Hoy 14 de abril, hemos celebrado un importante doble acontecimiento en nuestra diócesis y que ha consistido el primero en la presentación del nuevo Consiliario, el Padre Juan Antonio Martín Baro, que ha sido acogido con una gran alegria, dado que todos lo conocemos y sabemos de su valía. Y la segunda ha sido retomar un retiro que no pudo celebrarse, en su día, por la enfermedad de nuestro anterior consiliario el P. Valentín.
Inicia la reunión nuestra Presidenta, Ana María Mesa, agradeciendo ls asistencia de todos los presentes, venidos de toda la diócesis, excepto Algeciras que no pudo asistir debido a su lejanía y problemas de transporte, y haciendo la presentación del Padre Juan como consiliario y agradeciéndole que haya aceptado su nombramiento por el Obispo, Administrador Eclesiástico, ante la petición que le habíamos formulado.
A continuación el P. Juan dice que se encuentra muy feliz al formar parte del Movimiento por dos razones, la primera que por su edad ya puede ser miembro del mismo y la segunda es que conoce el Movimiento desde su inicio en la diócesis, ya que en todas las Iglesias en las que ha sido párroco existía un Grupo de Vida Ascendente. Primero fue en la Parroquia de Santo Tomás, después pasó a la Parroquia de San Francisco Javier y por último en su actual Parroquia, Ntra. Sra. de Lourdes. Dice que le encanta entrar en el Grupo, cuándo está reunido, porque todos sus miembros tienen delante el Evangelio, y cree que es el único Movimiento de la Iglesia que así lo hace.
Después pasa a hacer un reflexión, que nos servirá como retiro espiritual, señalando la importancia de las mujeres en la vida de Jesús y que fueron leales y nunca le abandonaron, incluso después de su resurrección creyeron en EL aún cuándo, incluso sus propios discípulos se dispersaron y dudaron de las palabras que le había dicho Jesús sobre su resurrección a los tres días. Citó a María, su madre, Marta y María, hermanas de Lázaro, María Salomé y María de Cleofás, que estuvieron presentes en su crucifixión y entierro, la mujer samaritana y muchas más que apoyaron activamente a Cristo desafiando las estructuras sociales de aquellos tiempos.
A continuación señaló que la vida del cristiano debe ser LA PERSEVERANCIA en cuatro aspectos distintos, y para ello encendió cuatro velas en el altar mayor que significaban cada uno de ellos. Primero es perseverar en el Evangelio, como medio a seguir en la vida del cristiano, segundo perseverar en el amor fraterno, para cumplir en mandato de Jesús a sus discípulos, el tercero es perseverar en el encuentro con Cristo, en la Eucaristía y por último perseverancia en la oración, como medio de hablar con Dios y mantener nuestra Fe. Estas cuatro perseverancias constituyen la Iglesia Pascual y nuestro Movimiento de Vida Ascendente, afortunadamente nuestro Movimiento cumple con las cuatro. Felicidades en este tiempo Pascual.
Manuel Díaz
