CELIA HIL EXPERTA EN TALENTO SENIOR: EL EMPRENDIMIENTO SÉNIOR ES MAS EXITOSO

La edad se ha posicionado como el primer factor de discriminación en el ámbito laboral, por encima del género, la raza o la clase social. Hablamos de edadismo, un tipo de discriminación por razón de edad que, en este caso, aparta de forma temprana a los profesionales sénior del mercado laboral.

Según el II Barómetro del Consumidor Sénior, realizado por la Fundación MAPFRE (@fmapfre), los mayores de 55 años, un segmento de la población formada actualmente por 15,8 millones de españoles, no sienten que el mercado laboral valore su experiencia y trayectoria.

Son muchos los sénior que ven truncadas sus posibilidades de, no solo de mantenerse en el mercado laboral, sino de acceder a él de nuevo alcanzada cierta edad. En un momento en el que las nuevas tecnologías han cobrado gran relevancia en la sociedad, resultan imprescindibles a la hora de buscar empleo. Y, aún así, los profesionales sénior encuentran grandes dificultades a la hora de llamar la atención de las empresas que determinan la edad como algo negativo sin pararse a analizar todo lo positivo que también aporta.

En este sentido, la experta en talento sénior Cèlia Hil (@CeliaHil) ayuda a estos profesionales a buscar un hueco en el mercado laboral y hacerse notar ante las empresas, destacando sus virtudes y poniendo en valor lo que la sociedad a veces se empeña en no ver.

“No es muy lógico este edadismo en el mercado laboral, porque en otros países no sucede como en España”, explica Cèlia en una entrevista a 65YMÁS. Licenciada en Psicología Clínica con un Postgrado de Experta en Inserción Laboral y un segundo Postgrado en Recursos Humanos 2.0 y Redes Sociales, Cèlia está especializada en empleabilidad, recursos humanos, marca personal y talento sénior, esa franja de edad que representa a las personas mayores de 55 años.

“Hay varios estudios que dicen que los equipos intergeneracionales, entre juniors y séniors, son los que mejor funcionan, resultando ser los más creativos y productivos”, señala. “Con lo cual, no entiendo muy bien qué está pasando en nuestro país, en el que las empresas han apostado por prejubilar al talento sénior, y las pequeñas y medianas empresas lo están imitando”.

Lo que los trabajadores sénior pueden aportar

La menor productividad es la excusa más repetida para justificar el reemplazo del talento sénior por trabajadores más jóvenes, pero la realidad es que no es otra cosa que edadismo.

“Hay una serie de creencias que habría que desconfirmar, como que son más caros, que ya no se ponen al día en cuanto a formación, que a nivel digital están obsoletos… Creencias que hacen que desde el departamento de recursos humanos no se contrate al talento sénior ni se le contemple”.

Pero los trabajadores sénior tiene aspectos positivos que los hacen ser muy valiosos, tal y cómo explica Cèlia: “Su experiencia, todo lo que llevan en la mochila durante años y que han podido estar desarrollando, el conocimiento del sector, el compromiso con la organización (venimos de una cultura que sentía más los colores de la empresa, que prácticamente entrabas en esa organización y te jubilabas con ella), la capacidad de resolver situaciones del día a día que ya se han encontrado en otras ocasiones, esa visión en perspectiva. Todo esto son una serie de competencias que son muy interesantes para una empresa”, señala.

Los sénior «se están poniendo valor»

Aunque la pandemia ha perjudicado en gran medida a los mayores en el ámbito laboral, provocando que las empresas se decidan por trabajadores más jóvenes sobre los sénior “por ser más vulnerables a nivel de salud”, Cèlia considera que las franjas de edad entre 55 y 65 años están ganado relevancia en el mercado laboral. “Se están organizando y poniendo en valor, y eso empieza a resonar en la sociedad y a tenerse en cuenta”.

Son muchas las personas mayores de 50 años que se plantean la opción del emprendimiento si la búsqueda de empleo no da resultado debido a esta discriminación de la que hablábamos. “Varios estudios muestran que el emprendimiento sénior es más exitoso al disponer de este conocimientos del sector, esta experiencia en el mercado, una buena red de contactos y capacidad económica.

Todo esto hace que sea más exitoso”, explica Cèlia en este sentido, haciendo referencia al estudio realizado por la Oficina del Censo y dos profesores del MIT que dice que “en términos generales, un emprendedor de 50 años tiene casi el doble de probabilidades de iniciar una empresa extremadamente exitosa que uno de 30 años».

Una de las razones es la diferencia entre las ideas y la ejecución. «Las ideas son geniales, pero la ejecución lo es todo», indican en el estudio. Lo mismo ocurre con la estrategia y las tácticas, es decir, lo que realmente haces, que es lo que ayuda a las empresas a crecer. Y esto se consigue adquiriendo experiencia.

Aunque la idea más extendida al pensar en el emprendimiento es la de una persona joven, “la realidad es que alrededor de los 50 años es cuando los modelos de emprendimiento se consolidan más y tienen más éxito», concluye la experta.

La importancia de las redes sociales

Ahora que hay alternativas a la búsqueda de empleo tradicional, aplicaciones como LinkedIn y otras redes sociales resultan clave a la hora de movernos por el mundo laboral.

“Estamos en plena transformación digital y con la pandemia todavía se nos ha permitido menos la movilidad, con lo cual, LinkedIn, por ejemplo, que es la principal red profesional de negocios a nivel mundial, es una ventana para el sénior, para continuar estando al día, aprendiendo de otras personas y poder hacer el upskilling y reskilling para no quedar obsoleto”, señala Cèlia.

“Puede hacer networking de calidad con muchos profesionales en todo el mundo para seguir estando bien conectado y, por lo tanto, poder encadenar proyectos, estar al día de su sector, trabajar su marca personal”, añade. “No solo es una ventana al mundo de los negocios y la empresa, sino que también es un escaparate de él mismo para que, a nivel digital, pueda seguir siendo encontrado”.

Por esta razón, se hace tan necesario que el sénior incorpore herramientas como LinkedIn, Twitter o Instagram, porque “es una gran oportunidad de que le encuentren y de él encontrar proyectos”.

 Del paro a emprendedora: una historia de superación

Son muchas las personas a las que Cèlia Hil ha podido ayudar a lo largo de su trayectoria, sin embargo, una historia destaca sobre las demás, la de una directiva multinacional de Valencia que no conseguía encontrar empleo y que, finalmente, acabó emprendiendo ella misma una consultoría propia.

“Creo que para ella fue muy importante ese cambio en la manera de pensar, de buscar reactivamente empleo, enviando currículums a oferta publicada a decir, no, yo me voy a ir generando las oportunidades de empleo, y si no me contratan, me autocontrato”.

“Era una mujer de más de 50 años y el empoderamiento y el cambio que hizo fue muy resiliente, fue como el ave fénix”, relata. “De una mujer apagada, que ya había tirado la toalla, que no esperaba encontrar trabajo, pasó a hacerse su web, su LinkedIn bien hecho, a buscar clientes y un porfolio de servicios. Fue una reinvención, un renacer de esa persona. Empezaron a brillarle los ojos”.

Leido en 65 y mas

EL SANTO DE LA SEMANA: SAN ANDRÉS KIM Y COMPAÑEROS MARTIRES

El 20 de septiembre recordamos a San Andrés Kim y Compañeros Mártires.

Fue la primera canonización que se realizó fuera de Roma en los últimos 700 años, y es que la situación lo ameritaba, porque estaban siendo premiados con la santidad el primer sacerdote coreano y sus 102 compañeros.

San Andrés Kim, el primer sacerdote de la Iglesia en el oriente, creció comprendiendo el valor de defender su fe.

Nació el 21 de agosto de 1821,  su bisabuelo había muerto martirizado, y cuando sólo era un niño, tuvo que afrontar por el mismo motivo, la muerte de su padre, mientras su madre era destinada a vivir en la calle y pedir limosna, debido a la represión religiosa que azotó Corea hasta finales del siglo XIX, y que hoy, sigue estando vigente.

En 1836 Andrés fue elegido como seminarista por un misionero que pasaba por su población. En 1844 fue ordenado diácono en China y un año más tarde ordenado sacerdote en Shangai. De allí se dirigió nuevamente a Corea en donde cumplió la gran parte de su trabajo pastoral.

Sirvió al Señor como sacerdote sólo un año y pocos meses. En junio de 1846 fue arrestado y enviando a una cárcel en Seúl; allí estuvo tres meses y el 16 de septiembre fue decapitado, cuando apenas tenía 26 años.

Entre sus pertenencias se encontró una carta en coreano, dirigida a sus fieles. “En este difícil tiempo, para ser victorioso se debe permanecer firme usando toda nuestra fuerza y habilidades como valientes soldados completamente armados en el campo de batalla”.

Junto con el padre Kim se destaca la canonización del laico Pablo Chong, nacido en Korea en 1795. Sus padres, una hermana y un hermano, fueron martirizados entre los años 1801 y 1839.

Cuando tenía 20 años partió hacia Seúl para tratar de reconstruir la Iglesia en este lugar.

Decidió intentar llevar misioneros al país pero sus intentos se vieron bloqueados por la misma persecución, uno de ellos, murió antes de poder ingresar al país.

En 1839, a la edad de 45 años, fue arrestado por ser considerado como uno de los que había intentado llevar misioneros extranjeros a Korea. Fue decapitado en Seúl el 22 de septiembre.

Las figuras del Padre Andrés y de Pablo Chong son sólo una pequeña muestra de la persecución religiosa de las que son víctimas los cristianos en el oriente.

En la actualidad los católicos no gozan de plena libertad para practicar su fe y como sucedió con estos santos, siguen siendo perseguidos por sus creencias.

Su amor a Dios y la Iglesia fue reconocido el 19 de junio de 1988, cuando el Papa Juan Pablo II canonizó y proclamo santos a 117 mártires que derramaron su sangre en la Conchinchina, Annam y Tonkín, en la actualidad el norte de Vietnam. Entre los mártires había 11 españoles, un grupo de franceses, y los demás coreanos. Ellos que  murieron víctimas de suplicios, hambre, sed, asfixia, insultos y burlas perdonaron todo lo que les habían hecho.

EIM 2022. PREPARADOS, LISTOS…….HACIENDO MALETAS.

La pasada semana se cerraba el plazo de inscripción a nuestra peregrinación a Fátima y Santiago, parecía que no iba  a llegar nunca desde que comenzáramos este proyecto el pasado septiembre de 2021, cuando se publique el próximo boletin digital iremos en el autobús camino de Fátima.

Nos esperan días de muchas emociones, de reencuentros, de fraternidad, incluso de hacer turismo, pero sobre todo de hacernos visibles y de dar gracias por poder hacernos visibles.

En Fátima visitaremos el lugar de las apariciones, la aldea de los pastorcitos y el Santuario, celebraremos la Eucaristía y pediremos a nuestra Madre que nos cobije bajo su manto.

También tendremos algunas visitas turísticas de camino a Santiago, y  una vez allí,    tiempo para unos talleres especiales para los mayores, una Vigilia Eucarística  que presidirá el Nuncio de su Santidad en España  en San Martín Pinario y el último día la Misa del Peregrino, en la imponente Catedral.

Esta semana iremos preparando las cosas que llevaremos y las que dejaremos aquí, porque van  a ser días muy especiales para todos los que vamos.

BUEN CAMINO, PEREGRINOS.

EIM 2022: CALENTANDO MOTORES

Dentro de catorce días pondremos rumbo a Fátima de camino al Encuentro Internacional de Mayores 2022 que celebraremos en Santiago, ponernos en brazos de la Virgen de Fátima unos días nos ayudará para preparar el abrazo al Apóstol.

Allí en el Santuario  nos encontraremos con nuestros hermanos de Portugal que se unirán a nosotros en el Camino a Santiago.

Muchos nos preguntamos ¿Qué meto yo en la maleta? ¿Hará frío o calor? ¿Lloverá o hará un sol de justicia? Otros sin embargo ya están pensando ¿Qué tengo que sacar de la bolsa? Y van preparándose para que el encuentro no los sorprenda sin hueco para el Señor, allí en Fátima podremos acercarnos al Sacramento de la Reconciliación.

Físicamente viajar con poco equipaje es muchísimo más cómodo. Si nos hace falta algo siempre hay tiendas, pero espiritualmente llevar el bolso medio lleno es un error muy frecuente que  limita el hueco para el Señor. Vamos acumulando basurillas, que por pequeñas se quedan siempre ahí, el clásico “yo como no mato ni robo…” Las pequeñas cosas, aquellas que  casi nos pasan desapercibidas por comunes y frecuentes van dejando poso, el cotilleo, la murmuración, vivir de cara a la galería, las quejas por todo, el ande yo caliente, algunos malos gestos y otras tantas cosas habituales en nuestra vida tampoco son del agrado del Señor.

Preparémonos  la ocasión de abocar el saco,  es fácil y muy saludable, y en Fátima es única.

LA VIRGEN DE LOS DOLORES

No podríamos exaltar la Cruz sin tener presente a María

Por dos veces durante el año, la Iglesia conmemora los dolores de la Santísima Virgen que es el de la Semana de la Pasión y también el 15 de setiembre.

La primera de estas conmemoraciones es la más antigua, puesto que se instituyó en Colonia y en otras partes de Europa en el siglo XV y cuando la festividad se extendió por toda la Iglesia, en 1727, con el nombre de los Siete Dolores, se mantuvo la referencia original de la Misa y del oficio de la Crucifixión del Señor.

En la Edad Media había una devoción popular por los cinco gozos de la Virgen Madre, y por la misma época se complementó esa devoción con otra fiesta en honor a sus cinco dolores durante la Pasión. Más adelante, las penas de la Virgen María aumentaron a siete, y no sólo comprendieron su marcha hacia el Calvario, sino su vida entera. A los frailes servitas, que desde su fundación tuvieron particular devoción por los sufrimientos de María, se les autorizó para que celebraran una festividad en memoria de los Siete Dolores, el tercer domingo de setiembre de todos los años.

 San Josemaría Escrivá de Balaguer nos comunicó sus emociones a propósito de los sufrimientos de María en el momento de la Presentación del Niño Jesús en el Templo, y frente a la Cruz. Para él, María se “incorporó” en el amor redentor de su Hijo. Ofreció para el género humano “su dolor inmenso, que traspasaba su Corazón como una espada” tal como se lo había anunciado el anciano Simeón, profeta del misterio pascual (Luc 2, 34-35).

Los pecados de la humanidad, piensa San Josemaria nos valieron el “don inestimable” acompañando y condicionando el de Jesús: el don de Su Madre. ¡Feliz culpa! Obtuvimos por su causa a la Virgen: María es la Omnipotencia suplicante, a la que Cristo nada rehúsa.

El Papa Benedicto XV escribía inmediatamente después de la guerra (1918):

“María había parecido casi ausente de la vida pública de Cristo. No sin una disposición de la divina providencia, se hizo presente en el momento en el que Él encontró la muerte colgado de la Cruz. Ella sufrió con Él. Ella casi murió con su hijo moribundo. Para la salvación de los hombres, abdicó a sus derechos maternales sobre su Hijo. Se puede decir, entonces, que en unión con su Hijo, ella rescató al género humano: “Cum Christo humanum genus redimisse”

Para Benedicto XV, María es  cooperadora en la Redención. Su ofrenda al pie de la Cruz es, de alguna manera sacerdotal; ella no recibió el sacramento del Orden, pero ella es más que una simple fiel: siendo Madre de Dios, pertenece a la unión hipostática y personal entre el Hijo de Dios y la humanidad, y sobrepasa el sacerdocio común y universal de los bautizados. Por su maternidad divina, excede inmensamente el orden de la gracia santificante de los fieles bautizados, siendo, como ellos, creada y salvada por los méritos de su Hijo.

Eso es lo que uno de los más fervientes y activos evangelizadores de los tiempos modernos leía y retenía bajo la pluma de Benedicto XV. Catorce siglos antes, Ambrosio de Milán, rechazando siempre la idea de una asociación de María sobre un pie de igualdad independiente del Sacrificio de Cristo, Ambrosio percibía con María obscuramente, y contemplaba en las heridas de su hijo la salvación del mundo. Ella hubiese querido, pensaba Ambrosio, asociar su propia muerte a la de su Hijo; para Ambrosio, desde la Anunciación, María concibió espiritualmente y corporalmente la Redención de todos y obró (en dependencia de Cristo) la salvación del mundo. Madre, sabiendo que su hijo iba a morir y que ella sería traspasada por una espada de dolor, ¿cómo no habría querido morir con Él para la salvación eterna de todos los que amaba? León Magno, escribía poco después: “Por su consentimiento al Misterio de la Encarnación Redentora, María aceptaba proporcionar la materia del Sacrificio (de la Cruz)” – DS 294.

Pío XII prolongó estos pensamientos de san Ambrosio y de Benedicto XV. Enseñaba en 1943, en “Mystici Corporis”, “María ofreció sobre el Gólgota al Padre eterno, con su Hijo, sus derechos maternales y su amor por los hijos de Adán. Se convirtió en la Madre espiritual de sus miembros por un nuevo título de sufrimiento y de gloria”, es decir, no solamente como Madre del Salvador, sino como asociada a su sacrificio.

Es lo que el Concilio Vaticano II (Lumen Gentium 53 y 56) debía confirmar citando a san Agustín y a san Ireneo: “La muerte por Eva, la vida por María”. Después del Concilio Vaticano II, Pablo VI escribía (Signum Magnum, 1967): María fue nuestra Madre espiritual participando del Sacrificio de la Cruz. Esta participación fue parte integrante del misterio de nuestra salvación. Esta verdad ha de ser tenida como de fe”.

 Leido en Catholic.net y Aciprensa

LA EXALTACION DE LA SANTA CRUZ

Hacia el año 320 la Emperatriz Elena de Constantinopla encontró la Vera Cruz, la cruz en que murió Nuestro Señor Jesucristo,

La Emperatriz y su hijo Constantino hicieron construir en el sitio del descubrimiento la Basílica del Santo Sepulcro, en el que guardaron la reliquia.

Años después, el rey Cosroes II de Persia, en el 614 invadió y conquistó Jerusalén y se llevó la Cruz poniéndola bajo los pies de su trono como signo de su desprecio por el cristianismo. Pero en el 628 el emperador Heraclio logró derrotarlo y recuperó la Cruz y la llevó de nuevo a Jerusalén el 14 de septiembre de ese mismo año.

Según manifiesta la historia, al recuperar el precioso madero, el emperador quiso cargar una cruz, como había hecho Cristo a través de la ciudad, pero tan pronto puso el madero al hombro e intentó entrar a un recinto sagrado, no pudo hacerlo y quedó paralizado.

El patriarca Zacarías que iba a su lado le indicó que todo aquel esplendor imperial iba en desacuerdo con el aspecto humilde y doloroso de Cristo cuando iba cargando la cruz por las calles de Jerusalén. Entonces el emperador se despojó de su atuendo imperial, y con simples vestiduras, avanzó sin dificultad seguido por todo el pueblo hasta dejar la cruz en el sitio donde antes era venerada.

Los fragmentos de la santa Cruz se encontraban en el cofre de plata dentro del cual se los habían llevado los persas, y cuando el patriarca y los clérigos abrieron el cofre, todos los fieles veneraron las reliquias con mucho fervor, incluso, su produjeron muchos milagros.

Desde entonces, ese día quedó señalado en los calendarios litúrgicos como el de la Exaltación de la Vera Cruz.

El cristianismo es un mensaje de amor. ¿Por qué entonces exaltar la Cruz? Además la Resurrección, más que la Cruz, da sentido a nuestra vida. Pero ahí está la Cruz, el escándalo de la Cruz, de San Pablo. Nosotros no hubiéramos introducido la Cruz. Pero los caminos de Dios son diferentes. Los apóstoles la rechazaban. Y nosotros también.

La Cruz es fruto de la libertad y amor de Jesús. No era necesaria. Jesús la ha querido para mostrarnos su amor y su solidaridad con el dolor humano. Para compartir nuestro dolor y hacerlo redentor.

Jesús no ha venido a suprimir el sufrimiento: el sufrimiento seguirá presente entre nosotros. Tampoco ha venido para explicarlo: seguirá siendo un misterio. Ha venido para acompañarlo con su presencia. En presencia del dolor y muerte de Jesús, el Santo, el Inocente, el Cordero de Dios, no podemos rebelarnos ante nuestro sufrimiento ni ante el sufrimiento de los inocentes, aunque siga siendo un tremendo misterio.

Jesús, en plena juventud, es eliminado y lo acepta para abrirnos el paraíso con la fuerza de su bondad: «En plenitud de vida y de sendero dio el paso hacia la muerte porque Él quiso. Mirad, de par en par, el paraíso, abierto por la fuerza de un Cordero» (Himno de Laudes).

En toda su vida Jesús no hizo más que bajar: en la Encarnación, en Belén, en el destierro. Perseguido, humillado, condenado. Sólo sube para ir a la Cruz. Y en ella está elevado, como la serpiente en el desierto, para que le veamos mejor, para atraernos e infundirnos esperanza. Pues Jesús no nos salva desde fuera, como por arte de magia, sino compartiendo nuestros problemas. Jesús no está en la Cruz para adoctrinarnos olímpicamente, con palabras, sino para compartir nuestro dolor solidariamente.

Pero el discípulo no es de mejor condición que el maestro, dice Jesús. Y añade: «El que quiera venirse conmigo, que reniegue de sí mismo, que cargue con su cruz y me siga». Es fácil seguir a Jesús en Belén, en el Tabor. ¡Qué bien estamos aquí!, decía Pedro. En Getsemaní se duerme, y, luego le niega.

«No se va al cielo hoy ni de aquí a veinte años. Se va cuando se es pobre y se está crucificado» (León Bloy). «Sube a mi Cruz. Yo no he bajado de ella todavía» (El Señor a Juan de la Cruz). No tengamos miedo. La Cruz es un signo más, enriquece, no es un signo menos. El sufrir pasa, el haber sufrido -la madurez adquirida en el dolor- no pasa jamás. La Cruz son dos palos que se cruzan: si acomodamos nuestra voluntad a la de Dios, pesa menos. Si besamos la Cruz de Jesús, besemos la nuestra, astilla de la suya.

Es la ambigüedad del dolor. El que no sufre, queda inmaduro. El que lo acepta, se santifica. El que lo rechaza, se amarga y se rebela.

ORACIÓN

¬Señor, Dios nuestro, que has querido salvar a los hombres por medio de tu Hijo muerto en la cruz, te pedimos, ya que nos has dado a conocer en la tierra la fuerza misteriosa de la Cruz de Cristo, que podamos alcanzar en el cielo los frutos de la redención. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.-

Lo que San José María comprendió en profundidad es que no se puede anunciar a Jesús crucificado como salvador del mundo sin hablar de los sufrimientos de María al pie de la Cruz. No se puede anunciar el Evangelio de la Sangre de Jesús Salvador, la Buena Nueva de la Redención sin hacer alusión a las lágrimas de María, llena de gracia, de la gracia concedida por Jesús.

Así lo vislumbraron los interlocutores protestantes de del grupo de Dombes subrayando que “María “jugó un rol único principalmente en el momento del nacimiento y de la muerte de Cristo” : no solamente en el momento de su nacimiento -sin María no tendríamos la humanidad del Verbo ni, por consecuencia, el sacrificio de Cristo- sino también en el momento de su muerte, que ella ofreció en unión con Él. A los ojos de María, Jesús nació para morir en favor nuestro.

Es una manera de decir que no se puede anunciar el Evangelio de Cristo sin anunciar a María. Nuestros hermanos protestantes anunciaban ya (con Lutero) a María como la siempre Virgen, Madre de Dios: el “diálogo de Dombes” los invita indirectamente a reflexionar, como muchos entre ellos, sobre el rol de María al pie de la Cruz.

María representa en el momento de la Encarnación (y en consecuencia al pie de la Cruz) a la humanidad entera; Santo Tomás de Aquino lo había dicho muy bien. Por su ofrenda sublime, nos invita a todos a asociarnos al Sacrificio del Hijo de Dios. Nosotros también hemos nacido para morir con Cristo, en Cristo y por Cristo:

“La inmensa caridad de María al pie de la Cruz, respecto de la humanidad entera, hace que se cumpla también en ella la afirmación de Cristo: “No hay amor más grande que el dar la vida por aquellos que se ama” (Jn 15,13).” Tales son las propias palabras del bienaventurado.

Católico ejemplar, revivió del pensamiento de los Padres antiguos y de los Papas modernos, testigos en conjunto de lo que Melitón de Sardes llamaba ya (a principios del siglo II): “La bella cordera de Dios”. Fue sensible al extraordinario servicio mariano de los Papas al punto de escribir” Los Soberanos Pontífices han tenido razón en llamar a María corredentora”. Es en efecto un elemento impresionante de la historia moderna de la Iglesia. Desde Pío VII, a principios del siglo XIX, los Papas sucesivos han exaltado y profundizado el esplendor de los dolores de María. ¡Recordemos solamente a Pío IX y a Pío XII definiendo dogmáticamente la Inmaculada Concepción y la Asunción; a León XIII dándonos quince encíclicas sobre el misterio del Rosario, a san Pío X subrayando la asociación indisoluble de María con Cristo, y a Juan Pablo II pronunciando 71 catequesis sobre la Virgen María desde 1995 hasta 1997 ! Como para hacer reflexionar no solamente a los protestantes sino a todo hombre.

Sí, subrayando este extraordinario testimonio mariano de los papas modernos, nuestro bienaventurado lo prolonga y participa en su eficacia: brinda a la Iglesia formadores y apóstoles.

 Leído en Catholic.net y Aciprensa

PASTORAL DEL MAYOR: VIVIR LA MUSICA, CONOCEMOS A JOSÉ BARCONS

José Barcons, Pepe, es un jubilado animoso y animado, que tiene mucho que ofrecer a la sociedad y no lo guarda para sí.

Lo buscamos en Google y nos apareció su nombre en un Blog de una maestra que había hecho un cursillo de “lenguaje musical y lúdico a través de la psicomotricidad” con él hace unos años  y nos lo describe como un hombre mayor con boina y maletín, que sorprende a quien inicia con él este viaje.

Pepe colabora con asociaciones de discapacitados y da charlas sobre psicomotricidad y lenguaje musical allá donde se lo piden, el único requisito es que le faciliten el desplazamiento porque el ya no conduce.

Su foco de acción principal es la parroquia Santa María de la Esperanza de Madrid  en donde, además de pertenecer al grupo de Escucha y Autoayuda ha puesto en marcha junto al Padre Chema una actividad dirigida especialmente a los mayores, con el nombre de ¡VIVIR LA MUSICA!

Nos cuenta que comenzó hace 4 años con un grupo de 20 personas y ya son 60, a pesar de la pandemia de la Covid que tanto daño ha causado en los mayores.

No se trata de ir al baile a la parroquia, sino de gozar con la música, dejar  aflorar los sentimientos que dejamos guardados a veces por pudor , en nuestro interior, y dejarse llevar, por el maravilloso mundo de la expresión musical sin moverse de la silla.

En cada sesión, que se quincenal de Octubre a Junio, mientras los niños no tienen cole, Pepe que es gran amante y conocedor de la música planifica un tema, la alegría, la naturaleza, la Virgen en la música, los 500 años de la Conversión de San Ignacio, en fin, cualquier tema que podáis imaginar, y sobre él una serie de melodías que van desde el Canto Gregoriano a Roberto Carlos pasando por Mozart, Haydn, Haendel, Agustín Lara, las cantigas de Alfonso X el sabio, los salmos y las danzas judías, J. S. Bach o los cantos tradicionales de la Iglesia como Tomad Virgen Pura o Venid y vamos todos hasta cantos populares como El patio de mi casa, Por el puente de Aranda , Estaba el señor don gato….

Nos dice que la música es un instrumento muy potente  que queda alojado en el último rincón del alma de cada persona, aquel rinconcito  que Dios se reserva para sí.

Nos recuerda como representan los pintores a los coros angélicos con instrumentos y cantos, y como en la Eucaristía nos unimos a los coros celestiales para alabar a Dios en el Santo.

Hagamos memoria de como el ser humano desde sus primeros tiempos hace instrumentos de madera y de hueso, hay que reconocer que la música es una obra de Dios, ¡Y que maravillosa obra!.

Es matemática, tiene capacidad de comunicar, un alto grado de perfección y armonía, y no hay nadie en la tierra a quien una u otra melodía no le conmueva.

Pero esta labor quincenalmente requiere un esfuerzo, preparar los tema, elegir la música, desarrollar el  esquema de cada sesión, es entregarse y dar lo mejor de uno mismo, como dice San Mateo, “lo que recibisteis gratis, dadlo gratis” y eso es precisamente lo que hace Pepe.

Continua diciéndonos que él recibe más que lo que da, ¿Os acordáis de lo del ciento por uno?, que ver a todas esas personas que le reciben con mucho cariño y ser partícipe de como los discapacitados algunos con Alzheimer y problemas cognitivos severos mantienen la capacidad de emocionarse con la música es motivo de estar infinitamente agradecido al Señor.

Charlamos por teléfono casi una hora que se nos ha pasado en un abrir y cerrar de ojos, Pepe transmite optimismo y positividad de la que sale de lo más íntimo, de aquella  que viene de Dios.

Le preguntamos si conoce nuestro movimiento Vida Ascendente y su respuesta nos deja aún más sorprendidos, “ese movimiento es fenomenal” nos dice y nos anima a perseverar, y es que los mayores somos muy útiles a la sociedad, tenemos mucho que dar, estamos en esa edad en la que nosotros decidimos con que actitud nos enfrentamos a las dificultades de la vida, con la alegría de sabernos hijos de un Dios que nos ama profundamente, o la amargura de sentirnos inútiles, aislados de todo, como pretenden algunas ideologías de usar y tirar.

Nos quedó clarísimo que Pepe es de los que siembra alegría y sosiego en los demás. Y le deseamos que el Señor le conceda ver germinar esos frutos.

EL DULCE NOMBRE DE LA VIRGEN MARIA

Dulce Nombre de la Virgen María hace referencia a la festividad litúrgica cristiana, con motivo de la conmemoración del nombre de María, madre de Jesucristo. María (en arameo מרים Mariam) es el nombre que se usa en los evangelios para referirse a la madre de Jesús de Nazaret. Para los cristianos católicos, ortodoxos, coptos, anglicanos y otros grupos cristianos orientales, son más usadas las expresiones «Santísima Virgen María», «Virgen María» y «Madre de Dios».

Dulce Nombre

El evangelista San Lucas revela el nombre de la doncella que va a ser la Madre de Dios: «Y su nombre era María». El nombre de María, traducido del hebreo «Miriam», significa Doncella, Señora, Princesa, Estrella del Mar, feliz Puerta del cielo, como canta el himno Ave maris stella. El nombre de María está relacionado con el mar pues las tres letras de mar guardan semejanza fonética con María. También tiene relación con «mirra», que proviene de un idioma semita. La mirra es una hierba de África que produce incienso y perfume (Jesús Marí Ballester).

En el libro «Mes de María» del Padre Eliecer Salesman, se explica que María en el idioma popular significa: «La Iluminadora». (S. Jeronimo M 1.23.780). En el idioma arameo significa: «Señora» o «Princesa» (Bover). El significado científico de María en el idioma hebreo es: «Hermosa» (Banderhewer).

En el idioma egipcio que fue donde primero se utilizó este nombre significa: «La preferida de Yahvé Dios». (Exodo 15, 20). Mar o Myr, en egipcio significaba la más preferida de las hijas. Y «Ya» o «Yam», significaba: El Dios verdadero -Yahvé-. Así que MAR-YA o MYR-YAM en egipcio significaría: «La Hija preferida de Dios» (Zorell).

Su belleza, amada de Dios, estrella del mar, señora y también el de iluminada. Todo depende de las múltiples interpretaciones que se hagan de las palabras que forman el nombre, tanto en griego como en hebreo.

Incluso hay quien cree que puede significar «mar amargo», por la situación de amargura en que vivía el pueblo de Israel. Recuerda que muchos israelitas ponían a sus hijos los nombres que más expresaran las situaciones sociales y económicas en que vivían.

Según se cuenta, el origen del Dulce Nombre de María hace referencia a los ocho días después del nacimiento de la Virgen, en el cual sus padres le impusieron el Nombre.

Popularidad del Dulce Nombre de María

El hecho de que la Santísima Virgen lleve el nombre de María es el motivo de esta festividad, instituida con el objeto de que los fieles encomienden a Dios, a través de la intercesión de la Virgen María, las necesidades de la iglesia, le den gracias por su omnipotente protección y sus innumerables beneficios, en especial los que reciben por las gracias y la mediación de la Virgen María.

Por primera vez, se autorizó la celebración de esta fiesta en el año 1513, en la ciudad española de Cuenca; desde ahí se extendió por toda España y en 1683, el Papa Inocencio XI la admitió en la iglesia de occidente como una acción de gracias por el levantamiento del sitio a Viena y la derrota de los turcos por las fuerzas de Juan III Sobieski, rey de Polonia.

Esta conmemoración es probablemente algo más antigua que el año 1513, aunque no se tienen pruebas concretas sobre ello. Todo lo que podemos decir es que la gran devoción al Santo Nombre de Jesús, que se debe en parte a las predicaciones de San Bernardino de Siena, abrió naturalmente el camino para una conmemoración similar del Santo Nombre de María.

Festividades

    En Barcelona, se celebra la Festividad del Dulce Nombre, en honor a la Virgen de Montealegre.

    En Gran Canaria, la Villa Mariana de Teror, festejan tal Festividad de la Virgen del Pino como Patrona de la Villa Mariana de Teror ya que su Festividad Litúrgica es el 8 de septiembre que se celebra como Patrona de la Diócesis de Canarias.

    En Mallorca, la Virgen de Lluc recibe a cientos de visitantes en el día del Dulce Nombre.

    En Segovia, se celebra la Festividad Litúrgica del Dulce Nombre en honor a Nuestra Señora del Henar.

    En Robledo de Chavela (Madrid), se celebra la onomástica de Nuestra Señora del Dulce Nombre de María de la Antigua.

    En El Viso del Alcor (Sevilla), se celebra la onomástica de su patrona, Santa María del Alcor.

    En Nicaragua (Managua) se celebra en la capilla «Dulce Nombre de María» el 12 de septiembre con la Liturgia y días anteriores se realizan actividades culturales, novena y alborada en honor a la Patrona.

    En Zardaín (Tineo – Asturias), se celebra en la iglesia parroquial de Santa María la Festividad del Dulce Nombre de María como fiesta mayor de dicha localidad.

BIENAVENTURANZAS DE LOS ANCIANOS

Caminando por Internet a veces te encuentras unas sorpresas muy gratas, hoy os compartimo unos motivos para agradecer y reflexionar como nos dirigimos hacia el transito a la casa Paterna, agradecidos o amargados

Dichosos los que me miran con simpatía.

Dichosos los que comprenden mi paso cansado.

Dichosos los que hablan en voz alta, para minimizar mi sordera.

Dichosos los que aprietan con calor mis manos temblorosas.

Dichosos los que se interesan de mi lejana juventud.

Dichosos los que no se cansan de escuchar mis relatos y tantas veces repetidas.

Dichosos los que comprenden mi necesidad de cariño.

Dichosos los que me regalan fragmentos de su tiempo.

Dichosos los que se acuerdan de mi soledad.

Dichosos los que se acercan a mi sufrimiento.

Dichosos los que me brindan alegría en esta última etapa de mi vida.

Dichosos los que están cerca en el momento de mi encuentro con el Señor.

 

Cuando entre en la Vida sin fin…, me acordaré de ellos delante del Señor

 

BEATIFICACION DE JUAN PABLO I

Ha pasado a la historia como el Papa de los 33 días de pontificado, o más banalmente como el «Papa de la sonrisa» o, peor aún, como el Papa protagonista de una leyenda negra de muerte repentina alimentada por libros y periódicos. La beatificación ayuda a conocer mejor y también a descubrir la inmensa figura de Juan Pablo I. El magisterio, la profundidad espiritual y humana, la cultura patrística, moral, histórica y dogmática.

Durante la beatificación de Juan Pablo I, el Papa Francisco destacó este domingo 4 de septiembre la humildad y la alegría de Albino Luciani y alentó a imitar su ejemplo para “vivir sin concesiones”, “no a medias”, a amar “hasta el extremo”.

El Santo Padre presidió el rito de la beatificación y pronunció la homilía, mientras que la Santa Misa fue presidida por el prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, el Cardenal Marcello Semeraro.

Durante la liturgia eucarística el Papa permaneció sentado a un costado del altar.

La Eucaristía fue concelebrada por el postulador de la causa, el Cardenal Beniamino Stella, el secretario de Estado Vaticano y presidente de la Fundación Vaticana Juan Pablo I, el Cardenal Pietro Parolin, y también por numerosos cardenales, obispos y sacerdotes.

La ceremonia se llevó a cabo en la plaza de San Pedro del Vaticano, en un clima lluvioso con muchos peregrinos venidos de todas partes de Italia.

En su homilía, el Papa invitó a imitar a Jesús para “amar sin medida”, mirando al Crucificado para “purificarnos de nuestras ideas distorsionadas sobre Dios y de nuestras cerrazones, a amarlo a Él y a los demás, en la Iglesia y en la sociedad, también a aquellos que no piensan como nosotros, e incluso a los enemigos”.

“Amar; aunque cueste la cruz del sacrificio, del silencio, de la incomprensión y de la soledad, aunque nos pongan obstáculos y seamos perseguidos. Porque -como dijo también Juan Pablo I- si quieres besar a Jesús crucificado no puedes por menos de inclinarte hacia la cruz y dejar que te puncen algunas espinas de la corona, que tiene la cabeza del Señor”, dijo el Papa.

En esta línea, el Santo Padre alentó a amar “hasta el extremo, con todas sus espinas; no las cosas hechas a medias, las componendas o la vida tranquila”.

“Si, por miedo a perdernos, renunciamos a darnos, dejamos las cosas incompletas: las relaciones, el trabajo, las responsabilidades que se nos encomiendan, los sueños, y también la fe”, advirtió.

“¡Cuánta gente vive a medias! También nosotros, muchas veces tenemos la tentación de vivir a medias. Vivir sin dar nunca el paso decisivo, esto significa vivir a medias, sin despegar, sin apostar todo por el bien, sin comprometernos verdaderamente por los demás. Jesús nos pide esto: vive el Evangelio y vivirás la vida, no a medias sino hasta el extremo. Vive el Evangelio, vive la vida sin concesiones”, invitó el Papa Francisco.

Por ello, el Papa invitó a imitar al nuevo beato Juan Pablo I porque “vivió́ de este modo: con la alegría del Evangelio, sin concesiones, amando hasta el extremo. El encarnó la pobreza del discípulo, que no implica solo desprenderse de los bienes materiales, sino sobre todo vencer la tentación de poner el propio ‘yo’ en el centro y buscar la propia gloria” y añadió que “por el contrario, siguiendo el ejemplo de Jesús, fue un pastor apacible y humilde”.

“Con su sonrisa, el Papa Luciani logró transmitir la bondad del Señor. Es hermosa una Iglesia con el rostro alegre, un rostro sereno y un rostro sonriente, que nunca cierra las puertas, que no endurece los corazones, que no se queja ni alberga resentimientos, que no está́ enfadada, una Iglesia no enfadada, ni es impaciente, que no se presenta de modo áspero ni sufre por la nostalgia del pasado, cayendo en el ‘indietrismo’”, indicó el Papa.

De este modo, el Papa Francisco sugirió pedir “la sonrisa del alma” que es una sonrisa “transparente, que no engaña” y sugirió rezar con las palabras de Juan Pablo I “Señor, tómame como soy, con mis defectos, con mis faltas, pero hazme como tú me deseas”.

Antes de concluir la ceremonia, el Papa Francisco dedicó un particular saludo a las delegaciones oficiales presentes, encabezadas por el presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella y agradeció la presencia de los fieles procedentes de Venecia, Belluno y Vittorio Veneto, Diócesis en las que ejerció su ministerio sacerdotal y episcopal el Beato Albino Luciani.

Luego, el Santo Padre invocó su oración a la Virgen María “para que obtenga el don de la paz en todo el mundo, especialmente en la martirizada Ucrania”.

“Que Ella, la primera y perfecta discípula del Señor, nos ayude a seguir el ejemplo y la santidad de vida de Juan Pablo I”, rezó el Santo Padre.

Al finalizar la Misa, el Papa Francisco saludó en silla de ruedas a los cardenales presentes y recorrió en el papamóvil los pasillos de la plaza de San Pedro para saludar y bendecir a los miles de fieles presentes en el Vaticano. El pasado día 4 Francisco Presidió la Santa Misa de  beatificación de Albino Luciani, Juan Pablo I

LA CAUSA DE CANONIZACIÓN Y LOS RECUERDOS PERSONALES

Una oportunidad preciosa para profundizar, fue  la rueda de prensa del 2 de septiembre en la Sala de Prensa vaticana. Presentes los actores de la causa de canonización, el postulador, el cardenal Beniamino Stella y la vicepostuladora Stefania Falasca. De su parte, no sólo un excursos de la causa de canonización, que duró 19 años, sino también recuerdos y experiencias personales. Por ejemplo, Stella recuerda a su madre que «en relación con la pobreza solía citar a Monseñor Luciani, para decir que el sacerdote no debería tener cuentas bancarias ni libretas de cheques». O la emoción de Falasca que, instada por los reporteros, relató las décadas pasadas, entre estudios y viajes, ahondando en la figura del que calificó como «uno de los Papas más geniales del siglo XX».

La sobrina Lina: «Ayudó a los judíos durante la guerra»

En la onda de este ambiente casi íntimo, inusual para una conferencia de prensa, los testimonios de dos mujeres que conocieron de cerca a Albino Luciani despertaron una gran emoción en la sala. Sor Margherita Marin, la monja de la Congregación de las Hermanas del María Niña, asistente en el departamento papal, quien fue la primera, junto con Sor Vincenza Taffarel, que encontró el cuerpo sin vida del Pontífice. A continuación, la sobrina Lina Petri, hija de su hermana Antonia, que recordó las postales desde Roma «de su tío», los consejos, las charlas sobre San Agustín y Santo Tomás, las llamadas telefónicas con su hermana, como aquella en la que hablando del encuentro en Belluno entre Hitler y Mussolini dijo en dialecto: «¡Estamos en manos de dos locos!». Lina Petri también contó la ayuda ofrecida por su tío a las personas con dificultades durante la guerra, especialmente a los judíos, o el día en que los obispos de Friuli le pidieron consejo sobre si debían celebrarse funerales católicos públicos por Pier Paolo Pasolini, asesinado en una «muerte escandalosa». «Lo autoricé enseguida, no tuve dudas», le confió a su sobrina, «le expliqué que todos necesitamos la misericordia del Señor. Pasolini en Friuli, de adolescente, estaba unido a la iglesia y lo pongo como base’. «Él era así… No hacía juicios condenatorios, sino que partía de lo que había de bueno en las personas».

La deposición de Benedicto XVI

Los testimonios de la religiosa y de la sobrina fueron algunos de los muchos que, en el transcurso del proceso, permitieron reconstruir pieza a pieza la obra y la vida, incluidos los últimos momentos, del Pontífice veneciano. Entre las deposiciones extraprocesales, destaca la de Benedicto XVI: un testimonio, señaló Stella, que representa «un unicum histórico, ya que es la primera vez que un Papa da testimonio de visu sobre otro Papa».

Una investigación exhaustiva y minuciosa

El proceso, que ha sido impulsado desde la Iglesia brasileña hasta la argentina, ha avanzado lentamente, llegando a la fase de beatificación 44 años después de su muerte en 1978, que ha quedado grabada en la memoria colectiva como «el año de los tres Papas». Sin embargo, es precisamente esta lentitud la que ha permitido llevar a cabo un trabajo meticuloso. «La causa del Papa Luciani», subrayó el postulador, «no fue más larga que otras, ni más corta y fácil que otras. Ha sido una investigación sin descuentos: precisa, concienzuda, escrupulosa, llevada a cabo con método histórico-crítico, sobre la base de una seria investigación de las fuentes archivísticas, de una búsqueda bibliográfica dirigida y de un rico panorama testimonial».

El pontificado punta de un iceberg

Y es precisamente la adquisición de las fuentes y de una impresionante masa de documentos, ahora recopilados por la Fundación Vaticana que lleva el nombre del Papa beato, lo que ha permitido la «excavación analítica» gracias a la cual, dijo Falasca, «se ha podido poner en marcha un proyecto de reconstrucción histórica que no es extemporáneo». «A nivel de interés historiográfico», subrayó el vicepostulador y vicepresidente de la Fundación Vaticana Papa Luciani, «Juan Pablo I ha tenido un espacio modesto. Su obra, su personalidad y su pensamiento han recibido poca atención». La causa de canonización ha prestado, por tanto, «un servicio a la verdad histórica, adquiriendo toda la documentación para hablar realmente de Juan Pablo I». Y sobre todo «reconstruir con plenitud un itinerario del cual el pontificado fue la punta de un iceberg».

La pequeña parroquia de montaña

De hecho, la santidad de Luciani tiene raíces lejanas, que se hunden en Canale d’Agordo, el pequeño pueblo del Véneto que lo vio nacer. «A pesar de muchos comentarios, que con demasiada frecuencia han ensalzado la humildad y el provincianismo de la ciudad natal», observó don Davide Fiocco, miembro de la Fundación y director de la casa de espiritualidad «Centro Papa Luciani», «las investigaciones históricas hablan de la vitalidad de una tierra fronteriza, que fue sede de iniciativas económicas y sociales que presumían de primogenitura incluso a nivel nacional y, sobre todo, fue forjadora de personalidades de cierta importancia». No es casualidad que durante el Concilio Vaticano II (quizás un caso único en el mundo) esta pequeña parroquia de montaña contara con hasta tres prelados, además de Monseñor Luciani, entre los Padres Conciliares.

Las mentiras sobre la muerte

Gracias a la investigación científica, pues, se ha podido desmontar la noticia falsa sobre la muerte por envenenamiento que «duró mucho tiempo». Una mentira histórica que, para Stefania Falasca, «ha fagocitado la consistencia y el calibre magistral de este hombre y de este Papa durante tantos años». «Es increíble que 44 años después de su muerte todavía nos preguntemos por qué fue asesinado», exclamó la periodista. Para contrarrestar lo que calificó de «basura publicitaria» están, precisamente, las fuentes: «Y cuando hay fuentes, la historia habla de verdad».

Informes e historiales médicos

En el caso de la muerte de Luciani, se habla de la adquisición de historiales médicos, declaraciones procesuales, partes médicos, los informes de los médicos -el arquíatra pontificio Mario Fontana y el médico Renato Buzzonetti- que habían redactado la causa y el estado clínico, la anamnesis, el expediente y dispuesto la conservación del cadáver. «Algunas personas se preguntan por qué no se realizó una autopsia. Entonces no estaba la ley, Juan Pablo II la introdujo en 1983. Además, la autopsia se solicitó por sospecha y Fontana y Buzzonetti, en el informe de la muerte, escribieron que no la consideraban necesaria’, dijo Falasca. La visión del cadáver, la descripción de las manchas que permitieron restablecer el momento de la muerte, llevaron a los dos profesionales a decretar la de Luciani como «muerte súbita». Y «cuando se escribe así en medicina forense, siempre es muerte natural», subraya el periodista: «Fue un infarto».

El mismo Luciani, que gozaba de «buena salud a pesar de tener algunos antecedentes médicos», había visto signos de ello la noche anterior, con un dolor en el pecho que confundió con un dolor intercostal. No le dio demasiada importancia y se fue a la cama despidiéndose de las monjas como cada noche y diciéndole a sor Margherita su última frase: «Mañana nos vemos, si el Señor quiere todavía, y celebramos la misa juntos».

Los recuerdos de sor Margherita Marin

La religiosa evocó estos fuertes recuerdos con voz tenue, junto con pequeñas pero significativas anécdotas que devuelven la imagen del hombre Albino Luciani. Por ejemplo, aquella vez por la tarde, que viendo a la monja planchando, el Papa, que iba de un lado a otro con papeles en la mano, le dijo: «Hermana, te hago trabajar tanto… Pero no planches tan bien la camisa porque hace calor, sudo y tengo que cambiarla a menudo. Plancha sólo el cuello y los puños, el resto no se ve».

La reliquia: una hoja de papel amarillenta con notas sobre las virtudes teológicas

Papeles en la mano, Juan Pablo I, los tenía siempre. Siempre. Una hoja de papel lo tenía incluso en sus manos cuando murió: notas sobre la virtud de la prudencia en el centro de la catequesis de la audiencia general del miércoles siguiente. En los archivos de la Fundación -que abarcan un periodo de tiempo que va de 1929 a 1978- se han recuperado diarios, cuadernos, notas, transcripciones que muestran cómo todo lo que decía Luciani «nunca se dejaba a la improvisación». De este «sanctum sanctorum» se extrajo la reliquia que será presentada al Papa el domingo: no un fragmento de hueso o parte del cuerpo, como siempre fue el caso, sino un trozo de papel. Una hoja blanca, amarillenta por el tiempo, de unos diez centímetros de grosor, en la que el Papa dibujó un esquema de reflexión espiritual sobre las tres virtudes teologales que recuerda el magisterio de las audiencias generales. Una novedad absoluta, llena de significado: «Es el emblema de lo que es toda su espiritualidad y su búsqueda de las siete lámparas de santificación», dijo Stefania Falasca, «el programa de su pontificado».

Dabusti: «El Espíritu Santo me sugirió que rezara por la niña enferma»

La historia de la joven, aquejada de epilepsia refractaria maligna, y de la milagrosa curación fue contada por el padre Juan José Dabusti, el sacerdote argentino que, ante la desesperación de la madre que le había llamado a la cabecera de su hija después de que los médicos le dijeran que no pasaría la noche, le propuso rezar juntos al Papa Luciani. «Al verla en ese estado, me animé a dirigirme a Juan Pablo I para pedirle la recuperación de su hija, y junto con ella y algunas enfermeras presentes, le recé», relató el sacerdote. «Hasta ese momento, nunca había rezado a Juan Pablo I por una curación. ¿Por qué le propuse a Roxana que rezara allí para que Luciani intercediera por la curación de Candela? No lo sé. Fue el Espíritu Santo».