Ordinario – 03 – C – Alcalá

23 de enero. 3º Domingo del Tiempo Ordinario

 Neh 8, 2-4a. 5-6. 8-10. Leyeron el libro de la Ley, explicando su sentido.
 Sal 18. R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
 1 Cor 12, 12-30. Vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro.
 Lc 1, 1-4; 4, 14-21. Hoy se ha cumplido esta Escritura.

1. ¿Qué dice la Palabra de Dios?
Después de contemplar durante el Tiempo de Navidad a la Palabra hecha carne, desde su institución por el Papa Francisco, celebramos este tercer domingo del Tiempo Ordinario, el «Domingo de la Palabra de Dios».
La lectura del Evangelio tiene dos partes: el Prólogo del Evangelio y la presentación de Jesús en la sinagoga de Nazaret. En el Prólogo Lucas nos indica el cuidado que ha tenido para reunir los datos sobre Jesús de Nazaret. Señala además que el origen de todo está en Jesús y los datos que los testigos oculares describen después de la resurrección de Jesús, son los temas de la predicación sobre el Mesías.
El Evangelio y el libro de los Hechos de los apóstoles están dedicados a un tal ilustre Teófilo. Este nombre significa «amigo de Dios». Esto hace suponer a algunos comentaristas que Teófilo era un cristiano conocido. Otros, en cambio, opinan que Teófilo es un nombre simbólico. Y, por esto, la dedicatoria va dedicada a cualquier cristiano de cualquier época.
1. Lleno del Espíritu Santo
La misión que Jesús va a proclamar en la sinagoga de Nazaret está impulsada por el Espíritu Santo. Así Lucas ya comienza a ver a Jesús como el profeta enviado por Dios para trasmitir a su pueblo su mensaje. Es el Espíritu que le conduce a Galilea. Allí había comenzado su vida y se había desarrollado su infancia y adolescencia. Y en la despreciada «Galilea de los gentiles» comienza su ministerio, por la Palabra, impulsado por el Espíritu. La acción del Espíritu, quiere transformar el mundo, santificarlo, ponerlo bajo la soberanía de Dios. Cuando Jesús haya llegado en Jerusalén a la meta de su actividad, los discípulos guiados por el Espíritu llevarán la noticia de Jesús al mundo entero.
2. El Espíritu está sobre mí
Lucas nos presenta a Jesús como el lector que proclama la Palabra de Dios, escrita por Isaías el profeta. Y se siente ungido por el mismo Espíritu para actualizar la virtud de la Palabra que cuatro siglos antes se había pronunciado. Curiosamente, Lucas no cita una parte del versículo original de Isaías —un día de venganza de nuestro Dios—. Lucas ha sido calificado como el «evangelista de la ternura y misericordia de Dios». ¡Detalle muy significativo!
Lucas subraya también el poder de la Palabra de Dios, que actúa para anunciar y realizar la buena noticia a los pobres. Todo el Evangelio es la buena y alegre noticia que proclama, con palabras y obras, que Jesús trae la liberación. Es un texto programático para la Iglesia y para todo discípulo de Jesús: ungido, para anunciar y realizar la
liberación a los pobres, encarcelados, ciegos, oprimidos y seguir proclamando un año (sin fin) de gracia del Señor.
3. Hoy se ha cumplido ante vosotros esta Palabra
Jesús indica que en Él la salvación de Dios ya está presente para aquellos que quieran acogerla. La Iglesia tiene la misión, como los primeros apóstoles, de ir anunciando y actualizando en cada lugar y en todo tiempo que la acción salvadora del Mesías Jesús es constante. La Liturgia de la Iglesia proclama constantemente la Palabra, no sólo como preparación para celebrar el sacramento, sino que la misma palabra es fuente eficaz de gracia.
2. ¿Qué nos dice la Palabra de Dios?
 También yo he recibido desde el bautismo la naturaleza de ser hijo de Dios y, con eso, la condición y vocación de ser, como Jesús: sacerdote, profeta y rey.
 La Palabra de Dios ha de ser para mí: una luz que oriente mis pasos y la fuerza constante que me impulse a proclamar la Buena Noticia de la salvación.
 ¿Soy consciente de esta vocación regalada por el Señor? ¿Trato de vivirla y realizarla a favor de los pobres?
3. ¿Qué le respondo al Señor?
 Haré una revisión de mi vida como discípulo del Profeta de Nazaret y, en concreto, de mi actuación a favor de otras personas, para que vivan su
vocación de bautizados y ungidos.

Las películas cristianas que nos dejó el 2021: testimonios, reflexión y crecimiento espiritual

Tras un 2020 donde muchos de nosotros no pudimos ir al cine debido a la pandemia de la covid-19, el 2021 nos dejó una apertura paulatina de los cines en algunos países y el año que acabamos de cerrar nos dejó algunas películas y documentales que merecen la pena ser recordadas.

1 – Vivo

En abril, se estrenó en España la película documental Vivo, una iniciativa pastoral impulsada por el sacerdote P. José Pedro Manglano que, gracias a la música, busca mostrar al mundo la belleza de la vida y la belleza de Cristo.

La película documental se centra en cuatro historias reales de personas que tuvieron un encuentro con Jesucristo y aseguran que Él está Vivo y les ha devuelto la vida.

2 – Amanece en Calcuta

La película documental Amanece en Calcutade José María Zavala habla sobre la vida de la Madre Teresa, fundadora de las Misioneras de la Caridad y canonizada por el Papa Francisco el 4 de septiembre de 2016.

Amanece en Calcuta muestra el legado de la santa a través de seis testimonios de personas que siguen su ejemplo y se juegan la vida en lugares remotos, para dar a conocer y amar a Cristo. El documental es un cántico a una gran mujer que entregó su vida a los más pobres de entre los pobres. Si algo sigue enseñándonos Santa Teresa de Calcuta es que esta capital de la India está presente hoy en todas partes.

Se trata del cuarto trabajo para cine del académico de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, José María Zavala, autor además de las jaleadas El misterio del Padre Pío (es la película más vista en la historia del Festival Internacional de Cine Católico de Estados Unidos), Renacidos (el documental español más visto en 2019) o Wojtyla. La investigación (estrenada con gran éxito en Movistar Plus debido a la pandemia)

3 – Confío

La película documental Confío, viaje a la Esperanza se estrenó en abril de 2021 en cines de Venezuela y luego en abril del mismo año en formato digital.

«Confío» es relatado desde la mirada de cinco venezolanos maravillados por la multitudinaria fiesta del “Gran Domingo de la Misericordia”, que se celebra el segundo Domingo de Pascua en Maracaibo, Venezuela. Ellos van revelando cómo el mensaje transmitido a Santa Faustina en 1931 cruza las fronteras de Europa para perpetuarse en la ciudad venezolana a través de la fiesta religiosa ha congregado a más de 300 mil fieles.

4 – Noche de Paz

El villancico Noche de Pazes uno de los más famosos de la historia, traducido a 140 idiomas desde su composición en Salzburgo (Austria) en 1818 por el músico Xaver Gruber y el P. Joseph Mohr.

Su repercusión ha sido tan grande, que incluso causó un alto al fuego en Navidad durante la Primera Guerra Mundial en 1914. En 2011 la canción fue nombrada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y el 19 de diciembre de 2021 se estrenó la película documental.

5 – Lepanto

Lepanto: Ayer como Ahora es una película que conmemoró los 450 años de la victoria en la Batalla de Lepanto gracias a la intercesión de la Virgen María, a través del rezo del Santo Rosario.

Fue estrenada en octubre de 2021, luego de ser filmada a petición de la Diócesis de Alcalá para recordar la importancia de rezar el Rosario para vencer – de la mano de la Virgen como en la Batalla de Lepanto -, los males que amenazan el mundo de hoy.

6 – Medjugorje, la película

El pasado mes de octubre se estrenó «Medjugorje, la película», donde se construye un relato en torno a las supuestas apariciones marianas que se han dado en Medjugorje desde 1981 hasta nuestros días. Cuenta la historia real de dos jóvenes periodistas que en 2006 son enviados a Medjugorje cuando los hechos eran todavía poco conocidos en España.

«Medjugorje, la película» está dirigida por Jesús García, uno de los mayores conocedores en España del fenómeno, y Borja Martínez-Echevarría, ganador del III Premio Abogados de Novela, y es una iniciativa de la Fundación Gospa Arts, distribuida por European Dreams Factory.

La película llegño a las pantallas en este año cuando se cumplen 40 años desde que seis adolescentes aseguraran haber visto a la Virgen María en la Yugoslavia comunista de 1981. Millones de personas de todo el mundo acuden, cada año, a Medjugorje y muchas de ellas viven una experiencia transformadora, entre ellas numerosos rostros conocidos.

 

 

7 – Claret

La cinta española vio la luz en junio con motivo del 150 aniversario de la muerte del Padre Claret, una de las figuras históricas más destacadas de nuestro país que, aún sin quererlo, se convirtió en una de las personas más influyentes en tiempos convulsos de guerras buscando la libertad y concordia más allá de cualquier ideología.

En 1930, el escritor e intelectual Azorín descubrió un engaño que se había propagado a lo largo de casi 60 años: la vida y las obras del arzobispo español Antonio María Claret, fundador de los Misioneros Claretianos, habían sido adulteradas.

“CLARET”, basada en hechos reales, descubre el recorrido de esa investigación que lleva a conocer la historia, pensamiento y auténticos hechos que llevaron a la acción al que fue arzobispo de Cuba y posteriormente, confesor de la Reina Isabel II

VISTO EN www.ope.es

El Papa a artistas de circo: La belleza conduce al Señor

Actuación de la antigua familia circense italiana Ronny Roller en el Aula Pablo VI

La belleza nos eleva siempre, la belleza nos hace ir más allá. Y la belleza es una forma de ir hacia el Señor”, expuso el Papa Francisco a los artistas de circo.

Al final de la audiencia general de hoy, 5 de enero de 2021, Santo Padre aplaudió la actuación del Circo Ronny Roller, antigua familia circense italiana: “Doy las gracias a los chicos y chicas del circo que han hecho este espectáculo: es un espectáculo que nos pone en contacto con la belleza, y la belleza nos eleva siempre, la belleza nos hace ir más allá. Y la belleza es una forma de ir hacia el Señor. Gracias: gracias por esta demostración. Gracias”.

Después, saludó “a los artistas del Circo Rony Roller”, volviendo a agradecerles “esta actividad suya: es curioso, detrás de lo que han hecho, detrás de esta belleza, hay horas y horas y horas de entrenamiento, de trabajo para hacer un espectáculo como este. Gracias”.

Según Vatican News, los Rony Roller es una familia histórica en el panorama circense italiano, que lleva produciendo espectáculos desde los años 30 por todo el mundo.

En varias ocasiones en el pasado, los artistas de circo han actuado ante Francisco. Los llamó “portadores de la belleza”. En 2018, el Papa Francisco dio testimonio concreto de su predilección por el circo a través de un gesto de solidaridad: la Limosnería Apostólica invitó a los pobres, a los sin techo, a los refugiados, a un grupo de presos y a las familias más necesitadas, junto con voluntarios acompañantes, a participar en un espectáculo de circo.

Los artistas en la Sala Pablo VI

El cardenal Konrad Krajewski, limosnero de Su Santidad, explicó: “Así, este regalo ofrecido por los artistas del Circo, que con un compromiso constante y muchos sacrificios consiguen crear y dar belleza a sí mismos y a los demás, puede convertirse también para nuestros hermanos más pobres en un estímulo para superar la dureza y las dificultades de la vida, que a menudo parecen demasiado grandes e insuperables”.

Leido en  www.exaudi.com

Con Federico Cenci

 

 

Adios al cliche de los mayores como analfabetos digitales

Hay 10 millones de silvers que usan internet, según el II Barómetro del Consumidor Sénior de MAPFRE

En España existen 15,8 millones de personas séniors (mayores de 55 años, comúnmente englobados bajo el término de población silver), de los cuales, 10 millones utilizan y tienen presencia en internet. La pandemia del coronavirus, como en otros ámbitos de la vida, ha sido un acicate para su digitalización, y de hecho, el número de usuarios séniors tecnológicos ha aumentado en un millón en 2020, hasta suponer en la actualidad el 60% de todos los miembros de esa cohorte etaria. Así lo refleja  el II Barómetro del Consumidor Sénior, realizado por el Centro de Investigación Ageingnomics (@FM_Ageingnomics), de la Fundación MAPFRE (@fmapfre), en colaboración con Google, que en su edición de 2021 analiza monográficamente el impacto de la tecnología en el consumo sénior.

Precisamente, gracias a los datos aportados por Google, se constata que el número de mayores presentes en internet aumenta sin parar desde 2017: en ese año había en España 6,2 millones de séniors con actividad en internet, y desde entonces la cifra se ha incrementado hasta los 10 millones actuales y, además, se ha ido ampliando el espectro de las plataformas, como Amazon, Google Maps, Tripadvisor y Spotify, entre otras. No obstante, el uso de servicios digitales, como la banca online, el e-commerce o el uso de redes sociales, aunque también ha crecido respecto al año 2017, permanece en porcentajes similares a los de 2020.

Fuente: II Barómetro del Consumidor Sénior (Fundación MAPFRE)

 

“Invierno demográfico o analfabetos digitales son términos que se han usado de forma peyorativa para calificar el envejecimiento español, olvidando que España es uno de los países del mundo con mayor calidad de vida y acceso a internet, también para los mayores. Frente a los estereotipos que se han instalado en nuestra sociedad, fruto de siglos y siglos en los que la vida activa y sana finalizaba antes de los 50 años, el estudio del Centro de Investigación Ageingnomics demuestra una realidad bien distinta: la generación silver tiene capacidad de gasto y se está adaptando sin problemas al comercio electrónico», han resaltado Juan Fernández Palacios (@JuanFernndezPa3), director del Centro de Investigación Ageingnomics, e Iñaki Ortega (@InakiOrtega), consejero asesor del centro y codirector del Barómetro, durante la presentación del Barómetro en Madrid.

9 millones de mayores usan banca online

De ese porcentaje de más del 60% de la población mayor de 55 años conectada a internet (10 millones mayores), el 95% lo hacen a través del móvil (9,5 millones de mayores). Dicha conectividad les ayuda, entre otros motivos, a realizar operaciones bancarias (9 millones de mayores en 2021) y consultas en redes sociales; comprar productos a través de internet (43%), sobre todo para adquirir ropa y alimentación; y unirse a cursos y tutoriales online.

En todas estas categorías analizadas en el informe de Fundación MAPFRE, la franja de edad más digital fue la comprendida entre los 55 y los 65 años y las plataformas más frecuentadas son Facebook (9,9 millones de seniors), Youtube (9,8); WhatsApp (9 millones), Gmail (8,4), Amazon (7) e Instagram (5,5).

 

Leen las noticias online

Otras conclusiones de la investigación de Fundación MAPFRE se refieren a los hábitos de información, y así, resulta que 6 de cada 10 séniors leen noticias a través de los canales online, y de hecho, el 100% de aquellos que son digitales practican esa lectura online. Según datos proporcionados por Google, es un 40% más probable encontrar a una persona al día de las últimas noticias online de actualidad entre los mayores de 55 años que en el resto de las edades; de hecho, casi cuatro de cada diez séniors mantienen este hábito.

También de acuerdo a los datos de Google, es un 40% más probable encontrar a lectores online de noticias de negocios en mayores de 55 años que en el resto de edades: casi uno de cada diez séniors lo hace.

La brecha digital se acentúa a partir de los 65 años

En la presentación madrileña del II Barómetro del Consumidor Sénior estuvo presente Fuencisla Clemares (@Fuenclemares), directora general de Google Iberia, quien resaltó la buena noticia que supone el que en España existan 10 millones de séniors online de forma habitual, si bien advirtió del «riesgo de que se queden atrás en cuanto a capacidades digitales avanzadas. Yo soy optimista digital y creo que la tecnología es un salvavidas. Pero sin perder de vista que es preciso apalancar el talento que tenemos, y eso incluye a los séniors, asegurarnos de que les integramos con capacidades digitales avanzadas».

Fuente: II Barómetro del Consumidor Sénior (Fundación MAPFRE)

 

En ese sentido, las conclusiones del Barómetro certifican cómo la brecha digital crece con la edad (ver gráfico superior), y se acentúa a partir de los 65 años. Por ejemplo, en la realización de operaciones bancarias a través de internet, se aprecia un 39% de brecha entre los menores y mayores de 65 años; igualmente, un 27% de brecha en la compra de productos a través de internet; o un 30% de diferencia en las publicaciones o consultas en redes sociales.

Las ventajas de la digitalización del colectivo sénior son numerosas, según Roberto Ramos, responsable de la Unidad de Análisis Estructural del Banco de España: «Con la extensión y adaptación de la tecnología se puede mejorar y aliviar la carencia en el acceso a servicios en las zonas rurales (educación, salud, movilidad, comercio…), donde se concentra mayor porcentaje de población sénior», aseguró durante su intervención en la presentación del informe de MAPFRE. En efecto, el uso de tecnologías en España ha crecido significativamente entre las edades avanzadas, y «el uso del comercio online en mayores de 65 se ha casi doblado en tres años», detalló Ramos.

Sobre el autor: Pepa Montero es redactora especializada en temas de economía. Ha trabajado en medios como El Economista y La Gaceta de los Negocios. Es autora del libro de relatos La casa de las palmeras (Azul como la Naranja, 2013).

Visto en www.65ymas.com

 

 

Psiquiatría y Espiritualidad

Después de casi dos años, esta pandemia con sus variantes y sus nuevas olas sigue poniendo a prueba nuestra resistencia física y psíquica.

El psiquiatra y profesor asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, David H. Rosmarin, publicó  un artículo en Scientific American, “la Psiquiatría necesita estar a bien con Dios”, de gran actualidad en estos nuevos picos de la pandemia, donde desvela unos datos y reflexiones muy interesantes y aboga por una reconciliación de la psiquiatría con la religión y la espiritualidad, lo cual tiene un impacto positivo en la salud mental, algo cada vez más necesario para mantener el ánimo en esta lucha contra la COVID-19.

Según un estudio de la Universidad de Copenhague las búsquedas en Google de la palabra “oración” alcanzaron un nivel sin precedentes en marzo de 2020, se constató que más del 55 % de los estadounidenses oraron por tal fin y que durante el mes siguiente su fe se había visto aumentada. Estos datos son significativos no solo sociológicamente sino también clínicamente, algo que los psiquiatras han ido desechando a lo largo de la historia, sin embargo en Massachusetts, existe un programa piloto que demuestra que prestar atención a la espiritualidad es un aspecto crítico de la salud mental.

En 2017 el doctor Rosmarin y  su equipo multidisciplinario de médicos, investigadores y capellanes sobre salud mental crearon el grupo «Psicoterapia espiritual para tratamiento intensivo, residencial y para pacientes hospitalizados (SPIRIT)» que evaluó a más de 5.000 personas y cuyos resultados sugieren que la psicoterapia espiritual no solo es factible sino muy deseada por los pacientes. Dentro de esta espiritualidad están incluidas las diversas religiones.

«En 2020 la salud mental de los estadounidenses se hundió al punto más bajo de la historia: la incidencia de trastornos mentales aumentó en un 50 por ciento en comparación con antes de la pandemia, el abuso de alcohol y otras sustancias aumentó, y los adultos jóvenes tenían más del doble de probabilidades de considerar seriamente el suicidio que en 2018. Sin embargo, el único grupo que vio mejoras en la salud mental durante el 2020 fue el de aquellos que asistieron a servicios religiosos al menos semanalmente (virtualmente o en persona): el 46 por ciento de ellos informa tener una salud mental «excelente» en la actualidad frente al 42 por ciento hace un año

Sin embargo y aunque el 60 por ciento de los pacientes psiquiátricos quieran hablar de su espiritualidad durante el proceso del tratamiento, los psiquiatras rara vez brindan esa oportunidad. Los esfuerzos actuales para aplanar la curva de salud mental de la COVID-19 han sido casi por completo seculares. De más de 90.000 proyectos activos dentro de los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU., menos de 20 mencionan la espiritualidad en cualquier parte en abstracto y solo un proyecto contiene este término en su título, es más, durante un ensayo clínico reciente de un año de SPIRIT  “Más del 90 por ciento de los pacientes informaron haber experimentado algún tipo de beneficio, independientemente de su afiliación religiosa”.

Con todos estos datos, parece claro que la religión y la espiritualidad pueden ser beneficiosas para la salud mental, aunque oficialmente no se reconozca así y la mayoría de los psiquiatras y organizaciones del ramo no lo consideren. No se trata de convertir a nadie, ni de imponer nada, ni que creer en Dios, la religión o la espiritualidad sean una receta. Se trata de abrir la puerta, de aumentar las posibilidades, de incrementar las opciones para que, basados en las investigaciones y en los hechos antes descritos, la ciencia se abra y la exploración científica se concilie con la espiritualidad y se pueda incluir en los tratamientos para mejorar la salud mental. Los pacientes merecen tener esta opción.

Ciertamente, estos datos presentados se basan en investigaciones en EE. UU., no en Europa, pero no parece que hubiesen sido muy diferentes, más bien al contrario, especialmente en Europa occidental, donde hablar de religión y espiritualidad en ambientes científicos y sociales se ha convertido en un verdadero tabú, como si estuviera prohibido hablar de ello.

Como en una guerra, esta lucha contra la pandemia debe considerar todos los recursos a disposición del Estado, todos los medios y aspectos de la ciencia, pero sin cerrar la puerta a la dimensión espiritual de la persona, como factor de equilibrio tan importante en los momentos que vivimos. 

Visto en El Debate, Tribuna de Carlos Alonso Ausin.

La necesidad de estrenar

Juan Pedro Rivero, es hijo de Angustias, Presidenta de Vida Ascendente en Tenerife, sacerdote de la Diócesis de Tenerife y  Delegado de Cáritas Diocesana.

La puerta de enero, primer mes de un año nuevo recién estrenado, con mil ilusiones y esperanzas, con el desafío, aún permanente, de una pandemia.

Asomados al balcón de los años, contemplando pasar el tiempo con una agenda en la mano; así estamos. Como niños jugando al tejo, sabiendo que, en doce saltos ágiles y certeros, podremos volver a empezar. Aunque hayamos brindado este año, como la vida misma, se inicia solos en un acto interno de pensamiento, y deseando que Dios bendiga el tiempo que nos ha regalado.

Estamos hechos de espacio y tiempo, de biología, de psicología, y de esa extraordinaria dimensión social que hace que todo merezca una experiencia de novedad. De diciembre a enero materialmente nada ha cambiado; todo sigue igual, pero la dimensión simbólica del cambio es indudable. Necesitamos signos que transformen en esperanza nuestros realismos. Necesitamos años nuevos, meses nuevos, nuevas semanas, nuevos momentos y proyectos nuevos.
Necesitamos estrenar, renovar, despertar. Necesitamos amanecer, redescubrir. Necesitamos que el tiempo tenga inicios y finales que nos den la ocasión de volver a mirar.

De muchas maneras siempre es todo algo nuevo. El río de Heráclito mantiene su curso a lo largo de una historia que nos resistimos a imaginar meramente cíclica. Una historia en movimiento, sometida al cambio, que experimenta que hoy es distinto que ayer. Una línea, una flecha empapada en esa barruntada verdad de que mañana será mejor. A eso llamamos esperanza. No queremos que sea una ilusa utopía. La experiencia nos ha enseñado que el tiempo mejora la especie, que la hace más adaptable, que la hace desarrollarse: eso es la evolución que, como decía San Juan Pablo II, es la forma histórica del concepto filosófico de creación.

En el libro de nuestra biografía siempre quedan páginas en blanco que debemos reescribir con inteligente libertad. Es curioso como la civilización occidental, empapada en experiencia cristiana ,comienza el año desde la sorpresa de la fiesta de la Epifanía, comúnmente conocida como la fiesta delos Reyes Magos, que con tanta ilusión infantil nos enseña que es posible sorprendernos siempre. Lo nuevo, lo inesperado, lo necesitemos o no, despierta una nueva ilusión cada enero. Un año es siempre un regalo que como tal debemos agradecer. Un regalo para el que tenemos 365 días de plazo para ir abriéndolo. Y, porque somos esperanza, aun sin conocer cómo será exactamente este año que estrenamos, corremos el riesgo generoso de decirnos mutuamente feliz año nuevo.

En cualquier supermercado hay dos momentos simbólicos: cuando recoges el carro y cuando lo entregas al final para recuperar la moneda que ha soltado de la cadena. Al cogerlo, aun sabiendo lo que necesitas y lo que quieres adquirir, el carro está vacío. Acabamos de recoger el carro del 2022. Todos tenemos la lista de la compra en la cabeza y en el corazón: seamos prudente, seamos justos.

La necesidad de estrenar. Habría que pensar en ello.

Juan Pedro Rivero
 (Con autorización del autor)

 

La edad legal de jubilación sube a 66 años y dos meses en 2022

Los españoles que quieran jubilarse a partir de este 1 de enero, con el 100% de la pensión tendrán que tener al menos 66 años y dos meses cumplidos, en virtud de la reforma de pensiones de 2013, en la que se elevaba progresivamente la edad de jubilación desde los 65 a los 67 años, a lo largo de 15 años.

Estos 66 años y dos meses será la edad que se exige para quienes acrediten menos de 37 años y seis meses de cotización. Si se superan los 37 años y seis meses cotizados, los trabajadores que quieran jubilarse desde el 1 de enero con el 100% de la pensión tendrán que tener 65 años cumplidos.

El requisito de cotización mínima para poder acceder a la pensión contributiva de jubilación, se mantiene en al menos 15 años, dos de los cuales deben estar comprendidos en los 15 años anteriores a la jubilación.

El periodo de cálculo de las pensiones sube un año respecto a 2021, de manera que,  la pensión se calculará a partir de enero en función de las cotizaciones de los últimos 25 años.

Además, si la empresa hace un contrato de relevo para cubrir el tiempo de trabajo que deja de trabajar la persona que se jubila parcialmente, la edad mínima de acceso para la jubilación parcial será desde hoy de 62 años y dos meses si se tienen cotizados al menos 35 años y seis meses, o de 63 años y cuatro meses en el caso de que se tengan 33 años cotizados.

Leído en Diario Sur

Epifanía católica y ortodoxa

La Epifanía en el Cristianismo Oriental y Occidental
(George Dion Dragas)

    1. Tradición Oriental y Tradición Occidental

La epifanía oriental celebra el Bautismo de Cristo en el río Jordán por Juan el Bautista o “Precursor” (en griego prodromos), como el evento de la manifestación de Cristo como el Hijo de Dios y su corolario, la manifestación de Dios en la Trinidad, y también como el evento que marca el comienzo de la misión salvífica de Cristo. Esto se manifiesta particularmente en la celebración de la Gran Bendición de las Aguas (Megas Agiasmos), que evoca el Bautismo de Cristo y constituye un aspecto conspicuo de la celebración oriental.

La Epifanía occidental celebra la veneración del Cristo recién nacido por los sabios magos orientales como el evento que marca la manifestación de la divinidad de Cristo a las naciones. Especialmente desde tiempos medievales, el cristianismo occidental desarrolló una elaborada tradición alrededor de estas figuras orientales —fijando su número en tres e identificándolos con tres reyes, llamados Melchor, Gaspar y Baltasar—, una tradición que incluía el redescubrimiento de sus cuerpos en la iglesia de san Eustorgio en Milán (1158), donde habían sido trasladados desde Constantinopla en el siglo IV, y su retraslado y depósito en la catedral de Colonia por Federico Barbarroja (1164).

    1. ¿Contradicción o enfoques diferentes?

Esta divergencia suscita naturalmente un número de cuestiones, tanto históricas como teológicas, a la que los liturgistas han suministrado diversas respuestas. Sobre todo, se plantea la pregunta: ¿implica esto alguna contradicción? Creo que aquí no hay contradicción alguna, ya que ambas celebraciones conducen a la misma verdad primordial: la manifestación divina de Cristo y su corolario, la divina manifestación del Único Dios en la Trinidad.

Por otra parte, debe decirse que el modo en que las dos tradiciones relacionan la Epifanía con las otras grandes fiestas del Año litúrgico, sugiere una diferencia de enfoque respecto al misterio de Cristo y a la salvación que acarrea. La tradición oriental vincula la Epifanía a la misión salvífica de Cristo y considera a la Pascua y Pentecostés como su resultado final y salvador. La tradición occidental vincula la Epifanía a la vida terrenal de Cristo, y considera a su objetivo como una gradual revelación de la persona salvadora de Cristo.

El propósito de este artículo no es ocuparse en temas de liturgia comparada. Es simplemente facilitar una comprensión más clara de las celebraciones occidentales y ortodoxas orientales de Epifanía, ya que estas celebraciones no parecen ser fácilmente entendidas por los cristianos corrientes, ortodoxo orientales y occidentales, aunque viven en cercana proximidad, unos con otros, aquí en América. Después de todo, la repetición anual de la fiesta proporciona una gran oportunidad para el crecimiento en la comprensión y el aprecio de las riquezas de la Tradición cristiana.

    1. La Tradición Oriental

Los eruditos nos dicen que, en el Oriente cristiano, la Epifanía es la más antigua fiesta del Señor luego de la Pascua, y fue siempre celebrada el día 6 de Enero. La primera referencia a la Epifanía se encuentra en Clemente de Alejandría, al fin del siglo segundo. Si la Pascua marcó el clímax de la obra salvadora de Cristo, la Epifanía marcó la revelación de la persona divina de Cristo, la cual expuso el misterio de Dios e inició el proceso de la salvación del hombre.

Originalmente, la Epifanía conmemoraba el Bautismo de Cristo, siendo su Nacimiento a lo mejor incluido implícitamente. San Juan Crisóstomo explica las razones por las cuales es de este modo: “¿Por qué no es el día en que Cristo nació llamado Epifanía, sino el día en que fue bautizado? Porque no fue manifiesto a todos cuando nació, sino cuando fue bautizado” (Homilía 24 sobre el bautismo de Cristo). En algunos lugares, no obstante, no sólo el nacimiento sino también algunos acontecimientos adicionales de la vida de Cristo son incluidos en la celebración de Epifanía (v. gr. el primer milagro de Cristo en Caná).

Lo que es particularmente interesante de observar es que, en los primeros siglos cristianos, la víspera de Epifanía, Pascua y Pentecostés ( y Navidad posteriormente), fueron las solemnes ocasiones de iniciación cristiana a través del bautismo. El vestigio de esta práctica es hoy el canto del himno bautismal en la Divina Liturgia celebrada en estos días: “Como muchos de vosotros habéis sido bautizados en Cristo, habéis sido revestidos de Cristo. Aleluya”.

Fue en el siglo cuarto que el nacimiento de Cristo comenzó a ser conmemorado como una fiesta separada el día 25 de Diciembre, permitiendo a la Epifanía concentrarse en el Bautismo de Cristo, y celebrarse el 6 de Enero como lo es hoy todavía. Hay evidencia que la fiesta de navidad, como fiesta separada, fue primero introducida en Roma (alrededor del año 335), y fue gradualmente adoptada por las Iglesias Orientales (desde 376 en adelante).

    1. ¿Por qué el 6 de Enero?

¿Por qué fue el 6 de Enero escogido para Epifanía, y por qué fue el 25 de Diciembre introducido para el Nacimiento de Cristo posteriormente? Los eruditos proveen varias respuestas. Una de ellas nos dice que, de acuerdo al antiguo calendario egipcio, el 6 de Enero era el día del solsticio de invierno, el día más importante de celebración religiosa para los paganos. Algunos paganos (especialmente los egipcios) celebraban en este día la conquista de la oscuridad invernal por el invencible dios-sol. Otros celebraban la aparición y glorificación del dios-emperador en una ciudad (especialmente los romanos). Los cristianos, que reconocían a Cristo como “el sol de justicia” (Mal. 4, 2) y la “luz del mundo” (Jn. 1, 9 y 8, 12), reemplazaron el culto al dios-sol pagano y la glorificación del dios-emperador por el culto de Cristo.

Posteriormente, en el Nuevo calendario romano, se situó el solsticio de invierno el día 25 de Diciembre, y se proporcionó la ocasión para otra celebración pagana. Los cristianos encontraron la oportunidad para introducir una nueva fiesta, Navidad, conmemorando el nacimiento de Cristo, quien es Emmanuel, Dios con nosotros.

Lo que es importante observar aquí es que el fenómeno natural de la “conquista” de la oscuridad invernal por parte del sol dejó de ser visto como divino, o como un signo de la aparición de un líder humano deificado. En cambió, se volvió una ocasión para celebrar la manifestación del Dios verdadero como hombre, venciendo la oscuridad de la ignorancia y el pecado que llevó a la humanidad a estar alienada del verdadero Dios y a rendir culto a la creación antes que al Creador.

    1. La Importancia de la Fiesta

El establecimiento de la Navidad no disminuyó la importancia de la Epifanía, la cual está denotada por el período de tiempo de su celebración. Es celebrada desde el 2 al 14 de Enero. El 6 de Enero es el principal día de la fiesta. Los 4 días que la preceden constituyen la ante-fiesta (proeortia) y los 8 días posteriores a ella la post-fiesta (metheortia). La ante-fiesta es más breve a causa de la celebración de la Circuncisión de Cristo (siglo octavo en adelante), el 1º de Enero (que es también el día de la fiesta de San Basilio); sin embargo, incluye una elaborada celebración en la víspera de la fiesta, como ocurre en Navidad y Pascua. La post-fiesta incluye la Synaxis de San Juan Bautista (7 de Enero), el Domingo después de Epifanía y la despedida de la fiesta (14 de Enero).

El profundo significado de la fiesta es revelado en los varios y maravillosos himnos que son cantados en ella, y en las lecturas bíblicas. Hay dos himnos característicos que resumen este significado perfectamente: el apolytikion (tropario) y el kontakion. Estos rememoran cómo Cristo, en su Bautismo, fue proclamado Hijo de Dios muy amado, en Quien Dios está muy complacido y el Espíritu de Dios reposa (Mt., 3, 17), y cómo esta revelación constituye un evento de esclarecimiento e iluminación divina.

“Cuando en el Jordán fuiste bautizado, Oh Señor, el culto de la Trinidad fue hecho manifiesto. Porque la voz del Padre dio testimonio de Ti, llamándote Su Hijo amado, y el Espíritu, en forma de paloma, confirmó la veracidad de la palabra. Oh Cristo, que te manifestaste e iluminaste al mundo, gloria a Ti” (Apolytikion).

“Te has manifestado hoy a todo el mundo, y tu Luz, Oh Señor, se apareció sobre nosotros, que con razón te rogamos: ¡has venido y Te has manifestado como Luz Inaccesible!” (Kontakion).

Finalmente, la Gran Santificación de las Aguas, que es observada dos veces, en la vigilia y en el día de la fiesta, pone de manifiesto el mensaje de salvación. “Cristo no fue bautizado en orden a ser santificado, sino de santificar las aguas y a través de ellas conferir la divina santificación a toda la humanidad” (Gregorio Taumaturgo). Este es exactamente el don que es concedido a todos los hombres cuando son bautizados en Cristo. El bautismo une a los hombres a Cristo, confiriéndoles la remisión de los pecados y la vida eterna a través de la gracia santificante de Dios. La santa agua bendita en Epifanía es una gran bendición, muy estimada por los ortodoxos, que la usan para santificar sus lugares y a sí mismos.

    1. La Tradición Occidental

Los eruditos nos dicen que los orígenes de la fiesta de Epifanía en Occidente son algo oscuros. Hay un consenso de que la Epifanía fue primeramente introducida en la Iglesia occidental desde el Oriente en el siglo cuarto, aproximadamente al mismo tiempo que la nueva fiesta de Navidad se arraigó en la liturgia romana.

La Epifanía fue establecida primero en el Occidente en lugares que tenían contactos especiales con el Oriente, tales como Galia, España y la alta Italia, donde mantuvo un contenido oriental, conmemorando el Nacimiento y Bautismo de Cristo, y otros acontecimientos. Estas tradiciones fueron reemplazadas cuando la autoridad de Roma se incrementó sobre estos lugares, dado que Roma seguía otra tradición.

Fue también observada en Roma, conmemorando al principio el Nacimiento y Bautismo de Cristo, mas aquí vino a ser asociada principalmente con la visita de los sabios magos a Belén, especialmente después del establecimiento de la fiesta de Navidad el 25 de Diciembre. Hay evidencia de esto en los Sermones del Papa León (+ 461).

De acuerdo a una teoría, la asociación de la Epifanía con los sabios del Oriente pudo haberse debido al traslado, en el siglo cuarto, de las supuestas reliquias de los Magos desde Constantinopla a Milán, tradición reavivada en la Edad Media, como apuntamos más arriba. En todo caso, la Epifanía occidental fue fijada el duodécimo día de Navidad, esto es, el 6 de Enero.

Dado lo dicho, ¿cuál es el significado de la Epifanía para la Iglesia occidental? Es principalmente la manifestación de Cristo, divino salvador, a los gentiles; mas es también el reconocimiento de Cristo por parte de los gentiles. Este doble significado es expresado por la forma en que la Iglesia de Occidente interpreta la ofrenda de oro, incienso y mirra por los sabios Magos. Por un lado, se vio a estos dones como símbolos de tres aspectos de la vida de Cristo, como rey, sacerdote y profeta. Por el otro, re-presentó la ofrenda, en varios sentidos, por medio de la institución de adecuados actos de ofrecimiento: al pobre, a la Iglesia y al enfermo.

Se logra una mejor perspectiva de la Epifanía occidental cuando se recurre a los seis Domingos de Epifanía, que siguen luego de esta y conducen a la Tradición occidental al nuevo tiempo de Cuaresma. Estos Domingos de Epifanía conmemoran la auto-manifestación de Cristo: 1) a la edad de doce años en el templo; 2) en su primer milagro en Caná de Galilea; 3) en su curación del leproso y del esclavo del centurión romano; 4) en el apaciguamiento de la tormenta en el mar de Galilea por el bien de sus discípulos; 5) en su enseñanza sobre el bien y el mal expuesta en su parábola del trigo y la cizaña y, 6) en su enseñanza sobre la gloria futura, tal como estáexpuesta en su parábola del grano de mostaza.

No hay duda que, tanto la tradición oriental y occidental de Epifanía, comparten un mensaje común: la manifestación de la identidad divina y de la obra salvífica de Cristo. La diferencia se halla en el ethos y el énfasis. La Tradición oriental parece estar más en sintonía con el aspecto dramático y teofánico del ministerio de Cristo, mientras la Tradición occidental parece estar procurando seguir al Jesús histórico tal como se despliega a través de sus obras y palabras. La primera es más vertical; la otra más horizontal. De la combinación de ambas sólo podría resultar una fuente de enriquecimiento.

Leído  en  Ecclesia (Sacra Arquidiócesis Ortodoxa de Buenos Aires)

San Esteban

Uno de los primeros diáconos y el primer mártir cristiano; su fiesta es el 26 de Diciembre. En los Hechos de los Apóstoles el nombre de Esteban se encuentra por primera vez con ocasión del nombramiento de los primeros diáconos (Hechos, 6, 5). Habiéndose suscitado insatisfacción en lo relativo a la distribución de las limosnas del fondo de la comunidad, los Apóstoles eligieron y ordenaron especialmente a siete hombres para que se ocuparan del socorro de los miembros más pobres. De estos siete, Esteban es el primer mencionado y el mejor conocido.

La vida de Esteban anterior a este nombramiento permanece casi enteramente en la oscuridad para nosotros. Su nombre es griego y sugiere que fuera un helenista, esto es, uno de esos judíos que habían nacido en alguna tierra extranjera y cuya lengua nativa era el griego; sin embargo, según una tradición del Siglo V, el nombre de Stephanos era sólo el equivalente griego del arameo Kelil (del sirio kelila, corona), que puede ser el nombre original del protomártir y fue inscrito en una losa encontrada en su tumba. Parece que Esteban no era un prosélito, pues el hecho de que Nicolás sea el único de los siete designado como tal hace casi seguro que los otros eran judíos de nacimiento. Que Esteban fuera discípulo de Gamaliel se ha deducido a veces de su hábil defensa ante el Sanedrín; pero no ha sido probado. Ni sabemos tampoco cuando y en qué circunstancias se hizo cristiano; es dudoso que la afirmación de San Epifanio (Haer.,xx, 4) contando a Esteban entre los setenta discípulos merezca algún crédito. Su ministerio como diácono parece haberse ejercido principalmente entre los conversos helenistas con los que los apóstoles estaban al principio menos familiarizados; y el hecho de que la oposición con la que se enfrentó surgiera en las sinagogas de los “Libertos” (probablemente los hijos de los judíos llevados como cautivos a Roma por Pompeyo el año 63 antes de Cristo y liberados, de ahí el nombre de Libertini ) y “de los Cirineos, y de los Alejandrinos y de los que eran de Cilicia y Asia” muestra que habitualmente predicaba entre los judíos helenistas. Que era destacadamente idóneo para ese trabajo, sus facultades y carácter, que el autor de los Hechos desarrolla tan fervientemente, son la mejor indicación. La Iglesia, al escogerlo para diácono, le había reconocido públicamente como un hombre “de buena fama, lleno de Espíritu y sabiduría”(Hechos, 6, 3). Era “un hombre lleno de fe y de Espíritu Santo”(6, 5) “lleno de gracia y de poder” (6, 8); nadie era capaz de resistir sus poco comunes facultades oratorias y su lógica impecable, tanto más cuanto que a sus argumentos llenos de la energía divina y la autoridad de la escritura Dios añadía el peso de “grandes prodigios y señales” (6, 8). Grande como era la eficacia de “la sabiduría y el Espíritu con que hablaba” (6, 10), aun así no pudo someter los espíritus de los refractarios; para estos el enérgico predicador se iba a convertir pronto fatalmente en un enemigo.

El conflicto estalló cuando los quisquillosos de las sinagogas “de los Libertos, y de los Cirineos, y de los Alejandrinos, y de los que eran de Cilicia y Asia”, que habían retado a Esteban a una discusión, salieron completamente desconcertados (6, 9-10); el orgullo herido inflamó tanto su odio que sobornaron a falsos testigos para que testificaran que “le habían oído pronunciar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios” (6, 11).

Ninguna acusación podía ser más apta para excitar a la turba; la ira de los ancianos y los escribas ya había sido encendida por los primeros informes de la predicación de los Apóstoles. Esteban fue detenido, no sin violencia parece (la palabra griega synerpasan implica algo así), y arrastrado ante el Sanedrín, donde fue acusado de decir que “Jesús, ese Nazareno, destruiría este Lugar [el Templo], y cambiaría las costumbres que Moisés nos ha transmitido” (6,12, 14).Sin duda Esteban había dado con su lenguaje alguna base para la acusación; sus acusadores aparentemente cambiaron en ultraje ofensivo atribuido a él, una declaración de que “el Altísimo no habita en casas hechas por la mano del hombre” (7, 48), alguna mención de Jesús prediciendo la destrucción del Templo y alguna condenando las opresivas tradiciones que acompañaban a la Ley, o más bien que la aseveración tan a menudo repetida por los Apóstoles de que “no hay salvación en ningún otro” (cf. 4, 12) no exceptuaba a la Ley, sino a Jesús. Aunque pueda ser esto así, la acusación le dejó impertérrito y “todos los que se sentaban en el Sanedrín… vieron su rostro como el rostro de un ángel” (6, 15).

La respuesta de Esteban (Hechos, 7) fue una larga relación de las misericordias de Dios hacia Israel durante su larga historia y de la ingratitud con que, durante todo el tiempo, Israel correspondió a esas misericordias. Este discurso contenía muchas cosas desagradables para los oídos judíos; pero la acusación final de haber traicionado y asesinado al Justo cuya venida habían predicho los profetas, provocó la rabia de una audiencia formada no por jueces, sino por enemigos. Cuando Esteban “miró fijamente al cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba de pie a la diestra de Dios”, y dijo: “Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre que está en pie a la diestra de Dios”(7, 55), se precipitaron sobre él (7, 56) y le sacaron de la ciudad para apedrearlo hasta la muerte. La lapidación de Esteban no se presenta en la narración de los Hechos como un acto de violencia popular; debe haber sido considerado por los que tomaban parte en él como la ejecución de la ley. Según la ley (Lev., 24, 14), o al menos según su interpretación habitual, Esteban había sido sacado de la ciudad; la costumbre exigía que las personas que iban a ser lapidadas fueran colocadas en una elevación (del terreno) desde dónde, con las manos atadas, serían luego arrojados abajo. Fue muy probablemente mientras estos preparativos se llevaban a cabo cuando, “dobló las rodillas y dijo con fuerte voz: “Señor, no les tengas en cuenta este pecado” (7,59). Mientras tanto los testigos, cuyas manos debían ser las primeras en ponerse sobre la persona condenada por su testimonio (Deut., 17, 7), estaban dejando sus vestidos a los pies de Saulo, para poder estar mejor dispuestos a la tarea que les correspondía (7, 57). El mártir orante fue arrojado; y mientras los testigos estaban empujando sobre él “una piedra tan grande como dos hombres pudieran llevar”, se le oyó pronunciar sus suprema plegaria: “Señor Jesús, recibe mi espíritu” (7, 58). Poco podía la gente presente, que lanzaba piedras sobre él, imaginarse que la sangre que derramaban era la semilla de una cosecha que iba a cubrir el mundo.

Los cuerpos de los hombres lapidados debían ser enterrados en un lugar designado por el Sanedrín: Si en este caso insistió el Sanedrín en su derecho no podemos afirmarlo; en cualquier caso, “hombres piadosos”, no se nos dice si cristianos o judíos, “sepultaron a Esteban, e hicieron gran duelo por él” (8, 2). Durante siglos la situación de la tumba de Esteban estuvo perdida, hasta que (en el año 415) cierto sacerdote llamado Luciano supo por revelación que el sagrado cuerpo estaba en Caphar Gamala, a alguna distancia al norte de Jerusalén. Las reliquias fueron exhumadas y llevadas primero a la iglesia de Monte Sión, luego, en 460, a la basílica erigida por Eudoxia junto a la Puerta de Damasco, en el lugar dónde, según la tradición, tuvo lugar la lapidación (la opinión de que la escena del martirio de San Esteban fue al este de Jerusalén, cerca de la puerta llamada de San Esteban por ello, no se oyó hasta el Siglo XII). El sitio de la basílica de Eudoxia se identificó hace unos veinte años, y se ha erigido un nuevo edificio sobre los viejos cimientos por los Padres Dominicos.

La única fuente de información de primera mano sobre la vida y muerte de San Esteban son los Hechos de los Apóstoles (6,1-8,2).

Fuente: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Esteban

Visita ad limina

Los obispos españoles realizan la visita ad limina apostolorum del 13 al 18 de diciembre y durante tres semanas del mes de enero. En esta ocasión, los prelados viajan a Roma para su encuentro con el Papa organizados en cuatro grupos, distribuidos por provincias eclesiásticas. La última visita ad limina fue en el año 2014, en el primer año de pontificado del papa Francisco.

Los cuatro grupos por provincias eclesiásticas

Los cuatro grupos tendrán el siguiente orden:

    • 1º grupo, del 13 al 18 de diciembre:  (24 obispos) de las provincias eclesiásticas de Santiago de Compostela, Oviedo, Burgos, Pamplona y Tudela y Zaragoza.
    • 2º grupo, del 10 al 15 de enero: (22 obispos) de las provincias eclesiásticas de Tarragona, Barcelona y Valencia.
    • 3º grupo, del 17 al 22 de enero: (18 obispos) de las provincias eclesiásticas de Granada, Sevilla y Mérida-Badajoz.
    • 4º Grupo, del 24 al 29 de enero: (20 obispos) de las provincias eclesiásticas de Toledo, Madrid, Valladolid y el Ordinariato Castrense.

La visita ‘ad limina’ es una visita prescrita en el Código de Derecho Canónico, concretamente en los cánones 399 y 400: “Cada cinco años, el obispo diocesano debe presentar al Romano Pontífice una relación sobre la situación de su diócesis, según el modelo determinado por la Sede Apostólica y en el tiempo establecido por esta” (399).

Además, “el obispo diocesano, llegado el tiempo en que debe presentar la relación al Sumo Pontífice, ha de ir a Roma, de no haber establecido otra cosa la Sede Apostólica, para venerar los sepulcros de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y preséntese al Romano Pontífice” (400).

Tres son, pues, los actos fundamentales de la visita: peregrinación a las tumbas de Pedro y Pablo; presentación al Papa de la “relación quinquenal” de cada diócesis; y el encuentro personal con él, que en esta ocasión no será individual, sino en grupos de siete u ocho. También los obispos aprovechan el viaje para una toma de contacto con los colaboradores directos del Papa, que ya previamente han recibido para su estudio la relación quinquenal enviada.

El origen, en las cartas de san Pablo

Esta visita, si bien se remonta en su germen, según varios testimonios, al siglo IV (341-352), hay quien sitúa su origen en los dos primeros capítulos de la carta a los Gálatas, en donde Pablo refiere sus dos subidas a Jerusalén: la primera, para conocer a Pedro e intimar con él; y la segunda, para someter a los Apóstoles –presididos por Pedro– el Evangelio que él anunciaba.

Sin embargo, fue en 1585 cuando el papa Sixto V –mediante la constitución Romanus Pontifex– reguló el formato de estas visitas, que siguieron las pautas marcadas hasta 1740, cuando Benedicto XIV –mediante la constitución Quod Sancta– amplió la obligación a los prelados nullius y estableció una comisión para valorar los informes de los obispos al término de la visita.

Normativa actual

La actual normativa, con algunos cambios poco sustanciales, procede de Pío X, quien en 1909 la estableció cada cinco años.

En ella, los obispos deben aportar los nuevos datos desde la visita anterior e informar de las realizaciones y conclusiones de los consejos y advertencias dadas entonces.

En el informe que se envía previamente, han de incluirse estos datos: nombre, edad y país del obispo, o congregación religiosa, si es que pertenece a una; cuándo comenzó su gobierno y si ya era obispo antes.

Igualmente, se informa de la condición religiosa y moral de su diócesis, el progreso de la fe desde la última visita, además de informar sobre el origen de la diócesis, su grado jerárquico y los principales privilegios, sínodos diocesanos celebrados; el grado y extensión de la diócesis, su gobierno civil, su clima, su lengua (y una gran cantidad de datos que ayuden a conocer la Iglesia local). Se ha de informar sobre el número de católicos, si hay otros ritos y si prevalecen.

Completan el informe datos sobre la curia diocesana, las parroquias, templos, santuarios, etc. En definitiva, un nomenclátor actualizado en el que han de figurar todos los datos, y que hace que los archivos vaticanos sean, por esta causa, una de las fuentes de riqueza documental más importantes del mundo, permaneciendo como testigo histórico cuando en algunos casos, como en España, muchos archivos fueron destruidos en sucesivas guerras.

Una manifestación de la comunión

Estas visitas son, a la vez, una manifestación de la comunión entre los obispos y el obispo de Roma, y un medio para reafirmar dicha comunión. No hace falta decir que esta comunión tiene como eje la confesión de la misma fe, la celebración de los mismos sacramentos, la práctica de la misma ley, que es la ley del amor, y la experiencia de la misma oración pública de la Iglesia.

En la última visita ad limina que el entonces cardenal de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, hacía a Roma en 2009, en su saludo inicial a Benedicto XVI, en calidad de primado argentino, decía, entre otras cosas: “Gracias por recibirnos, escuchar nuestras inquietudes y problemas, compartir nuestros proyectos pastorales y –sobre todo– gracias por confirmarnos en la fe y en el servicio pastoral (…). Queremos encontrar en esta visita el aliento para que nuestras Iglesias particulares sean casa y escuela de comunión y promover una espiritualidad de comunión entre nosotros, obispos, y nuestros fieles que nos haga crecer en el sentido de pertenencia a la Iglesia universal”.

La fuerza de las Iglesias locales

Así entiende el papa Francisco el sentido de estas visitas, desde la fuerza de las Iglesias locales. El Papa tiene claro su sentido y el tono de sus relaciones con Roma. Las diócesis no son “sucursales romanas”. Cuando se asomó a la Logia de las Bendiciones de la Basílica de San Pedro, el día de su elección, dijo algo que, entre otras muchas cosas, agradó: “Sabéis que el papa es obispo de Roma. Mis hermanos cardenales han ido a encontrarlo casi al fin del mundo”. Ponía en valor la importancia que el Vaticano II había dado a la “Iglesia local”, o, siendo más exactos, a la “Iglesia particular”. Y para demostrarlo, los teólogos conciliares se batieron el cobre.

Quedó claro que el lugar no es algo constitutivo de la Iglesia particular, aunque despreciarlo sería negar ese misterio de encarnación que es origen y razón de ser de la Iglesia, pues el lugar le confiere un rostro propio. Estas visitas son una ocasión para subrayar esa importancia de cada diócesis, de su rostro, de sus fortalezas, de sus debilidades y de sus grandes desafíos.

El papa Francisco se había visto obligado a suspender estas visitas a causa de la  situación provocada por la pandemia de la Covid-19. Este mes de septiembre ha vuelto a retomar sus encuentros con los obispos de todo el mundo.