Catequesis sobre la vejez(10). Job. La prueba de la fe, la bendición de la espera

El Papa Francisco, en su catequesis de hoy dedicada a la vejez, recordó la figura de Job, como testigo de la fe que no acepta una “caricatura” de Dios, más bien le “grita”, le protesta a Dios “frente al mal, para que Dios responda y revele su rostro.

Y Dios al final responde, como siempre de forma sorprendente -dijo el Papa- muestran a Job su gloria, pero sin aplastarlo, es más, con soberana ternura».

 Al respecto, el Papa dijo a los fieles presentes, que protestarle a Dios es una forma de rezar, los niños o los jóvenes le protestan a los padres, es una forma de llamar la atención y pedirles que se ocupen de ellos:

“Si tienes en tu corazón alguna llaga, algún dolor y tienes ganas de protestar, protesta también [contra] Dios, Dios te escucha, Dios es Padre, Dios no se asusta por nuestra oración de protesta, ¡no! Dios lo entiende.

Pero sé libre, sé libre en tu oración, no aprisiones tu oración en patrones preconcebidos. ¡No! La oración debe ser así, espontánea, como la de un hijo con su padre, que le cuenta todo lo que le viene a la boca porque sabe que su padre le entiende”.

Repasando el pasaje bíblico, el Pontífice recuerda a los amigos de Job, que cuando los necesitaba, en vez de consolarlo, se dedicaron a juzgarlo con esquemas preconcebidos:

“Cuando finalmente Dios toma la palabra, Job es alabado porque ha comprendido el misterio de la ternura de Dios escondida detrás de su silencio. Dios reprende a los amigos de Job que suponían que sabían todo, de Dios y del dolor y, habiendo venido a consolar a Job, terminaron juzgándolo con sus esquemas preconcebidos. ¡Dios nos guarde de este pietismo hipócrita y presuntuoso! ¡Dios nos preserve de esa religiosidad moralista y de esa religiosidad de preceptos que nos da cierta presunción y te lleva al fariseísmo y a la hipocresía!”

“El punto de inflexión de la conversión de la fe se produce precisamente en el culmen del desahogo de Job, donde dice: «Yo sé que mi Defensor está vivo, y que él, el último, se levantará, sobre el polvo. Tras mi despertar me alzará junto a él, y con mi propia carne veré a Dios. Yo, sí, yo mismo le veré, mis ojos le mirarán, no ningún otro» (19,25-27)”.

El Papa nos recordó que la profesión de fe de Job – que emerge precisamente en su incesante llamamiento a Dios, a una justicia suprema  se completa al final con la experiencia casi mística que le hace decir: «Yo te conocía solo de oídas, más ahora te han visto mis ojos» (42,5). Y exclamó el Papa, que muchas personas, después de una experiencia mala, algo oscura, cedemos y conocemos a Dios mejor que antes. Y decimos, como Job:

«Que te conocía un poco de memoria, o de oídas, pero ahora te he visto, porque a ti te he conocido”

 Este testimonio es especialmente creíble si la vejez lo asume, en su progresiva fragilidad y pérdida. ¡Las personas mayores han visto mucho en la vida! Y también han visto la inconsistencia de las promesas de los hombres. Hombres de derecho, hombres de ciencia, hombres de religión incluso, que confunden al perseguidor con la víctima, imputando a esta toda la responsabilidad de su dolor. ¡Se equivocan!»

Por eso, el Pontífice aseveró que los ancianos que encuentran el camino de este testimonio, que convierte el resentimiento por la pérdida en tenacidad para seguir la promesa de Dios -hay un cambio, no es así, del resentimiento por la pérdida a la tenacidad para seguir la promesa de Dios-, estos ancianos, dijo por último, son una guarnición insustituible para la comunidad a la hora de afrontar el exceso de maldad:

«La mirada de los creyentes que se dirigen al Crucificado aprende precisamente esto. Que lo aprendamos también nosotros, de tantos abuelos y abuelas, de tantos ancianos que, como María, unen su oración, a veces desgarradora, a la del Hijo de Dios que en la cruz se entrega al Padre.

Miremos a los ancianos, a las ancianas, a los viejitos; mirémoslos con amor, miremos su propia experiencia que han sufrido tanto en la vida, que han aprendido, tanto en la vida, que [han] pasado, por tanto, y cómo al final tienen esta paz, una paz -diría- casi mística, que es la paz del encuentro con Dios, que pueden decir ‘te conocía de oídas, pero ahora mis ojos te han visto’. Que estos ancianos se parezcan a esa paz del hijo de Dios en la cruz que se entrega al Padre».

Para leer íntegramente:

https://www.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2022/documents/20220518-udienza-generale.html

Si deseas ver el video completo clic en el enlace

https://www.youtube.com/watch?v=K3Dl-wrjRE0

XVII Pleno de Presidentes de Vida Ascendente en El Escorial

Tras cuatro años sin poderse celebrar,  el lunes 9 de mayo en la casa de espiritualidad San José  de El Escorial, con la asistencia  de 70 personas, entre Presidentes, consiliarios y alguna representación, a las 16,30 se inauguraba el pleno de presidentes bajo el lema Renacer.

Nuestro consiliario general, D. José Ignacio Figueroa dirigía la oración que marcaba el comienzo de tres jornadas de encuentro y fraternidad,  Álvaro Medina, nuestro presidente nos dio la bienvenida a todos los asistentes, para seguidamente realizar una presentación personalizada de cada uno de los allí presentes.

La primera ponencia a cargo de nuestro consiliario trataba sobre los banquetes de Jesús. Comunión y Sinodalidad, a través de varios pasajes evangélicos nos hizo tomar conciencia de que todos estamos invitados al Reino de los Cielo, que no valen excusas ni pretextos, ni tan siquiera no tener un traje de fiesta preparado, que cada banquete es una oportunidad, Jesús Resucitado comparte el pan con los discípulos, que no le han reconocido caminando con ellos,  también prepara un banquete para sus amigos en Galilea, donde ratifica a Pedro como cabeza de la Iglesia.

Con la Eucaristía y la cena posterior finalizaba el primer e intenso día del encuentro.

El Martes 10  tras rezar laudes y desayunar Monseñor Ginés García Beltrán, Obispo de Getafe,  compartió con nosotros  la ponencia “Renacer” en la que partiendo de tres pasajes evangélicos: el de Nicodemo,  la samaritana, y la Carta de San Pablo a los Gálatas, nos alentó tras este tiempo de pandemia a tomar impulso y  llevar a cabo la misión para la que estamos llamados en la Iglesia.

Tras el rezo del Ángelus llegó el momento de abordar las Relaciones Intergeneracionales a cargo de D. Javier Segura, delegado de enseñanza de la diócesis de Getafe. Tras la Eucaristía presidida por Monseñor García Beltrán y el posterior almuerzo dio comienzo la Asamblea plenaria en la que se puso de manifiesto el difícil momento por el que estamos pasando los mayores.

Se produjo un momento muy entrañable al entregar los diplomas a los nuevos presidentes y al homenajear al actual secretario del movimiento D. José María Castaños por su 90 cumpleaños y agradecerle todos los servicios que ha prestado al movimiento.

Finalizamos la jornada con una exposición a cargo de Álvaro Medina  sobre el paso, presente y futuro del movimiento y la presentación del Reloj de la vida, unos talleres de inspiración ignaciana que pueden ayudar a redirigir a mayores hacia los grupos de Vida Ascendente.

Tras la cena se produjeron los encuentros interdiocesanos en los que confraternizamos con nuestros compañeros de Región y nos ponemos al día.

Después de merecido descanso comenzábamos el tercer día alimentando el espíritu con el rezo de Laudes y la Eucaristía presidida por nuestro Consiliario General D.  José Ignacio Figueroa. La Pascua siempre nos ofrece unas lecturas muy ricas  que son alimento imprescindible en estos tiempos de renacimiento.

La primera ponencia del día a cargo de Álvaro Medina (hijo) nos devolvió a la crudeza del inicio de la pandemia en las residencias, de la dificilísima gestión  y de como una simple llamada de teléfono fue capaz de sembrar la esperanza y orientar en la misión a los trabajadores de la residencia hacia la necesidad del acompañamiento cuando físicamente el cuerpo está agotado y se va a producir el “exitus” y de,  como decía San Ignacio en un momento de dificultad se puede ver siempre una gracia.

Padre Nacho y Victoria Pascua nos pusieron al día en la peregrinación de Fátima a Santiago, es el momento de salir, de gritar a los cuatro vientos que ser mayor es estar vivo, ser rico en experiencia,, en dulzura y en caridad.

Padre Nacho nos presentó el guión del próximo curso titulado “Me enseñaras el sendero de la vida”. Y tras las conclusiones y el pertinente almuerzo de despedida dimos por clausurado este pleno en El Escorial, si Dios quiere, Nos vemos en Fátima y Santiago.

Los mayores, hartos de que les digan que sus dolores son «cosa de la edad»

Varias organizaciones de mayores reclaman con urgencia priorizar la atención médica personalizada para darles una adecuada y digna asistencia, así como el acceso y calidad en la atención a largo plazo

Toda dolencia o malestar físico tiene una causa, sin embargo, el 25,3% de las personas mayores afirman que un médico o enfermera justificaron su dolencia o malestar como «cosas de la edad», sin explicarle adecuada y técnicamente su causa. Siendo esta la situación de discriminación más habitual en el ámbito de los servicios sanitarios, según el último informe sobre Edadismo del Barómetro de MayoresUDP.

«Que se dirijan directamente a la persona acompañante cuando la persona paciente es mayor, es edadismo», señala Inmaculada Ruiz Martín, presidenta de Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España-UDP. En este sentido, recuerda que como el resto de la ciudadanía, «el colectivo de personas mayores somos sujetos con decisión de nuestra salud y de tantos otros temas que afectan a nuestro día a día».

Como pacientes con derechos, «exigimos que se cuente con nosotras, frente al tutelaje. Tenemos derecho a la información sanitaria y queremos ser consultadas antes de tomar medidas que nos afectan directamente», afirma Ruiz.

Asimismo, para la confederación es importante incidir en la obtención de un diagnóstico precoz y certero. Ofreciendo soluciones e información al paciente con afecciones de salud crónicas o complejas, como la demencia, buscando la intervención temprana y eficaz como manera de ampliar los períodos de calidad de vida de las personas afectadas, y como medio para luchar contra los diagnósticos tardíos o el infra diagnóstico y de esa manera, conseguir una mejor calidad de vida para los y la pacientes. «Tenemos derecho a ser pacientes formados e informados», destaca la presidenta de UDP.

La emergencia sanitaria provocada por la pandemia de la Covid-19 sigue generando una gran presión asistencial en las consultas de atención primaria, lo que provoca que siga habiendo un gran impacto en las personas payores con enfermedades crónicas, afectando de manera negativa a sus patologías.

En este sentido, UDP como entidad de la Plataforma de Mayores y Pensionistas-PMP vuelve a recordar que la pandemia no puede servir de excusa para esta situación y, por ello, reclaman con urgencia priorizar la atención personalizada para darles una adecuada y digna asistencia, así como el acceso y calidad en la atención a largo plazo.

«A una persona mayor no le puedes dar el diagnóstico a través de un teléfono, es absurdo», lamenta Inmaculada Ruiz Martín, quién además de ser la presidenta de UDP, también ostenta la vicepresidencia de la PMP. Señala además, que hay muy pocos médicos «no los culpo a ellos, culpo al sistema».

En este sentido, la presidenta de UDP considera prioritario reforzar y destinar más recursos a la Atención Primaria, estabilizar las condiciones laborales de los hospitales e incrementar su asistencia hasta que se cubran las ratios internacionalmente definidas, “pues de ello dependen las vidas no solo de los y las pacientes, sino también de las personas profesionales que salvaguardan nuestra salud”.

De esa manera, UDP considera que para avanzar un modelo de atención centrado en las personas, se debe destinar más recursos a la Atención Primaria, para que el personal profesional de la Salud Pública pueda realizar un seguimiento más cercano y continuado de sus pacientes. «Invertir y dotar con más recursos al personal profesional de la salud es crucial para salvar vidas y evitar el colapso del sistema sanitario», destaca Inmaculada Ruiz.

Cabe recordar que la brecha digital entre muchas personas del colectivo de mayores, así como el que no siempre se respetan los estándares de accesibilidad y usabilidad de los recursos tecnológicos, impide en numerosas ocasiones el acceso a algo tan sencillo para otras personas como pedir una cita online con el médico, entre otros trámites, sin tener que pedir ayuda a terceros.

Dado que con el paso de los años ven limitada alguna de sus capacidades físicas o sensoriales, desde UDP demandan que todas las aplicaciones para teléfonos móviles así como los recursos existentes en la web para hacer uso de servicios dirigidos a la ciudadanía, cumplan sin excepción desde un inicio con las pautas de accesibilidad universal y diseño para todas las personas.

Una de las mayores enseñanzas de la Covid-19 es el valor de la salud pública, la importancia de la inversión en lo más importante que todas las personas necesitamos y queremos: nuestra salud. Y ésta no es sólo una cualidad individual y personal, sino que descansa en todos y cada uno de los ámbitos de nuestros entornos de vida.

Leido en ABC

Los mayores, consumidores fieles de una televisión que los subestima

El pasado mes de abril fue el mes de menor consumo televisivo totalizado desde 1992, según un estudio elaborado por Barlovento Comunicación, Análisis mensual del Comportamiento de la Audiencia TV.

En concreto, el consumo totalizado fue de 3 horas y 17 minutos diarios de uso por persona, lo que supone 32 minutos menos que el mes de abril de 2021. Esta tendencia a la baja también se observa en los meses de febrero y marzo de este mismo año.

La televisión ha perdido visionado, explica Andrea Noceda, de Barlovento Comunicación, a 65YMÁS en referencia a estos datos.  Cada vez se ve más otro tipo de contenidos audiovisuales», coincide Alejandro Perales, presidente de la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC).

Estos datos reflejan que la televisión a día de hoy «fluctúa» debido a la llegada de Internet con las redes sociales y diversas plataformas, «que ocupan más tiempo de consumo, especialmente entre los jóvenes, aunque no solamente, ya que también hay personas mayores que utilizan redes sociales», explica a su vez Ubaldo Cuesta, director del Departamento de Teoría y Análisis de la Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Sin embargo, esa pérdida de audiencia «se compensa con lo que llamamos Otros usos del televisor, que comenzó a medirse en el 2019», añade Andrea. Este “otros usos” del televisor es de 35 minutos por persona y día, con un aumento del 15%, y se refiere a otras actividades que realizamos a través del soporte de la televisión, pero que no tienen nada que ver con ver la televisión, como ver un vídeo en YouTube, jugar a videojuegos o escuchar podcast de radios, por ejemplo. «Es decir, hacer cualquier otro tipo de actividad pero utilizando el soporte de la televisión».

A pesar de los datos registrados, la televisión «sigue teniendo un peso muy importante», asegura. «Sigue siendo el medio de comunicación que más seguimiento tiene, en términos globales. Lo que pasa es que evidentemente la televisión va perdiendo audiencia mes a mes (de forma muy ralentizada, no es que tenga una caída en picado), mientras que el consumo de otro tipo de contenidos audiovisuales, que son todas las plataformas OTT, así como Internet, van subiendo».

Los mayores, los que más tiempo dedican a ver la televisión

Si hablamos del consumo televisivo por targets, el Análisis de Barlovento Comunicación destaca que las mujeres son las que más tiempo dedican al día a ver la televisión (3 horas y 33 minutos de promedio diario), mientras que por franjas de edad son los mayores de 64 años (con 5 horas y 53 minutos de media por persona al día), según los últimos datos de abril.

«Siempre hay una máxima en televisión para todos los que nos dedicamos a la métrica de audiencias: a mayor edad, mayor consumo», explica Andrea en relación a estos últimos datos, destacando un punto de inflexión que se encuentra en los individuos de 45 años.

Así, mientras que los mayores utilizan la televisión tradicional como tal, los jóvenes lo hacen más como un aparato, una herramienta para reproducir otros contenidos. «La gran diferencia es que el joven ha entrado más en el esquema de consumir lo que quiero, cuando quiero y como quiero. Es un consumo más compulsivo, de atracón. Es un cambio de conducta, que se produce en todo y se refleja en los medios».

Los mayores «van a seguir siendo consumidores de televisión»

«Los mayores de 65 años en 2021 consumieron diariamente 6 horas de televisión, los datos de consumo de las personas mayores no van a la baja, se mantienen bastante planos en torno a las 6 horas», lo cual significa, según explica Andrea, que «la tendencia realmente es que ellos van a seguir siendo consumidores de televisión, ya que son además personas habituadas al consumo de televisión lineal».

Por otro lado, y aunque las plataformas OTT se han caracterizado por el consumo de los más jóvenes, Andrea asegura que se está viendo un «verdadero interés» por las plataformas por parte de los mayores de 65 años. «Al igual que, a nivel global, la televisión está conviviendo y se está transformando con el resto de plataformas, los usuarios mayores de 65 años consumidores diarios de televisión también empiezan a tener interés por ellas, aunque no vemos que haya una tendencia que abandone el consumo lineal de televisión», apunta.

Hablamos de dos consumos diferentes, la televisión y las plataformas, que puede que llegado el momento se integrarán y convivirán, «pero la televisión no se va a ver alterada por las plataformas o viceversa», afirma Andrea. «Cada uno tiene un consumo diferente y cada usuario busca una cosa u otra en determinado soporte».

En este sentido, las personas mayores, a pesar de que muestran interés por la creciente popularidad de las plataformas, y estas cada vez son de acceso más sencillo, a nivel tecnológico aún les resulta un poco difícil.

El presidente de AUC considera que una forma de modificar esto sería «tener una televisión conectada a Internet, por ejemplo. Ahora mismo, en España, el 60% del parqué son televisiones híbridas, (televisiones que se conectan a Internet), y una vez conectadas, ya no hace falta que uses el móvil, una tableta o un ordenador, que a lo mejor para los más mayores resulta más complicado. Eso hace mucho más amigable el acceso».

En cuanto a los contenidos, desde Barlovento explican que «al final los contenidos son lo que sustentan la televisión, por lo que creemos que la migración a las plataformas pasará porque este grupo de edad tenga una mayor accesibilidad, porque estén familiarizados».

¿Es ese consumo de la televisión satisfactorio?

Teniendo en cuenta que los mayores de 65 años son los mayores consumidores de televisión y que ya están mostrando un interés real por las plataformas, a pesar de no tener un fácil acceso a ellas, toca preguntarse si la opción de la televisión, ese aparato al que siempre se le ha conocido popularmente, y a veces de forma despectiva, como «la caja tonta», con la que se ha establecido una especie de «relación de amor-odio» por eso mismo, les resulta satisfactoria en cuanto a los contenidos que consumen y se les ofrece.

Desde Barlovento Comunicación entienden que «lo que están viendo les gusta, porque sino no verían la televisión, usarían otros soportes». Señalan a su vez cuáles son los programas más vistos por los mayores de 65 años: Pasapalabra, los informativos, la serie turca Infiel, la serie turca Tierra amarga, El hormiguero, La ruleta de la suerte o Tu cara me suena.

Sin embargo, desde AUC consideran que esa oferta televisiva no es satisfactoria, en lo que se refiere a «contenidos de calidad». «No estoy pensando en contenidos elitistas», aclara su presidente, «pero sí en contenidos más interesantes».

Como la ficción prácticamente ha pasado a los contenidos por petición en las plataformas, lo que está quedando a la televisión es aquello que no tienen otros contenidos audiovisuales, como los informativos, magazines, realities, telenovelas, concursos, contenido de proximidad, como los canales autonómicos, y temas religiosos. «Ese es el contenido más potente, diferencial y competitivo de las televisiones», explica Alejandro, que asegura que «la gente mayor es muy seguidora de ese tipo de contenidos, pero porque son los que más están dando las televisiones. Es un tipo de contenido que las televisiones piensan que es lo que quiere ver la gente mayor. Pero claro, si recordamos el eslogan Somos mayores, pero no idiotas, podemos decir que están subestimando a sus espectadores, porque estos programas también están mostrando signos de agotamiento, desde el punto de vista de la audiencia».

Alejandro señala que «faltan programas de mayor calidad, que sintonicen mejor, no solo con los gustos, sino con los intereses de las personas mayores, y que les sean más útiles». En este sentido, Ubaldo indica que la televisión «no ha evolucionado lo suficiente, se ha quedado un poco atrás», y esto se ve más claro hoy en día, sobre todo porque el propio concepto de ser mayor «está cambiando», lo que ha provocado que los hábitos de los mayores también varíen a la hora de ver la televisión.

La digitalización «ya no es una opción»

Desde Barlovento señalan que esas más de tres horas de consumo de la televisión que se registraron en 2021, que incluyen tanto la televisión lineal como la televisión para otros usos, «son unos índices muy aproximados a los que teníamos en 2012, año en el que se alcanzó el máximo anual de consumo televisivo». Por tanto, aunque el consumo como tal ha disminuido, «la televisión se disfruta de igual manera que hace años, lo único que ha cambiado es que el consumo se ha diversificado con la proliferación de nuevas plataformas. Pero, realmente, la televisión es un medio que reúne a más de 30 millones de personas (29,7 millones de españoles contactaron diariamente con el medio televisivo en el mes de abril de este año, que representa el 64,9% de la población).

Es el único medio que consigue reunir todos los días a esta cantidad de personas, por lo que no podemos hablar de que sea un soporte que va a ir teniendo menos peso, sino que va a convivir y se va a saber transformar con el resto de plataformas con las que podremos también consumir contenidos», aclara Andrea.

Por lo tanto, lo que podemos esperar que ocurra con ella, según comentan desde AUC, es que la televisión se vaya adaptando. «Tal y como la conocemos ahora, es decir, una televisión con una programación únicamente lineal que emite los programas de forma simultánea en unas horas concretas en una parrilla concreta, desaparecerá, entre otras cosas porque lo que se está haciendo es quitando el espacio a las televisiones para dárselo a Internet y a la banda ancha».

Esto supone que todo se concentrará en el contenido online, aunque incorporando aspectos de la televisión tradicional, lo cual «obligará a los mayores a aprender todo lo posible para poder acceder a estas plataformas y no quedarse atrás. Porque el problema no es ya quedarse atrás, sino quedarse sin nada», opina Alejandro, aludiendo al problema que sufre especialmente este colectivo con el tema de la digitalización. «Ya no es una opción», asegura.

«También hay que tener en cuenta que las personas mayores va cambiando con el tiempo, y la gente mayor de dentro de 10 años no será igual que la de ahora. Tenemos un cliché, que por el hecho de ser mayor no vas a tener nada que ver nada con las tecnologías, pero es que en unos años, habrá gente mayor que cuando era joven jugaba a los videojuegos». En cualquier caso, insiste en que «hay que hacer política de alfabetización para los mayores, hay que ir a modelos más simples, más amigables de utilización de las tecnologías, y ahí hay un desafió muy importante. Y, al mismo tiempo, los mayores van a tener que adaptar una posición más proactiva, porque casi todos los contenidos van a estar en este modelo».

La lucha de María Eugenia para subir la pensión de viudedad: «No tendríamos que vivir así»

Ha comenzado la campaña ‘No al desempoderamiento de las viudas: ¡Nos quitan la mitad de la pensión!’

María Eugenia López Herrero perdió a su marido el pasado mes de octubre. Hasta entonces no se había planteado cómo sería su pensión en caso de quedarse viuda, y cuando se enteró de que se quedaría con el 52% de lo que habían estado ingresando.

 Su indignación fue total: “Me parece muy injusto que una persona como yo, que ha trabajado toda su vida en el hogar, que lo considero un trabajo más, no tenga derecho al 75% mínimo de la pensión de su marido”.

A pesar de su indignación, María Eugenia quiere dejar una cosa clara: “Yo no me puedo quejar porque mi marido cotizó toda su vida al máximo para que así cuando fuéramos mayores tuviéramos la mejor pensión, pero tengo amigas que si antes sus maridos ganaban 700 euros, ahora solo reciben 400 euros, y tienes que seguir pagando todo igual”.

Y es que, para María Eugenia lo único que ha cambiado económicamente desde que su marido no está es la cesta de la compra: “Todo lo que has comprado a crédito lo sigues teniendo que pagar, la hipoteca quién la tenga, tendrá que seguir pagándola. Lo único que cambia es que ahora tienes una boca menos que alimentar”, asegura.

Los mismos gastos pero con la mitad de ingresos hacen que muchas mujeres, que en su mayoría se han dedicado a trabajar en el hogar, tengan que hacer, en palabras de María Eugenia “verdaderas obras de arte” para llegar a fin de mes: “Me parece miserable porque no tendrían por qué estar así. Algunas lo están pasando muy, pero que muy mal”, lamenta la mujer.

Casi 82.000 firmas recogidas

Pero el malestar de María Eugenia no acaba aquí: “También me parece muy injusto que si en vez de fallecer mi marido hubiera sido yo, él seguiría cobrando el 100% de su pensión”.

Y reflexionando sobre esta injusticia, María Eugenia decidió crear la campaña No al desempoderamiento de las viudas: ¡Nos quitan la mitad de la pensión! en Change.org: “Me puse a escribir, lo mandé a Change y ya llevamos casi 82.000 firmas.

Es increíble. Estoy emocionada y agradecida con la gente que nos está apoyando, y si encima conseguimos algo, pues sería genial, sobre todo para toda la gente que lo necesita, porque yo soy consciente de que soy una afortunada”, nos explica.

A raíz de esta campaña, que está dirigida al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la mujer fue conociendo los casos de otras mujeres, entre ellas amigas suyas: “Están haciendo ‘virguerías’ con el dinero porque no pueden ahorrar nada, y en el momento que les surja algún imprevisto, o tienen que ayudar a sus hijos, se quedan sin nada”, comenta.

“Tenemos hasta un abogado que nos apoya y lee los casos que van poniendo en comentarios, y al conocerlos ‘se te cae la cara de vergüenza’”, asegura. “Por eso yo lo llamo el ‘desempoderamiento’, como ahora hablamos mucho del empoderamiento de las mujeres, yo he querido llamarlo el ‘desempoderamiento de las viudas’”, nos explica.

Quiere acabar con esta injusticia

María Eugenia no quiere personalizar en ella esta campaña porque “no me parece justo, y aunque también ayudo económicamente a mis hijos, estoy muy a gusto como estoy, y soy capaz de adaptarme a cualquier situación”.

Una situación a la que no sabía que tendría que hacer frente antes de fallecer su marido: “Son cosas de las que no te preocupas hasta que no te pasa. Sabía que quitaban una parte, pero no tanto”, aclara.

“Con la campaña quiero conseguir que nos den el 75% de la pensión de nuestros maridos. No pido el 100% porque bueno, somos una persona menos en casa, pero creo que a todas nos vendría muy bien si nos quitaran solo el 25%”, explica.

María Eugenia quiere que esta campaña acabe con lo que para ella es una “injusticia”, y la situación económica de las mujeres viudas en España mejore lo suficiente para que puedan dejar de preocuparse por llegar a fin de mes.

Laura Moro

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El Santo de la Semana: San Pascual Baylon

Pascual nació el día de la Pascua de Pentecostés, de ahí su nombre. Hijo de Martín Baylón e Isabel Yubera labradores del lugar. Hasta los siete años permaneció en su localidad natal, a partir de los siete hasta los veinte vivió en Alconchel de Ariza, viviendo con Martín García, un vecino del pueblo. Pascual se dedicó al pastoreo de las ovejas. En Alconchel de Ariza aprendió a leer y a escribir de manera autodidacta con la ayuda de Biblias.
Posteriormente emigró al Reino de Valencia para trabajar a cargo de don Aparicio Martínez en Monforte del Cid (Alicante). Tras el suceso conocido como «milagro de la aparición», pidió ingresar en la orden franciscana, en el convento de Nuestra Señora Orito, en Orito, una pedanía de Monforte del Cid, famosa por la sencillez de los religiosos franciscanos alcantarinos que lo habitaban. Vistió los hábitos en 1564, en el convento ilicitano de San José y profesó en Orito el 2 de febrero de 1565. Habitó en el Convento de Santa Ana del Monte en Jumilla (Murcia) del 1580 al 1583; en su estancia se conserva su celda, así como varios árboles plantados por él y otros recuerdos.
El milagro de la aparición de la Eucaristía
San Pascual vivió en Monforte en lo que es hoy la Ermita de San Pascual, a escasos metros del ayuntamiento.
En la pedanía de Orito (Monforte del Cid), se encuentra la conocida «Ermita de la Aparición» donde san Pascual tuvo una visión de Jesucristo en la Eucaristía. Este hecho sirvió para que la Iglesia católica nombrara a san Pascual patrón de los congresos eucarísticos. En toda la zona alicantina, principalmente en Orito, Monforte del Cid, Elche, Alicante, Novelda, Aspe, Crevillente y la Vega Baja se guarda una gran veneración a san Pascual, destacando el pueblo de Albatera, donde se celebra una gran fiesta en su honor.
Profesión de fe eucarística
Con una personalidad de asceta y místico, desarrolló su fe a través de la caridad fraterna, y defendió la presencia de Cristo en la Eucaristía de los ataques de los protestantes hugonotes cuando cruza Francia como mensajero del provincial de su orden.
Milagros
Entre los milagros que se le atribuyen destacan la multiplicación del pan para los pobres, la curación de enfermos, el don de profecía y el que narra cómo de una piedra salió agua para unos pobres. La tradición popular afirma que muchas veces orando experimentaba tanta alegría que se ponía a bailar (por eso algunos creen que su apellido es un apodo por esta reacción característica).
Tras una vida durante la que cultiva su espíritu con la oración, la escritura y realizando los más modestos trabajos de lego en varios conventos de la zona -llamada Provincia de San Juan Bautista-, murió en el convento alcantarino del Rosario en Villarreal, en donde fue hermano refitolero y limosnero, el 17 de mayo de 1592, también Pascua de Pentecostés. La leyenda dice que tras su muerte, sucedió que, durante la Misa de réquiem, en el momento de la consagración, sus ojos se abrieron para adorar al Santísimo Sacramento.
Obras
San Pascual escribió dos devocionarios para su edificación personal, editados en 2000 con el título de Opúsculos de san Pascual Bailón. Uno de ellos fue regalado al rey Felipe VI y el otro se encuentra en la Basílica de San Pascual de Villarreal.
Patronazgo
Fue beatificado por el papa Paulo V el 19 de octubre de 1618 y canonizado por Alejandro VIII el 16 de octubre de 1690. Declarado patrono de todas las asociaciones y congresos eucarísticos por el papa León XIII el 28 de noviembre de 1897. Fue declarado patrono de la diócesis española de Segorbe-Castellón por el papa Juan XXIII el 12 de mayo de 1961. Es asimismo patrono de Villarreal, Torrehermosa, Pinos Puente, Alconchel de Ariza, Maranchón y otros lugares, y santo titular de muchos templos, parroquias y monasterios en el mundo entero siendo especialmente venerado en territorios de la antigua Corona de Aragón.
El rey de España Carlos II estableció en 1681 su patronato regio sobre la capilla de Villarreal donde reposaban los restos del santo.
El 17 de mayo de 1992, festividad de san Pascual Bailón y IV centenario de su muerte, el rey de España Juan Carlos I reinauguró la Real Capilla y presidió el traslado de los restos del santo a su nuevo sepulcro, obra del escultor Vicente Lloréns Poy. Estos restos son la parte que sobrevivió a las llamas tras el incendio de la basílica durante la Guerra Civil. Para proteger las cenizas del santo, ciudadanos de Villarreal fueron trasladando los restos a sus casas y algunos se quedaron pequeñas partes de las cenizas, que aún hoy no se han recuperado en su totalidad.

Ciclo de catequesis sobre la vejez del Santo Padre (10): Judit dejar el bien y no los bienes

“De joven se había ganado la estima de la comunidad con su valentía. De anciana, la mereció por la ternura con la que enriqueció la libertad y los afectos. Judit no es una jubilada que vive melancólicamente su vacío: es una anciana apasionada que llena de dones el tiempo que Dios le dona”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General de este miércoles, 11 de mayo, continuando con su ciclo de catequesis sobre el sentido y el valor de la vejez, en esta ocasión reflexionando sobre la figura de Judit, una heroína bíblica, una mujer que, en su juventud, supo defender a su pueblo de los enemigos que lo asediaban y que después vivió la etapa de su larga ancianidad con plenitud y serenidad, dejando en herencia no sólo “bienes”, sino, sobre todo, el testimonio de haber hecho siempre “el bien”.

Una joven virtuosa que, gracias a su fe, salva al pueblo
Comentando la conclusión del libro que lleva su nombre, el Santo Padre dijo a los fieles y peregrinos que colmaron la Plaza de San Pedro que, este pasaje bíblico sintetiza la última parte de la vida de esta mujer, que defiende a Israel de sus enemigos. “Judit – preciso el Papa – es una joven virtuosa y viuda judía que, gracias a su fe, a su belleza y a su astucia, salva la ciudad de Betulia y al pueblo de Judá del asedio de Holofernes, general de Nabucodonosor rey de Asiria”. Después de la gran aventura que la ve como protagonista, Judit vuelve a vivir en su ciudad, Betulia, donde vive una bonita vejez hasta los ciento cinco años. Como llega para muchas personas: a veces después de una vida de trabajo, a veces después de una existencia aventurera o de gran entrega.
“El heroísmo no es solamente el de los grandes eventos que caen bajo los focos: a menudo se encuentra en la tenacidad del amor vertido en una familia difícil y a favor de una comunidad amenazada”

Es necesario remodelar la alianza entre generaciones
En este contexto, el Papa Francisco se preguntó: ¿Cómo aprovechar este tiempo que tenemos a disposición? ¿Qué puedo hacer en estos años? ¿Cómo puedo crecer en santidad y sabiduría? La perspectiva de la jubilación, afirmó el Pontífice, coincide para muchos con la de un merecido y deseado descanso de actividades exigentes y cansadas. Pero sucede también que el final del trabajo representa una fuente de preocupación y es esperado con algún temor. Porque el trabajo cotidiano significa también un conjunto de relaciones, la satisfacción de ganarse la vida, la experiencia de tener un rol, una merecida consideración. Por supuesto, además, hay un compromiso, gozoso y cansado, de cuidar a los nietos; pero sabemos que hoy nacen cada vez menos niños, y los padres suelen estar más sujetos a situaciones laborales y domésticas desfavorables. A veces son aún más reacios a confiar espacios educativos a los abuelos, concediéndoles solo aquellos estrictamente relacionados con la necesidad de asistencia.
“Hay nuevas exigencias, también en el ámbito de las relaciones educativas y parentales, que nos piden remodelar la alianza tradicional entre las generaciones”

Los abuelos ayudan a los hijos en la educación de los niños
El Santo Padre también se pregunta sobre la alianza entre las generaciones: ¿nosotros hacemos este esfuerzo por “remodelar”? ¿O simplemente sufrimos la inercia de las condiciones materiales y económicas? La convivencia de las generaciones, de hecho, se alarga. ¿Tratamos, todos juntos, de hacerlas más humanas, más afectuosas, más justas, en las nuevas condiciones de las sociedades modernas? Para los abuelos, una parte importante de su vocación es sostener a los hijos en la educación de los niños. Los pequeños aprenden la fuerza de la ternura y el respeto por la fragilidad: lecciones insustituibles, que con los abuelos son más fáciles de impartir y de recibir. Los abuelos, por su parte, aprenden que la ternura y la fragilidad no son solo signos de la decadencia: para los jóvenes, son pasajes que hacen humano el futuro.
“Judit se queda viuda pronto y no tiene hijos, pero, como anciana, es capaz de vivir una época de plenitud y de serenidad, en la conciencia de haber vivido hasta el fondo la misión que el Señor le había encomendado. Para ella es el tiempo de dejar la herencia buena de la sabiduría, de la ternura, de los dones para la familia y la comunidad: una herencia de bien y no solamente de bienes”

Una atención creativa y nueva de los ancianos
El Papa Francisco también dijo que, precisamente en su vejez, Judit “concedió la libertad a su sierva preferida”. Esto es signo de una mirada atenta y humana en relación con quien ha estado cerca de ella. Como ancianos, se pierde un poco la vista, pero la mirada interior se hace más penetrante. Uno se vuelve capaz de ver cosas que antes se le escapaban. Es así: el Señor no encomienda sus talentos solo a los jóvenes y a los fuertes; tiene para todos, a medida de cada uno. La vida de nuestras comunidades debe saber disfrutar de los talentos y de los carismas de tantos ancianos, que para el registro están ya jubilados, pero que son una riqueza que hay que valorar. Esto requiere, por parte de los propios ancianos, una atención creativa y nueva, una disponibilidad generosa.
“Las habilidades precedentes de la vida activa pierden su parte de constricción y se vuelven recursos de donación: enseñar, aconsejar, construir, curar, escuchar… Preferiblemente a favor de los más desfavorecidos, que no pueden permitirse ningún aprendizaje y que están abandonados a su soledad”

Las abuelas sean valientes y sabias como Judit
Finalmente, el Santo Padre afirmó que, Judit liberó a su sierva y colmó a todos de atenciones. “De joven se había ganado la estima de la comunidad con su valentía. De anciana, la mereció por la ternura con la que enriqueció la libertad y los afectos. Judit no es una jubilada que vive melancólicamente su vacío: es una anciana apasionada que llena de dones el tiempo que Dios le dona”. Por ello, el Papa concluyó su catequesis invitando a leer el libro de Judit, a leer “esta historia de una mujer valiente que acaba así, con ternura, con generosidad, una mujer que está a la altura”. Y así es como me gustaría que fueran todas nuestras abuelas, señaló el Pontífice, valientes, sabias y que nos dejaran como herencia no el dinero, sino el de la sabiduría, sembrada en sus nietos.
Renato Martinez, Ciudad del Vaticano
Vatican news

Una de música: aprendiendo a vivir

Grabado durante la pandemia este video nos ha gustado, es una serenata colombiana y nos lo  envían desde Alicante.

Solo nos falta ponerlo en práctica.

Lo podéis disfrutar en  este enlace.

https://www.youtube.com/results?search_query=aprendiendo+vivir+voces+de+colombia

Una de la radio, Combatir la cultura de la muerte

Monseñor Munilla, Obispo de la Diócesis de Orihuela Alicante nos dejaba en su programa Sexto continente del lunes 2 de Mayo  diez consejos para combatir la cultura de la muerte y más cosas,  os dejamos el enlace  al blog:

https://www.enticonfio.org/sexto-continente/

EL Santo de la Semana: San Isidro Labrador

Nació en los alrededores de Madrid hacia 1080,  es patrono de la Villa de Madrid y de los agricultores.

Aunque no se tienen demasiados datos biográficos sobre el santo, parece ser que vino al mundo en el seno de una familia humildísima, poco antes de la reconquista de Madrid, en una casa situada donde en la actualidad se halla la calle de las Aguas.

Quedó huérfano muy pronto, así que el joven Isidro se buscó el sustento con trabajos como el de pocero hasta que finalmente se empleó como labrador.

Cuando Alí, sultan de Marruecos, atacó Madrid en 1110, Isidro hizo como muchos otros y se trasladó a Torrelaguna, donde continuó con el mismo género de vida, dedicada al trabajo y a la oración, que había llevado hasta el momento.

Fue precisamente en la parroquia de esta localidad donde contrajo matrimonio con una joven llamada María, natural de Uceda, cuya dote matrimonial fue una heredad en su pueblo natal, lo que fue causa de que los esposos se establecieran allí para trabajar las tierras por cuenta propia.

Aunque Isidro era piadoso y devoto, su esposa no le iba a la zaga a este respecto, ni tampoco en cuanto a laboriosidad, todo lo cual hizo -según la leyenda- que se granjearan la predilección de Dios, que los benefició con su ayuda innumerables veces, como cuando salvó milagrosamente a su hijo único que había caído en un profundo pozo o cuando permitió a María pasar a pie enjuto sobre el río Jarama y así librarse de los infundios de infidelidad que contra ella lanzaban las gentes.

En 1119, Isidro volvió de nuevo a Madrid, y entró a trabajar como jornalero agricultor al servicio de un tal Juan de Vargas. Estableció su morada junto a la Iglesia de San Andrés, donde oía la misa del alba todas las mañanas y, luego, atravesaba el puente de Segovia -las tierras de su patrón estaban del otro lado del Manzanares- para aprestarse al duro trabajo de roturar la tierra con el arado. Se dice de él que daba cuanto tenía a los menesterosos, y aún a las palomas hambrientas cedía las migas de pan de las que se alimentaba.

Mientras María quedaba en Caraquiz consagrada al cuidado de la ermita, la cual barría y aseaba diariamente, al tiempo que pedía limosna para costear el aceite que alumbraba la imagen. La separación duró hasta la última enfermedad del santo, cuando María tuvo noticia por un ángel de la muerte de su marido. Corrió presta a la Villa y no se separó del lado de su esposo hasta que éste exhaló su último aliento en 1130.

Los cinco milagros, que se pueden denominar biográficos, muestran a un campesino madrileño que realizaba las labores propias de su oficio: la labranza de la tierra con yugo de bueyes y arado y que acudía al molino a moler trigo en el invierno.

Cotejando estas noticias con los datos históricos que se tienen sobre la vida campesina de la época, se encuentra uno con una realidad fehaciente, una agricultura de arado y la práctica de la molienda durante el invierno, después de la siega del verano, cuando el grano, que había permanecido recogido en silos, era transportado a alguno de los molinos hidráulicos madrileños que funcionaban a pleno rendimiento, porque el Manzanares venía muy crecido de agua, cuya energía hacía funcionar la rueda de moler.

En este contexto se sitúan los dos primeros milagros: el del molino y el de los bueyes. En el primer caso, el santo se dirigía a un molino, que la tradición identifica con el de La Arganzuela, junto al puente de Toledo, en compañía de un mozo o ayudante, para moler trigo, y en mitad del camino ofreció de comer a unas hambrientas palomas, ateridas por el frío y la nieve, siendo objeto de la burla de su acompañante por derrochar de esa manera el trigo. El milagro se produjo cuando, al llegar al molino, los costales de ambos se encontraban repletos, sin que faltase nada.

La moraleja refleja una idea muy propia de la mentalidad religiosa de la época: la caridad hacia los animales, obra de Dios y seres de la Creación, y la Providencia Divina para quien la practica.

El segundo milagro muestra cómo el tiempo dedicado a la oración no merma el rendimiento laboral, más al contrario, lo hace fructificar y multiplica sus beneficios, poniendo de manifiesto que la vida del cristiano no se fundamenta exclusivamente en el trabajo, sino también en la oración, en un momento histórico, como el siglo XIII,  en que la mentalidad burguesa proponía el trabajo como la única meta de realización personal.

Según el códice escrito por Juan Gil de Zamora, un cortesano, teólogo, franciscano, sabio escritor, erudito y humanista, colaborador de Alfonso X, los compañeros se quejaban al amo de que san Isidro se incorporaba tarde a la labranza, porque desde el amanecer se pasaba la mayor parte del día rezando por las iglesias que había a su alrededor.

El amo, queriendo comprobar personalmente las acusaciones, espió una mañana a Isidro y observó atónito cómo un yugo celestial de bueyes blancos, a la par que su propio yugo, ayudaba al santo a realizar la labranza, aumentando, de esta manera, los rendimientos y los esfuerzos de su trabajo, supuestamente disminuidos por el tiempo dedicado a la oración.

El resto de los milagros se contextualizan no en el trabajo rural, sino en el marco de las prácticas religiosas de la época: el milagro del lobo, el de la olla y el de los pobres.

El primero presenta a un Isidro espiritual que no abandonaba la oración ni la posponía ante ningún contratiempo. Unos chiquillos, mientras estaba rezando un día de verano en la iglesia de Santa María Magdalena, identificada con la actual ermita del cementerio parroquial de Carabanchel Bajo, le alertaron de que había un lobo feroz que persiguió a su borriquillo, ocasionándole heridas de muerte. Sin embargo, el santo, pacientemente, terminó de hacer su oración y cuando salió de la iglesia se encontró al lobo muerto y al jumento en perfecto estado. El nombre de la iglesia, uno de los pocos topónimos que aparecen en el códice, y la idea del borriquillo, trasladan al ambiente histórico de una época en que los campesinos se valían de estos animales para sus desplazamientos y como bestias de carga y sin los que no se entiende la gran movilidad de estas gentes de unos lugares a otros, recorriendo, a veces, grandes distancias.

Los dos últimos milagros se refieren a la práctica de la caridad. En el de la olla, la comida se multiplicó repentinamente cuando un pobre acudió un sábado a su puerta demandando limosna. Parece ser que había costumbre de que este día se repartiesen alimentos entre los más necesitados. El pobre del relato llegó el último y, al parecer, la comida se había terminado; sin embargo, san Isidro interpeló a su esposa y le rogó que mirase si aún quedaba algo en la olla. Ésta acudió, llena de incredulidad, y comprobó sorprendentemente que estaba llena.

El último de los milagros presenta la existencia de cofradías seglares, que durante los siglos XII y XIII fueron muy dinámicas, y se manifestaron como el medio más ideal de la participación de los laicos en la vida de la Iglesia, así como la recuperación de un estilo de vida cuyas raíces se hunden en la espiritualidad de las primeras comunidades cristianas.

San Isidro perteneció a una de estas cofradías y, durante una de las comidas de hermandad, llegó tarde, debido a que había estado rezando en las iglesias, introduciendo consigo a unos pobres que había encontrado en la puerta pidiendo limosna. La comida se había acabado, quedando sólo la ración que los comensales habían reservado al santo. El milagro quiso que la olla estuviese, de repente, repleta de comida, con lo que se pudo dar de comer a los pobres y aún sobraron alimentos para muchos más. Este milagro se sitúa junto a la iglesia de Santa María Magdalena, a donde los cofrades, que habían presenciado el milagro, acudieron a dar gracias a Dios. Ello provocó que la tradición identificara esta cofradía con la que desde muy antiguo existió en Carabanchel Bajo, bajo la advocación del apóstol Santiago.

Este hecho vincula, una vez más, a san Isidro con la entonces aldea madrileña y sus tierras, pareciendo más que probable que durante la mayor parte de su estancia en Madrid viviese en este contexto rural y no en la villa, según se desprende del propio códice.

La tradición, sin embargo, le vincula también laboralmente con otros lugares de fuera de Madrid, en donde los Vargas tenían heredades, básicamente la sierra norte madrileña y las tierras del Jarama, caso de Buitrago del Lozoya, Talamanca y, especialmente, Caraquiz, en los términos municipales de Torrelaguna (Madrid) y Uceda (Guadalajara), en donde pudo conocer a su esposa y contraer matrimonio.

A Isidro, como pobre de solemnidad que era, se le enterró en el cementerio de la parroquia de San Andrés, en una tosca caja de madera sin cepillar. Transcurridos cuarenta años, como los prodigios de Isidro seguían corriendo de boca en boca, ante la insistencia del pueblo, se exhumó el cuerpo y se le dio sepultura en el interior del templo. Se vio entonces que, a pesar del tiempo transcurrido y de haber estado expuesto a las inclemencias meteorológicas, todavía se conservaba entero y de color tan natural como si estuviera vivo, prodigio que se ha podido comprobar en las múltiples traslaciones que de su cuerpo se han hecho.

Cuando Alfonso VIII de Castilla vino a Madrid tras haber derrotado al moro en las Navas de Tolosa, ordenó que el cuerpo fuera colocado en un arca bellamente policromada con escenas de la vida de Isidro.

La beatificación, pronunciada por el papa Paulo V el 14 de junio de 1619, a instancias del rey Felipe III, fue acontecimiento largo tiempo esperado por el pueblo madrileño; para conmemorar el evento se celebraron grandes festejos, en el transcurso de los cuales se inauguró la plaza Mayor.

El 19 de junio de 1622, Isidro, que en la memoria del pueblo ya era santo, fue canonizado por el papa Gregorio XV, junto a Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier y San Felipe Neri. En 1657 el arquitecto fray Diego de Madrid comenzó a levantar la capilla de San Isidro -primer ejemplo del barroco madrileño-, aneja a la iglesia de San Andrés, destinada a contener la urna del santo, cuyo traslado se produjo definitivamente en 1669. El 4 de febrero de 1789, Carlos III ordenó que la urna fuera instalada en el antiguo Colegio Imperial, que pasó a llamarse entonces Iglesia Real de San Isidro, y que luego sería la catedral de Madrid.

FUENTES: Biografías y Vidas

                    Real Academia de la Historia