LA AMBIVALENCIA DE LA NAVIDAD

Cumplimos años y cada vez, en mi humilde opinión, se evidencia más la complejidad de esto que llamamos vivir. En estas fechas y tras perder hace muy pocos días a una persona de mi familia, no hago más que reflexionar sobre esta complejidad en este periodo navideño.

Más allá del significado religioso para quienes así lo perciben, la Navidad, es una especie de disparador de expectativas y de ilusiones, pero también de recuerdos y vivencias previas. Para mí la Navidad siempre ha sido un momento hermoso y anhelado. Por eso siempre me ha extrañado desde niña como, entre mis amigos y familiares, había personas que abiertamente decían que querían escapar de ella. Así que esta diversidad siempre lo sentí como normal y obvio en una sociedad diversa en la que nos hemos criado.

Sin embargo, últimamente cada vez me doy más cuenta de que muchas personas que siempre disfrutaron y construyeron esos momentos especiales que son la Navidad, ahora están deseando que pase rápido (o que haya pasado). Y, en general creo que se acrecienta con los años. Cuando sumas años y acumulas vida también aumentan la ausencia de “personas clave” en tu vida y, sientes que deberían estar sentados contigo en la mesa. O cuando no puedes estar con los que quieres por 50.000 motivos la Navidad se convierte en ese sueño inalcanzable que al final, prefieres evitar.

Me duele especialmente las personas mayores que viven está ambivalencia de recordar Navidades, tiempos y relaciones que nos han construido y nos han hecho ser como somos, y además felices; con momentos actuales de ausencia, pérdida, soledad, fragilidad, enfermedad. Creo, de alguna forma, que es inevitable que estás pérdidas se produzcan, y lo que observo es que hay personas a mi alrededor que consiguen cada vez agarrarse a la vida, haciéndose cada vez más eso que llamamos resilientes. Capaces de, partiendo de lo que les falta, disfrutar y hacer disfrutar a los demás.

Si me lees, y algo de esto te resuena, a lo mejor ahora puedes reflexionar y actuar sobre tu aporte para que esta ambivalencia se decante hacia lo positivo en las personas de tu entorno. Aprovechemos a ser ese efecto positivo en personas y grupos (familiares o de amigos), y tratar de que de los 50.000 motivos que encontramos para el desencuentro, y que seguro que existen, algunos los limemos, disolvamos, quitándoles importancia, y así, volver a reencontrarnos.

Porque al final en la vida, sea en estas fechas o no, lo que verdaderamente vale la pena es el Amor y la Amistad que recibes y que das. Todo lo demás, con los años también se va relativizando.

Sobre el autor:

Lourdes Bermejo. Doctora en Ciencias de la Educación. Diplomada en Gerontología y experta en Intervención Sociocultural. Coordinadora Técnica L1 Proyecto Comunidades de Cuidados.

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CELEBREMOS EL TIEMPO ORDINARIO

Este tiempo se convierte así en un gimnasio auténtico para encontrar a Dios en los acontecimientos diarios

Ordinario no significa de poca importancia, anodino, insulso, incoloro. Sencillamente, con este nombre se le quiere distinguir de los “tiempos fuertes”, que son el ciclo de Pascua y el de Navidad con su preparación y su prolongación.

Es el tiempo más antiguo de la organización del año cristiano. Y además, ocupa la mayor parte del año: 33 o 34 semanas, de las 52 que hay.

El Tiempo Ordinario tiene su gracia particular que hay que pedir a Dios y buscarla con toda la ilusión de nuestra vida: así como en este Tiempo Ordinario vemos a un Cristo ya maduro, responsable ante la misión que le encomendó su Padre, le vemos crecer en edad, sabiduría y gracia delante de Dios su Padre y de los hombres, le vemos ir y venir, desvivirse por cumplir la Voluntad de su Padre, brindarse a los hombres…así también nosotros en el Tiempo Ordinario debemos buscar crecer y madurar nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor, y sobre todo, cumplir con gozo la Voluntad Santísima de Dios. Esta es la gracia que debemos buscar e implorar de Dios durante estas 33 semanas del Tiempo Ordinario.

Crecer. Crecer. Crecer. El que no crece, se estanca, se enferma y muere. Debemos crecer en nuestras tareas ordinarias: matrimonio, en la vida espiritual, en la vida profesional, en el trabajo, en el estudio, en las relaciones humanas. Debemos crecer también en medio de nuestros sufrimientos, éxitos, fracasos. ¡Cuántas virtudes podemos ejercitar en todo esto! El Tiempo Ordinario se convierte así en un gimnasio auténtico para encontrar a Dios en los acontecimientos diarios, ejercitarnos en virtudes, crecer en santidad…y todo se convierte en tiempo de salvación, en tiempo de gracia de Dios. ¡Todo es gracia para quien está atento y tiene fe y amor!

El espíritu del Tiempo Ordinario queda bien descrito en el prefacio VI dominical de la misa: “En ti vivimos, nos movemos y existimos; y todavía peregrinos en este mundo, no sólo experimentamos las pruebas cotidianas de tu amor, sino que poseemos ya en prenda la vida futura, pues esperamos gozar de la Pascua eterna, porque tenemos las primicias del Espíritu por el que resucitaste a Jesús de entre los muertos”.

Este Tiempo Ordinario se divide como en dos “tandas”. Una primera, desde después de la Epifanía y el bautismo del Señor hasta el comienzo de la Cuaresma. Y la segunda, desde después de Pentecostés hasta el Adviento.

Les invito a aprovechar este Tiempo Ordinario con gran fervor, con esperanza, creciendo en las virtudes teologales. Es tiempo de gracia y salvación. Encontraremos a Dios en cada rincón de nuestro día. Basta tener ojos de fe para descubrirlo, no vivir miopes y encerrados en nuestro egoísmo y problemas. Dios va a pasar por nuestro camino. Y durante este tiempo miremos a ese Cristo apóstol, que desde temprano ora a su Padre, y después durante el día se desvive llevando la salvación a todos, terminando el día rendido a los pies de su Padre, que le consuela y le llena de su infinito amor, de ese amor que al día siguiente nos comunicará a raudales. Si no nos entusiasmamos con el Cristo apóstol, lleno de fuerza, de amor y vigor…¿con quién nos entusiasmaremos?

Cristo, déjanos acompañarte durante este Tiempo Ordinario, para que aprendamos de ti a cómo comportarnos con tu Padre, con los demás, con los acontecimientos prósperos o adversos de la vida. Vamos contigo, ¿a quién temeremos? Queremos ser santos para santificar y elevar a nuestro mundo.

Por: P. Antonio Rivero, L.C. | Fuente: Catholic.net

¡DESDE EL CIELO BENDÍCENOS SANTO PADRE BENEDICTO!

Estas manos y este Rosario han sostenido en el silencio a la Iglesia durante estos años. Como bien dijo ayer Francisco solo Dios sabe el alcance del sacrificio y de la oración de Benedicto XVI. Es un misterio. Pero podemos estar seguros de la eficacia de la oración.

Ahora desde el cielo seguirá sosteniendo a la Iglesia. Aquí queda su testimonio y la luz de su Magisterio y de su teología. Estoy seguro de que la figura de Benedicto se irá acrecentando cada vez más. Y pido al Señor que sus intuiciones y sus enseñanzas las pongamos en práctica por el bien de la Iglesia, del mundo y del hombre -de cada hombre y cada mujer-.

¡Desde el cielo bendícenos santo padre Benedicto!

FACUNDO LOPEZ SAN JUAN

Consiliario Diocesano de Vida Ascendente de Jaén,

BENEDICTO XVI: HUMILDAD, HONESTIDAD Y SABIDURÍA

Monseñor Satué, Obispo de Teruel- Albarracín publicaba hoy en sus Redes Sociales:

«Comparto mi reflexión acerca del Papa emérito, publicada hoy en Diario de Teruel

Ha muerto Benedicto XVI y no faltan los comentarios en los que se ensalza su vida y su obra, para denostar el ministerio del actual papa. También abundan las reflexiones que lo presentan como el «rottweiler de Dios», el pontífice que, a diferencia de Francisco, mantuvo a la Iglesia enfrentada al mundo actual. En este artículo quisiera huir de estas posiciones maniqueas, simplistas y alejadas de la realidad. Mi intención no es juzgar sus aciertos y errores, sino subrayar algunas pinceladas de su personalidad que siempre me impresionaron y que se resumen en tres palabras: humildad, honestidad y sabiduría.

Su primer discurso como Obispo de Roma estuvo marcado por la humildad. El 19 de abril de 2005, dijo: «los señores cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor», y no eran palabras motivadas por el deseo de quedar bien. El 10 de febrero de 2013 confirmó esta actitud al anunciar su histórica renuncia. «He llegado a la certeza ?dijo entonces? de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino… Os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos». Los gestos humildes, que han marcado su servicio a la Iglesia y al mundo, revalidan ambas declaraciones.

Encaró los problemas de la Iglesia, particularmente el de los abusos, que tanto daño han hecho a las víctimas y a la credibilidad de la misma Iglesia, con una honestidad y decisión admirables, como repetidamente ha reconocido el papa Francisco. Resulta significativo que en mayo de 2006, un año después de acceder a la sede de Pedro, impuso diversas penas canónicas al entonces famoso e influyente sacerdote mexicano Marcial Maciel, obligándole a retirarse del ministerio. Y no es ésta la única intervención que puede citarse, pues la honestidad siempre guio su conciencia, sus palabras y actuaciones, sin importarle las críticas o los aplausos.

La talla intelectual del magisterio de Benedicto XVI ha sido reconocida dentro y fuera del ámbito de la Iglesia. Fino conocedor de la cultura de nuestro tiempo, supo dialogar con ella, convencido de que la fe y la razón no son posicionamientos opuestos, sino dos caminos que deben encontrarse en beneficio del ser humano, puesto que la persona humana, «en el irresistible deseo de verdad, sólo una relación armónica entre fe y razón es el camino justo que conduce a Dios y al pleno cumplimiento de sí», como afirmó en la Audiencia del 21 de noviembre de 2012. No sólo sus escritos teológicos anteriores al Pontificado, sino sus estudios divulgativos sobre Jesús de Nazaret, siendo ya Benedicto XVI, o sus sólidas encíclicas sobre el amor de Dios (“Deus charitas est”), la esperanza (“Spe salvi”) y un nuevo modo de encarar la Doctrina Social de la Iglesia, mediante la presencia del “don” en el ámbito de la economía (“Charitas in veritate”), son ejemplo de un Magisterio agudo y audaz, encarnado en la actual problemática del mundo.

Finalmente, quisiera destacar su acierto al recordar a los hijos e hijas de la Iglesia lo fundamental de la fe cristiana: el encuentro con la persona de Jesucristo y la práctica del amor fraterno. En su primera encíclica “Deus charitas est” afirmó: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» y también: «Sólo mi disponibilidad para ayudar al prójimo, para manifestarle amor, me hace sensible también ante Dios. Sólo el servicio al prójimo abre mis ojos a lo que Dios hace por mí y a lo mucho que me ama». Al final de su ministerio, en su última Audiencia general, confirmó esta enseñanza al expresar este deseo: «Me gustaría que cada uno se sintiera amado por ese Dios que ha dado a su Hijo por nosotros y que nos ha mostrado su amor sin límites».

Dios acoja en su seno a este Papa humilde, honesto y sabio.»

IN MEMORIAM BENEDICTO XVI

¡Gracias, padre!

Al despedir a nuestro querido Papa emérito, la Diócesis de Orihuela Alicante quiere expresar su inmensa gratitud a Dios por el don de la vida de Joseph Ratzinger – Benedicto XVI.

Su nombre de pila, José, nos recuerda que, así como San José fue en la vida de Jesús la “sombra del Padre”, también nosotros hemos experimentado esa misma experiencia de paternidad gracias a Benedicto XVI. Su pastoreo martirial en medio de las aguas turbulentas del relativismo y de la dictadura del relativismo, ha sido un regalo del Padre del Cielo para poder permanecer fieles, sin sucumbir ante la enorme presión del momento.

Os comparto que lo primero que me vino a la mente al conocer la noticia de su fallecimiento, fueron aquellas palabras de Jesús: “¿Qué salisteis a ver en el desierto, una caña sacudida por el viento?” (…) ¿A qué salisteis?, ¿a ver un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.” (cfr. Mt 11, 7- 9).

Un “profeta” y “más que profeta”, ciertamente, ya que en su vida se han conjugado la palabra clarividente del discernimiento profético, con la paternidad llena de bondad y misericordia en el ejercicio de su ministerio de sucesor de Pedro. En distintos foros y ocasiones, he tenido la oportunidad de subrayar que el gran don del magisterio de Benedicto XVI ha sido la integración de la verdad y la caridad en una misma esperanza, sin ceder a la tentación de las contraposiciones dialécticas. Dios es la Verdad, al mismo tiempo que el Amor, lo cual funda nuestra esperanza. Su gran esfuerzo por expresar la sinfonía de las tres virtudes teologales -fe, esperanza y caridad- ha sido colosal. Este ha sido el motivo, en última instancia, por el que Joseph Ratzinger – Benedicto XVI ha sido tan incomprendido y atacado, principalmente por cuantos no toleran que la Iglesia Católica se resista a asumir el espíritu de la mundanidad.

Me parece ilustrativo compartiros la circunstancia en la que tuve mi primer encuentro con Benedicto XVI. En el verano de 2006 se celebraba en Valencia la Jornada Mundial de las Familias, y yo acababa de ser nombrado obispo de Palencia, aunque todavía no había sido consagrado. En la capilla del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia, Benedicto XVI se encontró con todos los obispos de España, adonde me permitieron acceder, a pesar de ser un simple advenedizo. No olvidaré nunca las palabras que Benedicto XVI dirigió a los obispos allí presentes, a propósito de la reciente aprobación, por el episcopado español, de la Instrucción Pastoral “Teología y secularización en España”, en la que se salía al paso de tantos errores modernistas que se estaban infiltrando dentro de la propia Iglesia: “¡Habéis salido a defender la fe de los sencillos, y Dios os lo pagará!”. Me quedé conmovido al escuchar esa expresión, porque comprendí que a Joseph Ratzinger – Benedicto XVI, siendo uno de los mayores intelectuales en la historia de la Iglesia, lo que le importaba por encima de todo era la fe de los sencillos, la fe del pueblo de Dios que se le ha encomendado.

Y no quiero concluir sin hacer referencia a estos últimos diez años de retiro y de ocultamiento. Cuando el pasado miércoles el Papa Francisco hizo pública la gravedad del estado de Benedicto XVI, pidiendo oraciones al mundo entero ante la inminencia de su fallecimiento, pronunció unas palabras misteriosas que merecen ser meditadas: “El Papa emérito sostiene a la Iglesia en su silencio”. ¿Sostiene a la Iglesia? ¿Qué significa esa expresión? Algún día comprenderemos, cuando estemos en la presencia de Dios, cómo los últimos años de los ancianos y de los enfermos, han podido llegar a ser especialmente fecundos en los designios de Dios. En el caso de Benedicto XVI esto ha podido alcanzar un grado muy especial. Baste solo hacer un esfuerzo de intuición e imaginación, para comprender cuánto ha rezado y ofrecido Benedicto XVI en su retiro, en medio de la grave crisis que vive el mundo y la propia Iglesia. Su vida ha sido ofrecida, junto con el sacrificio de Cristo en la Eucaristía, por todos y cada uno de nosotros. Por cierto, es impresionante la noticia que hemos conocido de que la misma víspera de su fallecimiento concelebró la Santa Misa en su propia habitación. ¡Con qué emoción pronunciaría las palabras de la doxología: “Por Cristo, con Él y en Él”!

En nombre de la Diócesis de Orihuela-Alicante, te despedimos diciendo: ¡gracias, padre! ¡Descanse en Paz!

LAS 33 MEJORES FRASES QUE NOS DEJO EL PAPA BENEDICTO XVI

Benedicto XVI ha sido  una de las personas más influyentes de nuestro tiempo… El 19 de abril de 2005, tras el fallecimiento de Juan Pablo II, fue elegido por los cardenales que votaron en el cónclave para ser el nuevo sucesor de Pedro.

El 28 de febrero de 2013, ocho años después, renunció al papado asumiendo el título de Papa emérito, con la intención de dedicarse a la oración y el retiro espiritual. Tras su renuncia, se celebró el cónclave y resultó elegido el cardenal Jorge Mario Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires, como romano Pontífice, que tomó el nombre de Francisco.

Joseph Ratzinger disfrutó de su faceta de teólogo. Defendía la necesidad de abrirse a un nuevo lenguaje que, partiendo del Evangelio, conectase existencialmente con las inquietudes del hombre concreto contemporáneo.

En su estudio sobre la ‘Teología de la Historia en san Buenaventura’, aparecen ya algunas constantes de su pensamiento. Para Ratzinger, la fe de la Iglesia se debe fundamentar en el mensaje de liberación del Evangelio y en la tradición más primigenia del cristianismo.

También, en su libro ‘Introducción al Cristianismo’, defiende que el ser es ser pensado, pensamiento del Espíritu absoluto que se ha revelado como relación. También, insiste en que la omnipotencia divina se descubre en su esencia a través de Jesús de Nazaret.

A continuación sus 33 mejores frases

  1. «Después del gran papa Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a mí, un trabajador sencillo y humilde en la viña del Señor».
  2. «Las tendencias de disolución del matrimonio (…) hasta el pseudomatrimonio entre personas del mismo sexo son (…) expresión de una libertad anárquica, que se presenta injustamente como verdadera liberación del ser humano».
  3. «Los pueblos de los países ricos deben estar dispuestos a asumir la carga de condonar las deudas a los países pobres».
  4. «El papa no es ningún oráculo y (…) sólo es infalible en escasísimos casos».
  5. «La razón no se salvará sin la fe, pero la fe sin la razón no será humana».
  6. «Nos hemos de liberar de la falsa idea de que la fe ya no tiene nada que decir a los hombres de hoy».
  7. «Cuando la política pretende hacer la obra de Dios, pasa a ser, no divina, sino demoníaca».
  8. «El fundamentalismo es siempre una falsificación de las religiones».
  9. .»Lo que me llena de estupor no es la incredulidad sino la fe. Lo que me sorprende no es el ateo, sino el cristiano».

10.»La verdad no se determina mediante un voto de la mayoría».

11.»El laicismo no puede ser una religión universal, porque es parcial y no responde a las preguntas del ser humano».

  1. «La bondad implica también la capacidad de decir no».

13.»Cuando el relativismo moral se absolutiza en nombre de la tolerancia, los derechos básicos se relativizan y se abre la puerta al totalitarismo».

14.»El hundimiento del comunismo no significa automáticamente la bondad del capitalismo».

15.»Matar a inocentes en nombre de Dios es una ofensa contra él y contra la dignidad humana».

16.»El terrorismo, sea cual sea su origen, es una decisión perversa y cruel, que pisotea el sagrado derecho a la vida».

  1. (En Auschwitz)»Hablar en este lugar de horror, cúmulo de crímenes contra Dios y contra los seres humanos sin igual en la historia resulta casi imposible. Es especialmente difícil y opresivo para un Papa que viene de Alemania».

18.»Muéstrame lo que Mahoma ha traído de nuevo y encontrarás sólo cosas malas y deshumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba».

19.»No se puede solucionar el problema (del sida) repartiendo sin más condones. Tiene que hacerse mucho más».

  1. (En el memorial del Holocausto de Yad Vashem en Jerusalén)»He venido para guardar silencio ante este monumento que fue erigido para honrar el recuerdo de los millones de judíos que fueron asesinados durante la horrible tragedia de la shoah. (…) La Iglesia católica, que está comprometida con las enseñanzas de Jesús y quiere imitar su amor por todas las personas, siente una profunda compasión por las víctimas que son recordadas aquí».

21.(Conversación con los astronautas de la Estación Espacial Internacional)»Vosotros, que sobrevoláis nuestro planeta, debéis tener claro que todos vivimos juntos y lo absurda que es cualquier guerra».

22.»La fe va más allá de los simples datos empíricos o históricos, y es capaz de captar el misterio de la persona de Cristo en su profundidad».

23.»La fe no se opone a vuestros ideales más altos, al contrario, los exalta y perfecciona».

24.»El mundo necesita el testimonio de vuestra fe, necesita ciertamente a Dios».

25.»Conservad la llama que Dios ha encendido en vuestros corazones en esta noche: procurad que no se apague, alimentadla cada día, compartidla con vuestros coetáneos que viven en la oscuridad y buscan una luz para su camino».

26.»En el fondo, lo que nuestro corazón desea es lo bueno y bello de la vida. No permitáis que vuestros deseos y anhelos caigan en el vacío, antes bien haced que cobren fuerza en Cristo. Él es el cimiento firme, el punto de referencia seguro para una vida plena».

27.»Sí, queridos amigos, Dios nos ama. Ésta es la gran verdad de nuestra vida y que da sentido a todo lo demás. No somos fruto de la casualidad o la irracionalidad, sino que en el origen de nuestra existencia hay un proyecto de amor de Dios.

28.»Queridos amigos, que ninguna adversidad os paralice. No tengáis miedo al mundo, ni al futuro, ni a vuestra debilidad. El Señor os ha otorgado vivir en este momento de la historia, para que gracias a vuestra fe siga resonando su Nombre en toda la tierra.

29.»Sí, hay muchos que, creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos. Desearían decidir por sí solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto; decidir quién es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias; dar en cada instante un paso a lazar, sin rumbo fijo, dejándose llevar por el impulso de cada momento. Estas tentaciones siempre están al acecho. Es importante no sucumbir a ellas, porque, en realidad, conducen a algo tan evanescente como una existencia sin horizontes, una libertad sin Dios».

30.»España es una gran Nación que, en una convivencia sanamente abierta, plural y respetuosa, sabe y puede progresar sin renunciar a su alma profundamente religiosa y católica».

31.»Dejo España contento y agradecido a todos. Pero sobre todo a Dios, Nuestro Señor, que me ha permitido celebrar esta Jornada, tan llena de gracia y emoción, tan cargada de dinamismo y esperanza».

32.»Rezo igualmente por los jóvenes de España. Estoy convencido de que, animados por la fe en Cristo, aportarán lo mejor de sí mismos, para que este gran País afronte los desafíos de la hora presente y continúe avanzando por los caminos de la concordia, la solidaridad, la justicia y la libertad».

  1. (En su despedida como Papa) «Gracias de corazón y pido perdón por mis errores».

12 COSAS EN LAS QUE EL PAPA BENEDICTO XVI FUE UN ABSOLUTO PIONERO

El pontificado de Benedicto XVI no fue muy largo, menos de 8 años (de abril de 2005 a febrero de 2013) y llegó después del impresionante legado de Juan Pablo II. Pero Benedicto realizó algunos hitos que ninguno de sus predecesores consiguieron antes, incluyendo algunos que marcaron estilo y crearon tradición y precedente. Vamos a repasar cosas en las que él fue pionero. No incluimos su renuncia al cargo, porque hay precedentes medievales (Gregorio XII en 1415, presionado; y Celestino V, en 1294, por voluntad propia y libre). Pero sí algunas de sus decisiones posteriores.

  1. El primer prisionero de guerra de los americanos que llega a Papa

En 1945, un joven Joseph Ratzinger de 18 años, que acababa de desertar del ejército alemán y llevaba el brazo en cabestrillo, fue detenido por soldados norteamericanos y sumado a una gran fila, interminable, de prisioneros de guerra. En sus memorias escribiría: «Los soldados norteamericanos nos fotografiaron, los jóvenes sobre todo, para llevar a casa recuerdos del ejército derrotado y su personal desolado».

A los 16 lo habían reclutado para la defensa antiaérea (la famosa flak), después le hicieron cavar trincheras y a los 18 lo mandaron con gente mayor (levas de última hora, de 40 años) no muy lejos de su casa. No llegó a ver combate. Se fugó y se escondió en la granja familiar, pero los norteamericanos lo encontraron allí, le hicieron ponerse su uniforme y se lo llevaron a su campo de prisioneros cerca de Ulm. Vivió varios meses al aire libre en primavera y verano rodeado de alambradas de espino.

¡Quién le iba a decir que en otro siglo sería el Papa de Roma! Que los jóvenes en la JMJ de Colonia o Madrid pasaran una noche al raso no le debía impresionar mucho, recordando sus meses de campo de prisionero.

  1. ¡El primer Papa en superar los 93 años y cinco meses de vida!

No se sabe exactamente cuánto vivió San Pedro, aunque la tradición dice que vivió mucho. Pero se considera que el Papa de vida más longeva fue León XIII, que vivió 93 años y 5 meses: nació el mes en que las tropas napoleónicas saqueaban Málaga, y murió en 1903, un siglo distinto, el año en que se fundaba el Athlético de Madrid y nacían las compañías de motores Ford y Harley-Davidson.

Benedicto XVI superó a León XIII en septiembre de 2020, convirtiéndose en el Pontífice de vida más larga de la historia. El año que nació, en 1927, Stalin tomaba el poder en la Unión Soviética y en España se creaba la compañía de aviación Iberia. Joseph Ratzinger vivió la II Guerra Mundial, la Guerra Fría, la llegada del hombre a la Luna, la amenaza atómica, la revolución verde en la agricultura, el caos de la Revolución sexual en Occidente, el nacimiento de la Unión Europea, el Concilio Vaticano II, las descolonizaciones, la caída del bloque soviético, el surgimiento de Internet y las redes sociales, la yihad de Estado Islámico, la pandemia del coronavirus, la guerra de Ucrania…

  1. El primer Papa en Twitter y redes sociales

El Papa Benedicto creó la cuenta @Pontifex en Twitter, que heredó Francisco y probablemente heredarán otros Pontífices mientras exista esta red.

Benedicto XVI la lanzó el 12 de diciembre de 2012. Los asesores que le acompañaron le tuvieron que explicar que debía arrastrar el dedo sobre la pantalla de la tablet, que no funcionaba como un botón de apretar. Pero lo hizo, e inauguró así la cuenta pontificia.

Benedicto con un Ipad 2 lanzó el primer tuit papal de la Historia en diciembre de 2012. Hoy 19 millones de personas siguen el Twitter del Papa.

La utilizó para todo tipo de conmemoraciones, incluyendo mensajes animando en manifestaciones provida o profamilia en distintos países e idiomas. Muchos recordaron cómo el Vaticano ayudó a Marconi como pionero de la radio. Su primer tuit comentaba la catequesis de ese miércoles. Luego lanzó las ediciones en italiano, inglés, español, francés, portugués, alemán, polaco y árabe.

Diez días después de activar la cuenta, ¡se dejó entrevistar por los fieles a través de mensajes! Era la iniciativa #askpontifex (Pregunta al Pontífice). Le preguntaban cómo vivir el Año de la Fe, por ejemplo, y respondía breve y directo en 140 caracteres: «Dialoga con Jesús en la oración, escucha a Jesús que te habla en el Evangelio, encuentra a Jesús, presente en el necesitado”.

Cuando Benedicto dejó el trono pontificio, la cuenta pontificia de Twitter tenía 3 millones de seguidores. En 2022 eran ya 19.

  1. Fue el primer Papa entrevistado para televisión

Benedicto XVI fue el primer papa en conceder entrevistas televisivas. Lo hizo en 2005, desde el Vaticano, con la cadena televisiva polaca TVP, hablando de Juan Pablo II.

Y pronto, en verano de 2006, desde Castelgandolfo, concedió otra entrevista a cadenas televisivas alemanas, en adelanto a su viaje a Baviera de septiembre. Su predecesor, Juan Pablo II, hacía declaraciones por escrito, y respondía preguntas por escrito, pero no se dejó filmar nunca en una entrevista televisiva.

  1. El primer Papa en establecer leyes mundiales contra los abusos en el clero, en reunirse con víctimas y escribir de ello

La pederastia y los abusos sexuales siempre fueron pecado, y el código de Derecho Canónico daba orientaciones para combatirlos, pero cada país y cada diócesis, de hecho cada obispo, actuaban a su aire. Joseph Ratzinger, como Prefecto de Doctrina de la Fe, ya había afrontado y estudiado los abusos en los últimos años de Juan Pablo II. Por alguna razón, el Papa polaco no creía muchas acusaciones, quizá por su experiencia en Polonia, un país comunista en la que las acusaciones podían fácilmente ser propaganda contra la Iglesia de un régimen  sistemáticamente mentiroso.

Pero Benedicto XVI, en cuanto llegó al trono pontificio, se volcó contra los abusos. Promulgó normas muy duras contra los clérigos abusadores y leyes especiales para combatir la pederastia. Para evitar que los obispos ocultaran casos o fueran blandos con sus casos locales, tendió a concentrar las investigaciones en Roma.

En sus viajes a Irlanda, Malta, Alemania, EEUU, el Papa Benedicto quiso reunirse con las víctimas de abusos y escucharlas. Así les daba voz y más visibilidad, a veces frente a obispos locales que trataban de ocultar los casos. A menudo, las fotos del Papa con las víctimas eran la portada de las crónicas de sus viajes. Su Carta a los católicos de Irlanda de 2010 se dedicaba, sobre todo, a reconocer y condenar estos abusos y marcar algunas líneas para purificar y reconstruir la Iglesia. Era un documento insólito sobre un tema desagradable pero necesario.

  1. El primer Pontífice en hacer una videoconferencia con astronautas en el espacio

«El Papa llama a los cielos… y le responden astronautas», titulaban los periódicos en mayo de 2011. Efectivamente, el 21 de mayo el Papa contactó por videoconferencia con los astronautas de la Estación Espacial Internacional, que eran dos italianos, y varios americanos y rusos, en el marco de la llegada del transbordador espacial Endavour. Al lado del Papa estaba el astronauta alemán Thomas Reiter y el presidente de la agencia espacial italiana Entrico Saggese.

El Papa preguntó a los astronautas si desde allí arriba, con su «intenso trabajo», reflexionaban sobre el Creador y si rezaban, o si era algo que preferían dejar para su vuelta a la Tierra. El astronauta Vittori le respondió que rezaba por él, sus familias, el futuro… El Papa comentó al otro italiano, Nespoli, que rezaría por su madre fallecida recientemente. Nespoli respondió que sentiría su oración y todas las otras porque «desde este punto tenemos una visión aventajada de la Tierra y de todo lo que sucede a nuestro alrededor».

  1. El primero en invitar delegados judíos al funeral de su predecesor, y otros gestos

Juan Pablo II multiplicó los signos de respeto y cercanía con las comunidades judías de todo el mundo, visitando sinagogas, recibiendo delegaciones, etc… Pero Benedicto XVI logró ser el primero en algunos gestos nunca antes vistos, que recordó en 2013 el rabino David Rosen, muy volcado en el trato fraterno con la Iglesia Católica.

Por un lado, Benedicto XVI fue el primer pontífice de la historia que sepamos que haya invitado a delegaciones de líderes judíos al funeral de su predecesor.

Más aún, también los invitó oficialmente a su toma de posesión. Y cuando apenas llevaba un mes de pontificado, recibió a la delegación de consultas interreligiosas del Comité Judío Internacional, antes de haber recibido a los líderes de muchas denominaciones cristianas protestantes u ortodoxas, y desde luego antes de recibir a budistas o musulmanes o hindúes, religiones con muchos más millones de fieles.

Por otro lado, Juan Pablo II visitó sinagogas en varios países, pero no en Alemania, donde los judíos fueron casi del todo exterminados por la persecución nazi y la emigración de postguerra. Así, Benedicto se convirtió en el primer Papa en visitar una sinagoga en Alemania, gesto de gran simbolismo.

  1. El récord de Benedicto XVI en Chipre e Inglaterra

En viajes Benedicto XVI no podía ensombrecer a su incansable predecesor polaco, «el Papa viajero». Benedicto visitó 24 países, pero Juan Pablo II ya había estado antes en casi todos ellos. Con una excepción: Chipre.

Benedicto, en 2010, fue el primer Papa en visitar como tal esta isla, de tradición ortodoxa griega, con un tercio de su territorio ocupado militarmente por los turcos, que han destruido muchas de sus iglesias. Allí los católicos son muy pocos, bajo la custodia del Patriarca Latino de Jerusalén y el pastoreo de los franciscanos de Tierra Santa.

Además, Benedicto fue el primer Papa en visita oficial al Reino Unido (al menos, el primero desde el cisma del s.XVI con Enrique VIII). Es verdad que Juan Pablo II lo había visitado en 1982, pero se consideró sólo visita pastoral, sólo para católicos, sin otros actos «oficiales»… aunque visitó 9 ciudades, a la Reina y 6.000 policías lo protegían por ser el año siguiente al de su atentado en Roma. Pero en el viaje de Benedicto había una invitación oficial del Primer Ministro y un gran acto público en Birmingham, la beatificación del cardenal J.H.Newman.

  1. No fue el primero en renunciar… pero sí el primer Papa emérito, y en quedarse como tal en Roma

Benedicto no fue el primer Papa en renunciar a su cargo, pero tuvo que marcar las líneas de qué significaba eso y cómo debía vivirlo. Explicó que sería Pontífice o Papa «emérito» (igual que hay obispos eméritos, es decir, jubilados), estableció que su sucesor lo elegía el Cónclave de cardenales como de costumbre y que el sucesor tendría toda la autoridad papal, y marcó señales como que el Papa emérito sigue vistiendo de blanco, aunque sin anillo papal.

Francisco visita a Benedicto XVI en su residencia vaticana en 2014: dos Papas en el Vaticano, escena insólita.

Pasó unos meses retirado en Castelgandolfo, pero cuando hubo nuevo Papa, acudió a unas estancias dentro del Vaticano con sus colaboradores a indicación del nuevo Pontífice. Así, el Papa y el Papa emérito vivían a unos cientos de metros de distancia y podían visitarse. Eso fue insólito y novedoso en la historia del Papado.

  1. ¡Lanzó un decreto contra el blanqueo de dinero en entidades vaticanas!

Benedicto XVI trató de poner orden en el maremágnum de entidades vaticanas implicadas en todo tipo de caos financiero. En 2010, se convirtió en el primer papa que promulgaba un decreto para luchar contra el blanqueo de dinero en las instituciones financieras vaticanas. Destituyó al presidente del Banco del Vaticano, investigado por la Justicia y empezó a buscar distintas formas de supervisión y de poner las finanzas vaticanas en orden según los estándares internacionales.

  1. El primer papa en automóvil eléctrico

Varias fuentes aseguran que Benedicto XVI fue el primer pontífice en subirse a un automóvil eléctrico, en concreto a una furgoneta Kangoo de Renault, con motor eléctrico de litio capaz de viajar 170 km sin recargar. Lo hizo en septiembre de 2012 (como pasajero, no como conductor). La Renault regaló el vehículo al Vaticano. El Vaticano anunciaba al año siguiente que esperaban que el 20% de la electricidad vaticana llegara de fuentes renovables en 2020. En 2019 el Vaticano anunciaba que toda la electricidad que importaba venía ya de tales fuentes.

  1. El primer Papa en ponerse el tricornio de la Guardia Civil

El Papa Benedicto se hizo popular por su disposición a ponerse los distintos sombreros regionales, típicos o laborales que le ofrecían todo tipo de peregrinos. Juan Pablo II lo hizo en algunas ocasiones, pero Benedicto lo hizo mucho y siempre de buen humor. Esto lograba arrancar de él su famosa sonrisa de niño travieso.

En 2005 se puso el tricornio de la Guardia Civil española. Y quien se lo dio fue el padre Ignacio María Doñoro de los Ríos, quien luego impulsaría los hogares Nazaret para niños en el Amazonas peruano y recibiría el Premio ReL Impulso Misionero en 2018.

En 2005 Doñoro era capellán de la Academia de Oficiales de la Guardia Civil de Aranjuez (Madrid). Con dos alumnos de la academia fue a Roma y le tendió el sombrero al Papa en una audiencia pública en la Plaza de San Pedro. Pensaban que simplemente se lo quedaría como tantos otros regalos. Pero el Papa sonrió y se lo caló varios segundos sobre el solideo blanco, y además bien puesto, ligeramente bajado, como inmortalizaron muchos fotógrafos, incluyendo los alumnos de Aranjuez.

Poco antes se había colocado otro sombrero: un birrete con pluma de militares italianos, pero se lo puso al revés, y le indicaron con risas cómo colocarlo bien. Pero el tricornio de la Guardia Civil lo encajó a la primera. El Papa guardó luego el tricornio. «Ni buscándola hubiéramos conseguido una foto como ésa, en la que la seña de la Guardia Civil da la vuelta al mundo con una imagen positiva», comentaron fuentes del instituto armado en la prensa española.

REPASAMOS 5 MOMENTOS DE SU VIDA COMO PAPA EMÉRITO

El papa emérito Benedicto XVI falleció el  31 de diciembre de 2022 en el Vaticano. En este artículo repasamos 5 momentos de su vida como papa emérito.

Cuando Benedicto XVI anunció su renuncia al ministerio petrino, asombrando al mundo y recibiendo muchas muestras de afecto, había dejado claro que se retiraría a rezar por la Iglesia y por su sucesor, al que, sin saber aún quién era, prometió “reverencia y obediencia”.

Desde marzo de 2013, Benedicto XVI siguió manteniendo encuentros privados, especialmente con sus antiguos alumnos, y ha escrito libros. También hizo apariciones públicas, aunque éstas son cada vez más escasas con el paso de los años. La primera, tras su regreso el 2 de mayo de 2013 al monasterio Mater Ecclesiae al finalizar los trabajos de renovación, fue el 5 de julio de 2013 en los jardines del Vaticano, con motivo de la inauguración del monumento a San Miguel Arcángel.

También participó en varios consistorios de creación de cardenales, el primero de ellos el 22 de febrero de 2014, cuando se produjo la presencia simultánea de dos papas en la Basílica de San Pedro por primera vez en la historia. Cuando sus condiciones de salud ya no le permitieron participar en los consistorios, fueron los nuevos cardenales quienes visitaron al papa emérito junto al Santo Padre Francisco.

1.-   23 de marzo de 2013: el abrazo entre dos papas

El Papa Francisco había sido elegido diez días antes. Benedicto XVI estaba en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo desde el 28 de febrero, a la espera de volver al monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano. Esa mañana, el nuevo Pontífice voló en helicóptero a la que solía ser la residencia de verano de los papas para saludar a su predecesor. Ratzinger le saludó al pie de la escalerilla del helicóptero y entre ambos, vestidos de blanco, se produjo un “abrazo entre hermanos”, como dijo Bergoglio.

El Papa Francisco le llevó a Benedicto una imagen de la Virgen de la Humildad: “Pensé en ella en cuanto la vi, en su renuncia al papado”, dijo. Las imágenes de los dos papas rezando en la capilla privada dieron la vuelta al mundo. Elocuente fue el homenaje de Benedicto al señalar el reclinatorio papal a Francisco, que el papa rechazó, colocándose al lado de Ratzinger. El entonces portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi, lo describió como “un momento de la más alta y profunda comunión”.

La conversación privada tuvo lugar en la biblioteca, durante la cual, según volvió a informar Lombardi, Benedicto renovó “su acto de reverencia y obediencia a su sucesor”, mientras que Francisco reiteró su “gratitud y la de toda la Iglesia por el ministerio desempeñado por el papa alemán durante su pontificado”. También queda una imagen icónica de aquella conversación, con el voluminoso maletín blanco y un sobre con otros documentos sobre la mesa entre los dos Pontífices: no hubo indiscreciones sobre lo que contenían, pero los pensamientos de todos se dirigieron al caso Vatileaks.

2.-   27 de abril de 2014: Canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II

Segundo domingo de Pascua, cuando la Iglesia celebra la fiesta de la Divina Misericordia. A las 10:14 horas, frente a la olaza de San Pedro, abarrotada más allá de la columnata, a lo largo de la Via della Conciliazione, con una mirada grandiosa, el Papa Francisco proclama santos a Juan XXIII y Juan Pablo II.

Al menos 800.000 fieles estuvieron presentes, y 2 mil millones de personas de todo el mundo se conectaron a los medios de comunicación. Un día histórico en el que la unidad de la Iglesia se puede tocar con la mano. De manera especial cuando Benedicto XVI entró en la plaza entre los concelebrantes, saludado por un atronador aplauso, y luego cuando, justo antes de comenzar la ceremonia, Francisco se detuvo para abrazarlo. De manera única y singular, cuatro papas estuvieron presentes en la plaza de San Pedro esa mañana: fue imposible contener la emoción para quienes tuvieron la suerte (o mejor dicho, la gracia) de presenciar un acontecimiento quizás irrepetible.

3.-    16 de abril de 2017: Los 90 años de Benedicto

“Mi corazón está lleno de gratitud por los 90 años que el buen Dios me ha dado. Ha habido pruebas y momentos difíciles, pero siempre me ha guiado y me ha sacado de ellos, para que pudiera continuar mi camino”. El 16 de abril de 2017, domingo de Pascua, Benedicto XVI cumplió 90 años. Lo celebró al día siguiente en los Jardines Vaticanos con una fiesta al perfecto estilo bávaro, con canciones, Bretzel (los típicos panes trenzados) y jarras de cerveza, con una delegación venida de su Baviera natal para la ocasión. Radio Vaticano informó de las palabras del Papa emérito: “Estoy lleno de gratitud, sobre todo porque me ha dado una patria tan hermosa que vosotros (los Gebirgsschuetzen, fusileros de montaña bávaros, ndr.) me traéis ahora. Baviera ha sido hermosa desde su creación. El país es hermoso por sus campanarios, las casas con balcones llenos de flores, la gente que es buena. Es hermoso en Baviera porque conoces a Dios y sabes que es Él quien creó el mundo y que es bueno cuando lo construimos junto a Él”.

Fue una celebración familiar, con su hermano, monseñor Georg Ratzinger, el prefecto de la Casa Pontificia, Mons. Georg Gaenswein, su secretario privado, el Memores Domini que asistió al Papa Emérito, y su otra fiel secretaria Birgit Wansing. El primer ministro de Baviera, Horst Seehofer, también estuvo presente con los Schuetzen en traje típico. “Me alegro de que hayamos podido reunirnos bajo este hermoso cielo azul romano, que con sus nubes blancas nos recuerda a la bandera blanquiazul de Baviera: es siempre el mismo cielo”, dijo de nuevo Benedicto.

4.-   18 junio 2020: Última visita a su hermano Georg

Si para su 90º cumpleaños Baviera había “acudido” a Benedicto XVI con ánimo festivo, el papa emérito hizo un último viaje a su querida patria pero, desgraciadamente, por un motivo poco festivo. El 18 de junio de 2020, Joseph Ratzinger regresó a Alemania durante unos días para despedirse de su querido hermano Georg, que llevaba tiempo enfermo y se acercaba al final de su vida. Siempre ha habido un profundo vínculo entre ambos. Fueron ordenados sacerdotes juntos en 1951. Mientras la salud del padre Georg se lo permitía, viajaba de Ratisbona a Roma para pasar las vacaciones de verano y Semana Santa con su hermano. En 2008, el alcalde de Castel Gandolfo le concedió la ciudadanía de honor. A los dos hermanos les gustaba pasear, tocar el piano, escuchar música y discutir sobre Teología. Benedicto regresó al Vaticano después de unos días, mientras que el padre Georg morirá el 1 de julio de 2020, a la edad de 96 años.

5.-    29 junio 2021: 70 años de sacerdocio

El 29 de junio de 2021 fue una fecha importante en la vida de Ratzinger porque festejó el 70º aniversario de su ordenación sacerdotal. No hubo ceremonia oficial, sino una celebración privada, pero se conmemoró con una exposición titulada Cooperatores veritatis, el lema episcopal de Benedicto, en la que se mostraron algunos de sus objetos personales.

Como recordó Mons. Gänswein al describir la exposición, Benedicto XVI se mostró sorprendido, pero “muy contento porque para él ser sacerdote es lo más importante de su vida. Vivió para convertirse en sacerdote y luego vivió como tal. Lo más importante, el contenido de toda su vida es el sacerdocio”. Palabras que resumen de manera ejemplar lo que Benedicto XVI ha sido y seguirá siendo para toda la Iglesia.

Sin embargo, a estos momentos significativos hay que añadir un periodo especialmente doloroso. Es el que sigue al informe sobre abusos sexuales en la diócesis de Munich y Freising, de la que Ratzinger fue arzobispo durante menos de cinco años, entre 1977 y 1982. El Papa emérito estuvo en el centro de una vergonzosa campaña mediática, que si no le quitó serenidad, sin duda representó una prueba más en el tramo final de su larga vida.

Hasta el punto de que en la carta en la que “confesaba” su dolor por los abusos, decía: “Cada vez comprendo mejor la repugnancia y el miedo que Cristo experimentó en el Monte de los Olivos al ver todas las cosas terribles que habría tenido que superar interiormente”. Ataques injustos e instrumentales, en los que incluso se presentaba a Benedicto como un mentiroso. Olvidando deliberadamente que fue él quien dio un paso decisivo en la lucha contra la pederastia en la Iglesia, primero como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y luego como Sumo Pontífice.

El papa emérito Benedicto XVI falleció el  31 de diciembre de 2022 en el Vaticano. En este artículo repasamos 5 momentos de su vida como papa emérito.

Cuando Benedicto XVI anunció su renuncia al ministerio petrino, asombrando al mundo y recibiendo muchas muestras de afecto, había dejado claro que se retiraría a rezar por la Iglesia y por su sucesor, al que, sin saber aún quién era, prometió “reverencia y obediencia”.

Desde marzo de 2013, Benedicto XVI siguió manteniendo encuentros privados, especialmente con sus antiguos alumnos, y ha escrito libros. También hizo apariciones públicas, aunque éstas son cada vez más escasas con el paso de los años. La primera, tras su regreso el 2 de mayo de 2013 al monasterio Mater Ecclesiae al finalizar los trabajos de renovación, fue el 5 de julio de 2013 en los jardines del Vaticano, con motivo de la inauguración del monumento a San Miguel Arcángel.

También participó en varios consistorios de creación de cardenales, el primero de ellos el 22 de febrero de 2014, cuando se produjo la presencia simultánea de dos papas en la Basílica de San Pedro por primera vez en la historia. Cuando sus condiciones de salud ya no le permitieron participar en los consistorios, fueron los nuevos cardenales quienes visitaron al papa emérito junto al Santo Padre Francisco.

1.-   23 de marzo de 2013: el abrazo entre dos papas

El Papa Francisco había sido elegido diez días antes. Benedicto XVI estaba en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo desde el 28 de febrero, a la espera de volver al monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano. Esa mañana, el nuevo Pontífice voló en helicóptero a la que solía ser la residencia de verano de los papas para saludar a su predecesor. Ratzinger le saludó al pie de la escalerilla del helicóptero y entre ambos, vestidos de blanco, se produjo un “abrazo entre hermanos”, como dijo Bergoglio.

El Papa Francisco le llevó a Benedicto una imagen de la Virgen de la Humildad: “Pensé en ella en cuanto la vi, en su renuncia al papado”, dijo. Las imágenes de los dos papas rezando en la capilla privada dieron la vuelta al mundo. Elocuente fue el homenaje de Benedicto al señalar el reclinatorio papal a Francisco, que el papa rechazó, colocándose al lado de Ratzinger. El entonces portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi, lo describió como “un momento de la más alta y profunda comunión”.

La conversación privada tuvo lugar en la biblioteca, durante la cual, según volvió a informar Lombardi, Benedicto renovó “su acto de reverencia y obediencia a su sucesor”, mientras que Francisco reiteró su “gratitud y la de toda la Iglesia por el ministerio desempeñado por el papa alemán durante su pontificado”. También queda una imagen icónica de aquella conversación, con el voluminoso maletín blanco y un sobre con otros documentos sobre la mesa entre los dos Pontífices: no hubo indiscreciones sobre lo que contenían, pero los pensamientos de todos se dirigieron al caso Vatileaks.

2.-   27 de abril de 2014: Canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II

Segundo domingo de Pascua, cuando la Iglesia celebra la fiesta de la Divina Misericordia. A las 10:14 horas, frente a la olaza de San Pedro, abarrotada más allá de la columnata, a lo largo de la Via della Conciliazione, con una mirada grandiosa, el Papa Francisco proclama santos a Juan XXIII y Juan Pablo II.

Al menos 800.000 fieles estuvieron presentes, y 2 mil millones de personas de todo el mundo se conectaron a los medios de comunicación. Un día histórico en el que la unidad de la Iglesia se puede tocar con la mano. De manera especial cuando Benedicto XVI entró en la plaza entre los concelebrantes, saludado por un atronador aplauso, y luego cuando, justo antes de comenzar la ceremonia, Francisco se detuvo para abrazarlo. De manera única y singular, cuatro papas estuvieron presentes en la plaza de San Pedro esa mañana: fue imposible contener la emoción para quienes tuvieron la suerte (o mejor dicho, la gracia) de presenciar un acontecimiento quizás irrepetible.

3.-    16 de abril de 2017: Los 90 años de Benedicto

“Mi corazón está lleno de gratitud por los 90 años que el buen Dios me ha dado. Ha habido pruebas y momentos difíciles, pero siempre me ha guiado y me ha sacado de ellos, para que pudiera continuar mi camino”. El 16 de abril de 2017, domingo de Pascua, Benedicto XVI cumplió 90 años. Lo celebró al día siguiente en los Jardines Vaticanos con una fiesta al perfecto estilo bávaro, con canciones, Bretzel (los típicos panes trenzados) y jarras de cerveza, con una delegación venida de su Baviera natal para la ocasión. Radio Vaticano informó de las palabras del Papa emérito: “Estoy lleno de gratitud, sobre todo porque me ha dado una patria tan hermosa que vosotros (los Gebirgsschuetzen, fusileros de montaña bávaros, ndr.) me traéis ahora. Baviera ha sido hermosa desde su creación. El país es hermoso por sus campanarios, las casas con balcones llenos de flores, la gente que es buena. Es hermoso en Baviera porque conoces a Dios y sabes que es Él quien creó el mundo y que es bueno cuando lo construimos junto a Él”.

Fue una celebración familiar, con su hermano, monseñor Georg Ratzinger, el prefecto de la Casa Pontificia, Mons. Georg Gaenswein, su secretario privado, el Memores Domini que asistió al Papa Emérito, y su otra fiel secretaria Birgit Wansing. El primer ministro de Baviera, Horst Seehofer, también estuvo presente con los Schuetzen en traje típico. “Me alegro de que hayamos podido reunirnos bajo este hermoso cielo azul romano, que con sus nubes blancas nos recuerda a la bandera blanquiazul de Baviera: es siempre el mismo cielo”, dijo de nuevo Benedicto.

4.-   18 junio 2020: Última visita a su hermano Georg

Si para su 90º cumpleaños Baviera había “acudido” a Benedicto XVI con ánimo festivo, el papa emérito hizo un último viaje a su querida patria pero, desgraciadamente, por un motivo poco festivo. El 18 de junio de 2020, Joseph Ratzinger regresó a Alemania durante unos días para despedirse de su querido hermano Georg, que llevaba tiempo enfermo y se acercaba al final de su vida. Siempre ha habido un profundo vínculo entre ambos. Fueron ordenados sacerdotes juntos en 1951. Mientras la salud del padre Georg se lo permitía, viajaba de Ratisbona a Roma para pasar las vacaciones de verano y Semana Santa con su hermano. En 2008, el alcalde de Castel Gandolfo le concedió la ciudadanía de honor. A los dos hermanos les gustaba pasear, tocar el piano, escuchar música y discutir sobre Teología. Benedicto regresó al Vaticano después de unos días, mientras que el padre Georg morirá el 1 de julio de 2020, a la edad de 96 años.

5.-    29 junio 2021: 70 años de sacerdocio

El 29 de junio de 2021 fue una fecha importante en la vida de Ratzinger porque festejó el 70º aniversario de su ordenación sacerdotal. No hubo ceremonia oficial, sino una celebración privada, pero se conmemoró con una exposición titulada Cooperatores veritatis, el lema episcopal de Benedicto, en la que se mostraron algunos de sus objetos personales.

Como recordó Mons. Gänswein al describir la exposición, Benedicto XVI se mostró sorprendido, pero “muy contento porque para él ser sacerdote es lo más importante de su vida. Vivió para convertirse en sacerdote y luego vivió como tal. Lo más importante, el contenido de toda su vida es el sacerdocio”. Palabras que resumen de manera ejemplar lo que Benedicto XVI ha sido y seguirá siendo para toda la Iglesia.

Sin embargo, a estos momentos significativos hay que añadir un periodo especialmente doloroso. Es el que sigue al informe sobre abusos sexuales en la diócesis de Munich y Freising, de la que Ratzinger fue arzobispo durante menos de cinco años, entre 1977 y 1982. El Papa emérito estuvo en el centro de una vergonzosa campaña mediática, que si no le quitó serenidad, sin duda representó una prueba más en el tramo final de su larga vida.

Hasta el punto de que en la carta en la que “confesaba” su dolor por los abusos, decía: “Cada vez comprendo mejor la repugnancia y el miedo que Cristo experimentó en el Monte de los Olivos al ver todas las cosas terribles que habría tenido que superar interiormente”. Ataques injustos e instrumentales, en los que incluso se presentaba a Benedicto como un mentiroso. Olvidando deliberadamente que fue él quien dio un paso decisivo en la lucha contra la pederastia en la Iglesia, primero como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y luego como Sumo Pontífice.

Leido en Exaudi Noticias

NO SE PREOCUPE PADRE

Nuestro Amigo Virtual Tino Bada, sacerdote de la Diócesis de Oviedo,  comparte este precioso recuerdo con nosotros:

“Acababa de llegar a Roma y me tropecé contigo en la plaza de San Pedro, yo iba despistado en mi primer día en la Ciudad Eterna donde estaría tres años como estudiante gregoriano, aunque en aquel momento yo no sabía que eras tú. Nos pedimos perdón mutuamente. Yo tuve la culpa pero me sonreíste y tu sonrisa me pareció conocida, no sabía por qué. Volví a pedir perdón nervioso y me dijiste «no se preocupe padre» y ambos continuamos nuestros caminos. Un compañero del Colegio Español vino corriendo y me dijo, «acabas de atropellar al Cardenal Ratzinger, prefecto de la Doctrina de la Fe», y entonces me puse un poquito más nervioso y supe por qué me sonaba tu cara. Tres años después tú misma cara asomaba a la loggia vaticana y te presentaban como Benedicto XVI. Yo estaba al pie del balcón en la plaza de San Pedro gritando ¡viva el Papa!, a quien tres años antes había atropellado en mi acelerado paso.

Esta última noche del año en que te has ido, te tuteo retóricamente, cosa que jamás me hubiese atrevido en vida, para darte gracias por tanto y tan bueno como nos dejaste en la Iglesia y tal como lo hago con Jesucristo mi Señor a quien tú tan bien serviste. Descansa siervo bueno y diligente y gracias por tu entrega y tu valentía y por haberte sabido bajar de la silla de Pedro y mostrar con naturalidad que, sin salud, es difícil ser el Papa de Roma.

¡Descanse en paz Santidad, no le olvidaremos. Hoy ya he pedido en cuatro misas por usted para que esté llamado a vivir lo que de modo tan maravilloso nos predicó a todos!

LA ESPERANZA EN BENEDICTO XVI

Facundo Lopez San Juan, Consiliario Diocesano de Vida Ascendente en Jaen el 11 de diciembre de 2008 publicaba en su blog esta entrada acerca de la encíclica “Spe Salvi” .

Estamos en Adviento, tiempo de esperanza. Hace un año, en la víspera del Adviento, se hacía pública la segunda carta encíclica de S.S. Benedicto XVI. Su nombre “Spe salvi”; su tema central la esperanza.

Todos aquellos comentaristas que se han acercado a la misma sin prejuicios y con profundidad de miras han sabido valorar este enorme regalo del Papa a nuestro mundo y a nuestra Iglesia actual, en unos momentos en que la humanidad avanza a pasos agigantados, a veces sin orientación y a tientas ante lo que está por venir.

Benedicto XVI se convierte con la misma en un testigo de esperanza, -de la esperanza cristiana-, que abre sus puertas a toda la humanidad, para señalar un horizonte y un camino. El Papa intelectual y teólogo rebusca en el fondo de su experiencia humana y cristiana a la luz del Nuevo Testamento, de la vida de los santos, de la filosofía y de la historia humana reciente esos caminos de la esperanza, tan necesarios en estos tiempos. Sin esperanza no se puede vivir, estaríamos abocados a la nada y a la desesperación. Triste realidad para una sociedad que ha alcanzado tan altas cotas de progreso y bienestar, y que sin embargo se niega a reconocer su “vacío”, y que ha hecho del relativismo y del pensamiento débil una bandera. Para los cristianos en cambio hay un futuro, una esperanza firme asentada en el amor de nuestro Dios, mostrado en Jesucristo.

El papa comienza haciendo una afirmación tajante: “el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino”. (SS 1). El Papa nos invita a encaminarnos hacia esa meta y a esforzarnos en el camino.

¿En qué consiste esta esperanza, tan grande, tan fuerte y tan «fiable» que nos hace decir que en ella encontramos la «salvación»? Esencialmente, consiste en el conocimiento de Dios, en el descubrimiento de su corazón de Padre bueno y misericordioso. Jesús, con su muerte en la cruz y su resurrección, nos reveló su rostro, el rostro de un Dios con un amor tan grande que comunica una esperanza inquebrantable, que ni siquiera la muerte puede destruir, porque la vida de quien se pone en manos de este Padre se abre a la perspectiva de la bienaventuranza eterna. Esa es la gran tesis de Benedicto XVI en la primera parte de la encíclica.

Tras descubrir el gran valor de la esperanza y su relación indisoluble con la fe que lleva al cristiano a una caridad activa y a un cambio en la vida, el papa afirma “quien tiene esperanza vive de otra manera; se le ha dado una nueva vida” (SS 2) y ve la concreción de esta afirmación en la vida de los santos. En ese sentido hay una auténtica liberación personal que insta a un cambio de la sociedad “desde dentro” en la vivencia de unas relaciones nuevas de fraternidad.

A partir de ese momento el Papa confronta la esperanza cristiana con las esperanzas que han intentado aportar las distintas corrientes filosóficas y políticas en la modernidad desde el s. XVI a nuestros días. Parte de una de las críticas que a lo largo de la historia reciente se ha hecho a la esperanza cristiana es el lastre de su individualismo. El Papa se entrega a deshacer ese malentendido porque no corresponde a la realidad del evangelio ni de la vivencia cristiana que habla con convicción de las implicaciones sociales de la esperanza. A partir del número dieciséis hace un recorrido breve, pero bien articulado, del desarrollo en la filosofía de las ideas de ciencia, progreso, libertad y razón que han intentado sustituir la virtud de la esperanza. Esas ideas nacen en el seno del cristianismo y tienen mucho que ver con su matriz cristiana, como ya a principios del s. XX puso de relieve entre otros Emmanuel Mounier, pero fuera de esa matriz han decaído, principalmente con el marxismo, en una “destrucción desoladora” (cf. SS 21).

El papa invita a una autocrítica de la edad moderna y también a una autocrítica del cristianismo moderno, que aclare el sentido más genuino de esas ideas y lleve a un diálogo constructivo de la fe y el pensamiento moderno. El cristianismo en ese sentido tiene mucho que aportar al hombre de hoy.

La segunda parte de la Encíclica la dedica Benedicto XVI a meditar en los “lugares” de aprendizaje y ejercicio de la esperanza, como son la oración, acción y el sufrimiento y la fe en las realidades últimas. Aquí el papa utiliza un lenguaje más religioso y doctrinal, con una profundidad y belleza extraordinarias. Invito a todos a la lectura meditativa y sosegada de esta parte.

Una de las claves hermenéuticas para entender el mensaje de Benedicto XVI, no sólo en esta encíclica, sino en todo su magisterio e incluso en su obra teológica, es su cristocentrismo. Cristo es la luz que ilumina toda la realidad del hombre, también el motivo de la esperanza. Cristo es la verdadera imagen de Dios, -el papa insiste en esta idea-, y por ende el motivo y el sentido de nuestra esperanza, esperanza especialmente para los que más sufren. “En Él, el Crucificado, se lleva al extremo la negación de las falsas imágenes de Dios. Ahora Dios revela su rostro precisamente en la figura del que sufre y comparte la condición del hombre abandonado por Dios, tomándola consigo. Este inocente que sufre se ha convertido en esperanza-certeza: Dios existe, y Dios sabe crear la justicia de un modo que nosotros no somos capaces de concebir y que, sin embargo, podemos intuir en la fe”. (SS 43)

Con san Pablo podemos afirmar que Cristo es nuestra esperanza (1 Tim 1,1). El papa afirma: “Dios es el fundamento de la esperanza; pero no cualquier dios, sino el Dios que tiene un rostro humano y que nos ha amado hasta el extremo, a cada uno en particular y a la humanidad en su conjunto.” (SS 31). La mayor prueba del amor de Dios por nosotros es el regalo que nos ha hecho en su Hijo y la entrega de éste a la muerte por nuestra salvación (Jn 3,16; 15,13). Ese es también el fundamento firme de nuestra esperanza. Concluyo con palabras del mismo Benedicto XVI, palabras dignas de meditación para este Adviento: “El verdadero pastor es Aquel que conoce también el camino que pasa por el valle de la muerte; Aquel que incluso por el camino de la última soledad, en el que nadie me puede acompañar, va conmigo guiándome para atravesarlo: Él mismo ha recorrido este camino, ha bajado al reino de la muerte, la ha vencido, y ha vuelto para acompañarnos ahora y darnos la certeza de que, con Él, se encuentra siempre un paso abierto. Saber que existe Aquel que me acompaña incluso en la muerte y que con su «vara y su cayado me sosiega», de modo que «nada temo» (cf. Sal 22,4), era la nueva «esperanza» que brotaba en la vida de los creyentes.” (SS 6).