SANTOS DE LA SEMANA: SAN BASILIO EL MAGNO Y SAN GREGORIO NACIANCENO

Santos en el cielo, amigos en la tierra, ambos fueron proclamados Doctores de la Iglesia en 1568 por san Pío V.  Por esta comunión de vida en Cristo, la Iglesia recuerda el mismo día a san Basilio el Magno (c. 329-379) y a san Gregorio Nacianceno (c. 329-390), pertenecientes al grupo de los «Padres capadocios», del que forma parte también el hermano de Basilio, san Gregorio de Nisa.

Los Padres capadocios, además de tener en común la procedencia geográfica, se distinguieron por su capacidad de hablar sobre su fe a los intelectuales de lengua griega, a los que mostraron lo perfectamente conciliables que son el cristianismo y una recta filosofía.

SAN BASILIO EL MAGNO. La suya fue una familia de santos, ejemplo excelso de pequeña Iglesia doméstica. Su abuelo murió mártir durante la persecución de Diocleciano, convirtiéndose en el primer santo, conocido para nosotros, del árbol genealógico de Basilio: la Iglesia venera también a sus padres, a su abuela Macrina la Mayor, a su hermana Macrina la Joven, a sus hermanos obispos Gregorio de Nisa y Pedro de Sebaste.

Su abuela Macrina fue fundamental para su educación en las virtudes cristianas: «Nunca me olvidaré de los fuertes estímulos que daban a mi corazón, aún tierno, los discursos y ejemplos de esta devota mujer», escribió sobre ella.

Tras recibir sus primeros estudios en su Cesarea natal, en Capadocia, donde el padre, un rico rector y abogado, fue su primer maestro, Basilio completó su formación en Constantinopla y Atenas: en la ciudad griega fue alumno del filósofo pagano Himerio, junto a Gregorio Nacianceno, con el cual entabló una estrecha amistad.

Cuando volvió a su país, su hermana le exhortó a llevar una vida ascética y Basilio siguió su consejo visitando a diversos anacoretas en Egipto, Palestina y Siria para aprender su manera de vivir.

Esta experiencia le sirvió para redactar dos Reglas, una extensa y otra breve, con el fin de orientar la vida de los monjes retirados en los monasterios que él fundó y que tomaron el nombre de basilios.

Por su enseñanza, que contribuyó a regular sapientemente los ciclos de oración y trabajo, Basilio fue llamado «el legislador del monaquismo oriental»; influyó también en el occidental si pensamos que san Benito (480-547) recomendará a sus monjes que lean, además de a los otros Padres de la Iglesia, la vida y «la Regla de nuestro santo padre Basilio». También fue notable su contribución a la liturgia de Oriente, que ayudó a estructurar y que se conserva aún hoy en el corpus conocido como Divina Liturgia de Basilio el Magno, formado por partes escritas por él o inspiradas en sus obras.

Consagrado obispo en su Cesarea natal, donde fundó una ciudadela para las obras de caridad (llamada por el pueblo «Basiliades») con una leprosería, un hospicio y un hospital, combatió contra los herejes arrianos – que negaban la divinidad de Cristo y gozaban del apoyo del emperador Valente (que dividió la Capadocia en dos diócesis para quitarle influencia a Basilio) – y los macedonianos, que negaban la divinidad del Espíritu Santo.

Respecto a esta última herejía, Basilio escribió un gran tratado teológico sobre el Espíritu Santo, en el que argumentó la consubstancialidad con el Hijo y el Padre, y que dos años después de su muerte será definida de manera explícita y solemne en el Concilio de Constantinopla con la integración del Símbolo Niceno, nuestro Credo, verdadero dique de contención ante las herejías que niegan el Dios Uno y Trino.

Patrono de: Capadocia, Rusia; los monjes basilios, los responsables de los hospitales, los reformadores.

SAN GREGORIO NACIANCENO. Por las cimas alcanzadas gracias a sus discursos teológicos mereció el apelativo de «Teólogo», atribuido hasta entonces sólo a san Juan Evangelista.

Junto a san Gregorio de Nisa fue uno de los participantes principales en el Concilio de Constantinopla (iniciado en mayo del 381), que presidió tras la muerte de san Melecio de Antioquía, aunque dimitió un mes más tarde por las dificultades de mediación entre los herejes macedonianos (que san Atanasio y san Basilio, en los años anteriores, habían intentado llevar de nuevo a la ortodoxia católica) y los obispos fieles como él al Símbolo Niceno, los cuales, a diferencia de los primeros, proclamaban la consubstancialidad del Espíritu Santo con el Padre y el Hijo.

Como su amigo Basilio, también Gregorio había crecido en una familia llena de santidad. De hecho, sus padres, Gregorio el Viejo y Nonna de Nacianzo, son venerados, como también su hermano Cesario y su hermana Gorgonia.

Como Basilio, también Gregorio luchó contra las diversas herejías que atacaban la Divina Trinidad.

Tenía una preparación muy sólida (se había formado primero en Cesarea, en Capadocia; después en Cesarea Marítima, Alejandría y Atenas), alimentada por la oración constante en escucha de Dios, que hacía que fuera brillante en la predicación y escribiendo.

Atraído por la vida monástica, vivió durante un tiempo en un eremitorio fundado por Basilio en el Ponto, pero después tuvo que dedicarse al gobierno de la diócesis en Nacianzo y, más tarde, en Constantinopla, donde pronunció los célebres Discursos teológicos sobre la Trinidad. En esta fase tuvo como discípulo a san Jerónimo, al que ayudó a perfeccionar el griego.

De Gregorio Nacianceno nos han llegado numerosos sermones litúrgicos, un epistolario con 245 cartas y varios elogios fúnebres, entre los cuales el que pronunció en la muerte de san Basilio: «Nosotros dos teníamos un sólo objetivo: practicar la virtud y vivir en vista de la esperanza futura, separados de este mundo antes incluso de dejarlo. […] Cada uno de nosotros lleva un nombre derivado de sus propios orígenes [a Basilio se le llama también “de Cesarea”, ndr], de las propias raíces, de las acciones o costumbres propios; para nosotros, el mérito más grande y el título más alto fue el de ser cristianos y llevar con honor este nombre».

Patrono de: los poetas cristianos

EPIFANÍA: LA MANIFESTACIÓN DEL SEÑOR

Epifanía significa «manifestación». Jesús se da a conocer. Aunque Jesús se dio a conocer en diferentes momentos a diferentes personas, la Iglesia celebra como epifanías tres eventos:

1.-Su Epifanía ante los Reyes Magos (Mt 2, 1-12)

2.-Su Epifanía a San Juan Bautista en el Jordán

3.-Su Epifanía a sus discípulos y comienzo de Su vida pública con el milagro en Caná.

La fiesta de la Epifanía tiene su origen en la Iglesia de Oriente. A diferencia de Europa, el 6 de enero tanto en Egipto como en Arabia se celebraba el solsticio, festejando al sol victorioso con evocaciones míticas muy antiguas.

Epifanio explica que los paganos celebraban el solsticio invernal y el aumento de la luz a los trece días de haberse dado este cambio; nos dice además que los paganos hacían una fiesta significativa y suntuosa en el templo de Coré.

Cosme de Jerusalén cuenta que los paganos celebraban una fiesta mucho antes que los cristianos con ritos nocturnos en los que gritaban: «la virgen ha dado a luz, la luz crece».

Entre los años 120 y 140 AD los gnósticos trataron de cristianizar estos festejos celebrando el bautismo de Jesús. Siguiendo la creencia gnóstica, los cristianos de Basílides celebraban la Encarnación del Verbo en la humanidad de Jesús cuando fue bautizado. Epifanio trata de darles un sentido cristiano al decir que Cristo demuestra así ser la verdadera luz y los cristianos celebran su nacimiento.

Hasta el siglo IV la Iglesia comenzó a celebrar en este día la Epifanía del Señor. Al igual que la fiesta de Navidad en occidente, la Epifanía nace contemporáneamente en Oriente como respuesta de la Iglesia a la celebración solar pagana que tratan de sustituir. Así se explica que la Epifanía se llama en oriente: Hagia phota, es decir, la santa luz.

Esta fiesta nacida en Oriente ya se celebraba en la Galia a mediados del s IV donde se encuentran vestigios de haber sido una gran fiesta para el año 361 AD. La celebración de esta fiesta es ligeramente posterior a la de Navidad.

Los Reyes Magos

Mientras en Oriente la Epifanía es la fiesta de la Encarnación, en Occidente se celebra con esta fiesta la revelación de Jesús al mundo pagano, la verdadera Epifanía.

La celebración gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de los tres Reyes Magos (Mt 2 1-12) como símbolo del reconocimiento del mundo pagano de que Cristo es el salvador de toda la humanidad.

De acuerdo a la tradición de la Iglesia del siglo I, se relaciona a estos magos como hombres poderosos y sabios, posiblemente reyes de naciones al oriente del Mediterráneo, hombres que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento de hombre y de la naturaleza esforzándose especialmente por mantener un contacto con Dios.

Del pasaje bíblico sabemos que son magos, que vinieron de Oriente y que como regalo trajeron incienso, oro y mirra; de la tradición de los primeros siglos se nos dice que fueron tres reyes sabios: Melchor, Gaspar y Baltazar.

Hasta el año de 474 AD sus restos estuvieron en Constantinopla, la capital cristiana más importante en Oriente; luego fueron trasladados a la catedral de Milán (Italia) y en 1164 fueron trasladados a la ciudad de Colonia (Alemania), donde permanecen hasta nuestros días.

El hacer regalos a los niños el día 6 de enero corresponde a la conmemoración de la generosidad que estos magos tuvieron al adorar al Niño Jesús y hacerle regalos tomando en cuenta que «lo que hiciereis con uno de estos pequeños, a mí me lo hacéis» (Mt. 25, 40); a los niños haciéndoles vivir hermosa y delicadamente la fantasía del acontecimiento y a los mayores como muestra de amor y fe a Cristo recién nacido.

Leido en Aciprensa

MARÍA, VIRGEN MADRE

Decir de una mujer que es virgen y madre a la vez puede parecer absurdo. Sin embargo, la fe cristiana habla de una mujer que es virgen y madre. ¿Estamos ante un mito o ante una verdad histórica? La segunda alternativa es la buena si pensamos que el poder creador de Dios puede hacer compatible lo que para los humanos resulta imposible. Naturalmente, para no caer en la tentación de considerar la maternidad virginal de María como un mito, será necesario ofrecer una explicación teológica de su sentido. Y su sentido es cristológico. La maternidad virginal de María está al servicio no sólo de la comprensión del misterio de Cristo, sino de su posibilidad misma.

Madre: sin María no hay encarnación, no hay venida del Hijo de Dios al mundo. La verdad fundamental sobre Maria es haber sido elegida para ser Madre de Dios. María aparece ahí́ totalmente al servicio de la comprensión de la verdad sobre Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre. El único modo de ser humano y de entrar en el mundo es a través del vientre de una mujer. El cuerpo de Cristo, dice Tomas de Aquino, fue tomado de María; la sustancia del cuerpo de Cristo no bajó del cielo; fue formado por el poder del cielo, es decir, del Espíritu Santo. El nacimiento de Cristo “fue natural por parte de la madre”, añade el santo. La maternidad “verdadera y natural” de María es el sello que garantiza el realismo de la encarnación. En este sentido la figura de María es clave para afirmar la gran verdad de la perfecta humanidad de Jesús.

Estrechamente relacionada con la maternidad divina está la virginidad de María. Esta virginidad no se entiende en función de sí misma, sino al servicio de Cristo, en este caso al servicio de la verdadera divinidad. Además de ser un dato histórico, la virginidad es una verdad teológica, y está totalmente al servicio del misterio de Cristo. Por eso, decía Tomás de Aquino, que la concepción virginal es “un milagro objeto de fe”; y está totalmente al servicio de la confesión de fe cristológica. Más recientemente, Benedicto XVI ha reafirmado que “el parto virginal es piedra de toque de la fe y elemento fundamental de nuestra fe”.

Para significar claramente que el Hijo de Dios ha venido del Padre desde el mismo momento de su concepción y que la salvación no es resultado del poder humano, Dios ha elegido a una virgen para nacer entre nosotros. En suma, la virginidad de María es el correlato humano de la verdad de fe de que el niño que nace de Maria “sólo” tiene a Dios por Padre. La consecuencia humana de esta filiación divina (y solo divina) es la no paternidad humana (la ausencia de semen viril) y, por tanto, la virginidad de la madre.

María madre y virgen. De esta manera, dice Tomás de Aquino, en María quedan honradas la virginidad y el matrimonio. María es una buena referencia cualquiera que sea nuestro estado de vida, porque lo que importa no es si uno es viudo, soltero, casado, religioso o sacerdote. Lo que importa es que seamos fieles al Señor.

Del Blog Nihil Obstat, Martin Gelabert. OP.

NOTICIAS DEL MOVIMIENTO

Desde la Diócesis de Granada a la de Tenerife, pasando por Tui-Vigo, Jaén y Orihuela-Alicante nos llegan noticias de  diferentes actividades,  se va retomando la marcha en las distintas diócesis, enviadnos vuestras actividades  a boletin@vidaascendente.es y las publicaremos en el boletin digital.

 

 

 

TUI-VIGO

Los grupos de  Vida Ascendente de TUI – VIGO se reunía la pesada semana para celebrar, por anticipado la Navidad, con Eucaristía, merienda y un festival de canciones.

 

 

 

GRANADA

Los grupos de Vida Ascendente  de Granada celebraron la Eucaristía de Navidad con una “merendica” posterior, el sábado 17

 

TENERIFE  

-vida Ascendente de la diócesis  Nivariense (Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro) se reunió el pasado día 20 en el Edificio del Seminario Diocesano en La Laguna  para compartir el Retiro de Navidad.

ORIHUELA – ALICANTE

Los miembros de vida ascendente dan sus frutos en las parroquias, en Onil, colaboran con la preparación y montaje  del Belén parroquial, actividad que se había perdido durante varios años.

 

JAEN

El Grupo de Vida Ascendente de la Parroquia de El Salvador se ha reunido en su parroquia para celebrar la Oración de Adviento

NAVIDAD, ¿ALOJAMIENTO O ALEJAMIENTO?

Martin Gelabert es fraile dominico,  profesor de teología de la Facultad de Teología de San Vicente Ferrer de Valencia y regente, desde 1980, de la cátedra de Teología Fundamental y Antropología teológica de la misma.

El acontecimiento de Belén, tal como lo relata Lucas, es una tragedia. Belén, pequeño pueblo donde todos debían ser parientes y conocidos, no tiene alojamiento para un joven matrimonio en dificultades. Belén, que significa “casa de pan” no hace honor a su nombre: no es hospitalaria, no tiene posada. En vez de “alojamiento” lo que allí hay es “alejamiento”. No tiene alojamiento ni siquiera para los suyos.

Si además la palabra “katályma” (albergue) designa una sala en la que se alojaba la familia de José, la cosa cobra mayor dramatismo. La familia de José, la familia de David, no les recibió: “vino a los suyos y los suyos no le recibieron” (Jn 1,11). Los “suyos”, convertidos en extraños, les enviaron a un pesebre, comedero del ganado, que sin duda se hallaba instalado en la pared de su pobre casa. Eran pobres y no hicieron honor a eso que a veces se dice: que los pobres son más acogedores y comprensivos que los ricos. ¿Cómo es posible que la propia familia de José no quisiera recibirles? ¿Estaban escandalizados de un embarazo no previsto, tan no previsto que el nacimiento estaba a punto de producirse a los pocos meses -bastantes menos de nueve- de matrimonio? Un auténtico escándalo para gentes religiosas y bien pensantes.

El Salvador nació en clave de marginación, se situó en los márgenes de la historia. Nosotros preferimos situarle muy arriba, muy arriba, contemplarle en clave divina y no de alejamiento. Porque contemplarle en clave de alejamiento exige cambiar nuestras actitudes de marginación, de exclusión, de rechazo a tantos distintos y diferentes, a tantos que tienen problemas no previstos, problemas que no encajan en nuestra moral y nuestras comodidades de gente aburguesada. El realismo de la encarnación continúa hoy y exige a los cristianos ver a Dios no en clave de grandeza, de triunfo, sino en clave de solidaridad, de esa verdad tan evangélica como es “estar con los pobres” (recordando esta frase de Casaldaliga: la verdad, Pilato, es estar con los pobres)

Visto en el Blog Nihil Obstat de Martin Gelabert.

LA AMBULANCIA DEL DESEO

Esta asociación, radicada en Murcia, consigue que José Antonio pueda acudir a un evento familiar a pesar de su falta de movilidad

Hay verdaderas estrellas que no necesitan oscuridad para brillar. Esto es lo que deben pensar Loli y José Antonio, que el pasado domingo vivieron una experiencia que jamás pensaron que conseguirían. Este cordobés, que está encamado debido a un tumor cerebral que sufre desde hace diez años, ha podido acudir al bautizo de su nieta Jimena gracias al altruismo de la Fundación Ambulancia del Deseo, que lo llevó en una ambulancia hasta la iglesia, algo impensable por medios propios.

José Antonio era conductor de Aucorsa y hace diez años le fue detectado un tumor cerebral. Fue operado y los médicos retiraron casi toda la masa tumoral, salvo la que se encontraba más cerca de  una vena, donde no se podía tocar. Volvió a su trabajo pero, a siete años después, entró de nuevo en quirófano porque el tumor había crecido. El resultado de la operación no fue tan bueno como en la primera ocasión. Empezaron a fallarle las piernas y al año fue operado de nuevo. Hasta hoy, que está en cama.

Jimena, su nieta, está a punto de cumplir un año. Durante los últimos meses, sus padres han estado retrasando su bautizo esperando que José Antonio se recuperara, pero la enfermedad es imparable y desde el pasado mes de junio está en Cuidados Paliativos. El día a día de este hombre de apenas 55 años se resume a estar postrado en una cama, siempre en la compañía de su mujer y de su otra hija.

Acudía al Hospital Reina Sofía para la rehabilitación, una necesidad que ya recibe en casa. Fue precisamente su fisioterapeuta quien les habló a José Antonio y a Loli de la existencia de la Fundación Ambulancia del Deseo. “Yo no sabía que esto existía. ¿Pero cómo puede ser posible que haya gente tan buena? De verdad, es que no me lo creía”, reconoce Loli a CORDÓPOLIS, emocionada de poder haber cumplido el deseo de su marido.

Fue ella la que, vía online, gestionó la petición. La Fundación, que tiene su sede en Murcia, la aceptó y uno de los voluntarios, Miguel Ángel Garrido, se trasladó en ambulancia desde esta ciudad hasta Córdoba, donde le esperaban otros voluntarios para hacer realidad el sueño de José Antonio. “Lo que hacemos es algo humanitario y no es competencia de la Seguridad Social e intentamos que lo imposible se haga realidad”, cuenta este voluntario a CORDÓPOLIS, que relata la emoción que supuso para la pareja cordobesa poder vivir el bautizo de su nieta con toda la familia. Y de forma gratuita.

José Antonio y Loli no salen de casa. Ella es sus pies y sus manos. Tampoco contempla otra vida sin él, aunque reconoce la dureza de la enfermedad. Solo acude a comprar una vez a la semana y el resto del día está con su marido, que también recibe ayuda a domicilio.

Cuando el equipo de Ambulancia del Deseo llegó a casa de José Antonio, “la familia no se creía que aquello podía ser posible”, cuenta Miguel Ángel. Loli agradece una y otra vez la disposición de esta fundación, “donde todo han sido facilidades”. “No tengo palabras. Es algo tan bonito… Y no quieren nada de dinero”, comenta la mujer, que destaca que “Miguel Ángel tuvo un viaje de cinco horas para venir a Córdoba y Nuria, una de las voluntarias, acababa de salir de estar trabajando toda la noche en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)”.

En la cabeza de Loli aún retumban las palabras de su marido antes de la tercera operación: “Nos vamos a ir a vivir a Torrox una temporada para estar tranquilos”. Pero este deseo no ha podido ser. También tiene entre sus recuerdos todas las muestras de cariño que su marido le ha regalado a lo largo de su relación, como aquellas notas que se encontraba cuando regresaba de trabajar. “Nos encantaba la vida y nunca habíamos perdido eso de cogernos de la mano a la hora de irnos a la cama y decirnos te quiero. Ahora soy yo la única que pone su manita a su lado”.

Cómo nace Ambulancia del Deseo

En 2007 el conductor Kees Veldboer traslada en su ambulancia al marinero Mario Stefanutto. De camino al hospital Kees hizo un desvío hacia el puerto y quedó profundamente conmovido por la inmensa felicidad que Mario experimentó. Entonces, Kees tomó prestada una ambulancia de su empresa y le organizó una ruta por el puerto de Rotterdam. Se sorprendió de lo fácil que le había resultado hacer que Mario terminase su vida de una forma tan especial gracias a unas simples llamadas telefónicas. Apenas dos meses más tarde la Fundación Deseo era una realidad.

Hoy la Fundación dispone de más de un centenar de sanitarios voluntarios con el conocimiento y preparación adecuada que hacen realidad estos deseos.

Los fundadores del Proyecto HURGE, Manuel Pardo, José Manuel Salas, Carolina Cánovas y Laura Juguera, acordaron con Kees Veldboer, Presidente de la Fundación Ambulancia del Deseo (Stichting Ambulance Wens), traer a España la Fundación. Este hecho se anunció en primicia, el 20 de abril de 2018, durante el I Congreso Internacional de Humanización de Urgencias, Emergencias y Catástrofes celebrado en la Ciudad de Murcia (España, Europa).

Desde entonces el equipo se ha ido ampliando de forma considerable hasta formar lo que hoy en día es La Gran Familia de la Fundación Ambulancia del Deseo.

Visto en Cordopolis.

LA MUSICA, ESENCIA DE TODA UNA VIDA

El cariño hace hermosos los pequeños momentos. Sheela descubrió cómo conectar con su abuelo a pesar de la enfermedad que él padece

El Alzheimer* es una enfermedad neurodegenerativa que nos separa… o que nos une. Para la joven Sheela, que su abuelo sufra esta enfermedad ha hecho que ella buscara elementos que despertaran en el anciano buenas emociones.

Hace tiempo que su abuelo ya no la reconoce. Ha perdido la memoria. Pero la familia procura hacerle la vida lo más confortable posible.

Sheela sabe que la música ha formado parte de la vida del abuelo, así que no dudó en grabar un vídeo para Tik Tok e Instagram que muestra cómo es el día a día de una persona con Alzheimer y cómo la música protege la conexión abuelo-nieta.

«Mi abuelo tiene 93 años y padece Alzheimer. No sabe mi nombre, dónde vivo o quién soy», escribió Sheela. La joven se sentó al piano en el salón de su casa y comenzó a tocar.

Al poco, se abrió la puerta y asomó la cabeza del anciano.

«Está pensando quién es la extraña dama que toca mi piano», comenta Sheela. El abuelo, ayudado de un bastón, avanza unos pasos. Sigue sin reconocerla. Pero la música hace que no se sienta perdido. Es más: «Parece que le gusta», hace notar la joven. Y él responde al estímulo levantando el pulgar de la mano en señal de complacencia.

    «Te levantarás delante del anciano, y serás respetuoso con las personas de edad. Así temerás a tu Dios. Yo soy el Señor.»

    (Lev 19, 32)

Luego el abuelo se va a su butaca, justo al lado del piano, y al poco se queda apaciblemente dormido.

Haced Click en el enlace  y veréis el video completo

https://www.tiktok.com/@sheelaawe/video/7022309669515382021

NOCHE DE PAZ, UNA CANCION PARA EL MUNDO

Noche de paz, una canción para el mundo’, es un documental musical sobre la creación y el impacto cultural del villancico más famoso del mundo compuesto en Salzburgo (Austria) en 1818. Traducido a 140 idiomas, Noche de Paz, causó un alto el fuego en Navidad, durante la Primera Guerra Mundial, y la versión de Bing Crosby, es el tercer sencillo más vendido de la historia.

El documental cuenta la historia de ‘Noche de paz’ con nuevas grabaciones interpretadas por estrellas mundiales en diferentes idiomas y Hugh Bonneville como narrador de la historia.

https://www.rtve.es/play/videos/documaster/noche-de-paz-una-cancion-para-el-mundo/6755493/

Noche de paz, noche de amor (Stille Nacht, heilige Nacht) es un célebre villancico austriaco compuesto originalmente en alemán por el maestro de escuela y organista austriaco Franz Xaver Gruber. La letra fue escrita por el sacerdote austriaco Joseph Mohr.

Fue declarado Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad en 2011. Ha sido grabado por múltiples cantantes y en diversos géneros musicales. La versión de Bing Crosby («Silent Night», 1935) es la más popular en todo el mundo, siendo el tercer sencillo más vendido de la historia.

La música que se interpreta en la actualidad difiere levemente de la original de Gruber, particularmente en las notas finales.

Fue interpretado por primera vez el 24 de diciembre de 1818 en la iglesia de San Nicolás (Nikolauskirche) de Oberndorf, Austria. La letra había sido compuesta en 1816 por Mohr en la parroquia de Santa María (Mariapfarr), pero en la víspera de Navidad se la llevó a Gruber y le pidió que le hiciera una composición musical y un acompañamiento en guitarra para el servicio de la Iglesia.

Sobre la composición de la obra hay diferentes versiones. Se le atribuye a Franz Xaver Gruber, pues el mismo Gruber no mencionó los hechos que la inspiraron. De acuerdo con la «Sociedad Noche de Paz» de España, una de las suposiciones es que el órgano de la iglesia quedó inutilizable y Mohr pidió a Gruber que compusiera una canción que el coro pudiera cantar acompañado solo por la guitarra. El historiador Manuel Expósito dice que la primera mención del órgano averiado apareció en un libro publicado en Estados Unidos en 1909.

Lo histórico es que en esa primera ocasión la canción se escuchó acompañada efectivamente solo por la guitarra e interpretada por Mohr. Otros historiadores creen que lo que Mohr quería simplemente era un nuevo villancico para interpretar con su guitarra. Al respecto, la misma Sociedad Noche de Paz dice que existen «muchas historias románticas y leyendas» que se han ido creando alrededor de la historia de la canción.

La difusión del villancico fuera del ámbito restringido de aquella población parece que comenzó en 1833 gracias a un organista de Fügen en el Zillertal (Austria), de nombre Maurach. Cuando ese año interpretó junto a otros músicos melodías tirolesas en Leipzig, esta canción fue la que atrajo el interés del público.

La Nikolauskirche fue demolida a principios del siglo XX debido a una inundación que la dañó, y el centro del poblado fue reubicado en un lugar más seguro río arriba con una nueva edificación cercana al nuevo puente. Se edificó una capilla con el nombre de «Stille-Nacht-Gedächtniskapelle» (Capilla memorial Noche de paz) en homenaje a la antigua iglesia demolida y cerca del actual museo, que atrae turistas de todo el mundo, especialmente en el mes de diciembre.

El manuscrito original se perdió, pero en 1995 se descubrió un manuscrito original de Mohr y que los analistas dataron hacia el año 1820. Es por medio de ese documento que se descubrió que Mohr compuso la canción en 1816, cuando fue asignado a un peregrinaje a la parroquia de Santa María. También testimonia el documento que el compositor de la melodía es en efecto Gruber y que este la compuso en 1818. Se trata, pues, del más antiguo manuscrito que se tiene sobre la historia de la canción y el único que contiene la letra de Mohr. La composición musical de Gruber tiene influencias de la tradición musical de su región y la melodía guarda relación con aspectos del folclore musical austriaco.

Otra versión popular dice que el villancico, interpretado una vez, fue olvidado pronto hasta que un reparador de órganos lo encontró en 1825 y lo revivió. Sin embargo, Gruber publicó diversos arreglos de este a lo largo de su vida, además del manuscrito encontrado de Mohr de 1820 y que se conserva en el Museo Carolino Augusteum de Salzburgo.

Se presume que el villancico ha sido traducido a más de 300 idiomas en todo el mundo y que es el más popular de todos los tiempos. La cifra puede ser superior, si se tiene en cuenta la acción de misioneros cristianos en los cinco continentes que lo han traducido a innumerables idiomas gracias a la facilidad de su interpretación, su brevedad y que puede ser cantado sin acompañamiento instrumental.

La canción fue cantada simultáneamente en inglés y en alemán durante la Tregua de Navidad de 1914,2​ al ser el único villancico conocido por los soldados de ambos frentes.

Fue exitosamente grabada por más de 300 artistas y muy particularmente célebre en versiones de Enya, Stevie Nicks, Bing Crosby y Mahalia Jackson, así como en las instrumentales de Mannheim Steamroller. Existen también versiones muy apreciadas de corales en todo el mundo, entre ellos el célebre coro de los Niños Cantores de Viena.

En 1943 la exiliada austriaca Hertha Pauli escribió el libro Noche de paz. Se trata de la historia de una canción en la cual ella explica a los niños estadounidenses el origen del villancico. El libro fue ilustrado por Fritz Kredel y publicado por Alfred A. Knopf.

En 1988 se hizo un documental para televisión que se llamó «Silent Mouse» (Ratón silencioso), en el cual se cuenta la historia del villancico desde el punto de vista de un ratón. La voz narrante es la de Lynn Redgrave, y Gregor Fisher es uno de los personajes principales. En 1993 aparece una versión latinoamericana interpretada en español por Marco T., muy similar a la de Elvis Presley grabada en 1957. En 2011 el grupo italiano Il Volo, formado por los jóvenes Ignazio Boschetto, Piero Barone y Gianluca Ginoble, interpretó esta canción en inglés y en alemán acompañados por los niños cantores del Coro de la Capilla Musical Pontificia Sixtina.

En 2018, al cumplirse el bicentenario del villancico, la Unesco lo declaró Patrimonio Cultural e Intangible de la Humanidad

PAPA FRANCISCO: LA NAVIDAD QUE ME GUSTARIA

El 19 de diciembre  Papa Francisco concedió una entrevista exclusiva a Canal 5, de Italia, os ofrecemos la transcripción y  traducción del original en lengua italiana realizado por el director editorial de ZENIT. .

El Papa respondió sobre cuestiones de actualidad, pero también sobre temas privados. Sobre la guerra, habló de los «mercaderes de la muerte» y no sólo de Ucrania. También están «Siria, Myanmar, África: estamos viviendo una guerra mundial a pedazos», dijo el Papa Francisco. «Hay que luchar contra la indiferencia», añadió, deteniéndose también en el papel de la política: «Todos somos pecadores, pecadores sí, corruptos nunca. Hoy nos deslizamos del pecado a la corrupción, por lo que no debemos tolerarla».

El Papa quiso enviar un mensaje especial a los italianos: «Tened hijos, la patria necesita hijos, menos egoísmo». La invitación en Navidad es en cambio a no gastar de más, «es una Navidad triste, de guerra, celebremos pero con moderación». Y por último un pensamiento para los niños y sobre todo para los ancianos, que siempre están en el pensamiento del Papa: «Los ancianos son un mensaje, los ancianos. Acaricia a los ancianos y acaricia a los niños. La ternura de los ancianos y la ternura de los niños».

A continuación la traducción íntegra al español de la conversación entre el Pontífice y el vaticanista de Mediaset Fabio Marchese Ragona.

Fabio Marchese Ragona (FMR): Santo Padre. Gracias, mientras tanto, por este regalo que nos hacéis a todos los telespectadores de Mediaset, y no sólo a ellos, una vez más en estas Navidades. Esta noche hablaremos de muchos temas de actualidad: el Mundial, hablaremos de política, de los pobres, hablaremos de la guerra. Y es precisamente de ahí de donde queremos partir porque en esa tierra, Ucrania, están viviendo una situación realmente difícil y de ahí viene esta paloma, que ha recorrido un largo camino y que fue hecha por niños refugiados: la pintó un niño refugiado. Es una paloma que tiene dos caras, un lado es la muerte, donde hay un trozo de un misil ruso, y este lado es la vida. Es una paloma alegre y la pintó esta niña. Y es un signo que nos recuerda precisamente esta situación que vive el mundo, una situación difícil, una situación muy pesada en la que estas personas viven sin electricidad en el frío. En Ucrania también se han descubierto cámaras de tortura para niños. ¿Por qué no pueden estos dos países, los líderes de estos dos países, sentarse a una mesa para hablar?.

Papa Francisco: Llevo mucho tiempo hablando, estamos viviendo la tercera guerra mundial a trozos. El de Ucrania nos despierta un poco porque está cerca, pero Siria lleva 13 años en una guerra terrible. ¿Yemen cuánto? Myanmar, en toda África. El mundo está en guerra. Duele mucho, duele mucho.

Cuando estuve en Redipuglia en 2014 lloré. ¡He llorado! Fue con motivo del centenario de la guerra. No me lo podía creer: la edad de la gente. Luego, cada 2 de noviembre voy al cementerio. Un año fui al cementerio de Anzio, donde están enterrados los soldados estadounidenses. Vi la edad de los chicos y lloré. ¿Pero por qué? ¿Cómo es que se destruyen vidas a esa edad? La guerra es como una mística de destrucción. Luego, cuando hubo la conmemoración del 60 aniversario del desembarco de Normandía, vi, sí, a los jefes de gobierno recordando lo que fue el inicio de la liberación de Europa, del nazismo, del fascismo. Pero allí quedaban 30.000 tipos en la playa. No lo entiendo, la guerra destruye.

A veces pienso en las madres con el cartero llamando a la puerta: «Señora, una carta para usted. Señora, tenemos el honor de decir que es usted la madre de un héroe». Sí, todo lo que queda de ese hijo es esa carta a su madre. La guerra es una locura, siempre destruye. Y dices que ahora hay crueldad, porque una agresión trae otra, y otra, y otra. Sigue así. Y destruir es como jugar. Entonces, también, el hambre, el frío, tiene tantas cosas que te trae una guerra, la destrucción. El comercio de armas. La industria armamentística, una industria que en lugar de hacer avanzar a la humanidad hace cosas para destruir. Estamos locos. Diré a la gente, por favor, no tengamos miedo, pero lloremos un poco. Hoy echamos de menos llorar por estas crueldades. He recibido aquí a muchos niños de Ucrania que los traen a la audiencia. Nadie sonríe, nadie, te saludan pero nadie puede sonreír, quién sabe lo que vio ese niño….

(FMR): Desde que estalló la guerra ha hecho tanto: tantos llamamientos en el Ángelus, en la audiencia general, ha escrito tanto, ha hablado, ha telefoneado a los dos presidentes, le ha pedido a Putin si podía reunirse con él en Moscú para intentar detener la guerra, ha hablado varias veces con el presidente Zelensky, les ha pedido a ambos que se sienten a la mesa de negociaciones. Y luego lloró, vimos sus lágrimas, su emoción, en la Plaza de España cuando llevó ante la Virgen el sufrimiento de los niños de Ucrania. Escribió mucho, recopiló todos sus discursos en un libro que tituló «Una encíclica sobre la paz en Ucrania». Así que me pregunto: ¿hay algún momento en que incluso el Papa, ante esta situación, después de tantos meses, diga «qué más puedo hacer»?

Papa Francisco: Es la locura de la guerra y siempre sucede así, respecto a las otras partes, es así. La guerra empezó con Caín. El espíritu de Caín. El que mata por celos, mata por interés, ¿sabes? Es malo. Ahora las consecuencias sociales, las consecuencias en toda Europa. Prepárense, prepárense.

(FMR): En versiones mucho más pequeñas, incluso aquí en Italia hay repercusiones. Se habla mucho de esta energía cara, de facturas caras, porque obviamente los precios están subiendo. Muchos pequeños comerciantes, muchos empresarios se ven obligados a cerrar. A modo de ejemplo, he traído una factura por un mes de suministro de gas. Esta familia, Beatrice y Damiano, dirige una lavandería industrial y da empleo a 50 personas en la Toscana, en Lucca. Recibieron una factura de gas de 183.000 euros por un mes, el año pasado pagaron una cifra diez veces inferior. Esto es sólo un ejemplo, pero la pregunta que hay que hacerse es: hoy en día muchos comerciantes se arriesgan a cerrar el negocio porque no tienen cómo pagar esas facturas y están en crisis. ¿Cómo pueden estas familias, estos empresarios, estos pequeños comerciantes salir adelante pacíficamente? Cabría preguntarse: ¿a qué santo deben consagrarse?.

Papa Francisco: Estos son los efectos de la guerra, ¿no es así? Los precios vuelan, la objetividad se pierde. No se puede maniobrar porque todo está conectado. Todo está conectado. Hay países, pienso en Yemen, donde existe la posibilidad de que los niños mueran de hambre. Y esto (señalando la factura, ed) es la inflación típica de la guerra. Esto es el gas, luego está la electricidad. Recuerdo una vez a una señora que había estado en la Segunda Guerra (Mundial). La conocí en Buenos Aires, tenía dos hijos y su marido había muerto en el frente, y cuando ella contaba, esa frase se me quedaba en el corazón: «habíamos pasado hambre, habíamos pasado hambre». Ni tú ni yo sabemos lo que era, lo que es, pasar hambre. ¿Lo sabremos, tal vez? Hay mucha gente que ya empieza a saberlo (señalando la factura, ed).

(FMR): Este es un ejemplo de Italia, pero hay quienes no tienen el problema de pagar sus facturas porque ni siquiera tienen casa. Y aquí son muchos. Traje dos señales: una manta y algo de pan.

Papa Francisco: Hay una cosa que me preocupa mucho: es la actitud de indiferencia. Hay una fotografía tomada por uno de nuestros fotógrafos aquí, que es la salida de un restaurante de una señora en invierno, con un abrigo de piel, es vieja, tiene guantes, un sombrero. Se ve que hacía frío. Sale del restaurante y en la puerta hay una mujer pidiendo ayuda. Uno ve a una humilde mujer de la calle quizás. La señora mira hacia otro lado. Lo peor que nos puede pasar es mirar hacia otro lado. Por favor, mide el gasto navideño, mídelo. Esta es una Navidad triste, una Navidad de guerra. Hay gente que se muere de hambre. Por favor, tengan un gran corazón y no gasten como si no pasara nada. La indiferencia es una de las cosas contra las que tenemos que luchar tanto y ustedes, los periodistas, tienen un poco la misión de despertar los corazones para no caer en esta cultura de la indiferencia. «Miro para otro lado, me lavo las manos, no es mi problema». El problema es de todos. Debemos tomar conciencia de este momento histórico, de la pobreza, de lo que me has enseñado (señalando la paloma hecha por los niños ucranianos, ed). Que hay niños jugando con un misil ruso, que tienen hambre. Hay gente que se muere de hambre. Al menos celebramos la Natividad porque la Natividad es algo hermoso, es un mensaje hermoso. Queremos fiesta, pero con moderación.

(FMR): Para estas personas que viven en la calle y que pasarán una Navidad en el frío, serán unas Navidades difíciles. Así que surge la pregunta: ¿qué debe hacer la clase dirigente, qué deben hacer las instituciones por estas personas? Y hablamos de instituciones, de la clase dirigente que, a nivel europeo, esta misma semana está viviendo un escándalo de corrupción. Un insulto a los que no tienen nada.

Papa Francisco: Esto escandaliza. Todos somos pecadores. Todos: tú, yo y todos nosotros. Y debemos pedir perdón al Señor cada día por nuestros errores. Tengo miedo. Pecador sí, corrupto nunca. Hoy nos deslizamos del pecado a la corrupción, por lo que no debemos tolerarlo. ¿Cómo es posible que, con la necesidad que hay en Europa de tantas cosas, estas personas que están en la administración caigan de esta manera en la corrupción? Para mí es un criterio. Y no debemos pecar, pero son débiles. Sí, sí débil. Yo también soy débil, todos somos débiles. Cada uno tiene su punto, digamos, de personalidad: uno porque es mentiroso, otro tiene ira, otro tiene mal genio. Cada uno tiene la suya. ¿Pecador sí, pero corrupto no? Corrupto no. Lo que me muestras es corrupción, no es pecado. Es peor porque la corrupción putrefacta tu alma.

(FMR): Usted lo ha dicho: la corrupción «chisporrotea».

Papa Francisco: Spuzza en Lombardo, puzza en  Italiano (risas).

(FMR): Muchas veces durante este año, pero también en el pasado, habéis hecho llamamientos a favor de los nacimientos y habéis dicho varias veces: si no tenéis hijos no habrá futuro. Hay quienes no pueden tener hijos porque no pueden permitírselo o por otras razones. Hay quienes, en cambio, optan por no tener hijos. Pero, ¿cree que Italia tiene la madurez necesaria para comprender que si no se tienen hijos no habrá futuro?

Papa Francisco: Hoy en Italia hay un invierno demográfico para los nacimientos, los cálculos, ¿no? Una vez oí a un señor de cierta edad, no anciano, pero sí maduro, decir «¿quién me pagará mañana la pensión si no hay nacimientos?» un tanto risueño.

Existe la cultura de la procreación, la cultura de que no, los niños son mejores. Mejor hacer un viaje, comprar la villa. Conozco a gente que piensa así. Una de mis secretarias me contaba que hace unas semanas estaba cruzando la plaza y había una señora con un carrito y se acercó a ella para ver al bebé. Había un perrito. Algunos países, como Francia, han tomado muy buenas medidas a favor de la familia y por eso la tasa de natalidad en Francia ha subido bastante. Pero en Italia ahora mismo tenemos que ayudar a las familias a nacer. Tantas mujeres tienen miedo de quedarse embarazadas porque en cuanto el jefe de la empresa donde trabajan ve que se le hincha la barriga la manda a paseo. Y muchas mujeres no encuentran trabajo porque sus empleadores temen que se queden embarazadas. Un niño es una amenaza en este momento. Pero, ¿dónde estamos? Debería ser una bendición. Por eso creo que tenemos que empezar de nuevo. Yo digo: italianos, por favor, tened hijos. La patria necesita niños, por favor. Menos egoísmo.

(FMR): Hablando de niños, que son un poco el hilo conductor de esta entrevista nuestra, hace falta muy poco para hacerles sonreír: una pelota para jugar en la calle, para jugar en un pequeño campo. Esto es una pelota de trapo, una pelota hecha de trapos que has traído. Esta pelota nos demuestra que se necesita muy poco para hacer reír a un niño, para entretenerlo.

Papa Francisco: El deporte es noble. El deporte aporta nobleza. Hay una película argentina que se llama Pelota de trapo, y el autor es Enrique Mueňo. Hablo de 1945, lo vi de niño. Es una película preciosa de la época, es un poco la mística de los chicos que juegan con lo que tienen en las manos. Fue Don Bosco quien dijo «si quieres reunir a los chicos, pon una pelota en el camino e inmediatamente acudirán, como moscas al postre». Los niños juegan. Y ahí pasamos a una cosa muy bonita que es el valor del juego, del deporte, incluso del juego propio. Practicar y hacer deporte. Es una bendición poder hacerlo bien porque el deporte es algo noble. Todos necesitamos esta gratuidad del deporte. Por eso me alegro cuando veo que la gente se entusiasma con el mundo del deporte y cuando el deporte no pierde esa dimensión «amateur», de aficionado. El deporte es libre, es amateur, ¿no? Ahora hay más aspectos comerciales, pero no está mal que se moderen. Mientras el deporte no pierda ese «amateurismo». El verdadero deporte debe ser libre, amateur.

(FMR): Recuerdo que en estos momentos el mundo está concentrado en la final de la Copa del Mundo: ¿hay algún deseo que le gustaría pedir a los ganadores del Mundial?

Papa Francisco: Todos desean a los vencedores. Que lo vivan con humildad. Y a los que no ganan, que lo vivan con alegría porque el mayor valor no es ganar o no ganar, es jugar limpio, jugar bien. Que ambos tengan el valor de darse la mano.

Cuando veo el final de un partido en el que no se dan la mano… Nosotros –hablo de 1946– solíamos ir al estadio todos los domingos, incluso con mamá y papá, todos juntos. Y allí la palabra más fea que oías del árbitro era «vendido», pero luego terminaban el partido y se daban la mano. Ese savoir-faire del deporte, ¿no? El deporte te hace más noble, te hace noble aunque se haga con una bola de trapos. Debemos elevar el espíritu deportivo y espero que este Mundial contribuya a elevar el espíritu deportivo, que te hace noble.

(FMR): Santo Padre, dentro de pocos meses se cumplirán diez años de su pontificado, un pontificado que le ha dado muchas alegrías, pero también muchos sufrimientos, muchos momentos dolorosos y muchos compromisos importantes. Me preguntaba si hay algo que le gustaría haber conseguido y que aún no ha logrado.

Papa Francisco: Cuando fui elegido llevé como programa todas las cosas que dijimos con los cardenales en las reuniones previas al cónclave al próximo Papa que estaría allí, pero nadie sabía quién era. Tomé esto como una forma de avanzar. También quedan cosas por hacer, pero se está avanzando. Es bueno porque los cardenales que habían estado allí me ayudaron mucho a hacer este cambio. Una de las cosas que más se ven, que no es la más importante pero sí la que más, es la limpieza económica, evitar lo malo económicamente. Ahora esa institución es fuerte. Estos días se ha reunido el Consejo de Economía, que está funcionando bien. Han dado las indicaciones para llevar esto adelante. He empezado a hacer, con la ayuda de todos, lo que me habían pedido los cardenales. Pero, sobre todo, el espíritu misionero, el anuncio del Evangelio. Esto es importante: podemos tener una curia muy organizada, una parroquia muy organizada, una diócesis muy organizada, pero si no hay espíritu misionero, si no se reza allí, no se va. La oración es importante.

(FMR): ¿Hay algo que tuvo que hacer en su lugar y le hubiera gustado evitar?

Papa Francisco: La parte económica. Esto no me gusta. Sólo di indicaciones. Pero organizar esto, gracias a Dios, va bien con el Consejo de Economía, con la Secretaría de Economía. Todo esto lo vio claramente el cardenal Pell, que es quien empezó todo esto. Luego tuvo que quedarse casi dos años en Australia por esta calumnia que le hicieron –era inocente, pero se lo hicieron mal– y dejó esta administración, pero fue Pell quien hizo el esquema de cómo podíamos seguir adelante. Es un gran hombre y le debemos mucho.

(FMR): Hay muchas fotos de besos y abrazos que tuvo que dejar con el Covid. Ud mismo dijo «me sentí enjaulado» porque durante un tiempo no pudo acercarse. En los encuentros que mantuvo como pontífice, ¿cuál fue la imagen que más quedó grabada en su corazón?

Papa Francisco: Los niños enfermos. Cuando veo a un niño en silla de ruedas, cuando veo a un niño enfermo, cuando me lo traen porque va a morir, eso me conmueve. Esa pregunta de Dostoievski «¿por qué sufren los niños?» es un misterio. Pero este misterio te acerca a Dios. Una de las alegrías más hermosas es acariciar a los niños, eso me gusta mucho. Y acariciando ancianos. Es curioso. Los viejos son un mensaje, los viejos. Acariciar a los ancianos y acariciar a los niños. La ternura de los ancianos y la ternura de los niños.

(FMR): Una pregunta un tanto personal. Estamos en los días de su 86 cumpleaños. Hay quien dice que lo importante es sentirse joven de corazón, ¿se siente usted joven?

Papa Francisco: No pienso así, en el sentido de que no pienso así. Puedo decirte que me siento feliz. El Señor me acompaña, me siento pastor, hago mi vocación, soy pecador. Mañana viene el confesor, cada 15 días viene el santo franciscano a perdonarme los pecados, pero estoy contento porque veo que el Señor me ayuda a seguir adelante.

(FMR): Hay un signo que tal vez pueda dar esperanza también este año: el belén, el nacimiento de Jesús, que fue realizado por primera vez por San Francisco en Greccio. También escribió una carta, el Admirable signum, que habla de la importancia del pesebre en las familias. Me pregunto cómo se imaginaba el nacimiento de Jesús de niño y si hacía un belén en casa.

Papa Francisco: Sí, siempre se ha hecho con estatuillas de yeso. Simple. Y luego estaba bien preparado, también poníamos un poco de hierba para los camellos de los Reyes Magos. Lo más bonito era después de misa, que entonces era a medianoche –ahora es a las 9 por comodidad– era ir a poner al Niño porque había nacido. Una cosa muy sencilla, éramos una familia muy sencilla, no éramos ricos. El trabajo de papá era un buen trabajo, pero punto. Pero siempre estaba el pequeño belén familiar. La Navidad para nosotros era el belén, no el árbol, es curioso: no era costumbre que tuviéramos árbol en casa. Solíamos hacer la cuna….

(FMR): Es un signo de esperanza, y ahí está este pequeño Niño que viene de Belén, lo trajo un fraile pasionista. Se lo confiamos todo a Él, allí donde todo comenzó, en Belén. Podemos decir que este Niño contiene un poco de todas las esperanzas del mundo. Así que me preguntaba si con este Niño en sus manos querría dejar un mensaje para esta Navidad a los que nos escuchan.

 Papa Francisco: Diré a todos, a cada uno: mirad al Niño, mirad la estrella. Un niño más es la esperanza. Trajo esperanza, pero nació así: pobre, perseguido, tuvo que huir. Un Niño sin la estrella no va, una estrella sin el Niño no va. Ambos son el mensaje de la Navidad de hoy. A cada uno de los que me escucháis, quiero pediros que el Señor os dé la ternura de un niño, que no perdamos la ternura humana, que nos ayude, y que os dé la luz de la estrella. Si miras la estrella sabrás dónde está el camino, como los Reyes Magos. Si miras al Niño sabes cómo debe sentirse tu corazón. Este es mi mensaje. Cada uno de vosotros, queridos, mirad al niño y mirad a la estrella. Mirando al Niño, os deseo una buena y santa Navidad. Que el Señor os bendiga y la Virgen os guarde. Gracias.

EL SANTO DE LA SEMANA: SAN ESTEBAN PROTOMARTIR

Uno de los primeros diáconos y el primer mártir cristiano,  por eso se le denomina protomartir; su fiesta es el 26 de Diciembre.

En los Hechos de los Apóstoles el nombre de Esteban se encuentra por primera vez con ocasión del nombramiento de los primeros diáconos (Hechos, 6, 5). Habiéndose suscitado insatisfacción en lo relativo a la distribución de las limosnas del fondo de la comunidad, los Apóstoles eligieron y ordenaron especialmente a siete hombres para que se ocuparan del socorro de los miembros más pobres. De estos siete, Esteban es el primer mencionado y el mejor conocido.

La vida de Esteban anterior a este nombramiento permanece casi enteramente en la oscuridad para nosotros.

Su nombre es griego y sugiere que fuera un helenista, esto es, uno de esos judíos que habían nacido en alguna tierra extranjera y cuya lengua nativa era el griego; sin embargo, según una tradición del Siglo V, el nombre de Stephanos era sólo el equivalente griego del arameo Kelil (del sirio kelila, corona), que puede ser el nombre original del protomártir y fue inscrito en una losa encontrada en su tumba.

Parece que Esteban no era un prosélito, pues el hecho de que Nicolás sea el único de los siete designado como tal hace casi seguro que los otros eran judíos de nacimiento.

Que Esteban fuera discípulo de Gamaliel se ha deducido a veces de su hábil defensa ante el Sanedrín; pero no ha sido probado.

Ni sabemos tampoco cuando y en qué circunstancias se hizo cristiano; es dudoso que la afirmación de San Epifanio (Haer.,xx, 4) contando a Esteban entre los setenta discípulos merezca algún crédito.

Su ministerio como diácono parece haberse ejercido principalmente entre los conversos helenistas con los que los apóstoles estaban al principio menos familiarizados; y el hecho de que la oposición con la que se enfrentó surgiera en las sinagogas de los “Libertos” (probablemente los hijos de los judíos llevados como cautivos a Roma por Pompeyo el año 63 antes de Cristo y liberados, de ahí el nombre de Libertini ) y “de los Cirineos, y de los Alejandrinos y de los que eran de Cilicia y Asia” muestra que habitualmente predicaba entre los judíos helenistas.

Que era destacadamente idóneo para ese trabajo, sus facultades y carácter, que el autor de los Hechos desarrolla tan fervientemente, son la mejor indicación.

La Iglesia, al escogerlo para diácono, le había reconocido públicamente como un hombre “de buena fama, lleno de Espíritu y sabiduría”(Hechos, 6, 3). Era “un hombre lleno de fe y de Espíritu Santo”(6, 5) “lleno de gracia y de poder” (6, 8); nadie era capaz de resistir sus poco comunes facultades oratorias y su lógica impecable, tanto más cuanto que a sus argumentos llenos de la energía divina y la autoridad de la escritura Dios añadía el peso de “grandes prodigios y señales” (6, 8). Grande como era la eficacia de “la sabiduría y el Espíritu con que hablaba” (6, 10), aun así no pudo someter los espíritus de los refractarios; para estos el enérgico predicador se iba a convertir pronto fatalmente en un enemigo.

El conflicto estalló cuando los quisquillosos de las sinagogas “de los Libertos, y de los Cirineos, y de los Alejandrinos, y de los que eran de Cilicia y Asia”, que habían retado a Esteban a una discusión, salieron completamente desconcertados (6, 9-10); el orgullo herido inflamó tanto su odio que sobornaron a falsos testigos para que testificaran que “le habían oído pronunciar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios” (6, 11).

Ninguna acusación podía ser más apta para excitar a la turba; la ira de los ancianos y los escribas ya había sido encendida por los primeros informes de la predicación de los Apóstoles.

Esteban fue detenido, no sin violencia parece (la palabra griega synerpasan implica algo así), y arrastrado ante el Sanedrín, donde fue acusado de decir que “Jesús, ese Nazareno, destruiría este Lugar [el Templo], y cambiaría las costumbres que Moisés nos ha transmitido” (6,12, 14).

Sin duda Esteban había dado con su lenguaje alguna base para la acusación; sus acusadores aparentemente cambiaron en ultraje ofensivo atribuido a él, una declaración de que “el Altísimo no habita en casas hechas por la mano del hombre” (7, 48), alguna mención de Jesús prediciendo la destrucción del Templo y alguna condenando las opresivas tradiciones que acompañaban a la Ley, o más bien que la aseveración tan a menudo repetida por los Apóstoles de que “no hay salvación en ningún otro” (cf. 4, 12) no exceptuaba a la Ley, sino a Jesús. Aunque pueda ser esto así, la acusación le dejó impertérrito y “todos los que se sentaban en el Sanedrín… vieron su rostro como el rostro de un ángel” (6, 15).

La respuesta de Esteban (Hechos, 7) fue una larga relación de las misericordias de Dios hacia Israel durante su larga historia y de la ingratitud con que, durante todo el tiempo, Israel correspondió a esas misericordias.

Este discurso contenía muchas cosas desagradables para los oídos judíos; pero la acusación final de haber traicionado y asesinado al Justo cuya venida habían predicho los profetas, provocó la rabia de una audiencia formada no por jueces, sino por enemigos.

Cuando Esteban “miró fijamente al cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba de pie a la diestra de Dios”, y dijo: “Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre que está en pie a la diestra de Dios”(7, 55), se precipitaron sobre él (7, 56) y le sacaron de la ciudad para apedrearlo hasta la muerte.

La lapidación de Esteban no se presenta en la narración de los Hechos como un acto de violencia popular; debe haber sido considerado por los que tomaban parte en él como la ejecución de la ley. Según la ley (Lev., 24, 14), o al menos según su interpretación habitual, Esteban había sido sacado de la ciudad; la costumbre exigía que las personas que iban a ser lapidadas fueran colocadas en una elevación (del terreno) desde dónde, con las manos atadas, serían luego arrojados abajo.

Fue muy probablemente mientras estos preparativos se llevaban a cabo cuando, “dobló las rodillas y dijo con fuerte voz: “Señor, no les tengas en cuenta este pecado” (7,59).

Mientras tanto los testigos, cuyas manos debían ser las primeras en ponerse sobre la persona condenada por su testimonio (Deut., 17, 7), estaban dejando sus vestidos a los pies de Saulo, para poder estar mejor dispuestos a la tarea que les correspondía (7, 57).

El mártir orante fue arrojado; y mientras los testigos estaban empujando sobre él “una piedra tan grande como dos hombres pudieran llevar”, se le oyó pronunciar sus suprema plegaria: “Señor Jesús, recibe mi espíritu” (7, 58).

Poco podía la gente presente, que lanzaba piedras sobre él, imaginarse que la sangre que derramaban era la semilla de una cosecha que iba a cubrir el mundo.

Los cuerpos de los hombres lapidados debían ser enterrados en un lugar designado por el Sanedrín: Si en este caso insistió el Sanedrín en su derecho no podemos afirmarlo; en cualquier caso, “hombres piadosos”, no se nos dice si cristianos o judíos, “sepultaron a Esteban, e hicieron gran duelo por él” (8, 2).

Durante siglos la situación de la tumba de Esteban estuvo perdida, hasta que (en el año 415) cierto sacerdote llamado Luciano supo por revelación que el sagrado cuerpo estaba en Caphar Gamala, a alguna distancia al norte de Jerusalén.

Las reliquias fueron exhumadas y llevadas primero a la iglesia de Monte Sión, luego, en 460, a la basílica erigida por Eudoxia junto a la Puerta de Damasco, en el lugar dónde, según la tradición, tuvo lugar la lapidación (la opinión de que la escena del martirio de San Esteban fue al este de Jerusalén, cerca de la puerta llamada de San Esteban por ello, no se oyó hasta el Siglo XII).

El sitio de la basílica de Eudoxia se identificó hace unos veinte años, y se ha erigido un nuevo edificio sobre los viejos cimientos por los Padres Dominicos.

La única fuente de información de primera mano sobre la vida y muerte de San Esteban son los Hechos de los Apóstoles (6,1-8,2).

CHARLES L SOUVAY Transcrito por Bonnie A. Brooks Traducido por Francisco Vázquez