LA CONJUGACIÓN DEL VERBO ACOGER

Una de las actitudes interpersonales más necesarias, y previas a cualquier otra que pueda darse entre personas, es la acogida. Cada uno es cada uno y, como nos recordaba el profesor de Filosofía en Bachillerato, tiene sus «cadaunadas». Acoger al otro con su peculiaridad, con su salud o enfermedad, con sus talentos y luces y con sus sombras y limitaciones es el primer acto de solidaridad posible. Todos somos un poco como los coches de segunda mano, no olemos a nuevo ni tenemos el motor perfecto. Acoger es lo primero.

La crisis del verbo perdonar

Acoge el médico en su consulta y el administrativo en su mesa de atención al público. Acoge el docente y el dependiente del mercado a su cliente. Acogemos al que saludo o, al que por despiste o sordera, no lo hace. El otro está ahí y recibir su alteridad y diferencia es el primer acto de relación con él. Sabemos lo importante que es sentirnos acogidos, aceptados en nuestra peculiaridad, no juzgados a primera vista, etc. La experiencia nos ha enseñado el valor de la acogida.

En un equipo de fútbol, ahora que estamos al inicio de las competiciones nacionales e internacionales, los jugadores salen y llegan. En el equipo repercute positivamente que los recién llegados hayan sido acogidos y se sientan formar parte del grupo. Así en los equipos de trabajo e incluso en los grupos de amigos al que se invita, por alguna circunstancia, a un nuevo miembros una tarde de paella o de chuletada. Si te acogen cesan los complejos y las dificultades.

Contra este acto inicial de relación interpersonal está el prejuicio enfermizo y la actitud de superioridad incapaz de reconocer que toda persona tiene algo bueno y bello que mostrarme. Nadie es tan absolutamente descartable que no tenga algo en lo que nos supere a cualquiera. Así nos enseñaba el viejo profesor de psicología en la carrera: “Todos tienen algo en lo que me superan; yo tengo algo en lo que supero a cualquiera”. La sana autoestima lleva incrustada en su anverso el sano reconocimiento ajeno.

¿A qué viene todo este discurso de alteridades y acogidas interpersonales? ¿Acaso es necesario repetir lo obvio? ¿Por qué recordar lo que el sentido común nos muestra sin dificultad? Porque las obviedades necesitan ser expresadas y actualizadas de vez en cuando. Como el afecto mutuo o el amor de pareja necesita ser oído de vez en cuando. No vale con aquello de “(…) ella ya sabe que la quiero”.

Además, se trata de un tema en el que todos necesitamos afilar el lápiz y mejorar un poco. Porque en una sociedad marcada por el individualismo, lo que apele a alteridad y empatía es siempre un mensaje bienvenido. Lo que nos despierte para mirar el bien que cualquier persona encierra para los demás, es bien recibido. Porque los problemas de soledad social comienzas a solucionarse colocando la sudadera de la acogida sobre nuestros hombros. Porque no siempre es tan obvio como creemos el fenómeno de la acogida.

No está bien decir de boquilla y sin consentirlo afectivamente “bienvenido; encantado de conocerte o de saludarte”. Si no lo sientes, mejor te callas.

EL SANTO DE LA SEMANA: SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS

Se celebran el día 2 de octubre, cada persona tiene un ángel custodio,  son nuestros guardaespaldas celestiales

¿Quiénes son los ángeles custodios?

Dios ha asignado a cada hombre un ángel para protegerle y facilitarle el camino de la salvación mientras está en este mundo. Afirma a este respecto San Jerónimo: “Grande es la dignidad de las almas cuando cada una de ellas, desde el momento de nacer, tiene un ángel destinado para su custodia”.

En el antiguo testamento se puede observar cómo Dios se sirve de sus ángeles para proteger a los hombres de la acción del demonio, para ayudar al justo o librarlo del peligro, como cuando Elías fue alimentado por un ángel (1 Reyes 19, 5.)

En el nuevo testamento también se pueden observar muchos sucesos y ejemplos en los que se ve la misión de los ángeles: el mensaje a José para que huyera a Egipto, la liberación de Pedro en la cárcel, los ángeles que sirvieron a Jesús después de las tentaciones en el desierto.

La misión de los ángeles custodios es acompañar a cada hombre en el camino por la vida, cuidarlo en la tierra de los peligros de alma y cuerpo, protegerlo del mal y guiarlo en el difícil camino para llegar al Cielo. Se puede decir que es un compañero de viaje que siempre está al lado de cada hombre, en las buenas y en las malas. No se separa de él ni un solo momento. Está con él mientras trabaja, mientras descansa, cuando se divierte, cuando reza, cuando le pide ayuda y cuando no se la pide. No se aparta de él ni siquiera cuando pierde la gracia de Dios por el pecado. Le prestará auxilio para enfrentarse con mejor ánimo a las dificultades de la vida diaria y a las tentaciones que se presentan en la vida.

Muchas veces se piensa en el ángel de la guarda como algo infantil, pero no debía ser así, pues si pensamos que la persona crece y que con este crecimiento se tendrá que enfrentar a una vida con mayores dificultades y tentaciones, el ángel custodio resulta de gran ayuda.

Para que la relación de la persona con el ángel custodio sea eficaz, necesita hablar con él, llamarle, tratarlo como el amigo que es. Así podrá convertirse en un fiel y poderoso aliado nuestro. Debemos confiar en nuestro ángel de la guarda y pedirle ayuda, pues además de que él nos guía y nos protege, está cerquísima de Dios y le puede decir directamente lo que queremos o necesitamos. Recordemos que los ángeles no pueden conocer nuestros pensamientos y deseos íntimos si nosotros no se los hacemos saber de alguna manera, ya que sólo Dios conoce exactamente lo que hay dentro de nuestro corazón. Los ángeles sólo pueden conocer lo que queremos intuyéndolo por nuestras obras, palabras, gestos, etc.

También se les pueden pedir favores especiales a los ángeles de la guarda de otras personas para que las protejan de determinado peligro o las guíen en una situación difícil.

El culto a los ángeles de la guarda comenzó en la península Ibérica y después se propagó a otros países. Existe un libro acerca de esta devoción en Barcelona con fecha de 1494.

Cuida tu fe

Actualmente se habla mucho de los ángeles: se encuentran libros de todo tipo que tratan este tema; se venden “angelitos” de oro, plata o cuarzo; las personas se los cuelgan al cuello y comentan su importancia y sus nombres.

Hay que tener cuidado al comprar estos materiales, pues muchas veces dan a los ángeles atribuciones que no le corresponden y los elevan a un lugar de semi-dioses, los convierten en “amuletos” que hacen caer en la idolatría, o crean confusiones entre las inspiraciones del Espíritu Santo y los consejos de los ángeles.

Es verdad que los ángeles son muy importantes en la Iglesia y en la vida de todo católico, pero son criaturas de Dios, por lo que no se les puede igualar a Dios ni adorarlos como si fueran dioses. No son lo único que nos puede acercar a Dios ni podemos reducir toda la enseñanza de la Iglesia a éstos. No hay que olvidar los mandamientos de Dios, los mandamientos de la Iglesia, los sacramentos, la oración, y otros medios que nos ayudan a vivir cerca de Dios.

Por: Lucrecia Rego | Fuente: Catholic.net

EL ROSARIO, ESCUELA DE ORACIÓN CONTEMPLATIVA

Como estamos a mediados de octubre, ¡mes del Rosario!- quiero presentar siete consejos;  buscando poder aprender a rezar interiormente sujetando el cordón de cuentas en la mano.

Suena paradójico: precisamente porque si bien en el Rosario se dicen muchas palabras, se trata de una oración en la que el corazón, en silencio, es capaz de contemplar y amar de manera asombrosa.

El Rosario – ¡algo muy fácil!

Es interesante que la Madre de Jesús en Lourdes, Fátima y otros santuarios recomiende repetidamente el rezo del Rosario y que no invite a rezar el oficio divino, ni a hacer lectura espiritual, o a tener adoración eucarística, o a practicar oración interior u oración mental. Todas las mencionadas formas de rezar son buenas, reconocidas por la Iglesia y practicadas por muchos santos. ¿Por qué María «sólo» nos coloca el Rosario en el corazón? Una posible respuesta la dan los videntes, a quienes la Madre de Dios se apareció en Lourdes y Fátima. Siempre fue, por otra parte, a niños de muy poca instrucción, que no podían siquiera leer o escribir de manera correcta.

El Rosario era para ellos la escuela adecuada para aprender a rezar bien, pues cuenta tras cuenta, nos va conduciendo de la oración vocal, pasando por la meditación, hacia la contemplación. Con el Rosario, toda persona que se deja conducir por María, puede llegar a la oración interior, sin necesidad de algún tipo de técnica especial o de prácticas complicadas. Esto no quiere decir – y deseo acentuarlo nuevamente hoy – que el rezo del Rosario sea para “bobos” o para personas de pensamiento muy simple. Incluso los catedráticos de una universidad deben ser ante Dios como los niños, que en sus oraciones son siempre sencillos y sinceros, siempre llenos de confianza, rezando desde adentro.

Precisamente, a muchos hombres pensantes los ayuda el Rosario a que, con labios y cabeza ocupados, se les vaya abriendo el corazón para la contemplación, y luego así poder repetir –al modo de los niños o amantes enamorados- un simple “¡que hermoso eres! “a modo de cumplido, o un pedido suplicante “¡Ayúdame!” o un sincero agradecimiento “¡Qué sería sin Ti!” ¿Cómo se consigue esto?

La verdadera mística es – como la buena música – ejecución virtuosa

Las experiencias místicas – no en el sentido de acontecimientos extraordinarios, de aquellos que uno no puede hacer ni le cabe desear – no están reservadas a unos pocos religiosos. Todo cristiano puede llegar a un modo de oración interior, que le permita experimentar la cercanía de Dios y reconocer su acción en la propia vida. La verdadera mística tiene como resultado buenas obras –y esta actitud de oración puede y debe ser buscada por todo cristiano.

Tal vez podamos comparar el rezo del Rosario con tocar la guitarra. En primer lugar, como dijimos, están las oraciones vocales: el Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria. Se trata de las oraciones centrales del cristiano, que casi en su totalidad, por así decirlo, nos vienen del cielo, puesto que las encontramos en los textos inspirados de las Sagradas Escrituras, por lo menos en el caso del Padrenuestro y la primera parte del Avemaría. Luego viene frecuentemente una oración dirigida a Jesús, que la Virgen reveló en Fátima y que deseaba se rece como conclusión de cada decena. El rezo de estas oraciones se compara a la mano derecha al tocar la guitarra, que va marcando el ritmo sobre las cuerdas.

Rezar en tonalidad mayor y menor

«Tran, tran, tran” no es ninguna música. Quien piensa que el rezo del Rosario es sólo una oración vocal -o peor aún un paporreteo de una serie de palabras – sería como quien solo rasguea la guitarra y cree que se trata de una verdadera canción.

Para tocar guitarra además del ritmo se necesitan las tonalidades, que se tocan con la mano izquierda. Así también es en el rezo del Rosario. Las oraciones vocales forman el marco para la meditación de los Misterios. Así como al tocar guitarra la mano izquierda produce acordes mayores y menores, así también conocemos los misterios gozosos de la infancia de Jesús, los dolorosos de su pasión y muerte, los luminosos de su vida pública y los gloriosos de su resurrección y ascensión a la gloria. Siempre hay esos cinco acordes al ritmo de la repetición de las oraciones, que van haciendo pasar por nuestra mirada las vidas de Jesús y María. Con la meditación vamos reflexionando lo que sucede en cada Misterio y lo que significa para nuestras vidas.

En Nazaret el Hijo de Dios se encarna en María, en la Santa Comunión ¡viene también Él hasta mí!…en Getsemaní Jesús suda sangre. El padece y se angustia, y sin embargo sus amigos se quedan dormidos. ¿Permanezco yo en vigilia con Él o los ojos se me cierran por el cansancio?…

En la mañana de pascua Jesús resucita y surge del sepulcro. El primer día de la creación trajo la luz. El primer día de la semana Jesús venció a la muerte y nos regalado la vida. Él puede convertir las oscuridades de mi vida en luz…Nuestra oración comienza a volverse música –es decir, ya no es más monótona y aburrida, sino que ahora está llena de imágenes y pensamientos- y cuando la gracia de Dios lo concede- se llena también de iluminaciones e inspiraciones sobrenaturales.  Las manos derecha e izquierda al tocar guitarra producen el ritmo y los acordes – estos son en el rezo del Rosario la oración vocal y la meditación, la boca y el entendimiento.

Todo el que ama canta

Falta algo aún para que sea realmente una buena música, para que sea una oración más profunda e íntima aún: la melodía que canta el corazón. Al tocar guitarra se necesita también de la voz que interpreta la canción. Al rezo del Rosario le corresponde también el canto del propio corazón–que al compás de las oraciones y las meditaciones- coloca la propia vida delante de Dios.

Fruto de la reflexión y del meditar llega un permanecer con el Señor, estarse con el Señor – en gratitud o en petición, alabanza o contrición, alegría infantil o decisión apostólica. Es este canto del corazón el que va modulando los misterios del Rosario. Tú te dejaste conducir por María hasta Isabel. – Quédate en mi corazón y permíteme ser un portador de Cristo, pues ¡soy también un tabernáculo vivo! toda vez que te recibo en la Eucaristía…

Por mi causa has sido flagelado. Yo te he golpeado –una y otra vez. ¡Perdóname!…Has ascendido a los cielos, Señor. Tengo ansias de Ti, tengo ansias por tu reino, mi verdadera patria…En la contemplación quien reza va viendo pasar los misterios ante sus ojos, y al mismo tiempo permanece en determinados afectos o mociones del corazón ante Dios. Quien reza canta el canto de su propia vida, en el cual naturalmente se deben y pueden ir suscitando deseos muy concretos: Tú quisiste ser hijo de una Madre humana – ¡ayuda a mi madre enferma! …Fuiste coronado de espinas –ayúdame en esta dificultad financiera, que no me puedo quitar de la cabeza…Tu enviaste a tu Espíritu – sin Ti no tengo el valor ni la fuerza para tomar una buena decisión.

7 consejos concretos para «avanzados»

Los siguientes consejos, pensados para todos los que rezan el rosario individualmente, pueden ayudar a llegar desde la oración vocal, pasando por la meditación, hasta la contemplación interior.  Es el inicio del camino hacia el “castillo del alma” en cuyo interior, dice Santa Teresa, habita Jesús. Cuenta a cuenta, paso a paso, –esto es, con paciencia, confianza y decisión – todos pueden llegar cada más cerca al Rey del palacio de la propia alma. El tiempo que le dediquemos a Él es el más valioso.

1) Tomarse el tiempo

Nuestra agenda está llena de citas. Más o menos conscientemente planeamos también el tiempo que vamos a necesitar para cada tarea o cita. De vez en cuando es bueno reservar de 20 a 30 minutos para rezar el Rosario y ponerlo por escrito en la agenda.  Esta cita con Jesús y María es entonces tan importante como todas las otras planeadas. Esta cita me reserva sobre todo a mí mismo un espacio en el cual no tengo nada que hacer sino solamente amar. A todos nos es posible separar un tiempo para rezar el Rosario, al comienzo una, dos o tres veces semanales. Con el tiempo –y esta es la meta- se hará más fácil encontrar un tiempo para rezar el Rosario diariamente.

2) Darse el tiempo

Es de las personas enamoradas de quienes una y otra vez podemos aprender a rezar bien. En una romántica cena a luz de vela, nadie estaría mirando continuamente el reloj, ni atragantándose la comida, ni dejando de lado el postre para acabar lo más rápido posible. Así es, incluso cuando uno se demorase toda una hora para beberse a sorbitos un aperitivo, con tal de tener la oportunidad de disfrutar al máximo el estar juntos, sería aquella una velada formidable.  Así también el rezo del Rosario, no se debe realizar como si fueran “50 avemarías que tengo que lograr”, al modo de un levantador de pesas frente a la pesa. Puedo quedarme dándole vueltas a un pensamiento. Puedo bien interrumpirlo. Puedo, principalmente al inicio, simplemente estar tranquilo.  Y si llevo esto en cuenta durante la oración – es decir, tranquilizarme y tomar consciencia de cuán importante es la cita que tengo en este momento – durante los 20 a 30 minutos que toma, entonces habré rezado bien. Así es, habrá sido una buena oración, porque mi voluntad ha estado centrada en dar gusto al Amado y no a mí mismo.

3) Saborear el tiempo

San Ignacio recomendaba la así llamada “tercera forma de oración”, que consiste en ajustar las palabras al ritmo de la propia respiración. Muchas veces es suficiente en el rezo del Rosario hacer una breve pausa entre los misterios y nuevamente tomar consciencia, que Jesús y María me miran llenos de alegría y amor; reconocer agradecido, que no tengo que hacer nada y como niño pequeño,  balbucear palabras a cada tanto apenas para de algún modo afirmar que amo a Dios. Para ello puede ser útil, respirar de dos a tres veces, antes de retomar la oración vocal.

4) El tiempo para miradas llenas de amor

Las oraciones vocales del Rosario proporcionan “sólo” el ritmo de la oración. Con mis pensamientos puedo y debo salirme del ritmo para encontrar el Misterio que está siendo contemplado. Sólo en alemán se le añade el misterio a cada avemaría; en otros idiomas se enuncia el misterio apenas al inicio de la decena. Esta repetición es increíblemente útil, pues a cada momento se topa uno con lo esencial. Se trata –como entenderán mejor los que se aman- de mirar a la persona amada a los ojos y dejarse mirar por sus ojos llenos de amor.

5) El tiempo del asombro

Uno de los primeros y más importantes pasos para la oración interior es el ir del pensamiento y la especulación hacia el mirar y el quedar asombrado. Cuando los amantes se encuentran, no es para planificar lo que se regalarán mutuamente o lo que podrían hacer en las próximas vacaciones, sino para disfrutar el tiempo juntos y alegrarse el uno al otro. Ver el álbum de fotos familiar es muy distinto a ver un libro de historia. En el primero vemos personas que nos son importantes, que amamos – y más aún- ¡que nos aman! Así debe ser nuestro mirar a Jesús y María.

6) Ojos cerrados, ojos abiertos – el tiempo para el camarógrafo interior

Algunas personas cierran los ojos para concentrarse y así poder rezar mejor.  Eso puede resultar útil, aunque a menudo es suficiente en la oración mantener la mirada fija y no estar mirando alrededor. De cualquier forma, lo importante es que los ojos del corazón estén abiertos. El rezo del Rosario es como ir al cine. Se trata de ver imágenes. Resulta útil preguntarse qué, a quién, dónde miro cuando contemplo el nacimiento de Jesús, o su crucifixión, o su ascensión a los cielos. Y en algunas ocasiones, tal cual hace un buen camarógrafo, hacer un acercamiento de un detalle y contemplarlo ampliado: la tibia respiración del buey que da calor al Niño, la mano traspasada de Jesús que tanto amor distribuyó, las lágrimas en los ojos de Juan, que contempla al Señor subiendo a los cielos.

7) El tiempo para la boca, la cabeza y el corazón.

Las palabras acompañan, la cabeza abre, pero es el corazón el que domina la oración. Todos los grandes autores espirituales coinciden en que la oración interior se trata de permanecer en los afectos, esto es, los sentimientos y mociones interiores. Teresa de Ávila dice muy sencillamente: “¡No pensar mucho, amar mucho!” Una señora de edad se me quejaba con dolor que no podía reflexionar durante su rezo diario del Rosario, y que en esa situación siempre decía apenas, “¡Jesús, María, yo los amo!” – yo felicité a la señora. Precisamente a eso es a lo que nos debe conducir el rezo del Rosario.

Por Monseñor Florian Kolfhaus

DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS MAYORES 2023

El pasado domingo, uno de octubre, se celebró el “Día Internacional de las Personas Mayores”, celebración promovida por la Organización de las Naciones Unidas, desde el año 1991. Tiene como objetivo crear políticas y programas que beneficien a las personas mayores. Algunas diócesis se han unido a esta celebración con un objetivo netamente cristiano, a saber, dar gracias a Dios por lo que continuamente nos están dando los mayores y, en especial, por su gozoso testimonio de una vida vivida en la fe, en la esperanza y en el amor de Dios.

Aprovechemos, pues, este día para dirigir nuestras oraciones al Padre para que les conceda una larga vida y una feliz ancianidad. Tampoco estaría mal que añadiéramos otra oración pidiendo perdón por las veces que no hemos cuidado y asistido a nuestros hermanos mayores como Dios quiere y ellos se merecen.

Recuerdo que, a veces, solía decir a mis alumnos que el mayor progreso conseguido por la humanidad en los últimos ciento cincuenta años no era la llegada del hombre a la luna, ni internet, sino el haber conseguido triplicar la esperanza de vida. Basta pensar que la esperanza de vida cuando nació Jesús de Nazaret era de poco más de veinte años. Evidentemente se trata de un promedio, pero se trata de un promedio significativo comparado con los promedios actuales. Cuando Jesús comenzó su predicación, en aquella sociedad, era una persona mayor.

En aquel entonces las personas mayores eran respetadas y veneradas, y los niños, en la familia greco-romana, no eran bien considerados; algunos eran vendidos como esclavos o dedicados a mendicidad. Al contrario de lo que sucede hoy: los niños y niñas son considerados los reyes y las princesas de la casa; y muchas veces algunos no saben cómo deshacerse de sus mayores. Por eso, cuando Jesús dice: “dejad que los niños se acerquen a mí”, no está haciendo un canto a la infancia, sino un gesto de solidaridad con las personas más marginadas. Una buena adaptación a nuestra cultura de esta palabra de Jesús, al menos en algunos ambientes de nuestras sociedades, sería: “dejad que los ancianos se acerquen a mí”. Porque Jesús siempre tomaba partido por los más marginados y necesitados.

Con las personas mayores ocurre como con cualquier otro grupo o colectivo: depende de con quién te encuentras. Los hay con mejor salud, los hay con más posibilidades económicas, los hay mejor aceptados y tratados en sus familias. Y también están las situaciones contrarias. A mi eso de los “días de” (los enfermos, los mayores, las mujeres trabajadoras, los inmigrantes, etc.) no me entusiasma mucho. Porque, entre otras cosas, significa que en esta sociedad hay muchas personas que no están bien tratadas, ni bien queridas. Y porque no se trata de recordar un día al año que hay que cuidarlas y tratarlas bien. Todos los días deben ser día del enfermo, día de las personas mayores, en fin, todos los días son buenos para cuidar los unos de los otros y, sobre todo para ser solidarios con los más necesitados.

Martin Gelabert – Blog Nihil Obstat

NOTICIAS DEL MOVIMIENTO: VIDA ASCENDENTE JAÉN

Retomamos  esta sección, nuestros hermanos de Jaén ya han comenzado el curso y  nos hacemos eco, si queréis que  informemos de vuestras actividades, enviadnos unas fotos y una reseña.

Vida Ascendente  de Jaén comenzaba el día 20 de septiembre,  su presidenta diocesana Dolores Núñez se encontraba ausente por estar convaleciente de una intervención, desde En Camino le deseamos una pronta recuperación.

En torno a unas 70 personas de toda la Diócesis, miembros y amigos de Vida Ascendente, nos hemos reunido para la apertura del curso pastoral en la parroquia de Cristo Rey de Jaén, el 20 de septiembre.

Como otros años, el acto comenzó con la acogida en el Templo para, a continuación celebrar la Santa Misa, presidida por nuestro consiliario diocesano, D. Facundo López Sanjuán, Delegado para la Pastoral del Mayor y concelebrada por D. Ángel Sánchez y por D. José María Romero, consiliarios de los grupos de Andújar y Torreblascopedro.

La Misa ha sido una profunda acción de gracias a Dios por todas sus bendiciones y un empujón en la puesta en marcha de los grupos para afrontar este año nuevos retos y proyectos.

Tras la celebración de la Santa Misa, hemos celebrado la Asamblea de apertura del curso, donde la Presidenta, María Dolores Núñez que, por motivos de salud no ha podido acudir, se ha hecho presente mediante una carta que se procedió a leer, dando las gracias a todos los asistentes por su constancia y su presencia y ha comunicado a todos la ruta y los proyectos que se ha marcado esta Comisión Diocesana para este curso como el reforzar algunos grupos de nuestra Diócesis, la creación de grupos nuevos al igual que hacer presente los grupos de Vida Ascendente y la presencia de la Pastoral del Mayor en las residencias de ancianos.

También, ha animado a todos a que participemos en las Jornadas de formación que se llevarán a cabo en Málaga.

Seguidamente, el Consiliario ha presentado, como en años anteriores, el material con el que van a trabajar los grupos en su reuniones parroquiales y se ha procedido al reparto de los guiones que desde la Comisión nacional nos mandan, este año haciéndose eco de las catequesis del Papa Francisco sobre la ancianidad.

Desde la Comisión Diocesana damos las gracias a todos los asistentes por haber acudido,  muchas gracias a todos.

 Os dejamos el enlace al video que han elaborado de la celebración.

https://www.facebook.com/reel/685415716859196

UNA BUENA AUDICIÓN PUEDE PREVENIR EL DETERIORO COGNITIVO

Uno de los sentidos que utilizamos para muchas cosas es el de la audición. Nuestro sistema auditivo está trabajando constantemente, ya sea para escuchar música, para conversar con un ser querido, para despertar con una alarma o hasta para escuchar el canto de las aves.

Una buena audición enriquece nuestra experiencia diaria y, además, desempeña un papel crucial en nuestra salud cognitiva y emocional.

Algunos centros están comprometidos con el cuidado de la audición como una palanca esencial para combatir el deterioro cognitivo y promover la salud integral. Por ello, es importante conocer en detalle cuál es el vínculo entre la audición y la salud mental, así como la manera en que un enfoque preventivo en el cuidado auditivo puede marcar la diferencia en la calidad de vida de las personas.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de deterioro cognitivo?

Mientras van pasando los años, ciertos lapsus de memoria se empiezan a volver más comunes en nuestro día a día. El hecho de empezar a olvidarte pequeñas cosas como apagar alguna luz de tu casa, acudir a alguna cita u olvidar donde dejaste las llaves, son algunas señales que en principio no deberían ser un síntoma alarmante, pero podrían indicar que tu salud cognitiva se está deteriorando.

El deterioro cognitivo es un término que se utiliza para describir la pérdida de funciones mentales como la concentración y la memoria. Este fenómeno puede manifestarse de diversas formas, siendo la enfermedad del alzheimer uno de los ejemplos más conocidos.

El deterioro cognitivo es parte del envejecimiento de una persona y afecta a una gran parte de la población mundial. En algunos casos, estos problemas de memoria o concentración pueden estar relacionados con otras cuestiones de salud, como lo puede ser la audición.

Existen ciertos estudios que afirman que la pérdida de la audición contribuye al desarrollo de la demencia. Si no escuchamos de manera clara, nuestro trabajo debe realizar un trabajo más complejo para entender los sonidos, lo que puede causar agotamiento mental, reduciendo así la capacidad que se tendría que utilizar para otras tareas.

Por otro lado, si sentimos que no escuchamos bien, muchas veces reducimos nuestras relaciones sociales y nos aislamos de los demás. Es por eso por lo que la pérdida auditiva no tratada no solo dificulta la comunicación y la participación social, sino que también puede ejercer un impacto negativo en nuestra salud mental.

La prevención es clave

Una de las formas principales de paliar la pérdida auditiva y el deterioro cognitivo es la prevención. Se llevan años trabajando por concienciar en el cuidado preventivo de la salud auditiva. Para ello, una de las medidas principales es fomentar las revisiones auditivas.

Hay muchos centros auditivos en los que  las personas pueden someterse a una evaluación de su audición gratuita que servirá para detectar y tratar la pérdida auditiva en sus primeras etapas. Cuanto antes se identifique y se aborde la pérdida auditiva, mejor se pueden preservar las capacidades cognitivas.

En caso de que el especialista de  lo considere necesario, el uso de audífonos puede ser clave para prevenir el desarrollo del deterioro cognitivo. La tecnología de estos audífonos ayuda a recuperar la audición y permita al cerebro procesar los sonidos de la forma más sencilla posible.

En resumen, prevenir los problemas de audición pueden ayudarnos a reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Es por eso por lo que la prevención es parte clave, y los especialistas  recomiendan realizar un examen auditivo a partir de los 50 años para comprobar si hay un problema de déficit auditivo y actuar a tiempo.

Visto en 65 y más

¿QUÉ ES EL ‘CASHBACK’ Y CÓMO FUNCIONA?

El cashback, que se traduce literalmente como «dinero de vuelta», es una novedosa opción para disponer de dinero, por ejemplo, en los casos en que la persona no vive cerca de un cajero automático o de una oficina  bancaria.

¿Cómo funciona? Imagínate que vas a comprar al supermercado o a repostar gasolina, y haces un gasto de 50 euros. Al pasar por caja, solicitas 20 euros en efectivo. De este modo, al ir a pagar con tu tarjeta bancaria, te cobrarán 70 euros.

Se trata de un sistema práctico y rápido para obtener dinero en efectivo y meter algunos billetes en la cartera, pero existen requisitos que hay que tener en cuenta, según explica el portal del Cliente Bancario, del Banco de España (@BancoDeEspana). Uno de ellos es que puede haber limitaciones al importe diario que se puede solicitar, si bien «bastará para satisfacer a la mayoría de clientes».

Pero atención, no confundas esta operativa con los denominados sitios web de cashback (o los sistemas de recompensas de algunas tarjetas) que reembolsan un pequeño porcentaje de las compras que hagas en otros establecimientos adheridos. Son cosas distintas.

¿Cuánto me costará el ‘cashback’?

El Banco de España detalla que el sistema del cashback no tiene coste alguno para el cliente, siempre que no use su tarjeta en modo revolving, es decir, en forma de crédito.

Por su parte, los comercios que faciliten el dinero en efectivo al cliente, lograrán una pequeña comisión a cambio.

A su vez, el banco ofrece un servicio adicional a su clientela complementando el servicio de sus oficinas y cajeros automáticos.

Este servicio acaba de aterrizar en España, aunque es previsible que «cada vez más bancos lo ofrezcan a través de convenios con determinados comercios minoristas», asegura el portal del Cliente Bancario, perteneciente al Banco de España, entidad que dirige el gobernador Pablo Hernández de Cos.

En otros países de la Unión Europea esta opción de hacerse con cash está más desarrollada. Así, un estudio del Banco Central Europeo de 2020 refleja que los ciudadanos de la eurozona obtienen el 2% del efectivo a través del cashback, destacando su uso en Bélgica (6%) e Irlanda (5%).

Acceso al dinero en efectivo en España

Aunque se han eliminado más de 10.000 cajeros en la última década, España sigue siendo el segundo país de la UE con más cajeros automáticos por cada 1.000 habitantes, de acuerdo con los datos de la autoridad monetaria.

En septiembre de 2020, se llevó a cabo un estudio sobre el acceso al efectivo en España, del que resultó que 4.378 municipios carecen de oficina bancaria, afectando al 3,1% de la población española. En promedio, estos habitantes necesitan desplazarse 7 kilómetros para acceder a la oficina más cercana.

El mayor porcentaje de población sin acceso a oficinas bancarias en su localidad se encuentra principalmente en las comunidades autónomas de Castilla y León y Extremadura.

De ahí que se están generalizando otras alternativas, como los cajeros automáticos desplazados y otras facilidades como oficinas móviles en zonas rurales (ofibuses).

Para algunas personas que no terminan de sentirse cómodas con el uso de un cajero, el cashback puede ser una solución, ya que les resultaría más amigable que el efectivo se lo entregara una persona en mano.

Leído en 65ymás

INTENCIONES DE ORACIÓN PARA OCTUBRE

“El Papa Francisco confía cada mes a su Red Mundial de Oración, intenciones de oración que expresan sus grandes preocupaciones por la humanidad y por la misión de la Iglesia”, afirma el sitio web de la iniciativa.

“Su intención de oración mensual es una convocatoria mundial para transformar nuestra plegaria en «gestos concretos», es una brújula para una misión de compasión por el mundo”, agrega.

Este mes de Octubre oramos por el Sínodo

Oremos por la Iglesia, para que adopte la escucha y el diálogo como estilo de vida a todos los niveles, dejándose guiar por el Espíritu Santo hacia las periferias del mundo

La Conferencia Episcopal Española nos pide que este mes oremos:

Por los enfermos moribundos, para que uniendo sus sufrimientos a la cruz del Señor encuentren alivio y consuelo, y sea respetada su vida y dignidad hasta el final de sus días

EL SANTO DE LA SEMANA : SAN JERÓNIMO

En Roma estudió latín bajo la dirección del más famoso profesor de su tiempo, Donato, el cual hablaba el latín a la perfección, pero era pagano.

Esta instrucción recibida de un hombre muy instruido pero no creyente, llevó a Jerónimo a llegar a ser un gran latinista y muy buen conocedor del griego y de otros idiomas, pero muy poco conocedor de los libros espirituales y religiosos.

Pasaba horas y días leyendo y aprendiendo de memoria a los grandes autores latinos, Cicerón, Virgilio, Horacio y Tácito, y a los autores griegos: Homero, y Platón, pero no dedicaba tiempo a leer libros religiosos que lo pudieran volver más espiritual.

En una carta que escribió a Santa Eustoquia, San Jerónimo le cuenta el diálogo aterrador que sostuvo en un sueño o visión. Sintió que se presentaba ante el trono de Jesucristo para ser juzgado, Nuestro Señor le preguntaba: «¿A qué religión pertenece? Él le respondió: «Soy cristiano – católico», y Jesús le dijo: «No es verdad». Que borren su nombre de la lista de los cristianos católicos. No es cristiano sino pagano, porque sus lecturas son todas paganas. Tiene tiempo para leer a Virgilio, Cicerón y Homero, pero no encuentra tiempo para leer las Sagradas Escrituras».

Se despertó llorando, y en adelante su tiempo será siempre para leer y meditar libros sagrados, y exclamará emocionado: «Nunca más me volveré a trasnochar por leer libros paganos». A veces dan ganas de que a ciertos católicos les sucediera una aparición como la que tuvo Jerónimo, para ver si dejan de dedicar tanto tiempo a lecturas paganas e inútiles (revistas, novelas) y dedican unos minutos más a leer el libro que los va a salvar, la Sagrada Biblia.

Jerónimo dispuso irse al desierto a hacer penitencia por sus pecados (especialmente por su sensualidad que era muy fuerte, y por su terrible mal genio y su gran orgullo). Pero allá aunque rezaba mucho y ayunaba, y pasaba noches sin dormir, no consiguió la paz. Se dio cuenta de que su temperamento no era para vivir en la soledad de un desierto deshabitado, sin tratar con nadie.

El mismo en una carta cuenta cómo fueron las tentaciones que sufrió en el desierto (y esta experiencia puede servirnos de consuelo a nosotros cuando nos vengan horas de violentos ataques de los enemigos del alma).

San Francisco de Sales recomendaba leer esta página de nuestro santo porque es bellísima y provechosa: Dice así: «En el desierto salvaje y árido, quemado por un sol tan despiadado y abrasador que asusta hasta a los que han vivido allá toda la vida, mi imaginación hacía que me pareciera estar en medio de las fiestas mundanas de Roma. En aquel destierro al que por temor al infierno yo me condené voluntariamente, sin más compañía que los escorpiones y las bestias salvajes, muchas veces me imaginaba estar en los bailes de Roma contemplando a las bailarinas. Mi rostro estaba pálido por tanto ayunar, y sin embargo los malos deseos me atormentaban noche y día. Mi alimentación era miserable y desabrida, y cualquier alimento cocinado me habría parecido un manjar exquisito, y no obstante las tentaciones de la carne me seguían atormentando. Tenía el cuerpo frío por tanto aguantar hambre y sed, mi carne estaba seca y la piel casi se me pegaba a los huesos, pasaba las noches orando y haciendo penitencia y muchas veces estuve orando desde el anochecer hasta el amanecer, y aunque todo esto hacía, las pasiones seguían atacándome sin cesar. Hasta que al fin, sintiéndome impotente ante tan grandes enemigos, me arrodillé llorando ante Jesús crucificado, bañé con mis lágrimas sus pies clavados, y le supliqué que tuviera compasión de mí, y ayudándome el Señor con su poder y misericordia, pude resultar vencedor de tan espantosos ataques de los enemigos del alma. Y yo me pregunto: si esto sucedió a uno que estaba totalmente dedicado a la oración y a la penitencia, ¿qué no les sucederá a quienes viven dedicados a comer, beber, bailar y darle a su carne todos los gustos sensuales que pide?».

Vuelto a la ciudad, sucedió que los obispos de Italia tenían una gran reunión o Concilio con el Papa, y habían nombrado como secretario a San Ambrosio. Pero este se enfermó, y entonces se les ocurrió nombrar a Jerónimo. Y allí se dieron cuenta de que era un gran sabio que hablaba perfectamente el latín, el griego y varios idiomas más. El Papa San Dámaso, que era poeta y literato, lo nombró entonces como su secretario, encargado de redactar las cartas que el Pontífice enviaba, y algo más tarde le encomendó un oficio importantísimo: hacer la traducción de la S. Biblia.

Las traducciones de la Biblia que existían en ese tiempo tenían muchas imperfecciones de lenguaje y varias imprecisiones o traducciones no muy exactas.

Jerónimo, que escribía con gran elegancia el latín, tradujo a este idioma toda la S. Biblia, y esa traducción llamada «Vulgata» (o traducción hecha para el pueblo o vulgo) fue la Biblia oficial para la Iglesia Católica durante 15 siglos. Unicamente en los últimos años ha sido reemplazada por traducciones más modernas y más exactas, como por ej. La Biblia de Jerusalén y otras.

Casi de 40 años Jerónimo fue ordenado de sacerdote. Pero sus altos cargos en Roma y la dureza con la cual corregía ciertos defectos de la alta clase social le trajeron envidias y rencores (Él decía que las señoras ricas tenían tres manos: la derecha, la izquierda y una mano de pintura… y que a las familias adineradas sólo les interesaba que sus hijas fueran hermosas como terneras, y sus hijos fuertes como potros salvajes y los papás brillantes y mantecosos, como marranos gordos…). Toda la vida tuvo un modo duro de corregir, lo cual le consiguió muchos enemigos. Con razón el Papa Sixto V cuando vio un cuadro donde pintan a San Jerónimo dándose golpes de pecho con una piedra, exclamó: «¡Menos mal que te golpeaste duramente y bien arrepentido, porque si no hubiera sido por esos golpes y por ese arrepentimiento, la Iglesia nunca te habría declarado santo, porque eras muy duro en tu modo de corregir!».

Sintiéndose incomprendido y hasta calumniado en Roma, donde no aceptaban el modo fuerte que él tenía de conducir hacia la santidad a muchas mujeres que antes habían sido fiesteras y vanidosas y que ahora por sus consejos se volvían penitentes y dedicadas a la oración, dispuso alejarse de allí para siempre y se fue a la Tierra Santa donde nació Jesús.

Sus últimos 35 años los pasó San Jerónimo en una gruta, junto a la Cueva de Belén. Varias de las ricas matronas romanas que él había convertido con sus predicaciones y consejos, vendieron sus bienes y se fueron también a Belén a seguir bajo su dirección espiritual. Con el dinero de esas señoras construyó en aquella ciudad un convento para hombres y tres para mujeres, y una casa para atender a los peregrinos que llegaban de todas partes del mundo a visitar el sitio donde nació Jesús.

Allí, haciendo penitencia, dedicando muchas horas a la oración y días y semanas y años al estudio de la S. Biblia, Jerónimo fue redactando escritos llenos de sabiduría, que le dieron fama en todo el mundo.

Con tremenda energía escribía contra los herejes que se atrevían a negar las verdades de nuestra santa religión. Muchas veces se extralimitaba en sus ataques a los enemigos de la verdadera fe, pero después se arrepentía humildemente.

La Santa Iglesia Católica ha reconocido siempre a San Jerónimo como un hombre elegido por Dios para explicar y hacer entender mejor la S. Biblia. Por eso ha sido nombrado Patrono de todos los que en el mundo se dedican a hacer entender y amar más las Sagradas Escrituras. El Papa Clemente VIII decía que el Espíritu Santo le dio a este gran sabio unas luces muy especiales para poder comprender mejor el Libro Santo. Y el vivir durante 35 años en el país donde Jesús y los grandes personajes de la S. Biblia vivieron, enseñaron y murieron, le dio mayores luces para poder explicar mejor las palabras del Libro Santo.

Se cuenta que una noche de Navidad, después de que los fieles se fueron de la gruta de Belén, el santo se quedó allí solo rezando y le pareció que el Niño Jesús le decía: «Jerónimo ¿qué me vas a regalar en mi cumpleaños?». Él respondió: «Señor te regalo mi salud, mi fama, mi honor, para que dispongas de todo como mejor te parezca». El Niño Jesús añadió: «¿Y ya no me regalas nada más?». Oh mi amado Salvador, exclamó el anciano, por Ti repartí ya mis bienes entre los pobres. Por Ti he dedicado mi tiempo a estudiar las Sagradas Escrituras… ¿qué más te puedo regalar? Si quisieras, te daría mi cuerpo para que lo quemaras en una hoguera y así poder desgastarme todo por Ti». El Divino Niño le dijo: «Jerónimo: regálame tus pecados para perdonártelos». El santo al oír esto se echó a llorar de emoción y exclamaba: «¡Loco tienes que estar de amor, cuando me pides esto!». Y se dio cuenta de que lo que más deseaba Dios que le ofrezcamos los pecadores es un corazón humillado y arrepentido, que le pide perdón por las faltas cometidas.

El 30 de septiembre del año 420, cuando ya su cuerpo estaba debilitado por tantos trabajos y penitencias, y la vista y la voz agotadas, y Jerónimo parecía más una sombra que un ser viviente, entregó su alma a Dios para ir a recibir el premio de sus fatigas. Se acercaba ya a los 80 años. Más de la mitad los había dedicado a la santidad.

Aciprensa

LA SOLEDAD

Se puede estar rodeado de gente, y tener responsabilidades tales que nos vinculen con muchas personas, y sentirnos solos. La soledad es, además de una situación objetiva de no estar junto a alguien, una emoción interior que se experimenta cuando una ausencia nos taladra el ánimo y nos desnuda el afecto. Si estar solo es, ordinariamente, duro, sentirse solo es terrible. Ya lo decía el poeta que no hay más fea soledad que aquella soledad acompañada.

El viernes pasado, después de celebrar en la Laguna la Fiesta del Cristo, como cada 14 de septiembre, en un rincón de la ciudad, promovida por la Hermandad del Rosario y la Comunidad parroquial, celebramos la Fiesta de Ntra. Sra. de la Soledad. Es una imagen bonita en su composición artística, pero de una dureza expresiva muy potente. Una mujer joven atravesada por el puñal de la soledad. Seguro que rodeada de los amigos de su Hijo, pero con un dolor que solo se mastica en soledad.

Muchos gobiernos de países de Europa han incorporado a la administración del estado un ministerio de la soledad. Esa soledad no deseada que sufren tantas personas sin familia, de cualquier edad, aunque cebada con las personas de más edad. Es una realidad que se siente como un problema social y que merece de una atención especial. Es una nueva forma de pobreza que, en muchos casos, no tiene que ver con la carencia de recursos materiales. Hay personas tan solas que no tienen a nadie que les ayude, ni siquiera, a traer los medicamentos de la farmacia…

A ese ejército de solos y solas se les puede contemplar detrás de la imagen de Ntra. Sra. de la Soledad de la que antes hablé. Como si todas las soledades cupieran en esa imagen, como describía Antonio Gala de la belleza, que “toda la belleza cabía dentro de una flor”. Más allá de esta mirada, un tanto romántica, simbólica y trascendente, lo cierto es que debemos estar un poco más atentos a aquellos que, estando cerca de nosotros, por cualquier circunstancia, se sienten solos.

Hay soledades buscadas, incluso existe el anhelo de la soledad que nos ayuda a desconectar y descansar. Pero la hermosura de esta soledad contrasta con el agrio dolor de quienes sienten que la lista de pérdidas vitales les ha agujereado el alma hasta vaciarla de ilusión y sentido.

Hace poco leí las conclusiones de una investigación en la que se había evidenciado que tener adecuados vínculos y haber socializado durante la vida era una de las causas naturales de la longevidad. O sea, que estar con gente y general espacios de convivencia conviene a nuestra naturaleza. Somos seres en relación. Precisamente esas relaciones interpersonales son las que convierte el vivir en convivir. Y la convivencia es la forma más humana de vivencia.

No estará mal que, de vez en cuando, miremos alrededor y pensemos si existe alguna persona que necesite nuestra presencia significativa. Porque siempre será verdad aquella frase del libro del Génesis en las que la creación estaba incompleta sin la convivencia humana: “(…) No es bueno que el hombre esté solo (…)” (Gn 2, 18-19).

Juan Pedro Rivero González