UN PUEBLO DE GRANADA TIENE UNA GUÍA TELEFÓNICA CON LOS MOTES DE SUS VECINOS

Si pensabas que las guías telefónicas habían quedado al margen en la era tecnológica, esto te va a sorprender: hay un pueblo de Granada en el que todavía se usan, aunque no de la forma habitual.

Se trata de Fornes, un pueblo de cerca de 600 habitantes. Este municipio cuenta con una guía telefónica con los motes de todos sus vecinos y vecinas, para que así pudieran ser fácilmente identificables.

Una solución para identificar los nombres

Fue hace más de 20 años, en 1998, cuando el alcalde del pueblo decidió poner en marcha esta iniciativa. La gran mayoría de los y las habitantes del lugar desconocían el nombre respectivo detrás de cada mote y llamaban al Ayuntamiento para preguntarlo. Para poner solución a esto, se elaboró la guía ‘Apotel’, de apodos y teléfonos.

El primer ejemplar se escribió a mano e incluyó a todos y todas las integrantes del pueblo, dado que en Fornes nadie queda exento de contar con un mote. Hasta el patrón del pueblo tiene uno: San José ‘El viejo’. En las fiestas patronales los vecinos gritan: «¡Viva San José Bendito, Viva el Viejo!».

Motes en constante actualización

Pero a pesar de que todo el mundo se conoce por un mote, estos están en constante actualización.

Aunque los apodos provienen, en la gran mayoría de ocasiones, de la tradición familiar, hay quienes han adquirido el suyo propio. Es el caso del hijo de Antonio ‘El cubano’, al que llaman ‘El bici’ porque de pequeño robaba las de todos sus amigos.

Entre sus páginas aparecen vecinas como Encarna ‘la del Cuadro’, Carmen ‘La Cubana’y Obdulia, conocida por todos como ‘la Capitana’. Un apodo que le viene porque a su abuelo le hacía siempre mucha ilusión ser el capitán cuando jugaba al fútbol. También está el hijo de Paco ‘El Carpintero’, que es ‘El Virutas’.

Como suele ser habitual en los pueblos, a muchos el apodo le viene de familia, como a José Antonio, que heredó ‘Caracoles’ porque su padre de pequeño tenía el pelo muy rizado y le salían rizos en la cabeza muy redondos.

Autor: Clara González para 65 y mas

EL SANTO DE LA SEMANA: SAN JORGE

El nombre de Jorge viene del griego y significa: «agricultor, que trabaja en la tierra». A pesar de la popularidad de San Jorge, se conocen muy pocos datos de él, y casi todas sus noticias se basan en leyendas y tradiciones que han pasado de boca en boca a lo largo de los siglos. Todos los historiadores y escritores de libros de santos, suelen coincidir en que fue un soldado romano, nacido en el siglo III en Capadocia (Turquía) y que falleció a principios del IV, probablemente en la ciudad de Lydda, la actual Lod de Israel. Sus padres, según la tradición, eran labradores y tenían mucho dinero. En otras versiones de la historia de San Jorge, se nos dice que su padre era militar y que por ese motivo su hijo quiso seguir sus pasos.

La leyenda del dragón

La leyenda más difundida de San Jorge es sin duda la del dragón, en la cuál se nos presenta a nuestro santo como un soldado o caballero que lucha contra un ser monstruoso (el dragón) que vivía en un lago y que tenía atemorizada a toda una población situada en Libia. Dicho animal exigía dos corderos diarios para alimentarse a fin de no aproximarse a la ciudad, ya que desprendía un hedor muy fuerte y contaminaba todo lo que estaba vivo. (Recuerda, amigo cibernauta que en aquellos tiempos no existían dentífricos!!!). Al final ocurrió que los ganaderos se quedaron casi sin ovejas y decidieron que se le entregara cada día una persona viva, que sería escogida bajo un sorteo. Un buen día, le toco la «suerte» a la hija del rey, pero, cuando el monstruo iba a comérsela, San Jorge la salvó. Es por ese motivo que en Cataluña, San Jorge (Sant Jordi) es el patrón de los enamorados. La leyenda de San Jorge fue escrita en el siglo XIII por Santiago de la Vorágine en su célebre obra «La Leyenda dorada».

En ella, podemos descubrir que todos estamos llamados a ser un caballero, no solamente para salvar princesas bonitas como la que se nos narra!, si no para salvar a aquellas personas que tanto sufren en nuestra sociedad. El dragón simboliza el mal de nuestro mundo: pobreza, insolidaridad, hipocresía… Cabe decir, que la tradición catalana de esta leyenda del dragón, no se ambienta en el país de Libia, sino en Cataluña mismo, concretamente en la ciudad de Montblanc (Tarragona). Cada 23 de abril, en esta ciudad hacen una gran representación, como también en Alcoi (Alicante), donde se escenifica la ayuda del santo a sus ciudadanos para que no fueran atacados por los moriscos.

El cristianismo de San Jorge

Después de unos años en el ejército romano, San Jorge se da cuenta que su verdadero ejército es el de Jesucristo, reparte sus bienes entre los pobres, renuncia a su carrera militar y se enfrenta a las autoridades romanas. Es de destacar que las actas del martirio de nuestro santo se perdieron y solamente podemos saber algo de ellas a partir de la tradición popular. Por tanto, nos encontramos ante el hecho que, pese a existir históricamente un martirio de San Jorge, no se pueden tomar como históricas tales tradiciones. De todas formas, dichas narraciones son un símbolo de los ideales y de las convicciones de aquellos cristianos que lo dieron todo por su fe en Jesucristo. San Jorge sufrió el martirio en la actual ciudad de Lod (Israel) a principios del año 300 en tiempo de los emperadores Diocleciano y Maximiliano. Fue el mismo Santiago de la Vorágine que en su obra «La Leyenda dorada» difundió el martirio de San Jorge.

¿Qué nos enseña el martirio de San Jorge?

Como en tantos otros relatos populares de martirios, detrás de lo que son las inexactitudes históricas, se oculta la intuición de verdades muy profundas. Así, en el caso del martirio de San Jorge, aparece con mucha claridad, por un lado, la dimensión evangelizadora de su testimonio, y, por el otro, el ejemplo de caridad ardiente que muestra con su conducta. Joan Llopis, en el libro «San Jorge» editado por el Centro de Pastoral Litúrgica de Barcelona, explica muy acertadamente que lo que mueve interiormente al santo a dejar su vida de soldado y dedicarse a la de predicador, es la fuerza de su fe cristiana que tiene necesidad de comunicar a los demás las convicciones propias, aunque esto le lleve finalmente a la muerte. Escribe textualmente Joan Llopis: «El martirio es, ciertamente, un testimonio de la fe. Pero es, sobre todo, un testimonio de la caridad. La biografía popular de San Jorge se complace en destacar el hecho de la generosa distribución de los bienes a los pobres que el invicto mártir lleva a cabo antes de dedicarse a la defensa pública de la fe cristiana. Es un modo plástico de insistir en una verdad que siempre ha formado parte del núcleo esencial del mensaje cristiano: no se puede separar la fe en Dios y el amor práctico y concreto a los hermanos».

La Cruz de San Jorge

En las estampas que se difunden sobre el santo, hay un detalle que no nos puede pasar por alto: el escudo. En él, hay una cruz roja sobre fondo blanco. En otras estampas, sale representada en el escudo del santo caballero. Esta cruz es la conocida «Cruz de San Jorge» y figura en muchas representaciones gráficas de Jesucristo resucitado, donde sale victorioso del sepulcro: «Cristus Rex». Si hacemos un estudio del tema, podemos decir que la cruz, símbolo de derrota y de muerte, se convierte en el caso de Cristo y de sus mártires, en signo de victoria y de vida. En este caso, la cruz es signo de victoria. Hay algunos teólogos, que aprovechando que la fiesta de San Jorge cae siempre dentro del tiempo pascual, relacionan la muerte pascual del mártir con la muerte pascual de Jesús.

La Cruz de San Jorge es muy popular también en Cataluña: «La Creu de Sant Jordi». Muchos escudos de entidades y ciudades lo llevan. Tenemos dos ejemplos claros: el escudo de la ciudad de Barcelona y el del Futbol Club Barcelona (el Barça). Incluso, la Generalitat (Gobierno de Cataluña) distingue cada año a personajes populares que han hecho algo positivo para Cataluña con la distinción de la «Creu de Sant Jordi» (Cruz de San Jorge)

Culto y tradiciones. El día del libro

El culto a San Jorge surgió poco tiempo después de su muerte, primero entre las comunidades cristianas de Oriente y después entre las de Occidente. Su popularidad era tan grande que recibió el calificativo de «gran mártir». Muy pronto se alzan templos en su honor. Pero es curioso destacar que, en la diócesis de Girona, solamente hay una iglesia parroquial dedicada a él, la de Sant Jordi Desvalls y sólo tres ermitas o capillas situadas en Calonge, Lloret de Mar y Sant Llorenç de la Muga. En Cataluña el día de su onomástica es considerada como una auténtica fiesta, aunque caiga en día laborable. Es «El dia del libro y de la rosa». En todas las poblaciones catalanas hay paradas con libros y rosas. Tal y como ya te he comentado en el principio, los catalanes celebran por San Jorge el día de los enamorados. El hombre regala una rosa a su persona querida, y ésta, le regala un libro. Los estudiantes son los primeros en querer «hacer el agosto», ya que montan sus paradas para sacar así un dinerito para el viaje de fin de curso.

Cabe decir que la coincidencia del Día del Libro con la festividad de San Jorge no tiene nada que ver con el santo. El Día del Libro comenzó a celebrarse el 7 de octubre de 1926 en conmemoración del día de nacimiento de Miguel de Cervantes. La idea fue del escritor y editor valenciano, afincado en Barcelona, Vicent Clavel Andrés que la propuso a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona. El 6 de febrero de 1926, el gobierno español presidido por Miguel Primo de Rivera lo aceptó y el rey Alfonso XIII firmó el Real decreto que instituía la “Fiesta del Libro Español”. En 1930 se acordó cambiar la fecha trasladándola al 23 de abril, día de la muerte de Cervantes. Cabe decir que Miguel de Cervantes estuvo muy bien relacionado con Barcelona, ciudad de la que dedicó grandes elogios en su obra “Don Quijote de la Mancha” y en la que su protagonista visitaba una imprenta. En 1995, la UNESCO instituyó el 23 de abril como el Día Mundial del Libro y del derecho de autor. Se calcula que más de 80 países del mundo celebran el Día del Libro por esta fecha, aunque Gran Bretaña e Irlanda lo festejen el 14 de marzo. Cabe recordar también que un 23 de abril de 1981, fallecía un gran escritor catalán como fue Josep Pla y que en 1616 lo haría el célebre dramaturgo inglés William Shakespeare.

Patronazgo y protección

Es el patrón de Cataluña, junto a Nuestra Señora de Montserrat. También lo es de Aragón y de los siguientes países: Georgia, Grecia, Inglaterra, Lituania, Polonia, Portugal, Rusia y Serbia. También es el patrón de los caballeros y de los «Boy Scouts», y, en Cataluña, de los enamorados y de algunos campesinos que le imploran por sus campos de cebada. Se le invoca para bendecir una casa nueva y contra las arañas.

(Fuente: El Ángel de la Web)

Oración a San Jorge

San Jorge, queremos recordarte como te recuerda la antigua tradición. Tú abandonaste los éxitos militares y distribuiste tus bienes entre los pobres. Tú abandonaste a los dioses poderosos del Imperio para seguir al Mesías crucificado. Tú abandonaste la seguridad de tu linaje para unirte a la comunidad de los cristianos. Tú diste la vida por amor al Evangelio.

San Jorge, mártir, compañero fiel de Jesús. Nos gusta recordarte en la luz de la primavera y de la Pascua; nos gusta recordarte potente en el combate contra todo dolor y toda esclavitud.

San Jorge, mártir, compañero fiel de Jesús. Ayúdanos a enamorarnos del Evangelio, ayúdanos a vivir esa fe que tú tan intensamente viviste, ayúdanos a hacer posible que todo el mundo pueda sentir la felicidad de la primavera.

Fuente : Santopedia

VERDADES FUNDAMENTALES SOBRE MARÍA

Próximo el mes de mayo, mes de la Virgen,  conocemos hoy las verdades fundamentales sobre la Madre del Señor.

Los dogmas fundamentales de la fe católica sobre María, la “madre del Señor” (Lc 1,43), son cuatro: su virginidad, su maternidad divina, su inmaculada concepción y su gloriosa asunción. Los dos primeros fueron proclamados en los primeros siglos del cristianismo; los dos últimos han sido definidos en la época moderna.

Los dogmas de la virginidad y la maternidad divina son eminentemente cristológicos, pues sin ellos el misterio de Cristo queda despojado de su verdad fundamental, a saber, la doble naturaleza de Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Que María fuera, con todas las consecuencias, la madre biológica de Jesús es absolutamente necesario para afirmar la verdad de la encarnación: Jesús, nacido de mujer, es verdaderamente humano. La virginidad de María es necesaria para afirmar que este hijo nacido de ella sólo tiene por Padre a Dios. La única paternidad divina de Jesús excluye que en su concepción haya intervenido un padre humano. La ausencia de padre humano tiene como consecuencia la virginidad de la madre. La virginidad y la maternidad divina de María son condicionantes necesarios del dogma cristológico, que afirma que Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre.

Los dogmas de la inmaculada y de la asunción, aunque tienen una impronta cristológica, tienen también una dimensión antropológica, pues en ellos vemos realizado lo que Dios quiere para todo ser humano, a saber, que sea santo e inmaculado en su presencia por el amor (Ef 1,4) y que su salvación integre toda su realidad humana, cuerpo y alma. Para afirmar mejor la condición divina y la función salvífica de Cristo, resulta coherente afirmar que la Virgen Madre es “llena de gracia” (Lc 1,28). Esta plenitud de gracia de María ilumina el misterio del ser humano, llamado a vivir sin pecado, a ser santo e inmaculado. La dimensión cristológica del dogma tiene una perspectiva antropológica fundamental, tal como dice el Vaticano II:  en María “la Iglesia contempla con gozo, como en una imagen purísima, aquello que ella misma, toda entera, desea y espera ser” (SC, 103).

Bien entendido, este dogma puede tener un alcance ecuménico inesperado, hasta el punto de que, como le escuché a un eminente teólogo, en una conferencia pronunciada en Valencia, la inmaculada es el dogma más luterano de la fe católica, puesto que afirma la primacía absoluta de la gracia de Dios. En efecto, la primera bendición de Dios hacia todos y cada uno de los seres humanos es habernos elegido para ser “santos e inmaculados en su presencia por el amor, eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos” (Ef 1,4-5). “Eligiéndonos de antemano”: Dios siempre está primero frente a cualquier pretensión humana; él ama primero y ama más. Otra cosa es la respuesta que podamos dar a su amor. En el caso de María, la respuesta fue totalmente positiva, sin ningún asomo de no amor.

Por otra parte, la Asunción de María muestra el destino final de toda criatura humana, a saber, el gozo de la bienaventuranza divina. También este destino apela a la responsabilidad de cada uno, que puede o no aceptar esta meta.

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE LAS VIRTUDES: LA VIRTUD DE LA FORTALEZA NOS HACE REACCIONAR Y GRITAR «NO» AL MAL DEL MUNDO

A la virtud cardinal de la fortaleza que nos ayuda a superar los miedos, las angustias y las pruebas de la vida, ha dedicado Francisco su catequesis en la audiencia general del miércoles 10 de abril: «Nos hace marineros resistentes que no se asustan ni se desaniman». Es también lo que nos hace tomar en serio el desafío del mal y de la indiferencia. Hoy son raras las personas «incómodas y visionarias», dice el Pontífice, invitándonos a redescubrir en el Evangelio «la fortaleza de Jesús».

«La más ‘combativa’ de las virtudes», la que nos ayuda a dar fruto en la vida: es la fortaleza, la tercera virtud cardinal después de la prudencia y la justicia. En su audiencia general de hoy, 10 de abril, en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco continuó su serie de catequesis sobre las virtudes poniéndolas en relación con el Catecismo de la Iglesia católica y el pensamiento de los antiguos, los filósofos griegos y los teólogos cristianos. «La fortaleza es la virtud moral que, en las dificultades, asegura la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien. Reafirma la decisión de resistir a las tentaciones y de superar los obstáculos en la vida moral», es la descripción que hace el Catecismo.

Jesús conoce las emociones humanas

Para los antiguos, la virtud de la fortaleza estaba ligada al «apetito irascible», es decir, a las pasiones que reconocían que había en el hombre, y el Papa comenta que las pasiones no son siempre «el residuo de un pecado», sino que hay que educarlas y orientarlas al bien. «Jesús tenía pasión», afirma.

Un cristiano sin valor, que no doblega sus propias fuerzas al bien, que no molesta a nadie, es un cristiano inútil. Jesús no es un Dios diáfano y aséptico, que no conoce las emociones humanas. Por el contrario. Ante la muerte de su amigo Lázaro, rompe a llorar; y en algunas de sus expresiones resplandece su espíritu apasionado.

No ceder a los temores que surgen en nuestro interior

Siempre según los pensadores antiguos, la fortaleza tenía «un doble desarrollo, uno pasivo y otro activo», y el Papa explica que el primero «se dirige hacia el interior de nosotros mismos», para luchar contra esos «enemigos internos» como el miedo, la culpa y la angustia, por los que corremos el riesgo de quedarnos paralizados. Se trata de vencer «contra nosotros mismos», observa Francisco, no cediendo a esos miedos que, en su mayoría, «son irreales y no se hacen realidad en absoluto».

Mejor entonces invocar al Espíritu Santo y afrontarlo todo con paciente fortaleza: un problema cada vez, según nuestras posibilidades, ¡pero no solos! El Señor está con nosotros, si confiamos en Él y buscamos sinceramente el bien. Entonces, en cada situación, podemos contar con que la Providencia de Dios será nuestro escudo y nuestra armadura.

Tomarse en serio la presencia del mal en el mundo

Para cada uno de nosotros está entonces la lucha que hay que sostener contra los «enemigos externos, que son las pruebas de la vida», continúa el Pontífice, y aquí vemos el segundo movimiento de la virtud de la fortaleza, el más activo. Frente a los acontecimientos imprevisibles de la existencia, la fortaleza «nos hace marineros resistentes, que no se asustan ni se desaniman». Debemos, subraya, tomarnos «en serio el desafío del mal en el mundo», no fingir que no existe:

Basta ojear un libro de historia, o por desgracia incluso los periódicos, para descubrir las “nefandas” de la que somos en parte víctimas y en parte protagonistas: guerras, violencia, esclavitud, opresión de los pobres,  heridas que nunca han cicatrizado y que aún sangran.  La virtud de la fortaleza nos hace reaccionar y gritar un rotundo “no” a todo esto.

Repetir nuestro «no» al mal y a la indiferencia

Un «no» que nos sacude en un contexto, el occidental, que según el Papa «lo ha aguado todo», que considera todo igual, donde a veces se siente «una sana nostalgia de los profetas», figuras «incómodas y visionarias», que son muy raras.

Necesitamos que alguien nos levante del “blando lugar” en el que nos hemos acostado y nos haga repetir con decisión nuestro “no” al mal y a todo lo que conduce a la indiferencia. «No» al mal y «no» a la indiferencia; «sí» al camino, al camino que nos hace avanzar y por el que debemos esforzarnos.

Francisco concluye invitándonos a mirar la fortaleza de Jesús en el Evangelio y el ejemplo de los santos para que también nosotros aprendamos a vivirla.

Adriana Masotti – Ciudad del Vaticano

Vatican News

Pinchando el enlace puedes leer completa la catequesis

https://www.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2024/documents/20240410-udienza-generale.html

Y en este enlace puedes ver el vídeo

https://www.youtube.com/watch?v=UEC2JgI69cY

CREADOS PARA SER HABITADOS

“Todo ser humano ha sido creado para ser habitado”. La frase la escuché hace unos 35 años de labios del Hermano Roger de Taizé. Y nunca la he olvidado.

Es una frase paradójica, sorprendente; una frase que, de entrada, describe algo que parece imposible, aunque si lo pensamos bien es lo que ocurre con toda maternidad. El hijo habita en la madre.

También Jesús un día le hablaba a Nicodemo de “nacer de nuevo”, y la sorpresa de Nicodemo fue tal que exclamó: “¿puede acaso un hombre entrar de nuevo en el vientre de su madre?”. Para Jesús, nacer de nuevo es posible por obra del Espíritu, es posible convertirse en nueva creatura. Igualmente cabría decir que ser habitado es posible por obra del Espíritu. El Espíritu hace presente y real en nuestras vidas a Dios mismo. Por eso, san Pablo dice que somos templos de Dios o templos del Espíritu.

Cuando uno ama y es amado es una persona habitada por el amado. ¿Cómo se recibe a una persona? Por el amor. Por el amor, el amado se convierte en lo más propio mío, habita en lo más profundo de mi. Si esto puede ser una rica experiencia antropológica, puede igualmente ser, y con más razón, una experiencia teologal.

Dios se hace el constitutivo más íntimo de mi personalidad cuando yo le abro mi corazón con fe. Y entonces es posible decir con toda verdad: “ya no soy yo el que vive, es Cristo quién vive en mi”. Cristo vive en mi, eso es exactamente ser habitado. Vive en mi cuando acojo su Palabra y me dejo guiar por su Espíritu. Y entonces se produce una maravilla: yo me siento  cada vez más yo, al sentirme cada vez más lleno de Dios. Porque Dios, al habitarme, no me anula, me constituye. Es el constitutivo más íntimo de mi persona. De forma que el crecimiento en humanidad y el estar invadido por Dios son directamente proporcionales, ya que crecen en la misma dirección.

Dice el Maestro Eckhart: “Dios me es más próximo que yo mismo lo soy de mi mismo; mi ser depende de que Dios esté cerca de mí y presente en mí. Y cuanto más lo sé, más feliz soy”.

Martín Gelabert

Blog Nihil Obstat

¿QUÉ SIGNIFICA «UNGIR MI CABEZA CON ACEITE»?

Antes del tiempo de la Biblia, los pastores aplicaban aceite de unción a sus ovejas. De hecho, el Salmo 23 funciona como una metáfora para comparar las prácticas de pastoreo de ovejas de la época con las actividades de pastoreo de Cristo. El pastor provee para todas las necesidades de las ovejas. Conduce las ovejas a verdes pastos y aguas tranquilas. Conduce a las ovejas por caminos seguros y las conduce a través de la oscuridad y el peligro, guiándolas y defendiéndolas con su vara y su cayado. El pastor alimenta, corta las pezuñas y cuida a las ovejas incluso cuando existen condiciones que amenazan la vida, como temperaturas bajo cero y sequía (enemigos). El pastor unge las cabezas de las ovejas con aceite.

Sin embargo, ¿por qué los pastores aplican aceite a sus ovejas? Exploraremos esto más a fondo en los siguientes párrafos.

En muchas estaciones del año, las ovejas se ungen con aceite por razones muy prácticas. A continuación hay tres razones por las que las ovejas son ungidas con aceite:

  1. RAMOS EN GUERRA

Durante el otoño, las ovejas se reproducen, y los carneros de los rebaños que pastan pueden luchar entre sí, de frente, con una fuerza abrumadora, para ganar el favor de las ovejas. Estos conflictos pueden provocar lesiones graves o incluso la muerte.

Para evitar este problema, los pastores solían engrasar mucho los cuernos y las cabezas de los carneros en el momento del impacto para que resbalaran.

En el pasado se utilizaba aceite de oliva pesado. En general, el método más efectivo para evitar que los carneros en celo se lastimen entre sí es mantenidos separados.

  1. MOSCAS EN LA NARIZ

Durante el verano, las moscas son una molestia para las ovejas. Son las moscas de la nariz las más problemáticas, ya que revolotean alrededor de la cabeza de una oveja tratando de poner sus huevos en la nariz. Un rebaño de ovejas puede entrar en pánico y correr salvajemente si hay moscas presentes. Además de dañar su carne y leche, este tipo de actividad puede causar lesiones o la muerte.

Una vez que se haya adherido con éxito, las larvas de la mosca eclosionarán en unos pocos días y se enterrarán en la carne blanda de las fosas nasales de las ovejas. El resultado es irritación, infección e infección.

En un intento de escapar de los intrusos, una oveja puede frotar la cabeza contra el suelo, abrirse paso entre la maleza o incluso golpearse la cabeza contra el tronco de un árbol.

Las ovejas pueden incluso intentar suicidarse en casos severos para escapar del dolor. En caso de que la oveja sobreviva, la infección provocada por las larvas puede provocar la ceguera. Es imperativo que los pastores presten mucha atención a las moscas de la nariz debido a la gravedad de los problemas que causan.

Tradicionalmente, en tiempos bíblicos, los pastores aplicaban aceite de unción que contenía aceite de oliva y aceites esenciales medicinales fuertemente perfumados ante los primeros signos de moscas nasales.

  1. ENFERMEDAD DE LA CORNA

Otra condición que es muy problemática en el verano es una enfermedad contagiosa conocida como sarna. Esta es en realidad una condición parasitaria causada por un ácaro llamado Psoroptes ovis que se transmite de oveja a oveja a través de golpes y frotamientos amistosos.

Se creía que aplicar una capa espesa de aceite de unción a las cabezas de las ovejas mataba los parásitos y evitaba su propagación.

Debo admitir que siempre me preguntó qué significaba esta parte del Salmo 23. Pensé que «Él unge mi cabeza con aceite» era un símbolo de Dios manteniendo al salmista en buena salud. No había considerado este paralelo.

REVISEMOS: UNGE MI CABEZA CON ACEITE

«Las ovejas pueden enredarse la cabeza en las zarzas y morir al intentar desenredarlas. Es común que pequeñas moscas atormenten a las ovejas poniendo huevos en sus fosas nasales que se convierten en gusanos y hacen que las ovejas se golpeen la cabeza contra una roca y finalmente mueran. .

«Las ovejas pueden enredarse en las zarzas y morir tratando de desenredarlas. Es común que las moscas pequeñas atormenten a las ovejas poniendo huevos en sus fosas nasales que se convierten en gusanos y hacen que las ovejas se golpeen la cabeza contra una roca y finalmente mueran … Además, sus oídos y ojos son susceptibles a los insectos atormentadores, por lo que el pastor unge sus cabezas con aceite.

Este aceite los protege contra el mal que busca destruirlos.

¿Sufres a veces de tormento mental, ansiedad? ¿Los pensamientos preocupantes entran en tu mente una y otra vez? ¿Te golpeas la cabeza contra la pared en un intento de descarrilarlos?

¿Alguna vez le ha pedido a Dios que te unja la cabeza con aceite? ¡Él tiene un suministro interminable de eso! Su aceite te protege y te permite enfocar tu mente, corazón y ojos en Él hoy y para siempre.

¡Que nuestro buen, buen Padre unja hoy tu cabeza con aceite para que tu copa rebose de bendiciones! Dios es bueno y Él es fiel

SEGUNDO APUNTE DE ORACIÓN: ORAR CON LOS SALMOS

El Segundo apunte de oración, el del mes de abril nos ayuda a orar con los salmos

Decían los antiguos que la oración es la respiración del alma. Y por sí misma hace brotar, crecer y acompañar toda experiencia religiosa.

Entre las innumerables formas de oración, los salmos son la oración de Israel que asume la Iglesia. En ellos todo queda implicado en la alabanza a Dios, desde los animales hasta las estrellas del cielo. Los 150 salmos son como la voz de la esposa Iglesia que habla con su esposo, el Señor. Es una conversación profunda, a veces con dolor, con sufrimiento. Otras con alegría, con esperanza. También con confianza, con acción de gracias. Hay un salmo para cada circunstancia de tu corazón, capaz de expresar a Dios con precisión el sentimiento más profundo que lo habita. Ese salmo es, aquí y ahora, la palabra que Dios quiere escuchar de ti.

En los salmos, además de la oración personal para el diálogo íntimo con Dios, encontramos la oración de la Iglesia que se vive en la celebración, en la liturgia.

El pueblo entero que se reúne para la alabanza a Dios con los salmos es el gran aliento de la humanidad y de la creación, alabando a su Señor y Creador.

Orar con los salmos

La oración es un poco como el oxígeno que hace respirar el alma y precede y acompaña a toda la experiencia religiosa. Dentro de los muy diversos modos de oración, los salmos son por excelencia la oración de Israel y de la Iglesia e implican a todas las criaturas en la alabanza a Dios, desde los propios animales hasta las estrellas del cielo.

En la oración aparecen casi dos regiones de colores antitéticos. En la primera de ellas aparece lo luminoso, lo festivo, lo cálido y armonioso. La síntesis ideal de esta región está en el aleluya, que en hebreo significa “alabad al Señor” y se convierte en acción de gracias por su salvación, siendo así un anhelo del alma.

Hay también otra región de la oración en la que hay que aventurarse y es aquella más fría, marcada por el dolor, por las lágrimas, por el silencio vacío de un Dios que parece ausente, al que, sin embargo, se grita.

Ambas regiones se encuentran en los salmos que van de la bendición al dolor, de la alabanza a la súplica, de la alegría al llanto. Todos los que oran, sea cual sea su situación, el estado de su corazón, el deseo que anhelan, encuentran en los salmos una palabra oportuna que refleja el estado de su alma.

Los salmos, la oración secular del Pueblo de Dios

Aunque los salmos fueron colocados por la tradición bajo el patrocinio del rey David, son expresión de la fe secular del pueblo de Dios en diversos periodos de su historia. Son poemas llenos del lenguaje colorista y exótico de oriente, cargados de símbolos y vinculados a formas literarias propias. Las imágenes que se usan en los salmos se elevan hasta los cielos donde se alza el Señor, o descienden hasta el abismo, la tierra de los muertos, el inframundo.

Y son poemas para ser cantados y acompañados musicalmente en la liturgia, son oraciones corales para ser interpretadas. Pero son también expresiones del corazón que ponen ante Dios la realidad profunda que el que ora está viviendo. Los salmos se apoyan en la existencia humana, sobre el luto y las fiestas, sobre la política y los avances íntimos. Estos textos que abarcan casi mil años de la historia de Israel, no son solo un modelo de oración, sino también de vida.

Los salmos son, por tanto, el espejo de quien busca a Dios con corazón sincero dentro de su historia. Los itinerarios que ofrecen para la oración están vinculados al camino humano, a nuestras horas y a esos tramos de la historia humana que debemos recorrer y en los que podemos descubrir la presencia de Dios.

El arcoíris de la oración

El poeta francés Paul Claudel (pol clodel) se refería a los salmos como un arcoíris de problemas, alegrías, esperanzas, tristezas, amarguras y múltiples estados de ánimo.

En los salmos domina el color del sufrimiento, pues casi un tercio de los salmos está bajo el signo del lamento y del dolor. A veces se trata de enfermedades graves, tragedias nacionales o enemigos implacables; otras veces es la crisis de fe por la injusticia o el dolor inocente. Sin embargo, en el trasfondo está la certeza de que Dios, que parece mudo y distante, interviene finalmente concediendo la súplica.

Otro color del salterio es el que atraviesa una luminosa corriente de esperanza y confianza que brota de la fe en Dios: roca estable sobre la que se puede construir con base firme. La imagen del buen pastor que protege y defiende al rebaño y le conduce a verdes pastos es expresión de la serenidad y la paz que produce la confianza en Dios. Esta esperanza no es sólo para la prueba o la dificultad, sino para la existencia entera.

Esta confianza anima y hace posible también la acción de gracias comunitaria y personal que constituye la base de una serie de salmos y que da paso a una oración de adoración y entusiasmo hacia Dios. No tienen una motivación concreta estos himnos de alabanza, no se hace referencia a un don precioso que se ha recibido. Se da gracias a Dios y se le alaba por el simple hecho de que está presente.

Otras composiciones celebran la presencia de Dios en la historia que conduce hacia el reino definitivo instaurado por su Cristo: son los himnos del Reino de Dios en los que el Señor es el rey que viene y salva.

Su lugar en la liturgia, pero no solo en ella

La oración con los salmos fluye también hoy en la liturgia y encuentra en ella su expresión más profunda. El halo de la alianza y de la nación santa rodea a todo orante que eleva su voz al Señor con los salmos. Al mismo tiempo, el culto no debe ser una coartada para eludir los compromisos de fidelidad interior y social, de espiritualidad y de solidaridad. No basta cuando falta la justicia hacia el prójimo.

En la oración sálmica se ilumina también la experiencia social que vive el creyente, manteniendo su autonomía, su realidad y sus características específicas. Es el momento de la sabiduría, una cualidad humana que abarca todos los ámbitos de la educación: cuestiones sociales, éticas, filosóficas.

Son los llamados salmos sapienciales que implican la experiencia humana, el reflejo de la propia inteligencia, pensamientos que ayudan a comprender mejor la realidad, a sondear ciertas cuestiones de la existencia comunitaria y de los asuntos personales.

Los salmos, palabra de Dios y de la humanidad

Uno se sorprende a primera vista de que haya un libro de oraciones en la Biblia. ¿Acaso no es la Biblia toda Palabra de Dios dirigida a nosotros? Si las oraciones son palabras humanas ¿cómo pueden encontrarse en la Biblia? En realidad, si la Biblia contiene un libro de oraciones es porque Dios no sólo quiere dirigirnos su Palabra, sino que también nos dice lo que quiere oír de nosotros. Así se expresaba el teólogo martirizado por el nazismo Dietrich Bonhoeffer (Dietrich bonjofer).

Efectivamente, la revelación bíblica habla de una relación: la Palabra de Dios se entrelaza también con la palabra humana. Por tanto, es natural que los salmos sean una manifestación de este abrazo entre Dios y el que ora, una relación que es de amor y de fidelidad.

De manera especial, esta relación se hace visible con el símbolo de la luz. Dios es la luz que alumbra las tinieblas, la lámpara para nuestros pasos, la luz en el sendero.

En esa relación entre Dios y los hombres se interpone una tercera presencia, una figura negativa que perturba la armonía entre Dios y su criatura. Es el enemigo, en lenguaje bíblico. A veces se refiere a un enemigo personal o una persona poderosa, otras veces es una personificación concreta del mal, la enfermedad, la infelicidad. Otras expresiones más desconcertantes del enemigo son por un lado el silencio de Dios, que atraviesa salmos llenos de dolor, y por otro lado el pecado que radica en el corazón humano y se manifiesta para impedir la relación con Dios.

En conclusión, los salmos son una oración que implica a Dios y a la humanidad, a la eternidad y a los acontecimientos cotidianos. Son una invitación a caminar a la luz de la palabra divina, son una súplica para ser salvados del mal fuera y dentro de nosotros, son una decisión profunda para enderezar la propia vida.

Fuente: Vida Nueva Digital

LA SANTA DE LA SEMANA: SANTA ENGRACIA

Habían proliferado los cristianos en el Imperio al amparo de la menor presión de las leyes en tiempo de Galieno. Los había en el campo y más en las ciudades, se les conoce en el foro, se les ve entre los esclavos, en el ejército y en los mercados. Han contribuido otras causas a desparramar la fe de Cristo entre las gentes: el aburrimiento del culto a los vanos dioses paganos, el testimonio que dieron los mártires y que muchos vieron, la transmisión boca a boca de los creyentes y el buen ejemplo.

Diocleciano ha conseguido la unidad territorial, política y administrativa; quiere unificar también la religión y para ello debe hacer sucumbir la religión de Cristo frente a la del Estado. Da cuatro edictos al respecto y elige cuidadosamente a las personas que sean capaces de hacerlos cumplir. Daciano será quien siembre el territorio de España, bajando desde el noreste hasta el centro, con semillas de cristianos.

Engracia es la joven novia graciosa que viaja desde Braccara, en Galecia, hasta el Rosellón, en Francia, para reunirse con su amado. Dieciocho caballeros de la casa y familia la acompañan y le dan cortejo. Al llegar a Zaragoza y enterarse de las atrocidades que está haciendo el prefecto romano, se presenta espontáneamente ante Daciano para echarle en cara la crueldad, injusticia e insensatez con que trata a sus hermanos. Termina martirizada, con la ofrenda de su vida y la de sus compañeros.

Las actas del martirio -¡qué pena sean del siglo VII , tan tardías, y por ello con poco valor histórico!- describen los hechos martiriales con el esquema propio a que nos tienen acostumbrados en el que es difícil atreverse a separar qué cosa responde a la realidad y qué es producto imaginativo consecuencia de la piedad de los cristianos. El diálogo entre la frágil doncella y el cruel mandatario aparece duro y claro; ella emplea razonamientos plenos de humanidad y firmes en la fe con los que asegura la injusticia cometida -hoy se invocarían los derechos humanos-, la existencia de un Dios único a quien sirve, la necedad de los dioses paganos y la disposición a sufrir hasta el fin por el Amado; él utiliza los recursos del castigo, la amenaza, la promesa y el regalo. En resumen, la pormenorizada y prolija descripción del tormento de la joven cuenta que primero es azotada, luego sufre los horrores de ser atada a un caballo y arrastrada, le rajan el cuerpo con garfios, llegan a cortarle los pechos y le meten en su cuerpo un clavo; para que más sufra, no la rematan, la abandonan casi muerta sometida al indecible sufrimiento por las heridas hasta que muere. Los dieciocho acompañantes fueron degollados a las afueras de la ciudad.

Un siglo más tarde del glorioso lance cantó Prudencio en su Peristephanon las glorias de los innumerables mártires cesaraugustanos, nombró a los dieciocho sacrificados y a la joven virgen Engracia, invitando al pueblo a postrarse ante sus túmulos sagrados.

Engracia es la figura de la mártir que el pueblo, siempre sensible a la grandeza, ha sabido mirar con simpatía, la ha dorado con el mimo del agradecimiento, la bendice por su valentía, la compadece por sus sufrimientos y quisiera imitarla en su fidelidad.

Fuente : Santopedia

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE LAS VIRTUDES: SIN JUSTICIA NO HAY PAZ, HAY QUE PROMOVER EL BIEN COMÚN

La «justicia» fue el tema de la catequesis del Papa Francisco en la audiencia general del miércoles celebrada en la Plaza de San Pedro. Se trata de una virtud, dijo, «que hace evidente que no puede haber un verdadero bien para mí si no existe también el bien de todos». Justo es quien cultiva el sueño de la fraternidad universal, «un sueño especialmente necesario hoy»

Después de la virtud de la prudencia, tema de la audiencia general del pasado 20 de marzo, y de la paciencia, del miércoles pasado, es a la justicia, la segunda virtud cardinal, a la que el Papa dedicó su catequesis de hoy.

«Es la virtud social por excelencia – dijo – sin justicia no hay paz», si bien en su reflexión precisó que la justicia «es una virtud que actúa tanto en los grandes como en los pequeños», describiendo algunas características cotidianas del hombre justo, como el candor, la atención a los demás, el interés por el bien común y la honestidad; haciendo hincapié en la necesidad de promover la legalidad como antídoto contra la corrupción.

Sin Justicia no hay paz

La justicia «es la virtud del derecho, que trata de regular con equidad las relaciones entre las personas», explicó Francisco, pero que necesita ir acompañada de otras actitudes como la benevolencia, el respeto y la gratitud. Y subrayó su relación con la paz:

Todos comprendemos que la justicia es fundamental para la coexistencia pacífica en la sociedad: un mundo sin leyes que respeten los derechos sería un mundo en el que es imposible vivir, se parecería a una jungla.

“Sin justicia no hay paz. De hecho, si no se respeta la justicia, se generan conflictos. Sin justicia, se consagra la ley del fuerte sobre el débil”

No hay verdadero bien si no es un bien para todos

Pasando de las cuestiones tratadas en las «salas de justicia» a la vida cotidiana, el Santo Padre afirmó que la justicia construye relaciones con el prójimo basadas en la sinceridad, como recomienda el Evangelio cuando dice que el hablar de los discípulos de Jesús debe ser claro: «sí, sí, no, no». El justo, observó, «es recto, sencillo y directo, no lleva máscaras, se presenta tal como es. Respeta las leyes y a menudo se acuerda de dar las gracias reconociendo lo que él mismo ha recibido. «Si amamos, es también porque hemos sido amados primero», afirmó el Papa:

El hombre justo no sólo vela por su bienestar individual, sino que quiere el bien de toda la sociedad. Por eso, no cede a la tentación de pensar sólo en sí mismo y de ocuparse de sus propios asuntos, por legítimos que sean, como si fueran lo único que existe en el mundo. La virtud de la justicia deja claro – y pone la exigencia en el corazón – que no puede haber un verdadero bien para mí si no existe también el bien de todos.

La legalidad es el camino de la justicia

El justo – prosiguió explicando el Papa Francisco – si se equivoca, sabe pedir perdón e incluso llega a sacrificar uno de sus bienes personales para ponerlo a disposición de los demás. Rechaza la calumnia, el fraude, la usura, «cumple su palabra», «reconoce el salario justo a los trabajadores», no busca recomendaciones y promueve la legalidad.

Esta, en efecto, es el camino hacia la justicia, el antídoto contra la corrupción: ¡qué importante es educar a las personas, especialmente a los jóvenes, en la cultura de la legalidad! Es la manera de prevenir el cáncer de la corrupción y de erradicar la delincuencia, removiendo el suelo bajo sus pies.

Los justos: soñadores de la fraternidad universal

El Papa concluyó su reflexión citando la frase de la Escritura: «Quien busca la justicia y el amor encontrará la vida y la gloria» para decir que los justos «no son perdedores» frente a quienes se creen «astutos y ladinos»; al contrario, los justos atraen la bondad hacia sí mismos y hacia su entorno:

Los justos no son moralistas que visten la toga del censor, sino personas rectas que «tienen hambre y sed de justicia», soñadores que abrigan en su corazón el deseo de la fraternidad universal. Y de este sueño, especialmente hoy, todos tenemos una gran necesidad.

Vatican News

¿DÓNDE APARECE LA EUCARISTÍA EN EL CREDO?

¿Cómo es que el Símbolo de los Apóstoles no menciona a la Eucaristía? ¿Cómo es posible que un misterio tan central en la vida cristiana no aparezca en el Credo? En realidad, sí que se encuentra, pero no de forma tan clara como el bautismo o el perdón de los pecados. La fe en la eucaristía se encuentra incluida en el artículo de la “comunión de los santos”.

La fe en la comunión de los santos puede referirse a tres aspectos importantes de la vida cristiana: en primer lugar, esta afirmación podría ser una prolongación y aclaración de la fe en la Iglesia santa. San Pablo, repetidas veces, se refiere a los cristianos como a “los santos”, porque el cristiano, por el bautismo, participa de la santidad del único Santo que es Dios, o del Santo de Dios, que es Cristo. La Iglesia es el lugar de la comunión de todos los creyentes, o sea, de los santos. Por otra parte, la comunión de los santos podría referirse a la comunión que hay entre los que ya viven plenamente la santidad porque han llegado a la meta, o sea, los que forman parte de la Iglesia del cielo, y los que todavía estamos en camino, y también aquellos que están purificándose. Comunión de los santos sería la comunión entre la Iglesia triunfante, la Iglesia militante y la Iglesia purgante.

Finalmente, comunión de los santos, en su original latino, podría traducirse como “comunión en lo santo”, comunión con las cosas santas, comunión en las realidades sagradas. La principal de esas realidades sagradas es la eucaristía y, al participar en ella, los creyentes nos unimos entre nosotros como no podemos estarlo más. De modo que la comunión en lo santo (en la eucaristía) crea la comunión de los santos, la unidad de la Iglesia. La comunión en “lo santo” (eucaristía) “no es algo individual, sino que crea entre quienes se benefician de ella los vínculos e intercambios más profundos e íntimos posibles” (Henri de Lubac). Por su parte Joseph Ratzinger hace notar otra unión igualmente importante que produce la “comunión de los santos”, a saber, “la comunidad eucarística que une a las Iglesia esparcidas por todo el mundo en una sola Iglesia, en virtud del cuerpo del Señor”.

En resumen: los santos, o sea, los fieles cristianos, están en comunión unos con otros gracias a su común participación en lo santo, o sea, en la eucaristía. Por eso, la eucaristía hace a la Iglesia. El cristiano nunca es individualista, porque es cuerpo de Cristo. Y su comunión con Cristo, a través de los sacramentos (sobre todo el bautismo y la eucaristía) lo une a todos los fieles de la Iglesia. Y esta unión es un signo de la unión de todos los seres humanos entre sí, porque Cristo no ha sido dado solo para los cristianos, sino para todos los seres humanos. De ahí que aquel que une a los cristianos, une a cristianos y no cristianos.

Martín Gelabert. Blog Nihil Obstat