NOTICIAS DEL MOVIMIENTO: BODAS DE ORO MATRIMONIALES EN VIDA ASCENDENTE SEGORBE- CASTELLÓN

La Concatedral de Santa María, Castellón, ha acogido este martes 14 de Mayo, una Eucaristía de acción de gracias, presidida por nuestro Obispo D. Casimiro, por los matrimonios que se casaron en 1974, celebrando sus Bodas de Oro.

Entre los sacerdotes concelebrantes se encontraban, el párroco, D. Miguel Simón y D. Francisco Viciano, Consiliario de Vida Ascendente de Castellón, que ha organizado la Celebración y de la que Berta Sancho es la Presidenta. Tras la Liturgia de la Palabra ha tenido lugar la homilía de D. Casimiro –“” Dios es amor, un amor infinito que se expande y se comunica””_  ha señalado al comienzo.

“” También a vosotros –les ha dicho a los esposos—Dios os creó por amor, para que uniéndoos en matrimonio vivieseis en el amor mutuo, caminando juntos hasta la plenitud del amor””.

Además , “” para que, no os sintieseis solos en las dificultades de la vida, Dios os ofreció su gracia, su amor, que os ha acompañado día a día”” también como “” receta fundamental “” a seguir en todo matrimonio y en toda familia ha exhortado a “” buscar en todo momento el bien del esposo, de la esposa y de los hijos, como Jesús nos enseña””.

El Obispo les ha animado también a leer la exhortación apostólica “”Amoris Laetitia “” del Papa Francisco sobre el amor en la familia, destacando de la misma, la necesidad  de un respeto reciproco, pidiendo permiso, de ser agradecidos y de saber pedir perdón.

Tras la homilía, los esposos, han renovado sus compromisos matrimoniales, el Obispo les ha bendecido, y han realizado una entrega mutua se los anillos.

PERMISO, GRACIAS Y PERDÓN, tres palabras clave para los matrimonios.

Fue una celebración muy emotiva y muy interesante, acompañada con el órgano  y el Coro de Vida Ascendente.

Al finalizar fuimos a un Restaurante cercano a la Concatedral con el jubilo y alegría del encuentro.

 

EL SANTO DE LA SEMANA: SAN MAXIMINO DE TRÉVERIS

Maximino nació al comienzo del siglo IV en Poitiers (Aquitania), al sudoeste de la antigua Galia. Provenía de un hogar muy piadoso.

La santidad de Agricio, obispo de Tréveris, llevó a Maximino a dejar el suelo natal e ir en busca de aquel prelado, para recibir lecciones de religión, ciencias y humanidades. El santo reconoció en el recién llegado una lúcida inteligencia y un firme amor a la doctrina católica, razón por la cual le confirió las sagradas órdenes. En el ejercicio de estas funciones hizo en breve tiempo notables progresos.

Al morir Agricio, conocidos por el pueblo los atributos de Maximino, por voluntad unánime éste fue su sucesor, ocupando la cátedra de Tréveris en el año 332.

Perturbaba en aquel tiempo en la Iglesia el arrianismo, doctrina que negaba la unidad y consustancialidad en las tres personas de la santísima Trinidad; según ellos el Verbo habría sido creado de la nada y era muy inferior al Padre. El Verbo encarnado era Hijo de Dios, pero por adopción.

Contra esta interpretación, que disminuía el misterio de la encarnación y el de la redención del hombre, se levantó Atanasio, obispo de Alejandría, que se había de constituir en el campeón de la ortodoxia.

Reinaba entonces el emperador Constantino el Grande, a quien los herejes engañaron acumulando calumnias sobre Atanasio, y así lograron que lo desterraste a Tréveris en el año 336. Allí Maximino lo recibió con evidencias de la veneración que le profesaba y trató por todos los medios de suavizar la situación del desterrado. Lo mismo hizo con Pablo, obispo de Constantinopla, también forzado a ir a Tréveris después de un remedo de sínodo arriano. Al morir Constantino, el hijo mayor, Constantino el Joven, su sucesor en Occidente, devolvió a Atanasio la sede de Alejandría.

En el año 345, Maximino concurrió al concilio de Milán, donde los arrianos, cuyo jefe era Eusebio de Nicomedia, fueron otra vez condenados. Considerado indispensable para cimentar la paz de la Iglesia celebrar un nuevo concilio ecuménico. Maximino lo propuso al emperador Constante; éste, hallándolo conveniente, escribió a su hermano Constantino, concertándose para tal reunión la ciudad de Sárdica (hoy Sofía, capital de Bulgaria).

Los arrianos quisieron atraer al emperador a su secta y justificar la conducta seguida contra Atanasio. Pero Maximino alertó al emperador, defendiendo así al obispo sin culpa; y Atanasio fue nuevamente restablecido.

Vuelto a su Iglesia, Maximino hizo frente a las necesidades, socorriendo a los pobres. Su familia residía en Poitiers y allá fue a visitarlos, pero murió al poco tiempo en esa ciudad, en el año 349. La fecha de hoy recuerda la traslación de sus reliquias a Tréveris.

La Iglesia católica lo celebra el 29 de Mayo

    Fuente: mercaba.org

INTENCIONES DE ORACIÓN

“El Papa Francisco confía cada mes a su Red Mundial de Oración, intenciones de oración que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia”, afirma el sitio web de la iniciativa.

“Su intención de oración mensual es una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos», es una brújula para una misión de compasión por el mundo”, agrega.

Este mes de junio  oramos POR LOS QUE HUYEN DE SU PAÍS

Oremos para que los migrantes que huyen de las guerras o del hambre, obligados a viajes llenos de peligro y violencia, encuentren aceptación y nuevas oportunidades de vida en sus países de acogida.

La Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española aprobó en su 121º reunión, que tuvo lugar del 17 al 21 de abril de 2023, las intenciones de la CEE para el año 2024 por las que reza la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración).

Junio: POR LOS PADRES CRISTIANOS, para que fieles a los compromisos que adquirieron en el bautismo de sus hijos, sepan transmitirles la fe y hacer de sus hogares auténticas iglesias domésticas, abiertos generosamente a las necesidades de todos.

CATEQUESIS DEL SANTO PADRE SOBRE LAS VIRTUDES: LA CARIDAD ES UN AMOR CASI ‘IMPOSIBLE’ QUE NOS HACE AMAR INCLUSO A LOS ENEMIGOS

En la audiencia general, Francisco estableció una distinción entre el amor cristiano y todos los demás tipos de amor que se experimentan en la vida: el que nace del Evangelio «bendice a los que maldicen», tan «audaz que parece casi imposible».

«Quedan, pues, estas tres cosas: la fe, la esperanza y la caridad. Pero la mayor de todas es la caridad»: escribe San Pablo en la Primera Carta a los Corintios. La caridad, tercera virtud teologal, es el tema de la catequesis del Papa Francisco hoy en la audiencia general en la Plaza de San Pedro.

“El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. (1 Cor 13,4-7)”

Se habla mucho del amor, pero ¿qué es el amor?

San Pablo se dirige a una comunidad cristiana que vive contrastes y disputas, «hay quienes pretenden -dice- tener siempre razón y no escuchan a los demás, considerándolos inferiores». Incluso durante la celebración de la Eucaristía hay divisiones, continúa el Papa, «y hay quien aprovecha para comer y beber, excluyendo a los que no tienen nada».

Probablemente todos estaban convencidos de que eran buenas personas, y si se les preguntaba por el amor, responderían que el amor era ciertamente un valor muy importante para ellos, al igual que la amistad y la familia. Incluso hoy en día, el amor está en boca de todos; está en boca de tantos «influencers» y en los estribillos de tantas canciones. Hablamos mucho de amor, pero ¿qué es el amor?

El amor de Dios es el que no quita, sino que da

El temor del apóstol es que entre los cristianos de Corinto «no hay rastro» de la virtud de la caridad, la que viene de Dios, y que del amor de Dios saben poco. Porque el de Dios «no es el amor que sube sino el que baja, no el que toma sino el que da». Ágape era el término utilizado para designar el amor cristiano, distinto de todos los demás amores, como el enamoramiento o el amor a la patria o el amor a la humanidad. Es «un amor más grande», dice el Papa, «un amor que viene de Dios y se dirige a Dios», y que al mismo tiempo nos hace capaces de «amar al prójimo como Dios lo ama».

«Este amor, por Cristo, nos empuja donde humanamente no llegaríamos: es amor por los pobres, por lo que no es amable, por los que no nos quieren y no nos agradecen. Es amor por lo que nadie amaría. Incluso por el enemigo. Esto es «teológico», esto viene de Dios, esto es obra del Espíritu Santo en nosotros».

Un amor que incluye al enemigo

En el Sermón de la Montaña, Jesús describe este amor mostrando su diferencia con el amor del que son capaces incluso los pecadores: “Si aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacen bien solo a los que les hacen bien, ¿qué mérito tienen? También los pecadores hacen lo mismo” (Lc 6,32-33). Por tanto, el cristiano debe amar a todos, sin esperar reciprocidad y sin interés, y su amor debe incluir a sus enemigos. Recordemos estas palabras, subraya el Papa: «Amen, en cambio, a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada».

«El amor cristiano abraza a los que no son amables, ofrece el perdón -¡qué difícil es perdonar: cuánto amor se necesita para perdonar! El amor cristiano bendice a los que maldicen, y estamos acostumbrados, ante un insulto o una maldición, a responder con otro insulto, con otra maldición. Es un amor tan audaz que parece casi imposible, y sin embargo es lo único que quedará de nosotros».

El juicio final será sobre la caridad

«El amor es la ‘puerta estrecha’ por la que debemos pasar para entrar en el Reino de Dios», afirma además Francisco. En el ocaso de la vida seremos juzgados precisamente por este amor, es decir, por la caridad. En el ocaso de la vida escucharemos de nuevo las palabras de Jesús: «En verdad les digo que cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron».

 

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO POR LA IV JORNADA MUNDIAL DE LOS ABUELOS Y LOS ANCIANOS

El próximo 28 de julio y bajo el lema  «En la vejez no me abandones» (cf. Sal 71,9) tendrá lugar en toda la Iglesia Católica la celebración  de la Jornada Mundial de los abuelos y ancianos, el Santo Padre Francisco nos ha dirigido este  precioso mensaje para esa jornada.

Queridos hermanos y hermanas:

Dios nunca abandona a sus hijos. Ni siquiera cuando la edad avanza y las fuerzas flaquean, cuando aparecen las canas y el estatus social decae, cuando la vida se vuelve menos productiva y corre el peligro de parecernos inútil. Él no se fija en las apariencias (cf. 1Sam 16, 7) y no desdeña elegir a aquellos que para muchos resultan irrelevantes. No descarta ninguna piedra, al contrario, las más «viejas» son la base segura sobre las que se pueden apoyar las piedras «nuevas» para construir todas juntas el edificio espiritual (cf. 1 Pe 2, 5).

La Sagrada Escritura, en su conjunto, es una narración del amor fiel del Señor, del que emerge una certeza consoladora: Dios sigue mostrándonos su misericordia, siempre, en cada etapa de la vida, y en cualquier condición en la que nos encontremos, incluso en nuestras traiciones. Los salmos están llenos del asombro del corazón humano frente a Dios, que nos cuida a pesar de nuestra pequeñez (cf. Sal 144, 3-4); nos aseguran que Dios nos ha plasmado en el seno materno (cf. Sal 139, 13) y que no entregará nuestra vida a la muerte (cf. Sal 16,10). Por tanto, podemos tener la certeza de que también estará cerca de nosotros durante la ancianidad, tanto más porque en la Biblia envejecer es signo de bendición.

Y, sin embargo, en los salmos encontramos además esta sentida súplica al Señor: «No me rechaces en el tiempo de mi vejez» (Sal 71, 9). Una expresión fuerte, muy cruda. Nos lleva a pensar en el sufrimiento extremo de Jesús que exclamó en la cruz: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mt 27, 46).

En la Biblia, pues, hallamos la certeza de la cercanía de Dios en cada etapa de la vida y, al mismo tiempo, encontramos el miedo al abandono, particularmente en la vejez y en el momento del dolor. No se trata de una contradicción. Mirando a nuestro alrededor no nos resulta difícil comprobar cómo esas expresiones reflejan una realidad más que evidente. Con mucha frecuencia la soledad es la amarga compañera de la vida de los que como nosotros son mayores y abuelos. Siendo obispo de Buenos Aires, muchas veces tuve ocasión de visitar residencias de ancianos y me di cuenta de las pocas visitas que recibían esas personas; algunos no veían a sus seres queridos desde hacía muchos meses.

Las causas de esa soledad son múltiples. En muchos países, sobre todo en los más pobres, los ancianos están solos porque sus hijos se han visto obligados a emigrar. Pienso también en las numerosas situaciones de conflicto; cuántos ancianos se quedan solos porque los hombres —jóvenes y adultos— han sido llamados a combatir y las mujeres, sobre todo las madres con niños pequeños, dejan el país para dar seguridad a los hijos. En las ciudades y en los pueblos devastados por la guerra, muchas personas mayores se quedan solas, como únicos signos de vida en zonas donde parece reinar el abandono y la muerte. En otras partes del mundo, además, existe una falsa creencia, muy enraizada en algunas culturas locales, que genera hostilidad respecto a los ancianos, acusados de recurrir a la brujería para quitar energías vitales a los jóvenes; de modo que, en caso de que una muerte prematura, una enfermedad o una suerte adversa afecte a un joven, la culpa recae sobre algún anciano. Esta mentalidad se debe combatir y erradicar. Es uno de esos prejuicios infundados, de los que la fe cristiana nos ha liberado, que alimenta persistentes conflictos generacionales entre jóvenes y ancianos.

Si lo pensamos bien, esta acusación dirigida a los mayores de «robar el futuro a los jóvenes» está muy presente hoy en todas partes. Esta también se encuentra, bajo otras formas, en las sociedades más avanzadas y modernas. Por ejemplo, hoy en día está muy extendida la creencia de que los ancianos hacen pesar sobre los jóvenes el costo de la asistencia que ellos requieren, y de esta manera quitan recursos al desarrollo del país y, por ende, a los jóvenes. Se trata de una percepción distorsionada de la realidad. Es como si la supervivencia de los ancianos pusiera en peligro la de los jóvenes. Como si para favorecer a los jóvenes fuera necesario descuidar a los ancianos o, incluso, eliminarlos. La contraposición entre las generaciones es un engaño y un fruto envenenado de la cultura de la confrontación. Poner a los jóvenes en contra de los ancianos es una manipulación inaceptable; «está en juego la unidad de las edades de la vida, es decir, el real punto de referencia para la comprensión y el aprecio de la vida humana en su totalidad» (Catequesis 23 febrero 2022).

El salmo citado anteriormente —en el que se suplica no ser abandonados en la vejez— habla de una conspiración que ciñe la vida de los ancianos. Parecen palabras excesivas, pero comprensibles si se considera que la soledad y el descarte de los mayores no son casuales ni inevitables, son más bien fruto de decisiones —políticas, económicas, sociales y personales— que no reconocen la dignidad infinita de toda persona «más allá de toda circunstancia y en cualquier estado o situación en que se encuentre» (Decl. Dignitas infinita, 1). Esto sucede cuando se pierde el valor de cada uno y las personas se convierten en una mera carga onerosa, en algunos casos demasiado elevada. Lo peor es que, a menudo, los mismos ancianos terminan por someterse a esta mentalidad y llegan a considerarse como un peso, deseando ser los primeros en hacerse a un lado.

Por otra parte, hoy son muchas las mujeres y los hombres que buscan la propia realización personal llevando una existencia lo más autónoma y desligada de los demás que sea posible. Las pertenencias comunes están en crisis y se afirman las individualidades; el pasaje del «nosotros» al «yo» se muestra como uno de los signos más evidentes de nuestro tiempo. La familia, que es la primera y la más radical oposición a la idea de que podemos salvarnos solos, es una de las víctimas de esta cultura individualista. Pero cuando se envejece, a medida que las fuerzas disminuyen, el espejismo del individualismo, la ilusión de no necesitar a nadie y de poder vivir sin vínculos se revela tal cual es: uno se encuentra en cambio teniendo necesidad de todo, pero ya solo, sin ninguna ayuda, sin tener a alguien con quien poder contar. Es un triste descubrimiento que muchos hacen cuando ya es demasiado tarde.

La soledad y el descarte se han vuelto elementos recurrentes en el contexto en el que estamos inmersos. Estos tienen múltiples raíces: en algunos casos son el fruto de una exclusión programada, una especie de triste «complot social»; en otros casos se trata lamentablemente de una decisión propia. Otras veces también se los sufre fingiendo que se trate de una elección autónoma. Estamos perdiendo cada vez más «el sabor de la fraternidad» (Carta enc. Fratelli tutti, 33) e incluso nos cuesta imaginar algo diferente.

En muchos ancianos podemos advertir ese sentimiento de resignación del que habla el libro de Rut, cuando relata que la anciana Noemí —después de la muerte del marido y de los hijos— invitó a sus nueras, Orpá y Rut, a regresar a sus países de origen y a sus casas (cf. Rut 1, 8). Noemí —como tantos ancianos de hoy— teme quedarse sola, pero no consigue imaginar algo distinto. Como viuda, es consciente de valer poco ante la sociedad y está convencida de ser un peso para esas dos jóvenes que, al contrario de ella, tienen toda la vida por delante. Por eso piensa que sea mejor hacerse a un lado y ella misma invita a las jóvenes nueras a dejarla y a construir su futuro en otros lugares (cf. Rut 1, 11-13). Sus palabras son un concentrado de convenciones sociales y religiosas que parecen inmutables y que marcan su destino.

El relato bíblico nos presenta en este momento dos opiniones diferentes frente a la invitación de Rut y, por tanto, frente a la vejez. Una de las dos nueras, Orpá, que le tiene cariño a Noemí, con un gesto afectuoso la besa, pero acepta lo que ella también cree que es la única solución posible y sigue su propio camino. Rut, en cambio, no se separa de Noemí y le dirige palabras sorprendentes: «No insistas en que te abandone» (Rut 1, 16). No tiene miedo de desafiar las costumbres y la opinión común, siente que esa mujer anciana la necesita y, con valentía, permanece a su lado, dando inicio a una nueva travesía para ambas. A todos nosotros —acostumbrados a la idea de que la soledad es un destino inevitable— Rut nos enseña que a la súplica «¡no me abandones!» es posible responder «¡no te abandonaré!». No duda en trastocar lo que parece una realidad inmutable, ¡vivir solos no puede ser la única alternativa! No es casualidad que Rut —la que se quedó acompañando a la anciana Noemí— sea un antepasado del Mesías (cf. Mt 1, 5), de Jesús, el Enmanuel, Aquel que es «Dios con nosotros», Aquel que lleva la cercanía y la proximidad de Dios a todos los hombres, de todas las condiciones y de todas las edades.

La libertad y la valentía de Rut nos invitan a recorrer un camino nuevo. Sigamos sus pasos, hagamos el viaje junto a esta joven mujer extranjera y a la anciana Noemí, no tengamos miedo de cambiar nuestras costumbres y de imaginar un futuro distinto para nuestros ancianos. Nuestro agradecimiento se dirige a todas esas personas que, aun con muchos sacrificios, han seguido efectivamente el ejemplo de Rut y se están ocupando de un anciano, o sencillamente muestran cada día su cercanía a parientes o conocidos que no tienen a nadie. Rut eligió estar cerca de Noemí y fue bendecida con un matrimonio feliz, una descendencia y una tierra. Esto vale siempre y para todos: estando cerca de los ancianos, reconociendo el papel insustituible que estos tienen en la familia, en la sociedad y en la Iglesia, también nosotros recibiremos muchos dones, muchas gracias, muchas bendiciones.

En esta IV Jornada Mundial dedicada a ellos, no dejemos de mostrar nuestra ternura a los abuelos y a los mayores de nuestras familias, visitemos a los que están desanimados o que ya no esperan que un futuro distinto sea posible. A la actitud egoísta que lleva al descarte y a la soledad contrapongamos el corazón abierto y el rostro alegre de quien tiene la valentía de decir «¡no te abandonaré!» y de emprender un camino diferente.

A todos ustedes, queridos abuelos y mayores, y a cuantos los acompañan, llegue mi bendición junto con mi oración. También a ustedes les pido, por favor, que no se olviden de rezar por mí.

Roma , san Juan de Letrán, 25 de abril de 2024

LOS ORÍGENES DE LA SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI

La solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, también conocida como Corpus Domini,  se celebra en la Iglesia Católica el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad o se transfiere al domingo siguiente.

La solemnidad fue instituida para honrar la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo en el Santísimo Sacramento, apoyada y alentada también por los numerosos milagros eucarísticos de los que brilla la historia de la Iglesia. Específicamente, recordamos las visiones de Santa Giuliana de Mont Cornillon y el milagro de Bolsena (Italia), que será particularmente decisivo para la proclamación de la solemnidad.

La visión de Santa Giuliana de Mont Cornillon

Santa Giuliana (1193-1258) fue muy devota del Santísimo Sacramento desde su niñez y siempre deseaba una fiesta especial que celebrara su grandeza y enfatizara la Presencia de Nuestro Señor en el Tabernáculo. Desde los 16 años, Giuliana comenzó a tener una visión que se repitió varias veces en su vida. La joven vio una luna llena brillante que, sin embargo, tenía una mancha oscura. Una vez, durante la visión, el Señor la ayudó a comprender su significado.

La luna representaba a la Iglesia y esa mancha oscura simbolizaba la falta de una gran fiesta litúrgica en honor del Santísimo Sacramento. Santa Juliana confesó la visión al obispo de Lieja Robert de Thorete y a Jacques Pantaléon, el futuro Papa Urbano IV. El obispo de Thorete quedó muy impresionado y en 1246 convocó un sínodo que autorizó la celebración de una fiesta dedicada a Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento – Corpus Domini – que se llevará a cabo en su propia diócesis desde 1247.

El milagro eucarístico de Bolsena

El Padre Pedro de Praga se había vuelto muy incrédulo en su amor por la Eucaristía y había desarrollado varias dudas sobre si este era el verdadero Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor. En 1263, mientras celebraba la Misa en la Iglesia de Santa Cristina en Bolsena, al partir el Pan, la preciosa Sangre de Nuestro Señor comenzó a fluir, manchando las sábanas del altar, el corporal e incluso el suelo. El papa Urbano IV, que en ese momento residía en Orvieto, ordenó que las sábanas, impregnadas con la preciosa sangre del Divino Redentor, fueran llevadas a la Catedral de Santa Maria Asunta en Orvieto, donde todavía se conservan hoy.

Proclamación de la fiesta del Corpus Christi

El 11 de agosto de 1264, el papa Urbano IV publicó la bula papal Transiturus de hoc mundo en la que, después de exaltar el amor de Nuestro Señor Jesucristo expresado en la Sagrada Eucaristía, ordenó la celebración anual de la solemnidad del Corpus Christi para la Iglesia Universal. La bula papal luego ofrecía varias indulgencias para los fieles que participan en la Santa Misa y el Oficio. Con motivo de la institución de esta hermosa solemnidad, Santo Tomás de Aquino se encargó de la redacción de la solemne liturgia que aún hoy la distingue.

Fuente Catholic.net

LOS MAYORES DEMUESTRAN POR QUÉ NUNCA ES TARDE PARA FORMARSE EN NUEVAS TECNOLOGÍAS

Los avances de la tecnología nos pueden ayudar a desarrollarnos en diferentes campos, pero muchas veces también acrecienta la brecha social y digital entre los que no cuentan con las mismas oportunidades.

Es por eso por lo que Telefónica ha puesto en marcha Reconectados. La tecnología no tiene edad, un programa integral y gratuito que sirve para desarrollar las competencias digitales de las personas mayores y de su entorno.

Debido a la rápida transformación que hemos vivido en los últimos años en nuestra sociedad, muchos mayores no han podido comprender y adaptarse a este avance tecnológico que poco a poco los ha ido convirtiendo en personas vulnerables.

Son muchos los mayores que asisten semanalmente a los talleres presenciales que se llevan a cabo en el Espacio Fundación Telefónica de Madrid (Fuencarral, 3).

Uno de los testimonios es el de José Luis, que recibió un mensaje en su teléfono móvil. “Un jueves recibo un mensaje en mi teléfono, y supuestamente era mi hijo diciéndome que se le había estropeado el móvil. Yo tengo cuatro hijos. Al principio no sabía ni quién era el del mensaje”, indica.

En el mensaje que llegó al móvil de José Luis, su supuesto hijo le pedía dinero para pagar una factura en sus vacaciones. “Es verdad que uno se había ido de vacaciones. Me pide que le haga una transferencia de dos mil y pico euros a un hotel. Y también necesita que le mande una foto de la transferencia. Yo me quedo un poco extrañado. Además, eran ya las dos de la tarde. Mi hijo es médico, para esa hora ya estaría saliendo del hospital”, cuenta.

José Luis, siendo consciente de la ciberdelincuencia actual, le dijo a su hijo que mejor hablaría el tema esa misma tarde de manera presencial. “Al rato llegué a su casa y ahí se descubrió el cotarro”, menciona.

Efectivamente, el cotarro era un intento de engaño. Ninguno de los hijos de José Luis le había escrito ningún tipo de mensaje. Jubilado desde hace años, José Luis casi se convierte en víctima de una estafa por su “ingenuidad y voluntad”.

El caso de José Luis no es aislado. Cualquiera puede ser víctima de este tipo de fraudes, pero el hecho de que él sea una persona mayor, lo convierte en especialmente vulnerable. A veces le cuesta manejarse, porque le genera inseguridad, porque, pese a todos sus años en los que acumuló sabiduría, siente que sus nietos se apañan mejor en este mundo digital. “Depender de los hijos o de los nietos, cuando piensas que ya habías aprendido casi todo lo que tenías que aprender en la vida, a veces se hace cuesta arriba”.

Existen más casos donde la tecnología se convierte en una barrera para las personas mayores. Pilar es una mujer de 72 años, tiene una nieta en Estados Unidos y cuenta que no puede hablar con ella “porque no sé manejar el WhatsApp para hacer videollamadas. Entonces dependo de mis hijos”.

José Luis: “Depender de los hijos o de los nietos, a veces se hace cuesta arriba”

Por otro lado, Ana se desenvuelve un poco mejor en el mundo digital y aprovecha sus conocimientos para poder consultar aplicaciones de transporte público. Ella mira su móvil “antes de salir a coger el autobús. Y es algo muy útil, no tengo que andar esperando en la parada, pasando frío, o calor”, indica.

También está el caso de Juan José, quien aprovecha lo aprendido para sacar sus citas médicas a través de una aplicación. Sin embargo, él sabe que aprender es un proceso que, para algunos nunca termina, y cuenta que le encantaría “aprender a manejar el Photoshop”.

Es por personas como José Luis, Pilar, Ana, o Juan José, que no tienen la intención de que la tecnología los deje atrás, que Fundación Telefónica ha puesto en marcha Reconectados, un programa integral y gratuito que tiene como objetivo impulsar las competencias digitales de las personas mayores y de su entorno directo.

FUENTE . 65 y mas

NOTICIAS DEL MOVIMIENTO: DIÓCESIS DE ORIHUELA – ALICANTE

El pasado 10 de Mayo  Vida Ascendente de Orihuela Alicante celebrábamos el Encuentro jubilar Diocesano con  motivo del 200 aniversario del Milagro Eucarístico del Nostre Senyor Robat de Onil.

Alrededor de 80 personas de toda la diócesis nos dábamos cita en el pequeño pueblo de Onil donde el Señor Jesús nos esperaba, se hicieron dos rutas de autobuses para dar mejor servicio porque nuestra diócesis es muy grande y dista más de 100 km de un extremo a otro.

Una vez en el destino las componentes del grupo  fueron a recoger a los visitantes y los acompañaron al centro parroquial donde se procuró una acogida cariñosa  a los que iban llegando, a eso de las 12,00 pasamos al templo parroquial, y el párroco, D. José Manuel Bascuñana, nos explicó con detalle lo que celebrábamos y la importancia de aprovechar la ocasión de ganar la indulgencia plenaria.

A continuación celebramos la Eucaristía, que fue presidida por Monseñor Francisco Cases, y concelebrada por nuestro Consiliario diocesano D. Tomás Bordera, el Co-director de SEMA D. Germán Sánchez, D. Ramón Martínez, párroco de La Hoya, uno de los grupos nuevos de este año, y D. Jose Manuel Bascuñana, párroco de Santiago Apóstol de Onil.

En la Homilía, Monseñor Cases nos hizo ahondar en como Dios nos habla y confía a cada uno una misión, a veces no queremos escuchar o no nos viene bien y de cómo tenemos que ser valientes y no estar instalados en nuestra comodidad, hay que salir y llevar el mensaje del Señor Jesús por donde vayamos. Fue precioso sentir como todos los que asistíamos éramos una piña.

Una vez finalizada la Eucaristía, llegó el momento fuerte del día, los sacerdotes fueron a la Capilla del Santísimo, donde permanece el Nostre Senyor Robat, en una hornacina con las puertas abatibles, y lo trajeron en procesión hasta el altar donde fue depositado por Monseñor Cases, a continuación D. German nos lo ofreció para que fuéramos pasando uno por uno a adorarlo  y a depositar en El nuestras intenciones y nuestros agradecimientos.

La emoción estaba a flor de piel  y es que el Señor es el Señor y nos conoce a cada uno y nos ama con nuestros fallos y debilidades.

Finalizada la Eucaristía  volvimos a los autocares para desplazarnos al lugar del almuerzo en la localidad vecina de Castalla, comimos muy bien y con muy buen ambiente, tras la comida  cogimos los buses y cada uno volvió a su lugar de origen, damos gracias por tan precioso día, porque nadie se despistó y nadie tuvo ningún percance, el Señor Jesús nos cuida.

UNA NUEVA TERAPIA MEJORA EL CONTROL DE SÍNTOMAS MOTORES EN PACIENTES CON PÁRKINSON

El Hospital Vall d’Hebron en Barcelona ha participado en un ensayo clínico de fase III internacional, que concluye que una nueva terapia con el fármaco ‘levodopa’ «mejora» el control de los síntomas motores en pacientes con párkinson, ha informado  en un comunicado, con motivo del Día Mundial del Párkinson el 11 de abril.

El estudio multicéntrico, publicado en la revista ‘The Lancet Neurology’, ha demostrado la eficacia y seguridad de la terapia ND0612, desarrollada por la farmacéutica NeuroDerm, que consiste en la administración de ‘levodopa’ por vía subcutánea, mediante una pequeña bomba implantada bajo la piel.

Entre las opciones terapéuticas de los pacientes con párkinson, que sufren movimientos involuntarios e incontrolados y fluctuaciones en su estado motor, están el ‘levodopa’ oral, que no es efectivo en todos los pacientes, y técnicas invasivas como la estimulación cerebral profunda.

Los investigadores, con el objetivo de encontrar alternativas menos invasivas para tratar el párkinson, han analizado datos de 243 pacientes con esta patología de más de 100 centros comparando la eficacia de la infusión subcutánea durante todo el día con la del ‘levodopa’ oral.

Más tiempo sin síntomas

El neurólogo de Vall d’Hebron Jorge Hernández-Vara ha indicado que los resultados del estudio muestran que la infusión subcutánea «ofrece unos niveles más constantes del medicamento», casi dos horas más sin movimientos involuntarios respecto a la toma de ‘levodopa’ oral.

Además, ha precisado que esta diferencia se debe a que, en el caso del ‘levodopa’ oral, «los niveles de fármaco que hay en la sangre varían y esto provoca que los síntomas no estén siempre controlados».

El estudio también ha observado que los pacientes tratados con ND0612 podían hacer mejor las actividades de la vida diaria, como comer, vestirse, lavarse o escribir.

Hernández-Vara ha añadido que la terapia con ND0612 permite una aproximación individualizada en el tratamiento de los pacientes con Parkinson, por lo que es «una buena alternativa antes de considerar otras opciones con cirugía mucho más invasivas».

Leído en 65 y más

LA SANTA DE LA SEMANA: SANTA RITA DE CASIA

Santa Rita nació en 1381 junto a Casia, su segunda patria, en la hermosa Umbría, tierra de Santos: Benito, Escolástica, Francisco, Clara, Ángela, Gabriel… Santa Rita pertenece a esa insigne pléyade de mujeres que pasaron por todos los estados: casadas, viudas y religiosas. Por otra parte, pocos santos han gozado de tanta devoción como Santa Rita, Abogada de los imposibles. Su pasión favorita era meditar la Pasión de Jesús.

Los antiguos biógrafos esmaltan su infancia de prodigios sin cuento. Lo cierto es que fue una niña precoz, inclinada a las cosas de Dios, que sabía leer en las criaturas los mensajes del Creador. Su alma era una cuerda tensa que se deshacía en armonías dedicadas exclusivamente a Jesús.

Sentía desde niña una fuerte inclinación a la vida religiosa. Pero la Providencia divina dispuso que pasara por todos los estados, para santificarlos y extender la luz de su ejemplo y el aroma de su virtud. Fue un modelo extraordinario de esposa, de madre, de viuda y de monja.

Por conveniencias familiares se casa con Pablo Fernando, de su aldea natal. Fue un verdadero martirio, pues Pablo era caprichoso y violento. Rita acepta su papel: callar, sufrir, rezar. Su bondad y paciencia logra la conversión de su esposo. Nacen dos gemelos que les llenan de alegría. A la paz sigue la tragedia. Su esposo cae asesinado, como secuela de su antigua vida. Rita perdona y eso mismo inculca a sus hijos. Y sucede ahora una escena incomprensible desde un punto de vista natural. Al ver que no puede conseguir que abandonen la idea de venganza, pide al Señor se los lleve, por evitar un nuevo crimen, y el Señor atiende su súplica.

Vienen ahora años difíciles. Su soledad, sus lágrimas, sus oraciones. Intenta ahora cumplir el deseo de su infancia; ser religiosa. Tres veces desea entrar en las Agustinas de Casia, y las tres veces es rechazada.

Por fin, con un prodigio que parece arrancado de las florecillas, se le aparecen San Juan Bautista, San Agustín y San Nicolás de Tolentino y en volandas es introducida en el monasterio. Es admitida, hace la profesión ese mismo año de 1417, y allí pasa 40 años, sólo para Dios.

Recorrió con ahínco el camino de la perfección, las tres vías de la vida espiritual, purgativa, iluminativa y unitiva. Ascetismo exigente, humildad, pobreza, caridad, ayunos, cilicio, vigilias. Las religiosas refieren una hermosa Florecilla. La Priora le manda regar un sarmiento seco. Rita cumple la orden rigurosamente durante varios meses y el sarmiento reverdece. Y cuentan los testigos que aún vive la parra milagrosa.

Jesús no ahorra a las almas escogidas la prueba del amor por el dolor. Rita, como Francisco de Asís, se ve sellada con uno de los estigmas de la Pasión: una espina muy dolorosa en la frente. Hay solicitaciones del demonio y de la carne, que ella calmaba aplicando una candela encendida en la mano o en el pie. Pruebas purificadoras, miradas desconfiadas, sonrisas burlonas. Rita mira al Crucifijo y en aquella escuela aprende su lección.

La hora de su muerte nos la relatan también llena de deliciosos prodigios. En el jardín del convento nacen una rosa y dos higos en pleno invierno para satisfacer sus antojos de enferma. Al morir, la celda se ilumina y las campanas tañen solas a gloria. Su cuerpo sigue incorrupto.

Cuando Rita murió, la llaga de su frente resplandecía en su rostro como una estrella en un rosal. Era el año 1457. Así premiaba Jesús con dulces consuelos el calvario de su apasionada amante. Leon XIII la canonizó el 1900.

Oración a Santa Rita de Casia

Oh Dios, Quien en tu infinita ternura has sido bondadoso para escuchar la plegaria de Tu sierva, Santa Rita, y otorgas a su súplica lo que es imposible a la vista, conocimiento y esfuerzos, en recompensa de su compasionado amor y firme confianza en Tu promesa, ten piedad en nuestra adversidad y socórremos en nuestras calamidades, que el no creyente pueda saber que Tu eres la recompensa del humilde, la defensa de los sin esperanza, y la fuerza de aquellos que confían en Ti, a través de Jesucristo, nuestro Señor. Amén