Santos mártires Emeterio y Celedonio

Los Santos  Emeterio y Celedonio fueron  soldados romanos; decapitados por profesar el cristianismo, en Calahorra el  3 de marzo de 298  son mártires  de la Iglesia Católica y patronos  de la ciudad de Santander ( Cantabria) y de Calahorra, (La Rioja).

Emeterio y Celedonio eran posiblemente hermanos.  Algunos sitúan su nacimiento en Calahorra pero otros señalan a León como cuna por los libros de rezos leoneses -antifonarios, leccionarios y breviarios del siglo XIII- al interpretar «ex legione» como lugar de su proveniencia. Cuando parece ser que la frase latina es mejor referida a la Legión Gemina Pia Felix a la que pertenecieron y que estuvo acampada cerca de la antigua Lancia, hoy León, según se encuentra en el documento histórico denominado «Actas de Tréveris» del siglo VII.

Ambos servían en la ciudad riojana a finales delsiglo III y fueron honrados con la condecoración romana de origen galo llamada torques por los méritos al valor, al arrojo guerrero y disciplina marcial, cuando fueron encarcelados y puestos ante la alternativa de renunciar a su fe o abandonar la profesión militar, pudo ser en la persecución de Diocleciano o en la de Valeriano

 Por su disposición sincera a dar la vida por Jesucristo, primero sufren prisión larga hasta el punto de crecerles el cabello. En la soledad y retiro obligados bien pudieron ayudarse entre ellos, glosando la frase del Evangelio, que era el momento de «dar a Dios lo que es de Dios» después de haberle ya dado al César lo que le pertenecía. Su reciedumbre castrense les ha preparado para resistir los razonamientos, promesas fáciles, amenazas y tormentos.

En el arenal del río Cidacos se fija el lugar y momento del ajusticiamiento. Cuenta el relato que los que presencian el martirio ven, asombrados, cómo suben al cielo el anillo de Emeterio y el pañuelo de Celedonio como señal de su triunfo señero.

En ese lugar  es donde más tarde se levantó la actual  catedral, de ahí su extraño emplazamiento, extramuros de la ciudad. Muy pronto el pueblo calagurritano comenzó a dar culto a los mártires.

 El relato afirma que las cabezas de los santos llegaron a la ciudad de Santander (Cantabria) a bordo de una barca de piedra y fueron custodiadas por una comunidad de monjes que allí vivía.

También es posible que las cabezas llegaran a Santander para ser protegidas de la invasión musulmana, una vez ésta llegó a la zona devalle del Ebro, con el tiempo, las iglesias de Vizcaya y Guipúzcoa con otras hispanas y medio día de Francia dispusieron de preciosas reliquias

Las cabezas reposan hoy en día en Santander, en la actual catedral construida sobre la antigua abadía de tiempos de Alfonso II. El resto de los cuerpos se veneran en la Catedral de Calahorra y procesionan por sus calles todos los 3 de marzo, 15 de mayo y 31 de agosto.

Muy pronto el pueblo calagurritano comenzó a dar culto a los mártires. Sus restos se llevaron a la catedral del Salvador; con el tiempo, las iglesias de Vizcaya y Guipúzcoa con otras hispanas y del medio día de Francia dispusieron de preciosas reliquias.

 

Miércoles de Ceniza

La celebración del Miércoles de Ceniza nos invita hoy a una profunda revisión de nuestra vida, de nuestras actitudes y criterios de comportamiento; a iniciar un serio proceso de conversión y de purificación. Cuaresma es un tiempo de gracia que Dios nos concede como un regalo.

La cuaresma comienza el Miércoles de Ceniza

Convertíos y creed el Evangelio, un poco de historia

La implantación del Miércoles de Ceniza hay que relacionarla con la institución de la penitencia canónica. Éste era un día muy importante para los que iban a iniciar la penitencia cuaresmal antes de ser admitidos a la reconciliación el día de Jueves Santo. En los siglos V y VI, la entrada en la penitencia tenía lugar al principio de la Cuaresma. Este dato nos lo confirmará más tarde —en el siglo VII— el llamado Sacramentario Gelasiano b (I, XVI), uno de los más antiguos libros litúrgicos de la tradición romana.

En este sacramentado, la entrada en la penitencia canónica se sitúa el miércoles que precede al domingo primero de Cuaresma. Por eso será llamado «Miércoles de Ceniza». Ese día, después de haber oído en privado la confesión del penitente, el obispo, en un acto litúrgico solemne, impone las manos sobre la cabeza de los penitentes, les cubre de ceniza, les hace vestir de cilicio —una especie cíe vestimenta hecha con pelo de cabra— y les invita a emprender un camino de penitencia y de conversión. Al final de la celebración, los penitentes son expulsados de la Iglesia y entran a formar parte del grupo —el «orden— de los penitentes. El rito de reconciliación tiene lugar el día de jueves Santo.

Durante la Cuaresma, los penitentes se entregan a toda clase de mortificaciones y prácticas piadosas: visten de oscuro, con ropas miserables y burdas; se someten a un ayuno riguroso, privándose en absoluto de comer carnes; hacen abundantes limosnas y se ejercitan en toda clase de obras de misericordia.

 En las asambleas litúrgicas son colocados en un lugar especial, al fondo de la iglesia. Sólo asisten a la liturgia de la palabra. Antes del ofertorio, en el marco de la oración de los fieles, se hace una oración por ellos y se les despide».

Por otra parte, durante el tiempo de Cuaresma los sacerdotes imponen las manos a los penitentes y, en señal de duelo, en los días de fiesta asisten de rodillas a las oraciones de la iglesia. Todos estos gestos externos, marcados a veces de una extraordinaria rudeza y rigurosidad, deben ser la expresión visible de la penitencia interior. Deben hacer patente a los ojos de la comunidad cristiana el estado de ánimo del penitente, su actitud de arrepentimiento y de conversión y, sobre todo, su voluntad decidida de emprender un camino de renovación cristiana. No se excluye, sin embargo, entender estos actos de penitencia como gestos de expiación y de satisfacción por los pecados. En todo caso, todo este conjunto de prácticas penitenciales no son sino la expresión de la actitud interior del hombre que se siente pecador ante Dios y espera ansiosamente el perdón de la misericordia divina.

Desaparecida ya la penitencia canónica, la celebración del Miércoles de Ceniza nos invita hoy a una profunda revisión de nuestra vida, de nuestras actitudes y criterios de comportamiento; a iniciar un serio proceso de conversión y de purificación.

Cuaresma es un tiempo de gracia que Dios nos concede como un regalo. Quizás sea ésta, la cuaresma que ahora comenzamos, una oportunidad singular e irrepetible que no debiéramos echar en saco roto. Debemos tomarnos en serio este período de Cuaresma y enfrentarnos con nuestra propia realidad personal.

 Tenemos por delante un largo camino para la escucha de la palabra de Dios, para la reflexión personal y para el encuentro silencioso con Dios en la soledad de ese desierto singular que nos hemos construido en la profundidad de nuestra conciencia íntima. Al final de esa peregrinación, la Pascua se nos aparecerá como una explosión de luz fulgurante y transformadora.

Una experiencia de desierto

Cuaresma es, pues, sin duda, una experiencia de desierto. No es que la comunidad cristiana deba desplazarse a un lugar geográfico especial para vivir esta experiencia. Cuando aquí hablo de desierto, más que a un emplazamiento geográfico, me estoy refiriendo a un tiempo privilegiado, a un tiempo de gracia. Porque la experiencia de desierto es siempre un don de Dios. Es siempre él quien conduce al desierto. Fue él también quien condujo a Israel al desierto por medio de Moisés, y quien condujo a jesús por medio del Espíritu. Este mismo Espíritu es quien convoca a la comunidad cristiana y la anima a emprender el camino cuaresmal.

El desierto es un lugar hostil, lleno de dificultades y de obstáculos. Por eso la experiencia de desierto anima a los creyentes a la lucha, al combate espiritual, al enfrentamiento con la propia realidad de miseria y de pecado.

En este sentido, la Cuaresma debe ser interpretada como un tiempo de prueba. Los cuarenta años que Israel pasó en el desierto fueron también un tiempo de tentación y de crisis, durante los cuales Yahvé quiso purificar a su pueblo y probar su fidelidad (Dt 8, 2-4; Sal 94). También Jesús fue tentado en el desierto.

 Durante la Cuaresma, la Iglesia vive una experiencia semejante, sometida a las luchas y a las privaciones que impone la militia Christi. El cristiano vive un arduo combate espiritual. Lo vive siempre. No sólo durante la Cuaresma. Pero la Cuaresma representa una experiencia singular, una especie de entrenamiento comunitario en el que los creyentes aprenden y se ejercitan en la lucha contra el mal. Casi ninguno de los israelitas superó la prueba. En realidad fueron muy pocos los que, habiendo salido de Egipto, consiguieron entrar en la tierra prometida. La mayoría sucumbieron en el camino. Hasta Moisés. Cristo, en cambio, salió victorioso de la prueba. El diablo no logró hacerle sucumbir. Los cristianos que realizan seriamente el ejercicio cuaresmal y recorren con asiduidad el camino que lleva a la Pascua, compartirán sin duda con Cristo la victoria sobre la muerte y sobre el pecado.

Tiempo de conversión y penitencia

Toda cuaresma, por el simple hecho de serlo, debe ser un tiempo de penitencia. De hecho, ya el mismo Eusebio de Cesarea —el primero que nos habla de la Cuaresma— se refiere a ese tiempo de preparación a la Pascua llamándolo «ejercicio cuaresmal». Sin embargo, en Roma esta dimensión adquiere unas connotaciones propias. El mismo ayuno, que aparece desde el principio como ingrediente esencial en la preparación a la Pascua, reviste en Roma un sentido y unas resonancias que no poseía durante los primeros siglos.

La Cuaresma romana, al insistir sobre el ayuno y sobre la penitencia, lo hace desde una perspectiva eminentemente ascética y penitencial. Es una forma de expresar el permanente control que el cristiano debe ejercer sobre sí mismo y la lucha abierta contra las pasiones y las apetencias de la carne que se alza contra las exigencias del espíritu.

Al mismo tiempo, las prácticas de penitencia durante la Cuaresma son asumidas como una forma de «satisfacción» o castigo para purgar los pecados propios y los ajenos. Hay, por otra parte, una permanente invitación al reconocimiento de los propios pecados y una llamada insistente a una conversión radical y absoluta.

Todos estos aspectos, que caracterizan sin duda la penitencia cuaresmal, sólo se entienden adecuadamente si se tiene presente que, durante siglos, el tiempo de Cuaresma constituyó el cauce canónico oficial para celebrar el sacramento de la reconciliación.

 La misma estructura cuaresmal dio marco a la institución penitencial. Este hecho, que de suyo cae en la esfera de lo formal y accesorio, impregnó la Cuaresma de una dimensión espiritual determinante. Iniciar la Cuaresma ha significado y significa asumir las actitudes de fondo que caracterizan al hombre pecador, consciente de su pecado, arrepentido y confiado en la ilimitada misericordia de Dios.

Los antiguos ritos penitenciales estuvieron en vigor hasta el siglo VI, mientras duró la penitencia canónica. Después quedaron como restos arqueológicos de un pasado vigoroso. La Iglesia mantuvo el ritual de la reconciliación de penitentes. Pero como una ceremonia más, sin ninguna significación propiamente sacramental. A medida que fue introduciéndose la penitencia privada, la celebración solemne de la reconciliación fue conviniéndose en pieza de museo.

 A partir del siglo XII, la dimensión sacramental de la penitencia había quedado reservada de modo exclusivo a la confesión privada. Sin embargo, la Cuaresma, que había servido de marco a la penitencia canónica antigua, siguió manteniendo su significación penitencial, a pesar de haber caído en desuso la antigua forma de celebrar el sacramento del perdón.

En esa situación era la Iglesia entera la que, reconociéndose comunidad pecadora, entraba en penitencia y se sometía, durante la Cuaresma, a toda clase de privaciones, ayunos y asperezas, implorando la misericordia de Dios y el perdón de sus pecados. De aquí han debido surgir, sin duda, las asociaciones y procesiones de penitentes que la religiosidad popular ha mantenido hasta ahora y que abundan sobre todo durante la Semana Santa.

Los textos de oración litúrgica, mantenidos por la Iglesia hasta la reforma del Vaticano II, reflejan ampliamente la dimensión penitencial de la Cuaresma, cargando incluso las tintas en una visión pesimista del hombre, sometido al dominio de las pasiones y oprimido bajo el peso de sus culpas.

La reforma litúrgica del Vaticano II ha querido dar un enfoque nuevo a la espiritualidad y a la penitencia cuaresmal. Para ello se han introducido nuevos textos de oración y se han modificado muchos de los antiguos. Todas estas modificaciones reflejan un nuevo enfoque espiritual de la Cuaresma. No es tanto la penitencia corporal lo que interesa subrayar cuanto la conversión interior del corazón.

Los textos bíblicos, extraídos muchos de ellos de la literatura profética, orientan la actitud cuaresmal de cara a una profunda purificación del corazón y de la misma vida de la Iglesia. Hay una continua descalificación de cualquier intento de cristianismo formalista, anclado en ritualismos falsos. La verdadera conversión a Dios se manifiesta en una apertura generosa y desinteresada hacia las obras de misericordia: dar limosna a los pobres y comprometerse solidariamente con ellos, visitar a los enfermos, defender los intereses de los pequeños y marginados, atender con generosidad a las necesidades de los más menesterosos.

En definitiva, la Cuaresma se entiende como una lucha contra el propio egoísmo y como una apertura a la fraternidad. A partir de ahí es posible hablar de una verdadera conversión y de una ascesis auténtica. Sólo así puede iniciarse el camino que lleva a la Pascua.

En este sentido, Cuaresma viene a ser un tiempo que permite a la Iglesia —a toda la comunidad eclesial— tomar con-ciencia de su condición pecadora y someterse a un exigente proceso de conversión y de renovación. Sólo así la Cuaresma puede tener hoy un sentido.

José Manuel Bernal Llorente

Texto tomado de: Martínez Puche, José A. (director),

Colección Nuevo Año Cristiano de EDIBESA.

Fuente: Dominicos.org

Intenciones de oracion para el mes de marzo

“El Papa Francisco confía cada mes a su Red Mundial de Oración, intenciones de oración que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia”, afirma el sitio web de la iniciativa.

“Su intención de oración mensual es una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos», es una brújula para una misión de compasión por el mundo”, para este mes de marzo nos propone orar

Por una respuesta cristiana a los retos de la bioética

Recemos para que los cristianos, ante los nuevos desafíos de la bioética, promuevan siempre la defensa de la vida a través de la oración y de la acción social.

La Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española aprobó en su reunión del 19 al 23 de abril de 2021  las intenciones de la CEE para el año 2022

Para este mes de marzo la Conferencia Episcopal Española nos propone orar

 Por las vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada y a la vida familiar fundada en el sacramento del matrimonio, para que los jóvenes escuchen la llamada que el Señor les hace y respondan con generosidad.

Primer viernes de Marzo: el besapiés del Cristo de Medinaceli

EL Cristo de Medinaceli, también conocido como Nuestro Padre Jesús de Medinaceli o Jesús Nazareno Rescatado, es una imagen de Jesús de Nazaret que evoca el momento de su Pasión cuando Pilatos lo presenta al pueblo.

Se encuentra en la Basílica de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli en Madrid (España). También es conocido como el Señor de Madrid. Se desconoce al autor, aunque pertenece a la escuela sevillana del taller del cordobés Juan de Mesa. La efigie data de la primera mitad del siglo XVII y mide 1,73 metros de altura.

Historia de la imagen

Fue llevada por los frailes menores capuchinos a La Mamora, tomada por España en 1614, para que recibiera culto por parte de los soldados. En el año 1681 en el mes de abril, cayó la ciudad, y con ella la imagen, en manos del sultán Muley Ismail, que decide enviarla a la ciudad de Mequinez como muestra de la victoria. En Mequinez, es arrastrada y tirada por las calles para que la gente pudiera mofarse de ella. Un padre trinitario, al ver lo que estaba sucediendo, decide hablar con el rey para recuperar la imagen ofreciendo el padre tanto oro como pesase la imagen. Cuando iba a ser pesada, redujo muchísimo su peso de forma milagrosa para enfado del rey.

La compra de la imagen se realizó finalmente por los Padres Trinitarios, prueba de ello es el escapulario con la cruz trinitaria (roja y azul) que lleva la imagen. Este escapulario era el «salvoconducto» para dejar pasar la imagen a tierras cristianas y significaba que los trinitarios habían pagado por ella. La imagen es llevada a Madrid a mediados del año 1682, donde es recibida ya desde el principio con una gran devoción. A su llegada se organiza una multitudinaria procesión. La imagen comienza a conocerse como Jesús del Rescate.

En 1710 se constituye la Congregación de Esclavos de Jesús Nazareno. Desde 1819 el rey figura como protector de la Esclavitud. La imagen de Jesús Nazareno se empezó a conocer como de Medinaceli gracias a que la capilla en la que se alojaba se encontraba en unos terrenos cedidos por el Duque de Medinaceli.

En 1928 es elevada la Esclavitud de Jesús Nazareno a Archicofradía Primaria con potestad de agrupación a cuantas asociaciones del mismo nombre y título, erigidas en territorio nacional, así lo soliciten, llegando a la actualidad a contar con 42 Cofradías agregadas en España.

La imagen fue traslada a diversos lugares dentro de España durante la Guerra Civil española (1936 – 1939), para protegerla de los bombardeos de Madrid y finalmente salió para Suiza en 1937 para participar en una exposición de obras de arte de la Sociedad de Naciones. Regresó en 1939.

En 1945 Francisco Palma Burgos realizó un soberbio trono procesional para el Nazareno. La imagen nazarena formó parte del Vía Crucis que tuvo lugar el 19 de agosto de 2011 con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud, presididas por el papa Benedicto XVI en Madrid.

La imagen

La imagen de Jesús tiene una altura 173 cm y fue elaborada en talleres sevillanos en el siglo XVII, atribuida al círculo del imaginero Juan de Mesa. Su iconografía es la llamada «de Sentencia», en el momento que Cristo es sentenciado a ser crucificado. Es de talla completa para vestir, constando simplemente de un paño de pureza. Tiene una mirada que refleja un gran sufrimiento así como una gran paciencia. La talla está encorvada por el dolor de espalda producido por la flagelación.

 Tiene una cabellera tallada a pesar de que no se muestre al estar tapada por la de pelo natural que se le pone. Consta de un gran ajuar compuesto por más de treinta túnicas entre las que destacan una de 1846, regalada por el rey Francisco de Asís y otra de 1883, regalo de la Duquesa de Medinaceli. Para las grandes ocasiones como el primer viernes de marzo o la procesión, Jesús luce una corona de oro macizo de medio kilo de peso con piedras preciosas incrustadas, regalo de los joyeros madrileños en la década de 1950.

Lugares donde ha recibido culto

Por motivos históricos la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno ha recibido culto en varios templos de Madrid. En 1930 se levanta al actual basílica. También ha sido venerada en varios lugares de España, como por ejemplo en Valencia y Cataluña, incluso ha sido venerada en Francia. Su última estancia fuera de España fue en Ginebra, donde participó en una exposición en el Palacio de la Sociedad de Naciones.

Actualmente se encuentra en el altar mayor de la mencionada basílica. La imagen se sitúa sobre el sagrario. En la puerta que precede al camarín, se lee: Archicofradía de la Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Durante el año 2013, con beneplácito del arzobispado de Valencia fue  nombrado patrono de la policía local de Massamagrell (Valencia).

Culto y Festividad principal

Nuestro Padre Jesús de Medinaceli se encuentra al culto en la iglesia de los RR.PP. Capuchinos de la Calle Jesús de Madrid. Preside el templo desde su camarín. Todos los viernes del año Nuestro Padre Jesús Nazareno es visitado por miles de devotos. El primer viernes de marzo de cada año tiene lugar su multitudinario besapiés, al que acuden muchísimos devotos. Tradicionalmente asiste un miembro de la familia real española para orar ante la imagen.

La imagen de Jesús de Medinaceli suscita mucha devoción en muchos lugares de España, encontrándose numerosas copias de la imagen y hermandades que le rinden veneración. También en el extranjero recibe el Nazareno de Madrid fervorosa devoción, siendo el caso más llamativo el de la Hermandad de Jesús de Medinaceli y la Esperanza Macarena de Miami, Estados Unidos.

Procesión de Semana Santa

Nuestro Padre Jesús Nazareno es sacado en procesión el Viernes Santo por la tarde por la Archicofradía Primaria de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Esta es una procesión multitudinaria, en la que desfilan los esclavos de Jesús vistiendo el hábito nazareno que consta de túnica y capirote morados. También participan los devotos que lo desean, portando cadenas o alumbrando, sin vestir hábito. Con frecuencia participan devotos llegados de muchos lugares de España y del extranjero. En las calles se concentran un total de 800.000 personas.

El trono que porta a Jesús pesa tres toneladas y media y alcanza los cuatro metros de altura. En cada esquina se disponen cuatro artísticos ángeles que sujetan los candelabros de guardabrisas. El trono fue tallado en madera y policromado por el artista Francisco Palma Burgos hacia el 1944 y es llevado por 128 anderos. La música de acompañamiento corre a cargo de la Agrupación Musical La Expiración de la localidad de Salamanca..

En la vejez seguiran dando fruto

La semana pasada os contábamos que se había hecho el anuncio del lema de la II jornada mundial  de los abuelos y de los  mayores,  que este año se celebrara el día 24 de julio: “En la Vejez seguirán dando fruto” (Sal 92,15).

 

Ahora añadimos que para preparar su celebración de la mejor manera posible,  se va a organizar un encuentro on-line,  con algunas de las instituciones que llevan más tiempo trabajando en el ámbito de la pastoral de las personas mayores.

Hasta aquí, parece que es un anuncio más de las cosas que dirimen las alturas eclesiales.  Para nosotros la noticia es otra, ya que en esta ocasión nuestro movimiento, Vida Ascendente, ha sido convocado a tal evento,  con el fin  de recoger algunas sugerencias sobre el contenido del mensaje que se publicara con motivo del Día Mundial.

Desde que en Roma 2020 se celebrara el Congrego “La Riqueza de los años”,  y a pesar de la pandemia por Covid  19,, la pastoral del mayor se ha ido gestando en nuestra Iglesia,  ya está muy avanzada, y Vida Ascendente ha  aportado su granito de arena junto a otras entidades eclesiales.

Son los frutos del trabajo, de la oración, es el Espíritu que nos conduce por donde debemos ir, es caminar juntos en estos momentos en los que la palabra sinodalidad está tan de moda.

Sang Woo y su abuela: Sencillez y honestidad

Sang Woo y su abuela (2002) es una producción coreana de Lee Jeong-hyang cuyo argumento es muy sencillo de explicar, pero tiene su enjundia a lo largo del paso del largometraje, ya que nos presenta a un niño de siete años que viaja con su madre de la ciudad a una aldea del campo para que el niño pase una temporada con su abuela donde se encontrará desencajado por aquella realidad  tan distinta a la que está acostumbrado a moverse.

Sinópticamente, podemos  apuntar que  se trata de un caprichoso y egoísta niño de siete años, Sang Woo, que procede de un ámbito urbano, se ve obligado a causa de las múltiples ocupaciones de su madre, a tener que ir  a vivir durante un mes con su abuela, una entrañable anciana  que vive sola  en el campo en una casa cercana a una aldea, donde los avances tecnológicos de la sociedad moderna a los que está acostumbrado nuestro pequeño protagonista no parecen haber llegado.

 Al principio, la relación entre ambos  será difícil, ya que e pequeño protagonista se resistirá a un cambio de  hábitos que no le complacen mientras su abuela intenta hacer  todo lo posible por contentarlo. El rechazo inicial del niño hacia su abuela – los insultos y las burlas- se irán tornando poco a poco, conforme compartan experiencias, en una relación de  amistad y compromiso.

Es una historia sencilla donde prevalece el simbolismo manifestado a través de los cuerpos  y las expresiones que de ellos emanan, más que por las palabras, puesto que reina el silencio por encima de todo a causa de que ella es sordomuda.

Desde el mismo momento en que se produce la despedida de la madre y Sang Woo seremos testigos dela cotidianidad de la vida sencilla del ámbito rural. El ritmo es muy pausado y se va viendo como los dos protagonistas que son desconocidos se van acoplando el uno al otro.

La abuela es de apariencia doblada y frágil, pero con una voluntad férrea y un gran corazón. Soporta el egoísmo del pequeño, sus continuos malos modos (incluidos insultos y empujones) y continuará cuidándole con esmero y paciencia sin dejar de hacer sus  quehaceres diarios.

Por su parte Sang Woo tarda mucho en dejar de hacer sus maldades, despreciar a su abuela, ignorarla…. Todos sus gestos son propios de un niño muy mimado de ciudad que no está dispuesto a perder sus comodidades y privilegios. A través del encaje que hace la abuela ante estas acciones  va desplegando una gran variedad de valores: generosidad, laboriosidad, paciencia…. Mucha bondad de fondo y forma.

 Ella pese al mal comportamiento del niño irá haciendo sus tareas con calma y paciencia, sin quejarse al niño  ni castigarlo  y aún más se dedica en cuerpo y alma a proporcionarle  todo lo que necesita aunque él no lo acepte  e incluso lo rechace de manera maleducada como un niño caprichoso.

Pero el comportamiento de Sang Woo ira cambiando con el tiempo  con las grandes dosis de amor  y de trato diario que la abuela va dándole sin perder la esperanza e incluso conseguirá hacer “amistad” con los niños vecinos del poblado. Sang Woo se irá transformando del niño maleducado  y quejoso del inicio de la cinta a un niño mucho más educado, preocupado por lo que le rodea, gracias a la influencia de su entrañable abuela y que conseguirá enternecer al público.

 Personalmente creo que es una cinta inteligente y emotiva, que nos habla de una realidad muy actual, la de donde dejar a los niños en los largos periodos vacacionales,  por supuesto en casa de los abuelos, que la mayoría de las veces no están dispuestos a cambiar sus hábitos circunscritos en las grandes ciudades, pero que poco a poco se van transformando por el amor y la sensatez de la que da gran cuenta  la abuela protagonista de la cinta.

Considero que esta película nos deja como enseñanza el modo  en que esta mujer sin emitir palabras, transmite tanta sabiduría  y valores a su nieto que difícilmente se pueden aprender en la sociedad de nuestros días como la tolerancia, la comprensión, la generosidad y sobre todo el amor incondicional.

Juan Manuel Bajo Llaudaró

Consiliario diocesano de Tortosa

San Pedro Damián: tras la tristeza espera con alegría el gozo que vendrá.

Nació en Ravena (Italia) el año 1007. Quedó huérfano muy pequeñito y un hermano suyo lo humilló terriblemente y lo dedicó a cuidar cerdos y lo trataba como al más vil de los esclavos.

Un sacerdote, el Padre Damián, se compadeció de él y se lo llevó a la ciudad y le costeó los estudios. En honor a su protector, en adelante nuestro santo se llamó siempre Pedro Damián.

El antiguo cuidador de cerdos resultó tener una inteligencia privilegiada y obtuvo las mejores calificaciones en los estudios y a los 25 años ya era profesor de universidad. Pero no se sentía satisfecho de vivir en un ambiente tan mundano y corrompido, y dispuso hacerse religioso.

Estaba meditando cómo entrarse a un convento, cuando recibió la visita de dos monjes benedictinos, de la comunidad fundada por el austero San Romualdo, y al oírles narrar lo seriamente que en su convento se vivía la vida religiosa, se fue con ellos. Y pronto resultó ser el más exacto cumplidor de los severísimos reglamentos de su convento.

Pedro, para lograr dominar sus pasiones sensuales, se colocó debajo de su camisa correas con espinas (cilicio, se llama esa penitencia) y se daba azotes, y se dedicó a ayunar a pan y agua.

Pero sucedió que su cuerpo, que no estaba acostumbrado a tan duras penitencias, empezó a debilitarse y le llegó el insomnio, y pasaba las noches sin dormir, y le afectó una debilidad general que no le dejaba hacer nada.

Entonces comprendió que las penitencias no deben ser tan exageradas, y que la mejor penitencia es tener paciencia con las penas que Dios permite que nos lleguen, y que una muy buena penitencia es dedicarse a cumplir exactamente los deberes de cada día y a estudiar y trabajar con todo empeño.

Esta experiencia personal le fue de gran utilidad después al dirigir espiritualmente a otros, pues a muchos les fue enseñando que en vez de hacer enfermar al cuerpo con penitencias exageradas, lo que hay que hacer es hacerlo trabajar fuertemente en favor del reino de Dios y de la salvación de las almas.

En sus años de monje, Pedro Damián aprovechó aquel ambiente de silencio y soledad para dedicarse a estudiar muy profundamente la Sagrada Biblia y los escritos de los santos antiguos. Esto le servirá después enormemente para redactar sus propios libros y sus cartas que se hicieron famosas por la gran sabiduría con la que fueron compuestas.

En los ratos en que no estaba rezando o estudiando, se dedicaba a labores de carpintería, y con los pequeños muebles que construía ayudaba a la economía del convento.

Al morir el superior del convento, los monjes nombraron como su abad a Pedro Damián. Este se oponía porque se creía indigno pero entre todos lo lograron convencer de que debía aceptar. Era el más humilde de todos, y pedía perdón en público por cualquier falta que cometía.

Su superiorato produjo tan buenos resultados que de su convento se formaron otros cinco conventos, y dos de sus dirigidos fueron declarados santos por el Sumo Pontífice (Santo Domingo Loricato y San Juan de Lodi. Este último escribió la vida de San Pedro Damián).

Muchísimas personas pedían la dirección espiritual de San Pedro Damián. A cuatro Sumos Pontífices les dirigió cartas muy serias recomendándoles que hicieran todo lo posible para que la relajación y las malas costumbres no se apoderaran de la Iglesia y de los sacerdotes. Criticaba fuertemente a los que son muy amigos de pasear mucho, pues decía que el que mucho pasea, muy difícilmente llega a la santidad.

A un obispo que en vez de dedicarse a enseñar catecismo y a preparar sermones pasaba las tardes jugando ajedrez, le puso como penitencia rezar tres veces todos los salmos de la Biblia (que son 150), lavarles los pies a doce pobres y regalarles a cada uno una moneda de oro. La penitencia era fuerte, pero el obispo se dio cuenta de que sí se la merecía, y la cumplió y se enmendó.

Los dos peores vicios de la Iglesia en aquellos años mil, eran la impureza y la simonía. Muchos sacerdotes eran descuidados en cumplir su celibato, o sea ese juramento solemne que han hecho de esforzarse por ser puros, y además la simonía era muy frecuente en todas partes. Y contra estos dos defectos se propuso luchar Pedro Damián.

Varios Sumos Pontífices, sabiendo la gran sabiduría y la admirable santidad del Padre Pedro Damián, le confiaron misiones delicadísimas. El Papa Esteban IX lo nombró Cardenal y Obispo de Ostia (que es el puerto de Roma). El humilde sacerdote no quería aceptar estos cargos, pero el Papa lo amenazó con graves castigos si no lo aceptaba. Y allí, con esos oficios, obró con admirable prudencia. Porque al que es obediente consigue victorias.

Resultó que el joven emperador Enrique IV quería divorciarse, y su arzobispo, por temor, se lo iba a permitir. Entonces el Papa envió a Pedro Damián a Alemania, el cual reunió a todos los obispos alemanes, y valientemente, delante de ellos le pidió al emperador que no fuera a dar ese mal ejemplo tan dañoso a todos sus súbditos, y Enrique desistió de su idea de divorciarse.

Sus sermones eran escuchados con mucha emoción y sabiduría, y sus libros eran leídos con gran provecho espiritual. Así, por ejemplo, uno que se llama «Libro Gomorriano», en contra de las costumbres de su tiempo. (Gomorriano, en recuerdo de Gomorra, una de las cinco ciudades que Dios destruyó con una lluvia de fuego porque allí se cometían muchos pecados de impureza).

A los Pontífices y a muchos personajes les dirigió frecuentes cartas pidiéndoles que trataran de acabar con la Simonía, o sea con aquel vicio que consiste en llegar a los altos puestos de la Iglesia comprando el cargo con dinero (y no mereciéndolo con el buen comportamiento). Este vicio tomó el nombre de Simón el Mago, un tipo que le propuso a San Pedro apóstol que le vendiera el poder de hacer milagros.

En aquel siglo del año mil era muy frecuente que un hombre nada santo llegara a ser sacerdote y hasta obispo, porque compraba su nombramiento dando mucho dinero a los que lo elegían para ese cargo. Y esto traía terribles males a la Iglesia Católica porque llegaban a altos puestos unos hombres totalmente indignos que no iban a hacer nada bien sino mucho mal. Afortunadamente, el Papa que fue nombrado al año siguiente de la muerte de San Pedro Damián, y que era su gran amigo, el Papa Gregorio VII, se propuso luchar fuertemente contra ese vicio y tratar de acabarlo.

La gente decía: el Padre Damián es fuerte en el hablar, pero es santo en el obrar, y eso hace que le hagamos caso con gusto a sus llamadas de atención.

Lo que más le agradaba era retirarse a la soledad a rezar y a meditar. Y sentía una santa envidia por los religiosos que tienen todo su tiempo para dedicarse a la oración y a la meditación. Otra labor que le agradaba muchísimo era el ayudar a los pobres. Todo el dinero que le llegaba lo repartía entre la gente más necesitada. Era mortificadísimo en comer y dormir, pero sumamente generosos en repartir limosnas y ayudas a cuantos más podía.

El Sumo Pontífice lo envió a Ravena a tratar de lograr que esa ciudad hiciera las paces con el Papa. Lo consiguió, y al volver de su importante misión, al llegar al convento sintió una gran fiebre y murió santamente. Era el 21 de febrero del año 1072. Inmediatamente la gente empezó a considerarlo como un gran santo y a conseguir favores de Dios por su intercesión.

El Papa lo canonizó y lo declaró Doctor de la Iglesia por los elocuentes sermones que compuso y por los libros tan sabios que escribió.

En la vejez seguirán dando fruto

 

 Anunciado el tema elegido por el Santo Padre para la II Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores para el 2022

 

El domingo 24 de julio de 2022 se celebrará en toda la Iglesia universal la II Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores. El tema elegido por el Santo Padre para la ocasión es «En la vejez seguirán dando fruto» (Sal 92,15) y pretende subrayar que los abuelos y los mayores constituyen un valor y un don tanto para la sociedad como para las comunidades eclesiales.

El tema es también una invitación a reconsiderar y valorizar a los abuelos y a los mayores, que con demasiada frecuencia son mantenidos al margen de las familias y de las comunidades civiles y eclesiales. Sus experiencias de vida y de fe pueden ayudar a construir sociedades conscientes de sus raíces y capaces de soñar con un futuro más solidario.

Así mismo, la invitación a escuchar la sabiduría de los años es particularmente significativa en el contexto del camino sinodal que la Iglesia ha emprendido.

El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida invita a las parroquias, diócesis, asociaciones y comunidades eclesiales de todo el mundo a encontrar el modo de celebrar la Jornada en su propio contexto pastoral, y para ello pondrá a disposición los instrumentos pastorales adecuados.

Dialoguemos

Juan Pedro Rivero González

Delegado de Cáritas Diocesana Tenerife

Consiliario Vida Ascendente Tenerife

Reducir la realidad a dilemas es una estrechez mental. Las cosas no son blancas o negras. Y, cuando se trata de las personas, aún es más complejo elaborar un juicio justo. La realidad es “problemática”, no “dilemática”. Y el ser humano usa su inteligencia para solucionar los problemas que la vida le ofrece. La inteligencia es la capacidad humana de resolución de problemas.

La tendencia ideológica a reducir la realidad a polaridades nítidas es bastante común. Hay que albergar la suposición de que las cosas tienen poliédricos lados que para enjuiciarlos de forma integral necesitamos otras visiones que complementen la nuestra.

No hay una atalaya desde la que dictar sentencia objetiva en este suelo limitado en el que tú y yo andamos.

¡Qué necesidad tenemos de diálogo! Lo reconocemos como esencial e imprescindible y, a la vez, nos resistimos a incorporarlo bajo el temor de que en él perdamos nuestras propias certezas. El diálogo es el camino de la humanidad. La conversación hace posible escuchar la idea ajena e ir sumando visiones a nuestras búsquedas. Pero tenemos miedo a dialogar.

El miedo es feo. Ayuda a generar actitudes de prudencia, pero es feo. El miedo no es el temor que nos hace mirar a ambos lados de la calle antes de cruzar. El miedo nos clava dentro del invernadero de nuestro individualismo evitando todo riesgo.

Y vivir es ya, en sí, un riesgo. La valentía sabe mascar el temor; pero cuando traga el miedo se transforma en cobardía. Y no hemos de tenerle miedo al diálogo.

Entre palabras y razones podemos crear caminos de encuentro. Yo necesito al otro para que, al menos, sirva de espejo a mis imaginaciones. Sin que nadie nos escuche, ¿para qué pronunciar palabras? Sin capacidad de escucha, ¿para qué sirven nuestros oídos?

Estamos hechos para el diálogo. Somos intercomunicación constante. Yo no sé si ustedes lo echan en falta o no, pero yo sí; echo en falta capacidad de diálogo en todos los ámbitos sociales.

Hay discursos, opiniones, propuestas, lecciones, charlas y ponencias. Los hay, pero echo en falta el suave roce del diálogo entre nuestros monólogos concienzudos. Cualquier palabra pronunciada y dirigida hacia mi persona lleva algo que me puede enriquecer. Nadie es tan torpe y bruto que no tenga algo en lo que enriquecerme. “Hasta de la boca de los niños de pecho saca Dios su alabanza”. Porque si no escuchamos al otro humano, “(…) gritarán hasta las piedras”.

Cuando se hacen grupos de trabajo en las clases prácticas, espontáneamente, tendemos a buscar a la otra persona que me resulta cómoda, con la que existen vínculos fáciles. Pero la empatía fácil tiene menos quilates y menor capacidad de enriquecimiento mutuo. No pasa nada si hay disparidad de opiniones. Hasta la fe y la razón están llamadas a dialogar, por el beneficio de ambas. Porque sin la razón, la fe está tentada de fanatismo, y sin la apertura a la trascendencia, la razón se encoge más de lo debido.

Dialoguemos…

 

A vueltas con las comisiones de los Bancos

Leo en 65ymas.com que la Audiencia Provincial de Álava ha declarado nula «por abusiva» la comisión que cobraba Bankinter por ingreso de efectivo en ventanilla.

 

Dicha comisión penaliza los ingresos en efectivo que se realizan en ventanilla con una cantidad de 2 euros a quien no es titular de una cuenta, «dentro de la estrategia de las entidades financieras de echar a los clientes de las oficinas», según ha informado en un comunicado EKA/ACUV.

Con esta sentencia se declara nula esa comisión y se condena a la entidad a dejar de cobrarla. Como efecto añadido, todos los cobros realizados hasta la fecha también son nulos, por lo que deberán devolverse, ha agregado la organización vasca de consumidores y usuarios.

La sentencia indica que solo podrán percibirse o repercutirse gastos por servicios solicitados en firme o aceptados expresamente por un cliente, «siempre que efectivamente se presten esos servicios y se justifiquen los gastos habidos».

 Del mismo modo, la resolución judicial señala que «la opción por la ventanilla, ahora convertida en mostrador, en lugar, por ejemplo, del uso de una transferencia, responderá a la íntima intención de quien hace un ingreso, pero esa intención no es relevante para determinar si se le puede cobrar una comisión por gastos operativos».

«El cobro de una comisión por un ingreso en efectivo realizado en una oficina de Bankinter no satisface las exigencias de la Directiva 93/13, ya que constituye un evidente obstáculo para el consumidor que pretende realizar ese ingreso. Ese obstáculo no es otro que la imposición de una obligación adicional, que no nos consta que se haya contemplado en el contrato de Bankinter con el beneficiario», indica.

Por este y otros motivos, según ha destacado EKA/ACUV, la sentencia considera que el cobro de la comisión por ingreso en efectivo, aunque se indique un concepto, «es abusiva y por tanto nula». Por último, ha animado a todas las personas afectadas a ponerse en contacto con la Asociación para gestionar la devolución de los importes.

Además también en El Correo he podido leer que el BBVA está en la misma situación, y es que todos o casi todos hemos sido víctimas de este tipo de abusos, ya desde hace muchos años las Entidades financieras  ejercen su situación de poder frente al más débil, en estos tiempos en los que para poder vivir dentro de la sociedad  tienes que tener una cuenta corriente  sufrimos como nos cobran los bancos por acciones propias de su función dentro de la sociedad.

Los mayores tenemos tiempo y recursos para poner “patas arriba” esta tropelía, no nos quedemos con los brazos cruzados y exijamos a los legisladores una ley que proteja a los vulnerables frente a los gigantes financieros.