San Valentín: el patrón de los enamorados

Año tras año, todos los 14 de febrero, millones de personas en todo el mundo hacen una demostración de amor a su pareja celebrando la festividad de San Valentín y realizando regalos. Sin embargo, no todos conocen el origen de esta celebración. ¿Quién fue San Valentín?, ¿por qué es el patrón de los enamorados?

 

El origen de San Valentín, entre la historia y la leyenda.

La historia de San Valentín se remonta muchos siglos atrás y está envuelta en la bruma de la leyenda, tal es así, que hoy la Iglesia Católica pone en duda su existencia, y desde 1969 no celebra dicha festividad.

Los orígenes de la tradición hay que buscarlos allá por el siglo III, cuando el cristianismo se expandía con rapidez por el Imperio romano, pese a los intentos de los dirigentes romanos de acabar con esta nueva fe, que amenazaba la estabilidad del Imperio. Es entonces cuando aparece la tradición de tres mártires romanos llamados Valentín.

Unas fuentes señalan a San Valentín de Terni como el verdadero San Valentín, otras hablan de un tal Valentino que recibió martirio en África, pero quizás, la historia (o leyenda) más romántica sea la de San Valentín de Roma.

La historia de San Valentín de Roma

Según la tradición, San Valentín de Roma fue un sacerdote romano que acompañaba espiritualmente a los cristianos que habían caído presos en las persecuciones contra los practicantes de esta fe y les ayudaba a prepararse para el martirio y la muerte.

Otra versión cuenta que se trataba de un sacerdote que, pese a que las autoridades romanas prohibían contraer matrimonio a los jóvenes soldados, por considerar que serían mejores combatientes si no tenían ataduras familiares, se dedicaba a casar a las parejas en secreto según el rito católico.

Cuando fue descubierto, Valentín fue sometido a martirio y finalmente decapitado.

Un relato muy popular sobre este santo cuenta que le devolvió la vista a una jovencita ciega y esta en agradecimiento sembró sobre la tumba del santo un rosal que según la tradición florecía cada 14 de febrero

La Iglesia Católica recoge la tradición de San Valentín

A finales del siglo V, la Iglesia Católica, recoge las leyendas sobre San Valentín e institucionaliza su conmemoración el 14 de febrero. Parece ser que fue el Papa Gelasio I quien formalizó el culto al santo, en un intento de cristianizar la antiquísima celebración pagana de las Lupercales, que tenía lugar a mediados de febrero.

Sin embargo, la propia Iglesia desde el principio albergó dudas sobre la veracidad histórica de los hechos de San Valentín, de tal manera que incluso Gelasio I afirmaba que San Valentín era uno de aquellos santos “cuyos nombres son venerados por los hombres, pero cuyos actos solo Dios conoce”, expresando su falta de pruebas históricas sobre este mártir.

Fue durante la Edad Media cuando se asoció el amor romántico a la figura heroica y mitológica de San Valentín, forjándose definitivamente la leyenda del patrón de los enamorados. La fábula fue creciendo y adornándose con el paso de los siglos hasta llegar a nuestros días.

La festividad se borró del calendario eclesiástico por la Iglesia católica en 1969, como parte de un intento por eliminar santos de un origen posiblemente legendario, aunque siguen celebrándola algunas parroquias locales. También es venerado como santo por la Iglesia ortodoxa y por la Iglesia anglicana, así como por la iglesia luterana.

En el 2014, el papa Francisco decidió participar en la celebración de san Valentín, en un intento por devolverle el sentido religioso a esta festividad surgida en principio para contrarrestar a las lupercales,5​ consideradas paganas por la Iglesia católica.

En esta línea, la Conferencia Episcopal Española, a través de la Subcomisión para la Familia y la Defensa de la vida, invita a celebrar la Semana del Matrimonio, del 14 al 20 de febrero, en todas las diócesis españolas.

Con el lema “Matrimonio es +” contará con numerosas actividades y tiene como objetivo ser una oportunidad para que los matrimonios católicos renueven su compromiso, así como  mostrar a la sociedad la belleza del matrimonio.

 

Esta iniciativa se enmarca en el contexto del Año Familia Amoris Laetitia, convocado por el papa Francisco.

Desde una APP a rutas románticas con matrimonios

Entre los materiales que se han desarrollado para celebrar esta Semana del Matrimonio se encuentran: una Aplicación para dispositivos móviles: APP «MatrimONio», disponible ya para Android en Google Play.

En esta aplicación se incluyen diferentes actividades para crecer en la vida matrimonial, desde un retiro para matrimonios, una meditación diaria, diálogos conyugales de cine, vídeos con testimonios o la agenda con las iniciativas en las diócesis.

Además, a partir del día 14 de febrero estará disponible la página web que se ha creado para esta Semana del Matrimonio: matrimonioesmas. org, a través de la cual se podrá acceder a todos los recursos realizados para su difusión en las diferentes redes sociales.

Asimismo, las delegaciones de Familia de las diócesis preparan también su calendario de actividades para los matrimonios con oraciones multimedia para jóvenes, donde reflexionarán con pasajes de la Biblia que hablan del matrimonio, rutas románticas para matrimonios y celebraciones en la catedral o en las parroquias de cada diócesis. Con este motivo, la Subcomisión de Familia y Defensa de la vida, ha preparado un subsidio para la vigilia de oración y para la eucaristía conclusiva.

¿Qué es el Año “Familia Amoris Laetitia”?

El 19 de marzo de 2021 comezó el Año “Familia Amoris Laetitia”. El mismo día en que la Iglesia celebró el 5º aniversario de la publicación de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, un texto que el papa Francisco dedica a la belleza y la alegría del amor familiar. Este año dedicado especialmente a la familia concluirá el 26 de junio de 2022, en el X Encuentro Mundial de las Familias en Roma con el Santo Padre.

En su mensaje de apertura, el Santo Padre destacaba la necesidad de apoyar a la familia en esta época de pandemia, «entre tantos malestares psicológicos, económicos y de salud, todo esto se ha hecho evidente: los lazos familiares han sido y siguen siendo severamente probados, pero al mismo tiempo siguen siendo el punto de referencia más fuerte, el apoyo más fuerte».

«¡Apoyemos, pues, a la familia! Defendámoslo de lo que compromete su belleza. Abordemos este misterio del amor con asombro, discreción y ternura. Y comprometámonos a salvaguardar sus preciosos y delicados vínculos: hijos, padres, abuelos… Estos vínculos son necesarios para vivir y vivir bien, para hacer más fraterna la humanidad».

Luis Urriza, 100 años 77 de ellos como párroco

 

El 19 de agosto de 1921, hace poco más de 100 años, nació en Navarra (España), el P. Luis Urriza, quien fue ordenado sacerdote hace 77 años y que ha estado sirviendo como párroco  en la Diócesis de Beaumont, en el estado de Texas (Estados Unidos).

El P. Luis realizó el año de Noviciado en Calahorra (La Rioja) y profesó los votos temporales en la Orden de San Agustín en el año 1937. El sitio web de los agustinos indica que estudió Filosofía en Calahorra (1937-1940) y Teología entre Calahorra y El Escorial (Madrid) entre 1940 y 1944. Hizo sus votos solemnes en 1941.

Fue ordenado sacerdote en 1944 y siguió sirviendo en Calahorra como profesor y como capellán del ejército español en LEÓN.

A fines de 1949 es enviado a Estados Unidos. Después de pasar por Nueva York y Port Arthur, fue enviado a la ciudad de Beaumont, una zona petrolera a la que llegaron muchos hispanos, especialmente mexicanos. Allí vivió entre 1952 y 1963.

Luego estuvo en Waxahachie y San Antonio, ambas ciudades en Texas. En la segunda estuvo 11 años. En 1975 dejó la pastoral parroquial para ocuparse durante dos años en difundir el “Movimiento por un mundo mejor” en Estados Unidos.

En 1977 volvió a Beaumont, concretamente a la parroquia de Cristo Rey, donde ha sido   párroco hasta la actualidad..

En la parroquia fundada en 1951 y con la ayuda del vicario parroquial, P. Michael Minifie, el P. Urriza asistió a 635 familias, según indica el sitio web de la diócesis. La ciudad de Beaumont tiene unos 120 mil habitantes con alrededor de 18 mil hispanos.

En 2009 el Papa Benedicto XVI le otorgó al P. Urriza la Cruz Pro Ecclesia et Pontifice, galardón que se otorga a una persona que ha ofrecido un gran servicio a la Iglesia Católica o al Papa.

La Cruz Pro Ecclesia et Pontifice (Por la Iglesia y el Papa) fue instituida por el Papa León XIII el 17 de julio de 1888, en la celebración de sus 50 años de ordenación sacerdotal.

Aunque vivió en Estados Unidos desde hace mucho,  en agosto de 2019 el P. Urriza recibió la ciudadanía estadounidense, cuando tenía 98 años.

En 2019 cientos de fieles también se reunieron en la parroquia Cristo Rey para la celebración de los 75 años de sacerdocio del P. Urriza.

En esa ocasión, el ahora Obispo Emérito de Beaumont, Mons. Curtis Guillory, agradeció al sacerdote por “sus muchos años de ministerio en el sudeste de Texas” y comentó que el P. Urriza “ha inspirado y motivado a muchos durante todo su ministerio”.

Poco después de su cumpleaños, en agosto, el obispo de Beaumont le informó que había llegado su hora. Otro sacerdote, más joven, se encargará de Cristo Rey. Su orden enviaba al padre Luis a un nuevo ministerio en España, su país de origen, para unirse a otros religiosos que servían en una iglesia cerca de Madrid.

Esa era la prueba de los votos de obediencia que tomó hace ocho décadas y de la confianza que pone en la voluntad de Dios. Cree que fue una trayectoria trazada divinamente la que hizo que su madre lo llevara a un monasterio en España cuando tenía 12 años, una decisión que al final lo trajo a Texas. Ahora vuelve a desarraigarse.

Esperaba que lo dirigieran a un rumbo en el que pudiera seguir trabajando y ser útil, aunque otros esperan que descanse. “Dios hace cosas que uno no entiende”, dijo. “Tal vez me necesitan allá”.

El P. Luis Urriza es un gran ejemplo de fidelidad a Dios, de servicio  a pesar de su edad y de sus limitaciones.

Iniciativa Legislativa Popular. Una forma de participación ciudadana

Juan Pedro Rivero González

Delegado de Cáritas diocesana de Tenerife y Consiliario de Vida Ascendente.

Las etimologías son maravillosas para comprender lo que nos dicen o nos quieren decir. Por ejemplo, el verbo Participar se compone de dos términos latinos: pars (la parte) y capere (tomar). Y en su conjunción entendemos que Participar significa tomar una parte de algo o tomar parte en algo.

Muchas son las maneras que tenemos los ciudadanos de participar en la vida pública y en la gestión política de la sociedad.

Es complicado incorporarlo con naturalidad cuando estamos tan acostumbrados a que las cosas de todos caigan solo en manos de los responsables de las administraciones públicas. “Ellos deciden y nosotros asumimos. Porque ellos están ahí para que nosotros no tengamos que preocuparnos”. Y hasta dentro de cuatro años que nos pidan el voto.

Lo primero que debemos reedificar es la conciencia de formar parte de la sociedad. No es lo mismos vivir como si tuviéramos que hacernos un hueco en una selva de cosas y personas en las que cada uno va a lo suyo, que ser conscientes de que formamos parte de algo y que mi postura individual afecta al resto de cosas y personas.

Se puede estar en la sociedad sin ser, en el fondo, de la sociedad.

Entre otros modos y caminos, nuestro sistema de gobierno nos ofrece, como forma de participar de manera activa en la vida social, solicitando algo a los poderes públicos, la Iniciativa Legislativa Popular.

Me ha parecido muy interesante la explicación que nos ha dado la responsable del área de Migraciones de Cáritas Diocesana de Tenerife. Una ILP no es solo recoger firmas como si se tratara de una pataleta o queja; es un verdadero ejercicio de participación democrática. De hecho, solo pueden participar en un ILP aquellos que tienen derecho a voto en la sociedad.

Las leyes de un país no nacen solo vertical-descendente. También crecen vertical-ascendentes.

La iniciativa no es de quienes tienen el poder, sino de los gobernados que, conscientes de una necesidad social, participan de esta forma a ofrecer un criterio para que aquellos legislen. Nadie firmará si no siente que es parte de la sociedad en la que está.

Unos pueden estudiar porque otros contribuyen con sus impuestos. Unos pueden adquirir productos frescos en una tienda porque otros los sembraron, atendieron y cosecharon. Unos podemos adquirir un medicamento porque otros se dedican a investigar y a producirlos. Hay quienes barren las calles por las que paseamos, y ser conscientes de que su participación laboral en la vida social me beneficia es tan importante como recibir un documento para apoyar con nuestra firma una iniciativa legislativa popular.

Cada uno puede hacer que lo de todos mejore. Y mejorando el todo, cada uno se beneficia.

Bienvenidas las iniciativas de participación ciudadana, de participación vecinal, de participación en cualquier sentido que sea. Una sociedad enferma de individualismo debe recibir esta posibilidad como una vacuna imprescindible. Incluso deberíamos tener la posibilidad de mostrar un pasaporte con nuestra pauta completa en las dosis de participación cívica.

Si no te gusta, intenta cambiarlo. Si no lo puedes cambiar, vuelve a intentarlo. Si al final no lo consigues, como suele repetir Rafa Nadal, “al menos he competido”.

La queja sin la compañía verbal de la participación es una mera pataleta.

Calcetando a los 110 años. Lulú Vázquez de Silva

Lulú Vázquez de Silva nos dejaba el pasado 24 de diciembre a los 111 años  pero bien merece que  conozcamos algo de esa mujer muy anciana que hasta el final anduvo ocupada en ayudar a las mujeres embarazadas y sin recursos que acudían a la red Madre.

En 2018 le hacían un precioso reportaje  para El Faro de Vigo con el título “Manos que Calcetan a los 108 años” del que nos hacemos eco.

Desconocía si a sus 108 años era  la mujer más longeva del municipio de Pontevedra. Creía que podría ser así, pero tampoco le daba mucha importancia porque, tal y como aseguraba, «ahora cada día cuenta».

Y es que sus jornadas eran  cada vez más tranquilas y las limitaciones propias de la edad hacían que hubiera  dejado de hacer actividades que antes hacía a diario, como reunirse con sus amigas en un banco de la Praza da Ferrería tras la misa de las 12 en San Francisco.

Fue precisamente en este céntrico emplazamiento donde escuchó hablar por primera vez de la asociación Red Madre, de apoyo a mujeres embarazadas y madres recientes en situación de vulnerabilidad o riesgo de exclusión social.

Carmela Calvar, una de las voluntarias del colectivo que una tarde cualquiera transportaba cajas para montar canastillas para las madres, le explicó en qué consistía la labor de la asociación. A Lulú le fascinó y decidió colaborar también haciendo lo que mejor sabía: calcetar.

Hacía ya dos años de ello, pero la pontevedresa no dejó de crear artículos para bebé desde entonces. Comenzó con una toquilla y dos jubones, a los que siguieron bufandas, patucos…«Me gustó la idea y como me gusta calcetar desde pequeña, no me lo pensé», aseguraba en el salón, con la calceta entre las manos.

Sus inicios con esta arte comenzaron en el Colegio Sagrado Corazón de Placeres: «usaba dos horquillas y un ovillo de perlé; así empecé, haciéndole prendas a un muñeco», dice divertida.

Aunque cada vez calcetara menos, estaba con unos patucos. «Ayudar le gusta a cualquiera. Siempre es algo bueno«, manifestó.

La centenaria dijo que  no conocía el secreto de su longevidad. «¡No hice dieta en mi vida!», aseguró. Eso sí, es ejemplo para muchos mayores porque fue de las primeras en vacunarse contra la gripe ese invierno.

En general gozaba de buena salud y no padecía de los huesos, el mal general de las mujeres de avanzada edad. «Creo que fue porque mi padre, que era médico, me dio mucho calcio cuando era niña», reflexionaba.

Debido a la paulatina pérdida de movilidad cambió la iglesia de San Francisco por la de San Bartolomé, que le quedaba mucho más cerca de su casa. Utilizaba un bastón y, si era necesario, una silla de ruedas. Como tiene un supermercado a pocos metros de su vivienda, también iba con frecuencia a hacer la compra de artículos de poco peso.

Lulú Vázquez de Silva ha visto mucha vida, porque más de un siglo da para mucho. «Lo que menos me gusta de la vida de ahora es cómo los padres educan a los hijos. Creen que los quieren más por no corregirlos cuando hacen algo mal«.

Gran ejemplo de mujer.

Un lugar donde rezar (War Room). La película recomendada

Esta película de 2015  del director Alex Kendrick  trata un tema  de actualidad:

Tony y Elizabeth Jordan lo tienen todo, grandes puestos de trabajo, una hermosa hija, y su casa de ensueño. Pero las apariencias pueden ser engañosas. Tony y el mundo de Elizabeth Jordan en realidad se está desmoronando bajo el peso de un matrimonio fracasado. Mientras, Tony se regodea en su éxito profesional y coquetea con la tentación, Elizabeth se resigna a la creciente amargura. Pero su vida toma un giro inesperado cuando Elizabeth conoce  a una nueva cliente, la señorita Clara, y esta le plantea el reto de establecer un «Cuarto de guerra» y un plan de batalla de oración por su familia. Cuando Elizabeth deja que Dios entre en su vida esta se transforma.

¿Por qué se llama cuarto de guerra (War Room)?

Winston Churchill  denominó ‘cuartos de guerra’, o The War Rooms  a unas salas que se localizan bajo suelo en Westminster, Londres. Era el lugar donde se reunía el alto mando del ejército británico, con información estratégica permanente, mapas, comunicaciones, e incluso un lugar para dormir para Churchill. En la película se trata de la guerra de lo mundano frente  a la espiritualidad cristiana y de cómo  el lugar para rezar se convierte en el refugio donde la oración nos fortalece.

¿Cuál es el mensaje de la película?

Muestra lo vacío del éxito del mundo, cómo una imagen de felicidad es un mero papel de fumar  que en cuanto lo toca el agua se deshace. Cuando estamos más en el envoltorio que en el fondo,  el desencanto, la desilusión se afianzan en nuestra vida y si estamos alejados del Señor no tenemos amor para dar. Debemos tomar en cuenta que con la amabilidad conseguimos más y que el perdón nos hace libre, y más cercanos a Dios. Esta es una de las enseñanzas que nos deja la película “Un lugar para rezar”  la necesidad de  la oración, la batalla espiritual y dejar que Dios obre en nuestro existir.

En palabras del director,  la película enfatiza que «como el ejército, deberíamos buscar a Dios para hallar la estrategia correcta antes de ir al combate. Por el combate, me refiero a los asuntos cotidianos que afrontamos en nuestra cultura.»

A pesar de que la crítica no vio con muy buenos ojos a esta cinta el público la acogió de muy buen grado. La señorita  Clara es una anciana con una fuerza impresionante procedente de una fe profunda, y  de una larga vida de oración y batalla espiritual.

«Miedo a la muerte»

Juan Pedro Rivero González

Delegado de Cáritas diocesana de Tenerife y Consiliario de Vida Ascendente.

 

 

Hay noticias que provocan en nosotros una conmoción como si se rompiera la tierra bajo los pies y temblaran las estructuras que nos configuran. Me dijeron que murió Toni, un joven abogado de 44 años, con quien compartí Junta de Gobierno en la Cofradía de la Sangre y de la Santa Cruz de la Catedral de La Laguna. Ese primer contacto me vinculó a su persona, afable y abierta, como una mesa preparada a acoger un encuentro; a una sonrisa que relajaba cualquier ambiente. Sorpresa es poco para definir la noticia.

Y como en cascada, mi pensamiento recorría la experiencia que estarían viviendo su madre, o su esposa o sus hijos. Una cascada de dolor inevitable. Un tsunami que ahoga de repente miles de ilusiones edificadas en la esperanza de una vida a mitad de camino. Todo se derrumba con tanta facilidad que el aliento se entrecorta y la mente se nos nubla.

Morir es normal, todos lo sabemos. Pero hay muertes que no son normales. Y eso nos sorprende y nos asusta. Y nos hace despertar emociones oscuras como el miedo. Miedo a lo desconocido que conocemos, pero que conocemos desde fuera. Miedo a la muerte o miedo a morir.

Algún amigo tengo que calificaría de incredulidad y de carencia de esperanza en la vida eterna estos comentarios. No es así. Yo creo que hay una realidad de infinitas posibilidades detrás del muro de lo que vemos y tocamos; yo creo que mi anhelo de vivir para siempre es consecuencia de una dimensión trascendente y definitiva de la vida de la que soy consciente; yo creo en el testimonio de Jesús. Pero yo también tengo miedo a morir.

De la misma manera que tengo miedo a tropezar en la oscuridad o a la sospecha de una enfermedad. Hay que quitarle los cascabeles chillones al término miedo y reconocer que es una emoción real que se despierta en nosotros ante un mal, presente o futuro, real o posible, que afecte a nuestras seguridades actuales. Tener miedo es normal.

Cuando hablo de Jesús, me refiero al de Nazaret. Aquel que, sabiendo que iban a tratarle mal al final, y que los clavos acariciarían con saña su carne, sudó angustia y macó el duro bocado del morir en la soledad de un huerto. Sentir miedo, angustia, etc. es normal. Lo extraño es sentir atracción y deseo a padecer y morir porque nos sitúa en la zona de confort del masoquista o del suicida.

Y este miedo, natural y humano, no resta un ápice a la esperanza, a la confianza, a la espera activa de una vida plena. Hace muchos años, otro de mis amigos, me preguntaba cuál sería la respuesta imaginaria de un bebé que está por nacer: ¿Quieres nacer o no? Y añadía con imaginativo relato: “¿Nacer? ¿Estás loco? Aquí no necesito respirar para vivir. No necesito ni comer ni hacer caca. Aunque estoy desnudo no siento ni frío ni calor: estoy a la temperatura precisa. No tengo ninguna dificultad física. No; déjame tranquilo que no sé lo que me espera después del parto”.

La tradición cristiana llama dies natalis al día de la muerte. Es una imagen elocuente de una esperanza grande que anida en el barrunto de nuestra autoconciencia y que coincide con las promesas de Cristo. Pero saber esto no nos plancha las arrugas del miedo en la camisa del alma.

Recibe, Toni, amigo, este elogio fúnebre, porque despertaste en todos nosotros esta humana emoción que llamamos miedo.

Los mayores se plantan contra la banca

Los bancos han destruido un 40% de empleo y recortado un 22,1% los cajeros desde 2008, también han cerrado el 54 % de las sucursales en 13 años.

La reestructuración y digitalización del sector bancario a raíz de la crisis de 2008 tiene grandes perjudicados, tanto entre los clientes como entre los empleados. Uno de los colectivos más afectados es el de las personas mayores, que sufren con virulencia la brecha digital y han visto recortados de manera drástica todos los elementos de atención personalizada.

El deterioro de la operativa física es patente: desde el año 2008 hasta 2021, se ha producido una disminución del 39,5% en la cifra de empleados de banca; ha descendido un 54,2% el número de oficinas y han desaparecido el 22,1% de los cajeros automáticos.

Estos datos, publicados por la Asociación de Usuarios Financieros ASUFIN, son elocuentes. «En 2008, cada oficina bancaria daba cobertura a algo más de mil personas, en 2021 tiene que atender a más de 2.200. La retirada de cajeros provoca que si en 2008, cada unidad daba servicio a 741 personas, en 2021, esta cifra se eleve a 970. En cuanto a los empleados, los despidos y jubilaciones anticipadas han supuesto la destrucción de casi  el 40 % de los puestos de trabajo.

EVOLUCIÓN DE EMPLEO, OFICINAS Y CAJEROS DE BANCA

Desde 2008 a 2021 se produce una disminución constante del nùmero de empleados de Banca, de oficinas y de cajeros, mientras la población aumenta. Según informa el Banco de España, el INE y ASUFIN.

Tal como explica Patricia Suárez,  presidenta de ASUFIN, en materia de recorte de empleo, «tan solo en 2021, el descenso fue del 6,4%, tras destruir de forma estimada algo más de 11.000 empleos, cifra que se espera se repita en 2022. Con ello se ha pasado, en el total del periodo considerado, de 270.855 a 164.000 empleados de banca, es decir, 106.855 trabajadores menos y una caída del 39,5%».

Lógicamente, la merma del número de trabajadores y la clausura de las sucursales impacta en la cantidad y calidad de los servicios que el sector presta a sus clientes, y así, la inmensa mayoría de las gestiones que antes se hacían en ventanilla o en las mesas con un gestor físico, ahora se obliga a realizarlas por internet, a través de la web de la entidad o mediante app.

El principal perjudicado de toda esta situación es el usuario de banca, que no solo se encuentra con menos oficinas o menos cajeros, sino que además están más masificados.

BATALLA DE LOS MAYORES CONTRA LA EXCLUSIÓN FINANCIERA

“El sector bancario sigue instalado en una actitud negacionista del problema que no contribuye a solucionarlo. Es evidente que muchas capas de la sociedad encuentran barreras claras de acceso al servicio bancario y que la transición a la digitalización no se está realizando con el debido cuidado por la inclusión de todos los sectores. Pedimos empatía y mayores esfuerzos para que la ciudadanía, en general, no sufra de manera drástica la reestructuración del sector», reclama Patricia Suárez.

En el mismo sentido, la recién constituida Plataforma de Mayores y Pensionistas ha reclamado reunirse «a la mayor rapidez posible» con la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño; el ministro de Consumo, Alberto Garzón; el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, y con el director general del Imserso, Luis Alberto Barriga, con el objetivo de abordar la exclusión financiera. En un comunicado, la plataforma explica que ha pedido estos encuentros con el objetivo de trasladar su preocupación ante «la exclusión financiera que están sufriendo las personas mayores», causada por el cierre de «miles de sucursales bancarias que se está produciendo desde hace años».

BANCOS, A LA CABEZA DE LAS RECLAMACIONES

La digitalización y la reestructuración del sector bancario están haciendo aflorar nuevos contenciosos de los clientes contra las entidades. En 2021, el sector acaparó el 49,63% de las consultas y reclamaciones que los consumidores plantearon a ADICAE, destacando los litigios por las hipotecas. Más en detalle, los problemas sobre préstamos hipotecarios, como cláusulas suelo, gastos hipotecarios e IRPH, generaron el 31,16% del total de consultas, mientras que los juzgados continuarían con 225.611 demandas «por abusos hipotecarios pendientes de resolver».

Otra gran fuente de litigios es la digitalización de los servicios bancarios (ligada a las nuevas políticas comerciales de las entidades), que han alcanzado casi las 14.000 consultas (un 7% del total), y los conflictos sobre tarjetas de crédito y de pago online, con 9.655 consultas y reclamaciones (7.164 sobre tarjetas de crédito y revolving y 2.491 sobre medios de pago generales).

Por su parte, el incremento de las comisiones generó casi 7.500 atenciones por parte de ADICAE.

LA GESTA DE CARLOS: 461.000 FIRMAS CONTRA LA EXCLUSIÓN

La indignación contra la banca por estas prácticas ha convertido a Carlos San Juan, médico vocacional ya jubilado, a sus 78 años y medio, en un abanderado de la lucha contra la exclusión financiera que sufren las personas mayores. Indignado por las «escenas dramáticas que veo en las puertas de los bancos, con mayores desesperados y al borde de las lágrimas por no saber manejar el cajero, sin que los empleados de la sucursal abran la puerta ni salgan a ayudarlos», abrió una campaña reivindicativa en Change.org para exigir la atención presencial, que lleva recogidas casi 500.000 firmas. “La banca no puede ganar millones a costa de desatender y excluir a los mayores, es un asunto de justicia social, ya que con los impuestos de todos hemos rescatado a los bancos de una grave crisis por errores suyos de ambición».

Tal y como San Juan recuerda, la banca es un servicio público porque «nosotros no podemos cobrar directamente la pensión, ni pagar un recibo o una multa… tenemos que acudir a los bancos. Exigen la digitalización, pero en el banco no te cogen el teléfono, el gestor online no funciona y hay largas colas en los cajeros», denuncia.

Leído en 65 y más, autora Pepa Montero

A vueltas con el “coco»

Factores que provocan la pérdida de memoria y no es la demencia

Existen determinados factores que pueden afectar a la memoria, sin necesidad de que la persona tenga algún tipo de demencia.

En ocasiones muchas personas tienen lapsus de memoria, pero ello no significa necesariamente que exista algún tipo  de demencia. Es decir, debemos saber diferenciar en que momento es necesario ser evaluado  por un profesional de la salud.

Por lo general uno de los síntomas más habituales de cualquier tipo de demencia es la pérdida de memoria. Sin embargo, también podemos tener problemas de memoria de forma esporádica sin que aparentemente exista una relación directa con la demencia.

Además, de forma genética algunas personas tienen mayor predisposición a olvidar las cosas con mayor rapidez o presentan dificultades para recordar ciertos tipos de cosa. Igualmente, algunas personas también destacan por una memoria eficaz.

Causas de pérdida de memoria

La FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos) recuerda que es posible que se produzca una pérdida de memoria no asociada a la demencia o al deterioro cognitivo.

En este sentido, detalla algunas de las causas que pueden afectar a la memoria, independientemente de la demencia:

  1. Medicamentos que puedan interferir en la memoria, como ansiolíticos o antidepresivos.
  2. Consumo excesivo de alcohol y drogas.
  3. Estrés constante. Especialmente aquel que surge después de un trauma emocional, ya que puede generar pérdida de memoria.
  4. La depresión común en el envejecimiento, en muchas ocasiones puede ocasionar falta de atención y concentración.
  5. Golpe en la cabeza. Algunos golpes severos en la cabeza pueden provocar la pérdida de conciencia y derivar en pérdida de memoria. En algunos casos, si se producen traumas en la cabeza de forma prolongada en el tiempo, como en el caso de boxeadores o luchadores de UFC, la pérdida de memoria puede ser mayor.
  6. Personas con VIH, herpes, tuberculosis u otras infecciones que puedan afectar a la salud del cerebro.
  7. Tiroides hipoactiva o hiperactiva.
  8. Falta de sueño.
  9. Deficiencia de nutrientes, como vitamina B1 o vitamina B12.
  10. Como parte normal del proceso de envejecimiento.

Así, en el caso de observar que con el paso del tiempo cada vez olvidas más información, es recomendable acudir a un especialista médico, ya que en esa situación si que podría deberse a una pérdida de memoria por demencia.

¿Puede prevenirse la pérdida de memoria?

La ciencia y diferentes estudios de investigación ha podido constatar la existencia de hábitos o actividades que permiten frenar la pèrdida de memoria relacionada con el envejecimiento.

Algunos de los elementos que pueden beneficiar la disminución del riesgo de desarrollar dificultades de memoria son los siguientes:

  • Reducir los niveles de colesterol y presión arterial.
  • Realizar ejercicio físico con regularidad. Está demostrado que la actividad física mejora el flujo sanguíneo en el cerebro.
  • No fumar.
  • Evitar el alcohol.
  • Reducir el estrés.
  • Mantener interacciones sociales.
  • Llevar a cabo una alimentación saludable y consumir menos grasas saturadas, lo cual se ha demostrado que ayuda a retrasar el deterioro cognitivo y la pérdida de memoria.
  • Mantener el cerebro activo mediante actividades como la lectura, aprendizaje o juegos.

Finalmente, los expertos de la FDA aclaran que «con la demencia hay un creciente deterioro de la memoria y otros aspectos del pensamiento que son lo suficientemente grave como para afectar las actividades diarias. Si bien tiene muchas causas, la más común, con mucho, es la enfermedad de Alzheimer, en la que hay una pérdida progresiva de las células cerebrales acompañados de otras anomalías del cerebro».

La memoria también necesita ejercitarse

Muchos expertos explican que la memoria también actúa como un músculo. En este sentido, realizar ejercicios para la memoria resulta fundamental para retrasar el envejecimiento y el desarrollo de algún tipo de demencias.

Así, desde la asociación ‘ASISPA‘,  destacan que uno de los mejores juegos para la memoria es la realización de puzles, jugar a cartas, hacer actividades sobre la hora o el calendario, aprender y otros juegos de memoria.

En cuanto a la construcción de puzles, se trata de una actividad ideal para realizar solos o acompañados. Con este ejercicio el cerebro debe relacionar las piezas y recordar lo que había visto anteriormente; además de entrenar la paciencia y la concentración.

5 ejercicios básicos y eficaces

A continuación exponemos 5 ejercicios básicos y eficaces para ejercitar la memoria recomendados por los profesionales de ASISPA:

  1. Puzles: Realizar puzles es una actividad ideal para realizar en soledad o acompañado, e ideal para fortalecer la memoria. En este tipo de ejercicios el cerebro tiene que vincular las imágenes de las piezas y recordar lo que había visto anteriormente. Además, esta actividad estimula la concentración y la paciencia.
  2. Juegos de cartas: Por su parte, los juegos de cartas también fomentan la concentración e incluso a desarrollar estrategias para conseguir ganar una partida, Es un ejercicio divertido y sociable genial para ejercitar la memoria.
  3. Calendario y reloj: Una actividad eficaz para la memoria consiste en marcar en el calendario el día y año actual de forma regular. Este ejercicio ayuda a mejorar la orientación espacio-temporal de una persona. Interpretar las horas en un reloj de aguja y digitales también es altamente beneficioso para la memoria.
  4. Aprender: Uno de los ejercicios que más ayuda a mantener la actividad de la plasticidad cerebral es aprender. Y cuando hablamos de aprender nos referimos a todas sus vertientes, como recetas de cocina, canciones, tocar un instrumento, dato histórico…etc.
  5. Juegos de memoria: Existen diferentes juegos de memorización, como observar una imagen durante un periodo de tiempo y luego responder que hemos visto en ella; así como memorizar los objetos de la nevera o el baño.

En cuanto a los juegos de memoria visual, algunos de los más apropiados son aquellos que consisten en buscar las diferencias entre dos imágenes o encontrar un individuo u objeto en un paisaje.

Visto en TODO DISCA.

De esclava a santa: Santa Josefina Bakhita

Josefina Bakhita, la santa que fue esclava y marca la Jornada Mundial de Reflexión y Oración contra la Trata de Personas

Josefina Bakhita, la patrona de Sudan, fue una religiosa africana con nacionalidad italiana que pasó de ser esclava a convertirse en santa. Conocida como «Bakhita», de su vida no se conocen datos muy exactos. Se cree que nació en 1869 en Darfur, África. En sus primeros años de vida, durante su infancia, vivió junto a sus padres, sus tres hermanos y dos hermanas, una de ellas su hermana gemela.

 

Una vida marcada por los secuestros

En aquella época existían los llamados «negreros», una especie de mercaderes de esclavos. Unos «comerciantes» que primero raptaron a una de sus hermanas: «Recuerdo cuánto lloró mamá y cuánto lloramos todos»; y después a ella. La capturaron, le pusieron el nombre de Bakhita y la vendieron en un mercado de esclavos. La joven Josefina intentó escapar, pero no lo logró.

Con tan solo 13 años la tatuaron y le realizaron 114 incisiones. En su biografía cuenta que: «Sentía que iba a morir en cualquier momento». Pasó por diferentes dueños, pero con el último tuvo suerte: el diplomático Callisto Legnani la compró como esclava con el fin de devolverle su libertad​.

Esto sucedió en Sudán, y al poco tiempo de comprarla Legnani debía regresar a su país. Por ello, Bakhita decidió acompañarlo, y al llegar a Génova pasó a formar parte del servicio de la familia Michielo. Tiempo depués, pasó a formar parte de la Congregación de Hijas de La Caridad de Santa Magdalena de Canossa en Venecia. Bakhita cuenta que allí conoció de verdad a Cristo y que «Dios había permanecido en su corazón».

Santa Josefina Bakhita recibió al mismo tiempo el bautismo, la primera comunión y la confirmación. Fue el 9 de enero de 1890, por manos del Cardenal de Venecia. En ese momento, tomó el nombre cristiano de Josefina Margarita Afortunada. Nunca realizó milagros ni fenómenos sobrenaturales, pero tenía fama de santidad. Una mujer modesta y humilde que mantuvo su fe hasta en los momentos más complicados de su vida.

Falleció el 8 de febrero de 1947 en Italia y sus últimas palabras fueron: «Madonna! Madonna!». El 1 de octubre del año 2000 fue canonizada por el Papa San Juan Pablo II y en mayo de 1992 fue beatificada por el mismo Pontífice, declarándose su fiesta el 8 de febrero.

Desde 2015, la Iglesia celebra este día la Jornada Mundial de Reflexión y Oración contra la Trata de Personas.

Por Marina Martín Álvarez

Visto en Ecclesia.

«Yo quiero ser constructor»

“Yo quiero ser constructor”

Juan Pedro Rivero González es Consiliario de Vida Ascendente y Delegado de Càritas Diocesana de Tenerife.

Los niños nos sorprenden. “Mamá, ¿papá es constructor?”. Esa fue la pregunta cuando el niño escuchó que su papá había ido a La Palma a ayudar a las personas que habían perdido sus casas por el volcán. Lo mejor es su comentario final: “Pues yo quiero ser constructor”.

Construir es identitario. La inteligencia nos hace capaces de convertir la naturaleza en mundo. Hacer de la realidad un mundo habitable. Y lo que más impresiona: pensar que nosotros somos constructores de uno mismos. No partimos de cero, ni nos podemos sentir solos en esta tarea, pero somos artífices de nuestro propio destino. Recibimos un don en forma de semilla y tenemos las herramientas para construir nuestra realidad. Una construcción en la que somos herederos, consecuencia, pero también causa.

Construimos relaciones interpersonales y, entre ellas construimos hogares. Construimos ambientes humanos y humanizadores en los que la cultura es rail por los que se deslice la sociedad. Construimos espacios de búsqueda de sentido y de razones. Construimos lugares por los que andar, ir y volver, así como construimos medios de comunicación que acerquen distancias y faciliten la movilidad. Constructores somos.

Construimos un lenguaje que nos posibilite la comunicación, el intercambio de ideas y la creatividad. Construimos herramientas de corrección, incluso, para que sea fina la transposición de información entre nosotros y no se pierda mucho entre el emisor y el receptor. Construimos formas de descanso y entretenimiento, inventamos juegos y jugamos, convirtiendo lo inútil en pulmón que nos haga respirar la vida.

Construimos defensas, muros y distancias, pretendidas seguridades que nos eviten sufrir el mal uso de la libertad del prójimo. Y construimos también puentes, pistas y autopistas que favorezcan existir con las puertas abiertas. Construimos la unidad y construimos la división. Construimos el bien y construimos el mal. Sí, somos constructores.

Al niño de mi amigo no le quedará otro remedio que serlo. No sabemos lo que construirá, pero lo tendrá que hacer. Tiene todo un mundo de posibilidades abiertas para hacer del mundo un espacio más habitable, o construirá vallas de espino para la división.

Si algo sale mal, si nos equivocamos, si descubrimos que las cosas pueden ser de otro modo, también tenemos ocasión para la reconstrucción. Reconstruir es otra manera de ser constructor. Restaurar, recolocar, resituar, reordenar…, todas, formas de hacer bueno lo que nos sorprende con su mandad.

En el La Palma se escucha mucho hablar de “reconstrucción”. El papá del niño es uno de tantas personas que quieren colaborar en volver a convertir en mundo lo que la naturaleza ha envuelto en lava.

Somos constructores.