Me jubilé en el año 2016 al cumplir 70 años después de haber llevado una intensa vida profesional llena de logros y satisfacción …
… y encontré una vida todavía mejor, orientada hacia el interior, hacia la esencia de la vida.
Tuve el discernimiento suficiente para preguntar a mi párroco en qué le podría prestar ayuda a la vista del tiempo del que iba a disponer. El padre José Juan Lozano me pidió que le ayudara en la atención al mayor y me introdujo en este hermoso movimiento que es Vida Ascendente.
Seguí su consejo y mi vida se enriqueció con el conocimiento de personas dotadas con la sabiduría de la vida, activas, abiertas, libres y alegres.
He encontrado nuevos amigos con los que he aprendido a orar y a compartir la vida espiritual. He disfrutado de la confianza puesta en mi como presidente diocesano de la diócesis de Getafe entre los años 2016 a 2023. Gracias a la confianza depositada por el Pleno de Vida Ascendente, ratificada por la Conferencia Episcopal, he ejercido como presidente nacional desde el año 2023 hasta la actualidad.
Trascurridos estos primeros años, comienzo a entrar en la época de las primeras limitaciones físicas manteniendo el espíritu activo, compartiendo alegrías y penas y buscando a las nuevas generaciones de mayores que trasmitirán la fe, la cultura y la ciencia. Los futuros maestros del futuro que, para serlo, deberán volver la mirada, contemplar y comprender para poder dar. La formación del voluntariado es clave para mantener la excelencia y la vida del Movimiento.
Doy gracias al Señor porque me ha regalado 10 años de vida activa para aprender a usar el tiempo con sabor a eternidad. Un regalo que solo puede hacer el mejor amigo, el Amigo que nos busca para que pasemos el tiempo con Él en conversación de amistad.
La Iglesia ha vuelto su mirada hacia la persona mayor activa. Es el mayor quien mejor se puede ocupar de acompañar al mayor para paliar su soledad empleando en el acompañamiento el tiempo disponible en los años que trascurren entre la jubilación y las primeras limitaciones físicas.
El papa Juan Pablo II se refirió expresamente a Vida Ascendente en el congreso de Dakar en el año 1998. El papa Francisco convocó el primer congreso de la historia sobre el apostolado del mayor en el año 2020 y el papa León XIV convocó, en el inicio de su pontificado, el segundo congreso en el año 2024.
En los cuatro años que median entre estos dos congresos, la Conferencia Episcopal Española ha puesto en marcha el Apostolado del Mayor en sus diócesis, siendo referencia para el mundo.
Hablo del mundo porque Vida Ascendente está presente en los cinco continentes y se coordina por medio de Vida Ascendente Internacional, organización en la que estamos presentes. Yo como vicepresidente y Mercedes Montoya como secretaria. Esta institución es fundamental para la difusión universal del apostolado del mayor, para paliar la soledad con el acompañamiento espiritual.
Desde aquí deseo expresar mi agradecimiento a
- A los obispos que con tanto cariño nos han acompañado en las visitas que hemos realizado a sus diócesis. Su autoridad ha sido esencial para la renovación de Vida Ascendente.
- A los consiliarios nacionales y diocesanos. Su sabiduría nos orienta en la dirección espiritual del movimiento. Nos han obsequiado además con su amistad y confianza
- A los párrocos y capellanes de las residencias, ellos son la puerta de entrada de los mayores al Movimiento.
- A los presidentes diocesanos. Su disponibilidad y dedicación son fundamentales para el mantenimiento de la vida del movimiento gracias a las visitas que realizan a sus grupos y parroquias.
- A los miembros de los grupos de Vida Ascendente. La alegría con que nos reciben nos anima a seguir en esta preciosa misión.
Los dos últimos años han sido años en los que hemos sufrido la pérdida de presidentes diocesanos emblemáticos cuya renovación resulta compleja por el recuerdo de su excelencia. Recuerdo que transforma en un reto el que esta excelencia pueda ser igualada por el sucesor. Rezamos siempre por la salud del alma de los que han partido y pedimos al Espíritu Santo que ilumine con su sabiduría a los miembros de la nueva generación que tomarán el testigo.
Me despido recordando los retos a los que debemos hacer frente unidos en oración:
- Renovación de las responsabilidades dentro del movimiento,
- Formación de voluntarios para la misión y
- Encuentro con las nuevas generaciones (hablo de las personas que ahora tienen edades comprendidas entre los 50 y 60 años, que para nosotros son jóvenes)
Con todo mi agradecimiento por la confianza y la amistad con que me habéis obsequiado a lo largo de estos preciosos años, os mando un abrazo en Cristo Jesús,
Jaime Tamarit
Presidente nacional
