ADVIERTEN DEL «IMPORTANTE» INFRADIAGNÓSTICO DEL VIRUS SINCITIAL EN PERSONAS MAYORES

La doctora Esther Redondo, miembro del grupo de trabajo IMVAP (infeccioso, migrante, vacunas y actividades preventivas) de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (@IMVAPsemergen) y miembro de NeumoExpertos, ha advertido de que el (VRS) es una patología que supone «una importante carga de enfermedad infradiagnosticada entre los adultos mayores». Así se ha pronunciado en dos jornadas científicas en torno a la prevención de la enfermedad neumocócica y el virus respiratorio sincitial organizada por Pfizer.

Asimismo, la doctora Redondo ha afirmado que la enfermedad neumocócica también afecta a los adultos y, aunque hay vacunas que protegen frente a esta infección, las coberturas frente al neumococo en personas mayores son, en general, y en todas las CCAA «subóptimas».

Por estos motivos, esta experta ha destacado que «la vacunación es la mejor estrategia para prevenir ambas patologías respiratorias» y ha abogado por la utilización de las nuevas vacunas disponibles frente al VRS y el neumococo para las personas de 60 o más años.

Incidencia en mayores está infraestimada

«La incidencia y carga de enfermedad asociada al VRS en adultos está infraestimada y hay estudios que indican que habría que multiplicar por 2,3 el número de casos diagnosticados de VRS en adultos para obtener la verdadera carga de enfermedad», ha concretado Redondo, añadiendo que al contraer una infección por VRS, los adultos mayores tienen un mayor riesgo de desarrollar complicaciones.

Entre ellas, una enfermedad del tracto respiratorio inferior (ETRI) que puede causar neumonía y que también son frecuentes las complicaciones cardiovasculares como arritmias o infartos, que pueden ocurrir hasta en un 24 por ciento de los pacientes adultos con ETRI por VRS. «Además, otro hecho frecuentemente observado en las personas mayores de edad más avanzada es que quedan en un estado de fragilidad o dependencia tras la enfermedad», según ha comentado.

Por último, Redondo ha apuntado que esta susceptibilidad al VRS en el adulto mayor se ve incrementada por la disminución de la función inmunitaria relacionada con la edad (inmunosenescencia) y que esto les impide defenderse adecuadamente contra el virus, también por la mayor frecuencia de patologías crónicas subyacentes como la EPOC, la diabetes, la patología cardiovascular crónica, las enfermedades renales y hepáticas crónicas o ciertas enfermedades neurológicas crónicas, que incrementan el riesgo de infección y complicaciones.

«La disponibilidad de nuevas soluciones, eficaces y seguras, para prevenir una ETRI asociada al VRS en personas de 60 o más años es, sin duda, una gran noticia. Desde el grupo NeumoExpertos en Prevención (NEP) entendemos que, desde el punto de vista de la protección individual, cualquier persona a partir de los 60 años podría beneficiarse de la vacunación frente al VRS en cuanto las vacunas estén comercializadas», explica la portavoz de NeumoExpertos.

Enfermedad neumocócica

La doctora María Garcés-Sánchez, pediatra y miembro del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, ha destacado que el impacto de las vacunas conjugadas frente a neumococo en estos últimos 10 años ha sido «muy significativo».

«En concreto, se estima que por cada mil niños vacunados se evita la mortalidad en casi 3 de ellos. Esto implicaría que esta vacunación ha evitado más de 170 millones de casos de enfermedad neumocócica invasora y neumonía neumocócica y más de 600.000 fallecimientos en niños menores de 5 años», apunta la especialista, que ha recalcado que la enfermedad neumocócica afecta a las edades extremas de la vida y tiene también un impacto muy significativo en la población de mayor edad.

«La vacunación infantil también ha contribuido significativamente a proteger de forma indirecta a las personas mayores. A pesar de ello, no podemos olvidar que existen más de 95 serotipos de esta bacteria y, aunque la vacunación va directamente dirigida a los serotipos más frecuentes y con mayor potencial invasor, otros serotipos pueden modificar su potencial patogénico y producir también este tipo de enfermedades», indica la doctora Garcés-Sánchez.

En este sentido, la pediatra y miembro del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría afirma que, a pesar de su impacto y las excelentes coberturas de vacunación actuales, todavía existen serotipos capaces de generar enfermedad en los niños, como el 11A, el 24F y el 23B.

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