MI OBJETIVO ERA QUE APARTARAN LOS OJOS DE LA TABLET

Nuestro querido presidente del movimiento, Álvaro Medina  del Campo estaba un poquito harto de que sus familiares, sobre todo los pequeños, solo tuvieran ojos para la Tablet, y lanzó un órdago a su familia, “¿Qué tal si entráramos todos juntos en la meta en una carrera de las que corre el abuelo?” A todos les hizo mucha ilusión y comenzaron a prepararse para cuando llegara ese día, y el día llegó, el  19 de febrero en la Ciudad de Parla se corría la 9ª WE RUN ciudad de Parla  en distancia de 10 km, y se apuntó la familia.

La sorpresa para Álvaro se la dio su nieta que   junto a Aurora la bebe de la casa también participó en el evento por lo que en la llegada a la meta había cuatro generaciones de la misma familia, del bisabuelo a la bisnieta, a veces los encuentros intergeneracionales no necesitan ser anunciados a bombo y platillo, con grandes letras de colores, y sonidos estridentes, cuando hacemos caso al Espíritu de Dios y nos dejamos llevar por Él se producen cosas tan maravillosas como estas.

Puedes ver el video del momento  pinchando en el enlace:

LA PAZ OS DEJO MI PAZ OS DOY (Jn, 14,27)

Todos los días en la Misa se pronuncian estas palabras: “tú que dijiste a tus discípulos « la paz os dejo, mi paz os doy» no tengas en cuenta nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra concédele la paz y la unidad”.

Ciertamente, Cristo es nuestra paz, Él en la cruz hace caer los muros que nos separan a los unos de los otros; con su amor cura nuestro odio y con sus brazos abiertos abraza a los que se consideran enemigos en un acto de amor infinito.

De este modo nos podemos enfrentar a un mundo hostil que por el hecho de ser cristianos nos rechaza. Teniendo en cuenta que a Jesús ya le rechazaron.

Nadie debe ser más que su Maestro.

La Paz del Señor no es la paz del mundo, sino que es mucho más transcendental, no quiere decir que a nuestro alrededor no haya guerras, luchas, sufrimientos etc… sino que en nuestro corazón pase lo que pase esta la Paz.

La Paz nos la infunde el Espíritu Santo y no es algo que nosotros podamos controlar se nos dona y hace que podamos vivir con serenidad los acontecimientos que van llagando a nuestra vida, teniendo la confianza del que el Padre esta con nosotros hasta el final de los tiempos, de mi tiempo que es finito pero al que luego le sigue una vida con Él.

Para poder vivir esa Paz es necesario que nos reconciliemos primero con nosotros mismo luego con Dios y después con los hermanos. Tenemos que echar fuera nuestros odios,  enfados, rencores y derribar los muros que nos separan los uno de los otros, Cristo ha pagado por nuestros pecados en la Cruz donde ha muerto de una manera ignominiosa.

Hoy en día cuando se habla de paz se piensa en que acabe la guerra, el hambre, las necesidades pero la Paz es algo mucho más profundo. Esta bien que se acaben todas esas cosas pero no tiene que ver con la Paz que Cristo nos da. Podrían terminarse y si Él no nos da la Paz, nuestro corazón seguiría con ansia y sin estar tranquilo.

Jesús, escribe San Juan en el discurso de despedida, desea la paz a sus discípulos, la que les va a mantener unidos como comunidad cuando el no este. Cuando se aparece resucitado también les saluda: “la Paz con vosotros” (Jn. 20,21)

Esa Paz nos la da Él cada vez que vamos a misa y como saludo y como despedida repetimos esas frases, también nos damos la paz entre nosotros para que continúe  en medio de nosotros. Tenemos que ser consciente de lo que vivimos en la Eucaristía, que no sea una rutina sino que nos vaya transformando en sus discípulos y pueda Él vivir en nosotros, que lo llevemos a los demás y podamos ser apostoles en medio de nuestra familia, comunidad, trabajo, grupo y allí donde quiera que estemos.

Tenemos que sentir y experimentar esa paz cuando estamos cerca del Señor cuando realizamos las obras que a Él le agradan y los que nos ven puedan comprobar que los cristianos somos gente normal a que le pasan las cosas como a todo e mundo pero que somos capaces de vivirlas con serenidad y alegría por que nos inunda de Paz.

La paz os dejo, mi paz os doy”. (Jn, 14,27)

 

Mercedes Montoya Diaz

SAN AGUSTÍN Y LA CUARESMA

En su sermón 210, San Agustín explicó la importancia que tiene para el cristiano la cuaresma.

Destaca el desprendimiento corporal y espiritual como preparación para la Pasión y Resurrección de Cristo

En su pasión nuestro Señor Jesucristo puso ante nuestros ojos las fatigas y tribulaciones del mundo presente; en su resurrección, la vida eterna y feliz del mundo futuro.

Toleremos lo presente, esperemos lo futuro. Por eso, en estas fechas vivimos días en que, al mortificar nuestras vidas con ayunos y la observancia (cuaresmal), simbolizamos las fatigas del mundo presente; en las fechas venideras, en cambio, simbolizamos los días del mundo futuro. Aún no hemos llegado a él. He dicho «simbolizamos», no «tenemos». Por tanto, hasta el día de la pasión es tiempo de contrición; después de la resurrección, tiempo de alabanza.

En aquella vida, en el reino de Dios, ésa será nuestra ocupación: ver, amar, alabar. ¿Qué hemos de hacer, pues, allí? En esta vida unas obras son fruto de la necesidad y otras de la iniquidad. ¿Qué obras son fruto de la necesidad? Sembrar, arar, binar, navegar, moler, cocer, tejer, y otras semejantes. También son fruto de la necesidad,  aquellas nuestras buenas obras. Tú no tienes necesidad de repartir tu pan con el hambriento, pero la tiene aquel a quien se lo das. Acoger al peregrino, vestir al desnudo, rescatar al cautivo, visitar al enfermo, aconsejar a quien delibera, liberar al oprimido: todas estas cosas caen dentro de la limosna y son fruto de la necesidad. ¿Cuáles son fruto de la iniquidad? Robar, asaltar a mano armada, emborracharse, participar en juegos de fortuna, cobrar intereses; ¿quién es capaz de enumerar todos los frutos de la maldad? En aquel reino no habrá obras fruto de la necesidad, porque no habrá miseria alguna; ni existirán los frutos de la iniquidad, porque desaparecerá cualquier molestia de unos a otros. Donde no hay miseria, no reclama obras la necesidad y donde no hay malicia no las produce la iniquidad. ¿Cómo vas a trabajar por el alimento, si nadie tiene hambre? ¿Cómo vas a dar limosnas? ¿Con quién repartes tu pan, si nadie tiene necesidad de él? ¿A qué enfermo visitas donde reina la salud perpetua? ¿A qué muerto das sepultura donde la inmortalidad nunca muere? Desaparecen las obras que son fruto de la necesidad; en cuanto a las obras fruto de la iniquidad, si las haces aquí, no llegas allí. ¿Qué hemos de hacer allí? Decídmelo. ¿Nos dedicaremos a dormir? En efecto, aquí, cuando los hombres no tienen nada que hacer, se entregan al sueño. Allí no hay sueño, porque no hay desfallecimiento alguno. Si no hemos de hacer obra de necesidad alguna, si no nos entregamos al sueño, ¿qué vamos a hacer? Que nadie se asuste ante la perspectiva del aburrimiento, que nadie piense que también allí va a darse. ¿Acaso ahora te hastía el estar sano? En este mundo todas las cosas producen hastío; sólo la salud está excluida de ello. Si la salud no causa tedio, ¿lo causará la condición de inmortal? ¿Cuál será entonces nuestra actividad? El Amén y el Aleluya. Una cosa es la que hacemos aquí y otra la que haremos allí -no digo día y noche, sino en el día sin fin-: lo que ya ahora dicen sin cansarse las potestades del cielo, los serafines: Santo, santo, santo es el Señor, Dios de los ejércitos. Esto lo repiten sin cansarse.¿Se fatiga, acaso, ahora el latir de tu pulso? Mientras vives, tu pulso sigue latiendo. Haces algo, te fatigas, descansas, vuelves a tu tarea, pero tu pulso no se fatiga. Como tu pulso no se cansa mientras estás sano, tampoco tu lengua y tu corazón se cansarán de alabar a Dios cuando goces de la inmortalidad. Escuchad un testimonio sobre vuestra actividad. ¿A qué me refiero con «vuestra actividad»? Esa actividad será un «ocio»; una actividad ociosa, ¿en qué consistirá? En alabar al Señor. Escuchad una frase que habla de ello: Dichosos los que habitan en tu casa. Es el salmo quien lo dice: Dichosos los que habitan en tu casa.Y por si buscamos el origen de esa dicha: «¿Tendrán mucho oro?». Quienes tienen mucho oro son, en igual medida, miserables. Dichosos son los que habitan en tu casa. ¿Qué les hace dichosos? Ésta es su dicha: Te alabarán por los siglos de los siglos.

San Agustín

UNA RESIDENCIA DE NAVARRA ENVIARÁ AYUDA A MÁS DE 200 MAYORES EN UCRANIA

 Las personas mayores son «las grandes perjudicadas y olvidadas en situaciones de emergencia» «Están abandonados»

‘Proyecto Esperanza’ es la iniciativa que han puesto en marcha en la Residencia San Jerónimo, en Navarra, para ayudar a las personas mayores, «las grandes perjudicadas y olvidadas en situaciones de emergencia».

«Ese primer boom de ayuda a Ucrania ya se ha perdido, hay que presentar proyectos concretos, la gente quiere ayudar, pero quiere ver que su ayuda llega y saber quién la recibe», explicaba Nadiya Sohor, voluntaria ucraniana que vive en Pamplona, en la presentación de la iniciativa.

El proyecto, que se presentó el martes día 7 de febrero a los residentes, familias y equipo de profesionales por Nadiya, Benjamín Rekarte, presidente de la Federación de Peñas de Osasuna, y David Cabrero, director de la Residencia San Jerónimo, tiene como objetivo enviar material de primera necesidad a 240 personas mayores que viven en sus casas en Ucrania, en concreto, en el pueblo de Zhytómyr, según indican en una nota.

«En estos últimos meses encontramos que las personas mayores están abandonadas», afirmaba Nadiya. Desde que comenzó, la guerra en Ucrania ha provocado que 6 millones de personas tengan que dejar sus hogares, la mayoría personas mayores. Según indicaban, esto ha provocado que en residencias de mayores, en las que había capacidad para 100 personas, tengan que atender ahora a 300, sin camas, comida ni ropa. «No quiero dar pena, quiero explicar que somos iguales, con nuestras casas, trabajos, coches, mascotas y de repente todo cambia, te quedas sin nada porque han bombardeado tu hogar», explicaba Nadiya.

La principal ayuda que reciben los mayores proviene de los voluntarios

«Una vez más vemos que las personas mayores son las grandes perjudicadas y olvidadas en situaciones de emergencia, desde San Jerónimo queremos alzar la voz por ellos y ellas y enviar toda la ayuda que sea posible», comentaba David, director de la residencia, desde donde se hace además un llamamiento a la ciudadanía y a otras residencias de mayores de Navarra para recolectar productos de primera necesidad.

«En San Jerónimo se trabaja desde la atención centrada en la persona, defendiendo la dignidad de las personas y ofreciendo calidez, humanidad, cercanía y calidad, es por ello que, al escuchar a Nadiya, se nos encoge el alma y nos lanzamos a trabajar para que todos nuestros valores lleguen en forma de recursos a las personas que los necesitan en Ucrania», añadía David.

Explicaban a su vez que la principal ayuda que reciben los mayores proviene de voluntarios, ya que el Gobierno ucraniano destina sus recursos a otras áreas. Las personas mayores allí cobran 2000 griven (unos 40 euros), por lo que los y las voluntarios tratan de facilitarles la vida ayudándoles a adquirir productos básicos o dinero, con el que se comprará material o más productos.

En concreto, los recursos más demandados son camas, pañales para personas adultas, sillas de ruedas, andadores, ropa interior, medicamentos básicos, mantas, ropa de cama, sillas para el baño… Todo está especificado en una lista de los materiales necesarios, aunque resumen que se trata de todo lo que sea útil para las personas mayores y que esté en buenas condiciones.

«Necesitamos ayuda de todo el mundo para que nuestros padres y madres vivan sus últimos años con dignidad», concluía Nadiya. La Residencia San Jerónimo será el punto de entrega de todos los materiales hasta el 31 de marzo, mientras que la ONG Mujeres por el Futuro será la encargada de coordinar la entrega de los recursos en Ucrania.

Visto en 65 y más

María Bonillo

SANTOS PATRONOS SIMEÓN Y ANA EN GRANADA

¡¡¡Qué alegría tan grande!!!

Este año hemos celebrado nuestros patronos sin restricciones.

Primero escuchamos una interesante conferencia titulada  “Testimonio de los mayores hoy” a cargo del  Rvdo. P. D. Manuel García Hernández, Dr. en Ciencias Geológicas, catedrático emérito de la Universidad de Granada, Dr. en Teología, especialista en integración de Psicología y Espiritualidad, de mucho interés.

A continuación  celebramos la Eucaristía, que fue presidida por nuestro consiliario D. Antonio Bonilla, y concelebrada con  los Rvdos. D. Mario Picazo, Don Manuel García y Don José Luis Ontiveros, muy participada por los asistentes.

Después de la misa, una vez alimentado el espíritu, hemos ido a la mesa a degustar una comida fraternal. Ha sido una jornada de júbilo y llena de afectos, ya que por fin hemos podido darnos abrazos y besos.

Hemos disfrutado de una verdadera jornada de fiesta.

Desde la redacción del Boletín Digital, En Camino,  nos alegramos mucho del renacer del Movimiento, los mayores estamos vivos y tenemos muchas cosas que decir.

CELEBRACIÓN DE LOS SANTOS PATRONOS EN LA DIÓCESIS DE TUI-VIGO

Continúan llegándonos noticias y fotografías de la celebración en las distintas  diócesis de nuestros santos Patronos.

Es para nosotros un gozo contemplar como los hermanos vuelven a reunirse y celebran la vida, en esta ocasión es  desde Tui –Vigo.

El pasado día 10 los miembros de Vida Ascendente  de la diócesis de Tui-Vigo nos hemos reunido en la parroquia de Santo cura de Ars   para celebrar la fiesta de nuestros Santos patronos, con una eucaristía presidida por nuestro obispo D. Luis Quinteiro y concelebrada por varios sacerdotes.

Y a la que asistió  nuestra coordinadora regional, nuestra querida Chari que nos ha alegrado con su presencia.

Después nos trasladamos a un restaurante cercano donde compartimos una agradable comida de confraternidad. En la que el Señor Obispo,  como en años anteriores,  entregó a algunos hermanos los diplomas de  reconocimiento por su labor durante  muchos años  de servicio al

CÓMO EJERCITAR LA PACIENCIA Y CONTROLAR LA IMPULSIVIDAD

Para ser más pacientes es vital relativizar y contar hasta diez antes de actuar

Esta cualidad, la paciencia, parece que no es está bien vista en la sociedad actual. Da la impresión de que si no vamos con prisa a los sitios, si no nos atienden ya o solucionamos las cosas con rapidez, entonces algo va mal. Sin embargo, las prisas no son buenas, porque tomar decisiones sin pensar puede provocar que nos manipulen con más facilidad, indica la psicóloga Mila Cahue, en su libro El cerebro feliz. En esta obra hace referencia también a una reflexión que hizo el filósofo Immanuel Kant al respecto: “La paciencia es la fortaleza del débil, y la impaciencia, la debilidad del fuerte”.

Qué implica tener paciencia

No tener paciencia puede ocasionar que en un momento determinado nos comportemos de una manera que, una vez calmados, no nos guste. La impaciencia desencadena reacciones bruscas, en ocasiones agresivas, y esto no es positivo ni para nuestro estado mental, ni para nuestra salud en general.

Ser pacientes nos ayuda a analizar con detenimiento aquello que implica una mayor reflexión para nuestro entendimiento. Además, nos permitirá disfrutar con un ritmo adecuado “todo lo que necesita ser aprehendido por los cinco sentidos”, añade Mila Cahue.

Cómo trabajarla

Si queremos trabajar la paciencia deberemos adoptar una serie de actitudes, que nos proporcionen el control necesario en esas situaciones donde es probable que la perdamos:

Antes de responder o reaccionar en un momento en el que notes que te estás alterando (como puede ser cuando te encuentras atrapado en un atasco), detente unos segundos. Frena tu impulsividad, cuenta hasta diez, piensa en algo agradable, y trata de relajarte. No ser impulsivo hace que esa respuesta irracional se modere, aseguran los expertos.

A veces damos demasiada importancia a las cosas. En ocasiones, porque si no responden rápidamente a nuestros requerimientos nos sentimos ofendidos, pero probablemente a priori nadie pretende esto, por eso es vital relativizar.

 Algunos especialistas aconsejan hacer un listado con lo que nos produce más impaciencia, y tratar de resolver después aquellas cosas que nos la provocan y dependen de nosotros.

 En el caso de que estemos esperando algo en concreto en nuestra vida, pero vemos que no llega nunca, ejercitar la paciencia también es crucial. Ahora bien, tenemos que ser realistas con las expectativas que nos planteemos y analizar hasta qué punto debemos o no seguir en ese mismo camino si la espera está siendo muy larga. Puede que sea conveniente plantearse otras alternativas si va pasando el tiempo y no alcanzamos nuestras metas.

DEL ENEMIGO, CUANTO MÁS LEJOS, MEJOR

En el Blog Nihil Obstat de Martin Gelabert encontramos esta entrada del 16 de febrero

La clave del sermón de la montaña, que hemos estado escuchando en estos últimos domingos, está en su final: “sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial”. Los discípulos de Jesús están llamados a ser imitadores de Dios, a parecerse al Padre del cielo. Así se comprende la última de las contraposiciones del sermón de la montaña, esa que dice que amar a los amigos está muy bien, pero que los cristianos están llamados a amar a sus enemigos. Exactamente eso es lo que hace el Padre celestial: ama sin condiciones; por tanto su amor no está supeditado al que nosotros tenemos hacia él. Por eso ama a sus enemigos. Porque si dejara de amar dejaría de ser Dios. Él “es” amor. Nosotros tenemos amor, pero no somos amor. Dios “es” amor y, por eso, no puede hacer otra cosa más que amar.

El caso límite de un amor sin condiciones es el amor al enemigo. Todos conocemos a personas que nos caen mal o que nos han hecho alguna mala jugada. Son enemigos menores. El enemigo del que habla Jesús es algo más serio: es aquel que te desea mal, en definitiva, aquel que desea lo peor para ti y por eso puede llegar a desear tu muerte. ¿Cómo amar a alguien así? Parece imposible. Espontáneamente uno diría que “del enemigo, cuanto más lejos mejor”. Si hablamos del enemigo por excelencia, del diablo, del que nos separa de Dios, entonces está claro: cuanto más lejos, mejor. A ese no hay que amarle. El precepto del amor al enemigo no se refiere al diablo, sino a esas personas que desean tu mal. Pues de esas personas, también conviene alejarse. Porque amarlas no es acercarse a ellas, y mucho menos, recibirlas en casa.

Para empezar, amar al enemigo es no hacerle mal. O sea, no devolver mal por mal. No hacerle mal porque el cristiano está en el más completo desacuerdo con el mal. Amar al enemigo, en positivo, es desearle bien. Y desearle bien, como dice el texto evangélico, es orar por él. Orar para que deje de hacer el mal, para que se convierta. Si deseamos que deje de hacer el mal, le estamos deseando lo mejor y, por tanto, le estamos amando. Visto así, el amor al enemigo deja de ser algo imposible, para convertirse en un asunto de voluntad: ¿cómo no desear que mi enemigo deje de hacerme daño? Incluso podría darse la paradoja de que, amando al enemigo, me amara a mí mismo. Pues si amar es desear que mi enemigo deje de hacer el mal y orar para que así sea, si deja de hacer el mal, eso me favorece a mí. Ya no tengo que esconderme de él, puesto que ha dejado de hacer el mal.

Es importante aclarar este precepto para que, por una parte, deje de parecer algo imposible e irreal. Y, por otra, seamos conscientes de que el precepto no es para héroes o personas excepcionales. Es para santos, siempre que tengamos claro que todos estamos llamados a ser santos. No solo llamados, ya somos santos en la medida en que buscamos parecernos al Padre celestial.

MENSAJE DE CUARESMA DEL SANTO PADRE

Francisco: el camino cuaresmal es sinodal

Una invitación a ponerse en camino siguiendo a Jesús para profundizar y acoger su misterio de salvación, desprendiéndose de la mediocridad y de la vanidad. Es lo que aborda el Papa en su mensaje para la Cuaresma 2023, en el que destaca la relación entre el camino cuaresmal y el camino sinodal enraizados en la tradición y abiertos a las novedades

Es una transfiguración, personal y eclesial, la meta del camino ascético cuaresmal y, del mismo modo, del sinodal. Así lo subraya el Santo Padre en su mensaje para la Cuaresma 2023, fechado el 25 de enero y publicado  el dia 17 de febrero con el título “Ascesis cuaresmal, un camino sinodal”.

En lo alto del monte

El Papa se inspira en el episodio evangélico de la Transfiguración en el monte Tabor:

“En efecto, en este tiempo litúrgico el Señor nos toma consigo y nos lleva a un lugar apartado. Aun cuando nuestros compromisos diarios nos obliguen a permanecer allí donde nos encontramos habitualmente, viviendo una cotidianidad a menudo repetitiva y a veces aburrida, en Cuaresma se nos invita a ‘subir a un monte elevado’ junto con Jesús, para vivir con el Pueblo santo de Dios una experiencia particular de ascesis”

Como una excursión de montaña

En esta ascesis acompañada de la Gracia superamos nuestras resistencias a seguir a Jesús. El Pontífice escribe que “debemos dejarnos conducir por Él a un lugar desierto y elevado, distanciándonos de las mediocridades y de las vanidades».

“Es necesario ponerse en camino, un camino cuesta arriba, que requiere esfuerzo, sacrificio y concentración, como una excursión por la montaña”

Juntos

Jesús lleva a tres discípulos al Tabor: » A Jesús hemos de seguirlo juntos», subraya Francisco. Al final de la subida, a los tres discípulos les es dado verlo resplandecer con luz sobrenatural. “Como en cualquier excursión exigente de montaña, a medida que se asciende es necesario mantener la mirada fija en el sendero; pero el maravilloso panorama que se revela al final, sorprende y hace que valga la pena”.

“También el proceso sinodal parece a menudo un camino arduo, lo que a veces nos puede desalentar. Pero lo que nos espera al final es sin duda algo maravilloso y sorprendente, que nos ayudará a comprender mejor la voluntad de Dios y nuestra misión al servicio de su Reino”

Tradición y novedad

Moisés y Elías, personificaciones de la Ley y de los Profetas, aparecen junto a Jesús en el monte Tabor. “La novedad de Cristo – explica el Papa – es el cumplimiento de la antigua Alianza y de las promesas; es inseparable de la historia de Dios con su pueblo y revela su sentido profundo».

“De manera similar, el camino sinodal está arraigado en la tradición de la Iglesia y, al mismo tiempo, abierto a la novedad. La tradición es fuente de inspiración para buscar nuevos caminos, evitando las tentaciones opuestas del inmovilismo y de la experimentación improvisada”

Los dos senderos

Hay dos senderos sugeridos por Francisco para «subir junto a Jesús y con Él llegar a la meta: Escucharlo y afrontar la realidad con sus luchas cotidianas, sus dificultades y contradicciones». Jesús, explica el Pontífice, habla en la Palabra de Dios que la Iglesia ofrece en la Liturgia. Y sugiere:

“No dejemos que caiga en saco roto. Si no podemos participar siempre en la Misa, meditemos las lecturas bíblicas de cada día, incluso con la ayuda de internet”

Pero Jesús habla también en los más necesitados, como en los hermanos y hermanas de la Iglesia: escucharse unos a otros es «el estilo de una Iglesia sinodal».

Por eso, el Papa advierte contra el refugiarse en una religiosidad hecha de acontecimientos extraordinarios con la recomendación de «no engañarnos pensando que hemos llegado al camino sinodal cuando Dios nos regala algunas experiencias fuertes de comunión»:

“Bajemos a la llanura y que la gracia que hemos experimentado nos sostenga para ser artesanos de la sinodalidad en la vida ordinaria de nuestras comunidades”

Paolo Ondarza – Ciudad del Vaticano- Vatican News

Puedes leerlo complete pinchando en el siguiente enlace

https://www.vatican.va/content/francesco/es/events/event.dir.html/content/vaticanevents/es/2023/2/17/messaggio-quaresima.html

EL SANTO DE LA SEMANA: SAN VALERIO DE ASTORGA

Santo de heroicas virtudes y de invicta paciencia en la adversidad. Confesor

Nacido en Astorga el siglo VII,  fue cristiano desde pequeño. La región del Bierzo es el escenario de sus virtudes y de su vida. Quiso entrar en el monasterio que fundó san Fructuoso en Compludo, pero por razones todavía hoy desconocidas no pudo entrar.

Fallido el intento monacal, comienza una vida de oración y penitencia viviendo al estilo de los antiguos eremitas. Su modo de vivir, poco frecuente en la época, hace que de boca en boca vaya pasando la noticia de su existencia entre los habitantes del lugar que empiezan a visitarle en la ermita que hay junto al castillo llamado de la Piedra, en Astorga. Allá concurren con deseos de escucharle y de ser confortados en sus penas. El clérigo el cuidador de la ermita sólo comienza a interesarse por ella cuando advierte el sonar de las monedas y huele los pingües beneficios de las ofrendas; como se posesiona de ellas de mala manera, el santo se marcha para no facilitar su codicia extrema; pero hasta los pocos libros que tenía hubo de dejarlos en la ermita por considerar el clérigo chupón que fueron de ella.

La gente del lugar le echa de menos y le sugieren un nuevo sitio para vivir, rezar y predicar. En Ebronato le edifican los fieles un oratorio donde se instala y recomienza. Como la gente se arremolina en torno a él, el obispo nombra un presbítero para que atienda la pequeña iglesia construida; Justo se llama el pastor y su justicia en el nombre se queda. De nuevo queda Valerio sin techo y reducido a la miseria. La gente sigue queriéndole y sufre la mala envidia de Justo que en alguna ocasión llegó a emplear la violencia física contra Valerio.

En el mismo Bierzo, allí donde Fructuoso fundó el monasterio de san Pedro, encuentra un lugar tranquilo y puede reanudar una vez más su vida penitente y orante de eremita. El obispo de Astorga, Isidoro, le llama y pide su compañía para asistir al concilio de Toledo, al que no llegan por la muerte del prelado.

También escribió dejando por escrito testimonio de la época. Esta literatura se conservó en el monasterio de Carracedo y la mantuvo como tesoro la iglesia de Oviedo. Su pluma dejó a la posteridad la vida de san Fructuoso, un abundante grupo de máximas y consejos a los religiosos del Bierzo, las revelaciones de los monjes Máximo y Bonelo y la historia del abad Donadeo.

Terminó su vida a finales del siglo VII y sus reliquias se conservaron en el Altar Mayor de la iglesia del monasterio de san Pedro de los Montes, de la orden benedictina, cerca de Ponferrada.

A quien se interna en su vida le da la sensación de que Dios lo preparó para la contrariedad. Y lo muy curioso del caso es que sus enfrentados siempre fueron clérigos. ¿Tan feo les pareció Valerio? Muchos de los buenos afirman, con pueril benevolencia, que es muy difícil convivir en esta tierra con un santo verdadero; pero quizás no caen en la cuenta de que a quien seriamente le cuesta convivir con los demás es al que lleva vida recta.