¿PODEMOS HABLAR CON LOS MUERTOS?

Cada día aumentan los grupos que pretenden comunicarse con el más allá y hablar con los muertos. El espiritismo reviste nuevas caras, no porque de fondo haya variado mucho de lo que era en otras épocas, sino por haber adoptado formas nuevas y peligrosas:

  1. Se practica a modo de juego, con ouijas, películas y documentales, así como manuales de brujería y espiritismo que pueden ser adquiridos fácilmente, incluso por niños y adolescentes, casi en cualquier tienda de juguetes, de artículos para regalo o centros de video-renta.
  2. Los adelantos en la tecnología ponen al alcance medios para iniciarse en el «conocimiento» de fenómenos místicos y para reproducir de manera sencilla, condiciones que pueden parecer sobrenaturales, como son grabadoras, trucos, magias y el poderoso medio, al alcance de muchos, que son los programas de computadora e internet.

Cuando nació el espiritismo moderno, a mediados del siglo XIX, se sentían los golpes en las paredes. Luego se pasó a los golpes en las mesas. A partir de los años cincuenta, empiezan las grabaciones de voces en cintas magnetofónicas. Ahora tenemos los ordenadores. A medida que cambia la tecnología, cambia el espiritismo. ¿No es justamente esto una demostración de que es una iniciativa del hombre?

Debemos distinguir entre los distintos tipos de causas de un fenómeno:

1.-cuando procede de Dios, pertenece al grupo de las causas sobrenaturales, todo aquello que de alguna manera trasciende o rebasa lo puramente natural;

2.-si procede del demonio o los ángeles, pertenece al grupo de lo preternatural , aquello que excede y trasciende las fuerzas de alguna naturaleza creada, pero no rebasa la fuerza de la naturaleza creada;

3.-si procede de la imaginación o de alguno de los agentes que constituye el mundo físico exterior de la persona, pertenece entonces al grupo de lo natural, todo lo que le conviene a cualquier ser de acuerdo a su naturaleza. Así, lo que es preternatural para el hombre, es natural para ángeles y demonios.

Médiums y científicos principalmente utilizan, con cierta metodología, tres medios para este tipo de comunicaciones: el poltergeist, el espiritismo y las psicofonías.

Poltergeist o psicokinesis espontánea recurrente: Son los llamados «espíritus ruidosos», que se manifiestan con ruidos misteriosos, olores desagradables, muebles que se desplazan solos, fríos súbitos, voces inexplicables, objetos que aparecen y desaparecen y levitación incontrolada de personas y objetos

Espiritismo: Se invoca a los espíritus por medio de sesiones, la ouija, el agua, objetos personales y fotografías del difunto, con el fin de establecer algún tipo de comunicación. Las manifestaciones son parecidas a las de la actividad poltergeist, incluyendo apariciones de espectros, voces, mensajes escritos, golpes y llamadas misteriosas.

Psicofonías: Es la grabación de las supuestas voces de los muertos. Estas grabaciones se llevan a cabo en iglesias, casas antiguas y lugares donde ha ocurrido alguna muerte trágica.

Sobre estos temas, el Catecismo de la Iglesia Católica en su número 2116, exponiendo la doctrina católica sobre el primer mandamiento, señala que: «Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone «desvelan» el porvenir (cf. Dt 18,10;Jr 29,8). La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a mediums encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.»

Por otro lado, normalmente quien quiere hablar con un difunto acaba por escucharse a sí mismo y lo que asombra de estos mensajes es a veces el hecho de que, por lo general, el difunto diga cosas que sólo conocíamos nosotros en lugar de descubrir por medio de él verdades nuevas. Aquí nos damos cuenta de que son experiencias removidas que afloran desde el subconsciente.

Se han postulado muchas teorías para explicar estos fenómenos y parece ser que, entre los que perciben estas manifestaciones, se encuentran personas con historia clínica previa de trauma y stress, neurosis, histeria, copropraxia (deleitarse en el uso del lenguaje obsceno e inapropiado), y ecolalia (repetición de palabras carente de sentido); los desajustes sexuales también son notorios, encontrando altos índices de personas homosexuales y niñas en el paso de la niñez a la adolescencia.

En la mayoría de los casos, las investigaciones llevan a resultados de tipo dudoso, ya que nada es totalmente comprobable, y los efectos que han podido ser medidos y registrados, como es el caso de las psicofonías, pueden deberse a causas naturales, -donde la imaginación se centra en un intenso deseo y lo proyecta mediante la voluntad- y preternaturales.

Para salir al paso de los abusos y aclarar dudas, los obispos de la región de Emilia-Romagna publicaron en el año 2000 una nota pastoral con el título «La Iglesia y el más allá». El documento fue presentado a los medios de comunicación por el cardenal Giacomo Biffi, el coordinador de la edición, monseñor Adriano Caprioli, y el secretario de la Conferencia Episcopal Regional, monseñor Claudio Stagni.

«Es la primera vez que, en un documento de la Iglesia, se definen las formas de evocación de los difuntos como fenómenos relacionados con el subconsciente. Es un hecho importante sobre todo porque estas formas hoy están teniendo éxito entre los padres que han perdido a un hijo en circunstancias dramáticas. Poco a poco, se han formado una serie de grupos que usan la comunicación con el más allá como un atajo para responder al dolor». (Armando Pavese)

Los obispos no demonizan el progreso tecnológico pero ante estas circunstancias, bien vale la pena preguntarse si el demonio, como espíritu puro que es y teniendo gobierno sobre las cosas materiales, no tendrá intervención en ellas actuando indirectamente, por permisión de Dios, sobre la voluntad humana, impresionando la imaginación y los sentidos y encontrando terreno fértil en aquellas personas interesadas en los fenómenos paranormales.

Armando Pavese, experto del GRIS (Grupo de Investigación sobre Sectas) y miembro de la Sociedad Italiana de Psicología de la Religión, desde hace treinta años se dedica al estudio del espiritismo y afirma que una persona «que participa en reuniones espiritistas o escucha voces registradas, se carga psicológicamente. Obtiene un beneficio incluso físico.

Pero ¿luego? Pasa un poco de tiempo y todo se desvanece. Tiene necesidad de volver continuamente al médium. Se convierte en una psicodependencia, una forma de droga que debe ser alimentada continuamente. La oración y el amor hacia los difuntos, en cambio, salen de nosotros mismos. No necesitan mediums. Claro, no son la respuesta fácil, a golpe de tambor. Pero la fe en la Resurrección se basa en Cristo, no en ciertas pruebas».

También la fe cristiana habla de una comunicación entre vivos y muertos, aunque no se trata de una comunicación directa, sino por mediación de Jesucristo, puesto que: «La oración es cristiana en tanto en cuanto es comunión con Cristo y se extiende por la Iglesia que es su Cuerpo.» (Catecismo de la Iglesia Católica, 2565)

Por tanto, esta comunicación con los difuntos, por virtud de la comunión con los santos y de todo el cuerpo místico de Cristo, se puede vivir de modo auténtico «a través de la oración y la meditación -responde Armando Pavese-. Es el único camino para ir más allá de la psique y llegar a la esfera del espíritu. El recuerdo de las experiencias hermosas y dolorosas vividas hace emerger dentro de nosotros en la oración la comunión que sólo el amor puede crear».

Por: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net

LA SANTA DE LA SEMANA: SANTA JOAQUINA DE VEDRUNA

Santa Joaquina de Vedruna nació en Barcelona el 16 de abril de 1783. Su padre, Don Lorenzo de Vedruna, era un acaudalado miembro de la nobleza catalana y alto cargo del gobierno. Su familia era muy católica. Por parte de algunos sectores de la Iglesia se ha querido ocultar el origen aristocrático de la familia.

Joaquina, desde muy pequeña, tuvo mucha devoción al Niño Jesús y a las benditas almas.

Algo que la caracterizó desde sus primeros años fue un gran amor a la limpieza. No toleraba ninguna mancha de mugre en sus vestidos. Y esto la fue llevando a no tolerar tampoco manchas de pecado en su alma.

Por su gran amor a Dios, quiso ingresar a las Carmelitas Calzadas a la edad de doce años, pero la superiora entendió que no tenía la madurez suficiente para tal decisión, le recomendó ir a casa y hacer caso a sus padres.

Tomó matrimonio con Teodoro de Mas, abogado, de aristocrática familia de Vich, a los 16 años, con quien tuvo nueve hijos y bastantes nietos. Teodoro también tenía una vocación religiosa no realizada, eso los unía.. Por ello, a diferencia de la mayoría de las santas mujeres, que mayoritariamente no formaron familia propia, Joaquina se distingue por haber tenido conocimiento del mundo, en cuanto a los que significa tener a sus hijos enfermos, tener dificultades económicas, tener a su marido enfermo, enviudar.

Sin embargo Joaquina dedicó el resto de su vida a actividades de enseñanza y asistencia de enfermos, para lo cual su director espiritual, el capuchino Esteban de Olot le sugirió que fundara en 1826 la Congregación de las Hermanas Carmelitas de la Caridad.

El obispo de Vich, Pablo Jesús Corcuera, de origen gaditano, le pidió que fuera de inspiración carmelita, por la gran devoción a la Virgen del Carmen que se tenía y aún se tiene en Cádiz. El mismo obispo escribió la regla el 6 de febrero de 1826 y el 26 de febrero de ese mismo año, ella y otras ocho mujeres pronunciaron los votos. Tenía Joaquina 43 años.

Tras su destierro en Francia entre 1839 y 1843 a causa de sus ideas carlistas, regresó y fundó veintidós comunidades a pesar de los desafíos producidos por la inestabilidad política. La congregación se expandió por España, Hispanoamérica y Asia.

El carisma de Vedruna, que tiene un importante movimiento laical, se orienta a la educación y el cuidado de los enfermos. También envió a un grupo de hermanas para que llevaran su mensaje a un pueblo de la provincia de Buenos Aires (Argentina) llamado Suipacha,  llegaron a Zaragoza (España) y allí fundaron el Colegio Nuestra Señora del Carmen.

La enfermedad la obligó a abandonar su puesto como superiora de la orden y, aunque falleció debido a un brote de cólera en Barcelona, durante los cuatro últimos años de su vida fue víctima paulatina de parálisis. Falleció el 28 de agosto de 1854 a la edad de 71 años.

Joaquina era conocida por su gran sentido de la oración, confianza profunda en Dios y caridad desinteresada. Fue beatificada por el papa Pío XII en 1940 y canonizada en 1959 por el papa Juan XXIII.

 

LA DEVOCIÓN A MARÍA AUXILIADORA EN LA IGLESIA

El 24 de Mayo celebramos la festividad de Maria Auxiliadora, esa advocación tan querida por todos, como conocer es amar os traemos unas pinceladas de su historia, que es realmente curiosa.

En la Iglesia Antigua.

Los cristianos de la Iglesia de la antigüedad en Grecia, Egipto, Antioquía, Éfeso, Alejandría y Atenas acostumbraban llamar a la Santísima Virgen con el nombre de Auxiliadora, que en su idioma, el griego, se dice con la palabra «Boetéia», que significa «La que trae auxilios venidos del cielo».

San Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla nacido en 345, la llama «Auxilio potentísimo» de los seguidores de Cristo. Los dos títulos que más se leen en los antiguos monumentos de Oriente (Grecia, Turquía, Egipto) son: Madre de Dios y Auxiliadora. (Theotokos y Boetéia).

En el año 476 el gran orador Proclo decía: «La Madre de Dios es nuestra Auxiliadora porque nos trae auxilios de lo alto». San Sabas de Cesarea en el año 532 llama a la Virgen «Auxiliadora de los que sufren» y narra el hecho de un enfermo gravísimo que llevado junto a una imagen de Nuestra Señora recuperó la salud y que aquella imagen de la «Auxiliadora de los enfermos» se volvió sumamente popular entre la gente de su siglo.

El gran poeta griego Romano Melone, año 518, llama a María «Auxiliadora de los que rezan, exterminio de los malos espíritus y ayuda de los que somos débiles» e insiste en que recemos para que Ella sea también «Auxiliadora de los que gobiernan» y así cumplamos lo que dijo Cristo: «Dad al gobernante lo que es del gobernante» y lo que dijo Jeremías: «Orad por la nación donde estáis viviendo, porque su bien será vuestro bien».

En las iglesias de las naciones de Asia Menor la fiesta de María Auxiliadora se celebra el 1º de octubre, desde antes del año mil . San Sofronio, Arzobispo de Jerusalén dijo en el año 560: «María es Auxiliadora de los que están en la tierra y la alegría de los que ya están en el cielo».

San Juan Damasceno, famoso predicador, año 749, es el primero en propagar esta jaculatoria: «María Auxiliadora rogad por nosotros». Y repite: «La Virgen es auxiliadora para conseguir la salvación. Auxiliadora para evitar los peligros, Auxiliadora en la hora de la muerte».

San Germán, Arzobispo de Constantinopla, año 733, dijo en un sermón: «Oh María Tú eres Poderosa Auxiliadora de los pobres, valiente Auxiliadora contra los enemigos de la fe. Auxiliadora de los ejércitos para que defiendan la patria. Auxiliadora de los gobernantes para que nos consigan el bienestar, Auxiliadora del pueblo humilde que necesita de tu ayuda».

La batalla de Lepanto.

En el siglo XVI, los mahometanos estaban invadiendo a Europa. En ese tiempo no había la tolerancia de unas religiones para con las otras. Y ellos a donde llegaban imponían a la fuerza su religión y destruían todo lo que fuera cristiano.

Cada año invadían nuevos territorios de los católicos, llenando de muerte y de destrucción todo lo que ocupaban y ya estaban amenazando con invadir a la misma Roma. Fue entonces cuando el Sumo Pontífice Pío V, gran devoto de la Virgen María convocó a los Príncipes Católicos para que salieran a defender a sus colegas de religión.

Pronto se formó un buen ejército y se fueron en busca del enemigo. El 7 de octubre de 1572, se encontraron los dos ejércitos en un sitio llamado el Golfo de Lepanto. Los mahometanos tenían 282 barcos y 88,000 soldados. Los cristianos eran inferiores en número. Antes de empezar la batalla, los soldados cristianos se confesaron, oyeron la Santa Misa, comulgaron, rezaron el Santo  Rosario y entonaron un canto a la Madre de Dios.

Terminados estos actos se lanzaron como un huracán en busca del ejército contrario. Al principio la batalla era desfavorable para los cristianos, pues el viento corría en dirección opuesta a la que ellos llevaban, y detenían sus barcos que eran todos barcos de vela o sea movidos por el viento. Pero luego – de manera admirable – el viento cambió de rumbo, batió fuertemente las velas de los barcos del ejército cristiano, y los empujó con fuerza contra las naves enemigas. Entonces nuestros soldados dieron una carga tremenda y en poco rato derrotaron por completo a sus adversarios.

Es de notar, que mientras la batalla se llevaba a cabo, el Papa Pío V, con una gran multitud de fieles recorría las calles de Roma rezando el Santo Rosario.

En agradecimiento de tan espléndida victoria San Pío V mandó que en adelante cada año se celebrara el siete de octubre, la fiesta del Santo Rosario, y que en las letanías se rezara siempre esta oración: MARÍA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS, RUEGA POR NOSOTROS.

El Papa y Napoleón.

El siglo pasado sucedió un hecho bien lastimoso: El emperador Napoleón llevado por la ambición y el orgullo se atrevió a poner prisionero al Sumo Pontífice, el Papa Pío VII.

Varios años llevaba en prisión el Vicario de Cristo y no se veían esperanzas de obtener la libertad, pues el emperador era el más poderoso gobernante de ese entonces. Hasta los reyes temblaban en su presencia, y su ejército era siempre el vencedor en las batallas.

 El Sumo Pontífice hizo entonces una promesa: «Oh Madre de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándose una nueva fiesta en la Iglesia Católica». Y muy pronto vino lo inesperado. Napoleón que había dicho: «Las excomuniones del Papa no son capaces de quitar el fusil de la mano de mis soldados», vio con desilusión que, en los gélidos campos de Rusia, a donde había ido a batallar, el frío helaba las manos de sus soldados, y el fusil se les iba cayendo, y él que había ido deslumbrante, con su famoso ejército, volvió humillado con unos pocos y maltrechos hombres.

Al volver se encontró con que sus adversarios le habían preparado un fuerte ejército, el cual lo atacó y le proporcionó total derrota. Fue luego expulsado de su país y el que antes se atrevió a aprisionar al Papa, se vio obligado a pagar en triste prisión el resto de su vida.

El Papa pudo entonces volver a su sede pontificia y el 24 de mayo de 1814 regresó triunfante a la ciudad de Roma. En memoria de este noble favor de la Virgen María, Pío VII decretó que en adelante cada 24 de mayo se celebrara en Roma la fiesta de María Auxiliadora en acción de gracias a la madre de Dios.

San Juan Bosco y María Auxiliadora.

El 9 de junio de 1868, se consagró en Turín, Italia, la Basílica de María Auxiliadora. La historia de esta Basílica es una cadena de favores de la Madre de Dios. Su constructor fue San Juan Bosco, humilde campesino nacido el 16 de agosto de 1815, de padres muy pobres.

A los tres años quedó huérfano de padre. Para poder ir al colegio tuvo que andar de casa en casa pidiendo limosna. La Santísima Virgen se le había aparecido en sueños mandándole que adquiriera «ciencia y paciencia», porque Dios lo destinaba para educar a muchos niños pobres.

Nuevamente se le apareció la Virgen y le pidió que le construyera un templo y que la invocara con el título de Auxiliadora.

Empezó la obra del templo con tres monedas de veinte centavos. Pero fueron tantos los milagros que María Auxiliadora empezó a hacer en favor de sus devotos, que en sólo cuatro años estuvo terminada la gran Basílica. El santo solía repetir: «Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen».

Desde aquel santuario empezó a extenderse por el mundo la devoción a la Madre de Dios bajo el título de Auxiliadora, y son tantos los favores que Nuestra Señora concede a quienes la invocan con ese título, que ésta devoción ha llegado a ser una de las más populares.

San Juan Bosco decía: «Propagad la devoción a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros» y recomendaba repetir muchas veces esta pequeña oración: «María Auxiliadora, rogad por nosotros». Él decía que los que dicen muchas veces esta jaculatoria consiguen grandes favores del cielo.

FUENTE: ETWN

EL CUERPO DE LOS RESUCITADOS

La ecuación de Einstein (energía igual a masa multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado) puede ofrecer un modelo para comprender el misterio de la resurrección de la carne. San Pablo se preguntaba con qué cuerpo resucitan los muertos. Respondía: con un cuerpo espiritual, imagen del cuerpo de Cristo resucitado (1Co 15,35.44.48-49). Espiritual aquí no tiene connotación de inmaterial sino de participación en el Espíritu Santo. Se trata de un cuerpo transformado, que no pierde nada de los que nos constituye e individualiza, aunque liberado de todo automatismo y de todo lo que impide que nuestro cuerpo transparente nuestra más auténtica realidad.

El cuerpo resucitado será una forma corpórea que desconocemos. Una forma nueva e inédita, debida a la acción del Espíritu Santo, energía divina que habita el espíritu del ser humano. Y aquí es donde viene en nuestra ayuda la fórmula de Einstein que nos recuerda que la materia tiene unas extrañas afinidades con el espíritu, pues la materia es una especie de vacío, atravesado por partículas, campos de fuerza y flujos de energía, y se encuentra en una constante transformación. No es inverosímil, por tanto, pensar el cuerpo transfigurado como recibiendo una nueva estructura, conservando siempre las huellas de su “yo” único. El hombre seguirá siendo el mismo, independientemente del soporte material que le construye y que, en este mundo, puede gastarse y degradarse.

Hoy sabemos que la materia puede transformarse en energía y luz, y que la luz y la energía pueden originar materia. Todo objeto dotado de su propia masa puede convertirse en energía perdiendo un poco de su masa. El sol pierde cada segundo varios millones de toneladas de masa que se convierten en energía, luz y calor. Lo contrario también es posible: la energía puede originar materia dotada de masa. Energía y masa son la misma cosa. Este podría ser un eslabón que nos permite entender el misterio de la resurrección. Ahora bien, esta convergencia de ciencia y fe nunca puede constituir el fundamento de la fe cristiana. Cristo resucitado es el fundamento de nuestra esperanza. De la esperanza de resucitar como miembros de su cuerpo. Pues Él ha resucitado como primicia, como el primero de una larga lista de hermanos.

MartínGelabert. Blog Nihil Obstat

PENTECOSTÉS, LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO

No podemos comenzar a hablar sobre  Pentecostés  sin conocer la secuencia que se reza en la Vigilia.  Es una manera de orar pidiendo al Señor que nos mande su Espíritu, aquí y ahora a nosotros igual que  se lo envió a los apóstoles el día de Pentecostés.

 

 

Ven Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo,
Padre amoroso del pobre;
don en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si Tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus Siete Dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

Las secuencias dentro de la Iglesia Católica son el himno poético litúrgico de la Santa Misa que tiene forma de composiciones estróficas y rimadas.

Tiene su origen en el siglo IX, es  una estructura litúrgico musical, que surge como la prolongación del Aleluya. Por ser de tono festivo se llamaron inicialmente jubilus, y más tarde sequentia.

Estas frases melódicas, que se llaman melismas, se repiten dos veces. Por la dificultad de memorizarlas, se les añadió un texto con rima, como esta Secuencia de Pentecostés.

El momento de mayor florecimiento de estos escritos litúrgicos fue durante la Edad Media, cuyas letras eran muy abundantes.

Llegaron a componerse, hasta el siglo XVI, cerca de cinco mil secuencias, las cuales gozaban del favor popular, por su forma silábica simple y que se prestaba al canto colectivo dentro y fuera de la iglesia (se cantaban incluso antes o después de la Misa).

Por este motivo, las secuencias dieron un gran impulso a lo que hoy llamamos canto religioso popular, es decir los cantos populares de Misa (uno de los tres géneros de la música litúrgica, junto con la polifonía sacra y el gregoriano, que ocupa el primer lugar).

En la liturgia católica de rito romano se conservan cuatro secuencias: la de Pascua, Victimae paschali laudes; la de Pentecostés, Veni, Sancte Spiritus; la de Corpus Christi, Lauda Sion Salvatorem, compuesta por Tomás de Aquino; y la muy conocida de la Misa de Difuntos, Dies irae.

La Secuencia de Pentecostés tiene las siguientes partes:

1.-Invocación inicial al Espíritu Santo (estrofas 1 y 2)

2.-Descripción de sus atributos o cualidades (3 y 4)

3.-Súplica (5)

4.-Descripción de su acción de sanar, rehabilitar, perdonar y  acompañar (6, 7 y  8)

5.- Una súplica final para que lleve a plenitud su acción santificadora (9 y 10)

La riqueza del texto se halla en la variedad de imágenes que despliega para comunicar la multiforme y misteriosa acción del Espíritu Santo.

San Pablo la describe así: «Existen diversos dones espirituales, pero un mismo Espíritu; existen ministerios diversos, pero un mismo Señor; existen actividades diversas, pero un mismo Dios que ejecuta todo en todos. A cada uno se le da una manifestación del Espíritu para el bien común. Uno por el Espíritu tiene el don de hablar con sabiduría, otro según el mismo Espíritu el de enseñar cosas profundas, a otro por el mismo Espíritu se le da la fe, a éste por el único Espíritu se le da el don de sanaciones, a aquél realizar milagros, a uno el don de profecía, a otro el don de distinguir entre los espíritus falsos y el Espíritu verdadero, a éste hablar lenguas diversas, a aquél el don de interpretarlas. Pero todo lo realiza el mismo y único Espíritu repartiendo a cada uno como quiere» (I Cor 12,4-11).

Para poder aplicarnos esto al hoy y ahora leamos la siguiente reflexión:

Todos hemos visto en alguna ocasión la escena de un coche averiado: dentro está el conductor y detrás una o dos personas empujando fatigosamente el vehículo, intentando inútilmente darle la velocidad necesaria para que arranque. Se detienen, se secan el sudor, vuelven a empujar… Y de repente, un ruido, el motor se pone en marcha, el coche avanza y los que lo empujaban se yerguen con un suspiro de alivio. Es una imagen de lo que ocurre en la vida cristiana. Se camina a fuerza de impulsos, con fatiga, sin grandes progresos. Y pensar que tenemos a disposición un motor potentísimo (« ¡el poder de lo alto!») que espera sólo que se le ponga en marcha.

La fiesta de Pentecostés debería ayudarnos a descubrir este motor y cómo ponerlo en movimiento.

El relato de Hechos de los Apóstoles comienza diciendo: «Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar». De estas palabras deducimos que Pentecostés preexistía… a Pentecostés. En otras palabras: había ya una fiesta de Pentecostés en el judaísmo y fue durante tal fiesta que descendió el Espíritu Santo. No se entiende el Pentecostés cristiano sin tener en cuenta el Pentecostés judío que lo preparó. En el Antiguo Testamento ha habido dos interpretaciones de la fiesta de Pentecostés. Al principio era la fiesta de las siete semanas, la fiesta de la cosecha, cuando se ofrecía a Dios la primicia del trigo; pero sucesivamente, y ciertamente en tiempos de Jesús, la fiesta se había enriquecido de un nuevo significado: era la fiesta de la entrega de la ley en el monte Sinaí y de la alianza.

Si el Espíritu Santo viene sobre la Iglesia precisamente el día en que en Israel se celebraba la fiesta de la ley y de la alianza es para indicar que el Espíritu Santo es la ley nueva, la ley espiritual que sella la nueva y eterna alianza. Una ley escrita ya no sobre tablas de piedra, sino en tablas de carne, que son los corazones de los hombres. Estas consideraciones suscitan de inmediato un interrogante: ¿vivimos bajo la antigua ley o bajo la ley nueva? ¿Cumplimos nuestros deberes religiosos por constricción, por temor y por acostumbramiento, o en cambio por convicción íntima y casi por atracción? ¿Sentimos a Dios como padre o como patrón?

El secreto para experimentar aquello que Juan XXIII llamaba «un nuevo Pentecostés» se llama oración. ¡Es ahí donde se prende la «chispa» que enciende el motor! Jesús ha prometido que el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan (Lc 11, 13). Entonces, ¡pedir! La liturgia de Pentecostés nos ofrece magníficas expresiones para hacerlo: «Ven, Espíritu Santo… Ven, Padre de los pobres; ven, dador de los dones; ven, luz de los corazones. En el esfuerzo, descanso; refugio en las horas de fuego; consuelo en el llanto. ¡Ven Espíritu Santo!».

Prepárate para recibir el Espíritu Santo este año de una manera especial y empieza a recitar la secuencia durante toda la semana aunque solo sea una o dos estrofas.

Mercedes Montoya

CAMINO VILLA, MODELO ‘SILVER’ A LOS 72 AÑOS: «TENEMOS QUE EXIGIR QUE SE NOS VEA»

Tras una larga trayectoria en el mundo de la moda, Instagram le ha abierto las puertas a ser modelo

 Camino Villa, leonesa afincada en Madrid, es ya un icono de la moda en Instagram, donde su perfil acumula más de 168.000 seguidores. Su estilo ha conquistado a una comunidad compuesta por mujeres de todas las edades y da muestra de que, a sus 72 años, la moda no ha dejado de formar parte de su vida.

Han pasado ya siete años desde que abrió su perfil en Instagram y, según ha contado a 65YMÁS, su vida no ha parado de cambiar desde entonces. Ella empezó haciendo diseños para un amigo suyo en León, con tan solo 18 años y, a partir de entonces, pasó por distintas tiendas vinculadas al lujo y alta costura. Fue en una de ellas, en la icónica Dafnis de Rosa Salvador, donde empezó a viajar y se empapó de aprendizajes que marcaron su trayectoria. “Llevaba la relación con la prensa y decoraba los maniquíes de la tienda, lo que en el fondo me convirtió en una estilista”, recuerda.

Camino también ha explorado otras ramas artísticas: ha estudiado Historia del Arte y, durante un tiempo, abrió una empresa de cerámica española con una socia. Este nutrido recorrido se ha completado con una gran sorpresa venida a través de las redes sociales: Instagram le ha abierto la puerta a trabajos que no esperaba ni había ejercido nunca, como convertirse en modelo representando a las mujeres de su generación. “El pelo blanco me ayudó mucho”, subraya. “Quise descubrir quién había debajo de un pelo que no era el mío y me encantó, vivo más en equilibrio con las canas que sin ellas y me identifico más con la imagen que doy”.

Una nueva experiencia

Sus primeros pasos en Instagram fueron guiados por sus hijas y su sobrina. Sin embargo, pronto quiso aprender a subir ella misma sus publicaciones para dejar de depender de ellas. “Yo quería poder hacerlo yo”, asegura.

Lo que había empezado como un mundo desconocido, pronto se convirtió en un nuevo trabajo que dio un giro inesperado a lo que había hecho hasta entonces: se convirtió en una modelo silver referente para las mujeres mayores en el mundo de la moda.

Su objetivo, en inicio, era mantenerse activa durante los dos meses de reposo que debía guardar por una enfermedad. “Después de siete años, mi balance es absolutamente positivo”, comenta. Ha logrado crear una comunidad que aglutina a gente de todo tipo, aunque destaca que predominan las mujeres mayores de 50.

Su perfil se ha convertido en una plataforma que va más allá de la faceta de modelo. Le ha permitido lanzar un importante mensaje contra el edadismo: “Esa frase de que a partir de los 50 nos volvemos invisibles es demoledora, pero no es verdad: nos volvemos mucho más interesantes y nosotras mismas tenemos que creérnoslo”, reflexiona.

El mundo de la moda empieza a percibir la importancia de las personas mayores y comienza a darles el hueco que merecen, como demuestra la paulatina apuesta por modelos silver en pasarelas de gran prestigio, como París, Nueva York y, recientemente, en Madrid. Camino se siente optimista y ve un cambio positivo: «Tenemos que exigir que se nos vea y que haya esa visibilidad». Explica que, con el aumento de la esperanza de vida y la mejora de la calidad de esta, la industria de la moda no ha tenido más solución que interesarse por las generaciones más mayores: “Somos un colectivo importantísimo, porque somos unos consumidores muy responsables e inteligentes que valoramos muchísimo la calidad”.

La diversidad del mundo de la moda

En los últimos años, los desfiles se han llenado de todo tipo de cuerpos. La idea de que todas las personas merecen verse representadas en el mundo de la moda se ha extendido. Ahora, se empieza a normalizar ver diferentes tallas, expresiones de género, colores de piel y, por supuesto, un rango de edad más amplio. “Hay que transmitir que somos una pieza de arte única y explotar quién eres”, es uno de los pilares del pensamiento de Camino.

El canon de belleza tradicional ha condicionado a las mujeres durante décadas. “Eso de que siempre tienes que estar bien, guapa, atractiva y que el atractivo solo está en la juventud es una trampa”, asegura. En el caso de las mujeres senior, las canas son un icono de esta situación. Camino resalta que la idea de que las canas a los hombres les favorecen y a las mujeres les envejecen tiene mucho que ver e, insiste, es “otra trampa”.

La seguridad en una misma, la serenidad y las experiencias son las claves de su reinvención, impulsada por las puertas que Instagram ha abierto. “Hay que ver en el tiempo un aliado, porque significa que estás viva”, reflexiona. “No hay que convertir a las arrugas o las canas en tus enemigas”.

Visto en 65 y mas

NOTICIAS DEL MOVIMIENTO: ARCHIDIÓCESIS DE GRANADA

El pasado día 9 los grupos de Vida Ascendente de Granada visitaban la parroquia de la Inmaculada Niña o Divina Infantita.

Don Carlos, su párroco les explicaba el origen de la advocación, que nosotros os explicamos a continuación. La visita finalizaba con el rezo de las flores de Mayo.   Desde aquí le dan muchas gracias a Don Carlos por su acogida

De donde viene la advocación de «La Inmaculada Niña»

En el convento de la Inmaculada Concepción de San José de Gracia de la ciudad de México, hubo una religiosa llamada Magdalena de San José, quien nació en la misma ciudad de México el día 22 de julio de 1790.

El día 6 de enero de 1840, festividad de los Santos Reyes Magos, mientras la comunidad estaba en oración y adoraba al Niño Jesús, la Madre Magdalenita sintió por inspiración divina el deseo de que María Santísima fuera venerada en su Infancia, cuyo deseo aumentó por un sueño que tuvo dos veces. Soñó a la Santísima Niña, que llamándola por su nombre la exhortaba a que promoviera esta devoción diciendo:

«Quiero que se me de culto en mi Infancia, concederé cuanto se me pida en esta advocación.»

La Madre Magdalenita llena de alegría, manifestó todo a la Madre Abadesa, y le pidió que mandara esculpir una imagen de María Niña para darle culto. Necesitó esperar tiempo para que la Madre Abadesa accediera a esta petición, pues necesitaba estar segura que esto fuera voluntad de Dios y además el precio de la escultura le parecía costoso.

Un buen día en que la Madre Magdalenita se puso a ordenar la habitación en la que  se guardaban cosas sin uso, vio la imagen de un ángel, de unos 40 centímetros de largo y de inmediato descubrió en él, el rostro de la Virgen que se le había presentado en sus sueños y pensó, que transformándolo un poco, podría convertirse fácilmente en la Virgen Niña.

Entusiasmada con su hallazgo, le propuso su idea a la Madre Abadesa, quien después de muchos ruegos, accedió a llamar un escultor. El escultor remodeló el ángel hasta convertirlo en la Virgen Niña.

La Madre Magdalenita, llena de amor a la Madre de Jesús, y con inmensa alegría comenzó a dar a conocer la devoción a la Inmaculada Niña, con el nombre de «Divina Infantita»

NOTICIAS DEL MOVIMIENTO: DIÓCESIS DE ORIHUELA-ALICANTE

El pasado 21 de abril, los movimientos de apostolado seglar nos reuníamos en las dependencias del Obispado  citados por la Delegación de Laicos, con el Vicario de Evangelización de la diócesis, D. Miguel Ángel Cerezo, que nos presentó el Proyecto Diocesano de Evangelización 2023-2029.

Bajo el lema » Es la Hora»  y siguiendo los  4 itinerarios del Congreso de Laicos de 2020 se trata de  buscar caminos nuevos según ha suscitado el Espíritu Santo.

Es un proyecto de todos, con todos, para todos, para toda la Iglesia diocesana, que  nos conduce hacia una renovación misionera de nuestras comunidades, pero  debemos tomar conciencia de que somos discípulos, cada uno de nosotros.

Buscando la conversión personal y de la comunidad y teniendo como prioridades: 1.- Pastoral vocacional, 2.- Adolescentes y jóvenes, 3.- Educación, 4.- Familias y 5.- Mayores.

Si la publicación de las orientaciones para  la pastoral de las personas mayores, bajo el titulo «La ancianidad: riqueza de frutos y bendiciones» por la CEE en el mes de abril nos llenaba de ilusión, ahora  nos sentimos muy esperanzados ya que es la primera vez que a los mayores se nos sitúa como prioridad en el Plan Diocesano de Evangelización de nuestra Diócesis.

Como decía Papa Francisco, los jóvenes tienen el empuje de remar con fuerza, pero los ancianos conocen las estrellas y son los que conocen el camino.

Aquella aventura que comenzaba en Roma en Enero de 2020  bajo el lema «La Riqueza de los Años» al que siguió un tiempo de  dudas y preguntas sin respuesta en una situación jamás vivida anteriormente, se transformaba en un tiempo de oportunidad, de análisis, de renovación y adaptación.

Ante nosotros se abre un tiempo nuevo en el que el Espíritu Santo nos conduce y siendo El,  el patrón de la nave no podemos tener miedo de remar mar adentro. Es la Hora.

 

DOGMAS MARIANOS: VERDADES FUNDAMENTALES SOBRE MARÍA

Los dogmas fundamentales de la fe católica sobre María, la “madre del Señor” (Lc 1,43), son cuatro: su virginidad, su maternidad divina, su inmaculada concepción y su gloriosa asunción.

Los dos primeros fueron proclamados en los primeros siglos del cristianismo; los dos últimos han sido definidos en la época moderna.

Los dogmas de la virginidad y la maternidad divina son eminentemente cristológicos, pues sin ellos el misterio de Cristo queda despojado de su verdad fundamental, a saber, la doble naturaleza de Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

Que María fuera, con todas las consecuencias, la madre biológica de Jesús es absolutamente necesario para afirmar la verdad de la encarnación: Jesús, nacido de mujer, es verdaderamente humano.

La virginidad de María es necesaria para afirmar que este hijo nacido de ella sólo tiene por Padre a Dios. La única paternidad divina de Jesús excluye que en su concepción haya intervenido un padre humano. La ausencia de padre humano tiene como consecuencia la virginidad de la madre. La virginidad y la maternidad divina de María son condicionantes necesarios del dogma cristológico, que afirma que Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre.

Los dogmas de la inmaculada y de la asunción, aunque tienen una impronta cristológica, tienen también una dimensión antropológica, pues en ellos vemos realizado lo que Dios quiere para todo ser humano, a saber, que sea santo e inmaculado en su presencia por el amor (Ef 1,4) y que su salvación integre toda su realidad humana, cuerpo y alma.

Para afirmar mejor la condición divina y la función salvífica de Cristo, resulta coherente afirmar que la Virgen Madre es “llena de gracia” (Lc 1,28). Esta plenitud de gracia de María ilumina el misterio del ser humano, llamado a vivir sin pecado, a ser santo e inmaculado.

La dimensión cristológica del dogma tiene una perspectiva antropológica fundamental, tal como dice el Vaticano II:  en María “la Iglesia contempla con gozo, como en una imagen purísima, aquello que ella misma, toda entera, desea y espera ser” (SC, 103).

Bien entendido, este dogma puede tener un alcance ecuménico inesperado, hasta el punto de que, como le escuché a un eminente teólogo, en una conferencia pronunciada en Valencia, la inmaculada es el dogma más luterano de la fe católica, puesto que afirma la primacía absoluta de la gracia de Dios.

En efecto, la primera bendición de Dios hacia todos y cada uno de los seres humanos es habernos elegido para ser “santos e inmaculados en su presencia por el amor, eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos” (Ef 1,4-5). “Eligiéndonos de antemano”: Dios siempre está primero frente a cualquier pretensión humana; él ama primero y ama más. Otra cosa es la respuesta que podamos dar a su amor. En el caso de María, la respuesta fue totalmente positiva, sin ningún asomo de no amor.

Por otra parte, la Asunción de María muestra el destino final de toda criatura humana, a saber, el gozo de la bienaventuranza divina. También este destino apela a la responsabilidad de cada uno, que puede o no aceptar esta meta.

Fuente : Blog Nihil Obstat de Martín Gelabert

 

EL SANTO DE LA SEMANA: SAN BERNARDINO DE SIENA

Nuestro santo nació el día de la fiesta del nacimiento de la Santísima Virgen, el 8 de septiembre. Y en esa misma fecha recibió el bautismo. Y también un 8 de septiembre recibió el hábito de franciscano y en ese gran día de la Natividad de Nuestra Señora recibió la ordenación sacerdotal (en 1404). Fue pues siempre para él muy grata y muy significativa esta santa fecha.

Era muy simpático en el trato y las gentes gozaban en su compañía. Pero cuando oía a alguien que empleaba un vocabulario grosero y atrevido le corregía con toda valentía, para que abandonara esa mala costumbre.

Era muy bien parecido y un día un compañero lo incitó a cometer una acción impura. Bernardino le respondió dándole una sonora bofetada. Otro día un estudiante invitó a los compañeros del curso a cometer impurezas y Bernardino los animó a todos contra el impuro y le lanzaron barro y basura por la cara hasta hacerlo salir huyendo. Pero en el resto de su vida Bernardino fue siempre un modelo de amabilidad y bondad.

De joven se afilió a una asociación piadosa llamada «Devotos de Nuestra Señora» que se dedicaba a hacer obras de caridad con los más necesitados. Y sucedió que en el año 1400 estalló en Siena la epidemia de tifus negro. Cada día morían centenares de personas y ya nadie se atrevía a atender los enfermos ni a sepultar a los muertos, por temor a contagiarse.

Entonces Bernardino y sus compañeros de la asociación se dedicaron a atender a los apestados. Trabajaban de día y de noche. Bernardino preparaba muy bien a los que ya se iban a morir, para que murieran en paz con Dios y bien arrepentidos de sus pecados.

Y como por milagro, este grupo de jóvenes se libró del contagio de la peste del tifus. Pero cuando pasó la enfermedad, Bernardino estaba tan débil y sin alientos, que estuvo por varios meses postrado en cama, con alta fiebre. Esto le disminuyó mucho las fuerzas de su cuerpo, pero le sirvió enormemente para aumentar la santidad de su alma.

Cuando ya recobró otra vez su salud, de vez en cuando se alejaba de casa y a quienes le preguntaban a dónde se dirigía les respondía: «Voy a visitar a una personita de la cual estoy enamorado». La gente creía que era que se iba a casar, pero un día sus tías le siguieron los pasos y se dieron cuenta de que se iba a una ermita donde había una estatua de la Virgen Santísima y allí le rezaba con gran fervor.

En el año 1402 entró de religioso franciscano. Lo recibieron en un convento cercano a su familia, pero como allí iban muchos amigos a visitarlo pidió que lo enviaran a otro más alejado y donde la disciplina era muy rígida, y así en el silencio, la oración y la mortificación se fue santificando.

Los primeros 12 años de sacerdocio los pasó Bernardino casi sin ser conocido de nadie. Vivía retirado, dedicado al estudio y la oración. Dios lo estaba preparando para su futura misión.

Ni la voz ni las cualidades oratorias le ayudaban a Bernardino para tener éxito en la predicación. Entonces se dedicó a pedir a Nuestro Señor y a la Santísima. Virgen que lo capacitaran para dedicarse a evangelizar con éxito y de pronto Dios le envió a predicar. Y esto sucedió de un modo bien singular.

Durante tres días seguidos, estando rezando todos los religiosos por la mañana, de pronto un joven novicio, sin poder contenerse, interrumpió la oración y le dijo: «Hermano Bernardino: no ocultes más las cualidades que Dios te ha dado. Vete a Milán a predicar». Iguales palabras le fueron dichas cada uno de los tres días.

Todos consideraron que esto era una manifestación de la voluntad de Dios y le aconsejaron que se fuera a la gran ciudad a predicar la Cuaresma. Y los éxitos fueron impresionantes. Las multitudes empezaron a asistir en inmensas cantidades a sus sermones. Al principio le costaba mucho hacerse oír a lo lejos pero le pidió con toda fe a la Virgen Santísima y Ella le concedió una voz potente y muy sonora (en vez de la voz débil y desagradable que antes tenía).

Y desde 1418 hasta su muerte, por 26 años Bernardino recorre pueblos, ciudades y campos predicando de una manera que antes la gente no había escuchado. Se levantaba a las 4 de la mañana y durante horas y horas preparaba sus sermones.

Y el efecto de cada predicación era un entusiasmarse todos por Jesucristo y una gran conversión de pecadores. Muchísimos terminaban llorando de arrepentimiento al escuchar sus palabras. Cuando su voz potentísima gritaba en medio de la silenciosa multitud: «Temblad tierra entera, al ver que la criatura se ha atrevido a ofender a su Creador», a las gentes les parecía que el piso se movía debajo de sus pies y empezaban a llorar con gran arrepentimiento. Casi siempre tenía que predicar en las plazas y campos porque en los templos no cabía la gente que deseaba escucharle.

Recorrió todo su país (Italia) a pie, predicando. Cada día predicaba bastantes horas y varios sermones. A todos y siempre les recomendaba que se arrepintieran de sus pecados y que hicieran penitencia por su vida mala pasada. Atacaba sin compasión los vicios y las malas costumbres e invitaba con gran vehemencia a tener un intenso amor a Jesucristo y la Virgen María.

Por todas partes llevaba y repartía un estandarte con estas tres letras: JHS (Jesús, Hombre, Salvador) e invitaba a sus oyentes a sentir un gran cariño por el nombre de Jesús. Donde quiera que San Bernardino predicaba, quedaban muchos estandartes en palacios y casas con sus tres letras: JHS.

En Polonia predicó contra los juegos de azar y las gentes quemaron todos los juegos de azar que tenían. Un fabricante de naipes se quejó con el santo diciéndole que lo había dejado en la ruina, y él aconsejó: «Ahora dedíquese a imprimir estampas de Jesús». Así lo hizo y consiguió más dinero que el que había logrado conseguir imprimiendo cartas de naipe.

Los envidiosos lo acusaron ante el Papa diciendo que Bernardino recomendaba supersticiones. El Papa le prohibió predicar, pero luego lo invitó a Roma y lo examinó delante de los cardenales y quedó tan conmovido el Sumo Pontífice al oírle sus predicaciones, que le dio orden para que pudiera predicar por todas partes.

Durante 80 días predicó en Roma e hizo allí 114 sermones con enorme éxito.

El Papa quiso nombrarlo arzobispo, pero el santo no se atrevió a aceptar. Entonces lo nombraron superior de los franciscanos, porque era el que más vocaciones había conseguido para esa comunidad.

Cuando Bernardino entró en la comunidad de franciscanos observantes, solamente había en Italia 300 de estos religiosos. Cuando él murió ya había más de 4,000.

Los grandes sacrificios que tenía que hacer para predicar tantas veces y en tan distintos sitios, y los muchos ayunos y penitencias que hacía, lo fueron debilitando notoriamente. En su rostro se notaba que era un verdadero penitente, pero esta misma apariencia de austero y mortificado, le atraía más la admiración de las gentes. El único lujo que aceptó en sus últimos años, fue el de un borriquillo, para no tener que hacer a pie todos sus largos viajes.

Era tal su deseo de progresar en el arte de la elocuencia y del buen predicar, que donde quiera que sabía que había un buen predicador, se iba a escucharlo y aún ya lleno de años, se sentaba como simple discípulo para escuchar las clases de los maestros afamados que enseñaban cómo hablar bien en público.

Y acompañaba sus predicaciones con admirables milagros y prodigios.

En su ciudad natal, Siena, había muchas divisiones y peleas. Se fue allá y predicó 45 sermones que devolvieron la paz a toda esa región. Uno de los oyentes logró copiar esos sermones y se conservan como una verdadera joya de la elocuencia sagrada, donde se combinan la teología con los consejos prácticos y la agradabilidad con la profundidad. Verdaderamente Bernardino era un gran maestro de oratoria.

En 1444, mientras viajaba por los pueblos predicando, con muy poca salud pero con un inmenso entusiasmo, se sintió muy débil y al llegar al convento de los franciscanos en Aquila, murió santamente el 20 de mayo.

En su sepulcro se obraron numerosos milagros y el Papa Nicolás V ante la petición de todo el pueblo, lo declaró santo en 1450 a los 6 años de haber muerto.

Fuente Aciprensa