreso de los diputados, al día siguiente de que todos aplaudieran su discurso, en el que dijo que la pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario, todo seguía como de costumbre, o sea, en vez de buscar juntos el bien de los ciudadanos, dentro de las legítimas diferencias, las descalificaciones mutuas eran lo habitual.

La visita pastoral del Papa ha terminado en las Islas Canarias, estas islas grandes en humanidad. León ha cumplido el deseo de Francisco que quiso ir allí, pero no pudo; y ha mostrado su cercanía y solidaridad con los muchos inmigrantes que se juegan la vida para llegar a estas islas, así como su agradecimiento a las muchas personas que les acogen y ayudan. La inmigración es un serio problema con muchas vertientes, pero lo fundamental es ayudar a las personas que llaman a nuestra puerta, huyendo del hambre, de la persecución y de la pobreza extrema.

Tanto los testimonios de los migrantes, y de las personas que les ayudan y acogen, como los discursos del Papa han sido impresionantes. El Papa no habló solo para los canarios, sino para toda Europa. Los europeos no podemos consentir que el Mediterráneo o el Atlántico se conviertan en cementerios sin lápidas. Somos responsables de la hermana y del hermano frágil, porque es nuestra propia carne. Y como es nuestra debemos cuidarla. Todos somos migrantes, también la Sagrada Familia de Nazaret, dijo el Papa. Y añado por mi cuenta: todos somos mestizos.

No se olvidó de los monstruos que se aprovechan de la desesperación: mafias que organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, esclavizan a mujeres y niños, y convierten el sufrimiento ajeno en negocio. Ni de las naciones de origen, que deben crear condiciones de paz, justicia y desarrollo. Pero en Canarias se trataba de la acogida que debemos dar a los emigrantes. Y, como Papa, recordó que la Iglesia debe dejarse interpelar. La acogida es lo propio de la Iglesia, no puede ser algo secundario ni delegado a algunos voluntarios.

En su homilía en el Puerto de Santa Cruz, León XIV recordó que todos hemos nacido para “el encuentro”, y citó unas palabras del Vaticano II: “el hombre no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo”. Entrega a Dios, en primer lugar; y entrega a los hermanos. Y dijo esto en una isla como Tenerife, donde mucha gente pasa algún tiempo descansando y donde otra gente, menos afortunada, llega allí tras un viaje expuesto a peligros y violencias inenarrables. Frente a los que especulan con la desesperación, los cristianos debemos ser un reflejo del Señor que dice: “venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré”.

Gracias, Papa León, por tu presencia entre nosotros. Gracias por tus palabras proféticas y realistas. Gracias por tus palabras elogiosas con el pueblo español. ¡Hasta la próxima!

Martín Gelabert Ballesteros – Blog Nihil Obstat

EL SANTO DE LA SEMANA: SAN JUAN FRANCISCO REGIS

Nació el 31 de Enero de 1597, en el pueblo de Fontcouverte (departamento de Aude); falleció en la Louvesc, el 30 de Diciembre de 1640.

El Papa Pío XII llegó a exclamar: «Un predicador que merece muy bien ser llamado Patrono de las misiones populares es San  Juan Francisco Regis».

Francisco nace en 1597 de  familia acaudalada en Narbona, Francia y a los 19 años empieza a no sentirse a gusto en la vida mundana. Siente aversión por los placeres mundanales. Y súbitamente cae en la cuenta de que la santidad no será conseguida por él si sigue viviendo entre las gentes mundanas. Cerca de su ciudad había una abadía de monjes que lo estimaban, pero a él le atraía más la Compañía de Jesús, porque los Jesuitas se dedicaban más al apostolado entre el pueblo. Pidió ser admitido entre los jesuitas y en su noviciado demostraba tal fervor que uno de sus compañeros llegó a declarar: «Juan Francisco se humilla él mismo hasta el extremo, pero demuestra por los demás un aprecio admirable».

Siendo estudiante, el compañero de habitación lo acusó ante el superior diciéndole que Regis en vez de dormir lo suficiente pasaba muchas horas rezando en la capilla. El Padre Rector le respondió: «No le impidas sus devociones. No te opongas a sus comunicaciones con Dios. a mi me parece que este joven es un santo y que un día nuestra Comunidad celebrará una fiesta en su honor». Y esta respuesta resultó profética.

A los 33 años fue ordenado de sacerdote y al año siguiente lo destinaron a un trabajo que estaba muy de acuerdo con sus aspiraciones y con su fuerte constitución física: dedicarse a predicar misiones entre el pueblo. Y se dedicó a este trabajo con tal energía que sus compañeros exclamaban: «Juan Francisco hace el oficio de 5 misioneros». En 43 años de vida, 24 como religioso, diez como sacerdote y 9 como misionero popular, logró inmensos éxitos y tuvo el mismo calificativo en todos los sitios donde estuvo predicando: «el santo».

A diferencia del estilo muy elegante y rebuscado que se usaba entonces para predicar, el padre Juan Francisco se dedicó a predicar de manera extremadamente sencilla, con estilo directo, a veces hasta rayando en demasiado ordinariote, pero que iba directamente al alma y con una elocuencia y un fervor, que los pecadores no eran capaces de no conmoverse al escucharle. Sus sermones atraían a las multitudes formadas por católicos y herejes, gente buena y gente corrompida, pobres y ricos, sabios e ignorantes. Le encantaba predicar a los pobres, pero decía que con sus sermones había logrado convertir también a muchos ricos.

Los oyentes comentaban: «Este padre no dice solamente lo que sabe, sino que parece que lo que está diciendo lo estuviera viendo». Al escucharle se conmovían aun los corazones más indiferentes. Un predicador de fama fue a escucharle, y después decía a sus colegas: «El Padre Juan Francisco predica con extrema sencillez y convierte pecadores por millares y nosotros que predicamos con tanta elegancia, ¿a quién logramos convertir?».

Otro testigo afirmaba: «Lo que a mí me admira es que un hombre de tan pobre presencia, con su sotana llena de remiendos, diciendo lo que todos dicen, sin adornos en su lenguaje, siendo a veces tan duro en su hablar, tiene tan grande inspiración divina que uno no es capaz de escucharle y seguir en paz con sus pecados».

Algunos doctores se dirigieron al superior de los jesuitas diciéndole que el Padre Regis predicaba muy burdamente. Que un modo de predicar así era un deshonrar la altísima dignidad de predicador. Entonces el superior provincial se fue con su secretario a escuchar un sermón del santo, mezclados entre el pueblo. El superior quedó tan profundamente impresionado por su predicación, que les dijo a los acusadores: «Ojalá quisiera Dios que todos los misioneros predicaran con toda unción como este sacerdote. El dedo de Dios está aquí. Si yo viviera en esta región, no me perdería ni un solo sermón de este padre».

Un párroco afirmaba: «En mi parroquia, después de una misión predicada por el Padre Juan Francisco, mis parroquianos cambiaron de tal manera, que a mí me parecía que eran otras personas».

El Obispo lo envió a misionar a una región que durante 40 años había sido invadida por los calvinistas, y en la cual la corrupción de costumbres era espantosa y el anticatolicismo era tan feroz que el mismo obispo no podía nunca aparecer por allí. Y el poder de convicción del Padre Regis fue tan arrollador que las conversiones se obraron por montones. Una de las más terribles calvinistas, al oír que el santo sacerdote le preguntaba: «¿Y Ud. cuándo es que se va a convertir?», sintió una fuerza de la gracia de Dios tan avasalladora, que le respondió: «Pues, ¡me quiero convertir ahora mismo!», y en verdad que dejó su mala vida pasada y empezó a vivir como una buena católica.

Como con sus predicaciones acababa con muchos vicios, aquellos que vieron afectados con esto sus malos negocios, lo acusaron con calumnias ante el Sr. Obispo y hasta en Roma. El padre sufrió mucho con esto, pero afortunadamente Dios hizo que el secretario del obispo se diera cuenta de las mentiras que le estaban inventando y le defendió ante Monseñor, el cual escribió a Roma, hablando muy bien del gran misionero.

Mientras tanto el santo seguía misionando por las regiones más apartadas y de más difícil acceso. Y las multitudes lo seguían. Los campesinos se encontraban y el saludo que se daban era: «Vamos a escuchar al santo». Y en las ciudades, los templos se llenaban hasta más no poder, y los feligreses repetían: – Vayamos a oír al santo.

A muchísimas mujeres las sacó de la vida corrompida y las encaminó hacia una vida virtuosa. Los vicios que convirtió fueron incontables.

A las tres de la madrugada estaba levantado. Pasaba la mañana confesando y predicando y la tarde consiguiendo ayuda para los pobres. Muchas veces se olvidaba de comer.

A dos ciegos les hizo recobrar la vista. Con la imposición de las manos curó a muchos enfermos. Su despensa daba y daba a los pobres y no se agotaba y el milagro más grande que conseguía era convertir a los pecadores de su mala vida.

Se fue a predicar una misión a una región terriblemente fría y apartada. Por el camino lo sorprendió una tempestad de nieve que le impidió continuar el viaje y tuvo que pasar la noche en medio de terrible ventarrón y en plena nieve. Y le sobrevino una pulmonía. Sin embargo así de enfermo pronunció tres sermones el primer día de la misión y dos el segundo día. Toda la mañana de este día la pasó confesando. En ayunas celebró la misa a las dos de la tarde, y cuando se dirigió a su confesionario para seguir su labor heroica, cayó desmayado.

Lo llevaron a la casa cural y poco antes de morir exclamó: «Veo a Nuestro Señor y a su Santísima Madre que preparan un sitio en el cielo para mí». Y luego exclamó: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu», y murió. Era el año 1640.

Al visitar el sepulcro de San Juan Francisco Regis, se propuso después el joven San Juan María Vianey, ser sacerdote, costara lo que costara. Es que los ejemplos de su vida son admirables.

No hubo atraso en disponer las investigaciones canónicas. El 18 de Mayo de 1716, Clemente XI emitió el decreto de beatificación. El 5 de Abril de 1737, Clemente XII promulgó el decreto de canonización. Benedicto XIV estableció el 16 de Junio como su día festivo. Pero inmediatamente después de su muerte, Regis fue venerado como santo. Los peregrinos llegaron masivamente a su tumba, y desde entonces la afluencia sólo se ha incrementado. Debe mencionarse el hecho de que una visita efectuada en 1804 a los restos del Apóstol de Vivarais fue el comienzo de la vocación del Blessed Curé of Ars, Juan Bautista Vianney, a quien la Iglesia elevó, a su turno, a los altares. «Todo lo bueno que yo haya hecho», dijo mientras agonizaba, «se lo debo a él» (de Curley, op. cit., 371). El lugar donde murió Regis ha sido transformado en una capilla mortuoria. Cerca hay un arroyo de agua fresca, al cual los devotos de San Juan Francisco Regis atribuyen curaciones milagrosas por su intercesión. La antigua iglesia de la Louvesc ha recibido (1888) el título y los privilegios de una basílica. En este lugar sagrado se fundó a comienzos del siglo diecinueve el Instituto de las Hermanas de San Regis, o Hermanas del Retiro, mejor conocidas bajo el nombre de la Religiosas del Cenáculo; y fue la memoria de su celo misericordioso a favor de tantas infortunadas mujeres caídas lo que originó la ahora floreciente obra de San Francisco Regis, cual es apoyar a la gente pobre y trabajadora que desea contraer matrimonio, y que principalmente se centra en lograr que las uniones ilegítimas alcancen la conformidad con las leyes Divinas y humanas.

(Fuente: ewtn.com y enciclopediacatolica.org)

EL PAPA EN TENERIFE: SANTA MISA EN EL PUERTO DE SANTA CRUZ DE TENERIFE

Queridos hermanos y hermanas:

Es una gracia encontrarnos en el día en que el Corazón de Jesús se deja contemplar por nosotros como el corazón de la historia. Me alegra celebrar con ustedes la Eucaristía, dando gracias por la fe y la caridad de las que he recibido tantos testimonios en este viaje apostólico y que hacen también a este archipiélago, tan conocido por su belleza y su acogida, un lugar donde el Señor Resucitado nos precede y se manifiesta. Frente a nosotros el mar evoca el infinito, y así lo hace también el cielo; pero infinito es sobre todo el deseo que une el corazón de Dios a tantos corazones humanos, cuyas alegrías y esperanzas, tristezas y angustias encuentran eco en el corazón de la Iglesia (cf. Gaudium et spes, 1). Ningún ser humano es una isla; la ubicación geográfica de esta diócesis y los desafíos pastorales que la comprometen atestiguan que hemos nacido para el encuentro y que no hay obstáculo, distancia, peligro o amenaza que pueda impedir a cada uno su viaje. Sea permaneciendo durante una vida entera en el mismo lugar, sea eligiendo o estando obligados a partir, nadie permanece nunca quieto. Este es el secreto del corazón: la llamada íntima al éxodo y al encuentro.

Pero el Corazón de Jesús nos revela cómo no perdernos en un dinamismo estéril: «Dios envió al mundo a su Unigénito, para que vivamos por medio de él» (1 Jn 4,9). Hay vida cuando se da vida. De otro modo, se gira en el vacío. En efecto, «como recuerda el Concilio, el ser humano está llamado a la comunión con Dios y “no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo”; su vocación más profunda es la de entrar en el movimiento trinitario del amor recibido y compartido» (Magnifica humanitas, 48). El Papa Francisco observaba: «Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor. Esto tiene un impacto en el modo como se trata al ambiente» (Laudato si’, 225). Son palabras que interpelan también la vocación turística de Tenerife, sea respecto al corazón del que decide pasar aquí un período de vacaciones, sea para el que vive y trabaja en la isla, en contacto con visitantes de tantos países del mundo. ¿Qué busca el corazón humano? ¿Cómo responder a su sed de manera no engañosa? Qué importante es, especialmente para quien se deja orientar por el Evangelio, no reducir todo a comercio y beneficio. «Quienes disfrutan más y viven mejor cada momento son los que dejan de picotear aquí y allá, buscando siempre lo que no tienen, y experimentan lo que es valorar cada persona y cada cosa, aprenden a tomar contacto y saben gozar con lo más simple. Así son capaces de disminuir las necesidades insatisfechas y reducen el cansancio y la obsesión» (ibíd., 223). Interpreten así, queridos hermanos y hermanas, su vocación a la acogida.

El Evangelio, hoy, parece radicalizar este reto y nos recuerda la riqueza de los pobres: una paradoja que remite directamente a la vida de Jesús, a su verdad, al camino en el que continúa pidiéndonos que lo sigamos. En la página que hemos escuchado, bendice al Padre por esto: es a los pequeños —que en el contexto significa a los mínimos, a los que nadie estima capaz de pensamiento y de palabra— a los que Dios se ha revelado a sí mismo. Los ha enriquecido de aquello que permanece escondido a quienes están rodeados de admiración y de éxito. Con la Exhortación apostólica Dilexi te quise prestar atención a ese lugar privilegiado de los pobres en la Revelación divina y en la misión de la Iglesia.

Es un misterio que resuena de modo totalmente específico en estas islas, en el centro de rutas migratorias que lo hacen lugar de primera acogida de hermanos y hermanas cuyo viaje está generalmente expuesto a peligros y violencias inenarrables. Frente a quien especula con la desesperación, como cristianos no sólo podemos ofrecer un reflejo del Señor que dice: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11,28). La gracia más grande es que nos dejemos evangelizar por aquellos a quienes socorremos, que reconozcamos la misteriosa sabiduría de Dios escrita en su misma carne: «Crecidos en la extrema precariedad, aprendiendo a sobrevivir en medio de las condiciones más difíciles, confiando en Dios con la certeza de que nadie más los toma en serio, ayudándose mutuamente en los momentos más oscuros, los pobres han aprendido muchas cosas que conservan en el misterio de su corazón. Aquellos entre nosotros que no han experimentado situaciones similares, de una vida vivida en el límite, seguramente tienen mucho que recibir de esa fuente de sabiduría que constituye la experiencia de los pobres. Sólo comparando nuestras quejas con sus sufrimientos y privaciones, es posible recibir un reproche que nos invite a simplificar nuestra vida» (Dilexi te, 102). El Señor, que reprende y corrige a los que ama (cf. Ap 3,19), desea hacer sencilla y alegre nuestra vida.

Queridos hermanos y hermanas, gracias por lo que son, gracias por lo que hacen, convirtiendo a esta isla en un lugar donde encontrar al corazón de Cristo en el rostro amigo y hospitalario de personas y comunidades fraternas. «Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1 Jn 4,16): que esta confesión de fe transmitida por la Primera carta del apóstol Juan resplandezca siempre en ustedes, y les motive a la oración y a la acción. Presten atención a los adolescentes y a los jóvenes, a los ricos y a los pobres, a los residentes y a los huéspedes: todos ellos necesitan ser conocidos con una mirada que ve más allá de las apariencias y reconoce la profundidad de sus corazones inquietos, que no pocas veces ya está orientado, quizás inconscientemente, hacia el Reino de Dios y su justicia. Que se respire entre ustedes que «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él» (1 Jn 4,16). Este es el corazón del Evangelio, el corazón de Cristo. Quien se sumerge en él ya no vive para sí mismo. ¡Abran a todos este mar de amor! Es mi deseo y mi oración para ustedes y para todos aquellos que encuentren en su camino.

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