CATEQUESIS PAPA LEON XIV. JESUCRISTO, NUESTRA ESPERANZA. III. LA PASCUA DE JESÚS.!» 10. VOLVER A ENCENDER. «¿NO ARDÍA ACASO NUESTRO CORAZÓN, MIENTRAS NOS HABLABA EN EL CAMINO Y NOS EXPLICABA LAS ESCRITURAS?». (LC 24, 32)

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy quisiera invitaros a reflexionar sobre un aspecto sorprendente de la resurrección de Cristo: su humildad. Si recordamos los relatos evangélicos, nos damos cuenta de que el Señor resucitado no hace nada espectacular para imponerse a la fe de sus discípulos. No aparece rodeado de huestes de ángeles, no hace gestos sensacionales, no pronuncia discursos solemnes para revelar los secretos del universo. Al contrario, se acerca discretamente, como un viandante cualquiera, como un hombre hambriento que pide compartir un poco de pan (cf. Lc 24,15.41).

María de Magdala lo confunde con un jardinero (cf. Jn 20,15). Los discípulos de Emaús creen que es un forastero (cf. Lc 24,18). Pedro y los demás pescadores creen que es un simple transeúnte (cf. Jn 21,4). Habríamos esperado efectos especiales, signos de poder, pruebas abrumadoras. Pero el Señor no busca eso: prefiere el lenguaje de la proximidad, de la normalidad, de la mesa compartida.

Hermanos y hermanas, en esto hay un mensaje precioso: la Resurrección no es un giro teatral, es una transformación silenciosa que llena de sentido cada gesto humano. Jesús resucitado come una porción de pescado delante de sus discípulos: no es un detalle marginal, es la confirmación de que nuestro cuerpo, nuestra historia, nuestras relaciones no son un envoltorio para tirar. Están destinados a la plenitud de la vida. Resucitar no significa convertirse en espíritus evanescentes, sino entrar en una comunión más profunda con Dios y con nuestros hermanos, en una humanidad transfigurada por el amor.

En la Pascua de Cristo, todo puede convertirse en gracia. Incluso las cosas más ordinarias: comer, trabajar, esperar, cuidar de la casa, apoyar a un amigo. La Resurrección no resta vida al tiempo y al esfuerzo, sino que cambia su sentido y su «sabor». Cada gesto realizado en gratitud y comunión anticipa el Reino de Dios.

Sin embargo, hay un obstáculo que a menudo nos impide reconocer esta presencia de Cristo en lo cotidiano: la pretensión de que la alegría debe ser sin heridas. Los discípulos de Emaús caminaban tristes porque esperaban otro final, un Mesías que no conociera la cruz. A pesar de haber oído que la tumba está vacía, son incapaces de sonreír. Pero Jesús está a su lado y, con paciencia, les ayuda a comprender que el dolor no es la negación de la promesa, sino el modo en que Dios ha manifestado la medida de su amor (cf. Lc 24, 13-27).

Cuando por fin se sientan a la mesa con Él y parten el pan, se les abren los ojos. Y se dan cuenta de que su corazón ya ardía, aunque no lo sabían (cf. Lc 24, 28-32). Esta es la mayor sorpresa: descubrir que bajo las cenizas del desencanto y del cansancio siempre hay un rescoldo vivo, a la espera de ser reavivado.

Hermanos y hermanas, la resurrección de Cristo nos enseña que no hay historia tan marcada por el desengaño o el pecado que no pueda ser visitada por la esperanza. Ninguna caída es definitiva, ninguna noche es eterna, ninguna herida está destinada a permanecer abierta para siempre. Por distantes, perdidos o indignos que nos sintamos, no hay distancia que pueda apagar la fuerza infalible del amor de Dios.

A veces pensamos que el Señor sólo viene a visitarnos en momentos de recogimiento o de fervor espiritual, cuando nos sentimos con fuerzas, cuando nuestra vida parece ordenada y luminosa. En cambio, el Resucitado se acerca en los lugares más oscuros: en nuestros fracasos, en las relaciones desgastadas, en los trabajos cotidianos que pesan sobre nuestros hombros, en las dudas que nos desaniman. Nada de lo que somos, ningún fragmento de nuestra existencia le es ajeno.

Hoy, el Señor resucitado viene junto a cada uno de nosotros, tal como recorremos nuestros caminos -los del trabajo y el compromiso, pero también los del sufrimiento y la soledad- y con infinita delicadeza nos pide que nos dejemos calentar el corazón. No se impone con clamores, no exige ser reconocido inmediatamente. Con paciencia espera el momento en que nuestros ojos se abran para ver su rostro amigo, capaz de transformar la decepción en confiada espera, la tristeza en gratitud, la resignación en esperanza.

El Resucitado sólo desea manifestar su presencia, hacerse nuestro compañero de camino y encender en nosotros la certeza de que su vida es más fuerte que cualquier muerte. Pidamos, pues, la gracia de reconocer su presencia humilde y discreta, de no esperar una vida sin pruebas, de descubrir que todo dolor, si es habitado por el amor, puede convertirse en lugar de comunión.

Y así, como los discípulos de Emaús, también nosotros volvemos a nuestras casas con un corazón que arde de alegría. Una alegría sencilla, que no borra las heridas, sino que las ilumina. Una alegría que nace de la certeza de que el Señor está vivo, que camina con nosotros y nos da en cada momento la posibilidad de recomenzar.

Fuente: The Holy See

DILEXI TE: EXHORTACIÓN APOSTÓLICA DEL PAPA LEÓN XIV SOBRE EL AMOR HACIA LOS POBRES

La presentación tuvo lugar el 9 de octubre de 2025 en la Oficina de Prensa de la Santa Sede a las 12:00 (hora de Roma)

Dilexi te: Exhortación Apostólica del Papa León XIV sobre el amor hacia los pobres

El Papa León XIV firmó el 4 de octubre de 2025 la primera Exhortación Apostólica de su Pontificado, titulada Dilexi te (“Te he amado”), centrada en el amor hacia los pobres.

El Santo Padre eligió la fecha del 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís, para la firma de su primer documento magisterial. El Dicasterio para la Comunicación informó que el Papa León firmó Dilexi te en la Biblioteca privada del Palacio Apostólico Vaticano, en presencia del Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, el arzobispo Edgar Peña Parra.

El documento remite en su título a la cuarta y última Encíclica del Papa Francisco, Dilexit nos, sobre el amor humano y divino del corazón de Jesucristo, con fecha del 24 de octubre de 2024.

La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó que la publicación y la conferencia de presentación del documento del Papa León XIV tendría lugar el jueves 9 de octubre a las 12:00 (hora de Roma).

En la conferencia participaron: el cardenal Michael Czerny SJ, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral; el cardenal Konrad Krajewski, limosnero de Su Santidad y prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad (Limosnería Apostólica); fray Frédéric-Marie Le Méhauté O.F.M., provincial de los Hermanos Menores de Francia/Bélgica y doctor en teología, y sor Clémence, pequeña hermana de Jesús de la Fraternidad de las Tre Fontane e Roma.

Por último, a partir del 9 de octubre se pusieron  a disposición algunos recursos pastorales que pueden acompañar la profundización de la Exhortación Apostólica Dilexi te.

En el siguiente enlace podéis acceder al texto completo

https://vidaascendente.es/noticias-2025/exhortacion-apostolica-dilexi-te-del-santo-padre-leon-xiv/

Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral

RECONOCEN POR PRIMERA VEZ EL COMPLEMENTO DE BRECHA DE GÉNERO A UNA JUBILADA POR CUIDAR DE SU NIETA

La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) ha reconocido por primera vez en una sentencia el derecho de una mujer jubilada a percibir en su pensión el complemento por brecha de género por el cuidado de una nieta, a la que tuvo durante años en acogimiento familiar.

El alto tribunal valenciano revoca así la sentencia dictada en mayo del pasado año por un juzgado de lo Social de Elche, que desestimó la demanda de la pensionista y confirmó en primera instancia la resolución del Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS).

El derecho a percibir un complemento por brecha de género en las pensiones contributivas está regulado en el artículo 60 de la Ley General de la Seguridad Social (LGSS) que lo circunscribe, sin embargo, al cuidado de cada hijo o hija que hubiera tenido la mujer.

La recurrente en este procedimiento, que tiene dos complementos reconocidos por el cuidado de sendos hijos, pidió que se aplicara en su pensión un tercero por el cuidado de su nieta, de la que se había hecho cargo bajo la figura del acogimiento permanente, con el argumento de que la situación debía ser equiparada a la filiación natural o adoptiva.

El INSS se lo denegó en una resolución dictada en marzo de 2022 que fue confirmada dos años después por un juzgado, según ha informado el TSJCV en un comunicado. Sin embargo, la Sala de lo Social del alto tribunal ha dado ahora la razón a la pensionista, al entender que no se puede excluir este caso del derecho a la percepción del complemento en cuestión, máxime cuando la solicitante, la abuela, optó por la figura del acogimiento familiar para hacerse cargo de su nieta porque no podía adoptarla por su condición de ascendiente, como prohíbe el Código Civil.

«Si la finalidad declarada del artículo 60 de la LGSS es compensar a los progenitores por la incidencia que con carácter general hubiera podido tener en su carrera de seguro la dedicación al cuidado de los hijos, debemos concluir que no se puede excluir del derecho al complemento un supuesto como el que se enjuicia en este procedimiento», señalan los magistrados.

Desde 1995 a 2021

La sentencia del Tribunal Superior recuerda que la solicitante «se ha dedicado al cuidado de su nieta como acogedora desde el año 1995 hasta su jubilación en el año 2021».

«El derecho al complemento que se reclama no está supeditado en nuestra legislación al hecho biológico, sino al cuidado de los hijos, sean estos biológicos o adoptados, y qué mayor muestra de cuidado y dedicación que la acreditada por la solicitante en relación con su nieta, con la que no pudo formalizar una relación de adopción por impedimento legal», añade la Sala.

Igualmente, los magistrados aluden a la Ley Orgánica 1/1996 de Protección Jurídica del Menor, que impone a la Administración «la obligación de reconocer a la familia acogedora los mismos derechos que reconoce al resto de unidades familiares».

La sentencia, que estima por tanto el recurso de suplicación presentado por la pensionista contra la decisión judicial dictada en primera instancia, puede ser recurrida en casación ante el Tribunal Supremo para la unificación de doctrina.

Raúl Arias para 65 y Mas

CORIA – CÁCERES: VIDA ASCENDENTE INAUGURA EL CURSO CON UNA JORNADA DE FRATERNIDAD Y COMPROMISO

El Movimiento de Mayores y Vida Ascendente celebró el inicio del curso 2025-2026 con una jornada marcada por la alegría del reencuentro, la fraternidad y el compromiso pastoral. El encuentro, que reunió a numerosos miembros y consiliarios, incluyó una asamblea general, la presentación de la programación de actividades, la celebración de la Eucaristía y un animado momento de convivencia final.

El consiliario diocesano abrió la sesión con una oración y unas palabras de gratitud al ver el salón repleto de participantes, acompañado por otros tres consiliarios. Agradeció su presencia y animó a todos a vivir este nuevo curso con ilusión y esperanza.

A continuación, la presidenta del Movimiento dio la bienvenida a los asistentes e inició la asamblea, que abordó un orden del día centrado en tres puntos principales: programación, objetivos e información general sobre la situación del Movimiento en la diócesis.

En la programación se mantienen las líneas de años anteriores, incorporando como novedad un curso online de voluntariado con mayores, ofertado por la Universidad Francisco de Vitoria y gestionado por el presidente nacional. Los contenidos formativos del curso abordarán siete temas clave:

1.- Necesidades, oportunidades y retos de los mayores.

2.- Desmitificar el envejecimiento.

3.- La dignidad de la persona y la mirada positiva sobre esta etapa de la vida.

4.- Estrategias para el manejo de grupos

5.- La escucha como herramienta de acompañamiento.

6.- El apoyo social como factor protector ante el sufrimiento y la construcción de comunidad parroquial.

7.- El sentido de la vida.

Entre los objetivos del curso, además de los habituales, destacan la difusión más amplia de la pastoral del mayor, su extensión a residencias de ancianos, el fomento de las relaciones intergeneracionales y una mayor apertura a las diversas realidades diocesanas.

Durante el informe sobre el estado del Movimiento, se presentó la situación actual de los grupos parroquiales y en residencias, así como las iniciativas de difusión en lugares donde aún no se conoce la labor del Movimiento, con el propósito de crear nuevos grupos y atraer nuevos miembros.

La jornada concluyó en un ambiente distendido con un tiempo de convivencia fraterna, compartiendo cañas y un aperitivo de garbanzos a la vinagreta que todos disfrutaron con entusiasmo. “¡Con qué alegría volvimos a casa!”, expresaron los asistentes al finalizar este encuentro que dio comienzo al nuevo curso con renovada energía e ilusión compartida.

EL CAMINO DE SANTIAGO Y EUROPA

Suele fijarse el año 800, cuando el Papa León III coronó a Carlomagno, como el punto de partida de la denominada «europeidad cultural», un concepto que se había extendido, por entonces, por los benedictinos.

Otros autores, como el ilustre catedrático de Filosofía del Derecho Truyol y Serra, fijan esta asociación con la Paz de Westfalia de 1648, momento en el que se considera el punto de partida de una Europa en el sentido de una entidad cultural y política y no ya meramente geográfica, como se concebía en la Edad Media.

El nacimiento de los Estados modernos soberanos dio lugar a un nuevo «sistema europeo de Estados» que sustituye a la res publica christiana o cristiandad que, por entonces, ya no se identifica con el catolicismo, sino que representa una diversidad de confesiones, principalmente la católica y la protestante. O dicho de otro modo, el nuevo système politique de l’Europe se fundó y se desarrolló sobre la base de la cristiandad pero en cuanto entidad cultural y social y no solo en cuanto sentimiento religioso.

De este proceso fue buen testigo el Camino de Santiago, que ha unido durante siglos el Occidente cristiano con el corazón de Europa. Desde entonces, como bien explicó el filósofo Xavier Rubert de Ventos, Europa sabe que el cristianismo está en su subsuelo aunque no quiera explicitarlo, quizás para estar más disponible a futuros desarrollos.

 El Camino representa un crisol multifacético en la construcción de la identidad europea y ha ido configurando un proyecto espiritual, cultural, social, ecológico, económico y político, sobre la base del encuentro, la fraternidad y los valores del humanismo cristiano. Una lectura actualizada de ello se está haciendo en el Seminario de Ecología Integral de la Fundación Pablo VI y la CEE con el fin de poner en valor la vigencia de esos valores de cuidado, cooperación y encuentro de culturas y pueblos.

Jesús Avezuela Cárcel

Director general de la Fundación Pablo VI

LA SANTA DE LA SEMANA: SANTA TERESA DE JESUS

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila el 28 de marzo de 1515 y muere en Alba de Tormes el 4 de octubre de 1582. Sus padres, D. Alonso de Cepeda y Dª Beatriz de Ahumada (su segunda mujer) le educan en la fe cristiana, en los valores de su linaje y de la sociedad de su tiempo: la dignidad personal, la veracidad, la compasión, la generosidad, la honra, y le procuran personas que le enseñen a leer y escribir, cosa poco frecuente en las mujeres de su tiempo.

Ella desde muy pequeña buscará siempre los valores transcendentes, lo que no se pasa: Se diría que toda su vida está marcada por la búsqueda del Absoluto. Algo que queda bien reflejado en aquella frase de su infancia: “Rodrigo, que hay vida para siempre, para siempre, para siempre”, y aunque tiene una adolescencia normal, en la que parecen disiparse estos profundos anhelos de su corazón, pronto vuelven a aflorar en ella los deseos incontenibles de lo que es capaz de traspasar el tiempo.

Movida por estos deseos, abraza la vida carmelitana en el Monasterio de La Encarnación de la ciudad de Ávila un 2 de Noviembre de 1535 y allí permanecerá 27 años hasta el 24 de agosto de 1562, en que iniciará en San José de Ávila con un pequeño grupo de mujeres dispuestas a todo un nuevo Carmelo, en el que prima la oración, la fraternidad, la sencillez y el desasimiento. Tras permanecer en ese primer convento cinco años, su peregrinar de fundadora se sitúa entre 1567 y 1582. Tenía 52 años y estaba harto achacosa cuando empieza a viajar por España levantando 17 nuevos conventos en los que perpetúa su carisma de Madre y Fundadora que extiende también a los padres carmelitas añadiendo a los cimientos del nuevo Carmelo masculino, la actividad apostólica.

Teresa Sánchez o Teresa Pina o Teresa de Cepeda, es decir Teresa de Ahumada, Santa Teresa de Jesús, era la sexta de los doce (tres más nueve) hijos que en sus dos matrimonios tuvo Alonso de Cepeda, primero mercader y luego hidalgo labrador, obligado a cambiar de modo de vida para, con una ejecutoria de hidalguía falsificada y carísima, «limpiar» una historia familiar que arrancaba del judaísmo, de cuando Juan Sánchez de Toledo, el abuelo de Santa Teresa tuvo que trasladarse hasta Ávila, huyendo de Toledo, donde muchos podían recordar el sambenito que durante siete viernes llevó. Antes había tenido que reconciliarse en una ceremonia en la que también tomaron parte sus hijos: Pedro, Álvaro, Rodrigo, Elvira, Lorenzo, Francisco y Alonso, el padre de Teresa. Su madre, Beatriz de Ahumada, que a los 14 años se convirtió en la segunda esposa del viudo don Alonso, tuvo nueve hijos y murió a los 33 años: es dato de suma importancia para comprender a tan singular mujer.

Era Teresa uno de esos espíritus fronterizos que cita Jiménez Lozano: «Estos hombres de la casta hebrea y sus descendientes, cuando realmente abrazaron el cristianismo con toda su alma, estaban mejor situados que los cristianos de otras tradiciones espirituales y otras actitudes psicológicas para entender la religión interior de los adentros y la búsqueda del Innombrable en medio de la desnudez, la ausencia o el encuentro de Dios como ausencia o encuentro del Esposo del ‘Cantar de los Cantares’. Teresa es una mística, es decir alguien que busca lo real absoluto. Alguien que ha tomado a peso el mundo y sus criaturas y le han parecido que no tenían entidad y eran no-nada: ‘Que todo el mundo me parece que no me hace compañía’, o ‘todo me parece sueño lo que veo, y que es burla’, y por eso busca lo único real y consistente en apartamiento de esa mentira del mundo y en oposición a una sociedad que tiene una tabla de valores polarmente opuestos a los suyos. Así que estos buscadores de lo real viven a contrapelo del Estado-Iglesia o Iglesia-Estado de su tiempo; es decir, contra esa misma identificación o simbiosis y su carácter cesarista y constrictivo. Desprecian el montaje de la vida eclesiástica tal y como aparece a sus ojos, y anhelan una sociedad sin castas en un momento histórico precisamente en que son esta lucha entre ellas y la aventura de la empinación hidalga las que constituyen el fondo de la existencia española». Eran tiempos recios y ella una mujer en un mundo de varones, un espíritu libre en tiempos de cerrazón contrarreformista y una descendiente de conversos en una sociedad de cristianos viejos.

Impresiona la relación de las fundaciones de Carmelos reformados, y saber que todas –menos Caravaca y Granada- son obra directa suya: Ávila 1562, Medina del Campo 1567, Malagón 1568, Valladolid 1568, Toledo 1569, Pastrana 1569, Salamanca 1570, Alba de Tormes 1571, Segovia 1574, Beas de Segura 1575, Sevilla 1575, Caravaca 1576, Villanueva de la Jara 1580, Palencia 1581, Soria 1581, Granada 1582 y Burgos 1582. A ellos hay que añadir los dos de frailes en cuya fundación intervino: Duruelo (donde en 1668 comenzó la reforma de los frailes) y Pastrana. Conste, sin embargo, que reducir a guarismos, diecisiete conventos femeninos y dos masculinos, la actividad fundadora de la Reformadora, es necia simplificación.

Hablar literariamente de la santa andariega y de sus palomarcitos es querer esconder la rotundidad de la apuesta de Teresa y de sus dificultades. Un recorrido por el libro de su Vida y por las Fundaciones permite calibrar la aventura teresiana, la radicalidad de su reforma, valorar el temple de una mujer que se enfrentó a todas las adversidades posibles, precisar que esta mística tenía firmemente asentados los pies en la realidad de una tierra de Castilla que recorrió incansablemente de un extremo a otro y en una iglesia en ebullición.

La necesidad de comunicar su fuerte experiencia religiosa se plasma en unos escritos que aún hoy, después de cuatro siglos, mantienen su pasión vivencial, su valor literario y su gran actualidad:

El libro de su vida

Camino de Perfección

Las Moradas del castillo interior

Las Fundaciones

Meditaciones sobre el Cantar de los Cantares

Relaciones espirituales

Exclamaciones del alma a Dios

Poesías

Cartas

Después de cruzar una y otra vez los caminos de España, muere en este monasterio de la Anunciación de Alba de Tormes, el 4 de octubre de 1582, a las 9 de la noche.

Pronto comenzó a ser venerada por el mundo católico, y se sucedieron los reconocimientos:

Es beatificada el 24 de abril de 1614 y canonizada el 12 de marzo de 1622.

El 4 de Marzo de 1922 es declarada Doctora honoris causae por la Universidad de Salamanca.

Pablo VI el 18 de Septiembre de 1965 la nombra patrona de los escritores españoles.

Pablo VI también, el 27 de septiembre de 1970, refrenda los cuatro siglos de magisterio teresiano declarándola Doctora de la Iglesia. Era la primera mujer que conseguía traspasar la barrera. Aquello de “que las mujeres callen en la Iglesia” al fin, era explícitamente historia pasada.

CATEQUESIS PAPA LEON XIV. JESUCRISTO, NUESTRA ESPERANZA. III. LA PASCUA DE JESÚS. 9. LA RESURRECIÓN. «¡LA PAZ ESTÉ CON USTEDES!» (JN 20,21)

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El centro de nuestra fe y el corazón de nuestra esperanza se encuentran profundamente enraizados en la resurrección de Cristo. Leyendo con atención los Evangelios, nos damos cuenta de que este misterio es sorprendente no solo porque un hombre -el Hijo de Dios- resucitó de entre los muertos, sino también por el modo en que eligió hacerlo. De hecho, la resurrección de Jesús no es un triunfo estruendoso, no es una venganza o una revancha contra sus enemigos. Es el testimonio maravilloso de cómo el amor es capaz de levantarse después de una gran derrota para proseguir su imparable camino.

Cuando nos recuperamos de un trauma causado por los demás, a menudo la primera reacción es la rabia, el deseo de hacer pagar a alguien lo que hemos sufrido. El Resucitado no actúa de este modo. Cuando emerge de los abismos de la muerte, Jesús no se toma ninguna venganza. No regresa con gestos de potencia, sino que manifiesta con mansedumbre la alegría de un amor más grande que cualquier herida y más fuerte que cualquier traición.

El Resucitado no siente la necesidad de reiterar o afirmar su propia superioridad. Él se aparece a sus amigos -los discípulos-, y lo hace con extrema discreción, sin forzar los tiempos de su capacidad de acoger. Su único deseo es volver a estar en comunión con ellos, ayudándolos a superar el sentimiento de culpa. Lo vemos muy bien en el cenáculo, donde el Señor se aparece a sus amigos aprisionados por el miedo. Es un momento que expresa una fuerza extraordinaria: Jesús, después de haber descendido a los abismos de la muerte para liberar a quienes allí estaban prisioneros, entra en la habitación cerrada de quienes están paralizados por el miedo, llevándoles un don que ninguno hubiera osado esperar: la paz.

Su saludo es simple, casi habitual: «¡Paz a vosotros!» (Jn 20, 19). Pero va acompañado de un gesto tan bello que resulta casi inapropiado: Jesús muestra a los discípulos las manos y el costado con los signos de la pasión. ¿Por qué exhibir sus heridas precisamente ante quienes, en aquellas horas dramáticas, lo renegaron y lo abandonaron? ¿Por qué no esconder aquellos signos de dolor y evitar que se reabra la herida de la vergüenza?

Y, sin embargo, el Evangelio dice que, al ver al Señor, los discípulos se llenaron de alegría (cf. Jn 20, 20). El motivo es profundo: Jesús está ya plenamente reconciliado con todo lo que ha sufrido. No guarda ningún rencor. Las heridas no sirven para reprender, sino para confirmar un amor más fuerte que cualquier infidelidad. Son la prueba de que, precisamente en el momento en que hemos fallado, Dios no se ha echado atrás. No ha renunciado a nosotros.

Así, el Señor se muestra nudo y desarmado. No exige, no chantajea. Su amor no humilla; es la paz de quien ha sufrido por amor y ahora finalmente puede afirmar que ha valido la pena.

Nosotros, en cambio, a menudo ocultamos nuestras heridas por orgullo o por el temor de parecer débiles. Decimos “no importa”, “ya ha pasado todo”, pero no estamos realmente en paz con las traiciones que nos han herido. A veces preferimos esconder nuestro esfuerzo por perdonar para no parecer vulnerables y no correr el riesgo de sufrir de nuevo. Jesús no. Él ofrece sus llagas como garantía de perdón. Y muestra que la resurrección no es la cancelación del pasado, sino su transfiguración en una esperanza de misericordia.

Luego, el Señor repite: «¡Paz a vosotros!». Y añade: «Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo» (v. 21). Con estas palabras, confía a los apóstoles una tarea que no es tanto un poder como una responsabilidad: ser instrumentos de reconciliación en el mundo. Es como si dijese: «¿Quién podrá anunciar el Rostro misericordioso del Padre sino vosotros, que habéis experimentado el fracaso y el perdón?».

Jesús sopla sobre ellos y les dona el Espíritu Santo (v. 22). Es el mismo Espíritu que lo ha sostenido en la obediencia al Padre y en el amor hasta la cruz. Desde ese momento, los apóstoles ya no podrán callar lo que han visto y oído: que Dios perdona, levanta, restaura la confianza.

El centro de la misión de la Iglesia no consiste en administrar un poder sobre los demás, sino en comunicar la alegría de quien ha sido amado precisamente cuando no se lo merecía. Es la fuerza que ha hecho nacer y crecer la comunidad cristiana: hombres y mujeres que han descubierto la belleza de volver a la vida para poder donarla a los demás.

Queridos hermanos y hermanas, también nosotros somos enviados. El Señor también nos enseña sus heridas y dice: Paz a vosotros. No tengáis miedo de mostrar vuestras heridas sanadas por la misericordia. No temáis aproximaros a quien está encerrado en el miedo o en el sentimiento de culpa. Que el soplo del Espíritu nos haga también a nosotros testigos de esta paz y de este amor más fuertes que toda derrota.

Fuente : The Holy See

II CONGRESO INTERNACIONAL DE LA PASTORAL DE LAS PERSONAS MAYORES. DISCURSO DEL PAPA

«Los ancianos son un don, una bendición que hay que acoger, y la prolongación de la vida es uno de los signos de esperanza de nuestro tiempo». Así se dirigió León XIV a los participantes en la audiencia de hoy, 3 de octubre, del Segundo Congreso Internacional de Pastoral de los Ancianos, instándolos a anunciar a Cristo en todas las edades y etapas de la vida.

Las palabras del Papa León XIV son fuente de consuelo y esperanza para muchas personas mayores que, al llegar a la vejez, sienten que ya no pueden aportar nada a los demás, mientras que, cada vez más, según muestran las estadísticas, son el estado de bienestar de muchos países, una presencia valiosa en las familias de sus hijos. En su encuentro hoy, 3 de octubre, con los participantes del Segundo Congreso Internacional sobre la Pastoral de las Personas Mayores, bajo el lema «Sus mayores soñarán», organizado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, que se celebra hasta mañana, 4 de octubre, en la Curia General de la Compañía de Jesús en Roma, el Pontífice recordó el valor de la pastoral de las personas mayores, que debe ser «evangelizadora y misionera».

“Donde las personas mayores se sienten solas y rechazadas, esto significará llevarles el alegre mensaje de la ternura del Señor, para superar, junto con ellas, la oscuridad de la soledad, el gran enemigo de la vida de las personas mayores. ¡Que nadie sea abandonado! ¡Que nadie se sienta inútil!”

La longevidad no es un defecto

El discurso del Papa León XIII es también un recordatorio constante de las enseñanzas del Papa Francisco, quien ha reafirmado con frecuencia la alianza entre jóvenes y mayores, una encrucijada de futuro y sabiduría. El Pontífice recuerda que «en nuestro tiempo, lamentablemente, las relaciones entre generaciones suelen estar marcadas por fracturas y oposiciones, que las enfrentan». Estas son visiones, afirma León XIV, pesimistas y conflictivas. De hecho, se critica a las personas mayores por «no dejar espacio a los jóvenes en el mercado laboral o por absorber demasiados recursos económicos y sociales en detrimento de otras generaciones, como si la longevidad fuera un defecto».

“Los Ancianos son un don, una bendición que hay que acoger, y la prolongación de la vida es un hecho positivo; de hecho, es uno de los signos de esperanza de nuestro tiempo, en todo el mundo. Sin duda, también es un desafío, porque el creciente número de personas mayores es un fenómeno histórico sin precedentes que nos llama a un nuevo ejercicio de discernimiento y comprensión”.

Fragilidad, un puente hacia el cielo

«La vejez», afirma el Papa, «es ante todo un recordatorio beneficioso de la dinámica universal de la vida». Una vida en la que a menudo solo se valora si produce riqueza o éxito, si se alcanza poder o autoridad. La fragilidad, de hecho, «es ocultada o distanciada por quienes cultivan ilusiones mundanas, para no tener ante sus ojos la imagen de lo que inevitablemente seremos».

“Sin embargo, es saludable reconocer que envejecer «forma parte de la maravilla que somos». Esta fragilidad, «si tenemos el coraje de reconocerla», de abrazarla y cuidarla, «es un puente hacia el cielo»”.

La salvación está en la humildad

La fragilidad y la debilidad no deben ser motivo de vergüenza, sino un impulso para buscar la ayuda de nuestros hermanos y de Dios. «Los ancianos», subraya el Papa, «nos enseñan que la salvación no está en la autonomía, sino en reconocer humildemente nuestras propias necesidades y saber expresarlas libremente». Por lo tanto, «la medida de nuestra humanidad no es lo que podemos lograr, sino nuestra capacidad de dejarnos amar y, cuando sea necesario, incluso ayudar».

Los «jóvenes ancianos»

Recordando que la vejez a menudo nos sorprende desprevenidos, el Papa afirma que «la Iglesia está llamada a ofrecer el tiempo y las herramientas para descifrarla, para vivirla cristianamente, sin pretender permanecer eternamente joven y libre de la desesperación». Las catequesis del Papa Francisco de 2022 son útiles en este sentido, describiendo con precisión «una verdadera espiritualidad para los ancianos: de ellos podemos sacar provecho para establecer una labor pastoral útil».

Los «jóvenes ancianos», personas sanas con tiempo libre, suelen participar regularmente en la liturgia y en actividades parroquiales, como la catequesis y diversas formas de servicio pastoral, pero deben ser participantes activos.

“Es importante identificar un lenguaje y propuestas adecuadas para ellos, involucrándolos no como receptores pasivos de la evangelización, sino como participantes activos, y responder con ellos, y no en su lugar, a las preguntas que plantean la vida y el Evangelio”.

Una pastoral evangelizadora y misionera

A pesar de sus diversas experiencias: algunos llegan al conocimiento de Dios en la vejez; otros regresan a la Iglesia tras un período de alejamiento; y otros han perseverado en su vida cristiana, el deseo de Dios también debe alimentarse con una sencilla oración, recitada con fe en casa.

“Para todos, la pastoral de las personas mayores debe ser evangelizadora y misionera, porque la Iglesia está siempre llamada a anunciar a Jesús, Cristo Salvador, a todo hombre y mujer, en cualquier edad y etapa de la vida”.

Las personas mayores, testigos de la esperanza

«Anunciar el Evangelio es el principal compromiso de nuestra pastoral: al involucrar a las personas mayores», enfatiza el Papa León, «en esta dinámica misionera, también ellas serán testigos de la esperanza, especialmente con su sabiduría, devoción y experiencia».

Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano

Para Vatican News

LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA APOYA LA ILP CONTRA EL MALTRATO A LAS PERSONAS MAYORES

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y defensa de la Vida hacen pública una declaración institucional en apoyo a la Iniciativa Legislativa Popular para la aprobación de una Ley de Protección Integral contra el Maltrato a las Personas Mayores.

TEXTO COMPLETO DE LA DECLARACIÓN DE LA SUBCOMISIÓN PARA LA FAMILIA Y DEFENSA DE LA VIDA

Ofrecemos la declaración íntegra:

La Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, de la Conferencia Episcopal Española, manifiesta su firme compromiso de la defensa de los derechos, la dignidad y el bienestar de las personas mayores, reconociendo su inestimable aportación a nuestra sociedad y la necesidad de garantizarles una vida libre de cualquier forma de violencia, abuso o maltrato.

El envejecimiento de la población es una realidad social que requiere respuestas firmes y coordinadas por parte de las administraciones públicas. El maltrato a las personas mayores, en cualquiera de sus manifestaciones físicas, psicológicas, negligencia o abandono, constituye una grave vulneración de los derechos humanos y un atentado contra la dignidad de quienes han contribuido, lo largo de su vida, al desarrollo de nuestro país.

Por ello, la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, de la Conferencia Episcopal Española:

Reconoce la urgencia y necesidad de una legislación específica y eficaz que proteja de manera integral a las personas mayores frente a cualquier forma de maltrato.

Apoya la Iniciativa Legislativa Popular promovida por LA ASOCIACIÓN PARA EL BIENESTAR DE LA TERCERA EDAD (ABTE CANDELARIA) para la aprobación de una Ley de Protección Integral contra el Maltrato a las Personas Mayores, como instrumento fundamental para prevenir, detectar, sancionar y erradicar estas conductas, así como para garantizar la asistencia y reparación a las víctimas. Dicha Ley debe tener presente el principio de autonomía que siempre está subordinado al derecho a la vida; por eso, dicha ley debe posibilitar, llegado el caso de una enfermedad terminal e irreversible, el acceso de todas las personas mayores a los cuidados paliativos.

Se compromete a promover campañas de sensibilización y formación dirigidas a la ciudadanía, profesionales y entidades, con el objetivo de visibilizar esta problemática y fomentar una cultura de respeto, buen trato y protección hacia las personas mayores.

Solicita a las instituciones competentes, tanto a nivel autonómico como estatal, la tramitación urgente de esta iniciativa legislativa, así como la dotación de recursos suficientes para su efectiva aplicación.

Invita a todos los grupos políticos, entidades sociales y ciudadanía con la recogida de las preceptivas firmas, a sumarse a este compromiso colectivo en defensa de los derechos de las personas mayores, trabajando juntos por una sociedad más justa, inclusiva y solidaria.

Fuente: Conferencia Episcopal Española

LA SOCIEDAD FUTURA VOLVERÁ A SER CRISTIANA

Estamos, lo comentamos en muchas ocasiones, ante un mundo que para los que tenemos ciertos años va en contra de lo que hemos vivido y de la historia occidental desde hace algunos milenios. No hablo sólo de la secularización de la sociedad, en España únicamente un 33% se declara católico y un 18% practicante (en los datos se considera practicante incluso el que sólo va un domingo al mes a misa), también la familia está desapareciendo, las bodas disminuyeron hasta cifras impensables hace poco tiempo, la reducción de ciertas libertades, no hablemos de otros aspectos de la sociedad que en algunos casos quieren imponer por la fuerza. Es la cultura woke, haz lo que quieras lo anterior es opresión, ninguna ligazón cuando quieras lo dejas. La familia y la religión fuera. Quizás estemos ante un nuevo marxismo que quiere alcanzar a toda la sociedad.

Ante lo anterior surge una actividad creciente de defensa de la libertad por la que se ha luchado durante siglos, hay artículos, libros que abundan esa defensa. Uno de los últimos es “El sentido del cristianismo” del profesor Rafael Domingo que entre otras escribe: “una sociedad que, defendiendo la más plena libertad personal de los ciudadanos, está abierta a la existencia de un Dios que es amor se edifica sobre un fundamento más profundo que una sociedad agnóstica, atea o que se ha construido un falso Dios mental, como el éxito, la fortuna o los placeres”. Es una llamada a la espiritualización de la sociedad, a la recuperación de la trascendencia frente a un agotado materialismo hedonista e individualista de escaso vuelo, que no puede satisfacer las más nobles aspiraciones humanas, recuperar la libertad total. La Iglesia, y en ella incluyó a todos los practicantes, incluso a los que sólo se declaran creyentes, debe reaccionar y salir a proclamar con sus vidas el mensaje de Jesús de Nazaret, dejar de “ser únicamente cristianos en los actos dentro del templo eclesiástico”. Hay que seren todo momento un ejemplo, con las “caídas” de humanos que se tienen.

Las encuestas entre los jóvenes invitan al optimismo y quizás, más pronto de lo esperado, ese 18% se incremente con ellos que vuelven a ser practicantes. Según los datos son más de lo que se esperaba y de lo que cualquiera puede pensar por la forma de vida de algunos

 Jacinto Seara