FARMACIAS CONTRA LA SOLEDAD NO DESEADA

La soledad no deseada es uno de los problemas sociales que preocupa cada vez más a la población general. Aunque esta lacra afecta a prácticamente todas las edades, la realidad es que los mayores son el colectivo más vulnerable y perjudicado, especialmente si viven en zonas rurales en riesgo de despoblación.

Ante esta situación, muchos ayuntamientos e instituciones trabajan por diseñar programas que ayuden a detectar y a frenar este problema. Uno de los gremios que está ganando cada vez más protagonismo en esta labor es el de las farmacias, por ser un lugar bastante frecuentado por los mayores.

“Una de las principales características y aspectos de mayor valor de la profesión farmacéutica en España es su Red de Farmacias, caracterizada por su extensión y capilaridad». Nos comienza explicando a 65YMÁS, Ana López Casero, tesorera del Consejo General de Colegios Farmacéuticos. Nuestro país cuenta con 22.198 farmacias, «lo que equivale a una por cada 2.135 habitantes, de las cuales, más de 2.000 se encuentran en municipios de menos de 1.000 persona», matiza López.

“Esto hace que el 99% de la población disponga de, al menos, una farmacia en su lugar de residencia, especialmente relevante en el mundo rural, donde hay un gran porcentaje de personas mayores, muchas veces enfermos crónicos y polimedicados, y donde el farmacéutico es el único sanitario disponible. Un potencial asistencial de valor incalculable, atendiendo cada día a más de 2,3 millones de personas, con una relación cercana y de confianza”, continúa diciendo la tesorera.

“Ante estas cifras, nos dimos cuenta de que, además de nuestra gran labor asistencial como agentes sanitarios, somos sensores esenciales para la detección de cualquier problemática social, y la soledad no deseada es claramente una de ellas. Una situación de vulnerabilidad, que se está agravando como consecuencia de las transformaciones estructurales de la sociedad, y que es especialmente significativa en el caso de las personas mayores, quienes también pueden ser víctimas de multitud de formas de maltrato”, lamenta López.

Con el objetivo de detectar este tipo de situaciones, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos está trabajando por desarrollar “un protocolo general para el conjunto de la red de farmacias. Para ello estamos trabajando con el IMSERSO en la estrategia de soledad no deseada de nuestro país y más concretamente en la creación de un protocolo y una guía que establezca unas pautas normalizadas para la detección precoz y derivación a los agentes sociales que se determinen en cada territorio”, nos adelanta la tesorera.

Y es que, a día de hoy, hay varias acciones desarrollándose a nivel local o autonómico, pero no cuentan con una línea de acción común. De esta forma, el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona con su Ayuntamiento o el de Madrid en el Plan Municipal frente a la Soledad no Deseada, en el que, además, se incluye a las farmacias como punto de detección precoz, participan ya en estos programas. También hay iniciativas en Teruel, con el programa Acompañando-Teruel, o en Córdoba con el proyecto Faro.

“Asimismo, en el 2020 formalizamos un convenio con la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior que establece un marco de colaboración entre la Policía Nacional y la Guardia Civil para el intercambio de formación e información con la red de farmacias para la protección de aquellos colectivos sociales más vulnerables. Entre las acciones derivadas de dicha colaboración cabe destacar la que se implantó durante el Estado de Alarma para la detección de personas de colectivos vulnerables que dejaron de retirar su medicación habitual, señal de un potencial riesgo y necesidad de ayuda”, nos explica la tesorera.

“Tomando como referencia las actuaciones anteriores, queremos dar un paso más. Ahora, el objetivo con el nuevo protocolo que desarrollaremos es que estas acciones de carácter local y/o autonómica, se generalicen al resto del territorio, creando un sistema de detección precoz y de protección capaz de ser implementado y utilizado en cualquier localidad y en cualquier farmacia”, adelanta López.

Porque el objetivo del Consejo General de Colegios Farmacéuticos es conseguir que, al igual que la población ha logrado ver la farmacia “como un lugar seguro al que pueden acudir las víctimas de violencia de género, lo haremos con personas que estén en una situación de soledad no deseada”, comenta la tesorera.

“​​Queremos llegar a todos y cada uno de los rincones del territorio. Porque la soledad no deseada y el maltrato a las personas mayores, en todas sus tipologías, son dos problemas reales y alarmantes que, poco a poco, se están convirtiendo en una epidemia que repercute de manera muy significativa en la salud y el bienestar de las personas que la sufren. Los farmacéuticos comunitarios podemos ser parte de la solución de un problema sanitario y social que es de todos”, concluye López.

Sobre el autor:

Laura Moro

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EL SENTIDO DEL TIEMPO ORDINARIO

Es el tiempo más largo del año litúrgico cristiano. Comprende 33  o 34 semanas. En este tiempo «no se celebra algún aspecto peculiar del misterio de Cristo; sino más bien se recuerda el mismo misterio de Cristo en su plenitud, principalmente los domingos.

Este período de tiempo recibe el nombre de tiempo ordinario» . Estas largas semanas y sobre todo sus domingos correspondientes no celebran, como Adviento, Navidad o Pascua un aspecto concreto (parte del misterio global de Cristo), sino que celebra todo el misterio de Cristo (desde su encarnación a su venida definitiva al final de los tiempos) en las celebraciones litúrgicas de la Iglesia.

Estas celebraciones son: la Eucaristía, la Liturgia de las Horas, los sacramentos que se encuadran en estas semanas y los sacramentales. Por eso, la identidad de este tiempo no está en la diversa perspectiva de los misterios de Cristo, como por ejemplo en Pascua (pasión- muerte y resurrección), sino en los elementos constitutivos y comunes de toda celebración litúrgica y, por tanto, del misterio global de Jesucristo: encarnado, naciendo, en su vida pública, en la pasión, muerte, sepultura y resurrección, glorificación y expectación de su venida definitiva.

Este tiempo «comienza el lunes que sigue al domingo posterior al 6 de enero y se extiende hasta el martes antes de Cuaresma inclusive; de nuevo comienza el lunes siguiente al domingo de Pentecostés y termina antes de la primeras Vísperas del domingo I de Adviento. Por esto se emplean una serie de formularios que para los domingos y ferias de este tiempo se encuentran tanto en el Misal como en la Liturgia de las Horas» (NU 44).

El tiempo ordinario se caracteriza por el color verde de las vestiduras, las oraciones de la misa de cada domingo se pueden utilizar cualquier día de la semana, pero en los días feriales se puede utilizar cualquier formulario de cualquier domingo e incluso formulas oracionales de distintos domingos mezcladas, es decir: la colecta de un domingo, la oración sobre las ofrendas de otro y la poscomunión de otro.

Quisiéramos destacar que, por el hecho de llamarle «tiempo ordinario», no se debe pensar que es un tiempo litúrgico menos importante. Tiene todos los elementos para ser celebrado y vivido como un tiempo importante en la vida cristiana: el misterio global de Cristo en el centro, la diversidad de lecturas dominicales en tres ciclos (A,B,C) y un doble ciclo respecto a la primera lectura ferial (par e impar).

Se trata de una lectura semicontinua y por tanto muy adecuada para formar de modo continuado a los cristianos en la fe. Las oraciones presidenciales, distintas para cada domingo, y la posibilidad de variar muchísimo en los días feriales (Cf OGMR 355c-363); diez prefacios distintos para los domingos, nueve prefacios comunes para utilizar en las ferias; la posibilidad de elegir en las ferias o memorias libres misas y oraciones por diversas necesidades y además, las memorias obligatorias y facultativas.

A esto hay que añadir la oferta de la Liturgia de las Horas con sus salmos, antífonas, lecturas breves, preces y oraciones para cada día. La importancia grandísima del Oficio de Lecturas con la abundancia de las bíblicas  y la selección preciosa de las patrísticas, hagiográficas y de documentos de la Iglesia.

A lo largo de este tiempo la Iglesia nos ofrece lo fundamental para glorificar a Dios y santificarnos; nos invita a caminar en la normalidad ordinaria de la vida cristiana, alimentándonos y orientándonos con los medios sustanciales para mantenernos en la fe, crecer en la esperanza y fructificar en la caridad.

Por eso, la Iglesia ofrece cada semana a la comunidad cristiana y a cada fiel: la Eucaristía diaria con abundancia de Palabra y con el Pan de la vida, la posibilidad de mantener la comunión con los hermanos reunidos, la Liturgia de las horas para quienes desean vivir de la oración de la Iglesia, la misa dominical y pascua semanal para celebrar el día de la resurrección  de Cristo, sentirnos salvados por su pasión y muerte, mentar la libertad que Jesús nos dio, dedicarnos a los hermanos más necesitados y dejarnos conducir por el Espíritu Santo, recibido en el Bautismo y en la Confirmación.

Pero no todo termina en la iglesia, es necesario que lo celebrado y vivido en la Eucaristía nos lance a la misión: al testimonio, al apostolado, a la acogida de quien nos necesite y a encarnar en nuestra vida lo que Cristo ha hecho con nosotros.

Por eso, el tiempo ordinario nos ayuda a vivir integralmente el misterio de Cristo; nos ayuda a profundizar y crecer en lo que hemos celebrado en Navidad, Pascua y la Cincuentena Pascual; destaca la primacía e importancia vital del «día del Señor»; nos ofrece en abundancia la escucha y encuentro con la Palabra de Dios y nos enseña a valorar la importancia de lo ordinario, vivido a tope: la vida ordinaria como el espacio salvador, que Dios nos ofrece para santificarnos.

 FUENTE Vivir el año litúrgico   de Ramiro González

VISITAMOS LA CATEDRAL DE ALBACETE

La iglesia Catedral de San Juan Bautista fue construida a principios del siglo XVI sobre otra iglesia anterior de estilo mudéjar de finales del siglo XIII. Se iniciaron los trabajos en 1515 en estilo renacentista y se terminaron bien avanzado el siglo XX, coincidiendo su finalización con la declaración en 1949 de su rango como catedral, al ser creada la diócesis de Albacete.

Se trata de una iglesia columnaria, como otras muchas de la misma tipología en la provincia de Albacete, siendo de planta de cruz latina, de estilo gótico-renacentista, formada por tres naves de igual altura y dividida en tres tramos. Las naves están separadas por cuatro gigantescas columnas acanaladas renacentistas con plinto, basas, dos grandes toros, dos escocias y molduras intermedias, de 13,60 mts. de altura, realizadas en cantería según trazas de Diego de Siloé y ejecutadas por Jerónimo Quijano, que sustituyeron a los antiguos pilares góticos.

Las bóvedas de estilo gótico se desplomaron en el siglo XVI y fueron sustituidas por las actuales barrocas, realizadas por Gregorio Díaz de Palacios hacia 1690.

El templo dispone de tres ábsides en línea con sus naves y se complementa con una serie de capillas laterales de plantas cuadradas o rectangulares cubiertas con bóvedas de crucería estrellada, adosadas a los muros laterales a razón de dos capillas por tramo.

En la nave de la epístola (lado derecho y en sentido oeste-este) encontramos las capillas de San José, la Bautismal, la de San Antonio de Padua, la de la Virgen del Carmen y la de Nuestra Señora de la Piedad.

En la nave del evangelio (lado izquierdo y en sentido oeste-este) aparecen las capillas de la Virgen de la Dolorosa, la del Cristo de la Cruz, la de Santa Rita de Casta, la de Jesús el Nazareno y la de San Juan Bautista.

En la cabecera del templo se sitúan, en el centro la Capilla Mayor, a su izquierda la capilla de la Virgen de los LLanos (patrona de Albacete) y a su derecha la capilla de la Virgen de Loreto.

La Capilla Mayor es de planta pentagonal y se cubre con bóveda de crucería realizada en el siglo XVI. Se encuentra exenta de decoración, tan sólo posee tres vidrieras neo-góticas con la imagen de San Juan Bautista ocupando la central. En los laterales de esta capilla aparecen dos grandes lienzos en forma ojival realizados en 1862 por José María García. En su muro testero se encuentra la sillería de madera del coro.

La Sacristía está situada en la esquina noreste del templo y está realizada en sillería entre 1562 y 1570, por el cantero Juan Cubero. Se cubre por una sencilla techumbre de madera realizada por Benito de Villanueva y decorada con pinturas manieristas que imitan bajorrelieves.

La decoración de los muros del templo fueron encargados por monseñor Arturo Tabera Araoz a Casimiro Félix Escribá García, en 1958. Se trata de una serie de óleos sobre lienzos pegados al muro y que forman un total de once paramentos y lunetos con una superficie aproximada de 1000 m2. Tardó cinco años en realizar la obra y fueron acabadas el 14 de octubre de 1962. La temática gira alrededor de temas bíblicos y otros de temática religiosa de libre interpretación.

El actual templo dispone de dos portadas, la principal de 1945 situada a los pies del templo y la lateral de 1960 de estilo neorrománico.

La portada principal, situada en la fachada oeste, es de estilo neogótico y está precedida por una escalinata. Comenzada en 1917, está formada por un gran arco apuntado que resguarda la puerta de entrada formada a su vez por otro arco apuntado en cuyo tímpano encontramos un relieve con el tema del Bautismo de Cristo. Por encima del gran arco de la fachada se dispone un rosetón neogótico. Sobre el conjunto que forma esta portada se alza una única torre rectangular con un sólo cuerpo y que cumple funciones de torre campanario. Remata este cuerpo una terraza abalaustrada de ladrillo. Esta puerta permite el paso al atrio en cuya parte superior se encuentra el órgano.

La portada lateral, situada en la fachada sur, está formada por una serie de arcos de medio punto con tres arquivoltas que apoyan en sendas columnas con capiteles vegetales. El conjunto de columnas se levanta sobre un alto basamento.

UN NUEVO ESTUDIO VINCULA UNA BUENA HIDRATACIÓN CON UN ENVEJECIMIENTO MÁS SALUDABLE

Mantenerse bien hidratados no solo es importante en el día a día, también puede aportar grandes beneficios a largo plazo. Así lo ha demostrado un estudio de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), en el que señalan que los adultos que se hidratan correctamente son más saludables, desarrollan menos afecciones crónicas, como enfermedades cardíacas y pulmonares, y viven más.

La investigación, publicada en eBioMedicine, utilizó datos de salud recopilados de 11.255 adultos a lo largo de 30 años. Se analizaron los vínculos entre los niveles séricos de sodio, que aumentan al disminuir la ingesta de líquidos, y otros indicadores de salud, tras lo que se observó que las personas con niveles séricos de sodio elevados tenían más probabilidades de desarrollar enfermedades crónicas y mostrar signos de envejecimiento biológico avanzado. Además, tenían más probabilidades de morir a una edad más temprana.

Natalia Dmitrieva, autora del estudio e investigadora en el Laboratorio de Medicina Regenerativa Cardiovascular de la Universidad Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI), explicaba en una nota recogida por el NIH que «los resultados sugieren que una hidratación adecuada puede retrasar el envejecimiento y prolongar una vida libre de enfermedades».

Este estudio amplía una investigación previa realizada por los mismos científicos en marzo de 2022, cuyos hallazgos provinieron a su vez de otros subestudios. En el más reciente, se analizó la información que los participantes compartieron durante una visita médica cuando tenían 50 años, y otra segunda cuando tenían entre 70 y 90 años, excluyendo a aquellas personas que tenían niveles altos de sodio sérico o afecciones subyacentes que podrían afectar estos niveles.

En el tiempo que duró el estudio, se analizó cómo se vinculaban los niveles séricos de sodio con el envejecimiento biológico, a través de factores como la presión arterial sistólica, el colesterol o el azúcar en sangre. Así, observaron que las personas con niveles de sodio sérico más altos de lo normal (se considera un rango normal entre 135 y 146 miliequivalentes por litro (mEq/L)) tenían más probabilidades de mostrar signos de un envejecimiento biológico más rápido. En concreto, aquellas personas con niveles séricos de sodio por encima 142 mEq/L, mostraban un aumento de entre el 10 y el 15% en las probabilidades de ser biológicamente mayores que su edad cronológica. Este porcentaje podría aumentar hasta el 50% para los niveles por encima de 144 mEq/L.

De igual modo, los niveles de 144,5-146 mEq/L se vincularon con un aumento del 21% en el riesgo de muerte prematura. Y aquellos con niveles superiores a 142 mEq/L, mostraron un aumento de hasta un 64% en el riesgo asociado a desarrollar enfermedades crónicas, como insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular, fibrilación auricular y arteriopatía periférica, así como enfermedad pulmonar crónica, diabetes y demencia.

A pesar de todo, los investigadores indican que estos hallazgos «no prueban un efecto causal», por lo que se necesitarían «ensayos controlados aleatorios», aunque la vinculación ya puede ayudar a «informar la práctica clínica y guiar el comportamiento de salud personal».

Maria Bonillo, Visto en 65 y mas

¿CÓMO INFLUYE LA MUSICOTERAPIA EN LAS PERSONAS CON DEMENCIA?

La Unidad de Geriatría de Quirónsalud apoya la música como terapia no farmacológica en la demencia

La multitud de efectos positivos que nos aporta la música ha hecho que cada vez más se utilice como principal herramienta en el tratamiento de musicoterapia en personas con demencia.

En palabras de la doctora Nieves Fernández Letamendi, especialista en Geriatría del Hospital Quirónsalud Zaragoza, “la musicoterapia, que no hay que confundir con la música recreativa, está englobada dentro de las terapias no farmacológicas de la demencia, entre otras patologías neurodegenerativas».

¿Qué es la musicoterapia?

La musicoterapia es un tratamiento que no consiste solo en escuchar canciones, sino que estas deben estar seleccionadas adecuadamente con la ayuda de un profesional cualificado para ello.

«La musicoterapia utiliza la música como herramienta fundamental dentro de un tratamiento implementado por un musicoterapeuta profesional, que trabaja aspectos físicos, psicológicos, cognitivos o sociales concretos», explica la doctora Fernández.

Beneficios de la musicoterapia

Según la doctora Fernández, “escuchar y producir música provoca la activación de varias zonas del cerebro y trabaja el procesamiento de las emociones, la percepción, la atención, la memoria, potencian la integración neurosensorial, la plasticidad y ayudan en el procesamiento del lenguaje».

Entre las principales evidencias científicas sobre los beneficios de la musicoterapia se encuentran:

    Potencia las emociones positivas:

La demencia, en sus primeras etapas, puede causar un deterioro de la pronunciación, la acentuación y la combinación de las palabras, lo que genera problemas para interpretar los mensajes, el tono y la intencionalidad. Ante esta situación, la música motiva las emociones positivas y prácticamente no conlleva la aparición de otras de carácter negativo, como culpa, vergüenza o ira. Por esto, en casos con daño cerebral adquirido, la música ayuda a lograr resultados en la rehabilitación del lenguaje.

    Disminuye la ansiedad:

En recientes estudios se ha observado que a las personas con demencia les puede resultar complicado recibir, procesar y responder a los estímulos ambientales. Como consecuencia de ello, pueden responder a esta situación como si se tratara de una amenaza. Frente a esta situación, «la música ha mostrado cierta eficacia en la reducción de síntomas ansiosos, depresivos y en la reducción de los episodios de agitación y agresividad en personas con demencia», indica la geriatra.

    Estimula los recuerdos y la memoria:

Otra ventaja de escuchar música es que ayuda a rescatar recuerdos, así como a aprender nueva información gracias a su sistema de mnemotecnia. La razón es que, al incorporar música a la tarea, se facilita la codificación diversificada de esta información. «Esta mnemotecnia musical, por lo tanto, va a favorecer el funcionamiento de la memoria general», añade la doctora Fernández.

La aplicación de la musicoterapia en Geriatría es controlada por profesionales certificados y cualificados que utilizan diferentes técnicas.

    Gustos musicales: es importante conocer la música que le gusta a cada persona, así como las canciones que escuchaban entre los 18 y 25 años.

    Ritmo y tempo de las canciones: el tempo de las canciones puede ayudar a acelerar o ralentizar las funciones motrices, algo que el musicoterapeuta debe ajustar a cada paciente de manera individual.

    Música en vivo y grabaciones: en el caso del directo nos permite adaptarnos al momento, a la vez que tiene mayor aceptación. Respecto a las grabaciones, estas nos ayudan a trabajar los recuerdos y relatar vivencias del pasado.

    Cambios en la voz: con el paso de los años nuestra voz puede variar, por ello, durante los tratamientos con musicoterapia se debe tener en cuenta para que el paciente participe cómodamente en el canto.

    Volumen: es importante ajustar la intensidad del sonido a la capacidad auditiva de cada paciente.

    Música melódica: es una de las preferidas por las personas mayores dado que resaltan la melodía y la voz.

    Uso de instrumentos: es necesario tener en cuenta la capacidad auditiva y motriz en cada caso antes de ofrecer instrumentos para que hagan acompañamientos e improvisaciones.

Además de su uso en las personas con demencia, la musicoterapia también se utiliza en el ámbito hospitalario para pacientes con cáncer, bebés prematuros, unidades de quemados, terapia del dolor y enfermos de Alzheimer.

Manuela Martín, Visto en 65 y mas

COMENZÓ EL AÑO, LA GUERRA SIGUE

El uno de enero se celebró la Jornada Mundial de la Paz. El mensaje del Papa Francisco para esta jornada comparó dos situaciones que han afectado y siguen afectando a la humanidad en su conjunto: la pandemia del covid-19 y la guerra de Ucrania.

Según el Papa, el mensaje positivo que nos ha dejado la epidemia es la conciencia de que todos nos necesitamos; de que nuestro mayor tesoro, aunque también el más frágil, es la fraternidad humana. La epidemia ha dejado claro que nadie puede salvarse solo, pues tanto la salud como la enfermedad de los otros depende, en gran parte, de la salud y la enfermedad de uno. El mal se contagia, aunque uno no quiera; y el bien de uno influye en el bien de otro, aunque no seamos conscientes de ello. Por eso es urgente que busquemos y promovamos los valores universales que trazan el camino de la fraternidad humana.

El Papa constata que, en el momento que parecía que la pandemia había pasado, un nuevo y terrible desastre se abatió sobre la humanidad. Y ese desastre sigue estando ahí. Mi impresión es que va a durar. Se trata de la guerra en Ucrania, con su triste secuela de víctimas inocentes y la inseguridad que propaga, no sólo entre los directamente afectados, sino de forma generalizada en el resto del mundo. Basta pensar en la escasez de trigo y en los precios de los combustibles. También aquí es verdad que el mal se contagia, aunque uno no quiera.

Hay una diferencia entre estos dos desastres: mientras se han encontrado vacunas contra la pandemia, aún no se han hallado soluciones para poner fina a la guerra. Dice el Papa: “el virus de la guerra es más difícil de vencer que los que afectan al organismo, porque no procede del exterior, sino del interior del corazón humano corrompido por el pecado”. Cierto, ya Jesús constataba que “de dentro del corazón del hombre salen las intenciones malas” (Mc 7,21), y esas intenciones son las que contaminan al hombre.

¿Qué podemos hacer? Quizás poco de cara a los demás. Pero de cara a uno mismo, podemos cambiar el corazón, transformar nuestros criterios mundanos en criterios evangélicos. Ahí es dónde podemos hacer mucho. Este cambio del corazón sostiene la esperanza de que nuestro bien influya en el bien del otro. Y aunque nos sintamos impotentes ante las decisiones de los políticos, siempre podemos ir creando opinión e influir a nuestro alrededor. Y, si somos creyentes, no olvidemos que conviene rezar por nuestros gobernantes, no precisamente para dar gracias por lo buenos que son, sino “para que podamos llevar una vida tranquila y pacífica” (1 Tim 2,2). En este sentido la oración por los gobernantes al primero que hace bien es al que reza.

Martin Gelabert, Blog Nihil Obstat.

EL SANTO DE LA SEMANA SAN MARTIN DE LEON

Nació Martín en León, España, hacia el año 1130. Su padre, Juan, y su madre, Eugenia, eran cristianos piadosos y muy caritativos con los pobres, con los que compartían todo lo que tenían.

Su madre falleció cuando Martín apenas era un niño y su padre tomó el hábito regular en el monasterio de San Marcelo, de clérigos que profesaban la Regla de San Agustín, renunciando a todo bien particular y teniendo oración en común.

Juan llevó consigo a su hijo, que se educó como un clérigo más. Aprendió la liturgia, latín, las Escrituras, etc. No se sabe en que año Martín recibió el subdiaconado, pero ya siendo clérigo le hallamos visitando los lugares devotos y santuarios de Asturias y Galicia.

Luego peregrinó a Roma, Gargano y Bari, los tres sitios más venerados de la península itálica de aquella época. De Bari se embarcó hacia Tierra Santa, donde sirvió en un hospital de Jerusalén. Visitó y compartió con los monjes orientales y de allí se fue a Constantinopla, capital del Imperio bizantino.

Antes de volver a España, visitó París e Inglaterra. En la primera, cursó estudios de filosofía y teología. En Beziérs fue acusado de ladrón a causa de llevar una bellísima casulla bizantina que había comprado en Constantinopla y que pensaba regalar a su monasterio.

Una hereje cátara le ofreció salvarle de la prisión si destrozaba la pieza y renegaba de la verdad católica, acogiendo la herejía de los cátaros. El santo le respondió: «Apártate de mí, mala mujer, que prefiero morir mil veces, que ser ensuciado en el barro de tu herejía», con lo que la mujer le pegó una bofetada y al momento se manifestó el demonio que en ella moraba, comenzando a golpearse ella misma, gritando y contorsionándose, con lo que la santidad de Martín quedaba atestiguada.

En ese momento un caballero se presentó en la ciudad, aportando documentos que demostraban quien era aquel prisionero. Una vez liberado, ambos salieron de la ciudad y cuando nadie les veía, el caballero le reveló que era su ángel de la guarda, le mandó volver a León y desapareció.

En 1185 regresó al monasterio de San Marcelo y, como los canónigos habían pasado de regulares a seculares, pidió su entrada en el de San Isidoro, donde recibió el diaconado y presbiterado.

Eligió una celda apartada de todos para dedicarse al estudio y la oración. Una leyenda algo estrafalaria dice que al santo se le resistían las Escrituras, por lo que un día se le apareció San Isidoro  y le dio un libro para que comiera. Como era día de ayuno, Martín puso reparos, pero el santo obispo le obligó a comerlo, con lo cual Martín fue ilustrado inmediatamente de todos los misterios de la fe y la Biblia.

Era un canónigo ejemplar, siempre humilde y obediente, el primero en cumplir la regla. Su amor por los estudios le llevó a ser un fructífero escritor de sermones y tratados espirituales, generalmente situados alrededor del año litúrgico.

También comentó las Escrituras e hizo alguna apologética de la fe católica contra los judíos. Para toda su labor se valió de siete amanuenses cuyo sueldo pagaba la misma reina Berenguela, apasionada seguidora del santo y su obra. Estas son algunas de sus enseñanzas:

«Hay que mantener en el corazón limpieza, verdad en los labios, y discreción en las obras».

«Si amáis a Cristo de todo corazón, medite vuestra mente en la Sagrada Escritura, y se ejerciten vuestras manos en las buenas obras».

«Procurad, hermanos, que el veneno de la discordia no engendre odio entre nosotros, no sea que corrompa y aniquile la dulzura de la caridad».

También realizó varios milagros, como sanaciones de dolor de muelas, abscesos, partos difíciles, etc.

A finales de 1202, sintiéndose morir, pidió la comunión, que recibió de rodillas a pesar de su enfermedad. Apenas fallecido, el 12 de enero de 1203, la noticia se extendió por todo León, atrayendo a muchos a sus funerales, que fueron muy sentidos. Fue sepultado en la iglesia de San Isidoro.

El 12 de enero de 1513 se hizo una elevación y traslación de las reliquias, hallándose el cuerpo momificado y las vestiduras sacerdotales en muy buen estado. Lamentablemente, al tocarle, el cuerpo se deshizo del todo, salvo su prolífica mano derecha.

El 12 de enero de 1576, se extrajo esta mano y fue colocada en un relicario aparte, que se venera públicamente el día de su fiesta. Otra tradición le hace dueño de la barrica de vino más antigua del mundo y que aún se guarda celosamente en San Isidoro de León, y de la que solo se extrae vino el Jueves Santo.

Fuentes:

-«Nuevo Año Cristiano». Tomo 1. Editorial Edibesa, 2001.

-«Historica et Philologica». JUANA TORRES. Universidad de Cantabria, 2002.

-«Semblanza de Santo Martino: Peregrino de la Vida y del saber». P. DEL CASTILLO. Alicante, 2008.

LA AMBIVALENCIA DE LA NAVIDAD

Cumplimos años y cada vez, en mi humilde opinión, se evidencia más la complejidad de esto que llamamos vivir. En estas fechas y tras perder hace muy pocos días a una persona de mi familia, no hago más que reflexionar sobre esta complejidad en este periodo navideño.

Más allá del significado religioso para quienes así lo perciben, la Navidad, es una especie de disparador de expectativas y de ilusiones, pero también de recuerdos y vivencias previas. Para mí la Navidad siempre ha sido un momento hermoso y anhelado. Por eso siempre me ha extrañado desde niña como, entre mis amigos y familiares, había personas que abiertamente decían que querían escapar de ella. Así que esta diversidad siempre lo sentí como normal y obvio en una sociedad diversa en la que nos hemos criado.

Sin embargo, últimamente cada vez me doy más cuenta de que muchas personas que siempre disfrutaron y construyeron esos momentos especiales que son la Navidad, ahora están deseando que pase rápido (o que haya pasado). Y, en general creo que se acrecienta con los años. Cuando sumas años y acumulas vida también aumentan la ausencia de “personas clave” en tu vida y, sientes que deberían estar sentados contigo en la mesa. O cuando no puedes estar con los que quieres por 50.000 motivos la Navidad se convierte en ese sueño inalcanzable que al final, prefieres evitar.

Me duele especialmente las personas mayores que viven está ambivalencia de recordar Navidades, tiempos y relaciones que nos han construido y nos han hecho ser como somos, y además felices; con momentos actuales de ausencia, pérdida, soledad, fragilidad, enfermedad. Creo, de alguna forma, que es inevitable que estás pérdidas se produzcan, y lo que observo es que hay personas a mi alrededor que consiguen cada vez agarrarse a la vida, haciéndose cada vez más eso que llamamos resilientes. Capaces de, partiendo de lo que les falta, disfrutar y hacer disfrutar a los demás.

Si me lees, y algo de esto te resuena, a lo mejor ahora puedes reflexionar y actuar sobre tu aporte para que esta ambivalencia se decante hacia lo positivo en las personas de tu entorno. Aprovechemos a ser ese efecto positivo en personas y grupos (familiares o de amigos), y tratar de que de los 50.000 motivos que encontramos para el desencuentro, y que seguro que existen, algunos los limemos, disolvamos, quitándoles importancia, y así, volver a reencontrarnos.

Porque al final en la vida, sea en estas fechas o no, lo que verdaderamente vale la pena es el Amor y la Amistad que recibes y que das. Todo lo demás, con los años también se va relativizando.

Sobre el autor:

Lourdes Bermejo. Doctora en Ciencias de la Educación. Diplomada en Gerontología y experta en Intervención Sociocultural. Coordinadora Técnica L1 Proyecto Comunidades de Cuidados.

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CELEBREMOS EL TIEMPO ORDINARIO

Este tiempo se convierte así en un gimnasio auténtico para encontrar a Dios en los acontecimientos diarios

Ordinario no significa de poca importancia, anodino, insulso, incoloro. Sencillamente, con este nombre se le quiere distinguir de los “tiempos fuertes”, que son el ciclo de Pascua y el de Navidad con su preparación y su prolongación.

Es el tiempo más antiguo de la organización del año cristiano. Y además, ocupa la mayor parte del año: 33 o 34 semanas, de las 52 que hay.

El Tiempo Ordinario tiene su gracia particular que hay que pedir a Dios y buscarla con toda la ilusión de nuestra vida: así como en este Tiempo Ordinario vemos a un Cristo ya maduro, responsable ante la misión que le encomendó su Padre, le vemos crecer en edad, sabiduría y gracia delante de Dios su Padre y de los hombres, le vemos ir y venir, desvivirse por cumplir la Voluntad de su Padre, brindarse a los hombres…así también nosotros en el Tiempo Ordinario debemos buscar crecer y madurar nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor, y sobre todo, cumplir con gozo la Voluntad Santísima de Dios. Esta es la gracia que debemos buscar e implorar de Dios durante estas 33 semanas del Tiempo Ordinario.

Crecer. Crecer. Crecer. El que no crece, se estanca, se enferma y muere. Debemos crecer en nuestras tareas ordinarias: matrimonio, en la vida espiritual, en la vida profesional, en el trabajo, en el estudio, en las relaciones humanas. Debemos crecer también en medio de nuestros sufrimientos, éxitos, fracasos. ¡Cuántas virtudes podemos ejercitar en todo esto! El Tiempo Ordinario se convierte así en un gimnasio auténtico para encontrar a Dios en los acontecimientos diarios, ejercitarnos en virtudes, crecer en santidad…y todo se convierte en tiempo de salvación, en tiempo de gracia de Dios. ¡Todo es gracia para quien está atento y tiene fe y amor!

El espíritu del Tiempo Ordinario queda bien descrito en el prefacio VI dominical de la misa: “En ti vivimos, nos movemos y existimos; y todavía peregrinos en este mundo, no sólo experimentamos las pruebas cotidianas de tu amor, sino que poseemos ya en prenda la vida futura, pues esperamos gozar de la Pascua eterna, porque tenemos las primicias del Espíritu por el que resucitaste a Jesús de entre los muertos”.

Este Tiempo Ordinario se divide como en dos “tandas”. Una primera, desde después de la Epifanía y el bautismo del Señor hasta el comienzo de la Cuaresma. Y la segunda, desde después de Pentecostés hasta el Adviento.

Les invito a aprovechar este Tiempo Ordinario con gran fervor, con esperanza, creciendo en las virtudes teologales. Es tiempo de gracia y salvación. Encontraremos a Dios en cada rincón de nuestro día. Basta tener ojos de fe para descubrirlo, no vivir miopes y encerrados en nuestro egoísmo y problemas. Dios va a pasar por nuestro camino. Y durante este tiempo miremos a ese Cristo apóstol, que desde temprano ora a su Padre, y después durante el día se desvive llevando la salvación a todos, terminando el día rendido a los pies de su Padre, que le consuela y le llena de su infinito amor, de ese amor que al día siguiente nos comunicará a raudales. Si no nos entusiasmamos con el Cristo apóstol, lleno de fuerza, de amor y vigor…¿con quién nos entusiasmaremos?

Cristo, déjanos acompañarte durante este Tiempo Ordinario, para que aprendamos de ti a cómo comportarnos con tu Padre, con los demás, con los acontecimientos prósperos o adversos de la vida. Vamos contigo, ¿a quién temeremos? Queremos ser santos para santificar y elevar a nuestro mundo.

Por: P. Antonio Rivero, L.C. | Fuente: Catholic.net

¡DESDE EL CIELO BENDÍCENOS SANTO PADRE BENEDICTO!

Estas manos y este Rosario han sostenido en el silencio a la Iglesia durante estos años. Como bien dijo ayer Francisco solo Dios sabe el alcance del sacrificio y de la oración de Benedicto XVI. Es un misterio. Pero podemos estar seguros de la eficacia de la oración.

Ahora desde el cielo seguirá sosteniendo a la Iglesia. Aquí queda su testimonio y la luz de su Magisterio y de su teología. Estoy seguro de que la figura de Benedicto se irá acrecentando cada vez más. Y pido al Señor que sus intuiciones y sus enseñanzas las pongamos en práctica por el bien de la Iglesia, del mundo y del hombre -de cada hombre y cada mujer-.

¡Desde el cielo bendícenos santo padre Benedicto!

FACUNDO LOPEZ SAN JUAN

Consiliario Diocesano de Vida Ascendente de Jaén,