LA RELIGIOSIDAD POPULAR Y LA TRANSMISIÓN DE LA FE

LA RELIGIOSIDAD POPULAR Y LA TRANSMISIÓN DE LA FE

 Charla al grupo de Vida Ascendente (3-10-23)

Baldomero Rodríguez

INTRODUCCIÓN

El tema que ocupa la reflexión de este encuentro de Vida Ascendente, según el programa establecido, es: “La Religiosidad popular y la transmisión de la fe entre las generaciones”. Su formulación nos lleva a establecer estos objetivos, que diseñan la estructura de la ponencia:

 

–    Reflexionar sobre la religiosidad popular como experiencia pastoral fundamental en la vida            cristiana y como ámbito y plataforma de educación de la fe. Analizaremos, por tanto,  el       fenómeno religioso: su naturaleza y su dimensión         de fenómeno humano e histórico.

 

 

–    Y, segundo, destacar y valorar el rol educativo que en este sentido pueden y deben       realizar las personas mayores. Ciertamente, la educación cristiana se lleva a cabo, de           forma ordinaria, en un contexto de “religiosidad popular

 

 

  1. VALORACIÓN TEOLÓGICO-PASTORAL DE LA RELIGIOSIDAD POPULAR

 

Iniciamos esta primera parte formulando una pregunta retórica que encuadre el tema: ¿Es la RP un fenómeno antropológico, que ha existido siempre en la humanidad? Dos cuestiones subyacen en la pregunta: si se puede hablar de la religiosidad popular como un fenómeno humano, que forma parte de la naturaleza humana; y si es un fenómeno histórico, esto es, si su presencia ha sido constante en la historia de la humanidad.

 

  • NATURALEZA DE LA R.P: ¿QUÉ ENTENDEMOS POR R.P.?

 

El universo religioso de la persona lo constituye el conjunto de actitudes, experiencias, manifestaciones, expresiones, etc. relacionado con la transcendencia. Nos referimos, pues,  al conjunto de «expresiones» y «manifestaciones» a través de las cuales el pueblo «cristiano» responde a sus sentimientos religiosos. Pablo VI la llama «piedad popular» y «religión del Pueblo» (EN 48). También cabe hablar de «religiosidad popular tradicional» o «religiosidad popularizada» Aunque cada expresión acentúa matices distintos, para nuestro caso son conceptos válidos. ([1]). En definitiva, entendemos, pues, por “religiosidad” toda actitud de apertura y de relación de la persona con el Ser supremo, trascendente, absoluto…que llamamos Dios o sustituto de Dios.

 

La piedad popular se realiza y visibiliza a través de las mediaciones que el hombre tiene a su alcance, según su naturaleza: la oración, el sacrificio, la ofrenda, el culto, etc. Son, pues, múltiples las formas de expresarse el sentimiento religioso.

 

En este sentido, bien podemos decir que nos encontramos envueltos en un ambiente  cultural-religioso a tenor de las prácticas, ritos, costumbres y manifestaciones que caracterizan la sociedad. Efectivamente: “En la piedad popular puede percibirse el modo en que la fe recibida se encarnó en una cultura y se sigue transmitiendo” (EG 123).

En concreto, los Obispos del Sur hacen una valoración pastoral del sentido e influencia que la religiosidad popular ejerce en la vida cristiana del pueblo:

“Sin duda, uno de los rasgos más característicos de la vida cristiana en las diócesis de Andalucía es la riqueza multiforme de su piedad popular. Sus expresiones acompañan a los fieles a lo largo de su vida terrena, configuran el ritmo de las celebraciones del Año litúrgico y dan forma, incluso, a nuestra geografía, sembrando de devoción a los Misterios de la vida de Cristo, a María Santísima y a los Santos los lugares más emblemáticos de nuestros campos, pueblos y ciudades”[2].

 

 

En definitiva, la religiosidad popular expresa y abarca el ser y sentir de la persona en su apertura a Dios. Su interés pastoral ha ocupado la atención del Magisterio de la Iglesia. Esta es una síntesis de las distintas valoraciones de los Papas:

“…los últimos Papas nos han ayudado a percibir el valor admirable de la piedad popular en la vida y misión de la Iglesia. San Pablo VI recordaba que la piedad popular «refleja una sed de Dios que solo los pobres y sencillos pueden conocer». San Juan Pablo II invitaba a considerar cuidadosamente las formas de la piedad popular «mediante una pastoral de promoción y renovación, que les ayude a desarrollar todo lo que es expresión auténtica de la sabiduría del Pueblo de Dios». Benedicto XVI consideraba la piedad popular como «un precioso tesoro de la Iglesia Católica». Francisco, por su parte, desde el inicio de su pontificado, ha subrayado la fuerza evangelizadora de las expresiones de la piedad popular y ha llamado expresamente a alentarla y fortalecerla…»[3]..

 

  • FENÓMENO ESPECÍFICAMENTE HUMANO

 

En su esencia –como ya hemos dicho- , la “religiosidad” expresa la relación del ser humano con el mundo de la transcendencia, la relación con el “absoluto”, con el “radicalmente otro”, en definitiva, con Dios. La experiencia religiosa, pues, es un fenómeno específicamente humano, esto es, el ser religioso se entronca en la misma naturaleza de ser persona

 

 

De tal manera esta ligazón es tan radical que el origen de la religión va parejo con el origen del ser humano. Afirma el Concilio:

“La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios. Desde su mismo nacimiento, el hombre es invitado al diálogo con Dios…Y solo se puede decir  que vive en la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente ese amor y se confía por entero a su Creador” (GS 19).

 

Como tal fenómeno humano, la dimensión religiosa determina la condición humana. Podemos habla con pleno sentido del “homo religiosus”.

“No es extraño pensar que en la constitución humana misma haya implantada una exigencia de misterio, de plenitud real, de Dios” …Lo cual significa  que la “religiosidad” está “encarnada” en el hombre como las exigencias biológicas, y acaso más profundamente todavía que ellas” …“Así, pues, el ser humano es inevitablemente religioso:  con la dignidad de pertenecer al “Dios vivo y verdadero”, pero también con el riesgo de “hacerse Dios” y convertirse en esclavo de un “ídolo de sus manos” [4].

 

Esta dimensión religiosa está fundamentada en la misma naturaleza y condición del ser humano. La propia experiencia de “creaturalidad” reclama un origen de su existencia. “Todo hombre resulta para sí un problema no resuelto, percibido con cierta oscuridad” (GS 21). La búsqueda de la luz que ilumine tal oscuridad fundamenta la búsqueda del Absoluto.

 

  • PRESENCIA EN LA HISTORIA

 

Una cuestión de especial importancia es responder al interrogante sobre el valor histórico del hecho religioso, es decir: ¿Ha sido y es el fenómeno religioso una constante histórica? ¿Ha existido siempre en la historia de la humanidad? Si hemos afirmado que se trata de un fenómeno humano, cabe afirmar de principio que siempre que ha existido el ser humano ha estado presente el hecho religioso. Por tano, su presencia en la historia es incontestable:

 

“El hecho religioso es una parte de la historia humana. En todas sus etapas encontramos indicios suficientes para afirmar con fundamento la actividad religiosa de los hombres que las han protagonizado. Los historiadores de la religión han renunciado hace mucho a indagar los orígenes empíricos de la religión, es decir, a descubrir el momento en que la humanidad comenzó a ser religiosa, convencidos de que donde existen indicios de vida humana, existen indicios de actividad religiosa” [5].

 

¿Qué decir, entonces, del ateísmo, que es una negación de Dios y, por tanto, de toda experiencia religiosa? Es una pregunta obligada. Hay que reconocer que el ateísmo avanza cada día con más fuerza en la sociedad. Afirma el Concilio:

”Por otra parte, muchedumbres cada vez más numerosas se alejan prácticamente  de la religión. La negación de Dios o de la religión no constituye, como en épocas pasadas, un hecho insólito e individual; hoy día, en efecto, se presenta no rara vez como exigencia del progreso científico y de un cierto humanismo nuevo” (GS 7).

 

A pesar de esta constatación de la extensión del ateísmo en nuestra sociedad, pero teniendo en cuenta, por otra parte, el acontecer histórico, la historia de las religiones, habría que afirmar que el “ateísmo” con su carga de negación de Dios y consecuentemente de la religión es una excepción histórica. No hay constancia de que la humanidad haya sido, en algún momento, arreligiosa en su conjunto, sino al contrario, ni que haya existido etapa concreta histórica que su signo cultural haya sido el ateísmo.

 

 

 

  • RELIGIOSIDAD POPULAR Y EDUCACIÓN DE LA FE

 

  • ¿Favorece la religiosidad popular una auténtica educación de la fe?

 

Asumida la existencia de la religiosidad popular y su carácter envolvente de la vida cristiana, es oportuno plantear la siguiente cuestión: ¿es dicha religiosidad popular un ámbito adecuado para la educación de la fe? ¿Se identifica la fe con la R:P:? ¿Qué relación cabe?

 

Con este planteamiento pastoral pretendemos resaltar que, efectivamente, es un ámbito que favorece la educación de la fe, pero que necesita ser pastoralmente revisada, corregida y “evangelizada” para que responda a su naturaleza.

 

Ya hemos visto que la religiosidad es una experiencia envolvente de la vida del cristiano. Queramos o no, las prácticas religiosas –manifestaciones, expresiones, ritos, sus cultos, sus exigencias morales, etc.- están presentes en la cultura del pueblo y en la praxis cultual de la vida eclesial. Ahora bien, esta presencia de la religiosidad popular en la vida cristiana tiene sus “pro” y “contra”, de los que hemos de ser conscientes, y así nos lo hace ver el Papa:

“La religiosidad popular, hay que confesarlo, tiene ciertamente sus límites. Está expuesta frecuentemente a muchas deformaciones de la religión, es decir, a las supersticiones. Se queda frecuentemente a un nivel de manifestaciones culturales, sin llegar a una verdadera adhesión de fe. Puede incluso conducir a la formación de sectas y poner en peligro la verdadera comunidad eclesial” (EN 48).

 

1.4.2.    Necesidad de revisión y purificación

 

Lógicamente, tal constatación reclama que la RP sea purificada en orden a que pueda realmente ser un ámbito y plataforma de educación cristiana. De ahí que -sigue afirmando el Papa-:

“Bien orientada, esta religiosidad popular puede ser cada vez más, para nuestras masas           populares, un verdadero encuentro con Dios en Jesucristo” (EN 48).

 

Admitida la necesidad de una revisión y purificación de la RP, hemos de reconocer que constituye una atalaya de confesión de la fe y una plataforma de educación de la fe:

 “Estamos convencidos de que «la piedad popular es una manera legítima de vivir la fe, un modo de sentirse parte de la Iglesia, y una forma de ser misioneros […] En el ambiente de secularización que viven nuestros pueblos, sigue siendo una poderosa confesión del Dios vivo que actúa en la historia y un canal de transmisión de la fe”[6].

 

El Papa Francisco es muy rotundo en la defensa del valor teológico y pastoral de lña reiligiosidad popular. Afirma: “La piedad popular es el sistema inmunitario de la Iglesia. Nos salva de muchas cosas”[7]

 

 

 

RESUMEN:

Como resumen de esta primera parte, afirmamos que el fenómeno religioso constituye una dimensión del ser humano y que su presencia ha sido constante en la historia de la humanidad. Esta dimensión religiosa ha cristalizado y se ha encarnado de formas distintas según las culturas, según los pueblos, según el devenir de la historia, sufriendo ciertamente altibajos en sus manifestaciones.

 

La experiencia nos dice que la respuesta del ser humano a dicho sentimiento religioso, en razón de su libertad, ha sido muy diversa: unos, lo niegan existencialmente: el ateísmo propiamente dicho; otros, lo marginan organizando su vida, de facto, como si no existiera: un ateísmo práctico; están los que se organizan comunitariamente siguiendo a un fundador: las distintas religiones; otros caen en la idolatría, dando tratamiento divino a realidades humanas; etc.

 

Sea cual sea la forma de presencia de los religioso en la sociedad, la realidad es que lo religioso es una factor que dimensiona la existencia humana y, por consiguiente, es una realidad humana que merece ser atendida, o, como dice el Papa: “estamos llamados a alentarla y fortalecerla” (EG 126).

 

 

  1. ROL DE LOS MAYORES COMO EDUCADORES DE LA FE DE LAS GENERACIONES JÓVENES

 

En este contexto pastoral de la religiosidad popular, es importante destacar la figura y función que corresponden a los ancianos en relación a la educación de la fe de las generaciones jóvenes. Reflexionar sobre ello es el objetivo de esta segunda parte.

 

  • DATO SOCIOLÓGICO

Hay que partir del dato sociológico de que la población de los mayores está creciendo cuantitativamente y en longevidad. Su presencia se hace notar más significativamente y su importancia y necesidad se hace notar más nítidamente:

“Todos vivimos en un presente donde conviven niños, jóvenes, adultos y ancianos. Pero la           proporción ha cambiado: la longevidad se ha masificado…” [8].

 

De ahí que el Papa haya dedicado un conjunto de sesiones catequéticas en sus habituales intervenciones de los miércoles, destacando y valorando la figura y misión de los ancianos:

“Por eso, en estas catequesis, yo quisiera que la figura del anciano se destaque, que se entienda               bien que el anciano no es un material de descarte: es una bendición para la sociedad”[9].

La importancia educadora de los mayores con respecto a los nietos aparece con más relieve a partir de la crisis que afecta a la relación padres-hijos por razón de trabajo y otras exigencias sociales. En ese sentido, los mayores ganan terreno y protagonismo en la familia:

“Ante la crisis de las familias, los abuelos, que con frecuencia tienen mayores raíces en la fe cristiana y un pasado rico en experiencias, se convierten en importantes puntos de referencia. De hecho son muchas las personas que deben su iniciación en la vida cristiana a sus abuelos” (DC 126).

 

Descubrir, por tanto, y asumir la importancia y responsabilidad de los mayores y de su función educadora, es una exigencia pastoral que, amén, de ser una respuesta social, es una respuesta eclesial:

“Por eso es muy importante el diálogo en una familia, el diálogo de los niños con los abuelos que            son aquellos que tienen la sabiduría de la fe”[10].

 

  • PAUTAS PARA UNA ACTUACIÓN EDUCATIVA DE LOS MAYORES CON LOS JOVENES

Analizamos a continuación algunas posibles pautas operativas que hagan posible al acción educativa  de los mayores con la generación joven en el contexto de una religiosidad popular presente en al sociedad.

 

Somos conscientes de que se trata de pautas que no siempre son realizables, bien por la situación de la familia o por las mismas circunstancias de las personas mayores. Con todo, pueden valer como sugerencias educativas a realizar donde sean posibles.

2.2.1.    Descubrir el verdadero sentido teolígico de  la piedad popular.

 

Para ello es necesario adquirir una formación religiosa básica. La formación es siempre exigible a cualquier cristiano, que quiera profundizar en su fe. Por supuesto, es más exigible a quienes tengan el deber de educarla. Sin esa formación básica corremos el riesgo acentuar las deficiencias, que conlleva la religiosidad popular, en vez de “ayudarla a superar sus riesgos de desviación” (EN 48).

 

Una acción educativa adecuada, en lo religioso, de los mayores con las generaciones jóvenes goza de un carácter liberador ante posibles costumbres piadosas mal entendidas y practicadas, que es un hecho bastante extendido en la población cristiana:

La nueva evangelización tiene una deuda contraída con las grandes masas de la religiosidad popular que han visto sus conciencias sometidas a esas falsificaciones de la fe y de la moral cristiana, pagando por ello un alto precio de dolor y sufrimiento» ([11]).

 

De ahí que una primera pauta para educar la religiosidad popular sea la de empatizar con ella. Si los mayores no están en sintonía con el verdadero y cristiano sentido de la piedad popular, difícilmente podrán influir positivamente en la educación de los menores:

“Ante todo hay que ser sensible a ella, saber percibir sus dimensiones interiores y sus valores   innegables, estar dispuesto a ayudarla a superar sus riesgos de desviación” (EN 48)

 

 

 

 

 

 

2.2.2. Comunicación y diálogo intergeneracional.

 

Si no hay diálogo interpersonal no es posible la relación educativa. En este sentido, las personas mayores deben llevar la iniciativa en el proceso de comunicación con las generaciones jóvenes. Este esfuerzo por el diálogo, además de crear lazos afectivos, se crea el ambiente adecuado para la educación.

“Una sociedad donde los ancianos no hablan con los jóvenes, los jóvenes no hablan con los ancianos, los adultos no hablan con los ancianos ni con los jóvenes, es una sociedad estéril, sin futuro, una sociedad que no mira al horizonte, sino que se mira a sí misma. Y se queda sola.”[12].

 

Es, pues, la comunicación una tarea imprescindible desde el punto de vista humano y pastoral.

 

 

2.2.3. Testimonio de participación en las actividades cultuales.

 

 

El testimonio visibiliza la actitud religiosa interior. La sabiduría del anciano se transmite no solo por la palabra sino por el testimonio. De ahí el valor educativo que adquiere la participación de los mayores en la vida litúrgica y en los actos de piedad de la Iglesia. La piedad popular ha de ser, pues, una experiencia de los mayores.

“La vejez debe dar testimonio ―esto para mí es el núcleo, lo más central de la vejez―, la vejez   debe dar testimonio a los niños de su bendición: y esta consiste en su iniciación ―hermosa y   difícil― en el misterio de un destino de vida que nadie puede aniquilar. Ni siquiera la muerte.      Dar testimonio de fe ante un niño es sembrar esta vida; también, dar testimonio de humanidad y           de fe es vocación de los ancianos[13].

 

Testimoniar el gozo y la alegría de vivir y celebrar la fe es el lenguaje educativo fundamental. La generación joven debe percibir esta experiencia de vida de los mayores. Afirma el Papa en otro momento:

“Por favor, hagamos que los viejos, que los abuelos, las abuelas estén cerca de los niños, de los jóvenes, para transmitir esta memoria de la vida, para transmitir esta experiencia de la vida, esta sabiduría de la vida.”[14].

2.2.4. Acercar y acompañar a la infancia-adolescencia a las prácticas religiosas.

 

Los abuelos-abuelas son en muchas ocasiones los “embajadores” en la incorporación de los nietos y nietas en la vida social. Cabe, por tanto, que esta función la realice también en relación a las prácticas religiosas.

 

La introducción e incorporación de los menores a la vida litúrgica y a los actos de piedad de la comunidad cristiana es una labor educativa fundamental. Se trata, por supuesto, de una tarea que en nada supone restar protagonismo a los padres, que son los primeros responsables, pero es una actividad educativa que también pueden y deben realizar las personas mayores como colaboración familiar en la  formación catequética de los menores:

“La contribución de los abuelos en la catequesis es importante tanto por el tiempo que pueden dedicar como por su capacidad de animar a las generaciones jóvenes con cariño. Su sabiduría es, muchas veces, decisiva para el crecimiento de la fe” (DC 126).

 

 

2.2.5. Desentrañar catequéticamente el sentido teológico-bíblico de las manifestaciones     religiosas.

 

La riqueza plástica de las manifestaciones o celebraciones religiosas quedaría en simple expresión artística o estética, si no se profundiza en el sentido teológico-bíblico de las mismas. La labor educativa está, precisamente en desvelar el mensaje cristiano que se transmite en tal o cual imagen, en tal o cual escultura religiosa, en tal o cual escena bíblica, etc (v.g. La Santa Cena, la Crucifixión, etc). Es fundamental que los abuelos transmitan a los nietos esa  dimensión cristiana que se encierra en cualquier expresión religiosa para que los menores puedan dar el salto a su verdadero fundamento de fe:

Se entiende, entonces, que el solo ejercicio de ciertas prácticas de piedad no puede ser considerado manifestación auténtica de la fe. La piedad popular, para que sea realmente lo que está llamada a ser, es decir, para que ponga y exprese el afecto de la vida cristiana, ha de armonizarse con la doctrina de la fe de la Iglesia, con su celebración litúrgica, con el compromiso apostólico y misionero en favor de la evangelización y de la transformación del mundo, y con la vida de oración”[15].

 

Por ello, una explicación básica que abra horizontes catequéticos a los menores es la base para que la imagen alcance su verdadero sentido religioso. El Catecismo le llama: “Catequista natural de la comunidad” (CIC 268)

 

 

2.2.6. Iniciación en gestos y palabras de carácter cristiano.

 

La educación cristiana conlleva, como es natural, una iniciación en la práctica cultual: oración, sacramentos, celebraciones de fe, actos piadosos, etc. Esta iniciación es objetivo propio de la catequesis, pero la transciende en su forma sistemática y se convierte en un proceso educativo de la vida ordinaria. Las personas mayores pueden y deben ser auténticos catequistas en la iniciación cristiana, básica y elemental, de los nietos. La iniciación en la oración, la iniciación en los gestos y signos religiosos, iniciación en posturas de respeto ante lo religioso, etc. No olvidemos que la práctica cultual conlleva un aprendizaje de hábitos y gestos que, o son bien aprendidos o corren el riesgo de convertirse en ridículos comportamientos.

“Esta tarea implica la educación  tanto en la oración personal como en la litúrgica y comunitaria, iniciando en las formas permanentes de la oración: la bendición y la adoración, la petición, la intercesión, la acción de gracias y la alabanza” (DC 87).

 

El aprendizaje de las fórmulas, gestos, ritos, etc. son recursos de expresión religiosa necesarios para participar en las celebraciones y demás actos piadosos.

 

 

A MODO DE RESUMEN

 

“Las personas mayores son un patrimonio de la memoria y, a menudo, guardianes de los valores de una sociedad….(DC 266).

 

“La vejez es un tiempo de gracia, en la que el Señor renueva su llamada a apreciar y transmitir la fe; orar, especialmente con la forma de intercesión; estar cerca de los necesitados.

 

Los ancianos, con su testimonio, transmiten a los jóvenes el sentido de la vida, el valor de la tradición y de algunas prácticas religiosas y culturales; dan dignidad a la memoria y a la entrega de generaciones pasadas; miran con esperanza más allá de las dificultades presentes….

 

En particular, pueden asumir tareas catequísticas con los niños, los jóvenes y los adultos, sencillamente compartiendo la rica herencia de sabiduría y fe que han vivido” (DC 268).

 

 [1]   Cfr. B. RODRIGUEZ,  El hombre ante lo religioso, en J.M.PADILLA /Coord), Miscelánea en el cincuentenario  de la creación de la Diócesis de Huelva,  T.I, Diputación Prov. Huelva, 2004, p. 409; Cfr.  J.MARTIN VELASCO, La religión en nuestro mundo, Sígueme, Salamanca, 1978, 170-185; ID, Increencia y evangelización, Sal Terrae, Santander, 1988, 191.

[2]    OBISPOS DEL SUR, La fuerza evangelizadora de la piedad popular, Carta pastoral, 14-junio- 2023, nº 6.

[3]    OBISPOS DEL SUR, La fuerza evangelizadora…, nº 5

[4]    GIORGIO ZUNINI, Homo religiosus, UDEBA, Argentina, 1970, pp 248-250.

[5]    MARTIN VELASCO, J., (1978) Introducción a la Fenomenología de la Religión, Madrid, Cristiandad, p. 299.                  Cfr. KÖNI. F. (Ed), (1964) Diccionario de las religiones,  Barcelona, Herder, v. Arreligiosidad.

[6] OBISPOS DEL SUR, La fuerza evangelizadora…, nº 8

[7] Papa Francisco a los Rectores de santuario (cfr. Ecclesia 9-1-18, p.32).

[8] P.FRANCISCO, Audiencia general, 23-2-2022

[9] P.FRANCISCO, Audiencia general, 23-2-2022

[10] P.FRANCISCO, Audiencia general, 23-3-2022

[11] F. MARTINEZ, La nueva evangelización, Paulinas, Madrid, 1992, 175.

[12] P. FRANCISCO, Audiencia general, 2-3-2022

[13] P. FRANCISCO, Audiencia general, 17-8-2022

[14] P. FRANCISCO, Audiencia general, 15-6-2022.

[15] OBISPOS DEL SUR, La fuerza evangelizadora…, nº 16.

 

PASTORAL DEL MAYOR

La Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida convoca, por primera vez, a los agentes de Pastoral de las Personas Mayores. El encuentro tuvo lugar en Madrid el pasado 30 de septiembre en torno al documento «La ancianidad: riqueza de frutos y bendiciones».

Además de profundizar en este documento, que se presentó en mayo de 2022, estas jornadas han servido para conocer algunas de las experiencias que se están llevando a cabo en la pastoral de las personas mayores. Además de compartir las necesidades y propuestas para impulsar esta pastoral en las diócesis.

Estaban convocados los delegados diocesanos y agentes de pastoral de las personas mayores en distintos ámbitos como pastoral de la salud; vida consagrada; pastoral familiar; Caritas; residencias de mayores; y  movimiento Vida Ascendente.

Cinco experiencias de trabajo pastoral con las personas mayores

El encuentro comenzó el sábado 30 de septiembre, a las 10,30 horas, con la presentación del presidente de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, Mons. José Mazuelos. Tras su intervención, tuvo lugar la primera ponencia, «La ancianidad, riqueza de frutos y bendiciones». Harán la exposición conjuntamente el presidente emérito del movimiento Vida Ascendente, Álvaro Medina, y la responsable de programas de Mayores de Cáritas Española, Teresa Villanueva.

La sesión matinal se completó con una mesa redonda en la que se presentarán cinco experiencias de trabajo pastoral con las personas mayores: LARES; la pastoral de la salud de la diócesis de Tortosa; el Instituto de Religiosas de San José de Gerona de CONFER; el programa de Mayores de Cáritas Diocesana de Getafe; y la delegación de Anuncio y Catequesis de la diócesis de Bilbao. Esta jornada se completó con el trabajo por grupos y la puesta en común.

Una nueva pastoral para responder a una nueva realidad

El aumento de la esperanza de vida y la mayor calidad de vida provoca que cada vez haya más mayores. Una nueva realidad a la que la Iglesia quiere dar respuesta con una pastoral específica para ellos.

El papa Francisco, mediante el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, organizó un congreso en Roma en enero de 2020, en el que animó a las diócesis a crear departamentos dedicados a la pastoral de las personas mayores.

La Conferencia Episcopal Española respondió a esta invitación y en la Plenaria de abril de 2021 se creó una comisión interdisciplinar de trabajo dedicada a esta pastoral, dependiente de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida.

Como punto de partida, se elaboraron unas orientaciones que con el título  «La ancianidad: riqueza de frutos y bendiciones», se hicieron públicas en mayo de 2022. Con este documento se consolidaba un trabajo que, desde múltiples realidades eclesiales, se desarrolla en el mundo de los mayores.

Además, este equipo de trabajo ha diseñado una serie de líneas de acción y unas claves para colaborar con las diócesis en la difusión de este documento y también para animar las diferentes realidades que vienen desarrollando distintas iniciativas con y para las personas mayores.

Después de estos primeros años de trabajo, el encuentro de septiembre ha servido para poner en común experiencias y proyectar un trabajo de futuro.

Tras la Eucaristía, presidida por Monseñor D. José Mazuelos Pérez; Obispo de Canarias y Presidente de la Subcomisión Episcopal para la Familia y defensa de la vida. Fuimos a comer y después tuvimos un rato de trabajo muy interesante en el que por equipos compartimos sobre diversos puntos de lo tratado ese día y después tuvimos una puesta en común muy enriquecedora.

Todo resulto muy útil para los que tenemos que acompañar al mayor sin olvidar que las cualidades que nos tienen que acompañar para hacer esa labor son: Alegría, Ternura, Fe, Esperanza, Amor.

Tenemos que hacer que se sientan útiles y que tengan el sentido de transcendencia para afrontar el camino que nos quede.

También tomo mucha importancia las relaciones intergeneracionales

No hay que olvidar la necesidad de conocimiento de las realidades eclesiales que nos tiene que dar fuerza e impulso para seguir hacia adelante.

Nos emocionó mucho que durante todas las ponencias mesas redondas y compartir Vida Ascendente salía como ejemplo o como impulsora o de cualquier otra manera como ejemplo de trato con el mayor.

Esperamos la próxima convocatoria para seguir avanzando sinodalmente con todos nuestros hermanos que tienen la misma preocupación por nosotros los mayores.

Allí nos esteramos que nuestra Presidenta de Burgos, Amalia Diez Remoto, ha sido nombrada por su Obispo delegada de la Pastoral del Mayor. ¡¡ENHORABUENA!!

DEMOSTRADO: LOS PACIENTES CON ALZHÉIMER SON MÁS SENSIBLES A LA MÚSICA QUE LAS PERSONAS SANAS

Los pacientes con alzhéimer son más sensibles a los estímulos musicales que las personas sanas. Esta es una de las primeras conclusiones del proyecto Sensogenoma, que investiga sobre cómo la música influye en nuestros genes y, especialmente, en los de los pacientes con deterioro cognitivo.

Estos primeros resultados se obtienen después de un año del lanzamiento de este proyecto de investigación en septiembre de 2022, que realizan los grupos multidisciplinares GenPoB (Grupo de Genética de Poblaciones en Biomedicina) y GenViP (Grupo de Investigación en Genética, Vacunas y Enfermedades Infecciosas) de la USC y del IDIS, liderados por el catedrático de la USC Antonio Salas y el doctor Federico Martinón, jefe de servicio de Pediatría en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago.

Para alcanzar estos resultados, el equipo analizó muestras de personas usuarias de la asociación de Alzheimer Agadea, así como de personas sanas, antes y después de un concierto de la Real Filharmonía de Galicia.

Así, estas muestras pudieron ser contrastadas con los genes que están expresados de manera alterada en pacientes con deterioro cognitivo, para lo cual se analizó el transcriptoma de más de 1.200 enfermos con deterioro leve cognitivo y alzhéimer.

Según ha explicado Antonio Salas este martes en la presentación de los resultados, hay miles de genes que se alteran y que, además, «impactan de manera diferencial en los pacientes con alzhéimer y en las personas sin deterioro cognitivo». «Expresan más que las personas sanas, mientras que las personas sanas tienden a dosificar mejor esa expresión genética», ha afirmado Salas.

En esta línea, ha manifestado que «lo más sorprendente es que el estímulo musical propicia que la inmensa mayoría de los genes se expresen en dirección contraria a como se expresan en los enfermos con deterioro cognitivo». «Es intuitivo pensar que este efecto de la música implica un efecto compensatorio en los genes alterados en el alzhéimer, como si se tratase de un efecto terapéutico», ha asegurado.

Estudio preliminar

Con todo, tanto Antonio Salas como Federico Martinón han reconocido que este estudio es «preliminar» y piden «ser cautos». «La ciencia no va a la velocidad que uno desea, sino a la velocidad que se puede», ha recordado Salas.

En este sentido, Martinón ha asegurado que, aunque se puede «especular», todavía es «muy pronto» para saber cuál es la correlación clínica.

«Lo que vemos es que esas rutas que ya pueden estar alteradas, con la sobreexpresión de la música lo hace en la dirección contraria de la enfermedad. Ahora, podemos especular si eso puede tener un efecto terapéutico», ha insistido Martinón.

La coordinadora del proyecto y musicóloga, Laura Navarro, ha señalado también que hay «un falso concepto» de que la faceta en la que más afecta la música tiene que ver con las emociones, puesto que también «afecta a los procesos cognitivos».

Solicitan más recursos

Por otra parte, los investigadores no han querido dejar de lado algo «imprescindible» para que el proyecto siga adelante: los recursos económicos. Por eso, han vuelto a pedir la colaboración de instituciones y de empresas privadas.

Martinón y Salas han asegurado que contactaron con múltiples agencias y con «todas las posibles empresas» que pudiesen estar interesadas. Sin embargo, han lamentado que tuvieron «buenas palabras», pero no recursos.

Por el contrario, sí han querido destacar y agradecer el apoyo de empresas como Gadisa o la asociación Paideia, que permitieron el avance del proyecto.

«Instamos a las empresas gallegas. Estamos abiertos a la colaboración y creemos que es un proyecto emocionante y que la idea de vincular los estímulos musicales a la salud y a la enfermedad y hacerlo de una forma rigurosa creemos que tiene una utilidad y que es complementario. Para investigación hacen falta ideas, pero también recursos», han reivindicado.

LA TIERNA REACCIÓN DE UN HOMBRE DE 90 AÑOS AL QUE LE REGALAN UNA CAMISETA DEL ATLÉTICO DE MADRID

La pasión por el fútbol no tiene límites. El amor que puede llegar a sentir una persona por su club puede llegar a superar cualquier cosa y uno hace hasta lo imposible por mantenerse al tanto de lo que sucede con su equipo.

Marta, una usuaria de TikTok, mostró la reacción que tuvo su abuelo Juan al recibir en su 90 cumpleaños un regalo de la camiseta retro del Atlético de Madrid, club del cual es hincha desde niño. Toda la familia de Juan se reunió en casa del abuelo para entregarle una caja negra con la sorpresa.

Juan, al observar el regalo, se puso las manos en la cabeza y no pudo contener la emoción del momento. Luego, levantó la camiseta enseñándosela a todos los presentes, mientras la familia se puso a cantar “¡Atleti, Atleti!”.

La camiseta que le regalaron a Juan no era de las que podemos encontrar en cualquier tienda de fútbol. La familia se esforzó un poco más y consiguió una camiseta versión ‘retro’ (antigua), y además serigrafió el nombre de Juan en la espalda y un número 90, por la cantidad de años que cumplió.

@martagemela

90 Cumpleaños del abuelo del @Atletico de Madrid #fyp #futbol⚽️ #footballtiktok #paratiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii #viraltiktok

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Algunos integrantes de la familia le pedían a Juan que se pusiera la camiseta, mientras él, muy emocionado, posaba con su regalo para las fotos que les tomaban sus hijos y nietos. El abuelo de la familia empezó a agradecer a las personas que se encontraban junto a él por la grandiosa prenda que había recibido en su 90 cumpleaños.

El vídeo de Marta ha recibido diferentes comentarios admirando la reacción del abuelo luego de recibir su regalo. “Qué tío más grande, encima del Atlético, maravilloso. Deberían de firmársela todos los jugadores”, “ojalá que sea mi abuelo”, “si no me regalan eso a mis 90 años, no quiero nada”, son algunos de los comentarios que se pueden leer.

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FRANCISCO REIVINDICA EL SILENCIO EN LA VIGILIA DE ORACIÓN POR EL SÍNODO

El Santo Padre ha dicho: “Pedimos que el Sínodo sea un kairós de fraternidad, un lugar donde el espíritu purifique a la Iglesia de charlatanerías, ideologías y polarizaciones”.

Junto al arzobispo de Canterbury y primado de la Iglesia anglicana, Justin Welby, junto al patriarca de Constantinopla, Bartolomé, y decenas de líderes de distintas denominaciones cristianas, el papa Francisco ha reivindicado el silencio en vísperas de la asamblea del Sínodo sobre la sinodalidad.

Ha sido en la vigilia ecuménica de oración por el Sínodo que comienza el próximo miércoles y ante casi 20.000 personas congregadas en la plaza de San Pedro. «En un mundo lleno de ruido ya no estamos acostumbrados al silencio; es más, a veces nos cuesta tolerarlo, porque nos pone cara a cara con Dios y con nosotros mismos. Sin embargo, es la base del habla y de la vida», ha añadido.

También ha dicho que a Dios no le gustan los proclamas, las habladurías ni el ruido, sino el «susurro de una ligera brisa». Porque, ha continuado, «la verdad no necesita gritos para llegar al corazón de los hombres».

Del mismo modo, ha señalado que el silencio es fundamental en la Iglesia, pues hace posible la comunicación fraterna, «en la que el Espíritu Santo armoniza los puntos de vista». De eso se trata el Sínodo y ser sinodal: «Significa acogernos unos a otros, conscientes de que todos tenemos algo que testimoniar y aprender, uniéndonos a escuchar al Espíritu de verdad».

Finalmente, ha dicho que el silencio es esencial en el camino de la unidad de los cristianos. De hecho, ha continuado, «es fundamental para la oración, de donde parte el ecumenismo y sin el cual es estéril». «La unidad de los cristianos crece en el silencio ante la cruz, como las semillas que recibiremos y que representan los diferentes dones concedidos por el Espíritu Santo a las diversas tradiciones: la tarea de sembrarlas es nuestra, con la certeza de que solo Dios da crecimiento».

Francisco ha concluido su intervención pidiendo rezar para aprender a guardar silencio: a escuchar la voz del Padre, el llamado de Jesús y el gemido del Espíritu: «Pedimos que el Sínodo sea un kairós de fraternidad, un lugar donde el espíritu purifique a la Iglesia de charlatanerías, ideologías y polarizaciones».

Fuente Ecclesia

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR

La tradición de la Virgen del Pilar, tal como ha surgido de unos documentos del siglo XIII que se conservan en la catedral de Zaragoza, se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo, cuando los apóstoles predicaban el Evangelio.

Se dice que Santiago el Mayor había desembarcado en la Península por el puerto de Cartagena, lugar donde fundó la primera diócesis española, predicando desde entonces por diversos territorios del país. Los documentos dicen textualmente que Santiago, «llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso».

En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando «oyó voces de ángeles que cantaban Ave María, Gratia Plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol». La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que «permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio». Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y, antes de que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.

La devoción del pueblo por la Virgen del Pilar se halla tan arraigada entre los españoles y desde épocas tan remotas, que la Santa Sede permitió el establecimiento del Oficio del Pilar en el que se consigna la aparición de la Virgen del Pilar como «una antigua y piadosa creencia». En 1438 se escribió un «Libro de Milagros» atribuidos a la Virgen del Pilar, que contribuyó al fomento de la devoción hasta el punto de que, el rey Fernando el Católico dijo: «creemos que ninguno de los católicos de occidente ignora que en la ciudad de Zaragoza hay un templo de admirable devoción sagrada y antiquísima, dedicado a la Santa y Purísima Virgen y Madre de Dios, Santa María del Pilar, que resplandece con innumerables y continuos milagros».

 El Papa Clemente XII señaló la fecha del 12 de octubre para la festividad particular de la Virgen del Pilar, pero ya desde siglos antes, en todas las iglesias de España y entre los pueblos sujetos al rey católico, se celebraba la dicha de haber tenido a la Madre de Dios en su región cuando todavía vivía en carne mortal.

Tres rasgos peculiares que caracterizan a Ntra. Sra. del Pilar y la distinguen de otras advocaciones marianas. El primero es que se trata de una venida extraordinaria de la Virgen durante su vida mortal. La segunda la constituye la Columna o Pilar que la misma Señora trajo para que sobre él se construyera la primera capilla que, de hecho, sería el primer templo mariano de toda la Cristiandad. Y la tercera es la vinculación de la tradición pilarista con la tradición jacobea (Santiago de Compostela); por ello, Zaragoza y Compostela, el Pilar y Santiago, han constituido los ejes fundamentales en torno a los cuales ha girado durante siglos la espiritualidad de España.

La Basílica del Pilar, en Zaragoza, constituye en la actualidad uno de los santuarios marianos más importantes del mundo y recibe continuas peregrinaciones. Ante la Virgen han orado gentes de todas las razas, desde las más humildes, hasta los reyes y gobernantes más poderosos, e incluso pontífices. El grandioso templo neoclásico se levanta sobre el lugar de la aparición, conservándose la Columna de piedra que la Virgen dejó como testimonio, un Pilar que simboliza la idea de solidez del edificio-iglesia, el conducto que une el Cielo y la Tierra, a María como puerta de la salvación.

El día 12 de octubre de 1492 fue precisamente cuando las tres carabelas de Cristóbal Colón avistaban las desconocidas tierras de América, lo que ha motivado que la Virgen del Pilar haya sido proclamada como patrona de la Hispanidad, constituyendo el mejor símbolo de unión entre los pueblos del viejo y nuevo continente. Su fiesta se celebra con gran fasto en todas las naciones de habla hispana y especialmente en la ciudad de Zaragoza, donde miles de personas venidas de todo el mundo realizan una multitudinaria ofrenda floral a la Virgen.

El Pilar, lugar privilegiado de oración y de gracia

Según una piadosa y antigua tradición, ya desde los albores de su conversión, los primitivos cristianos levantaron una ermita en honor de la Virgen María a las orillas del Ebro, en la ciudad de Zaragoza. La primitiva y pequeña capilla, con el correr de los siglos, se ha convertido hoy en una basílica grandiosa que acoge, como centro vivo y permanente de peregrinaciones, a innumerables fieles que, desde todas las partes del mundo, vienen a rezar a Virgen y a venerar su Pilar.

La advocación de nuestra Señora del Pilar ha sido objeto de un especial culto por parte de los españoles: difícilmente podrá encontrarse en el amplio territorio patrio un pueblo que no guarde con amor la pequeña imagen sobre la santa columna. Muchas instituciones la veneran también como patrona.

Muy por encima de milagros espectaculares, de manifestaciones clamorosas y de organizaciones masivas, la virgen del Pilar es invocada como refugio de pecadores, consoladora de los afligidos, madre de España. Su quehacer es, sobre todo, espiritual. Y su basílica, en Zaragoza, es un lugar privilegiado de oración, donde sopla con fuerza el Espíritu.

La devoción al Pilar tiene una gran repercusión en Iberoamérica, cuyas naciones celebran la fiesta del descubrimiento de su continente el día doce de octubre, es decir, el mismo día del Pilar. Como prueba de su devoción a la Virgen, los numerosos mantos que cubren la sagrada imagen y las banderas que hacen guardia de honor a la Señora ante su santa capilla testimonian la vinculación fraterna que Iberoamérica tiene, por el Pilar, con la patria española.

Abierta la basílica durante todo el día, jamás faltan fieles que llegan al Pilar en busca de reconciliación, gracia y diálogo con Dios.

PSICÓLOGOS Y NEUROCIENTÍFICOS DIFERENCIAN HASTA 27 TIPOS DE AMOR

El amor es un sentimiento que no tiene límites porque amar, más allá de un fenómeno biológico, psicológico o sociológico, tiene mil formas de sentirse. Aunque a menudo se han distinguido entre diferentes tipos de amor, como el amor propio, el amor romántico, el amor de amistad, el amor a Dios y el amor al prójimo; pero psicólogos y neurocientíficos diferencian hasta 27 tipos de amor.

Entonces, ¿cómo saber si es amor de verdad? Al parecer investigadores finlandeses de la Universidad Aalto han analizado las emociones y los mecanismos neuronales y de comportamiento hasta descubrir dónde se siente el amor, o mejor dónde tu cuerpo experimenta este sentimiento dependiendo del tipo de amor.

Carecemos de conocimiento empírico sobre cómo se experimentan los diferentes tipos de amor como sentimientos encarnados y cómo estas experiencias se relacionan entre sí. Sin embargo, los investigadores han elaborado un mapa de en qué parte del cuerpo se sienten los diferentes tipos de amor y con qué intensidad se experimentan.

Hay que decir que su primer descubrimiento, no muy sorprendente, señala que los tipos de amor asociados con las relaciones cercanas son similares en su forma de sentir y son los más experimentados. Y por otro lado, sus hallazgos, publicados en ‘Philosophical Psychology’, sugieren que los diferentes tipos de amor se forman o sienten de más débil a más fuerte.

El equipo encuestó a los participantes sobre cómo experimentaban 27 tipos diferentes de amor, como el amor romántico, el amor sexual, el amor de los padres y el amor por los amigos, los extraños, la naturaleza, Dios o ellos mismos. El equipo preguntó a los participantes dónde sentían los diferentes tipos de amor en sus cuerpos y qué tan intenso era el sentimiento física y mentalmente.

Para construir el mapa, los investigadores recopilaron datos de cientos de participantes a través de una encuesta en línea. La mayoría de las respuestas provinieron de mujeres jóvenes en educación superior. Se pidió a los participantes que colorearan una silueta corporal para mostrar dónde sentían cada tipo de amor. También se les preguntó cómo se sentían los diferentes tipos física y mentalmente, qué tan agradable era la sensación y cómo se asociaba con el tacto. Finalmente, se les pidió que calificaran la cercanía de los tipos de amor.

Todos los tipos se sentían con fuerza en la cabeza, pero diferían en el resto del cuerpo: algunos se extendían sólo al pecho, mientras que otros se sentían en todas partes. Las formas más fuertes de amor se sentían más ampliamente en todo el cuerpo.

«El amor entre personas se divide en sexual y no sexual. Los tipos de amor más cercanos son aquellos que tienen una dimensión sexual o romántica. También fue interesante encontrar una fuerte correlación entre la intensidad física y mental de la emoción y su agrado. Cuanto más fuerte se siente un tipo de amor en el cuerpo, más fuerte se siente en la mente y más placentero es», ha señalado filósofo Pärttyli Rinne, quien coordinó el estudio.

El equipo estaba intrigado por el hecho de que todos los diferentes tipos de amor se sienten en la cabeza. Mientras cuando se pasa de un amor más experimentado a un tipo amor menos experimentado, las sensaciones en la zona del pecho se debilitan. «Puede ser que, por ejemplo, el amor por los extraños o la sabiduría estén asociados a un proceso cognitivo. También puede ser que haya sensaciones agradables en la zona de la cabeza. Esto es algo que debería investigarse más a fondo», ha afirmado Rinne.

Rinne también señala que existen diferencias culturales en el amor y que la demografía del grupo de estudio está vinculada a la experiencia del amor. Si el mismo estudio se hiciera en una comunidad altamente religiosa, el amor a Dios podría ser el amor más intensamente experimentado de todos. Del mismo modo, si los sujetos fueran padres en una relación, como en nuestro proyecto de estudio del cerebro en curso, el amor por los niños se observaría posiblemente como el amor más fuerte.

Los sentimientos medios más positivos y sentidos fueron para el amor sexual, romántico, recíproco, verdadero y apasionado. En promedio, el tiempo más corto en el que si sintió la experiencia del amor fue el amor a la naturaleza, y el tiempo más largo es el amor a Dios. Los sujetos informaron que tienen el menor control sobre los tipos de amor relacionados con las relaciones de parentesco (el amor del padre y de la madre por su hijo, el amor de los padres). El tipo de amor que uno experimentaba con menos fuerza era el amor propio.

Mientras que los que los tipos de amor relacionados con la sexualidad (sexual, apasionado, romántico) tenían fuertes sentimientos corporales. Los que más se sentían en todas las partes del cuerpo, desde la cabeza hasta el estómago y con mayor intensidad. Estos tres tipos de amor también fueron los tipos de amor mejor valorados en términos de su asociación con el contacto corporal; con hasta 27 estímulos relacionados.

En general, las áreas más distintas de activación corporal subjetivamente sentida en diferentes tipos de amor son el pecho y la cabeza, lo que probablemente indica cambios en el ritmo cardíaco, la respiración y las expresiones faciales, incluido el posible sonrojo. Por otro lado, los sentimientos asociados con tipos de amor más débiles tienden a concentrarse en la cabeza. Esto puede deberse a que los sujetos asocian conceptos más abstractos como sabiduría o moralidad con el cerebro y funciones cognitivas superiores.

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DE VUELTA A CASA, LOS ECOS DEL EIM2023

Hoy es sábado, 7 de octubre, anoche sobre las 22,30  horas llegaba a casa, muy cansada, mucho, pero alegre,  intensamente alegre y bullendo de ideas para este curso.

Estos días que hemos vivido fuera de nuestros hogares nos  deberían haber alejado no solo física sino emocionalmente de lo que dejábamos en casa,  vaciar la mente de nuestra vida cotidiana para dedicar estos días a estar con nuestros hermanos de Vida Ascendente y aprovechar al máximo todos los actos que la organización nos había preparado, y que en el próximo boletín os contaré.

Los teléfonos móviles han estado todos los días sin excepción insertos en todos y cualquiera de los momentos, en los autobuses, en la Charla de D, Baldomero Rodríguez Carrasco sobre la  religiosidad popular y la transmisión de la fe, en la visita al Monasterio de la Rábida, en el Santuario de Nuestra Señora de la Cinta, e incluso en la Eucaristía en forma de Vigilia de la Catedral de Huelva, en la Visita a la Catedral de Sevilla o en los Reales Alcázares, mientras celebrábamos la misa del Jubileo en la parroquia de San Andrés junto al Obispo Auxiliar D. Ramón Valdivia, en el Rocío durante la misa, en el rezo del Santo Rosario, no ha habido uno solo de los actos en los que no haya sonado un teléfono móvil.

Nos cuesta desenganchar de lo cotidiano y así es difícil   escuchar al Señor, y me diréis, somos mayores y se nos olvida apagar el móvil, pues es cierto que no somos jóvenes, pero si le quitáramos la voz cuando nos subimos al bus por la mañana y la pusiéramos cando nos subimos al bus de vuelta al hotel tendríamos todo el día para estar  con os compañeros de viaje, para el Señor, nos distraeríamos menos  e incluso evitaríamos despistarnos y perdernos.

La tecnología es una oportunidad pero no debe convertirse nunca en una esclavitud. Hemos visitado una tierra preciosa y para muchos desconocida, punto de partida de la Evangelización del Nuevo Mundo, sacudida brutalmente por el Terremoto de Lisboa y el Tsunami posterior que se ha levantado nuevamente con el trabajo de hombre y mujeres, y que decir de la acogida de nuestros hermanos sevillanos y onubenses, nos han mimado exquisitamente y hoy desde estas líneas solo podemos dar gracias. Gracias por todo y por todos.

Ana María Marqués

LAS TÉMPORAS, DÍAS DE ACCIÓN DE GRACIAS

Las Témporas se celebran el 5 de octubre, son  días de acción de gracias y de petición que la comunidad cristiana ofrece a Dios

«Las Témporas -dice el Misal- son días de acción de gracias y de petición que la comunidad cristiana ofrece a Dios, terminadas las vacaciones y la recolección de las cosechas, al reemprender la actividad habitual». La celebración ha sido fijada en España para el día 5 de octubre, pues su localización en el calendario e incluso su duración dependen de las Conferencias Episcopales de cada país, dada la disparidad de las estaciones. Nos estamos quejando de la sequía, aquí, en otros lugares de inundaciones, en otros de huracanes y catástrofes en transportes aéreos, etc. Nos urge, pues la oración, la invocación a la protección de los Santos con sus letanías, ¿por qué no acudimos a Dios para que libre a la humanidad de tanta calamidad? El día de las Témporas es un día propicio para esta oración colectiva. Y esto es lo que se propone este Reportaje. Hacer ver la importancia de este día y de esta plegaria.

Institución Antiquísima

Las Témporas, y las Rogativas, son una antiquísima institución litúrgica vinculada a las cuatro estaciones del año, para reunir a la comunidad, instando al ayuno y a la oración, para dar gracias a Dios por los frutos de la tierra y pedir su bendición sobre el trabajo de los hombres. Nacieron en Roma y se difundieron con la liturgia romana. Al principio se celebraban en otoño, invierno y verano, en los meses de septiembre, diciembre y junio. Por los sermones de San León Magno se conoce el significado de estas jornadas penitenciales. .

Léxicamente la palabra témpora significa tiempo de ayuno en cada una de las estaciones del año. Litúrgicamente en la ordenación anterior a la reforma del Vaticano II se celebraban las témporas correspondientes al inicio del invierno, de la primavera, del verano y del invierno. Era el tiempo designado también, junto con las plegarias, rogativas y ayuno, para conferir las Órdenes sagradas. Yo recibí el Subdiaconado el 21 de septiembre, el Diaconado el 21 de diciembre y el Presbiterado el 31 de mayo, Vigilia de Pentecostés.

En la actual ordenación la iglesia celebra una sola vez al año el día de la acción de gracias. Es un día al final del verano en el que agradece los frutos de las cosechas, auque no se puede limitar este gesto elemental a un día determinado. En cada día y en cada momento hay motivos para dar gracias a Dios por el don de la vida. Dar gracias es un rasgo fundamentalmente cristiano y humano. La dialéctica humana funciona en términos de «doy para que me des», pero la dialéctica divina se cambia por estos otros: «Me has dado mucho y por eso te doy gracias». Dar gracias cuesta muy poco, pero si sale del corazón es la más noble expresión de un sentimiento humano.

Oración de alabanza

Dar gracias también por la enfermedad, ya que puede ocurrir que se necesite como medicina del espíritu y por eso hay que dar gracias también por la enfermedad. La oración de alabanza es la más excelsa, también la gratitud, debe salir del corazón. Eso agrada mucho a Dios, como lo demuestra en la queja de Jesús en el caso de los leprosos. De los diez leprosos, nueve de ellos quedaron curados, el décimo creyó y fue salvado. No es lo mismo curar que salvar. La curación se produce en el exterior. La salvación afecta a la totalidad de la persona. Uno de los diez leprosos se mostró agradecido y en ese gesto encontró la fe y la salvación. Los nueve restantes sólo encontraron la curación.

Nacieron en Roma

Las Témporas nacieron en Roma y se difundieron con la liturgia romana. Al principio tuvieron lugar en las estaciones del otoño, invierno y verano, en los meses de septiembre, diciembre y junio. Por algunos sermones de San León Magno se conoce el significado de estas jornadas penitenciales, que comprendían la eucaristía, además del ayuno. Pretender relacionarlas con cultos naturalistas pre-cristianos es pura imaginación, aunque es evidente su relación con la vida agraria, propia de aquellos tiempos. Las Témporas son un acercamiento mutuo de la liturgia y la vida humana, en el afán de encontrar en Dios la fuente de todo don y la santificación de la tarea de los hombres. Hoy, considerada la extensión de la Iglesia y su presencia en los pueblos más diversos, se imponía una revisión y una adaptación de esta vieja celebración litúrgica, que ya no tiene por qué ser agraria ni campesina únicamente, sino que puede ser muy bien urbana y cercana a las preocupaciones del hombre del cemento. Lo importante es que se viva y se celebre la obra de Dios en el hombre y con la ayuda del hombre; con un espíritu de fe y de acción de gracias del creyente, que sabe que lo temporal tiene su propia autonomía, pero sin romper con Dios y sin ir en contra de su voluntad salvadora: «Todo es vuestro; pero vosotros sois de Cristo, y Cristo, de Dios» (1 Cor 3,22).

Ciclo vital

La piedad popular está atenta al desarrollo del ciclo vital de la naturaleza: mientras se celebran las «témporas de invierno», las semillas se encuentran enterradas, en espera de que la luz y el calor del sol las haga germinar. Tiempo de súplica al Señor y de meditación sobre el significado del trabajo humano, colaboración con la obra creadora de Dios, realización de la persona, servicio al bien común, actualización del plan de la Redención. Coronarás el año con tus bienes, Señor, y serás la esperanza del confín de la tierra. Terminada la recolección de las cosechas y el periodo anual de descanso la Iglesia celebra las Témporas. Se convierte también en tiempo propicio para pedir ayuda al Señor para recomenzar de nuevo en las actividades del trabajo normal y en construcción de la vida interior de cada persona, su maduración en Cristo. Agradecer y pedir son dos modos de relacionarnos con Dios. Tenemos muchas necesidades, a la vez que hemos recibido mucho y lo debemos agradecer. Si no nos damos cuenta de lo que recibimos, no nos sentimos obligados a agradecer con amor.

La gratitud

Siempre podemos ofrecer nuestro agradecimiento que, si es sincero, basta. El que no es agradecido es sumamente pobre. Quien no da gracias a Dios es porque no está convencido de deberle nada. Pero a Dios se le debe todo. Un rabino daba gracias a Dios «por todo». – «¡Pero si no tienes nada!», le replicó otro que le oía. A lo que respondió: «Yo necesitaba la pobreza y Dios me la ha dado».

El camino de amor pasa por la gratitud: Lo recordaba al pueblo Moisés: “No te olvides del Señor. No sea que cuando comas hasta hartarte, cuando te edifiques casas hermosas y las habites, cuando críes tus reses y ovejas, aumentes tu plata y tu oro, y abundes de todo, te vuelvas engreído y te olvides del Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, de la esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con dragones y alacranes, un sequedal sin una gota de agua, que te saco agua de una roca de pedernal”. La vida de Jesus es una continua acción de gracias al Padre. Cuando va a resucitar a Lázaro, habla con su Padre: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado”. Antes de le multiplicación de los panes, Jesús tomo los panes y, dando gracias, dio a los que estaban recostados, e igualmente los peces… En la institución de la Eucaristía, antes de pronunciar las palabras sobre el pan y el vino, el Señor dio gracias. Por eso podemos decir, según Juan Pablo II -que su oración, y toda su existencia terrena, se convirtió en revelación de esta verdad fundamental enunciada por la Carta de Santiago: Todo don bueno y toda dadiva perfecta viene de arriba, desciende del Padre de las luces… (Sant 1, 17)-. La acción de gracias es como una restitución, porque todo tiene en El su principio y su fuente. Demos gracias al Señor Nuestro Dios, decimos con la Iglesia en el centro de la liturgia eucarística. Nada hay más justo y necesario que dar gracias al Señor todos los días de nuestra vida, y el mayor agradecimiento a Dios es amar nuestra condición de hijos suyos. San Pablo dice a los paganos que, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias.

Motivos para dar gracias

Este año hemos recibido plenitud de dones del Señor: unos claros y visibles; otros, quizá más valiosos, han quedado ocultos: peligros del alma y del cuerpo de los que hemos sido librados; personas a las que hemos conocido y que tendrán una importancia decisiva en nuestra salvación; gracias y ayudas; acontecimientos que quizás hemos negativos, enfermedades, fracasos, veremos que han sido regalos de Dios. Nuestra vida entera es un bien inmerecido. Por eso las acciones de gracias deben ser continuas. En el Prefacio de la Misa, recordamos que es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo. ¡Dios mío, gracias! Y el alma se llena de paz, porque entiende que de aquello que parece poco grato o no deseable, Dios sacará mucho fruto. Este gracias es como el leño que Dios mostró a Moisés, que arrojado en las aguas amargas, las trocó en dulces (Ex 15, 25). Con la acción de gracias continua, la petición reiterada, porque son muchas las ayudas que necesitamos, sin las cuales no podremos seguir el camino del crecimiento.

Pedid y Recibiréis

Aunque el Señor nos concede muchos dones sin que se los pidamos, ha dispuesto concedernos otros si se los pedimos con la fuerza de la oración. Es necesario que pidamos, es preciso orar siempre y no desfallecer con la seguridad de que nuestras oraciones serán siempre atendidas. Dios mismo es garante de que todo lo que pidamos se nos concederá. “Pedid y se os dará, buscad y encontrareis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre”. Cuanto más pedimos, más nos acercamos a Dios, más crece nuestra amistad con El. En la tierra, cuando hay que pedir un favor a un poderoso se busca un lazo que nos una a el, el momento oportuno, en que se encuentre de buen ánimo… Dios siempre está dispuesto a escucharnos. “¿Acaso si alguno de vosotros, si un hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pez, le da una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas cosas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará cosas buenas a los que se las pidan?.

Por: Jesús Martí Ballester | Fuente: www.jmarti.ciberia.es

RELACIONAN LAS ENFERMEDADES DIGESTIVAS CON MAYOR SOLEDAD Y DEPRESIÓN EN MAYORES

Se asocian también con una peor autopercepción de salud

La soledad y los síntomas depresivos podrían estar más relacionados con las enfermedades digestivas de lo que hasta ahora se pensaba. Así lo ha demostrado un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Michigan (Estados Unidos), en el que han concluido que las personas mayores que padecen enfermedades digestivas sufren más soledad y depresión. Además, se asocian con una peor autopercepción de salud por parte del paciente.

La investigación, que se ha publicado en la revista Clinical Gastroenterology and Hepatology, indica que, actualmente, los enfoques para controlar las enfermedades digestivas en personas mayores «no tienen en cuenta los factores psicosociales que contribuyen a la salud de una persona».

Es por ello por lo que buscaron comparar la frecuencia de soledad, depresión y aislamiento social que sufre este grupo de población en función de si tiene o no una enfermedad digestiva. También su asociación con una mejor o peor salud.

Para ello, analizaron los datos del Estudio de salud y jubilación de 2008 a 2016, en el que participaron personas de 50 años o más y sus cónyuges. Al final del estudio, el 56% de los encuestados presentaron enfermedades digestivas, de los cuales, el 60,4% indicaron mayor soledad, el 12,7% admitieron tener depresión severa y el 8,9% reportaron aislamiento social.

Aquellas personas con una enfermedad digestiva también mostraron tener más probabilidades de autopercibirse una peor salud que aquellos que no la tenían. Del mismo modo, los pacientes con una enfermedad digestiva se asociaron con mayores probabilidades de tener una mala o regular salud en aquellos que reportaban soledad y depresión moderada y grave.

Ante esto, los investigadores concluyen que «los gastroenterólogos deben sentirse capacitados para detectar síntomas de depresión y soledad en los pacientes y establecer vías de atención para el tratamiento de salud mental».