EL PAPA FRANCISCO A LOS JÓVENES: «DÉJENSE ILUMINAR POR LOS CONSEJOS Y EL TESTIMONIO DE LOS MAYORES»

El Papa Francisco recibió hace poco a un grupo de 300 jóvenes procedentes de Bélgica con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud de 2023, que tendrá lugar en Portugal.

El pontífice destacó el valor de los jóvenes y aseguró que «admira la audacia de su fe, su compromiso y su testimonio cristiano en una sociedad cada vez más secularizada»

“Es bello ver a jóvenes de su edad dispuestos a dedicarse a proyectos de evangelización y a vivir el mensaje de Cristo en medio de las ocupaciones cotidianas. Ustedes no sólo son el futuro de la Iglesia, sino sobre todo su presente”, aseguro el Papa.

El pontífice transmitió a los jóvenes lo necesarios que son para la Iglesia, y les recordó que también deben permitirse estar mal: “No tengan miedo de las crisis, porque las crisis nos hacen crecer. Te ponen frente a diversas situaciones tú debes ir adelante y resolver los problemas. No hay que confundir crisis con conflicto: el conflicto te cierra, la crisis te hace crecer”.

Y como no, Francisco volvió a incidir en la importancia de dejarse iluminar por la sabiduría de los mayores: «Creciendo en el diálogo con los mayores podemos formarnos una personalidad sólida para las luchas cotidianas y, además, ellos nos transmiten su fe y sus convicciones religiosas. Una de estas luchas es la de la paz”.

“Como bien saben, estamos atravesando momentos difíciles para la humanidad, que está en gran peligro. Por lo tanto les digo: sean artesanos de la paz a su alrededor y dentro de ustedes; embajadores de la paz, para que el mundo redescubra la belleza del amor, del vivir juntos, de la fraternidad, de la solidaridad”

El Papa terminó invitando a los jóvenes a no tener miedo y a que “eleven la mirada para afrontar los retos de la vida”.

¿POR QUÉ HAY «SÚPERANCIANOS» CON MEJOR MEMORIA QUE PERSONAS 30 AÑOS MÁS JÓVENES?

Hay ancianos con habilidades cognitivas superiores a personas hasta treinta años más jóvenes y un grupo de científicos de Estados Unidos está tratando de dar con una explicación a este fenómeno.

Los investigadores se refieren a estas personas octogenarias como «súperancianos» y consideran que podrían tener células nerviosas más grandes en los sectores del cerebro que se encargan de la memoria.

Esto podría deberse a dos motivos: o que estas personas han nacido con dichas células o que sus neuronas han ido creciendo más y no se han encogido con el paso de los años.

El estudio, publicado en la revista Journal of Neuroscience, considera que se necesitan más investigaciones para luchar contra la demencia. El equipo quiso centrarse en cómo los cambios en las células nerviosas podrían impactar en la salud del cerebro.

El equipo se centró en cómo los cambios en las células nerviosas impactan en la salud

El objetivo del programa de investigación de la Universidad de Northwestern es averiguar qué es lo que mantiene la agudeza cerebral cognitiva y cómo protegerla de la demencia.

Los participantes son personas que superan los ochenta años, con una memoria privilegiada, dentro de los estándares del programa. Deben estar dispuestos a donar sus cerebros una vez hayan fallecido.

Basándose en el análisis de resonancias magnéticas, los investigadores han concluido que los cerebros de estas personas funcionan igual que el de alguien de cincuenta años.

Se analizaron seis cerebros de «súperancianos», siete cerebros de adultos mayores promedio, cinco con indicios de Alzheimer y seis de jóvenes que fallecieron por causas no relacionadas con enfermedades cerebrales. Las autopsias de los cerebros se han centrado en analizar la corteza entorrinal, encargada de controlar la memoria.

Los investigadores comprobaron que los «súperancianos» tenían neuronas más grandes y saludables que otros cerebros examinados.

Otro de los hallazgos ha sido que estos cerebros eran menos propensos a tener depósitos anormales de proteínas, algo común en los pacientes con Alzheimer. Rosa Sancho, del equipo Research Alzheimer de Reino Unido, comenta a la BBC que «se necesitarán más investigaciones para descubrir exactamente qué hace que estas células cerebrales de los súperancianos sean más grandes y estén mejor protegidas».

Sancho añade que «mientras los investigadores trabajan para comprender cómo detener los cambios en el cerebro que causan la demencia, hay pequeños pasos que todos podemos tomar para mantener nuestro cerebro saludable a medida que envejecemos». Tamar Gefen, investigadora principal del estudio, comentaba a la BBC que quieren construir una imagen detallada de las personas mayores que estudiaron para comprender más lo que está detrás de estos cerebros no envejecidos.

Leido en La Vanguardia

CONOCEMOS A SAN LUCAS EVANGELISTA

“Sed misericordiosos como vuestro Padre Celestial es misericordioso” (San Lucas 6,36).

El nombre de Lucas viene del latín «luce» = luz y significa «Portador de luz,  luminoso, iluminado». Se le atribuye la autoría del tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles, obras que en realidad conforman un mismo libro. Se ignoran los detalles de su biografía, y si bien la tradición indica que nació en Antioquía (Siria), pudo haber nacido en la ciudad de Filipos, o al menos en Macedonia, porque los pasajes donde habla en primera persona se refieren, precisamente, a acontecimientos de estos lugares, por él mejor conocidos que los restantes. Así, nacido griego, de padres paganos, sería el único escritor del Nuevo Testamento no israelita, aunque algunos estudiosos y teólogos piensan que Lucas fue un judío de la diáspora. Sí es cierto que es de cultura griega y dirigió su mensaje a gentiles cristianos.

Estaba muy bien educado en la Literatura, es un escritor muy agradable, y el que tiene el estilo más hermoso en el Nuevo Testamento. Sus libros se leen con verdadero agrado. La tradición lo considera médico de profesión, así como dotado para la pintura; probablemente, sin embargo, tal noticia no es sino la transposición al campo pictórico del arte con que Lucas supo describir a los personajes en sus textos, llenos de afecto y sentimiento. Su festividad se celebra el 18 de octubre en las denominaciones cristianas más numerosas.

Lucas recibió la fe alrededor del año 40. Se cree que fue discípulo de San Pablo, al que habría conocido en Antioquía y las primeras referencias a su persona están contenidas precisamente en sus epístolas en las que se le cita como «colaborador» y como «querido médico». De sus obras se infiere que acompañó a San Pablo a lo largo de toda su vida, que dedicó a la enseñanza y a la predicación. Fue su compañero de viajes y en los Hechos de los apóstoles, al narrar los grandes viajes del Apóstol, habla en plural diciendo «fuimos a… navegamos a…» Y va narrando con todo detalle los sucesos tan impresionantes que le sucedieron a San Pablo en sus 4 famosos viajes. Lucas acompañó a San Pablo cuando éste estuvo prisionero, primero dos años en Cesarea y después otros dos en Roma en cuyo viaje sufrieron naufragio y otros peligros. En la víspera de su martirio Pablo recordó que «sólo Lucas está conmigo» (II Timoteo 4:11). Lucas fue el último fiel compañero de Pablo hasta su muerte.

Ninguno de los dos conoció a Jesús durante su vida en la tierra. El propio San Lucas se excluye a sí mismo de las personas que fueron testigos directos de Cristo. Sin embargo Lucas, interesado por la verdad histórica, reprodujo en su Evangelio aquello que había oído directamente a los apóstoles y discípulos de Jesús, como se puede encontrar en el prólogo del Evangelio: «… según nos lo transmitieron los que fueron desde el principio testigos oculares y luego servidores de la palabra, también yo, después de haber investigado con exactitud todos esos sucesos desde su origen, me he determinado a escribírtelos ordenadamente…» (Lucas 1, 2-3). En efecto, más de una vez fue con Pablo a Jerusalén y a Cesarea, donde las primeras comunidades guardaban los documentos en los cuales se inspiraban los tres primeros evangelios. Es el único que narra la infancia de Jesús y el que trata más sobre la Virgen María, quizás porque ella misma lo instruyó en Éfeso en un viaje que hizo con Pablo.

El Evangelio de San Lucas es el más extenso de los cuatro y también es el de expresión y composición literaria más culta y elegante, debido a la preparación cultural de su autor, aunque éste huye del lenguaje clásico para hacerlo más comprensible al pueblo, acomodándose al lenguaje común lo que lo hace el más fácil de leer de todos los cuatro. Su prosa, muy rica, denota una alta formación académica y es, sin duda alguna, la más literaria de los autores del Nuevo Testamento. Escrito en griego, su evangelio relata la predicación y los hechos de Jesús, aunque afirma que no fue testigo de sus obras. Por ello, y también por el estilo y vocabulario utilizado, la crítica suele fechar sus escritos  entre 70 y 80 d c. Probablemente en los dos años que San Pablo estuvo preso en Cesarea (Hechos 20, 21).

Lucas escribe para el mundo gentil. Resalta el aspecto universal de la redención y la predicación a todas las naciones, comenzando por Jerusalén (Cf Lc. 24, 46-47). Él está consciente de los peligros de la legalidad judía, de las herejías y de la frivolidad pagana. Su Evangelio muestra una atención especial hacia los pobres, los pecadores arrepentidos y hacia la oración.  El poeta Dante le dio a San Lucas este apelativo: «el que describe la amabilidad de Cristo». Y con razón el Cardenal Mercier cuando un alumno le dijo: «Por favor aconséjeme cuál es el mejor libro que se ha escrito acerca de Jesucristo», le respondió: «El mejor libro que se ha escrito acerca de Jesucristo se llama: El Evangelio de San Lucas». Un autor llamó a este escrito: «El libro más encantador del mundo». San Lucas veía a las personas tal cual son (mitad debilidad y mitad buena voluntad) y las amaba y las comprendía. En su evangelio demuestra una gran estima por la mujer. Todas las que allí aparecen son amables y Jesús siempre les demuestra gran aprecio y verdadera comprensión.

A su evangelio lo han llamado «el evangelio de los pobres», porque allí aparece Jesús prefiriendo siempre a los pequeños, a los enfermos, a los pobres y a los pecadores arrepentidos. Es un Jesús que corre al encuentro de aquellos para quienes la vida es más dura y angustiosa. También se ha llamado: “el evangelio de la oración«, porque presenta a Jesús orando en todos los grandes momentos de su vida e insistiendo continuamente en la necesidad de orar siempre y de no cansarse de orar. Otro nombre que le han dado a su escrito es  » el evangelio de los pecadores», porque presenta siempre a Jesús infinitamente comprensivo con los que han sido víctimas de las pasiones humanas. San Lucas quiere insistir en que el amor de Dios no tiene límites ni rechaza a quien desea arrepentirse y cambiar de vida. Por eso los pecadores leen con tanto agrado y consuelo el evangelio de San Lucas. Es que fue escrito pensando en ellos.

Lucas conservó, como Marcos, los dos grandes bloques en que se basaba la catequesis primitiva: la actividad de Jesús en Galilea, y sus últimos días en Jerusalén, pero insertó entre ellos el contenido de otro documento que contenía muchas palabras de Jesús (fuente Q). Otros documentos de las primeras comunidades de Palestina le proporcionaron el contenido de sus dos primeros capítulos consagrados a la infancia de Jesús. Aquí está el testimonio de la comunidad primitiva de la cual formaba parte María. Esos capítulos otorgan de partida al evangelio de Lucas su carácter propio; si hubiera que caracterizarlo con una palabra, habría que decir que es el más humano de los cuatro evangelios.

Ese sentido profundamente humano de Lucas, lo vemos por ejemplo en el cuidado que puso para recordar la actitud de Jesús con respecto a las mujeres. Pero, en seguida, ya que Lucas había dejado a su familia para seguir a Pablo misionero, viviendo en la inseguridad, recalcó más que otros la incompatibilidad entre el Evangelio y las posesiones. Lucas, discípulo de Pablo, puso de relieve las palabras de Jesús que recuerdan que la salvación es ante todo, no la recompensa por nuestros méritos, sino un don de Dios. Por eso quiso salvar las parábolas que ilustran la muy asombrosa misericordia de Dios.

Tras una breve introducción, Lucas inicia su relato con el nacimiento y los primeros años de la vida de Jesús, y lo finaliza con la ascensión de Cristo a los cielos, enlazándolo de esta forma con el versículo inicial de los Hechos de los Apóstoles. Después del evangelio de la infancia (Lc 1,1-2,52) y el relato del bautismo de Jesús en Judea, el evangelio de Lucas comprende tres secciones:

-El ministerio de Jesús en Galilea: Lc 3,1-9,56

-El viaje a Jerusalén atravesando Samaria: Lc 9,56-18,17)

-Los acontecimientos de Jerusalén: Lc 18,18-23,56

Después de la muerte de Pedro y Pablo, no se sabe bien el destino de Lucas. Son diversas las versiones sobre su muerte: Según una tradición antigua (Gaudencio PL 20, 962), Lucas habría sido martirizado junto al apóstol Andrés, colgado de un árbol en Patrás en la provincia romana de Acaya; otras tradiciones suponen su muerte en Roma; otras, en fin, en Tebas de Beocia.

Se discute aún si fue martirizado o si, según el antiguo «Prefatio vel Argumentum Lucae», murió de anciano. Algunos autores sostienen que habría predicado en Macedonia, Acaya y Galacia, y que supuestamente falleció en Beocia y que murió soltero, a la edad de 84 años, después de haber gastado su vida en hacer conocer y amar a Jesucristo.

La tradición indica que San Lucas mandó ser enterrado junto a la imagen tallada de «Nuestra Señora» que él mismo había confeccionado. Luego, como refiere San Jerónimo (cf. De viris ill. VI, I), sus huesos fueron transportados a Constantinopla, a la basílica de los Santos Apóstoles. Cuando sus restos sufrieron aquel primer traslado, el emperador se hizo cargo de aquella imagen tallada, la cual originaría (siglos después) el culto a muchas advocaciones marianas.

En tiempos de las Cruzadas, las reliquias del santo llegaron a Padua. Desde entonces se conservan en la iglesia de Santa Justina, Padua, Italia. Estudios conducidos allí en 1998 concuerdan con los datos sobre San Lucas conocidos por la tradición. El cráneo fue en cambio trasladado en 1354  de Padua a Praga a la catedral de San Vito por voluntad del emperador Carlos IV. Las principales localidades que se atribuyen la posesión de las reliquias son Constantinopla, Padua, Praga y Venecia. La traslación de las reliquias de Lucas el Evangelista a Constantinopla en el siglo IV cuenta con suficiente documentación. Por su parte, la de Padua es mencionada en el Martirologio romano; y la Basílica de Santa Justina en Padua conserva un arca, llamada de san Lucas, que custodiaría su cuerpo menos la cabeza.

Es el patrón de artistas, doctores, cirujanos, solteros, carniceros, encuadernadores, cerveceros, escultores, notarios…; y su símbolo como evangelista es el toro (buey o becerro) alado. También representado con libro, como médico, y a menudo se lo representa como un pintor la mayoría de las veces pintando  el ícono de María.

Ese símbolo del toro es antiguo y se inspira en el Libro de Ezequiel (Ez 1,10) y en las palabras del Apocalipsis (4,6-7) que señalan la presencia de cuatro seres vivientes delante del trono del Cordero (que se suelen interpretar como los cuatro evangelistas (Tetramorfos), uno de los cuales tenía forma de toro o becerro.

El SANTO DE LA SEMANA: SAN JUAN PABLO II

Karol Wojtyla nació  en  Wadowice, Cracovia, 1920 – Roma, 2005. Elegido para el solio de Pedro en octubre de 1978, cuando ocupaba el puesto de cardenal-arzobispo de Cracovia, fue el primer pontífice no italiano en más de cuatro siglos.

Hijo de un oficial de la administración del Ejército polaco y de una maestra de escuela, de joven practicó el atletismo, el fútbol y la natación; fue también un alumno excelente y presidió diversos grupos estudiantiles.

Desarrolló además una gran pasión por el teatro, y durante algún tiempo aspiró a estudiar literatura y convertirse en actor profesional.

Durante la ocupación nazi de Polonia compaginó sus estudios y su labor de actor con el trabajo de obrero en una fábrica, para mantenerse y evitar su deportación o encarcelamiento. Fue miembro activo de la UNIA, organización democrática clandestina que ayudaba a muchos judíos a encontrar refugio y escapar de la persecución nazi.

En tales circunstancias, la muerte de su padre le causó un profundo dolor. La lectura de San Juan de la Cruz, que entonces buscó como consuelo, y la heroica conducta de los curas católicos que morían en los campos de concentración nazi fueron decisivas para que decidiera seguir el camino de la fe.

Mientras se recuperaba de un accidente, el futuro pontífice decidió seguir su vocación religiosa, y en 1942 inició su formación sacerdotal. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, fue ordenado sacerdote (1 de noviembre de 1946), amplió sus estudios en Roma y obtuvo el doctorado en Teología en el Pontifico Ateneo Angelicum.

De regreso a Polonia desarrolló una doble actividad evangelizadora y docente: llevó a cabo su labor pastoral en diversas parroquias obreras de Cracovia e impartió clases de ética en la Universidad Católica de Lublin y en la Facultad de Teología de Cracovia.

En 1958 fue nombrado auxiliar del arzobispo de Cracovia, a quien sucedió en 1964. Ya en esa época era un líder visible que a menudo asumía posiciones críticas contra el comunismo y los funcionarios del gobierno polaco.

Durante el Concilio Vaticano II destacó por sus intervenciones sobre el esquema eclesiástico y en los debates acerca de la constitución pastoral Gaudium et spes, dedicada al papel de la Iglesia en el mundo contemporáneo.

En 1967 el Papa Pablo VI lo nombró cardenal, y el 16 de octubre de 1978, a la edad de cincuenta y ocho años, fue elegido para suceder al papa Juan Pablo I, fallecido tras treinta y cuatro días de pontificado. De este modo se convirtió en el primer Papa no italiano desde 1523, y en el primero procedente de un país del bloque comunista.

Desde sus primeras encíclicas, Redemptoris hominis (1979) y Dives in misericordia (1980), Juan Pablo II exaltó el papel de la Iglesia como maestra de los hombres y destacó la necesidad de una fe robusta, arraigada en el patrimonio teológico tradicional, y de una sólida moral, sin mengua de una apertura cristiana al mundo del siglo XX.

Denunció la Teología de la Liberación, criticó la relajación moral y proclamó la unidad espiritual de Europa.

El 13 de mayo de 1981 sufrió un grave atentado en la Plaza de San Pedro del Vaticano, donde resultó herido por los disparos del terrorista turco Mehmet Ali Agca. A raíz de este suceso, Juan Pablo II tuvo que permanecer hospitalizado durante dos meses y medio.

El 13 de mayo de 1982 sufrió un intento de atentado en el Santuario de Fátima durante su viaje a Portugal. Sin embargo, el pontífice continuó con su labor evangelizadora, visitando incansablemente numerosas regiones, en especial los países del Tercer Mundo de África, Asia y América del Sur.

Igualmente, siguió manteniendo contactos con numerosos líderes religiosos y políticos, destacando siempre por su carácter conservador en cuestiones doctrinales y por su resistencia a la modernización de la institución eclesiástica.

Entre sus encíclicas cabe mencionar Laborem exercens (El hombre en su trabajo, 1981), Redemptoris mater (La madre del Redentor, 1987), Sollicitudo rei socialis (La preocupación social, 1987), Redemptoris missio (La misión del Redentor, 1990) y Centessimus annus (El centenario, 1991).

Entre sus exhortaciones y cartas apostólicas destacan Catechesi tradendae (Sobre la catequesis, hoy, 1979), Familiaris consortio (La familia, 1981), Salvifici doloris (El dolor salvífico, 1984), Reconciliato et paenitentia (Reconciliación y penitencia, 1984), Mulieris dignitatem (La dignidad de la mujer, 1988), Christifidelis laici (Los fieles cristianos, 1988) y Redemptoris custos (El custodio del Redentor, 1989).

En Evangelium vitae (1995) trató las cuestiones del aborto, las técnicas de reproducción asistida y la eutanasia. Ut unum sint (Que todos sean uno, 1995) fue la primera encíclica de la historia dedicada al ecumenismo. En 1994 publicó el libro Cruzando el umbral de la esperanza.

El pontificado de Juan Pablo II no estuvo exento de polémica. Su talante tradicional le llevó a sostener algunos enfoques característicos del catolicismo conservador, sobre todo en lo referente a la prohibición del aborto y los anticonceptivos, la condena del divorcio y la negativa a que las mujeres se incorporen al sacerdocio. Sin embargo, también fue un gran defensor de la justicia social y económica, abogando en todo momento por la mejora de las condiciones de vida en los países más pobres del mundo.

Tras un proceso de intenso deterioro físico que le impidió cumplir en reiteradas ocasiones con las habituales apariciones públicas en la plaza de San Pedro, Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005.

Su desaparición significó para algunos la pérdida de uno de los líderes más carismáticos de la historia reciente; para otros implicó la posibilidad de imaginar una Iglesia católica más acorde a la sociedad moderna.

En cualquier caso, su muerte ocurrió en un momento de revisionismo en el seno de la institución, de una evaluación sobre el protagonismo que ha de tener en el mundo contemporáneo y el que pretende tener en el del futuro.

Su sucesor, Benedicto XVI, anunció ese mismo año el inicio del proceso para la beatificación de Juan Pablo II, que tuvo lugar el 1 de mayo de 2011. El 27 de abril de 2014 fue canonizado, junto con Juan XIII, en una ceremonia oficiada por el papa Francisco, que había sido elegido pontífice en marzo de 2013, tras la renuncia de Benedicto XVI.

Cómo citar este artículo:

Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Juan Pablo II». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/j/juan_pablo_ii.htm [fecha de acceso: 12 de octubre de 2022].

HOY VISITAMOS: CATEDRAL MAGISTRAL DE ALCALA DE HENARES

La pasada semana se celebraba la dedicación de la Catedral- Magistral  de Alcalá, dedicada a los Santos Niños Justo y Pastor.

Historia de la Catedral-Magistral

La Catedral Magistral de los Santos Justo y Pastor, templo que alberga las reliquias de nuestros patronos, es un templo católico de estilo gótico, sede del Obispo .

Debe su existencia, precisamente, al martirio de los Santos Niños Justo y Pastor.

En la Hispania romana, durante la Gran Persecución de los cristianos por parte del emperador Diocleciano (284–305), unos niños de 7 y 9 años que vivían en la ciudad romana de Complutum, son decapitados en el año 306 en una zona a las afueras de dicha ciudad romana por negarse a renunciar a su fe cristiana.

En el mismo lugar donde fueron ejecutados, y con el cristianismo dominando en el Imperio Romano, en el año 414 y por orden del Obispo Asturio de Toledo, se levanta una capilla para albergar los restos de los dos niños. Durante el período visigodo se convirtió en catedral, y sus obispos aparecen en los distintos concilios de Toledo desde el siglo VI. Es en ese momento cuando la ciudad se empieza organizar y crecer tal y como la conocemos ahora, en torno al templo que guarda las reliquias de los pequeños mártires.

En el año 1053 Al-Qala Nahar, el asentamiento árabe situado en un monte junto al río Henares, fue conquistado por Fernando I de Castilla. Al año siguiente, los musulmanes la reconquistan, destruyendo como represalia la catedral, obligando a los mozárabes a trasladarse a Guadalajara y siendo enviados los restos de los Santos Niños a la actual provincia de Huesca, hasta que en 1118 se reconquista la ciudad y el templo se reconstruye en 1122. Sin embargo, el Arzobispo de Toledo Raimundo de Sauvetat consigue, gracias a su amistad con el Papa Urbano II que no se restituya la Diócesis de Alcalá, y obtiene en 1129 la donación de Alcalá y sus tierras al Arzobispado de Toledo de parte de Alfonso VII.

El Arzobispo Carrillo (1446–1482) reconstruye la iglesia y la eleva a la categoría de Colegiata. En la época del Cardenal Cisneros (1495–1517) se la otorga el título de «Magistral», que obligaba a que sus canónigos fueran doctores en Teología, y se proyecta el actual edificio, construyéndose entre 1497 y 1515 en un estilo gótico isabelino.​

En 1904 la Magistral es declarada Monumento Nacional. Durante la Guerra Civil Española el templo es incendiado perdiendo prácticamente todos sus tesoros, salvándose algunas rejas y unas sillas del antiguo coro. En 1991 se restaura la Diócesis de Alcalá y es elevada de nuevo a la categoría de Catedral-Magistral, recuperando aquella diócesis complutense que hubo desde el siglo V hasta el año 1099, y que sigue guardando y honrando con devoción los restos de aquellos niños romanos que ofrecieron su vida por el Señor.

ARQUITECTURA  EXTERIOR

El exterior del templo es sencillo y austero. Las paredes están cubiertas por esgrafiados de tipo segoviano. Destacan la portada de la fachada occidental, de estilo gótico florido, en cuyo medallón central se representa a san Ildefonso; y la alta torre, obra de Rodrigo Gil de Hontañón y Rodrigo Argüello, de estilo renacentista, con una altura de 62,05 metros. Remata esta torre un hermoso chapitel con pizarra de indudable estilo herreriano.

La catedral cuenta con un severo claustro del siglo XVII con arquerías entre pilastras. Los suelos aparecen cubiertos por alfombras renacentistas procedentes de conventos alcalaínos. Desde el claustro se accede a la Sala Capitular y a la antigua biblioteca, decorada por Angelo Nardi, ahora Museo Catedralicio que cuenta con el sepulcro del Arzobispo Carrillo.

INTERIOR

El interior del edificio está dividido en tres naves, cubiertas por bóvedas de crucería apoyadas sobre pilares fasciculados. La forma general del edificio se asemeja a la tradicional planta de cruz latina con marcado transepto. El edificio entero sufrió mucho en 1936 durante la Guerra Civil Española, y se perdieron innumerables obras de arte y objetos de gran valor histórico, devocional y sentimental. Actualmente el templo alberga, aparte de sus funciones religiosas, un Centro de Interpretación y el Museo Catedralicio.

NAVE CENTRAL

Alzada sobre las naves laterales, sorprende la falta del retablo mayor, que fue una obra gótica con tablas pintadas alusivas a la Pasión de Cristo. En el presbiterio, se conserva una mesa regalada por el papa Sixto V a Felipe II. El espacio está presidido por la imagen de la llamada Virgen de Cisneros, y cerrado por una excelente reja, una de las que sobrevivieron al incendio de 1936. El ábside posee recios contrafuertes al exterior y una girola en la que se alternan tramos triangulares y rectangulares apoyados en pilastras góticas con cardinas. En la misma girola está la cripta de los santos Justo y Pastor. Allí se conserva una urna, con relieves en plata y oro, obra de los hermanos Zureno (1702), en el que reposan los restos de los santos y la piedra en la que fueron martirizados. Estas reliquias fueron trasladadas a Huesca y posteriormente a Francia durante la invasión musulmana.

NAVE DEL EVANGELIO

Prácticamente no se conserva nada del templo antiguo en esta nave. El espacio se ha destinado a Centro de interpretación de la catedral.

NAVE DE LA EPÍSTOLA

En esta nave se sitúan las capillas más importantes, y la parroquia de San Pedro. Esta última fue construida en 1622; presenta una portada de granito en estilo herreriano y un interior barroco, con cúpula de media naranja.

La capilla de la Virgen del Val alberga la imagen de la patrona de Alcalá. La del Ecce Homo presenta una singular estructura en la techumbre que contrasta con la sencilla entrada en arco de medio punto. En la capilla que lleva su nombre se venera el cuerpo incorrupto de san Diego de Alcalá, que se expone a los fieles cada 13 de noviembre, día de su festividad.

De las once capillas que poseía la catedral originariamente, solo se conservan cinco, y los lados correspondientes a las otras seis están pintados en la pared sugiriendo el espacio faltante.

Tras la elevación del templo a catedral, el interior fue restaurado y renovado. Se efectuaron excavaciones que pusieron de manifiesto enterramientos de los siglos XVI, XVII y XVIII.

UN PEQUEÑO DETALLE

En el templo complutense nos pasa a todos desapercibido un pequeño medallón, rehundido, de catorce centímetros de alto por trece de ancho, que está en el primer pilar de la izquierda, según entramos por la puerta principal. Lo protege la reja-cancela, una de las que se salvaron de la barbarie.

Es una pequeña obra de arte, una bella escultura y un “leit-motiv”. Es una cabeza de Cristo, de un Cristo muy siriaco, tanto que, incluso la barba es puntiaguda y el pelo caído sobre el cuello en su parte posterior y comienzo de la espalda, donde se riza más abundantemente, de modo que llega a recordar los perfiles de los arqueros aqueménidas de los palacios persas.

Bajo una ceja muy arqueada se ve una mirada penetrante. La frente es amplia y en el centro del cráneo puede verse una “diadema” que podría indicar la aureola de santidad. La nariz tiende a ser prominente y ligeramente curvada, que podemos tomar como fidelidad del desconocido autor al origen israelita de Jesús. La boca avanza con resolución en un gesto de elocuencia, quizá para darnos idea de que está hablando. Esa resolución se muestra también en el tendón tenso del cuello y en la pronunciada nuez o bocado de Adán.

 Por su factura, es algo posterior a la erección del templo, más tardía, por supuesto, que la portada de Antón y Enrique Egas, posterior a las pilastras y arcos de la que es hoy capilla de la Virgen del Val.

Aparte las segundas intenciones de todo artista, cabe pensar que, por la posición y el lugar, más la cruz rehundida también que aparece debajo y el JHS que sobre el pequeño tondo campea, indique que allí se situaba una pila para que los fieles pudiesen tomar agua bendita.

LOS GENES PUEDEN TRANSMITIR LAS EXPERIENCIAS DE LOS ABUELOS A LOS NIETOS

Los genes pueden transmitir las experiencias de los abuelos a los nietos Se conoce como «herencia epigenética transgeneracional» y puede afectar a la salud y el desarrollo

El ADN contiene mucha información, más de la creemos. En concreto, las modificaciones epigenéticas pueden cambiar la forma en que se expresan los genes, afectando a la salud y el desarrollo de un organismo. En su momento, se descubrió que los cambios en la expresión genética pueden heredarse, ahora, un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de California Santa Cruz, en Estados Unidos, ha revelado que estas modificaciones epigenéticas pueden transmitirse también a la siguiente generación, es decir, de abuelos a nietos.

Esto se conoce como «herencia epigenética transgeneracional» y, según indican los autores del estudio en una nota de la UC Santa Cruz, puede explicar cómo la salud y el desarrollo de una persona pueden verse influenciados por las experiencias de sus padres, e incluso de sus abuelos.

El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), analizó cómo una modificación particular de una proteína histona cambiaba la forma en la que el ADN se empaquetaba en los cromosomas. Esta marca epigenética, llamada H3K27me3, «desactiva o reprime» los genes afectados y se puede encontrar en todos los animales multicelulares, desde humanos hasta el gusano nematodo C. elegans, utilizados en el estudio.

La autora Susan Strome, profesora emérita de biología molecular, celular y del desarrollo en UC Santa Cruz, explica que «estos resultados establecen una relación de causa y efecto entre las marcas de histonas transmitidas por los espermatozoides y la expresión génica y el desarrollo en la descendencia».

Tras las pruebas realizadas, los investigadores detectaron que se activaban genes que normalmente no se expresarían. «En todos los tejidos que analizamos, los genes se expresaron de manera aberrante, pero se encontraron diferentes genes en diferentes tejidos, lo que demuestra que el contexto del tejido determina qué genes se regularon al alza», explica Strome. «En la línea germinal de la descendencia, algunos genes se activaron de manera aberrante y permanecieron en el estado que carecía de la marca represiva, mientras que el resto del genoma recuperó la marca, y ese patrón se transmitió a la gran descendencia», añadía.

De esta forma, si ese patrón de empaquetamiento de ADN se mantuviese en la línea germinal, «podría transmitirse potencialmente a numerosas generaciones». En este caso concreto, los investigadores observaron que, en la gran descendencia, había una variedad de efectos en el desarrollo.

Tras varios años de estudio de la herencia epigenética en los C. elegans, los investigadores han culminado su trabajo en este estudio, ante lo que destacan que otros investigadores que estudian células de mamíferos en cultivo han obtenido resultados similares, aunque «esos estudios no mostraron transmisión a través de múltiples generaciones», aclaran.

“Esto parece una característica conservada de la expresión génica y el desarrollo en animales, no solo un extraño fenómeno específico del gusano”, señalan. «Podemos hacer experimentos genéticos sorprendentes en C. elegans que no se pueden hacer en humanos, y los resultados de nuestros experimentos en gusanos pueden tener amplias implicaciones en otros organismos».

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A VUELTAS CON EL COCO, LA MEMORIA

Es la encargada de traer a «nuestra cabeza» los recuerdos y ocupa un lugar primordial en el sistema cognitivo pero … ¿qué más?

La memoria es una de las funciones cognitivas -es decir, que permite adquirir conocimientos- del cerebro. Se trata de una función que, como el lenguaje, la atención, el razonamiento y la lógica, sirve para organizar nuestras relaciones con el mundo exterior.

Para qué sirve la memoria

La memoria permite adquirir informaciones, almacenarlas y, posteriormente, reutilizarlas. Durante la etapa que media entre la adquisición de la información y su almacenamiento, se forman trazos mnésicos que pueden permanecer en la memoria el mayor tiempo posible y ser evocados y reutilizados fácilmente más adelante.

TIPOS DE MEMORIA

La memoria declarativa es aquella en la que se almacena información de hechos que suceden o aprendes a lo largo de tu vida.

La memoria declarativa se compone tanto de recuerdos personales como de hechos o conocimientos adquiridos. Los acontecimientos que nos resultan personales tienen la característica de que se viven una sola vez, en un tiempo y un espacio dados: lo que hicimos ayer o lo que ocurrió durante las últimas vacaciones… Por eso, la memoria de nuestra historia personal se denomina episódica, para distinguirla de la memoria semántica o cultural, relativa a los conocimientos adquiridos, que pueden repetirse varias veces.

Por ejemplo, todos sabemos que Roma es la capital de Italia, pero ¿quién recuerda el momento preciso o el lugar en el que adquirió esa información? Sería difícil olvidarlo, por supuesto, si, por una desafortunada casualidad, al salir de la clase en la que se ha aprendido que la capital de Italia es Roma, uno se cayese y se rompiese un brazo. Esto evidencia que la memoria semántica puede interferir con la memoria episódica.

La memoria procedimental guarda información sobre procedimientos de nuestras interacciones con el entorno que nos rodea.

La memoria procedimental es un tipo de memoria que nos permite aprender a montar en bicicleta, a patinar o a jugar al tenis… El hecho de que un hombre pueda afeitarse o anudarse la corbata sin necesidad de mirarse al espejo también tiene que ver con la memoria procedimental: con el tiempo, sin que seamos conscientes de ello, el recuerdo del encadenamiento de gestos se fija en determinadas zonas del cerebro completamente distintas a las zonas que rigen la memoria declarativa.

Hay otros procesos que también forman parte de la memoria procedimental: los procesos estratégicos, es decir, las formas de resolver tal o cual problema. Por ejemplo, aprender a jugar al mus o al ajedrez no consiste exclusivamente en aprender las reglas, sino también en memorizar y poner en práctica automáticamente determinados comportamientos: según las situaciones, se actúa de una u otra manera.

Cuando hablamos de memoria emocional, estamos haciendo referencia al sistema que nos ayuda a fijar los recuerdos a partir de las emociones.

El sistema de la memoria emocional funciona en estrecha relación con los otros dos (memoria procedimental y memoria declarativa), particularmente con el de la memoria declarativa. Nos ayuda a fijar nuestros recuerdos etiquetándolos de acuerdo con nuestras emociones: cuando algo nos conmueve, nos hace reír o nos produce placer somos capaces de recordarlo más fácilmente.

A menudo se dice que un niño no tiene recuerdos antes de los 3 años. A esa edad se tienen, es cierto, muy pocos recuerdos personales. Pero ello no significa que el niño no tenga memoria. De hecho, durante esos pocos años, su memoria procedimental ha estado funcionando incansablemente: ha aprendido a dirigir la cabeza, a sentarse, a coger cosas con las manos, a caminar, etc. Y otro tanto puede decirse de su memoria cultural, ya que ha aprendido a hablar, y el lenguaje es una adquisición cultural que comparte todo el mundo. Además, el niño utiliza su memoria emocional, ya que reconoce caras, voces, olores, los sabores que le gustan, los que le disgustan…

LA MEMORIA DE LOS SENTIDOS

Percibimos a través de los sentidos y esta percepción, ya tamizada, es la que queda en nuestra memoria, ¿cómo influyen, por tanto los sentidos en nuestra vida?

Cada una de nuestras percepciones provoca sensaciones que analizamos y frente a las cuales reaccionamos de una u otra forma. En principio, todos tenemos las mismas posibilidades sensoriales, pero cada uno, según lo que haya percibido y sentido, construye una imagen de sí mismo que le va a acompañar en la memoria durante toda la existencia y que determinará sus actitudes y relaciones con el mundo exterior.

Por ejemplo, el olor de las rosas nos puede gustar o desagradar; los pimientos nos pueden entusiasmar o producir alergia; el sonido del clavecín, relajarnos o irritarnos; el tacto de un melocotón, producirnos placer o darnos dentera; la imagen de una serpiente, fascinarnos o aterrorizarnos…

De hecho, la memoria de los sentidos maneja nuestras impresiones, nuestros actos y decisiones cotidianas. Lo inquietante es que no siempre somos conscientes de ello, debido a que hemos olvidado la percepción inicial: imaginemos que un día, en nuestra primera infancia, alguien nos obligó a subir a lo alto de una escalinata muy empinada; tal vez ya no nos acordemos de aquel episodio, pero es muy posible que, durante toda la vida, sin saber por qué, sintamos una aprensión pasajera cuando estemos en lo alto de una escalera.

¿Es fácil hablar de la preocupación por la memoria?

Llega una edad en la que hablar de problemas de memoria nos puede resultar complicado porque parece un signo de envejecimiento pero, ¿realmente es así?

Cuanto mayor es la ansiedad, más difícil resulta exteriorizarla. Contar incidentes sin importancia, como perder las gafas o el monedero, es relativamente fácil, aunque a veces se puede tener miedo a parecer ridículo. Hablar sobre otros resulta más embarazoso porque preocupan aún más: perderse en la calle, coger el autobús o el metro en la dirección equivocada, confundir los nombres de los nietos u oírse a uno mismo decir que «estamos perdiendo los papeles» puede llegar a aterrorizarnos.

A veces, en los grupos de trabajo sobre la memoria, hay participantes que aseguran no tener ningún problema en particular, pero luego, en un aparte, se confían al animador: «No me he atrevido a decirlo, pero me pasó tal cosa… creo que estoy perdiendo facultades…». En todos los casos, la persona sufre y nunca es fácil exteriorizar el sufrimiento. Hacen falta tiempo y valor.

¿Cómo se puede ayudar a una persona a precisar cuál es su problema de memoria?

Psicólogos, psiquiatras, neurólogos, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales… Son muchos los profesionales que pueden hacer una evaluación sobre tu memoria. Pero tú también puedes ayudar a orientar y a tranquilizar a una persona que haya sufrido un lapsus de memoria.

Lo más frecuente es que sea suficiente con que una persona exprese su preocupación para dar con una explicación que la tranquilice. Una señora que había sido modista contaba: «No me acuerdo nunca de las cifras, no puedo con ellas…». Y añadía: «Aunque, en el fondo, me doy cuenta de que siempre ha sido así. Los números nunca han sido mi fuerte…».

Preguntar a la gente sobre las circunstancias de sus olvidos permite indagar sobre su causa profunda. Una jubilada de banca se quejaba de que con frecuencia se olvidaba de sus citas. ¿De todas? ¿Cuándo le pasó por última vez? Al hacerle estas preguntas, se daba cuenta de que sus lapsus de memoria eran muy selectivos: ¡no se acordaba de ir al dentista, al que tenía terror desde niña, pero sí de su hora en la peluquería o de ir de compras con una amiga!

El método es el mismo con quien se queja de haberse perdido en la calle: ¿le ocurre con frecuencia? ¿Fue en un barrio conocido? ¿Hubo interferencias de elementos perturbadores externos tales como ruidos u obras, o internos (cansancio, preocupación)? ¿Tiene buen sentido de la orientación? Se trata, por lo tanto, de recurrir a la historia de la propia persona para ayudarla a tomar conciencia de la relación que ha tenido siempre con su memoria: ¿en qué cree que falla? ¿Qué ventajas espera de una memoria mejor? ¿Tiene las mismas quejas acerca de otros sentidos, como la vista o el oído? ¿Cómo estimula cada día su memoria?

¿Son las mujeres las más despistadas? ¿O quizá son los hombres los que siempre se olvidan de todo? ¿Hay diferencias de género en los olvidos?

¡Las quejas sobre la memoria no están relacionadas con el sexo! El problema inquieta por igual a hombres y mujeres, y lo manifiestan con idénticas palabras.

En general, los especialistas señalan que las mujeres tienen más facilidad que los hombres para hablar de sus dificultades y de sus temores. Ellos necesitan más tiempo para sentirse en confianza, para expresarse sin temor a ser juzgados, como se aprecia fácilmente en las sesiones de grupo que se organizan en torno al tema de la memoria.

Tras una ronda inicial en la que cada participante se presenta a los demás, el animador de la reunión suele pedir a cada uno de los presentes que exponga sus problemas de memoria. Es frecuente que los hombres empiecen afirmando que ellos no tienen ninguno o casi ninguno; que han acudido a la reunión para acompañar a sus esposas… Pero, al poco tiempo, a fuerza de escuchar a los demás, se dan cuenta de que ellos no son diferentes y de que tienen las mismas dificultades que los otros.

¿Quién no tiene problemas de memoria? Extraviar las llaves o las gafas, tener una palabra «en la punta de la lengua», buscar desesperadamente un nombre, entrar a una habitación y no saber a qué se ha ido allí… Le pasa a todo el mundo, y no es un problema de la edad. Sin embargo, en determinados momentos de nuestra vida, esos pequeños problemas nos afectan más.

¿Quién se queja de su memoria?

¡Prácticamente todo el mundo! O, por lo menos, el 90 % de las personas, en algún momento determinado, se quejan o se preocupan por su memoria, cualquiera que sea su ocupación o su nivel cultural. Sin embargo, hay momentos en la vida en que este temor adquiere mayor relevancia.

En la mayoría de los casos, la inquietud se basa en hechos banales de la vida cotidiana: «No consigo relacionar un nombre con una cara… Ya no recuerdo los números de teléfono…». En este último caso, sin embargo, suele suceder que la persona en cuestión sí es capaz de recordar los números que son más importantes para su vida afectiva y social: recuerda perfectamente, por ejemplo, los teléfonos de sus hijos, de sus amigos o el del médico. Otros grandes clásicos: «Pierdo constantemente las llaves… Nunca sé dónde dejo las gafas… Olvido los títulos de las películas y de los libros y, cuando intento recordarlos, me vienen a la memoria en mitad de la noche y me despierto…».

Juegos y ejercicios de memoria

Ejercitar nuestra memoria debería ser una obligación para todos nosotros, sobre todo una vez sobrepasada la barrera de los 50 años. Mantener nuestro cerebro activo y nuestra memoria despierta puede servirnos de mucha ayuda en nuestro día y sobre todo para reducir el riesgo de padecer enfermedades degenerativas relacionadas con la memoria.

Las sopas de letras, los crucigramas, recordar y cantar canciones de toda la vida, las oraciones de cuando éramos niños, los sudokus, jugar a cartas, domino, adivinar palabras, ver revistas y recordar los nombres de los personajes….etc. son juegos que tenemos todos a nuestro alcance para poder activar nuestra mente y por tanto cuidar nuestra memoria, nunca es tarde.

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VILMA: LA COMUNIDAD EDUCATIVA VIRTUAL, PIONERA EN ESPAÑA, HECHA POR Y PARA EL COLECTIVO SÉNIOR

Leemos esta entrevista con el CEO de la plataforma online, Jon Balzategui en 65 y mas.

Andreu Texido, cofundador y COO de Vilma y Jon Balzategui, CEO y cofundador.

Nadie mejor que un sénior para transmitir conocimiento a otro sénior.

Esta es la filosofía de Vilma, un proyecto pionero en España creado para que los mayores de 50 años puedan acceder a cursos online impartidos por personas de su misma edad y logren «aprender nuevas habilidades», conectar «con otras personas con inquietudes similares» y descubrir «nuevas experiencias de vida en un ambiente seguro y de confianza», al mismo tiempo. 65YMÁS ha conversado con su CEO y cofundador, Jon Balzategui, para conocer más sobre esta iniciativa que ya cuenta con 16.000 usuarios, con tan solo un año y medio de vida.

PREGUNTA – ¿Cómo surge la idea de crear Vilma?

R.- Nos tenemos que remontar a la época de la pandemia. Como bien sabéis, supuso muchos cambios y uno de ellos fue que todos tuvimos que acostumbrarnos a trabajar en remoto. Por aquel entonces, yo trabajaba en una start-up, en Barcelona, y también tuve que teletrabajar. Así que, aprovechando esa oportunidad, volví al País Vasco, de donde soy, con mi pareja, y estuvimos conviviendo con mis padres. Eso me permitió ver y vivir de cerca el proceso de jubilación de mi madre: era una persona muy ocupada a nivel profesional y pasó a ser alguien con más tiempo y con ganas de aprender habilidades nuevas y de profundizar en sus hobbies.

Ahora bien, también me di cuenta que tampoco había muchas soluciones –de hecho, ninguna digital– que le permitieran profundizar en estas inquietudes de una forma más interactiva. Ahí fue cuando empecé a hablar con otras personas en una situación similar y vi que existía un patrón de gente –jubilada o cerca de ello y que, a nivel familiar, tiene hijos con cierta autonomía– con ganas de aprender habilidades nuevas, descubrir intereses, estar activos física y mentalmente, etc.

P.- ¿Cómo definiría Vilma?

R.- Es una plataforma de educación, entretenimiento y bienestar dirigida a los babyboomers, personas entre 55 y 75 años, que ofrece clases en vivo sobre diferentes temáticas: arte, literatura, tecnología, salud y bienestar, ejercicios… con amplitud de categorías y horarios, de nueve de la mañana a nueve de la noche.

P.- ¿Por qué una comunidad ‘de sénior para sénior’?

R.- Es verdad que dentro de nuestro grupo de profesores no todo el mundo tiene la misma edad. Hay gente algo más joven, pero los séniors tienen un peso muy grande. Creemos que la comunidad cuenta con mucha experiencia y conocimientos que va acumulando a lo largo de la vida y que es muy importante facilitar que puedan compartirlos con quienes quieren aprender.

Y también pensamos que es una buena forma de que se dé una mayor complicidad entre alumno y estudiante. A veces, en determinadas materias, como en los cursos relacionados con las tecnologías, un sénior con conocimientos va a impartir mejor un curso a un alumnado de su edad que, quizá, una persona joven de 25 o 30 años.

P.- ¿Cómo llegan los profesores a vuestra plataforma? ¿Qué profesión tenían antes?

R.- Hay muchos perfiles, cada uno con su historia particular, pero hay patrones. En primer lugar, muchos han profundizado en la materia –de los cursos– a lo largo de su carrera profesional y ahora lo hacen en Vilma también. Un ejemplo son los profesores que dan clases de yoga, ejercicios o zumba.

Y luego, los hay que tienen unos hobbies que han ido desarrollando durante su vida y poseen mucho conocimiento que quieren compartir. Tenemos una persona que se ha dedicado al periodismo, pero que además tiene nociones de fotografía, así que imparte un curso, por ejemplo. Existen estas dos variantes. Algunos están jubilados, otros no y otros desean compartir sus pasiones con los demás.

Luego, nosotros nos aseguramos de que la persona en cuestión cuente con conocimientos contrastados. Y no sólo eso, sino también habilidades comunicativas que le hacen ser un buen profesor. Además, tenemos una metodología de enseñanza y la compartimos con los profesores.

P.- ¿Qué rol tiene el alumno en los cursos?

R.- Los alumnos tienen mucho protagonismo. Los cursos tienen un toque muy participativo, dinámico e interactivo. Son los protagonistas y el profesor actúa como guía y les va dando feedback.

P.- ¿Cree que estas comunidades de cursos online son el futuro?

R.- La mayoría de alumnos pasa mucho tiempo en casa y se sienten muy cómodos allí, pero, al mismo tiempo, realizan actividades en el exterior, quedan con amigos. Ahora, en el tiempo que pasan en el domicilio, les encaja muy bien el formato online. El hacer clases se convierte en una alternativa para ellos en vez de estar viendo la tele, leyendo las noticias o haciendo alguna tarea doméstica.

P.- Por ahora, Vilma es una plataforma única en España.

R.- Sí. De momento, con la propuesta de valor que tenemos y nuestro enfoque de comunidad somos los únicos en España. Lo que sí que vemos es que algunas empresas y ayuntamientos se han mostrado muy interesados, les ha parecido atractivo y se han puesto en contacto con nosotros para explorar posibilidades de colaboración.

P.- Su plataforma demuestra que los sénior sí navegan por internet, y mucho, y consumen también ocio de forma online.

R.- La tasa de digitalización en nuestro público objetivo, los babyboomers, es altísima y el uso de contenidos digitales diarios es muy alta, cerca del 75%. Y este dato es previo al Covid, post, estoy convencido, es más alto. Cuando hablamos de séniors, pensamos que no están familiarizados con las tecnologías, pero no es así. Quizá sí que la experiencia de usuario deba ser más sencilla y menos cargada que alguna aplicación dirigida a un público más joven, pero su familiaridad con la tecnología es muy alta.

VALLADOLID RINDE HOMENAJE A SUS CENTENARIOS, «LA GENERACIóN DE LOS SACRIFICIOS»

El Ayuntamiento de Valladolid ha homenajeado a sus vecinos más longevos en un acto que ha contado con la presencia de 22 ciudadanos con más de 100 años, que han acudido al Salón de Recepciones del Consistorio.

El alcalde, Óscar Puente, ha dado la bienvenida también a los familiares y acompañantes de los homenajeados, a los miembros de los consejos de los doce Centros de Personas Mayores de la ciudad, así como a las personas que representan a las entidades que forman parte de la Mesa de Mayores del Consejo de Servicios Sociales.

El acto, celebrado en la Casa Consistorial, ha contado con un grupo de mujeres y hombres que han superado la barrera de los 100 años de vida y que han podido acudir a este homenaje. Se trataba de Adela, Zoilo, María Alfonsa, María Andrés, Cándida, Mari Paz Bardón y Mari Paz Martín, Florencia, Olegaria, María del Carmen Bombín, Carmen Guilarte, Tomás, Isidro, Eduardo, María Soledad, Petra, Aurea, Juliana, Constancia, Felisa, Leonor y Milagros.

El acto ha contado con la participación de la concejala de Servicios Sociales y Mediación Comunitaria, Rafaela Romero, y con representantes de los grupos políticos que forman la Corporación Municipal.

El alcalde ha ensalzado la aportación de las personas mayores a la sociedad actual. «También es muy relevante vuestra contribución a la sociedad por razones cualitativas, esas por las que quienes pertenecemos a generaciones posteriores estaremos en permanente deuda con vosotros y vosotras porque habéis luchado de manera incansable para que los que hemos venido después podamos disfrutar de una buena calidad de vida y de los derechos que gozamos hoy en día», ha recalcado.

Puente ha defendido que «es de justicia» que no se olvide que son «la generación de los sacrificios». «Los mayores sois personas con una amplia experiencia vital, y que aún mantenéis ilusiones, esperanzas y muchas ganas de disfrutar de la vida. El Ayuntamiento de Valladolid quiere que podáis cumplir esas aspiraciones y que lo hagáis en condiciones de autonomía, valiéndoos por vosotros mismos, durante el mayor tiempo posible», ha continuado.

Por eso, ha explicado el regidor, el equipo de Gobierno que dirige promueve actuaciones que favorecen el envejecimiento activo y, además, trata de fomentar la participación de las personas mayores en todos los ámbitos, «tal y como esta tarde» en un acto en el que son «protagonistas de un evento tan destacado en la vida social de la ciudad».

Por eso, ha recordado que próximamente se modificará la denominación oficial de los centros de mayores, que pasarán a llamarse «centros de vida activa».

«Afrontar el envejecimiento con éxito pasa por dar respuestas a las necesidades de una sociedad intergeneracional, plural y diversa, donde todas las personas disfrutemos de derechos como ciudadanos en todas las etapas de la vida y en la que nadie se sienta excluido por motivos de edad».

Por eso, ha abogado por convertir el envejecimiento en una etapa «de plenitud» en la que «se abran oportunidades para las personas mayores» y por considerar la autonomía de las personas mayores como «un objetivo primordial».

El equipo de Gobierno que preside busca esa meta «con entusiasmo» porque el alcalde defiende que «el bienestar de las personas mayores tienen una importancia capital». Así, «año a año, el área de Servicios Sociales incrementa el presupuesto dedicado a vuestra atención, porque queremos que en nuestra ciudad se cuide con calidad y calidez a las personas mayores, para que viváis mucho y viváis bien».

«Continuamos trabajando, con tanta dedicación como siempre, para garantizar el funcionamiento de unos servicios municipales de calidad que tengan de forma permanente presentes las necesidades y las preferencias de las personas mayores», ha concluido el alcalde de la ciudad.

Según datos del último padrón municipal, el porcentaje de personas mayores supera el 27 por ciento de la población total de Valladolid, por cuanto 81.200 de los vecinos tienen más de 65 años, de los cuales más de 24.570 superan los 80 años.

Y como ha apuntado el alcalde, la proporción de personas mayores va a seguir creciendo en los próximos años.

Por otro lado, Puente ha defendido el valor de la labor que realizan los familiares de los mayores. «Es de justicia que se ponga de manifiesto la gran labor que realizáis las familias de las personas mayores, que veláis, con dedicación, generosidad y ternura, por su bienestar. Vuestra labor es imprescindible e irremplazable», ha incidido.

Victoriana de Francisco Estebaranz, de 90 años y nacida en Condado de Castilnovo (Segovia), ha intervenido en el acto, y ha explicado que ha sido usuaria del Centro de Personas Mayores de La Rondilla, barrio en el que reside desde hace 30 años.

Además, ha escrito un libro, a petición de su nieto, que lleva por título Las cosas que nunca conté, en el que narra lo difícil que fue la vida en los años de la Guerra Civil y de la posguerra, y como paulatinamente fueron mejoran las condiciones económicas y sociales.

El acto ha concluido con la interpretación de La chica ye ye a cargo del grupo de la Escuela Municipal de Música, la canción de la vallisoletana Concha Velasco.

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El Santo de la semana: Santa Maria Soledad Torres Acosta

María Soledad Torres Acosta, cuyo nombre de nacimiento era Bibiana Antonia Manuela Torres Acosta ( 2 de diciembre de 1826 –  11 de octubre de 1887),  desde su juventud demostró gran solicitud hacia los enfermos pobres, a los que atendió con total abnegación, especialmente al fundar la Congregación de Siervas de María Ministras de los Enfermos

Breve Biografía

Manuela Torres Acosta nació en Madrid (España), el 2 de diciembre de 1826. Sus padres, Manuel Torres y Antonia Acosta, era una modesta pareja de labriegos que poseían una lechería en Chamberí, barrio pobre del Madrid del  mil ochocientos.

De niña fue a la escuela que las Hijas de la Caridad abrieron en el Hospital de Incurables. Ayudaba en la lechería de sus padres y al mismo tiempo cuidaba los niños de las vecinas organizándoles juegos para entretenerlos.

A los veinticinco años pidió la admisión como hermana lega en el convento de dominicas, pero tenía que esperar hasta que hubiera lugar… En esa espera conoció los planes de fundación del cura de Chamberí, padre Miguel Martínez, de una asociación de mujeres para asistir a enfermos en casa.

En 1851 reunió a siete mujeres en comunidad que el día 15 de agosto recibieron el hábito y el nombre de Siervas de María. Manuela tenía veintisiete años y escogió el nombre de María Soledad en honor a la Virgen.

A finales de 1853 la pequeña comunidad de Siervas llegó a veinticuatro. En 1855, de las siete fundadoras sólo quedaba una, la hermana Soledad, que había llegado la última, y que el padre había recibido a regañadientes: cuatro de las fundadoras habían abandonado el grupo y dos habían muerto.

Finalmente en 1856 también el padre Miguel abandonó la asociación por él fundada dejando sola a sor María Soledad que se convirtió en fundadora y superiora de doce religiosas distribuidas en tres casas: Madrid, Getafe y Ciudad Rodrigo.

El 13 de noviembre de 1856 el nuevo director, padre Francisco Morales, decidió cambiar a la superiora y el cardenal de Toledo pensó en suprimirlas. Cambiaron entonces al padre Francisco por el padre Gabino Sánchez, fraile capuchino, quien en 1857 repuso a la madre Soledad en el puesto de superiora; ambos redactaron unos estatutos para la asociación y, con el apoyo de la reina de España, Isabel II, evitaron la supresión.

Dos años después de la aprobación, en octubre de 1878, madre Soledad visitó Roma. Ante el papa León XIII quien le puso las manos sobre la cabeza y le dijo palabras cariñosas, ella no pudo sino llorar.

En 1875, con ayuda del obispo Orberá, fundaron una casa en Cuba. A partir de entonces se aceleró el crecimiento de la congregación en España: Santander, Almería, Zaragoza… De 1877 a 1887 se pusieron en pie un total de veintinueve fundaciones. También se les confió el Hospital de San Carlos del Escorial.

En la epidemia del cólera del año 1885 las Siervas, con madre Soledad al frente, ayudaron a cuidar a los enfermos.

El 21 de noviembre el cardenal Rampolla, nuncio del Papa en España, inauguró la casa madre y el noviciado. Estuvieron presentes veintiocho superioras que representaban a casi trescientas religiosas. Se aprovechó esa circunstancia para celebrar un capítulo general extraordinario, quedando madre Soledad como superiora general.

A finales de septiembre de 1887 madre Soledad cayó enferma. Al acercarse la muerte, le pidieron su bendición. Una hermana le sostuvo la mano mientras decía: Hijas, que tengáis paz y unión. Murió el 11 de octubre.

El papa Pío XII la beatificó el 5 de febrero de 1950 y fue canonizada por el papa Pablo VI el 25 de enero de 1970.

 

Fuente: Santoral.