“DIOS ES AMOR”, LA CLAVE DEL PONTIFICADO DE BENEDICTO XVI

De cara a los escándalos y al carrerismo eclesiástico, el pontífice insistió en su llamado a la conversión, a la penitencia y a la humildad, proponiendo la imagen de una Iglesia libre de los privilegios materiales y políticos, para estar verdaderamente abierta al mundo.

Desde 1417, la muerte de un (ex) Papa no significaba el final de un pontificado. La muerte de Benedicto XVI, Joseph Ratzinger, acaecida hoy 31 de diciembre, en el Vaticano, casi 10 años después de su renuncia, anunciada por sorpresa el 11 de febrero de 2013 con la lectura de una breve declaración en latín ante los atónitos cardenales. Nunca en dos milenios de historia de la Iglesia un Papa había dejado la Cátedra por sentirse físicamente impedido de soportar el peso del pontificado. Además, en una respuesta dada al periodista Peter Seewald en el libro-entrevista ‘La luz del mundo’, publicado tres años antes, había anticipado algo: “Cuando un Papa llega a la clara constatación de que ya no está en condiciones físicas, mentales y espirituales de llevar a cabo la tarea que se le ha confiado, entonces tiene el derecho y, en algunas circunstancias, incluso el deber de renunciar”. A pesar de que el epílogo de su pontificado fue anterior al final de su vida, constituyendo un precedente histórico de enorme trascendencia, sería mezquino recordar a Benedicto XVI solo por esto.

«Teenager» teológico en el Concilio

Nacido en 1927, hijo de un gendarme, en el seno de una familia sencilla y muy católica de Baviera, Joseph Ratzinger fue una figura destacada de la Iglesia del siglo pasado. Ordenado sacerdote junto con su hermano Georg en 1951, se doctoró en teología dos años más tarde y en 1957 obtuvo la licencia de profesor de teología dogmática. Enseñó en Freising, Bonn, Münster, Tubinga y, por último, Ratisbona. Con él desaparece el último de los Pontífices implicados personalmente en los trabajos del Concilio Vaticano II. Siendo un teólogo muy joven y ya muy considerado, Ratzinger había seguido de cerca el concilio como experto del cardenal Frings de Colonia, cercano al ala reformista. Él fue uno de los que criticaron duramente los planes preparatorios elaborados por la Curia Romana, que posteriormente fueron desechados por decisión de los obispos. Para el joven teólogo Ratzinger, los textos “deberían dar respuesta a las cuestiones más apremiantes y deberían hacerlo, en la medida de lo posible, no juzgando y condenando, sino utilizando un lenguaje maternal”. Ratzinger exalta la nueva reforma litúrgica y las razones de su providencial inevitabilidad. Según él, para redescubrir la verdadera naturaleza de la liturgia era necesario “romper el muro del latín”.

Custodio de la fe con Wojtyla

Pero el futuro Benedicto XVI también fue testigo directo de la crisis postconciliar, de la contestación en las universidades y facultades de teología. Es testigo del cuestionamiento de las verdades esenciales de la fe y de la experimentación salvaje en el ámbito litúrgico. Ya en 1966, un año después del final del Concilio, dijo que veía el avance de un «cristianismo a precios rebajados».

Pablo VI lo nombró en 1977 arzobispo de Munich con apenas 50 años de edad, y unas semanas más tarde le creó cardenal. En noviembre de 1981 Juan Pablo II le confió la dirección de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Fue el comienzo de una sólida colaboración entre el Papa polaco y el teólogo bávaro, destinada a disolverse solo con la muerte de Wojtyla, que hasta el final rechazó la dimisión de Ratzinger, no queriendo privarse de él. Fueron los años en los que el antiguo Santo Oficio puso los puntos sobre las íes en muchos asuntos: frenó la Teología de la Liberación que utiliza el análisis marxista, y se posicionó frente a la aparición de grandes problemas éticos. La obra más importante es, sin duda, el nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, un trabajo que duró seis años y vio la luz en 1992.

«Humilde trabajador de la viña»

Tras la muerte de Wojtyla, el cónclave de 2005 llamó para sucederlo en menos de 24 horas a un hombre ya anciano -tenía 78 años-, universalmente estimado y respetado incluso por sus adversarios. Desde el balcón de la Basílica de San Pedro, Benedicto XVI se presenta como «un humilde trabajador en la viña del Señor». Ajeno a cualquier protagonismo, dice que no tiene «ningún programa», sino que quiere ponerse “a la escucha, con toda la Iglesia, de la Palabra y de la voluntad del Señor”.

Auschwitz y Ratisbona

Inicialmente reacio, no renuncia a los viajes: el suyo será un pontificado itinerante como el de su predecesor. Uno de los momentos más conmovedores fue la visita a Auschwitz en mayo de 2006, en la que el Papa alemán dijo: “En un lugar como éste, las palabras sobran, lo único que queda es un silencio estremecedor, un silencio que es un grito interior a Dios: ¿Por qué has podido tolerar todo esto?”. 2006 es también el año del caso Ratisbona, cuando una antigua frase sobre Mahoma, que el Pontífice cita sin hacerla suya en la universidad en la que fue profesor, es instrumentalizada y desencadena protestas en el mundo islámico. Desde entonces, el Papa multiplicará sus muestras de atención hacia los musulmanes. Benedicto XVI afronta viajes difíciles, se enfrenta a la secularización galopante de las sociedades descristianizadas y a las disensiones en el seno de la Iglesia. Celebra su cumpleaños en la Casa Blanca junto a George Bush Jr. y unos días después, el 20 de abril de 2008, reza en la Zona Cero abrazando a los familiares de las víctimas del 11 de septiembre.

La Encíclica sobre el Amor de Dios

Aunque como Prefecto del antiguo Santo Oficio fue tachado a menudo de «Cardenal Panzer», como Papa habla continuamente de la «alegría de ser cristiano», y dedica su primera encíclica al amor de Dios, «Deus caritas est». “No se comienza a ser cristiano -escribe- por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona”. También encuentra tiempo para escribir un libro sobre Jesús de Nazaret, una obra única que se publicará en tres tomos. Entre las decisiones que hay que recordar están el Motu proprio que liberaliza el misal romano preconciliar y la creación de un Ordinariato para permitir a las comunidades anglicanas volver a la comunión con Roma. En enero de 2009, el Papa decide revocar la excomunión de los cuatro obispos ordenados ilícitamente por monseñor Marcel Lefebvre, entre ellos también Richard Williamson, negacionista de las cámaras de gas. Estalla la polémica en el mundo judío, el Papa toma papel y lápiz y escribe a los obispos del mundo asumiendo toda la responsabilidad.

La respuesta a los escándalos

Los últimos años están marcados por la reaparición del escándalo de la pedofilia y de los Vatileaks, filtración de documentos extraídos del escritorio papal y publicados en un libro. Benedicto XVI se muestra decidido y duro a la hora de afrontar el problema de la «mugre» dentro de la Iglesia. Introduce normas muy estrictas contra los abusos a menores, y pide a la Curia y a los obispos que cambien de mentalidad. Llega a decir que la persecución más grave para la Iglesia no proviene de sus enemigos exteriores, sino del pecado dentro de ella. Otra reforma importante es la financiera: es el Papa Ratzinger quien introduce la normativa contra el lavado de dinero en el Vaticano.

“Iglesia libre de dinero y poder”

Frente a los escándalos y al arribismo eclesiástico, el anciano Papa alemán sigue haciendo llamamientos a la conversión, la penitencia y la humildad. Durante su último viaje a Alemania, en septiembre de 2011, invita a la Iglesia a ser menos mundana: “Los ejemplos históricos muestran que el testimonio misionero de la Iglesia desprendida del mundo resulta más claro. Liberada de fardos y privilegios materiales y políticos, la Iglesia puede dedicarse mejor y de manera verdaderamente cristiana al mundo entero; puede verdaderamente estar abierta al mundo…”.

ANDREA TORNIELLI, Ciudad del Vaticano

LA TIERNA CARTA AL NIÑO JESUS

En 1934 Joseph Ratzinger tenía solo 7 años y escribió una tierna carta al Niño Jesús en la que le pidió tres regalos por Navidad.

Recordamos cuáles fueron los obsequios que pidió, quien en 2005 se convertiría en el Papa Benedicto XVI.

La carta la conservó su hermana María Ratzinger, ya fallecida. Fue encontrada en la casa que la familia tenía en la región de Baviera (Alemania), una zona marcada por la fe católica de sus habitantes.

El sitio italiano Korazym informó que la carta fue hallada en 2012, cuando se realizaban trabajos de restauración en la casa donde nació Joseph Ratzinger, la localidad de Marktl am Inn, y que ahora es un museo.

La carta está expuesta allí. Fue escrita en la caligrafía conocida como Sütterlin, un estilo de escritura alemana antigua que ya no se usa ni se enseña, y que es difícil de leer incluso para quienes tienen el alemán como lengua materna.

“Querido Niño Jesús, pronto descenderás a la tierra. Quieres traer alegría a los niños. También a mí me traerás alegría”, comienza la carta que escribió Joseph Ratzinger.

“Quisiera el Volks-Schott, una casulla verde y un Corazón de Jesús. Siempre quiero ser bueno. Saludos de Joseph Ratzinger”, termina el texto.

El Volks-Schott (Misal del Pueblo), es un misal en alemán que tiene una columna paralela en latín y que era usado en ese tiempo.

En una entrevista concedida a Angela Ambrogetti en 2011, directora de ACI Stampa, agencia en italiano del Grupo ACI, Mons. Georg Ratzinger, recordaba que cuando eran niños, él y Joseph jugaban y hacían muchas cosas juntas.

“Los dos hacíamos el pesebre juntos, y luego entre los juegos más frecuentes estaban los juegos espirituales, lo llamábamos el ‘juego del párroco’ y lo hacíamos los dos, nuestra hermana no participaba”, relata Mons. Georg Ratzinger quien falleció en Alemania en julio de 2020, poco después de haber recibido la visita de Benedicto XVI quien pudo viajar para despedirse.

“‘Celebrábamos’ Misa con casullas confeccionadas por la costurera de nuestra madre solo para nosotros. A veces yo era el sacerdote o el monaguillo”, relató.

“Desde muy pequeños vivimos con amor la liturgia y esto continuó paulatinamente en el seminario”, hasta que ambos fueron ordenados sacerdotes juntos el 29 de junio de 1951, en la Solemnidad de San Pedro y San Pablo.

Cuando el Arzobispo Georg Gaenswein, secretario personal de Benedicto XVI, le contó hace unos años del hallazgo al Pontífice Emérito, comentó que “el Papa se ha alegrado mucho de descubrir la carta y su contenido lo ha hecho sonreír”.

Junto con la carta de Joseph Ratzinger se encontraron las misivas de sus hermanos Georg y María, de 10 y 13 años respectivamente. El primero pedía una casulla blanca y la segunda un libro con dibujos.

 Visto en Aciprensa

EL TESTAMENTO ESPIRITUAL QUE DEJÓ BENEDICTO XVI

La Santa Sede publicó este sábado 31 de diciembre el testamento espiritual que dejó Benedicto XVI. A continuación, el texto completo:

Si en esta hora tardía de mi vida miro hacia atrás y repaso las décadas por las que he pasado, veo en primer lugar cuántas razones tengo para dar gracias. En primer lugar, doy gracias a Dios mismo, dador de todo bien, que me dio la vida y me guió en diversos momentos de confusión; siempre me levantó cuando empecé a resbalar y siempre me devolvió la luz de su semblante.

En retrospectiva veo y comprendo que, incluso los tramos oscuros y agotadores de este viaje, fueron para mi salvación y que fue en ellos donde Él me guió bien. Doy las gracias a mis padres, que me dieron la vida en una época difícil y que, a costa de grandes sacrificios, con su amor me prepararon una magnífica morada que, como una luz clara, ilumina todos mis días hasta el día de hoy.

La fe clarividente de mi padre nos enseñó hermanos y hermanas a creer y se mantuvo firme como guía en medio de todos mis conocimientos científicos; la piedad sincera y la gran amabilidad de mi madre siguen siendo un legado por el que no puedo agradecerle lo suficiente.

Mi hermana me ha asistido durante décadas desinteresadamente y con afectuoso cuidado; mi hermano, con la lucidez de sus juicios, su vigorosa resolución y la serenidad de su corazón, me ha allanado siempre el camino; sin este constante precederme y acompañarme, no habría podido encontrar la senda correcta.

De corazón doy gracias a Dios por los muchos amigos, hombres y mujeres, que siempre ha puesto a mi lado; por los colaboradores en todas las etapas de mi camino; por los profesores y alumnos que me ha dado. Con gratitud los encomiendo a Su bondad.

Y quiero dar gracias al Señor por mi hermosa patria en los Prealpes bávaros, en la que siempre he visto brillar el esplendor del Creador mismo. Doy las gracias al pueblo de mi patria porque en él he experimentado una y otra vez la belleza de la fe.

Rezo para que nuestra tierra siga siendo una tierra de fe y os ruego, queridos compatriotas: no os dejéis apartar de la fe. Y, por último, doy gracias a Dios por toda la belleza que he podido experimentar en todas las etapas de mi viaje, pero especialmente en Roma y en Italia, que se ha convertido en mi segunda patria.

A todos aquellos a los que he hecho daño de alguna manera, les pido perdón de todo corazón. Lo que antes dije a mis compatriotas, lo digo ahora a todos los que en la Iglesia han sido confiados a mi servicio: ¡manteneos firmes en la fe! No os dejéis confundir. A menudo parece como si la ciencia -las ciencias naturales, por una parte, y la investigación histórica (especialmente la exégesis de la Sagrada Escritura), por otra- pudiera ofrecer resultados irrefutables en desacuerdo con la fe católica.

He vivido las transformaciones de las ciencias naturales desde hace mucho tiempo, y he podido comprobar cómo, por el contrario, las aparentes certezas contra la fe se han desvanecido, demostrando no ser ciencia, sino interpretaciones filosóficas sólo aparentemente pertenecientes a la ciencia; del mismo modo que, por otra parte, es en el diálogo con las ciencias naturales como también la fe ha aprendido a comprender mejor el límite del alcance de sus pretensiones, y por tanto su especificidad.

Hace ya sesenta años que acompaño el camino de la Teología, en particular de las ciencias bíblicas, y con la sucesión de las diferentes generaciones he visto derrumbarse tesis que parecían inamovibles, demostrando ser meras hipótesis: la generación liberal (Harnack, Jülicher, etc.), la generación existencialista (Bultmann, etc.), la generación marxista.

He visto y veo cómo de la maraña de hipótesis ha surgido y vuelve a surgir lo razonable de la fe. Jesucristo es verdaderamente el camino, la verdad y la vida, y la Iglesia, con todas sus insuficiencias, es verdaderamente su cuerpo.

Por último, pido humildemente: rezad por mí, para que el Señor, a pesar de todos mis pecados e insuficiencias, me reciba en las moradas eternas. A todos los que me son confiados, día a día, va mi oración de corazón.

DIEZ MOMENTOS QUE DEFINIERON EL PAPADO DE BENEDICTO XVI

Cuando se produjo la renuncia de Su Santidad Benedicto XVI, BBC mundo recordaba diez momentos clave del papado de Benedicto XVI.

 

 

  1. Nuevo Papa

Benedicto XVI fue el hombre de más edad en convertirse Papa en 275 años cuando, contando 78 años de edad, sucedió a Juan Pablo II en abril de 2005.

Antes de su papado, Joseph Ratzinger fue cardenal por 24 años. Como tal, presidió la Congregación para la Doctrina de la Fe, alguna vez ampliamente conocida como Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición.

Su asunción se interpretó como un restablecimiento de las visiones conservadoras y tradicionalistas de la Iglesia Católica, y como una resistencia al cambio.

  1. Visita al mundo musulmán

En un esfuerzo por aumentar el diálogo interreligioso, a finales de 2006 Benedicto XVI visitó la Mezquita Azul de Estambul, capital de Turquía, donde acompañó a clérigos musulmanes en rezo silencioso.

La visita fue la segunda en la historia de un Papa a un sitio sagrado islámico, y generó protestas de algunos grupos islámicos.

  1. Celibato vigente

El papado de Benedicto XVI reflejó su creencia de que la Iglesia católica debe mantener sus valores tradicionales y conservadores en una era de rápido cambio.

En marzo de 2007 rechazó el llamado a un debate sobre el celibato de los sacerdotes, al decir que la abstinencia se mantiene obligatoria para los curas de la Iglesia católica romana.

Benedicto XVI reafirmó las prohibiciones de la Comunión para católicos divorciados que se vuelven a casar, así como el aborto, la eutanasia y las relaciones homosexuales, la cuales, ratificó, no son negociables.

  1. Recuerdo del Holocausto

En una visita a Austria en septiembre de 2007, el papa Benedicto hizo un homenaje a las víctimas del Holocausto nazi en un memorial en Viena, la capital.

El pontífice, que creció en la región vecina de Baviera, en Alemania, expresó su tristeza, arrepentimiento y amistad hacia el pueblo judío.

Unos meses después, el Papa, que fue miembro de las Juventudes Hitlerianas cuando niño, habló de haber crecido bajo el monstruo del nazismo.

  1. Perdón por el abuso

En julio de 2008 el Papa pidió perdón en nombre de la Iglesia por los abusos sexuales de niños por parte de curas católicos.

En un discurso en una reunión de obispos en Sidney, organizada para conmemorar la Jornada Mundial de la Juventud Católica, el Papa habló de «la vergüenza que hemos sentido» y llamó a los abusadores a que respondieran ante la justicia.

  1. Atacan al Papa

En la Navidad de 2009, el mundo pudo ver cómo una mujer noqueó al Papa, quien cayó al piso, después de una celebración de la misa en la Basílica de San Pedro.

La mujer, después identificada como Susanna Maiolo y descrita como mentalmente inestable, fue detenida por los oficiales de seguridad, quienes dijeron que la reconocieron como la misma que había intentado arremeter contra el Papa un año antes.

El pontífice, tembloroso, pudo recuperarse y celebrar la Misa, pero el incidente derivó en una revisión urgente de la seguridad en El Vaticano.

  1. Perdón a los irlandeses

En medio de las continuas revelaciones de pedofilia institucionalizada dentro de la Iglesia Católica, en marzo de 2010 el Papa dio un paso inesperado al escribir una carta a los católicos en Irlanda en la que reconocía los abusos y pedía perdón a quienes sufrieron gravemente.

La carta pretendía expresar abiertamente vergüenza y el remordimiento, y afirmaba que quienes eran culpables tendrían que responder ante Dios.

Las demandas de los grupos de víctimas, que incluían la admisión de que el abuso sistemático fue escondido por la Iglesia, no fueron satisfechas.

  1. Visita a América Latina

El Papa realizó un viaje de seis días que lo llevó a México y Cuba en marzo de 2012.

Fue la primera visita papal en siete años a dos países de lengua española de América Latina, la región más católica del mundo.

Ratzinger visitó por primera vez América Latina en 2007 en ocasión de la V Conferencia de la CELAM celebrada en Brasil.

La visita se interpretó como una respuesta al malestar manifestado por los creyentes de esa región del mundo, que quejaban de haber sido olvidados tras la muerte de Juan Pablo II, quien realizó 26 viajes a América Latina.

9.El Papa social

En un intento de desafiar su imagen conservadora, en diciembre de 2012 el Papa entró al mundo de las redes sociales con el lanzamiento de su cuenta en Twitter @pontifex (@pontifex_es).

El consultor de medios Greg Burke dijo que el Papa quería llegarle a todo el mundo con su nueva cuenta, la cual salió a la red en ocho idiomas-

10-Renuncia sorpresiva

El lunes 11 de febrero el Papa sorprendió al mundo al anunciar que renunciaría al cabo de dos semanas, lo que constituía la primera dimisión papal en casi 600 años.

En su comunicado, el Papa, de 85 años de edad, dijo que examinó repetidamente su consciencia… «Y llegué a la certeza de que mis fuerzas, por la edad avanzada, no son ya las adecuadas para ejercer del modo adecuado el ministerio petrino».

BIOGRAFÍA DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI

El cardenal Joseph Ratzinger, Papa Benedicto XVI, nació en Marktl am Inn, diócesis de Passau (Alemania), el 16 de abril de 1927 (sábado santo), y fue bautizado ese mismo día. Su padre, comisario de la gendarmería, provenía de una antigua familia de agricultores de la Baja Baviera, de condiciones económicas más bien modestas. Su madre era hija de artesanos de Rimsting, en el lago Chiem, y antes de casarse trabajó de cocinera en varios hoteles.

Pasó su infancia y su adolescencia en Traunstein, una pequeña localidad cerca de la frontera con Austria, a treinta kilómetros de Salzburgo. En ese marco, que él mismo ha definido «mozartiano», recibió su formación cristiana, humana y cultural.

El período de su juventud no fue fácil. La fe y la educación de su familia lo prepararon para afrontar la dura experiencia de esos tiempos, en los que el régimen nazi mantenía un clima de fuerte hostilidad contra la Iglesia católica. El joven Joseph vio cómo los nazis golpeaban al párroco antes de la celebración de la santa misa.

Precisamente en esa compleja situación, descubrió la belleza y la verdad de la fe en Cristo; para ello fue fundamental la actitud de su familia, que siempre dio un claro testimonio de bondad y esperanza, arraigada en la pertenencia consciente a la Iglesia.

En los últimos meses de la segunda guerra mundial fue enrolado en los servicios auxiliares antiaéreos.

De 1946 a 1951 estudió filosofía y teología en la Escuela superior de filosofía y teología de Freising y en la universidad de Munich.

Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1951.

Un año después, inició su actividad de profesor en la Escuela superior de Freising.

En el año 1953 se doctoró en teología con la tesis: «Pueblo y casa de Dios en la doctrina de la Iglesia de san Agustín».

Cuatro años más tarde, bajo la dirección del conocido profesor de teología fundamental Gottlieb Söhngen, obtuvo la habilitación para la enseñanza con una disertación sobre: «La teología de la historia de san Buenaventura».

Tras ejercer el cargo de profesor de teología dogmática y fundamental en la Escuela superior de filosofía y teología de Freising, prosiguió su actividad de enseñanza en Bonn, de 1959 a 1963; en Münster, de 1963 a 1966; y en Tubinga, de 1966 a 1969. En este último año pasó a ser catedrático de dogmática e historia del dogma en la Universidad de Ratisbona, donde ocupó también el cargo de vicepresidente de la Universidad.

De 1962 a 1965 dio una notable contribución al concilio Vaticano II como «experto»; acudió como consultor teológico del cardenal Joseph Frings, arzobispo de Colonia.

Su intensa actividad científica lo llevó a desempeñar importantes cargos al servicio de la Conferencia episcopal alemana y en la Comisión teológica internacional.

En 1972, juntamente con Hans Urs von Balthasar, Henri de Lubac y otros grandes teólogos, inició la revista de teología «Communio».

El 25 de marzo de 1977, el Papa Pablo VI lo nombró arzobispo de Munich y Freising. El 28 de mayo sucesivo recibió la consagración episcopal. Fue el primer sacerdote diocesano, después de 80 años, que asumió el gobierno pastoral de la gran archidiócesis bávara. Escogió como lema episcopal: «Colaborador de la verdad». Él mismo explicó: «Por un lado, me parecía que esa era la relación entre mi tarea previa como profesor y mi nueva misión. A pesar de los diferentes modos, lo que estaba en juego y seguía estándolo era seguir la verdad, estar a su servicio. Y, por otro, escogí ese lema porque en el mundo de hoy el tema de la verdad se omite casi totalmente, pues parece algo demasiado grande para el hombre y, sin embargo, todo se desmorona si falta la verdad».

Pablo VI lo creó cardenal, del título presbiteral de Santa María de la Consolación en Tiburtino, en el consistorio del 27 de junio de ese mismo año.

En 1978 participó en el Cónclave, celebrado del 25 al 26 de agosto, que eligió a Juan Pablo I, el cual lo nombró enviado especial suyo al III Congreso mariológico internacional, celebrado en Guayaquil (Ecuador), del 16 al 24 de septiembre. En el mes de octubre de ese mismo año participó también en el Cónclave que eligió a Juan Pablo II.

Actuó de relator en la V Asamblea general ordinaria del Sínodo de los obispos, celebrada en 1980, sobre el tema: «Misión de la familia cristiana en el mundo contemporáneo», y presidente delegado de la VI Asamblea general ordinaria, celebrada en 1983, sobre «La reconciliación y la penitencia en la misión de la Iglesia».

Juan Pablo II lo nombró prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe, y presidente de la Pontificia Comisión bíblica y de la Comisión teológica internacional el 25 de noviembre de 1981. El 15 de febrero de 1982 renunció al gobierno pastoral de la arquidiócesis de Munich y Freising. Lo elevó al orden de los obispos, asignándole la sede suburbicaria de Velletri-Segni, el 5 de abril de 1993.

Fue presidente de la comisión para la preparación del Catecismo de la Iglesia católica, que, después de seis años de trabajo (1986-1992), presentó al Santo Padre el nuevo Catecismo.

El Santo Padre, el 6 de noviembre de 1998, aprobó la elección del cardenal Ratzinger como vicedecano del Colegio cardenalicio, realizada por los cardenales del orden de los obispos. Y el 30 de noviembre de 2002, aprobó su elección como decano; con dicho cargo le fue asignada, además, la sede suburbicaria de Ostia.

En 1999 fue enviado especial del Papa a las celebraciones con ocasión del XII centenario de la creación de la diócesis de Paderborn, Alemania, que tuvieron lugar el 3 de enero.

Desde el 13 de noviembre de 2000 era Académico honorario de la Academia pontificia de ciencias.

En la Curia romana, fue miembro del Consejo de la Secretaría de Estado para las Relaciones con los Estados; de las Congregaciones para las Iglesias orientales, para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, para los obispos, para la evangelización de los pueblos, para la educación católica, para el clero y para las causas de los santos; de los Consejos pontificios para la promoción de la unidad de los cristianos y para la cultura; del Tribunal supremo de la Signatura apostólica; y de las Comisiones pontificias para América Latina, «Ecclesia Dei», para la interpretación auténtica del Código de derecho canónico y para la revisión del Código de derecho canónico oriental.

Entre sus numerosas publicaciones ocupa un lugar destacado el libro: «Introducción al Cristianismo», recopilación de lecciones universitarias publicadas en 1968 sobre la profesión de fe apostólica; «Dogma y revelación» (1973), antología de ensayos, predicaciones y reflexiones, dedicadas a la pastoral.

Obtuvo gran resonancia el discurso que pronunció ante la Academia católica bávara sobre el tema «¿Por qué sigo aún en la Iglesia?», en el que, con su habitual claridad, afirmó: «Sólo en la Iglesia es posible ser cristiano y no al lado de la Iglesia».

La serie de sus publicaciones prosiguió abundante en el decurso de los años, constituyendo un punto de referencia para muchas personas, especialmente para los que querían profundizar en el estudio de la teología. En 1985 publicó el libro-entrevista «Informe sobre la fe» y, en 1996, «La sal de la tierra». Asimismo, con ocasión de su 70° cumpleaños, se publicó el libro: «En la escuela de la verdad», en el que varios autores ilustran diversos aspectos de su personalidad y su obra.

Ha recibido numerosos doctorados «honoris causa» por el College of St. Thomas in St. Paul (Minnesota, Estados Unidos), en 1984; por la Universidad católica de Eichstätt, en 1985; por la Universidad católica de Lima, en 1986; por la Universidad católica de Lublin, en 1988; por la Universidad de Navarra (Pamplona, España), en 1998; por la Libre Universidad María Santísima Asunta (LUMSA) Roma, en 1999; por la Facultad de teología de la Universidad de Wroclaw (Polonia) en 2000.

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LA MAYORÍA DE PERSONAS CUIDADORAS SON MUJERES MAYORES QUE NO RECIBEN APOYO NI AYUDAS

Un estudio de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) ha mostrado que el 55% de las personas cuidadoras encuestadas no reciben apoyo ni ayudas, y que la mayoría considera que las medidas de la administración con «ineficaces».

El trabajo, publicado en la revista ‘Global Social Work’ y coordinado por el profesor de Ciencias de la Salud de la UOC José Daniel Rueda, ha investigado cómo valoran las personas cuidadoras los recursos disponibles y sus necesidades, y cuál es su salud subjetiva y su nivel de sobrecarga, ha informado la universidad en un comunicado.

Se ha basado en un cuestionario que completaron cerca de 300 personas cuidadoras de Castilla y León y, según los autores, se trata de una muestra representativa y cuyas características pueden considerarse extrapolables al resto de España.

El 55% de las personas encuestadas reconocen que no reciben apoyo ni ayudas en las tareas de cuidado, ni de entidades ni de la misma familia, y el estudio hace referencia al concepto de ‘cuidadanía’, acuñado por la filósofa Victoria Camps, que según Rueda se trata de una capa social «que se encarga de cuidar, lo hace gratis y cuyo papel apenas es reconocido».

El estudio muestra que el colectivo cuidador mayoritariamente es femenino –tres de cada cuatro cuidadores y muchas de ellas de edad avanzada y con estudios elementales y recursos económicos escasos–, y que «se siente desatendido por las instituciones, que malgastan recursos sin adaptarse a las verdaderas necesidades».

«Coste de oportunidad»

Esta tarea de cuidado da lugar a lo que se conoce como «coste de oportunidad, una pérdida de oportunidades que proviene de todo lo que dejan de hacer mientras cuidan», y que puede tener consecuencias negativas en la vida personal o en la salud.

En el estudio, un 53% de las personas cuidadoras reconocen que se sienten afectadas por las tareas de cuidado de muy diversas formas, ya sea en relación con el trabajo, la formación, el ocio o las relaciones familiares y personales.

Estos resultados contrastan con el nivel de salud percibida de este colectivo, que es bastante buena, y apenas un 21% presenta algún tipo de sobrecarga cuando se mide con una herramienta estándar como la escala de Zarit, unos datos que según Rueda «van en contra de algunos trabajos que sí detectaban niveles más altos de sobrecarga».

«Probablemente, esta capa de población tiene unos principios muy relacionados con el sacrificio y la renuncia, lo que han ido asumiendo por su propia experiencia personal y vital. Consideran la resignación como un valor en sí mismo y no reconocen la renuncia como tal», ha afirmado.

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LA FALTA DE VITAMINA D AUMENTA UN 78% EL RIESGO DE DEBILIDAD MUSCULAR EN MAYORES

La deficiencia de vitamina D puede aumentar hasta en un 78% el riesgo de perder fuerza muscular en las personas mayores, según un estudio longitudinal realizado por investigadores del Departamento de Gerontología (DGero) y de los programas de posgrado en Gerontología y Fisioterapia de la UFSCar de la Universidad Federal de São Carlos (Brasil) y del University College London (UCL).

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron si la falta de vitamina D eran factores de riesgo para la incidencia de debilidad en personas mayores de 50 años, y si la presencia de osteoporosis y la suplementación con vitamina D eran capaces de modificar esta asociación.

Tal y como explican los investigadores en una nota, «independientemente de la edad, etnia y ubicación geográfica, menos de la mitad de la población mundial» alcanza las concentraciones consideradas suficientes de vitamina D, es decir > 50 nmol/L, según el Instituto de Medicina. «Este déficit de vitamina D se ha considerado un problema de salud pública debido a las numerosas funciones que desempeña esta vitamina en el organismo», señalan, como el metabolismo del calcio y el mantenimiento de la salud musculoesquelética.

«Los estudios indican que los tejidos óseo y muscular están interconectados no solo mecánica y físicamente, sino también bioquímicamente. Por ello, los trastornos endocrinos, como la deficiencia e insuficiencia de vitamina D, favorecen la pérdida de la densidad mineral ósea así como la disminución de la masa, la fuerza y ​​la función muscular», explican.

En el estudio participaron 3.205 personas mayores de 50 años del Estudio Longitudinal Inglés del Envejecimiento (ELSA) en Inglaterra, quienes no presentan debilidad muscular al inicio del estudio. Así, durante los cuatro años que duró la investigación, se evaluó la asociación entre la insuficiencia o deficiencia de vitamina D y la debilidad muscular en ellos.

Durante el tiempo transcurrido, los investigadores observaron que aquellas personas que tenían deficiencia de vitamina D al inicio del estudio (vitamina D en sangre < 30 nmol/L), tenían un 70% más de riesgo de desarrollar debilidad muscular al final del estudio que aquellas personas que presentaban niveles normales (vitamina D en sangre > 50 nmol/L). Además, cuando se eliminó del análisis a las personas con osteoporosis que tomaban suplementos de vitamina D, este porcentaje de riesgo aumentó a un 78%.

«La vitamina D participa en procesos bioquímicos de mantenimiento de masa y cinética de contracción muscular. Así, en concentraciones más bajas, favorece la pérdida de fibras musculares, perjudica el mecanismo de contracción y dificulta la reparación y el metabolismo de las fibras musculares, generando debilidad», explicaba Tiago Alexandre, profesor de la DGero y coordinador de la Colaboración Internacional de Estudios Longitudinales del Envejecimiento (InterCoLAging).

«Medidas sencillas, como una alimentación adecuada, la práctica regular de ejercicio físico (preferiblemente de fuerza) y/o actividades de ocio y momentos de exposición solar, pueden contribuir tanto a mantener los niveles de vitamina D circulante en sangre, como la fuerza neuromuscular, previniendo la aparición de desenlaces más graves e incapacitantes», concluía.

Visto en 65 y mas

EL PAPA HA PEDIDO QUE OREMOS POR BENEDICTO XVI QUE ESTÁ MUY ENFERMO

Al final de la audiencia general de este miércoles, 28 de diciembre, el Santo Padre pidió “a todos una oración especial”, por el Papa emérito Benedicto XVI. «Para que el Señor lo consuele, y lo sostenga en este testimonio de amor a la Iglesia, hasta el final».

 “Quisiera pedirles a todos una oración especial, por el Papa emérito Benedicto, que en silencio está sosteniendo a la Iglesia. Recordarlo – está muy enfermo – pidiendo al Señor que lo consuele, y lo sostenga en este testimonio de amor a la Iglesia, hasta el final”, esta fue la petición del Papa Francisco al final de la audiencia general de este miércoles, 28 de diciembre, al dirigirse en sus saludos a los peregrinos de lengua italiana, congregados en el Aula Pablo VI del Vaticano. Palabras, las del Papa Francisco, que dejan entrever el delicado estado de salud de su predecesor.

Una vida dedicada a la oración, la música, el estudio y la lectura

Recordamos que, el pasado 16 de abril, Joseph Ratzinger cumplió 95 años y algunos meses después de su dimisión en febrero de 2013, se trasladó al monasterio Mater Ecclesiae, en los Jardines Vaticanos, donde vive actualmente. En todo este periodo es asistido por las consagradas de la Asociación Memores Domini y su secretario personal, monseñor Georg Gänswein, que a lo largo de los años siempre ha hablado de una vida dedicada a la oración, la música, el estudio y la lectura.

Cercanía y cortesía con Benedicto XVI

En numerosas ocasiones, el Papa Francisco ha hablado del vínculo con su predecesor, al que llamó «padre» y «hermano» en el Ángelus del 29 de junio de 2021, con ocasión del 70 aniversario de ordenación sacerdotal de Ratzinger. Asimismo, desde el inicio de su pontificado, el Papa Francisco ha iniciado la «tradición» de encontrarse con el Papa emérito, empezando por la primera visita histórica del Papa recién elegido, que llegó en helicóptero a la residencia de Castel Gandolfo, donde Benedicto permaneció unas semanas antes de trasladarse al monasterio Mater Ecclasiae en el Vaticano. En vísperas de las vacaciones de Navidad o Pascua, o con ocasión de los consistorios con los nuevos cardenales, el Papa Francisco nunca ha querido perderse el gesto de cercanía y cortesía de acudir al monasterio vaticano para saludarlo y expresarle sus mejores deseos.

Vatican News , Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

LA TELEASISTENCIA DE MADRID CUIDARÁ TAMBIÉN A LOS MAYORES FUERA DE CASA CON UN ‘SMARTWATCH’

El servicio de Teleasistencia saldrá a las calles de Madrid y los mayores madrileños dirán adiós al famoso botón rojo que cambiarán por relojes inteligentes con medición de constantes vitales, asistencia geolocalizada fuera de casa y apoyo a las familias.

De esta forma los usuarios de este servicio podrán recibir atención remota ante cualquier situación de emergencia. Y es que en caso de una caída o si el mayor se desorienta, solo tendrá que pulsar la pantallita de sus muñecas para que un miembro de la red de asistencia acuda en su ayuda.

El contrato de esta Nueva Teleasistencia, vinculado al ‘Nuevo Modelo de Servicios Sociales’ que presentó el Área de Familias, Igualdad y Bienestar Social del Ayuntamiento de Madrid que dirige Pepe Aniorte, entrará a funcionar el mes de junio de 2023, estará en vigor hasta 2028 y cuenta con un presupuesto base de 128 millones de euros.

«En la actualidad son 145.000 usuarios, pero con estos avances tecnológicos vamos a llegar a un 20% más», ha explicado Pepe Aniorte que considera que el de Madrid es «el mejor servicio de cuidado de personas ancianas de Europa».

La preparación de esta Nueva Teleasistencia ha llevado dos años de trabajo y ha bebido de modelos punteros en el cuidado de los mayores como el sueco o el noruego.

Además de las mencionadas funciones de detección de caídas o asistencia en caso de desorientación, el nuevo sistema también será capaz de detectar gas y humo en los domicilios de los usuarios.

Asimismo, el nuevo sistema mantendrá a los mayores informados de las actividades de ocio, como talleres contra la brecha digital o programas de estimulación física y cognitiva, que haya cerca de donde se encuentran y combatir así la soledad no deseada.

En total se podrán repartir más de 320.000 equipos y la fórmula de copago mantiene el mismo precio de 3, 6, 9 o 12 euros al mes dependiendo de las condiciones económicas de cada usuario.

También como hasta ahora, el servicio podrán solicitarlo las personas mayores de 65 años y especialmente aquellos que  por su edad, estado de salud, soledad o aislamiento, precisen de este servicio para garantizar su atención, compañía y seguridad.

También pueden hacerlo las personas mayores de18 años en situación de dependencia reconocida por resolución administrativa del órgano competente, así como aquellos en situación de riesgo de aislamiento severo o con enfermedad grave incapacitante.

INTENCIONES DE ORACION DEL PAPA

“El Papa Francisco confía cada mes a su Red Mundial de Oración, intenciones de oración que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia”, afirma el sitio web de la iniciativa.

“Su intención de oración mensual es una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos», es una brújula para una misión de compasión por el mundo”, agrega.

Este mes de enero oramos por los educadores

Oremos para que los educadores sean testigos creíbles, enseñando la fraternidad en lugar de la competencia y ayudando especialmente a los jóvenes más vulnerables.

La Conferencia Episcopal Española nos pide que:

Este mes  de enero oremos por la Iglesia:

Por la Iglesia, para que de palabra y de obra siga realizando su misión evangelizadora y contribuya a la paz del mundo y al reconocimiento de la dignidad de todos los hombres y mujeres.